Kenjio estaba mirándome fijamente, entrecerraba sus ojos mientras se balanceaba en la silla hacia atrás. Cada cinco segundos daba una calada a su cigarrillo. Su expresión me hacia recordar las películas donde los policías sacaban la mayor información posible mientras fumaban sus cigarrillos, subían sus mangas y aflojaban sus corbatas. Pero a diferencia de Kenjio, este seguía bien vestido.

-Así que – se acomodó en su asiento – Esa noche le pediste a tu mamá que te llevara a ese evento, y ¿No notaste nada extraño? ¿Alguna persona que las siguiera? –

Mire fijo a la pared. Estábamos en un cuarto cerrado con un gran espejo, donde sabía que habían personas atrás escuchando nuestras conversaciones. Fije mi mirada en aquel espejo. Aquella noche no había notado nada inusual, mi mamá y yo estuvimos bien, nadie nos molestó y nadie nos espió. Traté de pensar en alguna persona vestida de algún traje gris. Nada, no podía recordar nada. Cuando íbamos en el carro, recordé que hablábamos de cosas triviales y luego…

Me sentí mareada, cerré los ojos fuertemente. Recordar aquello me hacía sentir náuseas y hacia una gran presión en mi pecho. Comencé a respirar profundamente tratando de calmarme.

-¿Quieres agua? – pregunto por desdén. Se veía muy profesional.

Negué con la cabeza.

-No recuerdo nada inusual –

Kenjio respiro fuertemente. Me tensé ¿Acaso se molestó? Apoyó los codos en la mesa.

-No quería decirte esto pero… - Kenjio saco de su bolsillo un teléfono móvil y lo puso sobre la mesa – Encontramos esto cerca de donde fue el accidente. Parece que alguien lo perdió. Había un mensaje muy inusual.

Quise tocar el teléfono pero no mis dedos apenas podían moverse. Sentí como se secó mi boca. Mi respiración era rápida. Mire a los ojos a Kenjio, sus intensos ojos verdes me ponían nerviosa.

-¿Qué mensaje? – solté un susurro. Mi cuerpo temblaba de miedo.

-Decía: "Espero que cumplas con el trabajo, serás recompensado, espero que no falles. Recuerda no dejar rastro" –

Me lleve la mano a la boca. En un momento de desesperación me pase los dedos por el cabello y apreté fuerte en la parte de atrás ¿Entonces es cierto? ¿Trataron de asesinarnos? Esto no podía ser posible. Mi cuerpo se sentía frio y temblaba. Todo el dolor se transformó en rabia, una rabia que apenas podía controlar. Mordí mi labio tan fuerte que pude sentir el sabor metálico de la sangre.

-Claro que hicimos todo lo posible por rastrear al dueño, también tratamos de rastrear el número para localizar al dueño, pero no encontramos nada –

Recordaba las últimas palabras de mamá antes del accidente "te amo" juré en silencio que el que estuviera de tras de todo esto no viviría. Lo mataría con mis propias manos. Por todos los días de dolor, por arruinar a mi familia, por hacer que nos mudáramos, por destruirme. Por muchas cosas. Ahora ya no podría ver la cara de mamá, ya no podría probar su deliciosa comida, ya no podría hablar con ella como lo hacía antes. Ya no nos reuniríamos en familia a ver la televisión. Me lo quitaron. Me quitaron mis momentos felices.

-Ten – Kenjio me tendió la caja de toallitas. Toque mis mejillas rápidamente. No me había dado cuenta de que estaba llorando.

-Gracias – tome una y me seque. Aún estaba impactada. Entonces recordé cuando estábamos en la casa de Shinossuke ¿Habrán vuelto por mí? Sentí un miedo correrme por la columna.

-Te aseguro que vamos a encontrar a los que estaban de tras de esto –

-¿Estaban? ¿No es solo una persona? – mi voz sonaba débil. Kenjio formó una línea en sus labios. Parecía cansado. Pero aun así se lo veía bien.

-Usualmente en este tipo de actos, participa más de una persona. Por eso he estado indagando mas a fondo. Estuve hablando con algunos de tus amigos donde antiguamente vivías. Pero no pude llegar a nada en concreto –

-¿Estuviste hablando con mis amigos? Ellos no me dijeron nada – dije algo indignada. Nadie me había informado de que había un chico preguntando sobre mi madre. Pensé en Ayumi, ¿Por qué no me lo dijo?

-Bueno, pues parece que ellos si lo hacen pero tú no das señales de vida – comenzó a jugar con su corbata, doblándola en la punta. Por un momento me quede perdida en su movimiento, entonces recordé que ya no había revisado mis redes sociales en estos días.

