Edward P.V.

Después de dejar a Bella en su casa y que Alice llegara e interrumpiera nuestro momento juntos tuve que ir a hablar con Carlisle. Quería que tuviera cuidado cuando estuviera a solas con Bella, y que me comportara lo humanamente posible. Como un adolecente cualquiera, fue un grave error decirme como cualquier adolecente, pues en mi caso era uno locamente enamorado. Pase todo el día el bosque, exactamente trepado en mí arbola favorito, como si fuera mi mejor amigo. Las noches y amaneceres ahí era mágicos, si pudiera despertar lo haría con una armoniosa canción, hecha por los animales, y el paisaje hacia que eso fuera mi paraíso, pero me faltaba algo en ese paraíso. Mi Bella. Imaginarme con ella en mi árbol me hizo esbozar una de las mas felices sonrisas. Solo recordarla me hacia feliz, y lo era mucho mas estando con ella. Creo que de tanto pensar en ella hice que me marcara a mi celular.

--si.- dije serio aunque por dentro contenía mis emociones

-Edward am soy Bella, quería saber en donde habías dejado las llaves de mi camioneta.-

-oh, creo que las deje en el sillón.- sabia exactamente en donde las había dejado, en el sillón que esta enfrente de la tele debajo del cojín izquierdo

-deja checo.- por lo que oí estaba algo lejos del sillón, pues dio varios pasos y después como levanto el cojín

-sip, ahí estaban, bueno nos vemos al rato.- dijo algo apresurada, no entendía a que se debía pues no era día de clases y no había nada interesante por hacer.

-si, adiós.- claro que conociendo como es de seguro que estaba pensando que había clases

Me quede otro rato en el árbol observando el sol. Jamás me habría imaginado yo enamorado de una humana a mis cien años. Media hora después de que me llamara mi Bella a Alice se le ocurrió ir a visitarla. Me invito pero preferí pasar después. Estaba concentrado en como debía de manejar mi relación con Bella.

Alice me indico que ella ya había terminado de pasar los apuntes que si podía ir por ella y lo hice enseguida. Subí a mi volvo y conduje por la no muy transitada avenida de Forks. Llegue a la casa de Bella y estacione el auto enfrente, apenas termine de subir el ultimo escalón ella abrió la puerta. Tan hermosa como siempre. No había humana o vampiresa mas bella que mi Bella.

-hola.- salude en cuanto la vi

-hola.- también estaba feliz de verme

-y como sabias que nos veríamos después.- recordé su incidente de la mañana

-de hecho debo de admitir que pensé que era día de escuela, hasta que me di cuanta que no.- no resistí mas la risa, me imaginaba a mi Bella toda estresada por que ya era tarde para cuando saliera se diera cuanta que no era día de escuela

-y eso hasta cuando fue.- pregunte entre risas

-cuando me subí a mi camioneta. Vas a pasar o solo te vas a quedar ahí parado burlándote de mí.- tuve que parar en seco mi risa

-no, paso.- entramos a la casa, ella iba delante de mi y su cabello desprendía un aroma cautivador, pero no mas que sus curvas. Simplemente era perfecta. Para disimular nuestra estancia en la casa de Bella hicimos el reporte sobre lo del invernadero. Con lo cual recordé amargamente la delicada situación a la que estuvo expuesta Bella. Y también recordé el libro que tenia en mi chamarra, la razón de toda la desgracia de Bella. Tenia que leerlo. Después de que terminamos Jasper llego inmediatamente por Alice dejándonos solos a Bella y a mi.

-le dijiste a Charlie lo que pasó ayer.- me parecía que habían sido meses de aquel incidente, cada minuto lejos de ella me era eterno

-no, no creo que el necesite saberlo.-

-y como estas.- su forma de actuar era muy diferente a la de cualquiera que le hubiera pasado todo aquello. Pero ella parecía haberlo olvidado de no ser por mí.

-bien.-

-y sigues con la idea de ir a Seattle el sábado.- no quería imaginarme lo que le podría pasar si ella iba sola a una ciudad tan grande

-si.- no lo dijo muy convencida

-yo te iba a pedir que fuéramos al baile pero pues como también me vas a rechazar, mejor te propongo que vayamos juntos a Seattle.- sabia que era mejor que nos quedáramos al baile pero conociendo lo terca que es me diría que no. Así que la acompañaría.

