Hola a todos ^^.

Ok, tardé mucho en actualizar, me declaro culpable, la única excusa que puedo dar es que estuve bastante ocupada, se me atravesaron como mil cosas a final de año, y le estuve dando vueltas en la cabeza a la historia, que aunque ya sé qué va a pasar y como va a terminar, siento que aún había algunos huecos, pero ya estamos en proceso de llenarlos XD.

Ni Mahou Shoujo Lyrical Nanoha, ni sus personajes, ni las canciones en las cuales está inspirado este fanfic me pertenecen, todos corresponden a sus respectivos autores.


WHY, OR WHY NOT

Por: Scarlet Fate

And, afterwards…

Agony

(I)

Agonía, un sentimiento que vivo y se intensifica día a día, a cada minuto que pasa, cada segundo, cada instante que transcurre, sin que pueda volver a ver esa mirada en tus ojos…

Cuántas noches en vela, cuántas veces he levantado plegarias, rogando que despiertes, un deseo silencioso que está siempre presente.

Porque no pasa un solo día en que mi primer pensamiento al levantarme seas tú, y al acostarme, sigas siendo tú.

Y es entonces cuando, a veces recuerdo, cómo todo sucedió.

Flashback

Una extraña luz, un brillo cegador, envolvió el lugar. Entrecerré mis ojos. Y al comenzar a abrirlos, la esperanza resurgió dentro mí.

Un portal de transportación había sido abierto hasta donde nos encontrábamos, y eso, sólo podía significar una cosa.

El equipo de TSAB había llegado.

Escuché los pasos de una persona abrirse paso a través de esa cegadora luz.

"¿Lindy…-san?"

"Nanoha…" Lindy-san iba a la cabeza del equipo.

"F…Fate…"

Y se quedó estática unos segundos, contemplando toda la escena. Viendo a su hija, entre mis brazos, al borde de la muerte.

"Hija… tú no…"

Lindy-san se negaba a creer lo que sus ojos veían. La imponente y a la vez impasible Almirante de TSAB, poco a poco iba perdiendo todo rastro de cordura.

Debido al gran amor que siento por Vivio, probablemente comprenda un poco el dolor que ahora siente Lindy-san, pero para ella, ver a su única hija en ese terrible estado, a un paso de morir... No creo que haya dolor que pueda compararse a eso…

Finalmente corrió hacia nosotras, con lágrimas en los ojos. Su paso acelerado lentamente se fue deteniendo hasta quedar a unos centímetros. Mientras se dejaba caer sobre sus rodillas, observando con su pálido rostro tan horrible escena. En la expresión de Lindy-san podía verse asombro, confusión, dolor, y sobre todo, el miedo irrefrenable de ver morir a Fate. Y no poder hacer absolutamente nada para evitarlo…

Lindy-san tomó la mano de su hija, y pude ver aún más miedo en su expresión. Aquella mano, usualmente cálida, ahora se sentía muy fría. Acercó su otra mano hasta el rostro de Fate. Con tanto cariño, y con tanto temor, como si tuviera miedo de tocarla, y hacerle daño con ese simple toque. Apartó un mechón de su rubio cabello, y al pasar la mano por la sien, aquel líquido tiñó sus blancos guantes de rojo carmesí.

No pude articular ninguna palabra. Lindy-san tampoco. Al observar su guante teñido de sangre, el pánico se hizo presente en su mirada.

Pánico, seguido de ira, y finalmente, decisión. Conocía esa mirada en Lindy-san…

Porque no dejaría morir tan fácilmente a su hija, no sin pelear por ella.

"Almirante Lindy Harlaown. Transfiriendo coordenadas de ubicación". Una pantalla se abrió frente a sus ojos.

"Coordenadas recibidas y confirmadas. Transportando al equipo médico de TSAB a la base de Enzo Ducati". Era la voz de Amy-san, que de igual forma, se oía muy alterada.

