Nota: Hola a todos aquí Pokemonshipper3, con el nuevo capítulo de Corazón en Llamas, y les vengo a avisar que "el Destino Nos Unió" se retrasara un poco, debido a que es un Fanfic Que hice junto a ItsTheCrew, y no he tenido contacto con él, sin nada más que decir comencemos.
Corazón en Llamas.
-Por supuesto, ven siéntate – Contestó Sol amable.
Monferno aun nervioso procedió a sentarse al lado de Sol, esta continuaba tranquila bebiendo el restaurar todo, cuatro tragos lentos cada uno de ellos, suficientes para que Monferno se sintiera más nervioso, este procedió a tragar saliva e inhalar para llenarse del valor suficiente para decirle, "vamos es mi oportunidad" dijo Monferno en su mente, intentando encontrar las palabras correctas, sentía que su lengua era un nudo y el corazón le palpitaba súper rápido como si un zumbido fuera.
-Monferno, ¿Qué pasa? – Cuestiono Sol algo extrañada por cómo se ponía su amigo, pues estaba rojizo en todo su rostro y parecía que había visto un fantasma por su expresión.
Monferno al no poder articular bien las palabras, tenía que encontrar una alternativa, intento hacer acciones, mientras su mano temblorosa se acercaba a la pata de Sol, la Pokémon de fuego se ponía incomoda, su reacción no era positiva pero dio un ligero sobresalto al sentir la mano de Monferno sosteniendo su pata y el tipo fuego-lucha acercaba su rostro lentamente al de ella, Sol solo se alejaba lo más posible, ahora estaba totalmente segura Monferno estaba enamorado de ella, cada segundo que Monferno se acercaba hacía que Sol se desesperara aún más, si no tomaba medidas drásticas Monferno terminaría besándola, esa situación hacia que sudara.
Pero unos segundos antes de que Monferno besara a Sol, una Hidrobomba se acercó a gran velocidad y fuertemente impacto en la cara de Monferno mandándolo a volar hasta chocar con una palmera, Sol sentía como su corazón se tranquilizaba, era realmente un golpe de suerte, pero ¿Quién lanzo la Hidrobomba?, la tipo fuego se levantó aun desconcertada y puso su mano por encima de sus ojos para darle sombra y poder visualizar quien acababa de salvarla de las intenciones de Monferno.
A lo lejos se lograba ver como como Alex se acercaba corriendo con todas sus fuerzas, inhalando y exhalando por su cansancio, después de un minuto ya se encontraba en el lugar del acontecimiento repentino, la mirada del tipo agua reflejaba disgusto y molestia para después mirar a los ojos a Sol este le brindo una leve sonrisa avergonzada, Sol inmediatamente asumió que Alex era el atacante de Monferno, estaba tan feliz, por primera vez sus celos la ayudaban en este caso a escapar de una situación desagradable.
-Alex tú fuiste el que ataco a Monferno ¿verdad? – Dijo Sol ocultando su felicidad, mientras en su cara se hacía presente un leve color carmesí.
- P-pues sí, es que yo… – Decía Alex algo nervioso de que excusa daría, para evitar algún problema con Sol. Pero entonces observo como Monferno se levantaba dificultosamente, mientras se sobaba la mejilla por el dolor - ¡AHORA SI QUE MORIRAS ESTUPIDO MONO! – Grito Alex lleno de ira, y en su rostro se mostraba el disgusto, emprendió a correr hacia Monferno mientras preparaba un golpe roca, Monferno abrió lentamente sus ojos tras el fuerte golpe, para encontrarse con Alex corriendo hacia el con las propósitos de golpearlo.
- ¡HAAAAAAA! – Grito Monferno lleno de terror mientras cubría su cara con sus brazos para amortiguar el impacto.
Sol estaba a punto de intervenir con miedo de que alguno se hiciera más daño, pero justo cuando Alex levanto su puño para golpear al mono de fuego, Alex se vio detenido técnicamente paralizado, mientras una Aura negra lo rodeaba, sin dudas Lucario. El tipo lucha-acero se encontraba caminando hacia allí, con una cara de fastidio que le continuaba con una ceja levantada en señal de disgusto, mientras con una mano sostenía un coco, la otra se encontraba señalando a Alex con su mano envuelta en Aura negra intensa.
-¡Suéltame Lucario, necesito darle una lección a este intento de casanova! – Exclamo Alex en tono fuerte y molesto mientras forcejeaba con todas sus fuerzas para zafarse del agarre de Aura, pero lo único que lograba era gastar energías.
