Capítulo 11: Abre los ojos

La conversación de Gaara y Naruto duró más de dos horas. Naruto halando y Gaara escuchando atentamente cada palabra. Llegó un momento en el que lo único que salía de la boca de Naruto eran quejas y autocríticas por ''haber caído en las redes de Uchiha" o "dormir tan poco que se le han freído las neuronas".

-Para, para… Creo que ya has dicho todo lo que deberías y más. Ahora, ¿has pensado con claridad acerca de todo esto? Me refiero a que no me extraña mucho esto, se nota desde leguas que le gustas. Solo esperaba a ver tu parte.

-¿¡Qué qué!? Explica eso.

-¿No te has dado cuenta? -la inexpresiva cara de Gaara se iluminó un instante con una suave sonrisa-. Pues va a ser que los videojuegos te han freído el cerebro de verdad… -suspiró-. Le gustas, se nota por cómo te busca, te mira, te provoca, saca peleas de la nada solo para pasar ratos a solas contigo. Te protege también. ¿O no recuerdas lo de Kuro? Y dudo que haya sido la única vez. Cuando no viniste a clase me pidió tu número, y aunque le dije que ya intenté llamarte yo, insistió hasta que se lo di. Puede ser muy pesado si se lo propone.

Naruto se quedó mirando el suelo. Tenía la mente tan sobrecargada que se quedó en blanco en segundos. Un pinchazo le atravesó la nuca y le obligó a cerrar los ojos. Esa situación era demasiado para él. En poco tiempo había pasado de odiar a Sasuke a darse cuenta de que le gustaba. Y sin poder evitarlo pensó en todas las peleas, insultos, bromas pesadas y castigos que pasaron. También en las pequeñas charlas que por momentos parecían ir bien. También recordó el hecho de haber dormido con Sasuke cuando se encontraba mal, y lo bien que durmió.

-Naruto, tienes que hablar con él.

-No, no, no, no, no. Ni de coña -Naruto se levantó de un salto, volviendo a la realidad.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Seguir como ahora?

-Sí… no… No lo sé… Es que ni yo me entiendo ahora mismo. Estoy hecho un lío. Y creo que lo que haré es hacer como si nada, y ver qué pasa. Porque tendré que fijarme a ver si tienes razón-suspiró y volvió a sentarse. Luego se levantó de nuevo-. ¿Sabes? Vamos a comer, necesito comer ramen.

- Como quieras. Llama a alguien más. Kiba te animaría.

-Supongo…

Salieron del piso mientras Naruto hablaba con Kiba. Que al final se presentó en el Ichiraku con Hinata y Neji. Comieron bastante, y el ambiente se animó un poco con las bromas a Hinata y Gaara. Al final se fueron juntos y el resto se quedaron en un parque jugando como niños. Excepto Neji, que simplemente les miraba desde un columpio.

-¿Me vas a decir lo que te pasa? -preguntó Kiba cuando estaban subidos en una especie de castillo de escaleras.

-Nada. ¿Por qué?

-Tío, te conozco desde hace mucho como para tragarme que estés bien. Si no quieres contármelo, vale. Pero dime, ¿estás enfermo? ¿Hay que patearle el culo a alguien? ¿Problemas con los estudios?

Kiba parecía de verdad preocupado y Naruto se sentía en parte culpable. Quería decírselo de verdad, pero no sabía cómo. Ni siquiera sabía decir qué le molestaba tanto, qué sentía o qué era todo lo que estaba pasando entre él y Saske. Con Gaara era más fácil, porque él no hacía preguntas. Pero Kiba las haría, y no serían pocas.

-No, no. Nada de eso -intentó sonreír-. Solo que me he sentido algo mal últimamente. Estaré incubando algo.

Se levantó y saltó, cayendo en la arena casi de rodillas.

-¡Salta, gallina! -gritó.

Poco después se separó de los chicos con la excusa de estar cansado, y se fue a casa. Cogió el camino largo para despejarse. Ya se estaba haciendo de noche y el color del cielo se iba difuminando de azul a rojo y luego a rosado. Y aparecían las primeras estrellas. También empezaba a refrescar, y la sudadera era demasiado fina.