-Es mi culpa – me tape el rostro con las manos y deje salir un gran suspiro – Debo ser la peor amiga del mundo. Diablos –

Tenía muchos amigos, y a todos los quería. Siempre tuve una buena relación, salíamos a comer o a comprar. Y había prometido estar en contacto. Recuerdo cuando me despedí de cada uno. Ayumi me abrazo muy fuerte y lloró. Me hizo prometer que siempre la llamaría y que la iría a visitar.

-No te tortures. Simplemente escríbeles y ya. Es normal que te aísles después de una perdida familiar –

Kenjio estaba a punto de sacar otro cigarrillo. Lo detuve tomando la caja.

-¿Podrías no fumar? El humo me molesta – deslice la caja de cigarrillos a un lado.

Me pareció que una sonrisa asomaba en sus labios. Pero al parecer no.

-Acabemos con esto rápido. Quiero fumar y tu tienes una cita con tu… novio –

-¿Esto de buscar al culpable no es muy divertido para ti? –

Por un segundo pude vislumbrar algo en sus ojos. Me arrepentí de haber dicho lo que dije, al parecer le molesto. ¿No le gusta su trabajo?

-Si la persona que trato de asesinarte no lo consiguieron, puedes estar segura de que volverán a buscarte. No creo que este muy lejos ese día –

-Lograron matar a mi madre –

-Y es una pena – dijo pero sabía que no lo decía enserio – te daré mi tarjeta, quiero que me llames cuando necesites algo. Nos veremos pronto.

Salí de la oficina y mande un mensaje a Ranma diciéndole que estaba libre. Después de unos veinte minutos su auto se estaciono delante del edificio. Me subí en el auto y fui recibida con un beso. Parecía serio, sus hombros estaban tensos.

-¿Te torturaron? –

-Eso hubiera sido mejor – aun recordaba lo del teléfono. Le conté a Ranma como me había ido con Kenjio, mientras conducía al centro comercial donde estaban todos.

-¿Estas segura que quieres ir? Entendería si quieres estar sola –

Apreté su mano indicándole que estaba bien. Tenía la promesa de encontrar a quien haya planeado todo y poder acabarlo con mis propias manos. No le había comentado eso a Ranma, quería mantenerlo en secreto para mi.

Llegamos hasta el patio de comidas, vi a Mousse concentrado en su teléfono y a Ryoga hablando animadamente con Ukyo. Todos nos miraron cuando llegamos. Pude ver las dudas en el rostro de todos, pero no quería responder preguntas.

-Pedimos algo para ti Akane, espero que te guste la pasta – dijo Ryoga.

-Gracias – me senté entre Mousse y Ranma. Este me miro y sonrió y siguió con su teléfono.

-Akane, se que esto no es de mi incumbencia, pero… - Ukyo empezó a moverse de su puesto un poco incomoda.

-Si Akane no quiere hablar de esto no necesitamos preguntar Ukyo – Ryoga parecía estar riñéndola. Ella se ruborizo y siguió comiendo.

-No te preocupes Ukyo, pero por ahora es algo de lo que no quiero hablar – le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Ranma me apretó la pierna y se acercó a mí.

-¿Estas bien? – susurro en mi oído y me beso en el cabello.

-Si –

-Oigan, mañana será el festival de otoño. Se presentarán varios grupos, yo me apunto, quien se apunta conmigo – Mousse nos miró a cada con una sonrisa entusiasta. No tenía ganas de conciertos por lo menos en mucho tiempo.

-Yo iré – dijeron Ryoga y Ukyo al mismo tiempo. Ryoga me miro y una sonrisa tímida asomo en sus labios. Me gustaba mucho, pero no era nada comparado para lo que sentía por Ranma.

-¿Vienes Akane? será divertido, así podrías distraerte un poco – dijo con voz suave.

-No presiones a mi novia, si quiere ir irá y si no, no vamos – Ranma comía pedacitos de pan, arrojo unos cuantos a Ryoga.

-Oh no, ¿Cuánto tiempo llevan? Y ahora vienes a decirnos que si ella no hace algo tu tampoco. Sin ofender Akane, tú me caes bien. Pero Ranma es un idiota – dijo Mousse, me encogí de hombros y le sonreí.

No quería que Ranma se distanciara de sus amigos por mi culpa. Era lo que menos deseaba, sabía que para ellos, Ranma era muy importante. En especial para Ryoga, aunque ahora estaba más pegado a Mousse por el problema que tuvo con su otro amigo. No quiero ser la manzana de la discordia.