- Me voy menos de diez minutos y me encuentro con ustedes tratando de matarse – Regañó Lucario con un tono molesto para después levantar a Alex con su Aura y llevarlo un poco más lejos de Monferno.
- Ufff, que bueno que llegaste, sino no sé qué habría sido de Monferno – Dijo Sol a Lucario aliviada, pero al voltear a ver como se encontraba Monferno se preocupó y empezó a correr hacia él angustiada, el mono de fuego se encontraba parado a duras penas, sus patas temblaban, tenía unos pocos raspones y dos hematomas uno pequeño en la mejilla y otro de gran tamaño en la parte de atrás de la cabeza.
Al ver como Sol se acercaba a Monferno Alex sentía como la sensación de miedo volvía, no quería perderla, y menos quería que se quedara con Monferno, enamorarse para un ninja es como jurar por tu vida proteger a la dama escogida, resguardarla de cualquier bandido que la quisiera robar y amarla por la eternidad, si Alex no cumplía con eso sería como traicionarse a sí mismo, una mueca de disgusto se hizo presente en su cara al ver eso, parecía que quería matar a Monferno con la mirada, tenía que hacer algo con el tipo fuego-lucha.
Sol procedió a ayudar a Monferno a mantenerse de pie, Monferno se sentía bien en realidad en especial ahora que Sol lo ayudaba era como ser rescatado por una súper heroína. La tipo fuego le dio a Monferno lo que le quedaba de su restaurar todo, Monferno al tomárselo se sintió mejor logro mantenerse de pie solo, y los moretones desaparecieron, en cambio los raspones solo disminuyeron su tamaño.
-Será mejor hacer algo con sus raspaduras – Dijo Lucario algo preocupado.
Lucario soltó el Aura de Alex para después traer levitando su maleta, esta cayo suavemente al suelo, de ahí Lucario saco unas curitas, se las lanzo a Sol y esta al atraparlas se las puso a Monferno, cubriendo cada raspamiento por completo.
-Gracias chicos, me siento mejor – Agradeció Monferno despreocupado pero luego su gesto cambio, se sentía algo frustrado por no poder cumplir sus intenciones con Sol, ahora tenía que pensar en qué decirle a Sol la próxima vez, bueno si hay próxima.
-Alex, ¿por qué golpeaste a Monferno? – Interrogó Lucario serio – y no me digas que no fuiste tú, los moretones significan que fue un ataque tipo agua – Encaró Lucario tomando un trago de su coco y después tirarlo.
- Es que… - iba a decir Alex pero al ver la cara de Sol avergonzada, el tipo agua entendió que tenía que mantenerlo secreto – Tuvimos una batalla – mintió.
- Es-so es cierto – secundó Monferno captando el mensaje, a eso Lucario se vio complacido por la explicación.
- Está bien – asintió Lucario calmado y con una sonrisa en su rostro – Bueno chicos estuve pensando, si queremos llegar rápido al siguiente guardián, deberíamos de arreglar el barco hoy, o no estará listo para mañana – Comentó.
- Eso es cierto – Asintió Sol.
Alex y Monferno asintieron con un cabeza, dando por decididas sus siguientes acciones.
Lucario agarro su maleta, con algo de esfuerzo por su gran tamaño y peso, después emprendieron a caminar hasta el barco, iban calmados Lucario en el frente, y los demás siguiéndolo, Monferno se mantenía observando a Alex con una miradas que si fueran letales ya habrían matado a la rana acuática, Sol observaba como Monferno mataba a Alex a miradas, solo miraba tratando de mantener la paciencia para no regañarlos.
Alex iba algo decepcionado termino siendo el malo de todo el caso, y solo quería proteger a Sol de Monferno, aunque se pasó un poco, estaba algo deprimido, cada que volteaba a Monferno este lo miraba queriéndolo matar, eso poco a poco le subía los humos al tipo agua, su cara expresaba una mueca de disgusto a Monferno, sentía su corazón arder de rabia como si este se estuviese quemando, como se atrevía a acercarse así a Sol, eso no era nada de un caballero, pues si él no se quedaba con Sol nadie lo haría, aun molesto Alex cruzó los brazos mientras miraba al suelo, totalmente enfadado, sin contar los celos que experimentaba.