Nuevamente una luz cubrió el lugar. Ahora se escuchaban bastantes pasos. Decenas de personas comenzaban a ingresar por aquel portal de transportación, cargando equipo médico sumamente avanzado y diseñado para responder rápidamente a situaciones de vida o muerte, como lo era ésta.

En ese momento, recordé el día de aquel trágico accidente. Estuve a punto de morir y aún recuerdo cómo le dije a Fate-chan: "No te preocupes, que estaré bien". Ahora entiendo lo egoísta que fui, porque en este momento, estando yo del otro lado, en una situación similar, esa simple frase no lograría calmarme. Cómo lograrlo, si ahora mismo me estaba muriendo por dentro.

Los doctores de TSAB rápidamente se acercaron hasta donde estábamos, me pidieron apartarme para que ellos pudieran hacer libremente su trabajo. Yo me negaba a dejar sola aunque fuera por un segundo a Fate-chan, pero Lindy-san me tomó del brazo y con ternura me apartó del lugar.

El mejor equipo médico de todo Midchilda se estaba haciendo cargo de Fate-chan, sin embargo, lo que lograba escuchar no hacía sino aterrarme aún más.

"Enforcer Fate T. Harlaown, edad 21 años."

"Heridas visibles en todo el cuerpo, pérdida de gran cantidad de sangre."

"Detectamos fracturas múltiples, básicamente en costillas y extremidades."

"¿Pulso?"

"Muy débil"

"¿Respiración?

"Con dificultad, vías aéreas obstruidas, presencia de sangre en los pulmones"

A cada palabra, mi corazón se iba rompiendo más y más…

Y sé dentro de mí, que el corazón de Lindy-san, igual se rompía…

Sin embargo, sabía que en nuestras mentes, la plegaria era la misma.

Fate-chan, vive, por favor...

Giré mi rostro para observar a la madre de Fate, en su expresión el miedo seguía presente, y sin precio aviso la misma cambió a una llena de ira. Y fue entonces, cuando repentinamente, Lindy-san dio la vuelta, retirándose de aquel lugar…

"¿Lindy-san?" Pero qué…

"Nanoha-chan, quédate con Fate, por favor…"

"Pero…"

"Necesito saber… el por qué…"

¿El por qué?

No fui capaz de articular más palabras, estaba demasiado impresionada.

Lindy-san caminó unos metros, y se detuvo junto a este maldito hombre. Enzo Ducati…

Y se detuvo ahí, inmóvil. Mientras su expresión a cada segundo se iba tornando aún más seria y fría…

"Así que usted es Enzo Ducati… Es una lástima verlo inconsciente… Mejor sería que se enterase de algo… Usted se va a arrepentir por todo lo que ha hecho… Se lo juro…"

Ver a Lindy-san, ahora, era como mirar a otra persona. Como observar a una leona que defiende a sus hijos, hasta las últimas consecuencias…

Pero me impactó ver cómo su mirada se desplazaba y se quedaba fija en un punto de aquel lugar. No, en un punto no… En una persona.

Precia Testarossa.

Esa mujer seguía sujetada por mis ataduras mágicas, con la mirada perdida, ausente.

Lindy-san se dirigió con paso firme hacia ella. Yo no deseaba alejarme mucho de Fate-chan, así que sólo fui una silenciosa espectadora de todo lo que ocurrió a continuación.

Entonces se detuvo, muy cerca de ella, mirándola, con tanto desprecio…

Nunca creí que la amable Lindy-san pudiera expresar tal sentimiento únicamente con esa mirada. Es increíble, cómo en momentos así, nos convertimos en otras personas, extraña para los demás, y ajena para nosotros mismos. Como si esa parte de ti estuviera esperando el momento justo, la ocasión correcta, para salir y hacerse presente.

Lindy-san es una mujer amable, pero la persona que ahora tenía enfrente de mí…

"¿Ahora estarás contenta, verdad Precia?"

"¿Contenta?"

"Sí… Dime… ¿Cuántas malditas veces tiene que repetirse la misma historia?… ¡¡Cuántas!!"