Pero el frío le retenía de alguna manera centrado en otra cosa.

-Uzumaki.

Naruto se sobresaltó y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Miró hacia los lados, enfrente y a su espalda, pero Sasuke no estaba allí. Las personas seguían con su vida, caminando como si él no estuviese allí. ''¿Qué demonios…?

-Eh. Aquí.

Entonces levantó la vista. Sasuke estaba sentado en la barandilla de un segundo piso del edificio que tenía en frente. Le estaba mirando con una leve sonrisa, y le hizo un gesto para que fuese.

-Ni de coña -gritó Naruto-. Me voy a casa.

-Pues bajo yo.

Naruto le miró por un segundo como si fuese la primera vez que le veía. No parecía engreído, egoísta, idiota o cualquier adjetivo posible que existe para referirse a Sasuke Uchiha. Y Naruto no se movió de allí al ver que volvía al interior de la vivienda y sabiendo que era muy probable que bajase. De hecho algo le impulsó para empezar a caminar hacia el edificio.

''¿Qué demonios estás haciendo, ingenuo? Vete a casa. No seas idiota. Vete a casa ya''. Pero seguía caminando en dirección contraria. ''Voy a lamentar esto en lo que me queda de existencia'', suspiró.

Y Sasuke apareció por la esquina del edificio.

Y todas las dudas que podía haber tenido acerca de lo que sentía se disiparon sopladas por el viento otoñal.

Llevaba una sudadera negra con gris, con la capucha que le tapaba hasta la frente, haciéndole parecer más pálido de lo que ya estaba. Notó su sonrisa cuando vio al chico esperarle allí. Se acercó unos pasos más a él y le agarró de la muñeca.

-Me estás haciendo perderme las vistas. Ven conmigo, anda.

No hizo falta arrastrarle, porque Naruto le siguió sin decir nada. Subieron por unas escaleras hasta un segundo piso. Sasuke abrió una puerta con el número 23 y entraron. Dentro estaba oscuro, así que Sasuke lo agarró de nuevo y lo guio por el pequeño apartamento hasta la terraza. Daba justo a la puesta de sol y las vistas eran increíbles. Sasuke volvió a subirse en la barandilla y Naruto se quedó simplemente allí mirando como las nubes se vestían de rosa y rojo y el sol desaparecía por el horizonte.

''Todo parece más bello antes de la oscuridad''. Miró a Sasuke sentado allí, mirando a la nada. Se acercó más hasta quedarse al lado suya, apoyado en la barandilla.

-¿De quién es este apartamento? -preguntó.

-De mi tío. Era suyo, y se lo dejó a Itachi, al parecer. Y bueno, él a mí.

-¿Vas a vivir aquí?

-No. Pero me gusta tener algo para mí. Estar tranquilo. Y bueno, Deidara apareció por casa esta tarde, así que no pienso volver hasta mañana, o pasado -sonrió y miró a Naruto. Parecía… feliz.

-¿Lo sabías?

-No, pero lo intuía -volvió a mirar al frente mientras todos los colores desaparecían- Parecen felices. Me gusta eso.

Saltó de nuevo a la terraza y quedó junto a Naruto.

-¿Quieres una cerveza?

Naruto se giró hacia Sasuke. El ambiente parecía tan tranquilo, cómodo. Asintió y siguió al chico de vuelta al interior. Cerró la puerta de cristal a su espalda cuando Sasuke encendió la luz.

-Siéntate donde quieras -dijo mientras desaparecía tras una puerta.

Naruto miró un poco la habitación. No muy grande, con poco mobiliario, y las paredes pintadas de un azul algo desgastado. Se sentó en un sofá marrón delante de una mesita vacía. ''Se nota que no vive nadie aquí. Al me nos en permanencia''.

-Dos cervezas. He puesto la calefacción. Vi que temblabas un poco.

Naruto aceptó la cerveza con una sonrisa rápida y vio como Sasuke se sentaba en un sillón delante suya.

-Gracias -dijo-. Aunque tampoco creo que me quede mucho.

