Amnesia.
Capitulo 11: Nuevos problemas con el Lich.
Las últimas horas del día se habían ido volando, y con ellas las ideas para evitar que la Reina de los Vampiros no perdiera su alma por una apuesta que hizo con la misma Muerte hace siglos. El tercer día estaba por acabarse y aun no habían avanzado nada con el caso. Y si, ya varias ideas les habían llegado a la cabeza para que todo volviera a la normalidad, sin embargo, se habían dado cuenta –por medio de una observación de Mentita- que no estaban haciendo las cosas como deberían hacerse para que alguien recuperara sus recuerdos perdidos. Prácticamente ellos estaban obligando –no ayudando- a Marceline a que recordara todo, y eso no era bueno pues la mente se sentía corrompida, y ni aunque la princesa creara una maquina por la cual hiciera que los recuerdos regresaran instantáneamente, no sería lo mismo.
Ahora, sentado sobre una de las torres del castillo, Finn se encontraba pensativo mirando el horizonte nublado, el bosque cubierto de nieve al igual que toda la pradera. Eran alrededor de las cinco, y en verdad lo que les había dicho Mentita en la mañana fue una verdad dura; habían estado presionando con quien sabe cuántas cosas la mente de Marceline cuando en realidad los recuerdos podían regresar de forma natural, sin la necesidad de usar maquinas que lo único que hacían era retrasar el proceso. Finn al principio sintió miedo, miedo a que Marceline no pudiera recuperarse en cuanto pasaran los siete días que quedaban, pero confiaba en ella, siempre había sido una chica fuerte que siempre conseguía lo que quería… en ocasiones.
-¡Ah, estabas aquí Finn!- Decía Jake entrando por la misma ventana por la que había subido Finn. El perro se sentó al lado- ¿Qué haces aquí tan solito, hermano?
El humano suspiro bajando la cabeza. No quería decírselo a nadie, y mucho menos a Jake, pero si se quedaba un segundo más callado iba a explotar.
-Jake, ¿recuerdas que me dijiste que mi preocupación por Marcy era… porque me gustaba?- Jake asintió. Finn vaciló al hablar, pero habló al fin de cuentas- Tenias razón.
Jake se alegro en cuanto escucho el comentario de su hermano y estuvo a punto de decirle algo, pero al ver la cara de pocos amigos de Finn se trago todo y su cara de felicidad cambio a una de preocupación.
-Pero eso es bueno, ¿no? Creí… que la querías mucho, que te gustaba.
-Me gusta y la quiero, es cierto. Pero ahora que tiene amnesia no estoy muy seguro de decírselo… ¿Qué es lo que pensaría, que diría?
-Oh, entonces ese es el problema.
-No es el único problema.
-¿Ah, no?- Pregunto sorprendido el perro.
-No. Ah estado un poco rara últimamente, y dice cosas que no tienen sentido. Esta mañana comparo todo lo que hemos estado haciendo por ella con una obra de teatro barata, y no tengo idea de que quiso decir con eso.
-Debe ser algún efecto secundario del golpe en su cabeza. Se le pasara, ya veraz.
-Eso no es lo único raro. Ayer en la noche también me menciono al Lich- El asombro en Jake fue muy notable.
-¿El Lich?- Jake se carcajeo unos instantes- Muy gracioso, viejo. De todos sus recuerdos perdidos Marceline va a recordar a la peor plaga existente de Ooo- Dijo y a continuación volvió a reír durante un par de segundos, pero al ver la expresión de seriedad en Finn se calló al instante y se encogió de hombros- Bueno, pero no le veo mucho problema. Digo… el Lich está atrapado en otra dimensión, con Prismo, muy lejos de aquí, no hay forma de que regrese a destruir Ooo otra vez.
-Ya lo sé. Pero no me gusto eso de que me preguntara de la noche a la mañana por el que ha sido nuestro peor enemigo.