"¿De qué estás hablando?"

"No sólo Alicia. Ahora has logrado dejar al borde de la muerte a tu propia hija. ¡A Fate!"

"Fate no es mi hija…"

"Ojalá y realmente no lo fuera. Ella no merecía tener una madre como tú… Y tampoco Alicia…"

"Cállate… Fate estúpidamente me seguía viendo como su madre. La prueba está en que vino hasta aquí, nadie la obligó… Porque la sangre es más densa que el agua. Así que no te entrometas en lo que no te importa…"

"Fate me importa, y mucho… Mucho más de lo que puedes imaginar…"

"¿Y cómo demonios te va a importar si ni siquiera una sola gota de tu sangre corre por sus venas…? Ella no es ni será nunca tu hija… ¡Nunca!"

"Cierto. Yo no le di la vida, se la diste tú. Ninguna magia o tecnología es capaz de cambiar el hecho de que biológicamente Fate no es mi hija. Por sus venas corre tu sangre, y la de ese maldito hombre. No la mía. Así cómo es cierto que Fate nunca dejó de verte como su madre. Pero…Pero hay algo sumamente importante que pareces haber olvidado, Precia…"

Lindy-san guardó silencio unos segundos, logrando capturar la antes dispersa atención de esa mujer.

"La sangre es más densa que el agua, pero… ¿De qué sirve el hecho de que tu sangre corra por sus venas? Esa misma sangre que ahora tiñe mis guantes, la que tú le has hecho derramar… Si el principal nexo que une a una madre con su hija es algo mucho más grande y mucho más bello…"

Lágrimas de ira comenzaban a asomarse en su rostro.

"Dime… ¿Alguna vez estuviste ahí para acompañarla en su soledad? ¿La viste salir rumbo a su primer día de instituto? ¿Le preparaste el almuerzo antes de irse a la escuela? ¿Estuviste ahí para platicar con ella durante horas mientras te contaba sus dudas y preocupaciones? ¿La acurrucaste en tus brazos cuando tenía pesadillas? ¿Limpiaste sus lágrimas cuando alguna tristeza la hacía llorar? ¿Iluminaste su rostro al celebrar su cumpleaños o al darle un bello regalo para navidad? Tú… ¿Estuviste simplemente ahí, con ella, para ella?"

La expresión de Precia Testarossa no cabía de asombro.

"No necesito que mi sangre corra por sus venas para demostrarle día a día una sola cosa, la gran diferencia que existe entre tú y yo, Precia…"

Lindy-san se reclinó, a la altura de Precia, logrando capturar fijamente su mirada.

"Que yo la amo… Y juro por ese amor que no la dejaré morir…"

Los magos de TSAB repentinamente llegaron a la escena y sujetaron a Precia Testarossa, llevándosela del lugar. Precia no opuso ninguna clase de resistencia. Sin embargo, antes de partir…

"No te preocupes. TSAB difícilmente te condene a muerte por todos tus crímenes… Sin embargo… Ten por seguro que el castigo que te espera será mucho peor… Pasarás el resto de tu vida, encerrada, sola… Y tendrás los años suficientes para que tu conciencia te recuerde día tras día, por el resto de vida, cómo perdiste dos veces a tu hija… Créeme, peor aún que desgarrarte la piel, eso sí será una verdadera tortura…"

Así, finalmente, Precia Testarossa desaparecería de nuestras vidas, para siempre…

Pero entonces…

"La hemorragia no se detiene, si continúa perdiendo sangre a este ritmo…"

"¡Tenemos paro cardiaco!"

No podía creer lo que escuchaba. Mi cuerpo se paralizó por completo. Mi respiración se detuvo… Al igual que los latidos de mi corazón… Sentí cómo la sangre prácticamente dejaba de circular por mis venas y cómo un escalofrío recorría mi espalda…

Experimenté terror y un inmenso dolor que destrozaba mi corazón. Porque mi mayor temor se estaba haciendo realidad. La muerte de Fate.

