Howdy-Ho!
¡Regresé! :'D Este fic no va a morir, en serio gente. :) Disfruten el capítulo, nos leemos abajo. ;)
Confesiones.
Kyle y Craig arribaron a la residencia Broflovski. Después de lo que había sucedido con Stanley en los vestidores, Kyle sólo quería regresar a casa para tomar un baño, perderse en su estudio y dormir para olvidarlo todo, al menos por un par de horas. Tanto le había afectado el encuentro que si no hubiera sido porque Craig lo encontró en la salida de la escuela, hubiera regresado solo a casa, arruinando el plan que tanto trabajo les había costado seguir. Al entrar, el único que se encontraba en casa era Ike. El menor se exaltó un poco al ver a Craig, ya que pensaba que se encontraba ahí por asuntos relacionados con su hermana, Ruby. Kyle aprovechó que sólo su hermano menor estaba en casa para contarle de su situación actual con Craig, para que nadie pudiera ir a decirle cosas que no eran ciertas. Para Ike, Craig era una persona muy reservada y de temer; nunca había tratado con él, por eso sólo lo conocía a base de las resentidas descripciones de Ruby. Es por eso que justo ahora se sentía tan abrumado por convivir con él. Craig no era esa persona despreciable que creía, sino todo lo contrario.
—Entonces... ¿es para engañar a alguien?
Preguntó Ike una vez que la explicación de ambos mayores había terminado.
—Sí.
Respondió simple Kyle. Ike preguntó:
—¿A quién?
Craig miró a Kyle y este tragó saliva. No podía ocultar de quién se trataba si no sentía nada más por él, ¿cierto?
—A Stanley.
—Ah... —Ike sonrió en confidencia—. ¿Por qué quieres engañarlo?
Kyle sabía hacia dónde quería llegar su hermano con esa pregunta, pero no iba a permitirlo.
—Eso no te incumbe, Ike.
—Me acabas de involucrar en ello. Es claro que me incumbe.
Kyle maldijo haber educado tan bien a su hermano menor. Sabía que no podía engañarlo ni evadirlo y a pesar de ello lo seguía intentando.
—¡Suficiente, Ike!
Dijo levantándose del sofá que compartían los tres, intentando así terminar con la conversación.
En la sala de juegos de la mansión Black, Token y Clyde se encontraban jugando ajedrez... o por lo menos eso intentaban. Clyde continuaba distante, triste, ahora también con una inquietud que no le permitía concentrarse en nada.
—Bebe es como la reina; nunca podré llegar a ella.
Habló Clyde incapaz de mover otra de sus piezas en el tablero de ajedrez. Token le había enseñado a jugar desde hace un par de años y a decir verdad no lo hacia nada mal. Por ello y por sus palabras, Token lo miró con una ceja arriba, en un gesto de extrañeza.
—¿Estás pensando en eso mientras jugamos?
Clyde se levantó de la silla, yendo directo hacia la pista de bolos.
—¡Ella no sale de mi cabeza, Token! No puedo evitarlo.
Token lo observó mientras tomaba una de las bolas de boliche. Suspiró volviendo a acomodar las piezas de ajedrez en su sitio. Clyde tiró la bola, la cual se desvió un poco, dejando un solo pino de pie.
—Quizá si intentas no relacionarla con todo lo que haces...
Clyde interrumpió enseguida.
—¿¡Lo ves!? ¡Ese pino es Bebe!
Token cerró los ojos, tomando otra de las bolas disponibles para lanzarla perfectamente centrada, tirando así todos los pinos de la siguiente fila. Clyde rodó los ojos y caminó hacia el fútbol de mesa. Token lo siguió.
—Clyde, confía en ti. Puedes conocer a muchas personas más.
Clyde bufó, colocándose a un lado de la mesita para comenzar a mover las filas de jugadores. Token hizo lo mismo del otro lado de la mesita. En pocos minutos de silencio, Token anotó el primer gol y Clyde golpeó la mesa antes de volver a hablar.
—Ni siquiera puedo controlar estas cosas... Son tan indomables como...
—¿Como Bebe?
Interrumpió Token. Clyde le dio una mirada fulminante.
