Bueno aunque parezca grabadora gracias por los comentarios de nuevo! Jaja y bueno con las inseguridades de Aome, digo con un pasado así cualquiera estaría un poco insegura de lo que es su futuro pero bueno… y por ahí me hicieron una pregunta de Inu y pues eso se irá descubriendo conforme el fic que aún tiene algunas sorpresas por ahí!
capitulo 10 " eso es lo que hacen las parejas"
El silencio era su compañero, a decir verdad se sentía bastante bien estar ahí bajo la ducha . La comida había terminado hace ya varias horas, todo había salido bien si se toma en cuenta que su padre no había desistido en querer llevársela y que esto nadie lo sabía. No había podido decirlo, tal vez en el fondo se había creído merecedora de eso. Con la visita de su padre terribles recuerdos ya enterrados habían vuelto a su cabeza, lo que le había contado a Sesshomaru había sido solo la punta del iceberg de lo que había sido su niñez antes de que la acogiera. Terribles tratos, fuertes golpes, gritos sin consideración, palabras llenas de odio y desesperación…era tan pequeña cuando todo esto ocurrió y aún así, a sus 18 años recordaba perfectamente cada golpe, cada palabra hiriente. Era como si le hubiesen quitado la venda de los ojos, todos esos recuerdos habían sido cubiertos por una fina capa que ahora ya no estaba.
Sentía como el agua caliente estaba llegando a un punto intolerante, cerro la llave y se sacudió el cabello y vio la toalla, la había dejado muy lejos y el suelo estaba algo resbaloso, no pasaba nada, solo tenía que salir y coger la toalla. Pero al salir perdió el equilibrio y cayo al suelo mojado golpeándose contra el suelo. Sintió un repentino dolor en la cabeza y en otras partes del cuerpo, se llevo la mano a la cabeza y vio sangre, se había herido. Sentía dolor en los codos y en las rodillas… seguramente tenía moretones. Por extraño que pareciera el dolor le ayudaba a dejar de pensar en sus problemas, se vio al espejo para ver que tan grande era su herida. Estaba en su frente, era un gran golpe, y sangre cubría parte delantera de su cabello y de su frente. Parecía algo grave… de pronto el espejo se comenzó a ver más lejos…mas retirado de ella, esa imagen de sangre… la estaba mareando, quizás nunca había visto tanta en su vida, y era suya… pero las fuerzas se le iban y parecía no poder moverse… y cuando menos se lo esperaba cayo en la oscuridad.
……………………….
No recordaba cuando es que se había sentido tan asustado, quizás nunca… siempre había estado del otro lado, pensando como decirles a los pacientes que sus familiares se estaban muriendo, que tenían alguna enfermedad…que el accidente había sido demasiado… y ahora estaba ahí sentado en la sala de espera, con la desesperación de no saber que sucedía con Aome, con su imagen en el baño, tirada, desnuda y con sangre. Estaba seguro que esa imagen nunca la olvidaría.
La había tomado tan rápido como había podido, la envolvió en una bata de baño y salió del departamento tan rápido como había entrado. La llevó a la sala de emergencia del hospital donde trabajaba, hubiera podido participar en los estudios pero podía sentir sus manos temblando, su corazón saliéndose de su lugar y la cabeza echa un desastre, si tomaba a Aome en su cuidado seguramente cometería un error. Por que para ser doctor en su opinión tenía que ser frió, y con ella nunca lo sería, no podría…si cometía un error con ella…
- doctor Taisho – dijo otro doctor que acababa de salir de una puerta – ya tenemos los resultados de los estudios.
- ¿y bien? – preguntó lo más frió que se pudo
- no hubo consecuencias mayores, parece ser que solo fue el golpe y la herida que ya cerrará, quizás un poco de mareos y ascos durante un tiempo pero nada grave, creemos que se desmayo al ver la sangre en el espejo. – dijo el doctor sonriente. Eso tenía sentido, por eso la había encontrado en frente del espejo.
- ¿puedo verla? – preguntó
- claro, no será necesario que se quede, en un momento vendrá – dijo el doctor y después entró por la puerta de nuevo.