Después de unos minutos de caminata hasta donde se habían quedado a dormir, cada quien recogió sus sabanas, el silencio era incómodo y el aire pesado, se notaba la tensión entre los iniciales, y la confusión de Lucario aumentaba con cada segundo, incluso el tipo lucha-acero pensó en preguntar pero esas miradas de Monferno intimidaban hasta a un tipo siniestro, así que no le quedó otra que esperar a que la tensión pasara.
Llegaron al barco este se notaba intacto excepto por unas leves abolladuras y la parte de la cubierta que estaba llena de partes de madera por lo muebles rotos, parecía que hubiera habido una guerra de madera, Lucario algo avergonzado por lo del barco subió un momento a diagnosticar la situación.
-Chicos habrá que dividirnos en grupos – Dijo Lucario mientras se rascaba la cabeza apenado – yo me ofrezco al primer grupo para barrer las partes de madera.
Los demás no tuvieron otra opción que aceptar lo que tenían que hacer algo resignados.
-Lucario yo me ofrezco también para barrer, soy buena para la limpieza – Se ofreció Sol para colaborar.
- Bueno eso nos deja a Monferno y Alex en el otro equipo – Anunció Lucario mientras Monferno y Alex empezaban a mirarse feo, amenazándose con la mirada – tienen que buscar el timón del barco no sé dónde cayó, pero supongo que debe estar cerca.
- Entendido jefe – Asintió Monferno fingiendo estar feliz, pero por dentro estaba a punto a matar a Alex.
- Está bien – Asintió Alex desanimado y decaído por la decisión del guardián, para después dirigirle la mirada a Monferno esa era penetrante, Monferno para ignorarlo se cruzó de brazos y giro la cabeza, el tipo agua hiso lo mismo.
Los dos iniciales emprendieron su búsqueda los dos sin dirigirse la mirada, parecían unas crías en medio berrinche, caminaron así hasta que ya Sol no los podía ver con la vista, y lo único visible era espesa vegetación del pequeño trópico de la Isla.
Lucario ayudo a subir a la tipo fuego tomándola de la mano, cuando ya estuvo arriba tuvo una mejor vista de lo que parecía un basurero pedazos de sillas y de mesas por todos lados, y la maleta de Monferno tirada por suerte las cosas no se salieron, el maletín era tan grande y a punto de explotar de cosas que era un milagro no ver las cosas del tipo fuego-lucha esparcidas por la cubierta.
-Ten, una escoba – Le paso Lucario algo desanimado por la gran cantidad de madera y astilla que debían recoger. Sol agarro la escoba y comenzó a barrer, mientras Lucario sacaba de su maleta una bolsa plástica para poder meter la madera pues no querían tirarla al mar – Cuando barras una gran cantidad métela la madera aquí – Dijo el tipo lucha-acero algo más animado.
- Gracias – agradeció Sol mientras comenzaba a barrer lentamente, los barridos secos era lo único que rompía el silencio y después el choque de las maderas siendo apiladas por la inicial de fuego - Oye Lucario ¿y tú escoba? – Cuestionó Sol algo extrañada por estar sola limpiando.
- O sí, creo que la deje en la cabina de navegante – Recordó Lucario avergonzado, devolviéndose a buscarla, estaba declinado desde un rato se sentía culpable por hacer a sus amigos trabajar por algo que él hiso. Abrió la puerta de la cabina entró y cerró con cuidado.
Sol realmente no estaba molesta por limpiar, eso la ayudaba a aclarar la mente, pensar en lo que ocurrió con Monferno, esa situación no le había gustado para nada, sus sentimientos eran hacia Alex, su corazón no latía a Monferno, pero el mono de fuego había sido tan amable y divertido con ella que le aterraba perder su amistad, si lo rechazaba la posibilidad de que volvieran a ser amigos disminuía, pero si le aceptaba perdería a Alex, su amigo de infancia, que cada vez que pensaba en él su corazón se aceleraba y su cara se enrojecía, ese amigo que quería como algo más y que un beso de su boca era una meta.
Al pensar en el caso de rozar sus labios con los de Alex la sangre se le subió a la cara y su calor corporal aumentaba, tal vez algún día sus sentimientos serán correspondidos, y pueda declarársele, el entrenamiento la ayudo ahora se sentía capaz de todo, su confianza había subido y las posibilidades de lograr derrotar a Weavile crecían, tal vez si sería capaz de vengar a sus padres, esos que la arrullaban con amor para que se durmiera cuando era pequeña y la hacían sentir capaz de muchas cosas. A Sol ese tema tan delicado hiso que se le aguaran los ojos y una pequeña lágrima se deslizara por su mejilla al percatarse de ello se secó la cara con el brazo para continuar con la limpieza.