—No te burles de mí.
Dijo alejándose hasta las máquinas simuladoras de baile, encendiendo ambas para jugar con su mejor amigo. Token negó con la cabeza, se acercó a él una vez más.
—Perdón. No quise burlarme.
Clyde sólo asintió. Se colocaron sobre las máquinas, eligieron una canción y el juego comenzó. Token, en un intento de subirle el ánimo a su amigo, comenzó a fallar a propósito para darle la victoria. Sin embargo, Clyde se percató de esto y frunció el entrecejo.
—No pierdas a propósito, no necesito tu compasión.
Habló, apresurándose en abandonar la máquina para dirigirse a la mesa de ping pong. Token sonrió, evitando reír ante la ingenua actitud del contrario. Apagó las máquinas antes de acercarse a la mesa en donde se encontraba Clyde jugando con la pelota.
En la residencia Broflovski, después de unas cuantas horas de convivencia, Ike había tomado la suficiente confianza con Craig, para desgracia de Kyle.
—¿En verdad tienes un telescopio de setenta milímetros?
—Sí, aunque no es mucho lo que se puede ver. No más de algunas estrellas que no se distinguen a primera vista.
Explicó Craig. Ike sonrió y propuso con entusiasmo:
—Deberíamos ir a acampar algún día en la cima de una montaña para probarlo, ¿verdad, Kyle?
Los tres estaban solos en el comedor, puesto que acababan de comer juntos. Los señores Broflovski se encontraban fuera, celebrando su aniversario con una comida especial en un restaurante lujoso que se apegara al kosher. Kyle se había perdido en sus pensamientos, mirando a Craig fijamente mientras este conversaba con su hermano menor, por lo que tomó la pregunta desprevenido, desviando la mirada hacía la mesa.
—...No lo sé, Ike. No es lo mío.
Respondió. Ike sonrió con una mueca de ironía antes de hablar.
—Creí que Craig no era lo tuyo y me equivoqué...
Craig levantó una ceja, dio un vistazo a Ike, de inmediato miraron directo a Kyle en expectación. El hermano mayor de los Broflovski los miró sin saber qué decir, con un sonrojo que a penas era perceptible.
—¿No entendiste lo que te acabamos de explicar, Ike?
—Sí, pero igual voy a dejarlos solos. Si me necesitan... estaré en mi habitación.
Dicho esto, Ike salió del cuarto del comedor, dirigiéndose a la sala. Para no incomodar más a Kyle, Craig se levantó de su asiento también, mirando la hora en su teléfono celular.
—Tengo que ir a la cafetería con Tweek.
Kyle asintió levantándose para acompañarlo a la puerta. Ike aún estaba por subir las escaleras cuando vio que Craig se iba. Se despidió de él desde su puesto a mitad de la escalera, al igual que Kyle desde el marco de la puerta, quien permaceció observando el recorrido de Craig por las calles hasta que desapareció de su vista. Con una mueca de inconformidad, cerró la puerta. Cuando se dio la media vuelta, Ike estaba frente a él.
—No sabía que también te gusta Craig.
Kyle rodó los ojos, cruzándose de brazos.
—No digas incoherencias, Ike.
—¿No es verdad?
—No.
El menor continuó incitando.
—Sientes algo por Craig. Lo sé.
Kyle negó con la cabeza, suspirando.
—Él es... un buen amigo... Últimamente ha sido un gran apoyo para mí, eso es algo que aprecio mucho.
—¿Te gusta tanto como Stan?
—No, Craig no me gusta, Ike... —la cara de sorpresa de Ike le hizo percatarse de que había caído en su juego—. ¡Stanley tampoco! ¡Es mi mejor amigo!
Ike rió alto, corriendo hacia las escaleras.
—¡Te gusta Stan!
Gritó burlándose de su hermano. En ese instante la puerta fue abierta, dando paso a Sheila y a Gerald Broflovski, sus padres. La mujer miró a ambos con una expresión de terror en el rostro. Kyle y Ike tragaron saliva, no sabían cómo iba a reaccionar su madre por las palabras que acababa de escuchar.