Sesshomaru se volvió a sentar en el banco cuando la puerta del otro lado salió una enfermera con una chica en silla de ruedas, su Aome. Estaba tan pálida, con una gran venda en la cabeza y aspecto realmente enfermo. Por un momento dudo que solo era el golpe, después vio que también llevaba vendas en una de las rodillas y en un codo.
- ya puede salir – dijo la enfermera – le aconsejo llevarla en silla de ruedas, aún esta mareada
- no será necesario – dijo Sesshomaru tomándola entre sus brazos – gracias.
Le habían dicho que era normal que se sintiera mareada, con asco, pero lo único que podía sentir en esos momentos era el fuerte aroma de Sesshomaru, su calor, sus brazos debajo de sus muslos y en su espalda, llevándola hacía la salida… le acaricio la mejilla débilmente y vio como el sonrió.
Llegaron al auto y el la metió con infinita ternura y paciencia. El trayecto fue corto pero muy lento. De pronto se sintió mareada y asqueada, le volteo a ver a Sesshomaru
- estoy muy mareada – le dijo . Sesshomaru detuvo el auto y ella volteo a ver, después de todo ya habían llegado
- ya llegamos – le dijo el. Se bajo del asiento del conductor y ella abrió la puerta. Dios si el piso no se moviera tanto quizás y podía dar un paso. De pronto sintió las manos de Sesshomaru impulsándola a salir y después cargarla nuevamente.
Aome cerro los ojos y disfruto del paseo, era agradable estar siendo cargada por el, por su querido Sesshomaru. Solo abrió los ojos cuando sintió algo suave bajo de ella, era su cama… su agradable y hermosa cama, sonrió al momento que sintió un peso extra en la cama, era Sesshomaru que se había sentado y tenía el rostro cubierto por su brazo, lucía agotado.
Fue entonces cuando Aome recordó las palabras de su padre…
" …¿te olvidas que vienes de los barrios bajos? Tu esposo se esta rebajando al casarse contigo, al estar contigo, podría tener otras mujeres, más refinadas, con más clase…menos tontas e inútiles apuesto a que le das muchos problemas "
Problemas, eso era justamente lo que le había dado esa noche. Lo había obligado a ir a la sala de emergencias, lo había preocupado innecesariamente, si tan solo hubiera tenido más cuidado con la toalla…con el piso. Ahora se sintió idiota…
- ¿tienes hambre? – preguntó Sesshomaru de repente – la comida fue hace mucho y…
- no…- dijo Aome en un tono bajo de voz.
- pediré comida china – dijo Sesshomaru fingiendo no haber escuchado la respuesta de Aome.
- no es necesario – dijo Aome en un tono un poco más alto aunque su voz sonaba realmente extraña. – no tengo hambre.
- tienes que comer algo Aome – dijo Sesshomaru al tiempo de volverse a sentar
- déjame dormir – pidió Aome cerrando los ojos – estoy cansada
Sesshomaru salió de la habitación, Aome entonces sintió ganas de llorar, pero las aguanto, le dolía la cabeza y quería dormir.
…………………………..
Media noche. Había planeado aguantar hasta la mañana pero no podía, tenía mucha hambre. Así que se levantó y volvió a marearse, quizás lo había hecho muy de prisa. Salió de la cama sin preocuparse por taparse, traía su pijama de franela y no era necesario. Todo estaba oscuro pero tan acostumbrada estaba que no era necesario que se encendieran las luces. Mientras menos ruido hiciera mejor, no quería despertar a Sesshomaru, camino despacio…despacio… hasta que…una silla le estorbo, perdió el equilibrio y fue a dar al suelo haciendo mucho ruido al caer.
- maldición- dijo en voz ligeramente alta. Enseguida se escuchó la puerta del cuarto de Sesshomaru abrirse y el salió enseguida, al verla tirada en el suelo la ayudo a levantarse mientras sonreía tras asegurarse que estaba bien.