"¡Equipo de resucitación!"

"No podemos hacer nada por ella en este sitio, necesitamos sacarla de aquí lo antes posible, de lo contrario…"

"Activando portal de transportación, coordenadas ingresadas"

Y entonces, grité…

"¡Fate-chan!... ¡¡Fate-chan!!"

Deseaba ir, abrazarme a su cuerpo y no dejarla ir nunca, pero a punto de correr…

"¡Lindy-san, suélteme!" La madre de Fate-chan sujetó fuertemente una de mis muñecas y bruscamente me jaló, quedando frente a ella y tomándome por ambas manos, para no dejarme escapar.

"¡Déjeme ir con Fate! ¡¡Por favor!! ¿No lo entiende? ¡¡Todo es mi culpa, mi maldita culpa!! ¡¡Yo soy quien debería estar al borde la muerte, no ella!! ¡Por favor! ¡¡Suélteme!! ¡¡Sólo quiero irme con Fate-chan" Entonces aquella mujer, me abrazó fuertemente, no dejándome caer, aunque por dentro, ella misma estuviese a punto de derrumbarse.

"Lindy-san… ¿Por qué hace ésto por mi? Lindy-san debería odiarme, si inclusive yo misma me odio… Por mi culpa Fate…" El llanto casi no me permitía hablar.

"Porque no es tu culpa Nanoha… Y porque mi hija te ama más que a su propia vida. La prueba esta en el sacrificio que ella acaba de hacer."

"¡¿Cómo es que usted sabe que…?!"

"Porque la conozco Nanoha, sé que Fate daría su vida por ti, sin dudar…" Lindy-san comenzó a acariciar mi cabeza, recordándome a mi propia madre, cuando me consolaba en los momentos más tristes de mi vida. Y aunque ahora no estuviese con ella, la calma que me hacía sentir Lindy-san parecía tan familiar.

"Jamás permitiré que su sacrificio haya sido en vano. Y tú tampoco lo permitas, Nanoha. Así que, perdónate. Si no deseas hacerlo, entonces no lo hagas por ti. Hazlo por Fate." El corazón de esta mujer es enorme. Fate es muy afortunada por contar con una madre como ella. Creo que después de haber sufrido tanto, la vida le había dado una hermosa recompensa.

"Lindy-san… Gracias"

Fin del flashback

Fate-chan… han transcurrido seis largos meses.

Y durante ese tiempo, deseé más que nada permanecer aquí, a tu lado, y velar por tus sueños.

Me odio tanto por saber que no puedo hacer nada más…

¿Sabes? Es increíble cómo en los momentos más difíciles de nuestras vidas, podemos comprobar lo afortunados que somos al estar rodeados por tanta gente que nos aprecia. Como es tu caso, Fate-chan.

Todos comprenden lo mal que lo pasaste, las cosas tan horrible que viviste, a pesar de tus acciones. Nadie te odió, nadie te guardó rencor. Perdonarte… ¿Para qué? Nunca hubo nada que perdonar… Aunque irónicamente, aún falta un perdón por otorgarse. El mío… La primera culpa en crearse, la última en redimirse. La mía…

Lo siento Lindy-san, pero… Aún no puedo perdonarme…

Y hablando de Lindy-san… ¿Sabes que tu madre viene a verte todas las noches?

Ella me contó que cuando eras pequeña y recién te había adoptado, en ocasiones despertabas a media noche, sudando frío, después de haber tenido una horrible pesadilla. Durante meses no quisiste decirle qué era aquello que soñabas. Ni siquiera me lo decías a mí. Hasta que un día, en una de esas tantas noches, decidiste confesárselo, ya que no deseabas preocuparla más. Y es que tú soñabas con los latigazos de Precia. Entonces, Lindy-san te prometió que, si era necesario, ella se quedaría todas las noches, abrazada a ti, hasta que conciliaras el sueño, y que no te dejaría sola, ni siquiera durante tus peores pesadillas. Y así lo hizo, las noches que fueron necesarias, hasta que finalmente, esas pesadillas se fueron.