De vuelta en la mansión Black, Clyde había perdido en el ping pong, en la máquina simuladora de carreras, de disparos y en todas las videoconsolas que poseía Token, gracias a su afán de quejarse y comparar todos los juegos (o personajes de videojuego) con Bebe. En ningún momento dejó de hablar de la bella rubia. Token, cansado de intentar animar a su amigo sin resultado alguno, se dispuso a encender su legendario PlayStation, seleccionó un juego especial y tomó dos controles, llamando a Clyde para jugar. El de cabello castaño reconoció enseguida el tema pegajoso y repetitivo del juego, su juego favorito, corrió a sentarse al lado de Token con una gran sonrisa.
—Pero tú siempre te quejas de este juego, es muy infantil para ti...
Dijo Clyde, apreciando los colores de la pantalla principal que dejaban leer el título del juego, "Puzzle Bobble". Token alzó los hombros y ladeó la cabeza un poco hacia la derecha.
—Quiero jugarlo. No es tan malo.
Clyde supo lo que Token estaba haciendo por él, por lo que no dijo nada más. Sonrió, se acomodó en su asiento y comenzó el juego con quien, había decidido años atrás, era su persona favorita.
Craig entró a casa para asegurarse que Ruby había regresado de la escuela. Al entrar vio la televisión encendida y a su hermana sentada en el sofá frente a ella. Se sentó a su lado, vieron un par de anuncios en silencio.
—¿Tienes hambre?
Ruby alzó los hombros.
—Mamá no dejó nada preparado para comer.
Dijo levantándose del sofá para dirigirse a su habitación, fue ahí cuando se percató que su hermana sostenía un gatito nergro en las manos. No hizo preguntas sobre eso. Ante la evidente ausencia de sus padres, quienes se encontraban trabajando, Craig tomó una vez más el papel de ser el responsable de Ruby y la detuvo antes de que desapareciera escaleras arriba.
–Me voy a la cafetería. ¿Quieres ir a comer algo?
Ruby se detuvo a la mitad de la escalera, pensando en su próxima respuesta. No quería dar un "sí" de inmediato y, siendo sincera, tenía curiosidad de saber por qué por primera vez en años no estaba pegado a Tweek, ni lo había mencionado.
–¿En dónde estabas?
Preguntó sin más. Craig tomó el control del televisor al tiempo en que contestaba.
–En casa de Kyle.
Ruby abrió los ojos, genuinamente sorprendida. Los rumores de que Craig, su hermano mayor, y Kyle, el hermano mayor de Ike, eran novios habían llegado hasta sus oídos gracias a su prima Red. La simpática pelirroja le había dicho sin querer al preguntarle si sabía algo al respecto. Ruby no lo creía posible, incluso había defendido a su hermano contra su prima, pero lo acababa de confirmar, y podría jurar que jamás en su vida había sentido tanta repulsión hacia una sola persona.
–Craig... –dijo fijando su mirada turbia en el rostro del mayor–. No tienes idea de cuánto te odio.
Con esas palabras se despidió, continuando su camino hacia su habitación con los maullidos del gatito como acompañamiento. Craig se levantó del sofá, se detuvo al pie de la escalera, escuchó la puerta azotándose y cerró los ojos, inhaló frunciendo el entrecejo para exhalar y darle un puñetazo a la pared. Mierda.
En la cafetería Tweek Bros., Kenny y Butters entraron cargados de postres para la cafetería después de que Tweek abriera la puerta. Su celular vibró, su tono de llamada le hizo detenerse para contestar. Kenny sonrió al ver el ligero sonrojo en el rostro del joven parado bajo el marco de la puerta; le fue fácil adivinar de quién era la llamada. Butters se puso a acomodar el pan, las galletas y los pasteles recién llegados en el mostrador principal. Sacó una de las bandejas para limpiarla y colocar el pastel de vainilla cubierto con chocolate con relleno y adornos de fruta. Para su mala suerte, al cargar la bandeja golpeó con esta el borde del mostrador, causando que rebotara y, como consecuencia, tanto la bandeja como el pastel calleron al suelo. Kenny, quien proveía servilletas a las mesas, volteó por el ruido ocasionado por el accidente. Tweek terminó la llamada y entró al local, encontrando a ambos rubios limpiando los restos de pastel en el suelo.
