NO ME PERTENECEN NI LOS PERSONAJES NI EL MARCO NARRATIVO.

Capitulo 11: Sufrimiento, Dudas y Miedo.

Lo único que pudo hacer fue llevarse las manos a la boca y comenzar a dar pasos hacia atrás. Jamás imaginó en el pasado que algo así le doliera tanto. Aquello era una pesadilla, lo había perdido todo. Aquella isla, le había arrebatado todo lo que tenía y no sólo eso aquella isla la había entregado a una persona que le hacía mucho daño.

En aquel momento no pensaba con claridad, lo único que quería era salir corriendo y olvidar esa fatídica noche, pero no le iba a ser tan fácil.

Corrió, no hacia el barco sino a su lugar de entrenamiento porque extrañamente, su dolor estaba dándole fuerzas para odiar.

Sus camaradas de viaje, vieron como desaparecía del lugar e intentaron detenerla.

-Quizá lo mejor es que dejemos que aclare las ideas en soledad -dijo Brook comprensivo-.

-¡Pero tenemos que seguirla! -gritó Zorro-. A saber que cable de le cruzará ahora.

-Tengo una idea -dijo Robin apoyando a las dos partes-. Podemos seguirla y observarla a distancia, pero alguien tiene que quedarse aquí para que cuando el cocinero y la navegante terminen decirles lo que ha pasado.

Todos se miraron los unos a los otros hasta que Chopper dijo:

-Me ofrezco voluntario.

-Chopper -dijo Brook- cuando los dos vengan aquí diles que vimos a la joven pelirroja mirando y después se fue a toda prisa. Estaremos observándola por seguridad. Teneis que ir al barco y esperarnos hasta que la traigamos de vuelta.

-Si -dijo el reno con decisión.

El resto de tripulantes se miraron los unos a los otros de nuevo.

¡Sigamosla! -dijeron cuan grito de guerra.

…...

La joven destrozada, fue al lugar dónde entrenaba. Sacó el Perfect Clima-Tact y sin importar su atuendo, empezó con los nuevos movimientos que necesitaba perfeccionar. En ese claro había varias rocas que utilizaba como blanco así que se encaminó hacia una de ellas, con pausa, con lágrimas en los ojos y el corazón roto. Nunca pensó que pasaría algo así, pero ahora sentía que necesitaba atacar a aquellas rocas sin vida.

Frenó en seco miró con decisión a la roca y atacó.

-¡Sursum... PRESUrA~A~A!

La roca, se elevó y debido al círculo de alta presión que la joven había creado estalló en mil pedazos. Inexplicablemente una onda de energía se desplazó hacia atrás y golpeó a la chica lanzándola sobre el duro suelo. Tosió ligeramente, antes de ponerse de pie de nuevo mientras se tambaleaba. Al final no pudo soportarlo y calló al suelo de espaldas.

Empezó a escuchar sonidos de aplausos, pensó que era de alguno de sus nakamas, pero le dolía todo el cuerpo, no podía moverse ni un milímetro.

-¿Q-quien es? Oye ya se que eres uno de los de la banda, sé que os divierte mucho reiros de mí -dijo totalmente apenada- pero no me puedo mover, necesito ayuda.

-Me viene muy bien que no te puedas mover -dijo una voz cerca de ella.

Ella intentaba mover sus brazos y piernas con toda su alma, tenía que escapar, porque él venía, otra vez.

…...

La habían perdido y se habían perdido. Todo había salido mal, el bosque era inmenso, solo Nami sería incapaz de perderse en el. En este mismo instante, no estaban siendo conscientes de que era la única esperanza, de una joven aterrorizada.

…...

Ella estaba desesperaba, no podía moverse, no podía huir. Él se percató de lo que intentaba.

-¿Porque intentas escapar... de alguien tan guapo como yo?

Ella sabía que estaba allí, sin poder moverse, sin poder alcanzar el Perfect Clima-Tact, totálmente indefensa y lo peor era que estaba consciente. Sufriría.

-¡Déjame en paz! -gritó con desesperación y lágrimas en los ojos-. ¿¡ QUE QUIERES !?
-Ya sabes lo que quiero -dijo mientras limpiaba sus lágrimas-. Pero también sabes, lo que necesito.

Su dedo comenzó a bajar por el cuello de la joven, lentamente.

-¡Para! -dijo ella entre lágrimas.

Él comenzó a reírse a pleno pulmón mientras se sentaba a su lado y la cogía en brazos.

-¿Pero que hay de lo que tú necesitas?

Ella no entendía aquel despiadado juego, no tenía ningún tipo de movilidad y, completamente a su merced, poco podía hacer.

-¿Que quieres decir? -preguntó intentando parecer lo más seria posible.

