CAPÍTULO XI

Resoluciones e indecisiones

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Tras un día largo en la oficina, lo que único que deseaba era llegar a su casa y descansar. Pero no…

-¡Ves lo que haces! Mi hija esta llorando por tu ¡culpa! –la miro con desprecio. –¡Largo, Cadence!

La destetaba, primero le había robado el amor de su esposo, con su aparición hace años. No podía dejar de mirarla con enojo. Le había confesado sus sentimientos por William, cuando eran ambas eran más jóvenes, le dijo aquello como un secreto, al cual a cambio solo obtuvo lo que considero una traición de quien una vez considero una amiga a la que una vez hubo querido tanto como a una hermana pequeña. ¡No! Cadence la había defraudado, no podía perdonarle aquello. ¡Prácticamente la había criado! Esa niña inmadura era una malagradecida.

-Largo. –la apremio. –No me hagas repetirlo.

-Priscilla…-murmuro Cadence, que se levanto, tenia sus lentes en las manos. –No es lo que crees.

-¿A no? –se cruzo de brazos. –Sí, claro. –ironizo riendo. –Y yo nací ayer. ¡No me quieras ver la cara de tonta, mocosa!

-Lo digo en serio. –suspiro mientras dio un paso al costado, observo como Priscilla cerro la puerta, quedando solo ellas dos fuera de la casa. –Solo venia a ver a mi hij –

-¡No es tuya! –quiso abofetearla otra vez, pero se contuvo, se consideraba una dama, no una vulgar. –Renunciaste a ella, desde que supiste venia a este mundo. –murmuro con enojo lo ultimo mientras crispaba los puños por la indignación. –Por eso le dejaste a William la decisión de tenerla o no…

-Eso no… no es….

-A mi no me vengas con tu palabrería sentimental, serás buena en lo que haces, pero… tu y yo sabemos que no eres el mejor ejemplo que ella pudiera tener.

-¿Y tu sí lo eres? No la quisiste cuando era pequeña.

-Largo. –señalo la calle. –O llamare a la Policía por acoso. Que no se te olvide que el nombre se lo dimos William y yo. –dijo con seguridad. Refiriéndose a que Candy llevaba su apellido.-Y te denunciare por acosar a mi hija.

-¿Por qué me detestas?

-Si tú no lo sabes. ¡Yo menos! –la empujo. –Lo que sí te digo es que no te quiero ver importunando a MI familia, ¿te ha quedado claro, enfermerita empoderada?

-Candy esta llorando porque cree que soy la aventura de su padre...

-Como si no lo fueras….

-Esta vez no. –dijo con firmeza. –Solo quería acordar con su padre cuando…-se callo al ver como la mujer frente a ella enmaraba una ceja. –No. No… Desde luego William se negó. –no quería meterle en problemas. –Pero yo le estaba insistiendo…

-Cuando no tienes qué, ni por qué.

-Algún día ella lo va a descubrir y cuando lo sepa…

-Te va odiar. –dijo segura y cerrando los ojos. –¿Eso querías decir?

-Sé que no fui la mejor madre, pero…

-Simplemente no lo fuiste nunca, pequeña Cadence. –lo dijo con frialdad. –Te desligaste de ella como si de una muela se tratara… No te importo, puede que yo sea más fría, más tosca en mi forma de ser, y tú lo sabes bien. Porque te cuide cuando no era mi deber, solo para que no fueras a un maldito orfanato. –para después pensar en Candy. –Ella no es como tu. Pero aun así estuve con ella… cuando tuvo problemas, cuando estaba enferma, cuando perdió su primer diente… Cuando llego a la pubertad. –se acomodo un cabello. –Y le he sabido aconsejar.

-…-Cadence se quedo callada, sus manos temblaban. Apretó los ojos al escucharla, como reprimiendo unas lagrimas. –Tu…

-Y ¿Cómo me lo agradeciste? El interesarme en ti… Ah –alzo una mano como recordando. –Sí, seduciendo al hombre que sabias que yo quería, y luego apareciéndote cuando yo ya estaba ¡casada! y…y…. ¡eres despreciable! Y ¿Ahora estas arrepentida por tu inmadurez? ¿Crees que ese tipo de desvergonzado ejemplo merece Candy? Sí así lo crees ve a verla, corrómpela, enséñale a traicionar a sus amigos por caprichos. ¡Por condenados caprichos! –se fue y cerro la puerta, estaba emocionalmente cansada. Suspiro con pesar.

Si le preocupaba el "Cuando Candy lo sepa"…

OoOoOoOoOoO

Candy había llorando confundida, su padre la abrazo, tratando de calmar sus sollozos. Quería hacer algo para que no sufriera por eso, pero lo único coherente era decirle la verdad, pero…. ¿ella estaba lista para oírla? ¿Lo estaba? La vio tan frágil, tan delicada, tan vulnerable llorando.