-Tal vez escucho a alguien mencionarlo y le dio curiosidad ¡Ya, hombre!, no tienes nada de qué preocuparte. Cuando Marcy esté bien todo regresara a lo que era antes y veras que el Lich será olvidado por los confines del tiempo y el espacio, ¡dejándonos una vida libre de preocupaciones y destrucción en un mundo en el que podamos vivir en paz! Un mundo en el que salir a la calle en las noches sea más seguro que dejar a un bebe en con una niñera ¡Del Lich nunca se volverá a saber nada y las próximas generaciones verán a Ooo, no como un pedazo de tierra donde vivir, sino como un hogar!... ¿Qué hubo?
-A veces eres algo dramático, viejo- Comento, sorprendido del nivel de dramatismo del perro.
-¡Acostúmbrate, muchachito, así es la vida y así siempre será!
En un momento dado de la conversación de ambos hermanos de repente un destello verde apareció de la nada en medio del bosque cubierto de nieve que rodeaba al Dulce Reino cegando por unos momentos a Finn y a Jake. Una vez que la luz verde desapareció los chicos recuperaron la mirada y se concentraron en el lugar donde habían visto el destello.
-¿Qué fue eso?- Dijo Jake.
-No tengo idea, pero si no nos acercamos nunca no lo sabremos.
….
Estaba a punto de anochecer.
El bosque del Dulce Reino no era muy grande, pero era lo suficientemente extenso para rodear por completo la muralla de las tierras de la Dulce Princesa, y en la época de invierno el color rosa que generalmente se veía por esos alrededores era completamente cubierto por montones y montones de nieve. Era justo en ese momento cuando se veía entre los arboles la silueta de Marceline Abadeer caminando con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón sin un rumbo fijo y concentrándose únicamente en mirar el suelo cubierto de nieve. Las aburridas sesiones de Bonnibel por fin habían terminado y quiso salir un rato para estirar las piernas porque estar hora y media sentada escuchando a una sabionda parlotear sobre un montón de cosas, era verdaderamente cansado.
Llevaba como unos quince minutos recorriendo el bosque y sin darse cuenta ya le había dado una vuelta entera, pero poco le importo, solo quería despejar un poco su mente del horror de cosas que la esperaban para el día de mañana.
Sin embargo, de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por una luz verde que ilumino el suelo. Debido a que todo el camino había estado mirando hacia abajo, su concentración se perdió y automáticamente sus ojos rojos se posaron al frente, donde pudo ver el origen de la luz que había visto en la nieve. Pero ni tiempo se le dio a Marceline para analizar lo que era cuando de repente la luz se convirtió en un destello que obligo a la vampiresa a cubrirse la cara con sus brazos para evitar que su vista también se perdiera. La luz duro como alrededor de cinco segundos acompañada de un poco de viento y cuando por fin paro Marceline pudo abrir los ojos, apartar los brazos de su cara y mirar al frente para ver lo que le dio origen a esa explosión lumínica… No le agrado para nada lo que vio.
-¿Tu otra vez?- Dijo fastidiada al volver a ver al sujeto que le volvió a poner el mundo de cabeza.
-También me alegro de verte, Marceline- Dijo el Lich sin mostrar molestias por el "cordial" recibimiento.
-Se supone que me habías dado tres días para pensar en lo que me dijiste. Vuelve cuando hayan pasado los dos días restantes, cadáver- Dijo ella, dando media vuelta estando dispuesta a irse-
-Ha habido un pequeño cambio de planes- Dijo el Lich, apareciendo de repente frente a ella- Me eh enterado de que no estás pensando mucho en la propuesta que te hice y pues… eso no me agrada. Recuerda que trabajas para mí.
-Oh, lo siento por ti, pero esta vampira tiene amnesia ¿Sabes lo que significa, grandísimo idiota? ¡No recuerdo ni una mierda de mi vida!
-No hay razón para ponerte así. Soy un amigo en el que puedes confiar.
-Mira tú, me vale gorro quien sea mi amigo y quien sea mi enemigo, pero mientras yo no tenga de vuelta mi memoria nadie será nada para mí, ¿me oíste? ¡Nada! Y yo que tú regreso a la mazmorra de donde saliste y te olvides de que trabajare para ti.