Así que siempre, es Lindy-san quien vela por tus sueños. Llega todos los días, y después de insistirme e insistirme que vaya a descansar, se sienta a un lado de tu cama, te abraza fuertemente, besa con cariño tu frente y se queda así hasta que amanezca.

Y todos los días, a la mañana siguiente, Vivio entra corriendo a tu habitación antes de irse a la escuela. A veces se queda tardes enteras a tu lado. Pero la verdad es que ni un sólo día ha dejado de venir a verte antes de entrar a clases. Tiernamente deja una flor que ella misma corta del jardín, en la mesa al lado de tu cama; se sienta junto a ti y te abraza contándote todo lo que hará en la escuela ese día. Asegurándote que será buena niña, para que Fate-mama esté orgullosa de ella el día que regrese a su lado. Finalmente, y a regañadientes, siempre se despide con un tierno beso en tu mejilla y te dice que no le importa el tiempo que pase, Vivio-chan siempre esperará a que su Fate-mama despierte y nuevamente cruce la puerta de nuestra casa con esa dulce sonrisa en sus labios.

No sabes cómo se estremece mi corazón cada vez que la escucho decirte eso…

Y así, cada día, trato de mantenerme alegre frente a todos, pero… ¿Sabes?... Para mí, han sido seis meses viviendo un calvario. El terrible infierno al que me ha condenado la vida, por mi cobardía, por mi indecisión.

Porque es increíble como un segundo de duda, puede arruinar todos los años que nos queden de existencia. Que algo tan insignificante, como un "si", sea suficiente para despedazar dos corazones a la vez. Y el mismo día.

Pero, la vida esta llena de éso, pequeños momentos que definen nuestra existencia. Cómo cada segundo de nuestro presente, una decisión tomada, afecta nuestro futuro de formas inimaginables. Y qué manera tan dolorosa de entenderlo.

Sin embargo, aunque tuviese la oportunidad de borrar todo aquello y regresar sobre mis pasos, no lo haría, por la simple razón de que prefiero vivir esta amarga experiencia contigo, que pasar una vida entera de supuesta felicidad, sin ti.

Ni un deseo de El Hazard, ni el concederme la vida eterna, o un poder infinito, nada tendría sentido. Para qué quiero un poder infinito si no puedo despertarte de ese sueño; para qué quiero la vida eterna, si algún día tendría la desgracia de verte morir.

Así que hoy, no ambiciono nada, absolutamente nada, más que ver de nuevo ese brillo carmesí en tus ojos. Sin embargo, aunque despertaras y decidieras alejarte de mí, de todas formas estaría eternamente agradecida. Porque sólo deseo tu felicidad y verte de nuevo sonreír.

Abre los ojos…

Por favor…

Fate-chan…

Pero, no había respuesta…

Como no la había desde hacía seis meses…

Y repentinamente, una vez más, comencé a llorar…

He derramado tantas lágrimas, como nunca imaginé en toda mi vida. Porque nunca imaginé llorar así por alguien… Y es que… Te convertiste en eso, mi vida.

Aquellas escapan silenciosamente en mi habitación al no tenerte en la cama a mi lado, a la hora de comer por no poder platicar contigo mientras descansábamos. Todos los días que llevo a Vivio a la escuela, después de dejarla, nunca puedo evitar que una resbale por mi rostro, al recordar cuando entre las dos tomábamos a nuestra hija de la mano y caminábamos felices, sin preocuparnos por nada. Lo que daría ahora por poder llevar contigo a Vivio, como la familia que siempre hemos sido, y que por mi temor, nunca quise mirar como lo que verdaderamente es… Como dentro de mi corazón, silenciosamente, siempre deseé.