Daba vueltas entre sus dedos a la chapa de la botella tras abrirla. Le dio un gran trago a la cerveza que le inundó de su sabor amargo.

-Cierto -suspiró Sasuke-. No me soportas.

Naruto levantó la vista hacia el chico. La expresión le habría cambiado de alguna manera, pero no sabría explicarlo con certeza.

-No es eso. Pero sí es verdad que no podemos estar ni cinco minutos hablando sin pelearos o insultarnos. Y ahora no tengo muchas ganas ni fuerzas para eso…

-Puedes estar tranquilo. Yo tampoco.

Sasuke le acercó la botella y Naruto le dio un golpecito con la suya. Se miraron y sonrieron a la vez.

-Por los atardeceres, que calman a las fieras -susurró Sasuke antes de beber de su botella. Naruto le imitó sin comentar la frase.

-Sasuke. ¿Puedo… preguntarte algo? -Naruto apretó la chapa en su mano derecha.

-Dime.

-¿Por qué me defendiste aquella vez?

-Porque me apetecía, poco más.

-Eran más de los que podrías haber pateado, y te arriesgaste a una paliza. Pero te metiste.

Sasuke miró a Naruto con cierta melancolía. Suspiró y volvió a la sonrisa de siempre.

-¿De verdad quieres saberlo?

-¿Por qué crees que te lo he preguntado, Uchuiha? -bufó.

-Puede que tú no te acuerdes, pero me defendiste una vez. Y tú sí que te llevaste la paliza.

Naruto recordó su conversación con Itachi: ''Sasuke dice que sois buenos amigos. Me alegro de que al menos una cosa no haya cambiado en todos estos años''. Pero no le había hecho mucho caso a aquello. Recordaba pocas cosas antes de la muerte de sus padres.

Miró a Sasuke interrogante. La sensación de conocer esta faceta suya, hasta amable, no le abandonaba. Pero no sabía de dónde venía aquello.

-Ya me imaginaba que no lo recordarías… -suspiró Sasuke, levantándose.

-Pero quiero saberlo. Cuéntamelo.

Sasuke observó al chico algo dudoso. Pero finalmente volvió a sentarse. Cogió la cerveza, le dio un trago y volvió a mirarle.

-Nosotros éramos muy buenos amigos en la guardería. Nuestras madres eran amigas y nos llevaban de paseo juntas cuando éramos bebés. Crecimos juntos. Pero tú eras el líder, por así decirlo. Le caías bien a todo el mundo. Yo te admiraba. Yo siempre fui algo más listo que el resto, se me daban bien todas las materias, deportes. Y no a todo el mundo le parecía bien eso -paró para darle otro trago a la cerveza, hasta terminarla. La dejó en la mesa y siguió-. Una vez un par de chicos me arrinconaron en el recreo en primeo de primaria. Eran mayores y bueno, no pude hacer nada. Entonces apareciste tú, pegando voces y amenazando a diestro y siniestro. Se rieron hasta que a uno le arreaste un buen puñetazo -suspiró y miró a Naruto con una amplia sonrisa. Éste sintió como toda la piel se le ponía de gallina-. Te ganaste unos cuantos antes de que se fueran. Pero recuerdo lo orgulloso que estabas por haberle partido el labio a uno de tercero. Nos fuimos hasta mi casa como pudimos. Nuestras madres casi enloquecen al vernos así. Kushina daba miedo. Mi madre tuvo que convencerla para que no llamara al colegio. ''Se van a enterar esos mocosos'', decía. Nosotros acabamos riéndonos de la situación en vez de quejarnos del dolor -se le escapó una carcajada, pero Naruto pudo observar cierta melancolía en su mirada. Podría jurar haber visto como le brillaban los ojos. Un sentimiento de nostalgia abrumadora le invadió. ''Quiero recordad. Quiero con todas mis fuerzas recordar. Pero…''. Apretó el puño y tragó saliva.

-Ojalá pudiese recordar… -susurró sin darse cuenta. Sasuke le dedicó una leve sonrisa y se levantó para sentarse a su lado.