-Vaya, quien diría. Pareces otro Ranma, te ha sentado bien esto de estar enamorado – comentó Ukyo. Todos rieron y pude ver como Ranma se sonrojaba.

-Yo también iré – dije sin miedo. Quería que Ranma estuviera con sus amigos, aunque yo no tenía muchas ganas de ir. Sabía perfectamente que si no iba, el tampoco.

-¿Estas segura? – murmuro a mi oído. Yo lo miré y asentí. Él sonrió y me abrazo fuerte para luego soltarme –Bien, entonces todos iremos.

Ese día estuvimos hablando de cosas de la escuela, de cómo se conocieron algunos. Ryoga fue amigo desde la infancia de Ranma y Mousse, a él lo conocieron en la escuela hace un tiempo. Ukyo no dijo cómo los había conocido, había dicho que hubiera sido mejor si no se los hubiera topado a todos esos tontos. Reímos y gracias a ellos el dolor en mi corazón había disminuido. No fuimos al cine y nos despedimos. Ranma fue a dejarme a mi casa, cada vez que nos besamos sentía como mi cuerpo flotaba en el aire, me apretaba contra su cuerpo y podía respirar su aroma. Pase mis brazos alrededor de su cuello y lo acerque a mí, mordí su labio y el suspiro sobre mis labios.

-¿Estas segura que no quieres ir a mi departamento? – yo reí besándolo.

-¿Qué te parece mañana? –

-Mañana será el festival – dijo besando mi frente.

-Entonces ¿te parece si me cambio en tu casa? Y nos vamos juntos de ahí – pude ver la sonrisa triunfante en su rostro.

-Vendré a recogerte para la escuela – me beso fuerte – Nos vemos nena.

-Adiós- sonreí y Ranma se marchó.

Al entrar fui recibida por mi padre, estaba de buen humor ese día y dijo que iría a dar una vuelta y encontrarse con viejos amigos. Me encantaba verlo feliz, su sonrisa era como un regalo para mí, después de haber perdido al amor de su vida injustamente. No iba a contarle nada de lo que había hablado con el detective, era un dolor que solo yo podía soportar. No quería ni imaginar cómo se hubiera puesto el. Al entrar a mi habitación, abrí mi laptop y mire mi página social. Tenía muchos mensajes y muchas solicitudes de amigos. Entre ellos vi una de Mousse y Ryoga y los acepte inmediatamente. Leí los mensajes de Ayumi una y otra vez, diciéndome que un extraño pero sexy sujeto había estado hablando con ella. También vi cómo me exigía saber más sobre él y que quería verlo de nuevo. Y también preguntándome si tenía que convertirse en un asaltante de bancos para volver a verlo. No pude evitar reír y conteste su mensaje, le dije lo mucho que la extrañaba y que algún día volvería para saludarlos a todos.

Mi teléfono empezó a vibrar. La llamada era de Ryoga y contesté. Estaba feliz, pensé que lo mío con Ranma lo iba a distanciar de mí, algo que no quería.

-Hola Ryoga – lo saludé animada.

-¿Cómo estas Akane? ¿Está bien si te llamo? –

-¿Cómo preguntas eso? Estoy feliz de que me llames, pensé… bueno, que te habías olvidado de mí –

-Eso es imposible. No lo hice antes porque, bueno, fue una de las cosas que Ranma prohibió –

Cerré los ojos y me deje caer en la cama. Ranma a veces podía llegar a ser muy intenso, eso me asustaba, nunca había estado con alguien así. No quería que me negara el tener amigos, tendría que hablar con él.

-Lo siento, yo no sabía –

-No, no te molestes con él. ¿Sabes? Es la primera vez que lo veo así, tal vez, no sabe cómo actuar. Parece un niño protegiendo su tesoro, entiéndelo un poco. No me gusta decir esto pero, se ve que te quiere mucho -

Guardamos silencio. Podía escuchar su respiración rítmica al otro lado de la línea ¿nunca se había enamorado así? Cuando conoces a Ranma Saotome, piensas que es un tipo seguro de si mismo, que sabe lo que quiere, y lo que sería capaz de conseguirlo. Ryoga describía a un chico que cuando tiene algo que aprecia mucho, no sabe cómo tratarlo, aparece el niño inseguro. Cuando pienso en eso, quiero ir y abrazarlo, decirle que puede confiar en lo que yo siento.

-De todas manera, hablaré con el – cerré la pantalla de mi laptop.