Pero esta vez, fue diferente. Ya no eran sólo lágrimas que se escapaban por aquel constante recordatorio de nuestra vida juntas, para luego alzar la vista y darme cuenta que tu no estabas ahí…

Lágrimas traviesas poco a poco fueron escapando de mis ojos. Como una niña pequeña traté de contenerlas con las manos. Pero no podía… Ya que así de pequeñas y rebeldes como eran, ahora se habían convertido en un llanto, tan profundo, tan doloroso, como si cada gota que escapaba, despedazara un fragmento de mi alma.

Sabíamos que aunque estuvieses perfectamente estable, tu vida podría escaparse entre los dedos. Ya no puedo dormir en las noches por temor a despertar y saber que te has ido… Y que nunca volverás…

Así que después de seis meses… ¿Contenerme?... ¿Cómo contener tanta tristeza, tanto dolor?...

Yo, no pude más…

Un grito de agonía escapó de mi garganta, ahogadamente. No resistiéndolo más, me arrojé sobre tu cuerpo. Acurruqué mi cabeza en tu pecho y te abracé fuertemente, mientras mis puños se negaban a soltarte. Las lágrimas no dejaban de brotar.

Mientras entre sollozos, pronunciaba tu nombre, te llamaba, te gritaba; rogando, implorando, que despertaras; una, otra y otra vez.

Y así seguí gritando… Agonizando…

Por horas… Hasta que agoté todas mis lágrimas…

El cansancio comenzaba a vencerme, después de desahogarme durante tantas horas. Mis ojos pesaban, estaban más que agotados, pero yo no deseaba dormirme. Quiero, deseo, seguir observando tu hermoso rostro, todo el tiempo. Y mientas duermes, seguir vigilando tus dulces sueños…

Acerqué mi oído hasta tu pecho, para escuchar tu corazón…

Necesitaba saber que seguía latiendo... Así podría seguir latiendo el mío…

El latir de ese corazón que se negaba a dejar de luchar, el compás de tu respiración, el aroma de cuerpo, todo, era como una sutil droga para mí…

El cansancio me vencía...

Y una vez más, esas palabras escaparon de mis labios…

"Te amo, Fate…"

Fue entonces, cuando una familiar sensación de calidez, acarició tiernamente mi rostro…

"¿N… Na… Nanoha…?"

Continuará…


Ok, si a algún fan de Kotoko se le hizo familiar el título, no debe extrañarse, ya que he decidido hacer un cambio bastante drástico a como inicialmente estaba planeado este fic; en teoría, la historia debió acabar en el epílogo, y todo lo que contaré en capítulos posteriores, debió ocurrir en el capítulo 8, pero la historia se fue alargando tanto que se corrieron los capítulos, por así decirlo, y al final era una de dos, o me quedaba un capítulo espantosamente largo, o un capítulo extremadamente resumido por tantas cosas que irían a pasar; así que no me decidí ni por una ni por la otra, sino por una tercera opción que creo, fue la más acertada, escribir más capítulos. Ahora… ¿y qué rayos tiene que ver el nombre de la canción con todo ésto?... De aquí en adelante, los capítulos vendrán divididos en tres arcos, cada arco tendrá un número determinado de capítulos (capítulos numerados dentro de cada arco), y cada arco estará inspirado en una canción, de la misma forma en que "Why, or why not" inspiró todo este fic. Así que para el primer arco, escogí "Agony", de Kotoko. Sobre los otros dos arcos, las canciones ya están escogidas, puesto que como de costumbre, de las canciones sacaré la idea principal; sin embargo, me reservaré los nombres de las otras dos, por ahora. Bueno, antes de despedirme, quisiera decir algo sumamente importante, este capítulo va dedicado a todo el grupo de Convi, a quienes tuve la fortuna de conocer un domingo por la tarde; ustedes son geniales. Y como anuncio publicitario, les recomiendo a dos muy buenas escritoras de FF y fans del NanoFate (carambas, qué más se puede pedir XD), NaYmCo (a.k.a. Fate) y KaorI-Tan (a.k.a. Vivio), o sea, no pueden pasarse por la sección de MSLN en español sin leer a estas dos magníficas autoras XD.

Saludos a todos ^^.