Ambos chicos miraban las botellas vacías en la mesa sin decir nada. La habitación se llenó de sentimientos encontrados, de melancolía y nostalgia, de impotencia, de recuerdos dolorosos y a la vez alegres. Recuerdos que Naruto no tenía.

-¿Vamos fuera? A la terraza, y saco otro par de cervezas.

-Hace frío.

Sasuke se levantó y sacó una manta naranja de detrás de un cojín. Se la tiró a Naruto que por suerte la pilló antes de que le diera en la cara. Pero se levantó, sonrió y se dirigió a la terraza.

-Estúpido… -susurró. Miró hacia atrás para ver como Sasuke le piraba desde la puerta, serio-. ¿Qué?

-Nada -sonrió y desapareció por la puerta.

El corazón de Naruto se detuvo por un instante y luego sintió como las mejillas le empezaban a arder. ''Deja de actuar como una chica flirteando con el malote'', se dijo. Y salió a la terraza. Un viento frío le llegó a los huesos y le hizo tiritar. Rápidamente se enrolló la manta alrededor, que llegaba hasta el suelo, y la apretó contra su pecho.

Entonces, un aroma que conocía le trajo una imagen a la mente. De dos niños en un sofá marrón, enrollados en la manta y mirando la televisión. Estaban cogidos de la mano y riendo a un programa de dibujos infantil que no recordaba.

-Naruto -Sasuke estaba a su lado mirándole con el ceño fruncido-. ¿Pasa algo?

-No, no.

-Es que -extendió la mano hacia la cara del chico y le acarició la mejilla- estás llorando.

Naruto se quedó paralizado. Miró a Sasuke sobresaltado y dio un paso atrás.

-Es por -se aclaró la garganta para disimular la voz temblorosa-, por el viento.

Sasuke asintió sin dejar de mirarle y le entregó una cerveza. Naruto se la llevó a los labios y le dio varios tragos, hasta la mitad. Luego se dirigió a la barandilla enrollado en la manta y miró las luces de las casas y la gente por las calles, ya cada vez menos.

-¿Cómo hemos llegado a llevarnos tan mal? -susurró Naruto.

-Yo no diría eso. Solo que chocamos mucho. Tampoco es que nos odiemos.

-Es que empiezas tú con tus estupideces solo para hacerme enfadar, y to soy de temperamento fuerte.

-Oh, o sea que es mi culpa ahora -Sasuke bufó y le dio un trago a la cerveza. Luego sonrió burlón-. Y yo que pensaba que era porque eres una princesita estirada.

Naruto le fulminó con la mirada y le dio un codazo en el brazo.

-Lo que decía. Empiezas tú siempre. Si es que me desquicias, idiota…

Sasuke empezó a reírse de buena gana. Tanto que se lo pegó a Naruto, y ambos chicos se reían sin parar hasta que les empezó a doler el estómago.

Naruto miró a Sasuke y le vio tiritar. Tragó saliva, indeciso.

-¿Quieres…? -abrió un poco la manta. Sasuke se sorprendió al principio, y Naruto estuvo a punto de declinar la propuesta, pero el chico se acercó a él y se echó la manta sobre la espalda.

Quedaron pegados, con las cervezas en las manos y mirando a la nada. Todo parecía tan surreal, tan sacado de una película, que Naruto tenía miedo de despertar. ''Miedo'', pensó. Sin darse cuenta comenzó a temblar. ''Para de una vez''. Pero no podía evitarlo.

-¿Sigues con frío? ¿Quieres entrar?

-No, no. Estoy bien.

Sasuke sonrió y le pasó el brazo por la espalda, para luego atraerle hacia sí.

-¿Qué haces? -Naruto intentó deshacerse, pero no pudo-. Sueltame.

-No.

-Estúpido Sasuke… -Naruto notaba como sus mejillas enrojecían y empezaba a marearse. ''Despierta, despierta, ¡Despierta!''.

