Capítulo 11

Por favor despierta

Terry se encontraba envuelto en el manto de la noche, entre una espesa neblina que no le dejaba ver con claridad. ¿Qué hacia allí?, no lo sabía, pero tenía un mal presentimiento; a cualquier dirección a la que se dirigiesen sus ojos encontraba el infinito perdido entre un tono grisáceo.

De repente logro distinguir algo; era la silueta de una mujer a la distancia, que se acercaba lentamente hacia él. Terry empezó a notar que aquella misteriosa persona le era conocida. A pesar de la neblina logro ver unos finos rizos al lado de la cabeza de la chica, y como dos brillantes esmeraldas sus ojos destellaban a la distancia.

-¡Candy!- grito Terry al percatarse de quien se trataba- ¿Qué ocurre?- cuestiono confundido.

La joven seguía acercándose sin decir ninguna palabra hasta que estuvo a escasos metros de él, solo lo miraba; se quedaron así unos instantes, Terry no podía articular palabra alguna, el ángel que tenía delante de él era demasiado; iba vestida solamente con un sencillo vestido de tirantes ceñido de color blanco que resaltaba sus ojos, y su cabello caía suelto a lado y lado de su rostro con unos pequeños mechones en su frente, entre sus manos llevaba un objeto que Terry no pudo distinguir muy bien, pero en ese momento le restó importancia; se veía verdaderamente bella, en ese instante lucia tan radiante que la neblina no fue obstáculo para que Terry la admirara de pies a cabeza.

Pero todo se tornó extraño cuando de repente su rostro se ilumino con una bella sonrisa, mientras tiernas lágrimas empezaban a brotar de sus ojos, aun así estos no dejaban de verlo con ternura.

-¿Candy?- musito Terry preocupado, trato de acercarse a ella, pero noto como una fuerza invisible lo atraía hacia el suelo, haciendo imposible que se moviera- ¡Candy, que ocurre!- grito intentando desesperadamente soltarse.

La rubia se limitó a negar con la cabeza sin dejar de sonreírle, sus ojos podían expresar su tristeza y felicidad al mismo tiempo, sus ojos sonreían pero las lágrimas no cesaban.

-¡Candy!, ¡Candy!- seguía llamándola el castaño, empezó a sentir un escalofrió recorrerle por la espalda mientras que se sentía cada vez más impotente por no poder acercarse a ella.

Finalmente diviso el objeto que la rubia llevaba entre sus manos, era la bufanda que él le había dado a guardar hasta su próximo encuentro; vio como lentamente la colocaba en el suelo, para después dirigirle de nuevo la mirada, solo que esta vez sus ojos carecían de la luz que hasta hace unos instantes tenía. Acto seguido un extraño manto de oscuridad empezó a rodearla, haciendo que su figura desapareciera lentamente; Terry no paraba de gritar su nombre, aunque en el fondo sabía que ella no le respondería, sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a su amada desaparecer, pero antes de que se esfumara por completo, ella abrió lentamente sus labios y dijo una última palabra "Adiós", para luego desparecer por completo.

Terry por fin puedo moverse pero ya no servía de nada, ya era demasiado tarde; sentía que no iba a volver a verla jamás, solo podía emitir un desgarrador grito llamando a su amada, aunque sabía que ella no volvería. Sus piernas ya no fueron lo suficientemente fuertes para sostenerlo, entonces se dejó caer de rodillas sobre el suelo, donde lloro más de lo que había llorado en toda su vida mientras seguía llamándola, cada grito, cada lagrima dirigidos hacia Candy simplemente ya no servían de nada, ella ya no lo escuchaba, ella ya se había ido.

-¡Albert!-dijo Annie cuando vio al rubio sentado en la sala de espera del hospital, él se caracterizaba por ser tranquilo y alegre, pero en esa ocasión se le notaba con aspecto demacrado y sumamente preocupado.

-¿Cómo esta Candy, que ha pasado?- cuestiono Archie que venía acompañando a la morena.

-No lo sé…- respondió vanamente Albert mientras se frotaba los ojos- los médicos aun no me han dicho nada.

- ! Pero dinos que sucedió ¡- dijo Archie desesperado al ver que Albert no tenía ganas de contarles.