-Hay que ver que mal te tratan, tienes un problema y ellos te dan la espalda. Te torturan con sus crueles palabras. Yo puedo darte un nuevo, futuro, tu serás la reina de un nuevo imperio, lo tendrás todo al alcance de la mano y podrás hacer el mapa del mundo.

-¿Como sabes que yo...? -dijo ella atemorizada.

-¿Acaso no te has dado cuenta? He echo los deberes y no solo a la hora de luchar, lo sé absolutamente todo sobre ti.

A cada palabra se estaba acercando más a sus labios, ya sentía como se fundían sus dos respiraciones en un solo halo de terror.

-¿Acaso crees -dijo él infundiendo miedo y respeto a la vez- que te merecen? Sólo tengo una pregunta ¿Cuántas veces te han echo llorar?

Ahora ya sus labios se rozaban con cada aliento y ella se estaba llegando a plantar quizás por lo intimidada que estaba, que era cierto que sus "camaradas" la habían echo sufrir. Pero ella no era cualquiera, era más valiente de lo que estaba demostrando y era fiel a la banda de sombrero de paja.

-¿Que cuantas veces me han echo llorar? -preguntó con decisión-. ¡MENOS QUE TU JODIDO CERDO!

Él enfureció de una forma que consiguió que, ella perdiera absolutamente toda su valentía. Con su gran fuerza de un solo puñetazo, la golpeó contra una de las rocas más cercanas. La joven estaba totalmente dolorida, no podía ni tenerse en pié pero no calló al suelo, él la retuvo por los hombros.

Se acercó de la misma forma que lo había echo antes y sus respiraciones se fundieron de nuevo.

Ella por primera vez desde que todo empezara, deseó morirse en aquel mismo instante, recordando todo lo que le habían echo sus compañeros. Todo lo que había, rezado, llorado y también suplicado, no había servido de nada. Cada vez sufría más, pero tampoco quería irse con él y para su desgracia estar con los de su banda era un tortura constante. Todo lo que habían pasado había sido olvidado y entonces mientras sus labios se rozaban con los de su atacante, dijo entre lágrimas:

-¿No van a venir a salvarme... no? -dijo destrozada.

Él vio que ya había conseguido lo que venía a buscar, se había aprovechado del miedo de la joven, de sus dudas, había utilizado a sus compañeros de viaje como marionetas a su servicio. Todo estaba planeado. Sabía que el cocinero, tenía un fuerte vínculo con la joven y que sería difícil de romper, a menos que apareciera otra mujer, una mujer que influyera en su pasado. Alvida. Sólo tenía que intimidar a la joven subyugada lo suficiente, para que temiera por la vida de sus compañeros, entregarle las jeringuillas y la pastilla advirtiéndola de los poderes de Alvida y de su piel fuerte como el hierro. También tenía que entregarle el anillo a la joven para que su rescatadora se diera cuenta de lo que le había pasado. El cocinero tenía una debilidad por las mujeres y de las tres que había en su tripulación, dos habían sido atacadas y la tercera era la culpable, su favorita era la culpable, por esa razón perdió los estribos. Tras ser castigada, amenazaría otra vez de una forma más cruel a la joven para que atacara ella misma, a los últimos amigos que pudieran quedarle, para protegerles. Después solo tenía que amañar los botos en la noche del baile, para alejar completamente al cocinero y romperle el corazón. Por último convencerla de una vida de gloria a su lado. Tarde o temprano ella renunciaría a la banda por el dolor y se iría con él. Todos pensarían que fue voluntario y nunca nadie sabría que había alguien más en el asunto. El plan perfecto.

Sólo una frase y ya la joven sería suya, eternamente.

-No pequeña, nadie vendrá a salvarte.

Ella automáticamente se desmoronó, ya no tenía esperanzas ya no veía la luz. Él selló el pacto con un beso.

Un beso que la marcaría para siempre, pero esta vez ella no se defendió, totalmente derruida dejó que todo terminara así ya que el destino no le había dado ninguna oportunidad, por lo tanto el destino dictaba que su vida debía compartirla con aquel hombre.

En aquel claro, en aquel preciso instante, cedió el paso al gélido beso del dolor. Ella dejó que sucediera, lo permitió porque tenía que ser así, anteriormente, la había obligado pero aun así era la primera persona que la había besado así que aquello debería ser una señal. Calló en la cuenta de que si iba con él, tendría todo lo que quisiera, los de la banda ya tenía una navegante, no les importaba nada lo que le pasara.

No quería reconstruir su dolorida alma echa pedazos, lamentó profundamente no haber echo caso a lo que Sanji le había pedido, no habría pasado nada, pero de todas formas ella lo había visto en aquel instante y parecía enormemente feliz, a ella le habían quitado su felicidad, sus ganas de vivir, no tenía el valor para hacerle lo mismo a otra persona.

Empezó a sentir movilidad, pero no quería correr en ese momento, usó las pocas fuerzas que le quedaban en compartir aquel beso y escribir así un nuevo comienzo.