-Diablos, me meteré en problemas – se rió – Tu, me caes muy bien. No lo tomes a mal, me gustabas bueno, me gustas. Pero de verdad que tú y Ranma se ven muy bien juntos. Pero quería, quería decirte que a pesar de eso, no quiero que dejemos de ser amigos, como lo éramos antes –

-Por supuesto que seguiremos siendo amigos Ryoga, además, tú me estabas entrenando y no quiero cambiar de maestro - sabía que Ranma me mataría por esto, pero, Ryoga se había ofrecido primero en entrenarme. Tal vez si los dos se turnaban…

-Me alegra escucharte decir eso. Que te parece si en dos días paso por tu casa y seguimos donde nos quedamos –

-Estaré lista maestro – ambos reímos. Seguimos hablando un rato más sobre su vida, como desde pequeño se había perdido en el bosque y lo habían encontrado en la noche. De cómo había tenido varias luchas y la mayoría con Ranma, pero dijo que no se arrepentía ya que con él se había hecho más fuerte.

Tocaron a mi puerta y Nabiki asomo la cabeza. Tenía una sonrisa pícara, la conocía muy bien, sabía que había algo que le había llamado la atención.

-Hay un tipo sexy abajo esperándote – dijo, me guiño el ojo y salió de mi habitación.

-¿Ryoga? Tengo que colgar, después hablamos – me puse de pie.

-Está bien, nos vemos mañana –

Me mire al espejo y me di cuenta de que seguía con la ropa del colegio. Rápidamente me cambie, me puse un short y una blusa que se pegaba a mi cuerpo. Me recogí el cabello y baje, tal vez Nabiki estaba hablando de Ranma, no quería que me viera desarreglada ¿el sería capaz de venir si apenas nos vimos? Si, si sería capaz. Era Ranma, el siempre salía con alguna sorpresa.

Llegue hasta la sala y por un momento mi corazón dio un brinco acompañado de una punzada de decepción.

-La verdad, espere que nuestro encuentro fuera después de algunos días pero, ya ves, hola de nuevo – Kenjio estaba sentado con una taza de té que Nabiki muy amablemente le había ofrecido. Ella estaba sentada frente a él y me miraba emocionada.

-Sí, yo también esperaba verte después – me acerque y tome asiento a lado de Nabiki.

El me miró con su sonrisa presumida, se acomodó en su asiento y coloco los codos sobre la mesa. Junto sus manos y se inclinó hacia mí.

-Yo los dejaré solos, si necesitas algo Kenjio, puedes pedírmelo – Nabiki se puso de pie no sin antes guiñarle un ojo. El le mostro una sonrisa demasiado coqueta para mi gusto, y el efecto que hizo en Nabiki me hiso poner los ojos en blanco. Salió de la habitación dando brinquitos.

-el efecto que tengo con las mujeres a veces, me sorprende a mí mismo – murmuro, como si hablara para sí mismo.

-¿Qué hace aquí detective Kim? – dije algo cansada.

-Oh no, el detective Kim es mi padre. Tu puedes llamarme Kenjio, ya que vamos a pasar algún tiempo viéndonos, tu sabes, para entrar en familiaridad -

-Pero pensé que nos veríamos después, no entiendo que hace aquí –

-Akane, Akane – suspiro, sus ojos parecían cansados. Paso su mano por sus cejas masajeando – Se supone que nuestra relación se tiene que basar en la confianza ¿Acaso siempre tengo que ir con tus amigos para que me hablen de ti? Nos hubiéramos ahorrado esta visita sorpresa –

-¿De qué hablas? – mi cuerpo se tensó. Parecía molesto.

-Hable con un compañero tuyo. Shinossuke. Bien, el me comento que en su fiesta caíste varios metros y si no fuera por tu novio superhéroe habrías muerto – me sentí fría, ¿Cuándo habló con Shinossuke? – ahora, ¿me puedes decir tu lo que paso?

No estaba segura de decirle si había sentido que me habían empujado. Pero ya que no quería seguir viéndolo molesto le conté como habían pasado las cosas. El parecía muy serio, sus dedos dibujaba el contorno de sus labios. Sus ojos verdes analizaban cada palabra que decía.

-Y eso fue todo – culminé soltando un suspiro.

-Lo que me temía. Bueno tengo un par de noticias para ti ¿está tu padre? –

-Eh, no está –

-Bien, lo esperaré. Ya había hablado con el antes – dijo con desdén. Lo mire con la boca abierta ¿Cómo él hablaba con todos y yo no me enteraba?

