Los Juegos del Hambre no me pertenecen, solo creo una historia con su historia :)


Capítulo 11:

Contrario a lo que uno creería, todo sucedió tan rápido que las imágenes tardaron en procesarse en su mente. Por primera vez desde que los juegos habían comenzado fue capaz de ver todo de manera objetiva, como si la chica del distrito doce que arriesgaba su vida para conseguir unas medicinas que no eran para ella fuera una desconocida, nada importante para él. La sangre abandonó su rostro mientras todos observaban la pantalla con avidez, pero su corazón no se desbocó como usualmente hacía cuando pasaba algo relacionado con ella.

Se sintió un poco mal por su madre y por sus hermanos, por estar obligados a ver el sangriento banquete, pero eso fue todo. Aunque pareciera un completo extraño agradecía mucho a su mente el haber podido aislar cualquier sentimentalismo.

Mentalmente hizo estadísticas sobre las fortalezas y debilidades de cada uno de los tributos. Thresh era enorme, tenía mucha fuerza y no le faltaba comida, pero si bebida, ya que en los campos donde él estaba no habían arroyos ni lagos. Cato y Clove eran fuertes porque actuaban siempre juntos, pero sin sus suministros iban a morir de hambre, y la poca paciencia del chico no ayudaba en nada. La chica del distrito 5 era muy astuta, pero ahora ya no tenía a quien robar y, aunque se las había arreglado con frutos y esas cosas era un milagro que no hubiera muerto envenenada, y también necesitaba comida. Por otro lado Katniss no tenía ninguno de esos problemas. Estaba resguardada cerca del arroyo, donde podía tomar toda el agua que quisiera y todavía tenía algunas presas, además de que podía pescar. Su única debilidad era Peeta Mellark, que se moría con cada segundo que pasaba, y por quien ella ahora estaba escondida tras unos arbustos, aguardando una chance de conseguir su medicina.

Cuando las mochilas hicieron acto de aparición casi se le escapó una sonrisa al ver la astucia de la chica del 5. Muy inteligente, demasiado. Era peligrosa. Luego volvió a su máscara de infinita seriedad al ver a Katniss pelear contra la chica del distrito 2, una chica a la que de todos modos hubiera odiado, porque era demasiado cruel, y además estaba orgullosa de participar en aquel show. Para no blasfemar frente a su familia, sobre todo Posy, que lloraba desesperada, se dedicó a mentalmente repasar la cantidad de trampas que había dejado, contando lo que posiblemente podría recoger más tarde del bosque. Era una buena estrategia.

Sin embargo todo se desmadró cuando Clove abrió su boca.

"Olvídalo, Distrito Doce, vamos a matarte, igual que a tu lamentable aliada… ¿cómo se llamaba? ¿La que iba saltando por los árboles? ¿Rue? Bueno, primero Rue, después tú y después creo que dejaremos que la naturaleza se encargue del chico amoroso."

Si hubiera estado ahí probablemente hubiera hecho lo mismo que Katniss, escupirle, por zorra. No tenía derecho; ninguno. ¿Realmente una chica como ella sería la ganadora? Nuevamente sentía asco por el Capitolio, pero también por el distrito dos. Sus hijos eran tan crueles como el presidente mismo.

Sumido en sus cavilaciones casi se perdió cuando apareció Thresh en escena quien, para su sorpresa, salvó a Katniss. Entonces entendió que Thresh si había estado al pendiente de la pequeña Rue, y que su muerte le había dolido mucho. Se preguntó, al igual que los comentaristas del Capitolio, si se conocerían de antes, y por qué el chico no le propuso ser su aliada. Seguramente ella seguiría viva, ¿pero hasta cuando? Él mismo no lo habría hecho con ninguna persona que no fuera Katniss, con quien guardarse las espaldas era algo tan natural como respirar, pero ella de hecho sí lo había hecho. Primero con Rue, algo entendible teniendo en cuenta su edad, y ahora con Peeta Mellark, quien no había sido más que una carga en todo momento.

Mientras tanto Katniss, herida, lograba llegar a la cueva, y clavaba la jeringa en el brazo de Peeta para luego desmayarse. Y con eso, fin de la transmisión.


Las horas siguientes las pasó en el bosque, en el quemador y luego en casa de las Everdeen. Consiguió un buen botín, así que pudo cambiar cosas en el mercado negro del distrito e incluso llevar a su casa y a Prim. Al llegar encontró a ambas mujeres sonriendo, algo que le extrañó, hasta que Prim se puso a explicarle que la herida de Katniss era leve, pero que sangraba demasiado por ser en la cabeza. También ambas parecían aliviadas de que el hijo del panadero se hubiera curado, algo que le molestó.

Esa noche consiguió dormir un poco, aunque Posy a su lado se removía todo el tiempo. Debía ser duro para ella, pero a cierta edad todos comenzaban con las pesadillas, unas que nunca los dejaban en paz. Primero por ellos, luego por sus hermanos y más tarde quizás por sus hijos. Nunca terminaban.

Al día siguiente despertaron con una transmisión; no podía ser de otra forma. Ahora que los dos tributos del distrito doce estaban despiertos y hablando los ciudadanos del Capitolio consideraban que nadie podía perdérselo. Katniss le relataba a Peeta todo lo que había sucedido hasta entonces, mientras el chico la miraba con una devoción que le revolvió las entrañas. Ni lo conocía y ya lo odiaba…

" — Es como lo del pan. Parece que nunca consigo pagarte lo que te debo.

—¿El pan? ¿Qué? ¿De cuando éramos niños? Creo que podemos olvidarlo. Es decir, acabas de revivirme.

—Pero no me conocías. No habíamos hablado nunca. Además, el primer regalo siempre es el más difícil de pagar. Ni siquiera estaría aquí para salvarte si tú no me hubieses ayudado entonces. De todos modos, ¿por qué lo hiciste?"

¿De qué hablaban? Gale miró a su madre entre confundido y furioso, pero ella le devolvió la mirada también confundida. ¿Realmente se conocían de antes? Katniss nunca le había mencionado nada. ¿Era todo teatro para conseguir patrocinadores? Katniss nunca había sido buena mintiendo… Las preguntas y los celos crecieron en su interior a tal punto que no podía quedarse quieto. De repente comprendió quien tendría todas las respuestas.

Afortunadamente la casa de las Everdeen no estaba muy lejos. Atravesó los patios traseros de las casas de la Veta con rapidez y pronto divisó su casa. Cuando quiso retroceder ya era tarde, Prim lo había visto y corría hacía él con una gran sonrisa. Detrás suyo se encontraba la señora Everdeen con una bolsa de papel en las manos y a su lado, sonriendo incómodo, el panadero, el padre de Peeta Mellark. Gale se sintió más furioso si eso era humanamente posible.


¿Alive? Yes, I'm alive :p

Cuento cómo viene la cosa más o menos. Realmente quiero terminar esta historia, pero no tengo un tiempo fijado, creo que eso ya quedó claro por las fechas de actualización. Tampoco puedo prometer nada, pero poco a poco voy a seguir actualizando, y mi meta es terminarla :)

Espero que disfruten el capítulo, y si todavía queda alguien que lea la historia, que dejen un review :p

Saludos :)