Le costaba creer que la persona en la que confiaba, fuera a hacer algo así. ¿Por qué ella? ¿Qué no era buena amiga de sus padres? Bueno, eso le había comentado. Realmente la pecosa estaba aturdida, no podía aclarar sus ideas, que eran nada claras.

-Candy… -tomo su mano. –Escucha… No era lo que parecía, y no. No me estoy excusando, Candy. Cadence… ella…-suspiro. –Solo se interesa en ti... Eso no significa que… que estemos juntos… En realidad seria más… complicado de explicar. Pero la verdad es esa… Cadence… Ha estado el pendiente de nosotros por… -no podía terminar de decir "por ti".

En eso apareció Priscilla, que le dirigió una mirada seria a su esposo, pero solo se acerco a la rubia, que aun se veía afectada.

-No me gusta verte así. ¿Qué dice tu padre siempre? Ah –se toco el mentón como recordando. –Sí, "eres como un muchacho"… -tomo del hombro a Candy. –No llores, no debes de decaerte por cosas como esa.

Candy seco su rastro de lagrimas, miro a Priscilla con atención.

-Mamá…

-Menos cuando has escuchado la mitad de nada. –dijo la mujer, mientras buscaba en el bolsillo de su saco formal un pañuelo. El mismo que entrego a Candy. –¿De acuerdo? Anda, ve a lavarte esa cara, que se te hincharan los ojos para mañana y te dolerán mucho. Ve….

Candy solo asintió, estrujo entre sus manos el pañuelo y se fue a donde le indico Priscilla. Quien le dio la espalda a su esposo, cuando este quiso decirle algo, pero ella comenzó:

-Ahora sí, ¿Qué diantres se supone que fue lo que vio Candy? –le acuso Priscilla, aunque en voz moderadamente baja. –Responde, William. –Para después mirarlo con la mirada perdida en algo interesante que debía estar en el suelo. –Acaso te vio de manera indecorosa con… -no quiso seguir diciendo, y solo se llevo una mano a la boca. –Sí es así entonces no me digas nada. –iba a abandonar la habitación, pero sintió que la detuvieron sujetando su brazo. –Ahora ¿Qué?

-Es bastante complicado, si supieras. –suspiro, pero siguió diciendo. –No sabes lo que me tiene preocupado… Pero no puedo decírtelo.

-Claro. –murmuro Priscilla. –Es ella… Siempre he sido ella. –endureció su mirada.

-Con quien estoy en este momento es contigo. –sujeto su mano. –Contigo. A pesar de todo has estado aquí, a mi lado… Sin importar que por así decirlo "el techo nos cayera encima"…

-No vas a conseguir que me ría. –gruño. –Estoy molesta. Molesta porque por tu estupidez Candy es la que resulta lastimada.

-Tú… tienes razón. –admitió. –No debí recibirla, pero…

-Pero querías verle, ¿verdad?

-No es eso, Priscilla. Hace años que he dejado de verla, años… Después solo fueron veces contadas en las que quería ver a….

-Ya no se ni que creerte, quieres que confié en ti, y no me cuentas que es lo que te tiene angustiado… No puedes pedirme algo, sin antes hacer lo último.

-Te aseguro que no es como piensas.

-Eso debes decírselo a Candy. –lo dejo solo, encaminándose a la cocina. El ver a esa doctora ya le parecía una tortura, no peor, era una humillación. Si algo bueno había podido darle era…

-Mamá, ¿en que te ayudo? –pregunto Candy, que se veía mas respuesta, pero prefirió no hacer preguntas al respecto.

Decirle o no la verdad, no podía tomarse a la ligera. Y menos estando sola, no. Albert debía estar como mínimo ahí con ella.

-Albert…-menciono recordando a su hijo. –Solo observo el cuadro donde aparecía. –Él sabría que hacer. Es mucho más comprensivo que nosotros. –musito. –Ah, Candy. No creas nada de lo que hayas presenciado, ¿correcto? Cadence siempre se ha pasado de confianzuda con William. –lo dijo con fastidio. –Ah… Y ya sabes que yo detesto ese tipo de conductas.

" Ni creas el día que lo sepa, solo haremos que su mundo se ponga de cabeza… No quiero que se repita lo que paso hace años. ¡No quiero! Esa enfermerita no va desquebrajar a mi familia. ¡Las cosas son como fueron y punto!" Pensó Priscilla.

OoOoOoOoOoO

Todos estuvieron pensativos en la cena, y no conversaron mucho, cada cual se enfrentaba a sus propios dilemas.