Pero no se despertó. De hecho, estuvieron así un largo rato. Viendo como las personas desaparecían de las calles, las luces de las casas se apagaban, y cada vez se veían más las estrellas. Hasta el viento amainó, dejando un tranquilizador silencio que calmó un poco a Naruto, a pesar se seguir sintiendo a Sasuke abrazado a él. Cerró los ojos y recordó el sueño que había tenido. Y el nerviosismo le invadió de nuevo. Ya no tenía sentido negar la verdad.

-¿Te quedas a dormir? -Sasuke se quedó abrazado un rato más a Naruto, con la barbilla apoyada en su hombro.

-Yo.. creo que debería irme.

-Hay dos habitaciones -Sasuke suspiró-. Es que me gustaría algo de compañía. ¿No te parece que estamos bien ahora? Además es fin de semana.

-Supongo -se aclaró la garganta-. Pero, ¿crees que podremos aguantar sin matarnos?

-Depende. Si nos dormimos pronto, muy probable. Si no, yo no prometo nada.

Naruto sonrió y suspiró. ''No tienes remedio''.

Vale.

Sasuke se apartó de Naruto y se llevó la manta. Entraron y volvieron al salón. Hablaban poco. Hasta se habían olvidado de las cervezas. Pero poco a poco se iban soltando un poco más. Contando anécdotas y chistes, chinchándose a veces. Más de una vez estuvieron a punto de pegarse algún puñetazo. Pero por el resto todo estuvo tranquilo.

-Recuerdo una vez que construimos un castillo de arena en un recreo. Tú estabas muy orgulloso y querías enseñárselo a Kiba, para darle envidia. Pero al volver la mitad estaba destrozado. Casi te pones a llorar -empezó a reírse y le dio un trago ya a la tercera cerveza-. Entre yo y Kiba te ayudamos a hacer uno más grande aún. Obligaste a toda la clase a ir a verlo. Eras todo un trasto, Uzumaki -le dio un codazo al sonriente de ojos azules-. Supongo que estas cosas nunca cambian.

-Eeehh -Naruto le dio una palmada en el hombro.

Sasuke, riéndose, saltó sobre él y le atacó con cosquillas. Al final se cayeron del sofá al suelo, quedando Naruto encima. Seguían sonriendo y mirándose a los ojos, con la respiración algo acelerada. Entonces una conexión casi magnética surgió entre ellos y no pudieron apartar las miradas. Sasuke llevó la mano a la frente de Naruto, apartándole algún mechón que le tapaba los ojos. El tacto le erizó la piel a Naruto, pero no se apartó. Era agradable. Se acercó un poco más a él.

''¿Qué estoy haciendo?''. Pero siguió acercándose, hasta quedar sus frentes pegadas. Se miraban a los ojos con tanta intensidad que se les cortaba la respiración a ratos. Estuvieron así unos segundos. ¿O fueron minutos? Probablemente.

Cada uno sentía su corazón acelerarse hasta oírlo a la perfección. Pero no se apartaban. Sasuke envolvió el cuello de Naruto con sus brazos y lo atrajo hasta que al fin se besaron. Un beso suave, que pasó a otro, y a otro, cada vez más intensos. Se agarraban de la ropa, se juntaban más y más, como queriendo fusionarse. El sabor amargo de la cerveza hacía aquellos besos muy homogéneos, pero el tacto de sus labios los hacía especiales. Era como si estuvieran sedientos durante años y al fin estuvieran bebiendo un trago de agua.

Querían más y más.

Sasuke deslizó las manos bajo la sudadera y la camiseta de Naruto. El tacto frío de sus manos devolvió la cordura (o lo que le quedaba de ella). Se levantó de un salto, y miró a Sasuke sobresaltado y casi sin respiración. Dio un paso atrás, y otro.

-Lo… siento -dijo. Antes de volverse y salir corriendo por la puerta.

-¡Naruto! -escuchó gritar a Sasuke.

Pero no se volvió. Bajó las escaleras corriendo y sin parar ni un segundo corrió hasta su casa, entró corriendo y cerró de un portazo. Tiró los zapatos donde pilló, se quitó la ropa y la dejó por el suelo y se metió directo a la cama. Se sentía como si el corazón se le fuera a salir del pecho. Agarró una almohada, la apretó contra su pecho, y comenzó a llorar.