Antes de protestar mi papa entro por la puerta. El y Nabiki se reunieron con nosotros. Mi padre se mostró serio y se sentó en la punta de la mesa, saludando cortésmente a Kenjio. Mientras Nabiki se sentaba a su lado, a el pareció no molestarle.

-¿A que debemos su visita detective? – dijo con voz fuerte.

-Lo que habíamos hablado antes señor Tendo. Las cosas no son tan sencillas como esperábamos, Akane no está segura aquí. Ya tuvo un atentado contra su vida así que es más probable que la busquen de nuevo –

Mis manos comenzaron a sudar, mi corazón latía a mil por hora ¿me buscarían de nuevo? ¿Quién diablos me quería? ¿Por qué a mí?

Mi papá descanso su rostro sobre sus manos. Parecía haber envejecido diez años más. Odiaba verlo preocupado. Mire a Nabiki también parecía afectada, había dejado de mirar a Kenjio y parecía perdida en sus pensamientos.

-No quiero que a mi hija le pase algo. Ya perdimos a… - dejo escapar un largo suspiro – tiene que protegerla detective –

-No se preocupe señor Tendo, ella está en buenas manos –

-No entiendo, ¿Por qué a mí? ¿Qué quieren de mí? – susurre para mí, pero todos me miraron.

-Aun no lo sabemos, pero parece que, alguien no te quiere viva – sus palabras hicieron eco en lo más profundo de mi corazón. Las lágrimas golpearon mi garganta, pestañee varias veces reteniéndolas.

-¿Cuándo descubrirán quien está de tras de todo esto? – pregunto mi papá con voz agotada.

-No lo sabemos, no parece dejar rastro. Pero mientras buscamos, Akane debe quedarse cerca de mí. Mandare a mi gente para que los cuide a ustedes también las veinticuatro horas del día y… -

-¿Qué dice? No entiendo ¿papá? – interrumpí a Kenjio. Mi papá bajo la mirada derrotado. Mire a Nabiki pero ella tampoco me miraba.

-Hija, las cosas son mas complicadas de lo que esperábamos. No quiero perderte ¿entiendes? Necesitas estar a salvo –

-Si, pero… -

-Vendrás conmigo. No puedo perderte de vista Akane, parece que las personas que te quieren son muy peligrosas –

-No puedo ir contigo, no puedo dejar a mi familia – alce mi voz. Pero nadie parecía defenderme.

-Solo será por un tiempo, ellos estarán vigilados también y los verás lo prometo. Vamos, no estoy diciéndote que te encerrare las veinticuatro horas del día a pan y agua –

Negué con la cabeza, ¿irme de casa de mi padre? Pensé que eso sucedería cuando cumpliera la mayoría de edad, tal vez me hubiera ir don Ranma. Oh, no. inmediatamente pensé en Ranma ¿Qué diría él? Seguramente querrá matar a Kenjio. Pase las manos por mi rostro, esto iba demasiado lejos.

-¿Papá, dejaras que vaya a vivir con este sujeto? – Kenjio me miro ofendido y luego miro a mi padre. El parecía afectado.

-Solo será por un tiempo hija, será por tu bien. Prometo ponerme en contacto contigo y también iré a verte –

-No puedo creerlo – dije.

-prometo ir a verte todos los días hermanita, pero si es por tu bien, no puedes hacer escandalo ¿me oíste? No quiero perder a nadie más –

Estaba molesta, no, estaba furiosa.

-¿Cuándo nos iríamos? – dije derrotada.

-hoy mismo. Vivo un poco lejos, así que entre más rápido nos vamos mejor. No te preocupes no me mires así, yo te llevare a la escuela y te recogeré –

Adiós a mi vida normal.

.

.

Hola a todos mis amigos lectores, les quería pedir mil disculpas por haber demorado. Me encuentro muy ocupada con la universidad y el trabajo, pero, les quería dar mil gracias por estar pendientes y leer mi historia. También quería comentarles que mi hermana esta escribiendo otra y subiéndola a mi cuenta se llama "los renacidos" la recomiendo mucho, ya la estuve leyendo y está muy interesante. Denle una oportunidad un saludo inmenso a karlaisabelortizhernandez nancyricoleon ZURGAN El mundo de Alicia SSmarties Rizzasm yessi-chibi Guest DaniRashell Ikita karlaisabelortizhernandez Sav21

Lamento no poder contestar a cada uno de sus comentarios, pero el tiempo no me da mucho. Igual les agradesco y pronto regresaré con un nuevo capitulo.