"Cadence solo busca hacerme sufrir…. Si sabia que Candy no era mi… ¡No entiendo porque dijo que Sí! No la entiendo, por más que me esfuerzo en hacerlo ¡simplemente no puedo! Ero si esto se descubre solo sufrirá Candy, y Cadence que mas no quiere, así la podrá sacar del país sin ninguna traba. Es lo que ha deseado desde años… "Pensó William.

"Candy no puedo saber ese secreto, no debe… Solo la vamos a lastimar si se los decimos. ¡La infantil de Cadence no entiende!" Cavilaba Priscilla.

"Albert siempre me dijo que su relación no había sido fácil, pero… seguro que se refería a cosas como esas… Pero mamá confía en papá, así que yo tampoco debo tener motivos para desconfiar… Pero aun así quisiera hablar con la misma doctora Kelly… ¿Por qué se preocupa por mi? Si yo no tengo ninguna relación con ella, solo que era amiga de mis padres… Pero aun así siento que no es mala persona. Quizá yo solo malinterprete todo… "Reflexionaba Candy, mientras cortaba su carne. Se sorprendió al ver que su padre le ayudo. Solo le sonrió, se sentía aliviada. Pero aun sentía que les había faltado decirle algo, estaba intrigada, pero creyó que estaba exagerando.

OoOoOoOoOoO

Atravesó el jardín a paso apresurado, e ingreso a su casa. Pony le había dicho que regresara, claro que le costaba manejar el teléfono celular, por lo que entendía que solo hubiera tecleado un resumido: "Ven".

Camino a la sala, dejo su mochila en el suelo, y se quito la casaca. En eso apareció Paulina, con las manos que estrujaban un pañuelo.

-¡Que bueno que llegaste, Terry!

-Pony, te ves ansiosa. ¿Podrías decirme que ha pasado? ¿Mi padre esta bien, verdad? ¿Es eso? Dime algo, no me dejes con la incertidumbre, por favor.

-Sí, mi niño. Escuche decirle al señor Richard a la señora Baker que si no deja de insistir la llevara a juicio… ¡a juicio!

-Nana… Y aun así fuera así, no te tienes que desesperar. –la tranquilizo. –Ah… Eleanor ya decidió cuales eran sus prioridades. –su vista se perdió en el vacío. –Por lo que…. No importa si le llego su instinto materno de forma tardía, no quiero saber nada de ella. Nada…

-Terry… Y no es todo, no. No quería que usted estuviera sin conocimiento. A mí en lo personal me gustaría que sus padres resolvieran sus discrepancias sin tener que recurrir a las instancias judiciales. Quieren pelear por custodia.

-Ni que fuera un crío, Pony. –negó con la cabeza. – Tengo diecisiete… El año que viene cumplo dieciocho. Es absurdo que quieran pelear por mi custodia a estas alturas. ¿Sabes que creo? Creo que todo esto es solo producto de una crisis de mediana edad de Eleanor. Eso de querer ser lo que nunca fue… mi madre…

-¡Oh mi niño! No…No se aflija su alma por todo eso….Tengo lo que me pediste. –rebusco en su mandil, y le entrego al castaño un sobre cerrado pequeño. –La fotografía que me pidió. Que su padre no sepa que se lo di. –susurro lo ultimo.

-Gracias, Nana. –apretó el sobre. –Como siempre eres la única en la que puedo confiar…

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Subió las escaleras a paso cansado, y abrió el sobre despacio, de ella deslizo una fotografía de dos niños pequeños castaños.

-Ely… –se asombro. –Así que tu eres ella…-Coloco la fotografía al lado de una donde aparecía él junto a su padre al lado de un rio con una caña de pescar y un pescado que cargaba Terry, exhibiéndolo. Antes de que se le escapara. –Habría estado encantado de que mi madre nos hubiera esperado ese día en la cabaña con una limonada, o sencillamente con una sonrisa. Pero no, ni ella supo quedarse… Y mi pobre hermana se fue, pero no recuerdo como…

No entendía porque no conseguía precisar el recuerdo de su hermana. No podía, se frustro, en eso pensó en Candy. Sí, ella… había aceptado ir con él al Festival de su colegio. Y también a la gala que organizaría la señora Andrew. ¡Estaba sonriendo! Al fin las cosas salían como deseaba, ella seria su pareja en todo eso.

Su pareja… Pero ella, aun estaba interesada en…

-Anthony –recordó cerrando los ojos, le molestaba rememorar aquella. No entendía que tenia de especial Brower, que lo hacia digno de merecer la atención y los suspiros de su amiga rubia. Él no estaba interesado en ella, lo sabia. Lo último que querría era que ella sufriera por Anthony Brower. Claro que tampoco metería las manos para hacer algo por unirles, porque no quería.

En eso la puerta de su habitación se abrió.

-¡Ah! Lo siento mucho, Terry. Debí de tocar la puerta. –se toco la cabeza, como avergonzado por su descuido.