Había pasado más de veinte minutos y Lucario no llegaba, a Sol le dio un poco de curiosidad así que con cuidado y silencio se acercó a la puerta de la cabina del navegante, tenía nervios que pasaba si la descubría, la golpearía, se molestaría, o solo le dejaría de hablar; Lucario es un buen Pokémon que le empezó a caer bien hace poco no le gustaría perder su amistad tan pronto.
Abrió un poco la puerta que se abría hacia dentro con un pequeño espacio para observar que pasaba, asegurándose de no hacer ni un leve ruido. Lucario estaba sentado observando a detalle una foto, este rosaba sus dedos sobre la fotografía, lentamente como si quisiera acariciarla, su rostro se notaba afligido y antes de que Sol se diera cuenta una lágrima se deslizaba por la mejilla de Lucario hasta su mandíbula para terminar cayendo sobre la foto, esa lagrima fue el comienzo de unas cuantas más y de un Lucario totalmente triste sollozando en silencio. Sol algo preocupada intento ver más la foto, pero los rayos de sol que entraban desde la ventana hacían que la foto se reflejara un poco, lo único que logro ver fue a Lucario se notaba que estaba más joven con un pequeño Zorua, también había otro Pokémon pero los rayos de sol hacían que no se viera con claridad, Sol al intentar ver mejor dio un paso inconscientemente, haciendo que la puerta rechinara, la oreja de Lucario se estremeció, Sol alarmada se escondió detrás de la puerta esperando que Lucario no la viera.
-Sol… sé que estás ahí – Dijo Lucario con un hilo de voz sin voltear con la mirada fija en la foto y los ojos húmedos.
- L-lo siento si viole tu privacidad – Se disculpó Sol nerviosa de lo que fuera a pasar, entrando totalmente a la cabina.
- No te preocupes, me tarde mucho – Dijo Lucario mientras se secaba las lágrimas con su mano.
- Lucario si algo te pasa puedes decirme, te prometo que no diré nada – Dijo Sol cálida para que Lucario se desahogara, ella sabía que si él seguía llorando en silencio terminaría por sufrir más. Sol procedió a sentarse al lado del tipo lucha-acero y le puso la mano en la espalda para consolarlo.
Lucario notó que estaba muy cerca y rápidamente volvió a esconder la foto, sin dejar a Sol poder visualizarla bien.
-Todo comenzó cuando tenía alrededor de diecinueve años, yo todavía no era rey de Romanshells, pero si sabía que tenía parte del alma de Decidueye – Comenzó a explicar Lucario ya más firme pero su voz estaba quebradiza – a todos lo que tenían el alma del gran Decidueye nos llevaban a una escuela especial, y pues, yo estudiaba ahí, me había alejado de mis padres ya que la escuela quedaba demasiado lejos en una Isla lejana, por cierto ahí también estaban los otros guardianes de las islas yo los conozco bien… demasiado – la voz se tornó seria – yo siempre iba a esa escuela, era feliz con Pokémons como yo, un día llego una chica que había sido descubierta con su poder hace poco – Lucario rio levemente – no te diré su especie, porque creo que la conocerás pronto – Eso dejo a Sol extrañada – no lo sé… pero cupido me flecho desde el momento que la vi, mi corazón latía más fuerte cuando estaba a su lado, era una chica de personalidad fuerte, un gran orgullo y un poco loquita – sonrió un poco – entre coquetería y una fuerte amistad logre conquistarla, me sentía completo con ella.. Ella era mi todo, crecimos, maduramos, con el tiempo nuestra relación crecía más, nuestros lazos eran más fuertes, nos mudamos juntos después de graduarnos a una isla bonita y agradable, con ella a mi lado podía enfrentarlo todo… - su rostro cambio con una expresión seria – hasta que nos casamos.
- ¿Entonces? – Dijo Sol, con la mirada fija en Lucario mientras sobaba la espalda del tipo Lucha-acero.