-de hecho te hubiera dicho que si, pero después te hubiera llamado a decirte que no podía ir por alguna enfermedad inexistente, pero creo que no me molestaría que me acompañaras a Seattle.- si tuviera corazón estaría latiendo como loco ante la posibilidad de estar solo con Bella todo un día.

-muy bien, obviamente iremos en mi auto.- su carcacha no llegaría muy lejos

-Mi camioneta si puede llegar.- ¡ja! Que buena broma

-pero que tal si no puede regresar.-

-que gracioso.- no cariño tu eres por pensar que ese ancestro te puede llevar tan lejos.

-vamos Bella, es por nuestro bien, déjame llevar mi coche.-

-pero entre los dos pagamos la gasolina.-

-aja.- como si fuera a dejar que ella pagara por algo. Ahora me alegraba tener tanto dinero, por fin tendría alguien con quien compartirlo

-muy bien.-

-oye Bella te voy a decir algo, pero no quiero que te molestes con mi comentario.- hasta que estuviéramos mas cerca del día al que iríamos a Seattle establecería una distancia, pues si en el trayecto a Seattle me la comía, nadie debía de saber que iba conmigo, claro que eso era por el bien de mi familia.

-dilo.- y creo que mas o menos se imaginaba que era lo que le iba a decir

-no es bueno que nos vean juntos, al menos en la escuela, pueden pensar cosas que no son y por tu bien, creo que es mejor que seamos amigos a larga distancia, digo nos podemos ver en biología…- me interrumpió

-claro, esta bien, no vaya a ser que por mi disminuya tu popularidad con las chicas, no, te entiendo y esta bien.- su expresión cambio totalmente, me dolía intensamente verla así, pero lo hacia por el bien de mi familia

-no seas tonta Bella, eso no me importa, por mi mejor si no fuera tan popular con tus amigas, pero yo lo digo por tu bien, por tu seguridad y la mía es mejor que no nos vean juntos.-

-entiendo Edward, no tienes que explicarme.- ya estaba molesta, ni para que tratar de remediarlo.

-ya me tengo que ir, te veo el lunes.- lo mejor era que ya me fuera antes de que la regara mas

-si.-

Me sentí tan patán que no me atrevía tocar sus tercias mejillas. El resto del sábado me quede encerrado en mi habitación. Cuando el sol comenzaba a esconderse sentí la necesidad de ver a mi Bella. Fui a su casa y la vi, estaba terminando de plantar las plantas que nos dieron en el invernadero, le regalaría las mías para que me recordara. Que pensamiento tan tonto. Pero lo haría.

Después de plantarlas subió a su cuatro a bañarse y después se acostó, verla desde la ventana era algo distante prefería estar con ella, cerca de su cama y verla detenidamente mientras ella duerme. Pero Charlie todavía estaba despierto y no había avisado que saldría, así que regrese a mi casa.

Para colmo de males descubrí que mi Bella estaba molesta conmigo, a la hora del receso me acerque para preguntarle a que se debía y termino diciéndome bipolar, que en cierta forma estaba en lo correcto. Sabía que por hoy la clase de biología estaba prohibida para mí, hoy todo el mundo se sacaría la sangre y muchas cosas podían pasar. Una: que me almorzara a todos mis compañeros de clase y otra que se dieran cuanta que la aguja de quebraba al tocar mi piel. Así que para evitar situaciones innecesarias esquive esa clase, me interne en mi volvo a escuchar música, pero también escuchaba todo lo que pasaba en el laboratorio. Maldito Mike newton, sus pensamientos me enojaban, pensaba que Bella algún día lo vería mas que un compañero o amigo, que equivocado estaba el pobre infeliz. Estaba entretenido cantando que me sorprendí un poco cuando varios gritos mentales comenzaron a atacarme. El tarado de Mike se rasguño su bracito y todos hicieron un gran arguende, tanto que nadie se fijo que mi Bella se sentía mal por la sangre. Terminaron yendo Mike, Tyler, Bella y Ángela a la enfermería. Aproveche que Tyler entro con Mike y Ángela regreso al salón para ir con Bella. Pero seguía de mal humor y no la culpaba, y para el colmo se fue enojada a su casa conmigo.