-¿Tom? –se sorprendió de verlo, pero no le dio mayor importancia.

-Le traigo as llaves de su auto. –las puso sobre el escritorio del castaño. –Pauline estuvo nerviosa. Lamento lo que paso con su señora madre.

-¿Sabes? Es ahora cuando preferiría que… Siento que me han visto la cara de estúpido, ¿sabes? Siempre creí que mi madre estaba muerta, pero no. ¡Siempre estuvo viva, vivita y actuando!

-También estaría destrozado, Terry. Pero si quieres te puedo llevar a un lugar donde puedas esquitar toda esa frustración con la que cargas…

-¿Así? –lo miro como considerándolo. –Bien. Vámonos. Mi padre no llega hasta más tarde. Aunque creo que esta en una cita por negocios.

-O en una cita con una mujer de negocios, es lo mismo, patroncito. –se rio Tom, tenia tres años más que Terrence. Había llegado para realizar mandados cuando chico, y se quedo trabajando en algunas cosas más por otros años. Estaba debatiéndose entre aceptar un trabajo como corredor automovilístico o quedarse a estudiar leyes. Pero aun se lo estaba tomando con calma. Además estimaba a Terrence, lo mismo que un hermano menor. No quería dejarlo, menos en la situación complicada en la que estaba. Por lo que recogieron las llaves que tenían el llavero de un sombrero (como de vaquero). Y partieron, se fueron en el auto de Terrence. Tom iba conduciendo, Pony es había advertido que no se excedieran el límite de la velocidad.

-Sabes que me gusta conducir.

-Claro, pero solo yo sé de ese lugar al que iremos a relajarte, Terry. –Tom acelero, mientras el castaño oji-azul noto que tenia una llamada perdida. Se puso a revisarla, en eso sonó su celular.

-Debiste dejarlo, patrón.

-Ah, espera. –Terrence contesto. –Sí, diga…

-¡Hola, Terry lindo! ¿Cómo estas?

-Elisa… -la reconoció por la voz chillona.

-Claro que sí, encanto. Jajajaja, ¿Quién mas te podría llamar?

-No lo sé, Elisa. ¿Qué ocurre? Según recuerdo ya no vamos en la misma aula, ¿lo olvidas?

-¿Una admiradora? –se burlo Tom, que escuchaba lo decía Terrence al teléfono. No dejo de ver la carretera, aunque estuviera solitaria, no podía confiarse.

-No, por desgracia que te cambiaron, pero ¿Qué se hace? ¿Dónde estas?

-Estoy en… -iba a decir Terry. –¿Y par que quieres saber, Legan?

-Quería verte, pensé que te haría bien ver a una amiga. Ya sabes que me importas mucho.

-Para mí que esa tía te quiere secuestrar, Terry…-dijo Tom. Cambiando la dirección del auto.

-Sí, y creo que ese es el problema, Elisa.

-No es ningún problema, precioso. –dijo con voz melosa la chica. –Sabes que me gustas mucho.

-Solo sé que Brower te termino. Y que quieres reemplazarlo conmigo, pero , te equivocaste de muchacho. No soy plato de segunda mesa, Elisa. Adiós.

-Espera… -Terrence colgó.

-¡Bravo! –exclamo Tom. –¡Eso , jefe! Déjele en claro quien manda.

-Ya bájale a toda ese bullicio, Tom. Solo le dije la verdad, que no estoy , ni creo estar algún día interesado en ella…

-¿Tan molestosa es?

-No tienes idea.

-Solo falta que le des un par de vueltas, y dejara de atosigarte.

-¿Qué? No creo que eso me ayude mucho.

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Después de conducir por media hora, entre canciones de rock, y comentarios sobre los próximos juegos de futbol, que sin duda no querían perderse. Estaba frente a ellos una edificación de luces coloridas y carteles que mencionaban las últimas novedades. Terrence solo miro eso con cierto recelo.

-¿A dónde diantres me has traído, Tom? Recuerda que aun no cumplo la mayoría de edad.

-Tranquilo, Terry. Que no te traje a este lugar.

-¿A no? –observo las calles llenas de luces de neón. –Entonces…

-Te traje a allá. –señalo la pista. –No, espera. Aun no llegamos. Iremos a ver una carrera automovilística.

-¿A estas horas?

-No es una oficial, pero te divertirá. Solo quería conseguir algo de comer. Espérame que no tardó y nos vamos. ¿De acuerdo, Terry? ¿Quieres una soda o prefieres otra bebida?

-Una soda esta bien, pero date prisa. Este sitio me da mala espina. –observo a unas mujeres con faldas muy cortas que se reían.

–Ah… ¡Date prisa y no tardes, Stevenson! ¡Te lo digo en serio! –en eso creyó ver mal, pero observo a unos jóvenes que iban abrazados cantando.