- Entonces… - recapitulo Lucario – las cosas cambiaron, ella cambio – Lucario desvió la mirada con una expresión afligida – las peleas eran fuertes… yo no quería pelar con ella pero… ella se molestaba con facilidad, y no era su culpa, tenía un trastorno mental, era la definición de locura, un día podía estar feliz y alegre y al otro tenia explosiones de ira, y me encontraba todo roto al llegar a casa, era un dolor muy grande no poder hacer nada por ella, nada a mi alcance – los ojos se le humedecieron y su voz se quebraba más – las cosas se calmaron por un tiempo… ella estaba embarazada, mi emoción era inexplicable, la emoción de ser padre es un sentimiento único, el doctor nos dijo que era peligroso que ella lo criara por su trastorno, pero no nos importó… vaya, debimos hacerle caso, nueve meses largos de calma ya nunca peleábamos, nos dedicamos a preparar las cosas para él bebe, estaba feliz de poder abrazarla como antes de casarnos, de besarla, de sentirme completo otra vez.. Pero nada es eterno – las lágrimas brotaban de los ojos de Lucario, Sol triste intentó calmarlo con un abrazo este no correspondía el abrazo estaba envuelto en sus recuerdos – él bebe nació, un sano Zorua macho, éramos felices los tres, las peleas volvieron pero no tan fuerte como antes, Zorua creció tenía tres años c-cuando… c-cuando – Sollozo el tipo lucha-acero correspondiendo el abrazo de Sol, la abrazaba fuerte sentía dolor de que sus recuerdos hayan vuelto, sus lágrimas recorrían los hombros de Sol, y esta solo lo abrazaba más tratando de consolarlo.
- tranquilo Lucario – Dijo Sol con un hilo de voz mientras su voz se quebraba.
- C-cuando ella… ella, mato a Zorua – en la cabina se hiso presente un silencio agobiante, y la cara de Sol impactada, no podía creerlo ¿Cómo pasó? Era lo único que pasaba por la mente de la inicial.
- Ella… esa Lucy… l-la odio tanto, pero a la vez la amo – Decía Lucario con las lágrimas en las mejillas – Lucy lo mato… regresaba del trabajo, Lucy cuidaba a Zorua, confiaba en ella, cuando subí las escaleras vi a un pequeño Zorua tirado en el suelo, la alfombra de la sala se teñía de un color rojo, me acerque, lo levante y lo… a-abrase llorando, el dolor de verlo así me rompía el corazón, y quería matar al que le había hecho eso… como lo extraño… Lucy estaba en el baño a punto de suicidarse con un cuchillo en su pata apuntando a su c-cuello… - Las lágrimas aumentaban y la voz de Lucario a penas se podía oír – la detuve a tiempo pero… ella se desmayó después… los lleve a los dos al médico, Lucy se pondría estable pero… Zo-zorua… murió, el dolor era inexplicable… - Lucario empezaba a entristecer aún más – después de un rato pude hablar con Lucy… ella me dijo que lo había m-matado… me quede en shock, me moleste tanto que… q-que la denuncie… y lo que dijo en el juicio "lo hice porque me alzó la voz" tenía ganas de golpearla de matarla, d-de hacer algo para callarla, pero no importa lo que hiso mi amor por ella seguía intacto, llevaron a Lucy a la cárcel veinte años de prisión, después del funeral, y-yo tome mis cosas y me fui a Romanshells, me postule co-como rey y logre ganar… parecía feliz, p-pero por dentro sigo estando triste… por Zorua y p-por Lucy – Lucario se separó de Sol, esta estaba impactada sus ojos como platos y las lágrimas también caían de su rostro.
Lucario se secó las lágrimas y se levantó, algo afligido.
-Gracias por escuchar – Agradeció Lucario su estado de ánimo empezaba a subir – enserio me desahogue.
- Tranquilo, me gusta ayudar a otros Pokémons – Dijo Sol levantándose y secándose las lágrimas con su brazo.
Al salir de la cabina observaron todo lo que les quedaba por barrer, y de un mejor humor empezaron a barrer, después de media hora, ya se encontraba todo impecable, Sol y Lucario chocaron las patas en signo de victoria, pero al voltearse vieron una gran explosión que rompió con la calma en el ambiente.
Continuara…
Nota: Jejejeje un poco largo, pero se los debía por el tiempo de hiatus :3, ¿Qué les pareció el pasado de Lucario? Por cierto le pondré al Fic reated de K+ por futura escenas como este pasado y no tengo un problema con matar Zoruas esto estaba pensado desde hace mucho, y nada de shippear a Lucario y a Sol que Lucario tiene como cuarenta años y Sol diecisiete :V. Hasta el próximo capítulo adioos.
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