Alice se enojo conmigo porque Bella se enojo, así que no me hablaba. La noche seria eterna y no la quería desperdiciar, por lo que me fui a la casa de Bella. La vi desde afuera, esta vez no entre, estaba pacifica como siempre. Tan hermosa. Cuando los tenues rayos de luz comenzaron a destellar en mi brillante piel me fui de ahí. Llegue a la casa y me cambie. Nos fuimos al instituto en silencio, pues Alice era la única que me hacia hablar y como seguía enojada…aparte que me estaba ocultando algo, pues estaba recitando Romeo y Julieta en su mente en alemán. Lo que ella quería era que le preguntara pero yo no bajaría la guarda. Enseguida note al llegar que la camioneta de Bella no estaba, ni estuvo en todo el día. Antes de cada clase le marcaba pero jamás me contestaba, le mande cada quince minutos un mensaje preguntándole la razón por la que no había ido pero no hubo contestación alguna. Me preocupe y no pude evitar hacer lo siguiente. Salí de mi última clase y me dirigí a la casa de Bella. El viaje se me hizo muy largo, no dejaba de pensar que le pudo a ver pasado conociéndola todo era posible. Quizá dejo abierta la llave del gas y esta desmallada en su cocina. Que bueno que nadie en esa casa fuma. Pero que tal si Charlie invita a alguien que si fume y en ese momento estalla la casa con mi Bella dentro. Si pudiera sudar me estaría derritiendo con tan solo pensar semejante cosa. Trate de relajarme y pensar que todo estaría bien, pero no pude, era Bella, Bella no era cualquier humana. La torpeza de toda su familia recayó en ella. Que tal si cuando iba a la escuela se cayó de las escaleras. No. No. No le paso nada estoy exagerando. Si, soy demasiado dramático, de seguro a de estar… tirada en el baño, desangrada por que se dio un golpe en la cabeza. Cuando acorde ya estaba enfrente de su casa. Me baje lo más rápido que un humano puede y toque la puerta. Nadie abrió. Pero alguien se asomo por la ventana y era ella.

-Bella ábreme, se que estas ahí, vamos.- grite cuando se alejo de la ventana. Se tardo en abrirme pero lo hizo.

-que se te ofrece Edward.- está bien. Cuanto me alegraba

-me preocupaste.-

-poque, tu faltas cuando se te da la gana.- y seguía enojada conmigo

-si, pero yo no apago el celular para que nadie me encuentre.-

-sabes tus cambios tan repentinos de humor me dan jaqueca, por eso falte.- contesto muy seria

-perdóname Bella, te prometo que me mantendré lo mas lejos de ti, enserio perdóname.- me había jurado que jamás la dañaría y yo le provocaba jaqueca. Que había hecho. Salí corriendo de ahí y maneje hasta donde me llevo el auto. Estaba camino a Seattle cuando mi celular sonó. Era Alice. No le conteste. Seguí manejando. Pero volvió a sonar. Decidí contestarle, solo porque era mi hermana favorita.

-que necesitas Alice.-

-que regreses tonto, Bella estaba hablando sarcásticamente, ahora está destrozada por que te fuiste.-

-voy para allá.-

-a su casa, ahora.- colgué y di drásticamente una vuelta en U y regrese a Forks. A mi velocidad no tarde mucho. Llegue a la casa y me arriesgue a entrar por la puerta trasera. Mis estadías en esa casa han sido pocas pero muy bien aprovechadas, pues conocía todo el piso de abajo. La puerta trasera nunca la tenían cerrada. Entre y me senté en la barra. Apenas termine de hacerlo mi celular sonó. Y ella entro a la cocina un poco asustada. Mirándome sorprendida y a la vez encantada de verme. Se notaba en sus ojos, eso me hizo sonreír.

Al parecer la había asustado pero eso se le quito, poco a poco se acerco a mí, demasiado para su seguridad. Podía oler perfectamente su cabello, su sangre que corría por sus venas y recorría su cuerpo entero. Pero sin embargo su belleza y su personalidad me atraían aun más. Platicamos un rato sobre su sarcasmo y el viaje a Seattle el sábado. Bien hubiera podido estar más con ella pero su padre decidió llegar temprano. Regrese a mi casa feliz. Como siempre lo hacía después de ir con Bella. También me invito a ir a La Push, me enoje tanto conmigo mismo de no poder hacerlo. Quería ir con ella a donde ella deseara pero a esa playa llena de perros jamás.