–Que no son…. ¿El Elegante? Ahora entiendo porque no le correspondió a la tímida Annie. –dijo al verlo caminando abrazado de una chica que no dejaba de reírse, se veía guapa, pero tenia el cabello desordenado. No pudo reconocer quien era. –Vaya, guardado se lo tenia. Espero que Annie nunca lo sepa… -En eso se froto los ojos al ver al otro acompañante de Archibald con claridad. –No puede ser…que sea…

-Ya llegue, Terry. Nos vamos.

-Sí, solo debo de haber visto cosas. –menciono al ver que Tom abrió la portezuela del vehículo, y ponerlo en marcha. –En definitiva no me gusta que tomaras un atajo por ese barrio… ¡Así que nunca mas lo hagas!

-Claro, claro. Ni siquiera sabia la existencia de este sitio, solo pensé que era más rápido. De día no se ve nada de eso.

-De día todo parece un arcoíris, Stevenson.

OoOoOoOoOoO

Aquella noche era particularmente tranquila. Lo había decidido Candy no tendría nadie, no quería que fuera feliz con Anthony, ni menos con Terrence. Por lo que decidió tomar cartas en el asunto. Se encamino a casa de su amigo. Toco la puerta, pero solo la atendió una criada.

-El joven Anthony no esta en casa, ha salido….

-¿Solo?

-No lo sé, señorita Marlowe.

-Ya veo… ¡Ay! Se supone que tenía que hablar con él sobre la tonta de Sandy…

-¿de quien?

-¡Nada!

Se fue furiosa, había hecho un viaje por nada. Anthony en realidad estaba caminando solo por el parque, estaba pensativo. Caminar le ayudaba a pensar las cosas con mayor claridad. En eso recordó las palabras de Cadence.

"Supéralo, y continua…No te puedes estancar por eso… No puedes…"

Tenía razón, razono. Y creyó tener la respuesta ante sus ojos al buscar su teléfono para llamar a su casa, observo la fotografía donde aparecía Candy junto un cartel que esta misma había hecho con él para anunciar la "Bienvenidos al Festival de Mayo". Sonrió al verla, porque estaba con la cara cubierta de pintura color celeste. No supo como habían terminado por comenzar una pelea por un pequeño accidente sin importancia, en el que acabo con una Candy con pintura en la cara, y con él con su camisa llena de pintura color verde.

-Jajajaja…-se rio de buena gana. –No creo que pueda quitarle ese color… Candy…-acerco la fotografía donde salía ella. Encontró la opción borrar o guardar, y la guardo.

Recordó cuando quiso acercársele a conversar, pero como aun estaba asimilando lo de su desamor por Cadence, mejor dicho su amor imposible hacia ella. No pudo concentrarse en ella, pero si estuvo presente aquella impresión inicial. Aunque en ese tiempo la considero mas una niña, por su forma rectada de vestir. La creyó precoz, y dejo de pensar en la impresión que le produjo verla ese día en el cine, con Susana, Archie, Annie, Terrence.

Quizá se había confundido de mujer, sí. No tenia caso sufrir por quien nunca le querría, no. En eso se dio cuenta que si había alguien que estaría encantada de intentar algo con él.

-Candy…-la considero, no porque fuera su última opción, sino porque recién notaba lo mucho que le había afectado verla ligeramente mas descubierta, sin tantas prendas arcaicas. No era fea, y le caía bien. Se resolvió a buscarla la próxima vez que la viera.

No dejaría que sus inseguridades por algo que jamás seria le detuvieran. Su relación con Elisa había sido producto de un intento por ayudarla a cambiar, pero también fue su intento desesperado por quitarse a Cadence de la cabeza. Sí, por eso sentía que esta vez haría caso al consejo de su madre:

"Elige a una chica que te guste, que te haga feliz."

Bueno al lado de Candy era imposible estar triste, ella era como un rayito de sol, uno pecoso. Entonces recordó.

-Me dijo que quería ir al Festival de mayo de la escuela…. ¡qué idiota! Se supone que esperaba que yo la invitase… Mmmm… -se toco la barbilla pensativo. –Pero aun nos queda los detalles finales de la Rifa… Supongo que hay… Realmente me agrada su actitud, no es como Elisa, que busca humillar a otros para contentarse. No… Tampoco es como Susana ,que es egoísta… Sera mi amiga, pero admito que es así…

-¡Anthony! –exclamo una voz detrás de él.

-¿Eh? ¿Susana? ¿Qué haces aquí y por qué te ves terrible? Parece que te hubieras peleado con un gato. –se rió.

-¿A dónde ibas? ¿Dónde estabas? –

-Salí a caminar… Quería pensar…

-¿En qué?

-En… No te tengo que decir todo, Su. Vamos, te llevo a tu casa, ya esta oscuro.