-Tranquilízate Archie- respondió Albert- lo que ocurrió fue que…-suspiro- Candy fue atropellada por un auto, lo único que escuche decir a los médicos fue que su cabeza estaba gravemente lesionada, aunque en estos momentos está en operación y no me han dado ningún pronóstico concreto, así que por favor Archie te pido que…

-¡No puedo creerlo!- dijo Archie interrumpiendo a Albert mientras se colocaba las manos sobre la cabeza, resoplo y se volvió hacia el rubio- ¿Qué no se supone que ella estaba contigo?, ¿Cómo dejaste que esto pasara?, ¡ella no estaría así si tú la hubieras protegido!- grito Archie con rabia- ¡todo esto es tu culpa!, ¡si le pasa algo te juro que- no pudo terminar la oración ya que sintió un tenue dolor en su mejilla; y al volver la mirada vio a Annie con los ojos llenos de lágrimas y rabia.

-¡Es suficiente Archie!- sentencio Annie.

-Annie…-musito Archie sorprendido mientras se llevaba una mano a donde había sido golpeado, no tanto por el dolor que en realidad no era demasiado, sino por el hecho de que Annie se atreviera a golpearlo.

-¿¡Qué no vez como esta de delicada la situación como para que te pongas a hacer rabietas!? No es culpa de nadie, fue solo un accidente- dijo la morena mientras se secaba las lágrimas- lo único que nos debe preocupar ahora es la recuperación de Candy-su tono se había suavizado pero seguía firme- el hecho de quien tenga la culpa me tiene sin cuidado.

-Tienes razón – dijo Archie bajando el rostro avergonzando- lo siento.

De repente apareció el medico que había atendido a Candy; tenía la apariencia de estar por los cuarenta y se notaban sus excesivas horas de trabajo por las abultadas bolsas bajo sus ojos, aun así su mirada expresaba jovialidad, su bata blanca se mecía hacia los lados mientras caminaba. Se detuvo justo frente a donde estaba sentado Albert y todos los presentes lo miraron impacientes.

-¿Y bien doctor?- dijo Archie ansioso.

-Bueno… les seré sincero-inicio el doctor voz grave- logramos estabilizar a la señorita Andley y está fuera de peligro.

Todos soltaron un suspiro de alivio, aunque esto no duro mucho ya que por el rostro del doctor, sabían que aún no había terminado de hablar.

-Pero, temo que sufrió graves daños en la parte lateral de la cabeza ya que allí fue donde recibió todo el impacto de la caída.

-¿Y eso que quiere decir?- cuestiono Archie con un hilo de voz.

-Bueno como saben el cerebro de una persona es muy delicado y así mismo es bastante complejo por lo que no podemos saber con exactitud…

-¡Vaya al grano!- dijo Albert estallando por fin.

-S-si lo siento… bueno el punto es que debido al daño la Señorita Andley está en coma, y no sabemos con exactitud cuándo despertara.

Todos quedaron impactados con la noticia, incapaces de decir alguna palabra, el miedo y la preocupación se reflejaba en sus rostros.

-Es… broma ¿no?-dijo Archie en un susurro casi para sí mismo.

-Me temo que no- contesto el doctor con rostro apesadumbrado- si gustan pueden entrar a visitarla, pero solo puede ir una persona.

-Iré yo- dijo Albert rápidamente, mientras se levantaba de la silla y se dirigía al cuarto donde tenían a Candy.

….

Terry no pudo volver a conciliar el sueño en toda la noche. Lo que había visto lo había dejado helado, el terror que sintió al ver que Candy desaparecía y él no podía hacer nada, era simplemente insoportable. Pero era solo un sueño, ahora por fin estaban juntos, no había nada de qué preocuparse o al menos eso quería pensar, ya que por más que quisiera no dejaba de tener ese mal presentimiento desde que se separó de ella y aquel sueño solo había empeorado las cosas.

Aun así en ese momento no podía hacer nada, solo podría esperar a llegar a su destino y comunicarse lo más pronto con ella y esperar a que sus sospechas fueran erróneas.

….

-Candy…- dijo Albert susurrando cuando entro a la habitación de la rubia.

Le sorprendió mucho el estado en el que estaba: tenía un gigantesco raspón en su mejilla izquierda, además sus brazos tenían varios moretones, su rostro lucia muchísimo más blanco de lo usual, sus mejillas ya no estaban sonrosadas lo cual era un signo característico de que su rostro lleno de jovialidad y alegría, por el contrario lucia totalmente demacrada, bajo sus ojos había una sombra negra que hacía que la joven se viera casi muerta.