Ella entendió muy bien a lo que me refería, pues al día siguiente solo me mandaba miradas muy lindas, yo se las trataba de devolver. Era fascinante verla haciendo eso. Por la noche fui un rato a su casa y escuche la estupenda noticia. Charlie quería que yo la acompañara. Festeje internamente semejante noticia. Después volví a mi casa y toque la canción de Bella. El jueves desgraciadamente hubo sol. Pero eso no evito que por la noche la visitara para no extrañarla como lo había hecho durante todo el día. El viernes Jasper tuvo un percance con su dieta por lo que llegamos tarde, como su hermano lo ayude. Querer comerse a una de las amigas de Bella no era algo bueno para alguien. Las dos clases que me quedaban no me tocaban con Bella, y a la hora del receso sus amigos la tuvieron secuestrada. Alice había visto que a la una el sol saldría por lo que nos fuimos antes de lo planeado.

El sábado cuando estaba cazando un delicioso puma recordé que Bella iría a La Push. Un lugar no muy seguro para ella. Piedras, raíces, agua. ¡Agua! Por dios en que pensaba cuando deje que ella fuera a una playa. Podía ahogarse. Emmett vino a mi ayuda y me dio un buen consejo. Que le mandara un mensaje. Y lo hice inmediatamente. Gracias a dios me contesto, relativamente pronto. Me quede tranquilo durante las siguientes 24 horas. En cuanto llegamos a Forks Jasper y yo fuimos directamente a la casa de Bella, Jasper por que Alice fue a visitarla.

Alice corrió a los brazos de Jasper dejando sola a Bella, no quería hablar con ella, no sé por qué, pero verla medio triste y sola me hizo sentir muy mal, baje para hablar con ella. Lo primero que vi fue un rasguño en su cara, y por la forma en que caminaba se había lastimado levemente la rodilla.

-y ese rasguño.- acaricie cuidadosamente su tersa piel.

-fue tu culpa, por contestarte el mensaje no vi la rama de un árbol y me caí.- reí, sabía que algo le había pasado

-a quien se le ocurre caminar y enviar mensajes a la vez.- la cuestione, muchos humanos no deben hacer varias cosas a la vez y mi Bella no era la acepción

-muchas personas lo hacen.- protesto. Alice me hablo: acabo de tener una visión, Bella se va mañana a Phoenix y regresa hasta el miércoles por la noche, de igual manera la veras hasta el jueves. Lo siento

-pero esas personas son mas… bueno menos torpes que tu.- no quería decírselo, pero debía, ese comentario de Alice me entorpeció un tanto.

-gracias, creo que ya es hora que te vayas.- obviamente se molesto por mi comentario

-espera no quiero que te vayas enojada conmigo, perdóname, pero es la verdad, aunque estoy feliz que solo tuvieras ese pequeño rasguño.- le daría algo de credibilidad, después de todo está realmente feliz de que estuviera viva y casi sana

-ves, no soy tan torpe como crees, y sobre el sábado te tengo una buena noticia.- recordé lo que Charlie le había mencionado a Bella

-que.- pero aun a si me emocione

-Charlie quiere que me acompañes, así estamos listos y con permiso para ir a Seattle el fin de semana.- sus ojos brillaban

-muy bien, entonces el sábado eres mía, me tengo que ir, Esme no sabe que ya llegamos y se pondrá de mal humor si nos tardamos mas.- no debí de haber dicho "eres mía" pero lo hecho hecho estaba. Bese su preciosa frente y me fui.

Bella esta despierta y piensa en ti, que tal si le hablas. Como yo. Pensé. Le mandaría un mensaje porque una llamada era demasiada confianza. Pero no estaba seguro que me contestara a las 4 de la mañana. Afortunadamente me contesto y me conto de su viaje, que disimuladamente lo tenía planeado. Aunque debo de admitir que todo salió mejor de lo que pensaba. Platicamos por dos horas hasta que me dijo que era el momento de partir al aeropuerto sola. Sola. No dejaría que se fuera sola al aeropuerto en Port Angels. Había muchos accidentes en las carreteras incluso en el aeropuerto. No de hecho los aviones se estrellaban.

Edward podrías dejar de ser tan pesimista, ella va a estar bien, pero se te hace tarde para pedirle a Esme que hable al instituto y te pida el día. Fui directamente al cuarto de mis padres. Esme estaba pintando.

-hola corazón, que deseas.-

-necesito que me pidas el día, debo de llevar a Bella al aeropuerto.-

-claro, cuídense.- rio tiernamente mi madre, le di un beso en la mejilla y salí disparado a la casa de Bella.

Apenas estacione el coche me baje corriendo hasta llegar a su puerta. La abrió mirando detenidamente. Me gustaba que lo hiciera, a ver si así veía lo peligroso que en verdad era, pero creo que no veía eso.