-Jajajaja… tu siempre tan acomedido. ¿Eh? Por eso le gustaste a Elisa.

-Elisa… Pero se que esta bien.

-Ah, sigo sin entender porque decidiste salir con ella…

-¿Y tu por que estas detrás de un muchacho dos años menor que tu? Si sabes que te pueden llevar las autoridades por corrupción de menores.

-Eres un ...

-Jajajajaja…. Solo bromeaba, Susana.

-Solo venia a advertirte sobre el tipo de chica que es Sandy…

-¿Sandy? ¿Te refieres a Candy? –se sorprendió. –Puedo…¿preguntarte una cosa? ¿Por qué te desagrada Candy?

-¿Qué?

-Ella es una buena amiga, se preocupa por Annie. Por los demás, por Terrence mismo. Y es considerada con su hermano mayor. Por lo que me cuenta quiere mucho a sus padres. Una chica como esa, no puede ser mala…

-¿Te gusta? –Susana lo miro con incredulidad.

-Yo… creo que sí… Me gusta… A empezado a dejarme ver su belleza escondida… Creo que seria una buena…

-¡No! ¡Nunca será una buena novia para ti! ¡¿ACASO HAS PERDIDO LA CABEZA?!

-¿Ahora que te pasa, Susana Marlowe? ¿Hay algo que quieras decirme? Algo que no sea tu evidente envidia por una muchacha tierna…

-No puedo creerlo… ¡Eres un tonto! Ella no será buena para ti…

-Te agradezco tu preocupación, pero esta vez… Sé que debo de confiar en lo que me dice la intuición. Y esta me dice que no quieres a vuestra prima. –la miro con sorpresa. –Pero… no entiendo porque no la quieres… Yo estaría feliz de tener a alguien así como pariente… Yo en tu lugar la apreciaría mucho. En este corto tiempo que tengo de tratarla… Me ha sorprendido gratamente. –sonrió sin notarlo. –Así que… te pido que respetes, que respetes como mi amiga que eres mi decisión de considerar a Candy como algo más que una amiga…

-¡Eres un ingrato! –se altero Susana. –Me preocupo por ti, ¿y eso tengo? Y suponiendo que si te corresponda, solo será porque tu eres el heredero de la empresa Andrew… Solo por eso...y…

-¿Tu eres mi amiga solo por eso? –Anthony dio un paso atrás. –Contesta. –la miro serio. –¿Serias mi amiga de igual forma si no fuera un Andrew…? Si solo habría sido un Brower… ¿Sabes? Me ha tristeza que tu silencio me lo confirme…-bajo la mirada. –Porque yo si te querría aun si tu familia no fuera acomodada… Adiós, Susana. –se alejo.-No debo de pedirte a Candy de mi parte, porque se que no lo horas. Solo me da nostalgia por la pobre Candy, ella en verdad te quiere…

-¡Anthony! ¡Espera… ¡Tu no lo entiendes! No lo… -observo al rubio alejarse. –Estarás cometiendo un grave error… ¡Anthony!

OoOoOoOoOoO

Terrence se la paso emocionado contemplando la carrera de automóviles, Tom y él estaba sentado en la tribuna apoyando a un corredor que era amigo de Tom.

-¡Vamos, Jimmy! –gritaban los jóvenes. –Ya te falta poco trecho…

-¡Vamos corre!

-Para que te respeten, enano…

-¡Sí! –gritaron al ver que llego apretado con otro auto, pero que se supo adelantar al ultimo minuto, rebasando a la competencia. El polvo se sentía, las respiraciones entrecortadas por los gritos de emoción, euforia, frustración por algunos.

-¿Te has divertido, amigo?

-Mucho, gracias Stevenson. –dijo Terry.

-Y eso que esta vez no han corrido todos…

-¿Qué no?

-No, falte yo.

-¿Corres?

-Sí, pero mi automóvil lo tengo aun en el taller… Mi padre no quiere que corra… Pero….

-Es lo que te apasiona, ¿verdad?

-¿Cómo lo sabes?

-Se te ve en los ojos, Tom.

-A ti te apasiona la chica de la que hablas con Pony…

-¿Qué? –la cara de sorpresa de Terry era única. –Esto…

-Descuida, tu secreto esta a salvo conmigo. –dijo un gesto de guardar un secreto. –Es ¿bonita?

-Sí, es… única…

-¡Vaya, Terry! Espero que si te corresponda…

-No lo hace…

-¿Aun? Pobre… Pero si quieres mi consejo… Quizá solo se te esta haciendo la difícil.

-Mejor no te escucho, Tom. Recuerdo que tu último consejo casi me manda al Hospital. Digo lo dices con buena intención, pero a veces se te salen de las manos tus consejitos…

-Luego que te quiten a tu chica, no te quejes. –se media vuelta Tom.