Albert se sentó junto a ella para acto seguido tomar una de sus manos entre las de él mientras la besaba dulcemente. No podía dejar de sentirse culpable por lo que había pasado, sentía que si él hubiera sido más capas, más rápido, mas ágil o lo que fuera, la hubiera alcanzado entonces nada de eso habría pasado. Pero algo que también le preocupaba bastante era que la intermitente imagen de Terry en su cabeza no lo dejaba tranquilo, ¿Cómo le diría que Candy se había accidentado?, ahora que por fin todo estaba de maravilla entre ellos, su maldito descuido lo había arruinado todo, solo esperaba que la pareja lo perdonara algún día.

Pero por ahora solo podía esperar a que amaneciera para darle la noticia a Terry, entonces ya dependería de él volver o quedarse en Broadway hasta el fin de la gira. Sabía que depositar esa decisión en los hombros de su amigo tampoco era la mejor idea que se le había ocurrido, pero no podía hacer otra cosa ya que sabía que de todos modos el castaño se volvería loco si no se podía comunicar con Candy, así que lo mejor era decirle la verdad.

…..

Una vez que Terry llego a Broadway se dirigió a su apartamento para dejar sus maletas, para luego ir rápidamente al teatro.

-¡Terry!- escucho un grito a penas ingreso al teatro, fijo su mirada para darse cuenta que era Emily quien corría hacia el- ¡al fin llegaste!- dijo finalmente abrazándolo haciendo que el castaño cayera al suelo.

-¡Demonios Emily!- dijo Terry entre enojado y feliz.

-¡Tienes que contarme de inmediato como te fue!- dijo mientras lo miraba pícaramente- ¿paso algo entre ustedes no?

-Bueno…

-¡Lo sabía!- exclamo la castaña mientras le daba una palmada en la espalda.

-Maldición, luego hablaremos solo quítate de encima ¿quieres?

-Ahhh, sigues siendo igual de aburrido- contesto Emily mientras se ponía de pie.

-Y tu igual de fastidiosa- dijo el castaño con una sonrisa torcida.

-¡¿Qué dijiste pedazo de…

-Terry- interrumpió uno de sus compañeros- el director quiere verte en su oficina.

-Si- dijo mientras se dirigía a donde le habían pedido dejando a una furiosa Emily a sus espaldas.

-¡Cuando salgas de ahí te las veras conmigo!- grito la castaña a sus espaldas.

-Sí, si…- contesto Terry haciendo un ademan restándole importancia.

Al entrar a la oficina Robert estaba mirando hacia la ventana como hacía de costumbre cuando estaba pensativo, al escuchar la puerta cerrarse a sus espaldas, se dio vuelta para saludar a Terry.

-¡Terry!, qué bueno es tenerte por aquí- dijo mientras se acercaba a él para saludarlo.

-Me siento bien de volver, fueron unas agradables vacaciones- dijo con una sonrisa melancólica.

-Así que viste a tu chica eh?

-Eh? ¿Cómo lo supiste?

-Terry, Terry era bastante obvio que ibas tras de una mujer, si dejaste el teatro por ir a Chicago no podría ser otra cosa- contesto mientras se llevaba un cigarro a los labios.

El castaño sonrió para sus adentros, tal y como era de esperarse de Robert no se le escaba nada. Estaba a punto de contestarle cuando el sonido del teléfono los interrumpió.

Robert se acercó lentamente a este y levanto el auricular.

-Compañía de teatro Sttandford, ¿Quién habla?- Segundos después miro a Terry y le hizo un ademan para que se acercara.

-Toma es para ti- dijo mientras le daba el auricular en la mano. Terry lo miro confundido mientras tomaba el teléfono.

-Habla Terruce.

-Hola Terry- dijo una opaca voz del otro lado del auricular.

-¿Albert?- pregunto el castaño mientras un escalofrió le recorría la espalda, era raro que Albert lo llamara así que esto solo podía significar una cosa…- ¿Ha pasado algo?

-…

-¿Albert?

-…

-¿¡Albert, que paso!?

-Terry… lo siento- su voz sonaba tan triste y sin vida que Terry temió lo peor- Candy… tuvo un accidente y… está en coma.

Terry se quedó frio al escuchar esas palabras, ¿en coma?, ¿su pecosa está en coma?, si no hace más de un par de días la había dejado en Chicago en manos de Albert, ¿cómo era posible que de la nada Candy estuviera en tan mal estado?