-ya estas lista.-

--si… solo deja almuerzo algo.- entro a la casa dejando la puerta abierta, me tome la libertad de cerrarla y entrar. No tardamos mucho en salir de la casa. Todo iba bien está que pasamos por la prepa de Forks.

-hoy no vas a ir a la escuela.- pregunto

-hable con Esme y me pidió el día. No te preocupes.- me halagaba que se preocupara por mi aunque eso fuera innecesario

-me siento tan mal de quitarte de tus obligaciones.- agacho su mirada apenada.

-no inventes Bella, tu eres más importante.- ok, eso la pagaría bastante caro. Como se me había ocurrido decirle eso. Creo que había incomodado a Bella, así que para suavizar el ambiente puse música. Lo primero que vi fue el disco de Robbie Williams. Creo que a Bella le agradaba pues en varias ocasiones la vi tarareando las canciones. Tenía que romper el tan incomodo silencio. La mira y después le solté la bomba.

-te voy a extrañar Bella, y te voy a pedir que si tú no me extrañas no me vuelvas a hablar, pero si me extrañas estarás firmando tu sentencia de muerte.- estaba serio, no podía dedicarle una sonrisa, pues debía comprender que esto era muy serio.

-a que te refieres.-

-soy muy peligroso para ti, y quizá inconscientemente lo sabes.-

-no, no eres peligroso para mí, como puedes decir eso si siempre me estas salvando de cada mala situación en la que estoy.-

-lo hago porque te quiero y de verdad me frustraría si algo te pasa por mi culpa o por lo que soy.-

-por lo que eres, Edward a que te refieres con eso.- la estaba confundiendo y eso no ayudaba

-estos tres días recuerda cada momento junto a mí y… descubre si hay algo raro en mi o en mi familia.- pensó en algo relacionado con un tal Jacob, fue lo poco que pude descifrar de su mente

-está bien, lo pensare, pero te prometo que te voy a extrañar y que no me voy a alejar de ti seas lo que seas.- quien era Jacob, nadie importante al parecer

-cuando sepas que soy espero que estés igual de segura que ahora.-

-lo estaré.- estaba muy segura, y deseaba que así siguiera

-es hora de que te vayas.- había advertido que Bella había estado hipnotizada por mi pose.

-si.- sacudió lentamente su cabeza, para eso de ordenar ideas.

Baje del auto y abrí la puerta de su lado y me arrodille. De esa forma vería mejor su rostro.

-cuídate y piensa bien las cosas. Una vez que entras ya no puedes salir.- después de esto pasaría tres días sin verla, olerla. Eso si sería un infierno. Tenía que despedirme bien de ella. Me fui acercando a ella hasta llegar a su mejilla, cercan de la comisura del labio, en ese punto le di un beso.

-lo hare.- la ayude a bajarse del auto y tome su maleta. Caminamos hasta la sala de espera. Apenas llegamos Bella tenía que partir

-hasta pronto.- dije

-adiós.- me quede parado mirando cómo se iba. Fue duro, tener que aguantar no impedir que se fuera. Pero lo tenía que hacer. Para terminar de ilusionarme Bella antes de adentrarse al pasillo que la llevaría al avión se despidió de mi.

Camine muy lento hacia el auto, me subí y maneje de regreso a Forks. Los próximos dos días fueron de lo más tristes. Lo único que me alegraba era el volver de la escuela, pues Bella se conectaba para platicarme lo poco que hacia cuando no estaba conmigo en la computadora, y yo le contaba de lo poco que me enteraba leyendo mentes. Alice también estuvo un poco desanimada, pero mucho menos que yo. Mike me miraba el día entero, como si yo estuviera ocultando algo, como si yo fuera el responsable de la falta de Bella. El martes por la tarde hable a un restaurant muy bueno en Seattle, reserve toda una zona para nosotros, no quería alguien notara que solo Bella comería. Sería una cita perfecta. Iluminados solo por el crepúsculo, para eso había escogido el gran balcón. Jamás me había preocupado tanto por una comida, cuando yo ni siquiera comería bueno, en un dado caso de descontrol entonces si, pero evitaría hacerlo. El miércoles estuve ansioso todo el día por que llegara la hora de ir por Bella. Para mi suerte Charlie tenía que ir a Seattle a una junto y se tardaría dos días. Por lo que me pidió que fuera por Bella. Aunque la forma en la que me lo pidió fue un poco vergonzosa. Hizo que por el altavoz digieran esto: Edward Cullen por favor ir a la dirección, en donde lo requiere inmediatamente el sheriff Swan. Todos me voltearon a ver como si fuera un delincuente. Lo bueno de ser vampiro es que no me sonrojaba. Salí del salón y me dirigí a la dirección. Al entrar Charlie me saludo de buena gana.