-No es mi…. Chica… ¡espérame! Yo quiero conducir de regreso, tú conduces como un poseído. La pista de las calles no son las de competencia, a menos que quieras que muramos jóvenes...

-Y vírgenes, al menos en tu caso...-se burlo Tom.

-Idiota. –se desespero Terrence, mientras buscaban su auto.

OoOoOoOoOoOoO

Despertó temprano, esta vez asistiría a clases. Se amarro sus cabellos en una cola alta, quería cambiar de peinado, el medico le había dicho que ya podía continuar con sus actividades diarias. Pensó en ir a casa de su amiga Candy. Se despido de su madre con un beso en la mejilla, y salió a la calle. Abrió el paraguas porque había llovido la noche muy temprano y aun seguía. En eso se sorprendió por lo que vio.

-¡Archie! –corrió a donde estaba el joven al verlo en su jardín caído noca arriba, se mojaba. –Archie…-se preocupo. Lo sacudió. –Pero que… ¿Qué ha pasado? ¿Archibald? ¡Archibald! –observo que reacciono. –Ah –suspiro con alivio. –Dime, ¿Qué te paso, Archie?

-¿Annie? ¿pero que? ¿Dónde estoy?

-En mi jardín, caíste sobre las hortensias de mi mamá… Se enojara mucho…-murmuro ella. –Eres… ¡estas mojado! ¡Te enfermaras! Vamos, te llevare a tu casa, no puedo creer que nadie te viera desde tu casa, estamos a pocos pasos.

-Mis padres están de viaje, y mi hermano pues… Se fue como estudiante universitario de intercambio. Así que estoy solo… en casa…

-Es inaceptable, estas todo descuidado. ¿Qué se supone que hacías para acabar así?

-Solo recuerdo que salí con unos amigos por celebración del cierre del ciclo anterior…. Y….

-Ya comprendo. –dijo la chica endureciendo su mirada. –Te fuiste a festejar con tus amigos, y al final lo más amable que se les ocurrió fue aventarte literalmente en casa…. Vamos de una vez, que no quiero llegar tarde a clase.

-¿Estas molesta conmigo, Annie?

-No, que no vez que te estoy felicitando por descuidado…. –dijo con ironía Britter. Ayudo al joven a que se apoyara en su hombro. –Seguro que te la pasarte demasiado bien y por eso no recuerdas… ¿Sabes? En pocos días se celebrara el Festival de mayo y….

-¿quieres que te acompañe?

-No, quería decirte que no te preocupes… Candy ira conmigo, aunque recibí tres invitaciones para ir con unos muchachos de mi escuela…

-¿Tres?

-Sí, también creí que era broma. Me invitaron por correo electrónico… Jajajaja… Nunca me había pasado…

-¿Y con quien iras?

-No sé, Candy estará con su amigo Terry… Creo que aceptare alguna de esas invitaciones para la noche… Porque ¿no vienes? Habrá mucha comida, puedes invitar a alguna amiga de tu universidad… -evito decir "mientras no sea Susana".

OoOoOoOoOoOoO

El frontis de la escuela se iba llenando de estudiantes que caminaban con tranquilidad. Candy se tuvo que ir sola a la escuela después de recibir un mensaje de Annie de que no la esperara ese día. Y así lo hizo. Estaba tan concentrada en dar por terminados los últimos de con Anthony. Creía que no tenía que cambiar para hacer que se interesará en ella. No, seria ella misma. Luego no quería que se fuera a decepcionar por darle una imagen distorsionada de si misma.

-No, no debo de cambiar solo por gustarle… Sino por quien soy en realidad…. Candy White… una chica sencilla que le encanta ver el fútbol, que a veces es algo torpe… Pero que si se lo propone puede lograr lo que quiere… -alzo su paraguas.

Entrecerró los ojos al ver que unos jóvenes conversaban sobre el próximo juego de su equipo favorito. Quiso aguzar el oído. En eso sintió algo frió en su rostro. En su mejilla derecha.

-¡Ahhh! –se giro y observo unos ojos azules que la miraban divertidos. Observo que era una lata de soda fría.

-Hola, Candy.

-Ah… Hola, Anthony. Pensaba buscarte en el receso para terminar de coordinar lo que nos falta, pero ya lo principal esta resuelto.

-Toma, es para ti. –le entrego la lata pequeña. –Ayer dijiste que la había derramado cuando…

-Oh, gracias… Pero no debiste de molestarte. –lo guardo en su mochila. –Y no le des vueltas a eso…. Solo fue un accidente con la pintura…

-Pero aun así, eres una chica y…

-Tengo buen reflejo.

-Me consta. –sonrió mostrando su camiseta que era de todo color verde.

-¿Tu camiseta blanca? ¡Lo siento mucho!