Sin darle demasiada importancia, Tweek habló.
–Craig llamó. Tuvo un problema y llegará un poco tarde.
Kenny se levantó para verlo de frente.
–Tu Craig siempre tiene privilegios, ¿no?
Mencionó en tono de burla, jugando, dándole una sonrisa. Tweek frunció el entrecejo, a pesar de saber que era broma.
–Tweek, perdón por tirar...
Habló Butters. Kenny se apresuró en interrumpirlo.
–¡Tweek! Perdón por tirar el pastel. Estaba comprobando qué pastel pesaba más y... bueno... se me resbaló.
Tweek guardó las llaves y su celular en los bolsillos delanteros de su pantalón. Realmente no le importaba lo que había pasado con el postre.
–¿Les ayudo a limpiar?
Ofreció. Kenny se negó.
–No es necesario, Tweek. Estamos por acabar.
El mencionado asintió.
–Entonces voy a hacer el inventario. ¿Pueden encargarse de la caja en lo que llega Craig?
Kenny y Butters asintieron y lo vieron marcharse hacia la bodega. Butters se levantó acercándose a Kenny con timidez.
–Muchas gracias, Kenny. Siempre me salvas en mis peores momentos.
Kenny levantó una ceja y rió un poco al escuchar sus palabras.
–Pero a Tweek no le importa.
Butters asintió.
–Pero me cubriste sin pensarlo. Por eso, gracias.
Kenny volvió a sonreír, sacudiendo el cabello del otro con una de sus manos. Eso era todo lo que ambos necesitaban. Con el tiempo Butters había aprendido a confiar en los demás, en aquellos amigos que, para bien o para mal, siempre habían estado ahí. Pero a pesar de ello, sólo se sentía bien al lado de Kenny, se prodría decir que él era la única persona en la que confiaba plenamente. La única persona a la que realmente apreciaba. Kenny, por su parte, era más sociable y consideraba a más personas como buenos amigos y personas de confianza. Sin embargo, como reciprocidad a Butters, a él lo consideraba más como su alma gemela. El pequeño Stotch era su prioridad sobre cualquier otra persona, hasta sobre su propia vida. Por lo general las personas no apreciaban los enfuerzos de Kenny por escucharlos, apoyarlos y, en pocas palabras, resolverles la vida. Era algo que a Kenny le gustaba hacer y realmente nunca esperaba nada a cambio, por lo que estaba bien con los demás, pero Butters siempre le agradecía hasta por el más mínimo detalle, como en esta ocasión. Por eso estudiar, trabajar juntos y compartir sus sueños era algo común entre ellos, incluyendo las palabras dulces, los tratos especiales y el beso de la noche pasada... Butters lo admiraba y daría cualquier cosa por él. El sentimiento era recíproco.
En la residencia Broflovski la situación no mejoraba. Ike buscaba las palabras indicadas con la intención de enmendar el error de gritar los sentimientos de su hermano mayor.
–¿Mamá...?
Pero Sheila lo interrumpió incluso antes de poder terminar la simple palabra.
–¡¿Qué hacía el hijo de los Tucker en mi casa!?
Kyle y Ike se miraron el uno al otro, sintiéndose un poco liberados. Sheila no había escuchado los gritos de su discusión.
–Vino porque teníamos que hacer un trabajo en equipo y...
–¡Kyle Broflovski, te advertí que no quería que ese joven volviera a pisar mi casa, y esta es la segunda vez que lo hace!
Gerald cerró la puerta y corrió hacia Ike, quien estaba a mitad de la escalera.
–Vamos, hijo, te acompaño a tu habitación.
Y sin más, prácticamente arrastró a Ike hasta su habitación con la intención de escapar de la acalorada discusión que acababa de formarse. Ambos desaparecieron escaleras arriba mientras Kyle y Sheila se retaban con la mirada.
–¿Cuál es el gran problema, mamá?
Preguntó aún calmado, sin anticiparse.
–¿Que cuál es el problema? ¡No quiero que te juntes con esa gente!
–¡¿Por qué?!