- ¿ que haces aquí? – le preguntó
- tenía hambre – dijo Aome como excusa, se sacudió la pijama lo más dignamente posible
- te preparo algo – le ofreció Sesshomaru.
- ¡no! – dijo Aome repentinamente – yo puedo hacerlo.
- nadie esta dudando de que puedas, solo quería ayudar – le dijo Sesshomaru – estarás mareada y con asco.
- ya lo se, gracias – dijo Aome. No quería darte más problemas, ya había sido suficiente con lo de hace unas horas…- mejor vete a dormir, mañana tienes que levantarte temprano, no quiero ser la responsable por que se te haga tarde nuevamente.
- yo no lo veo así – dijo Sesshomaru y después se encerró en su habitación. Aome maldijo en voz baja y después entró a la cocina… se sentía tan mal…
………………………
Por la mañana tenía un terrible dolor, le dolían incluso los oídos, la luz le molestaba. No quería levantarse, no podía. Escuchó que tocaban su puerta como si estuvieran pegados a sus oídos. Era la voz de Sesshomaru, pero no entendía mucho, solo se concentró en dejar de sentir las terribles punzadas en la herida… El ruido se dejo de escuchar y ella supo que se había ido…paz…
Desde ayer Aome había estado muy extraña, desde que su padre se había ido… Imaginaba que se sentiría así pero no entendía por que esos repentinos sentimientos de independencia, de no querer ayuda. Ella nunca había sido así, la herida no causaba eso, solo dolores de cabeza, pero esto era una exageración. Por la mañana cuando había ido para decirle que el desayuno estaba listo ni siquiera había abierto la puerta. Estaba preocupado, lo mejor sería que esa tarde regresara temprano al trabajo para poder cuidar de ella mejor.
Quien lo diría, apenas y había sido un golpe y el ya estaba preparándose para lo peor. La verdad es que la sola idea de Aome lastimada, herida de cualquier forma le producía unas ganas de vomitar. Sería mejor incluso que regresara antes de que ella tuviera que irse al trabajo. Era capaz de ir al trabajo en esas condiciones.
…………………….
Los anillos de matrimonio significaban una alianza fuerte, algo duradero, por siempre. Ella tenía una en el dedo. Símbolo de que Sesshomaru no quería perderla pero más no garantía de que la quisiera por siempre. Todo había sido por una farsa. ¿Alguna vez llegaría Sesshomaru a cansarse de ella? Ella nunca se cansaría de el, eso era seguro, para ella Sesshomaru siempre significaría un reto que vencer que siempre estaría dispuesta a resolver pero…para el solo era un problema. No dudaba de que le importase pero quizás si ella no estuviese en su vida el sería mucho mejor director, quizás un doctor famoso…
Apenas eran las tres de la tarde, hoy no iría a trabajar, le dolía la cabeza y los ascos aún estaban presentes. Tampoco se había tomado mucha molestia en vestirse bien. Traía unos jeans y una camiseta larga, nada muy ostentoso y muy sencillo.
La puerta del departamento se abrió y Aome se asomo desde su habitación, era Sesshomaru. ¿Qué hacía ahí? Era demasiado temprano para que el estuviera en casa. La curiosidad la hizo salir de la habitación.
- ¿Qué haces aquí? – le preguntó ella
- ¿Qué no puedo entrar a mi departamento? – le preguntó el con el seño fruncido - ¿o es que tienes a otro hombre escondido en tu habitación? – le preguntó con un cierto tono de burla.
- oh claro, ahora mismo le digo que salga del armario – dijo Aome algo molesta – no seas tonto, por supuesto que no…- decía Aome cuando Sesshomaru la silenció con un beso
- ya lo se – le dijo el en voz baja - ¿quieres ir a comer fuera?
- no…ya he preparado algo – dijo Aome aún algo sorprendida pero decidida a no hacer más preguntas.
- bien, voy a quitarme el traje – le dijo el metiéndose en su habitación.
Aome comenzó a poner la mesa lista para comer, era tan extraño haber recibido así a Sesshomaru, le recordaba a una pareja de recién casados. Sirvió la comida y Sesshomaru salió con una camisa tipo polo y unos pantalones más cómodos. Era extraño verlo así de relajado.