No, todo tenía que ser una broma… una muy mala broma que su amigo le quería gastar, esa era la respuesta ¿no?, era imposible… sumamente imposible, la vida no podría ser tan injusta de hacerle tanto mal a una chica como Candy.

-Estas mintiendo, ¿cierto Albert?- pregunto con un hilo de voz.

-Ojala fuera así, pero cuando te fuiste fue atropellada por un auto y aunque esta fuera de peligro, está en coma…

-¡Eso no puede ser cierto!- dijo golpeando la pared-¡tú estabas con ella!, ¡siempre lo has estado!, ¡la dejo un momento y ¿pasa esto!?

-Terry sé que es difícil pero cálmate por favor, te avisaba porque quizá si tu estas aquí ella se despierte pronto, la trasladaron al hospital Northwestern Memorial.

-¡Por supuesto que iré!, ¡no pienso dejarla un minuto más con alguien como tú!

Acto seguido colgó el teléfono para dirigirse a la salida corriendo.

-¡Terry!- lo detuvo Robert del brazo antes de que este saliera- ¿A dónde crees que vas?

-Me tengo que ir Robert- contesto el castaño tratando de soltarse de su agarre.

-Acabas de llegar, ¿crees que te voy a dejar ir así?- dijo en tono desafiante.

-Robert lo sé, pero esto es muy importante, Candy ha…

-¿Mas importante que el teatro?- inquirió arqueando una de sus cejas.

-Si- afirmo Terry sin ninguna duda, cosa que sorprendió a Robert- sin ella yo no hubiera empezado a actuar y ahora me necesita. Robert lo soltó de inmediato, Terry tomo el picaporte de la puerta y antes de salir de la habitación el director hablo por última vez.

-Sabes que esta vez no estaré dispuesto a esperarte ¿cierto?- pregunto Robert en tono desafiante.

-Lo sé- contesto Terry finalmente dejando a Robert y al teatro tras de si.

….

Albert colgó el teléfono del hospital y lentamente se sentó en el suelo; se sentía miserable, ¿cómo pudo haber permitido que Candy se lastimara el estando con ella?, él siempre había sido el que la salvaba de cualquier cosa que la amenazara, ¿Cómo es que ahora no podía ser su caballero que siempre la rescataba cual damisela?

Y ahora lo único que podía hacer era comunicarle de su fallo a aquel que sabía que era muy importante para Candy, ya que quizá si Terry tocaba su mano o hablaba cerca de ella, ella tal vez despertaría, probablemente el amor de su amado la traería a la vida de nuevo. Aunque le costara admitirlo esta vez el no sería el que la salvaría.

Se levantó lentamente, aunque no pudiera hacer nada por Candy por lo menos no la dejaría sola.

…..

-¡Albert!- dijo Annie mientras Albert cerraba la puerta tras el- creí que irías a descansar un poco.

-De hecho, estaba llamando a Terry- el rubio noto la expresión sorprendida de la chica.

-¿Crees Terry vendrá?, ¿no tenía una gira muy importante?

-Si eso creo, pero yo cumplo con avisarle el estado de Candy, el decidirá qué es lo más importante- contesto el rubio- además siendo realistas él es el único que puede ayudarla en este momento- dijo con cierto recelo en su voz.

-En ese caso estoy segura que vendrá- dijo Annie mientras acariciaba la mejilla de Candy- probablemente esté aquí mañana.

-Si eso creo… Annie ¿por qué no vas a dormir?- dijo cambiando de tema- estuviste aquí toda la noche y hoy no te has despegado de ella.

-Al igual que tu- contesto dulcemente- no te preocupes estoy bien.

-Ve descansa, yo descansare un poco cuando Terry llegue- dijo notando las oscuras ojeras bajo los ojos de la morena.

-Está bien, si ese es el caso vendré más tarde- tomo suavemente la mano de su amiga- vendré luego a verte Candy- se levantó delicadamente de su asiento y tomo su bolso- Adiós Albert.

-Adiós, ten cuidado al volver- dijo mientras sonreía.

-Por cierto Albert- dijo volviéndose hacia el- no es necesario que te culpes por esto, Candy no es de las chicas que pasen mucho tiempo sin lastimarse por hacer tonterías, ella se despertara pronto, lo presiento, así que no te martirices tanto, ¿sí?- dijo sonriendo dulcemente.