-Edward, como estas.-

-bien jefe Swan, a que se debe su llamada.- pregunte

-me voy ahora mismo a Seattle a una junta muy importante y regreso hasta el viernes. Quería pedirte que si vas por Bella al aeropuerto, se que le caes bien, así que no creo que se moleste.-

-será un placer jefe Swan…

-Charlie, vamos serás la niñera de mi hija, ósea que eres de confianza Edward.-

-gracias Charlie, y a que hora llega el vuelo de Bella.- niñera. Eso no me agrado

Diablos, no lo recuerdo, creo que la voy a llamar, no. Su vuelo creo que ya despego o no. Am…

-que tal si te marco dentro de unos minutos, la verdad no lo recuerdo.-

-no hay problema.-

-muchas gracias Edward.- apenas salí de la dirección Alice ya estaba brincando de felicidad por la llegada de Bella.

-ni creas que vas a ir tu solo, te voy a acompañar.- endurecí mi expresión, lo que me faltaba, que Alice fuera conmigo.

-lo siento hermana, pero la que se equivoca hoy eres tú, voy solo por Bella, si quieres cuando llegamos vamos a la casa para que la veas, pero no vas conmigo.-

-eres malo, los esperare en la casa de Bella, y no vayan a hacer nada malo en el camino he.-

-tú sabes que soy incapaz de…

- Edward era uno antes de Bella, ahora eres otro, Bella paso de ser tu bocadillo a ser tu compañera.- era obvio que estábamos hablando a velocidad vampiro, cualquier humano que escuchara nos miraría como si nos faltara un tornillo.

-Alice tus chistes no son graciosos.-

-claro que si, es solo que te cuesta aceptarlos.-

-ya me voy- camine al aparcamiento y me fui a Port Angels. En el camino Charlie me mando un mensaje: el avión de Bella salió a las nueve, más o menos llega a Port Angels a las dos. Gracias de nuevo. A esto le conteste. Ya voy para allá, llegare a eso de las 2:30. Y es un placer ir por bella. Llegue a Port Angels a eso de las 2:15. Fui directamente al aeropuerto. Me estacione cerca de la salida. Me baje lentamente y camine con mis manos metidas a mi pantalón como si nada. Entre y me senté en la sala de espera. Los comentarios incómodos hacia mi persona comenzaron inmediatamente. Que bueno esta ese chico. Ojala lo hubiera conocido antes de casarme. Como alguien podía decir semejante cosa cuando se dirigía a su luna de miel. Ese chavo está que arde. No diría eso si me tocara, claro que ese chico este súper congelado, no suena bien. Cinco minutos después de que llegara y como cien comentarios absurdos anunciaron la llegada de mi Bella. Me pare para recibirla, fue la primera en salir. Sus ojos volvieron a brillar cuando me vieron, aunque no estaba segura. Trate de leer sus pensamientos pero solo lograba ver una computadora.

-si te extrañe.- me dijo en cuanto salió de la fila.

-yo también.- la abrase y me valió lo que pudiera pasar.

-me muero por ir a Seattle.- me dijo mordiéndose el labio

-no deberías decir esa palabra en mí presencia, aun menos relacionada conmigo.-

-tranquilo, recuerda que soy sarcástica.- ese tranquilo me preocupo. ¿Ya lo abría descifrado?

Tome su mochila y caminamos relativamente juntos. Le abrí la puerta y espere a que se sentara para cerrar la puerta. Acomode su mochila en el asiento de atrás y luego me senté y prendí el carro.

-tengo una duda.-

-dime.- no debí de haber dicho eso

-quiero que me diga la verdad acerca de lo que paso el día del accidente con el coche.-

-como que la verdad. Bella ya te lo dije solo te moví un poco para que el carro no te golpeara.-

-no es verdad, y si no me quieres decir la verdad, bien.- cruzo sus brazos y fijo la mirada en la carretera.

Hay ese Edward como hace sufrir a Bella. Jeje. Espero que le haya gustado el p.v. de Edward. Dejen sus comentarios en el botoncito verde. La canción es de Joseph Arthur- your the honey and the moon escúchenla es Buena.