- ¿Cómo te has sentido? – le preguntó Sesshomaru – ¿no te has mareado?
- no…- contestó Aome .
- ¿ascos?
- tampoco.
- iré a comprar unas pastillas para esos síntomas si es que llegas a tener – dijo Sesshomaru mientras partía la carne.
Ahora lo entendía, había llegado temprano para cuidar de ella. De nuevo le estaba causando molestias.
- no debiste haber llegado temprano para cuidarme – le dijo Aome enfadada
- no era eso, solo quería descansar – se excuso Sesshomaru sin mirarla metiendo otro trozo de bocado a la boca
- mientes, tu nunca quieres descansar – dijo Aome
- de vez en cuando es bueno – dijo el
- escucha – dijo ella levantando un poco la voz – no quiero ser una molestia, solo es una pequeña herida causada por mis estupideces así que…- Sesshomaru la tomo de la muñeca y la apreto ligeramente. Estaba un poco enfadado
- ¿Quién te dijo que eras una molestia? – le preguntó como si estuviera reprendiéndola por algo muy malo
- bueno…- comenzó Aome algo avergonzada – yo pensé…
- no pienses estupideces, cuidar de ti no es molestia – dijo con el ceño fruncido – eso es lo que hacen las parejas. – al escuchar esto Aome se sonrojo
- si…lo siento
Al levantarse después de comer Sesshomaru le dio un beso en la frente. Aome sonrió. Ella no era ninguna molestia, no tenía por que preocuparse, todo estaba bien, solo habían sido ideas tontas de ella.
Se dejo llevar por el abrazo que Sesshomaru le dio al momento de ponerse de pie, era tan cálido, tan agradable… Sintió como bajaba lentamente por sus mejillas, su cuello, su clavícula… sus manos en la cintura… bajando hasta sus caderas…arrancándole suspiros con cada caricia. Le desvistió cuidadosamente, lentamente, esmerándose en no dejar ni una sola parte de su cuerpo sin acariciar, se tomo su tiempo para contemplarla, para acariciar más profundamente sus pechos, sus caderas… sencillamente era hermosa…esta noche el le haría el amor como nunca…como si fuera su última noche…
- la herida – suspiro Aome
- seré cuidadoso – dijo Sesshomaru besando su frente con cuidado
- tu nunca eres cuidadoso cuando …
- créeme lo soy – dijo Sesshomaru viendo a Aome de una manera que le hizo estremecer.
- Sesshomaru- dijo Aome sonrojada
Aome sabía perfectamente a donde iba esto…y no le importo, quería sentirlo cerca de ella…
Al terminar Aome se encontraba mareada, bueno quizás y no estaba bien del todo, además estaba cansada, aún era temprano… y Sesshomaru no estaba, ¿A dónde iría? Se levantó y se puso su bata. Al salir de la habitación se escucho la puerta, era Sesshomaru que regresaba con sus pastillas.
- fuiste por mis pastillas – le dijo Aome pero pudo notar que Sesshomaru intentaba disimular un enojo - ¿Qué sucede?
- nada, un hombre me hizo enojar en la farmacia – dijo como excusa y después le dio las pastillas – ten, tómate una cada ocho horas
- bien… gracias!
Sesshomaru vio como su joven amante se fue saltando a la cocina, ahora ya estaba mejor, pero bien sabía de donde provenían esas ideas tontas, del hombre que la había abandonado… esa maldito y todavía se atrevía a poner un pie en el edificio de nuevo… ya había sido suficiente con una vez…no volvería a ver a Aome, de eso se encargaba el mismo.
Levantó la mano para remangarse la chamarra y vio el anillo, se había olvidado quitarlo, era extraño, no estaban realmente casados pero mientras llevarán ese anillo sentía que compartían algo serio, algo duradero, por siempre. No era solo el anillo, pero prueba física de ello, el lo sabía… Quizás y sería mejor que siguiera olvidando que traía el anillo, a nadie le hacía mal y Aome parecía estar contenta con eso.