-Annie…- susurro sorprendido, ¿cómo es que esa chica tímida se había vuelto en alguien tan sabio y dulce?

-Bueno, ahora si me voy- acto seguido cerró la puerta.

-Gracias- dijo Albert una vez habiéndose quedado a solas con Candy.

…..

-Aquí tiene su boleto señor- dijo el joven de la ventanilla mientras extendía un boleto de tren.

-Gracias- dijo Terry mientras tomaba el boleto para salir corriendo a la plataforma donde saldría su tren, el cual no se demoraba para partir. Gracias a sus habilidades había logrado que le consiguieran un tiquete para salir esa misma noche, de lo contrario habría tenido que esperar hasta la mañana siguiente ya que al parecer todo estaba agotado, pero nada es imposible para Terruce Grandchestter.

Subió al tren algo sofocado, como era de esperarse estaba completamente lleno puesto que era un expreso hasta Chicago. La cantidad de gente no le importo, lo único que quería era estar con Candy lo más pronto posible y si todo salía bien mañana estaría con ella.

En todo el trayecto no dejo de pensar ni un momento en lo agobiante que debía de ser el dolor que Candy debía estar sintiendo, su bello ángel sufriendo en una oscuridad perpetua de la cual él no podía sacarla aunque diera su vida para ello; lo único que podría hacer cuando la viera seria tomar su delicada mano mientras le susurraba al oído lo mucho que la amaba y cuanto deseaba que regresara a sus brazos sana y salva.

Pensar que su cuerpo estaba allí pero su alma no le helaba la piel, ¿y si no volvía a despertar?, la sola formulación de esa pregunta lo dejaba sin habla, él no podría vivir en un mundo sin Candy, ya había probado esa sensación de estar separado de ella y era como estar muerto en vida, como ser una planta que jamás recibe la luz del sol, era mejor simplemente morir a vivir en oscuridad.

Antes de que se diera cuenta el sol de un nuevo día lo miraba desde las alturas, estaba a muy poco tiempo para volver a verla, y al darse cuenta de ello la ansiedad y el miedo volvieron a él.

Albert salía sin prisas del cuarto de Candy, empezó a caminar por largo pasillo del hospital en busca de la cafetería; lo que más quería era quitarse el olor a fármacos que tenía impregnado en la nariz desde los últimos días. Mientras caminaba vio a la distancia un joven que corría por el pasillo, su aspecto demacrado y pálido lo hacían ver de una edad mucho más avanzada a la que en realidad tenia.

-¡Albert!- dijo Terry una vez que estuvo delante de él- ¿Dónde está Candy?

-¿Terry?- dijo Albert al ver lo rápido que había llegado- ¿Cómo es que llegaste tan rápido si tan solo…

-¡¿Dónde está Candy?!- grito Terry desesperado sintiendo que se le iba a salir el corazón si no veía a Candy pronto.

-Está en la habitación del fondo del pasillo a la derecha- contesto Albert sin ánimos mientras señalaba débilmente la dirección que decían sus palabras. Sin responder, Terry se dirigió sin pensar en nada más hacia donde le había indicado el rubio.

Albert solo lo miro alejarse, lo vio detenerse frente al cuarto de Candy mientras que apesadumbrado abría lentamente la puerta esperando que ella quizá estuviese despierta esperándolo aunque en el fondo supiera que en realidad era todo lo contrario. El rubio solamente sonrió melancólicamente mientras que una lagrima solitaria rodo por su pálida mejilla, le había fallado a dos de las personas más importantes de su vida, y aunque Candy se recuperase, ¿Cómo iba a volver a verlos a la cara?, Terry seguramente había sido despedido por haber faltado a la gira y Candy se debatía entre la vida y la muerte, el daño ya estaba hecho, y eso era algo que él era incapaz de perdonarse.

…..

La frialdad de la habitación lo golpeó fuertemente justo después de entrar, las blancas paredes, el aire gélido y las tenues luces solo hacían que el frágil cuerpo de su pecosa se viera más deprimente y moribundo. Por un momento no tuvo fuerzas para avanzar hasta ella, solo la miraba desde un extremo de la habitación creyendo que esto solo era la continuación de su pesadilla, pero cuando se decidió y avanzo hacia ella, cuando tomo su mano, cuando acaricio su rostro y sus rizos se dio cuenta que ella realmente era Candy, su cuerpo era frio pero muy en el fondo había un dejo de calidez que el reconocería en cualquier lado.