-No, no descuida. La teñí de verde. Creo que me dará suerte.

-¿Eso crees? Jajajaja… Otro en tu lugar estaría molesto por eso…

-No podría molestarme con mis amigos. Nos vemos después…-se despidió. –En el receso.

-¡Claro que sí! –sonrió agitando la mano. Su bufanda se agitaba con el viento. –Creo que todo esta bien… Jajajaja…. No debí de manchar su camisa… Incluso me tomo una fotografía, ¡qué vergüenza…! Mamá tiene razón debo de comportarme como una señorita….

-¿Coqueteando con Thony? –oyó una voz a su costado, se alzo y solo hizo un gesto de desagrado.

- ¿Qué es lo que quieres, Niel?

-¿Lo que quiero? Que vayas conmigo a ese Festival, no podrás negarte…. Nadie se dignaría en invitarte.

-¿Eso crees? –Candy se alegro de verlo ahí.

-Terry…-murmuro esta.

-Entérate, Legan. Yo iré con Candy… -se acerco a donde estaba su amiga rubia y tomo su brazo y se alejaron.

Niel solo se quedo atrás extrañado, para luego asentir contrariado. –Estúpido, a ella le gusta otro…

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Los dos jóvenes se alejaron por el patio inmenso. Candy se acerco más a Terry para cubrirlo con paraguas.

-¿Qué tanto te decía Legan? –no le gusto que estuviera incomodándola.

-No… no mucho…. Solo dijo que nadie me invitaría al Festival, y que por eso debía de aceptar su invitación. Pero aun si me iría sola, no seria con él… Me ha molestando desde que le rechace…. –recordó sin darle importancia. Sentía que le importaba a Terry, ella también se preocupaba por su amigo. Sentía que le quería, bueno a eso debía llamársele a la alegría de verlo llegar. A esa alegría de saber que le iba bien, de compartir sus intereses. Aunque difiriesen, no le disgustaba en lo absoluto. A veces se sorprendió contemplándolo, y para que no se viera extraño miraba sus zapatos lustrados. Sonrió recordando que había preparado sándwiches para comerlos en el receso, había hecho varios también para Terrence y Annie. Aunque recordó hacerlos pensando en el joven castaño.

-¿Y tu amiga? –Observo que Candy jugaba con sus manos, cosa que era una manía suya cuando estaba ansiosa. Pero le incomodo creer que era así porque estuviera pensando en Anthony. Ignoraba que ese nerviosismo de la rubia era porque el la estaba mirando fijamente. Aunque no era de forma severa, sino curiosa.

-¿Annie? –Candy alzo los ojos y miro a Terry. –Ella me aviso que llegaría un poco tarde…

-¿Otra vez esta enferma? Creí que se hallaría mejor.

-No, no es eso… Ella despertó mejor, y el medico le autorizo el día de ayer que se reincorporara.

-¿Tuviste problemas en casa? Ayer dijiste que tu Nana había mandado regresar rápido.

-Es… No es nada, Pecas. ¿Qué me dirías si tu madre la que creíste muerta regresara?

-¿Qué? Suena a que lo estas inventando.

-¿Lo ves? ¡Suena absurdo! –crispo los puños. –Es ilógico… ¿Qué clase de madre abandona a su hijo?

-¿Abandonar a sus hijos? ¿Por qué dices eso? ¿Qué ha pasado? Tu madre… ella ¿se divorcio de tu padre?

-No, ni lo imaginas… Es quien menos creí, y no esta en el cielo como criamos yo y Pony…

-¿Entonces?

En eso sonó la campana y se apresuraron a ir a clase. Annie llego como dijo tarde. Elisa estaba ansiosa quería asegurarse que Terry fuera a ese Festival.

OoOoOoOoOoO

Albert estaba en el registro civil buscando la constancia de su acta de nacimiento, porque era uno de los documentos que pedían en la universidad. En eso que buscaba los papeles, porque la encargada tuvo una urgencia, y como era una vieja conocida del rubio, le menciono que buscara en la computadora.

En eso encontró sus registros, lo imprimió. Estaba por irse, pero le pico la curiosidad y busco los datos de su hermana menor. Saliendo registrada con el apellido White y con el de su madre. Nada fuera de lo común.

-Candy White…. Tiene el mismo grupo sanguíneo que papá… -dijo Albert, pensativo. –Papá…-dejo de ver el registro de Candy. –Quisiera que entendieras que no fue mi intención provocar ese accidente que condeno a esa familia,… pero paso… una pobre niña fue la victima…. Una niña que falleció en el acto. –golpeo las teclas con fuerza, y estas abrieron varios datos.

Entre ellos leyó el de Susana Marlowe, su prima. Leyó rápido, abrió los ojos mucho.

-Ah…-suspiro. –Eso explica todo...