Preguntó. Sheila tragó saliva y no respondió. Se dirigió a la cocina, con afán de verificar que sus hijos habían comido y que su cocina estaba impecable. Vio los trastes sucios de tres personas en el lavabo y se molestó aún más.
–No lavaron sus trastes después de comer.
–¡Responde mi pregunta!
Se quejó Kyle. Sheila levantó el tono de voz.
–¡Lava esos trastes o no te respondo nada!
Kyle estaba a punto de protestar cuando decidió que lo mejor era acatar las órdenes de su madre. Lavó los trastes de mala gana, su madre se fue a la sala. Un rato más tarde, Kyle salió de la cocina, volviendo a insistir con la pregunta sin cesar hasta que su madre respondió.
–¡Kyle, basta! –Sheila bajó el tono de su voz–. Ese chico es una mala influencia.
–¿Por qué lo dices?
Kyle se cruzó de brazos. Sheila respondió:
–¡Es un busca pleitos y es...!
–¿Es...?
–¡Es homosexual!
Kyle permaneció callado, bajó ambos brazos a sus costados asimilando que su madre estaba molesta debido a una aparente homofobia. Por su cabeza pasó aquello que fingía tener con Craig y esos sentimientos que comenzaba a descubrir por Stanley. Se quedó sin habla frente a su madre hasta que se escuchó el timbre de la puerta. Sheila caminó hasta la puerta para abrir; para su desgracía era Craig.
–¿Está Kyle?
Preguntó agitado, ya que había corrido hacia allí.
–Craig, ¿qué pasa?
Preguntó Kyle realmente confundido, aproximándose a la puerta. Se suponía que desde hace un rato Craig debería estar trabajando en la cafetería.
–Kyle, tenemos que arreglar algo.
El mencionado asintió, aún confuso. Salió de la casa sin más, mientras Sheila observaba todo sin emitir una sola palabra. Craig sabía que había interrumpido algo importante, pero su situación también lo era y debía ser arreglada lo más rápido posible.
Stanley tomaba un baño de agua fría. No era como si hiciera mucho calor, sino que estaba tan perdido en sus pensamientos que la temperatura del agua era lo que menos le interesaba. No podía dejar de pensar en Wendy, en cómo la había visto traicionándolo con quien había sido uno de sus mejores amigos y en cómo había terminado todo, cómo la había tratado... La había humillado, violentado y por poco la hubiera golpeado si la voz de Kyle no hubiera interferido en su cabeza para detenerlo. Kyle. Su mejor amigo. Su Kyle. ¿Qué demonios estaba pasando entre ellos? Los besos, las caricias, el intento de tener relaciones sexuales con él... Le era abrumador pensar en todo ello ahora, más aun por el hecho de que su querido mejor amigo no había hecho nada en contra de sus abusos a pesar de tener una relación con Craig. ¿Por qué? Y Craig ahora era su mayor problema. Stanley suspiró cerrando la llave de agua fría. ¿Qué pasará por la mente de Wendy, de Kyle y de Craig? Tenía que actuar para obtener una respuesta.
¿Han visto lo lindos que son Craig y Tweek como pareja en la serie? :'D Hacen que mi corazón bombeé arco iris. :kokoro:
Disculpen una vez más por retrasarme. He estado esforzándome en este fic, no quiero que quede flojo o mal escrito, o acabarlo de un momento a otro. Quiero que las cosas sigan desenvolviéndose poco a poco. Si son amantes de South Park, podrán notar algunos detalles que he ido añadiendo sobre cada personaje, datos que se han mencionado en la serie o en la página oficial. Me encanta hacer esto. :)
Hace poco descubrí que ya le pusieron un nombre a la hermana de Craig, (Ruby no es su nombre oficial, este fue creado por fans). Tricia es su nombre oficial, así que no se extrañen si en un futuro aclaro que su verdadero nombre es Tricia. Si ven en la página oficial, mantienen "Ruby Tucker" como alias y eso me parece hermoso. :D
Se acaba el año, me gustaría desearles felices fiestas. :) Me encantaría leer sus reviews para saber su opinión, cualquier comentario en bienvenido. :kokorox2: Nos leeremos pronto, estén pendientes.
¡Gracias por leer! :)