-Pecosa…-musito acercando su boca a la de ella, acaricio los labios de Candy con los suyos con tal ternura y desesperación que cualquiera hubiese notado el devoto amor que se respiraba en la habitación.

Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, no pudo evitarlo, había estado tan preocupado, se había sentido tan impotente en las últimas horas, tan desesperado, tan vulnerable… Pero ahora por fin podía estar junto a ella, aunque ella tal vez no lo supiera, él iba a estar allí para siempre.

Tomo su mano y la llevo hasta su mejilla, quería sentir su calidez, pero no había nada, no sintió ni una gota de calor, aquella abrasiva energía no estaba; no pudo evitar sollozar, casi perdiendo la compostura, hundió su rostro en la cama de la chica sin soltar su mano apretándola con fuerza mientras más y más lagrimas escapaban de sus ojos.

-Lo siento… mi pecosa… perdóname… perdóname- murmuraba entre gemidos de dolor y llanto.

De repente una tibia mano se posó sobre su hombro, levanto la mirada levemente y vio el dulce rostro de Annie que le sonreía.

-Annie…-dijo mientras levantaba el rostro y se secaba las lágrimas- yo… solo…

-Sabes una cosa Terry- empezó Annie mientras se sentaba junto a Terry- en el hogar de Ponny Candy solía meterse siempre en problemas, era demasiado traviesa, y eso no cambio ni siquiera cuando la adoptaron, siguió exactamente igual- una leve sonrisa se formó en la comisura de sus labios al recordar- fue enviada a México sola… ¿te imaginas a una niña sola en un país totalmente extraño?, fue muy duro para ella y aun así ella logro volver, pero poco después tuvo que lidiar con la muerte del primer chico del que se enamoró el cual murió frente a ella; más sin embargo creció y se convirtió en una magnifica enfermera sin importar lo que su familia pensaba de ello, incluso en el tiempo en que ustedes se separaron ella estuvo a punto de enlistarse como enfermera de combate, ¿lo sabias?- Terry la miro sorprendido, nadie nunca le había contado aquella historia- y lo hubiese hecho- prosiguió Annie- de no haber sido porque una de sus compañeras fue más rápida y le quito el puesto. Podría seguir y seguir contándote por todo lo que ha tenido que pasar Candy para ser quien es ahora…

Annie hizo una pausa mirando fijamente a Candy, entonces dijo finalmente:

-Así que ahora tu respóndeme, ¿Crees que una mujer tan fuerte y maravillosa como ella va a morir por un golpe?, ¿enserio piensas que tu novia es así de débil?

Terry se quedó pensando, lo que ella decía no era una total locura, Candy era fuerte, más fuerte que él, no era momento de lamentarse por lo que no había hecho o lo que sí, no debía centrarse en sí mismo sino en Candy, ella sería capaz de salir de esta y el la apoyaría como el hombre fuerte, protector y seguro que ella necesitaba.

Annie se levantó de su asiento mientras se dirigía hacia la puerta, tomo el picaporte entre sus manos pero antes de salir se dirigió una vez más a Terry.

-Sé que tal vez no sea de mi incumbencia decirte esto pero… espero de verdad que no culpes a Albert por esto, tan solo piénsalo, Candy no es una niña y puede cuidarse sola y el hecho de que en ese preciso instante Albert estuviese con ella no lo hace el culpable, ya se siente muy mal, te pido que no lo hagas sentir peor, y más importante aún deja de culparte a ti mismo, esta imagen tan deprimente que estas mostrando ahora, no es la que le gustaría ver a Candy.

Acto seguido abrió la puerta y se marchó, dejando a Terry sorprendido. En serio esa niña llorona y tímida ¿se había convertido en esa mujer?, -Archie tiene suerte- pensó mientras volvía la mirada a su pecosa, seco por completo sus húmedas mejillas y llevo su mano a la frente de Candy.

-Te espero aquí pecosa… estoy justo aquí.

Notas de la autora:

Dios… ¡ha pasado mucho tiempo!, pero en verdad agradezco todo su apoyo y por a pesar de ser tan inconsistente subiendo capítulos, en serio agradezco que sigan el fic, en serio significa muuuuucho! Esta historia aun no acaba, esperen el siguiente, les prometo que tratare de subirlo rápido! Gracias otra vez por sus comentarios! Saben que me encanta leer sus opiniones. Sin más que decir nos vemos en el siguiente capitulo