-Es obvio que no has pensado las cosas con claridad, Abadeer. Piénsalo, si te quedas aquí esta gente se aprovechara de ti y te usaran en mi contra.
-¡Me importan un carajo para que me quieran todos! Lo único que quiero es recuperar mi memoria y que me dejen en paz.
-¡ESCUCHAME BIEN, MARCELINE ABADEER!- Bramó el Lich, haciendo que la vampira retrocediera un paso- ¡TIENES AMNESIA, NO SABES QUIEN ES TU AMIGO Y QUIEN TU ANEMIGO, Y AHORA QUE TE OFREZCO MI AYUDA TU ME RECHASAS COMO LA ADOLESCENTE IGNORANTE QUE ERES! ¡Si yo te digo que no te conviene estar con Finn y los demás, es porque te conviene hacerlo!
-¡No creeré nada de lo que salga de tu horrenda y deforme boca, Lich!- Le dijo y a continuación le escupió en la cara- Así que vete al carajo, ¿quieres?
-¡Maldita mocosa!- Bramó el Lich al tiempo en que su mano huesuda aparecía una bola de fuego verde.
La chica no vio venir cuando de repente la mano libre del Lich, la agarro violentamente del cuello y la levanto a un metro del suelo cubierto de nieve provocándole un severo ardor y dolor en la garganta. Marceline intento zafarse del agarre arañando los huesos del Lich, pero este ni se inmutaba y seguía con la palma de la mano incendiada dándole a la Reina Vampiro una idea clara de lo que estaba a punto de pasar. En su desesperación ella dejo de arañar el brazo de su atacante y comenzó a golpearlo rogando porque su sobrenatural fuerza de vampira le permitiera vivir cinco segundos más. Y el plan iba funcionando bien, pero por desgracia antes de darle el golpe de gracia al Lich, este elevo su mano a gran velocidad directamente a la zona donde estaba el corazón de la joven, quien al ver que ya no tenía oportunidad alguna cerró los ojos esperando el impacto.
Sin embargo, lo único que escucho fue el sonido de un metal golpeando algo y un ligero ardor en su mejilla izquierda seguido de una caída en algo frio y al mismo tiempo esponjoso. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que estaba tirada en la nieve con una herida de la cual salía un hilo de sangre que se deslizaba hasta su mentón. Miro a todos lados intentando visualizar a su atacante y lo primero que visualizo le sorprendió; frente a ella estaban Finn y Jake dándole la espalda, como si estuvieran mirando algo, probablemente el Lich con quien al parecer estaban teniendo una conversación como la que estaba teniendo hace unos instantes.
-¡Ah, miren quien está aquí!- Oyó decir al Lich- ¡Finn! ¡Jake! ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Y mírate, Finn!, casi ni te reconozco, héroe, pero bueno… es de esperarse después de haber estado seis años completos en otra dimensión.
-¿¡Cómo demonios es que regresaste!?- Exigió saber Finn, quien le apuntaba al cadáver viviente con la punta de su espada.
-Después de seis años estando atrapado en ese lugar planeando como deshacerse de ti convencí al crédulo de prismo de darme una segunda oportunidad. Y claro, después de tanto tiempo de insistencia se harto y me devolvió. Y por supuesto, claro que mentí.
-¡Me enfermas! No sé cómo puedes vivir con tu propia existencia, maldito degenerado- Comento Jake.
-Pues por lo menos yo no tengo pulgas.
-¡Ya cállense los dos!- Silenció Finn- Ahora respóndeme, Lich, ¿¡que es lo que quieres con Marceline!?
-Lo siento, niñato, eso es información clasificada.
-¡HABLA!
-Mira, humano, lo que yo tenga planeado hacer con la Reina de los Vampiros no tiene nada que pueda interesarle a alguien como tú ¿Por qué no te vas a salvar a la Dulce Princesa y dejas que yo y Marceline negociemos un rato?
-Tú y yo no negociaremos nada- Dijo la aludida, poniéndose frente a los aventureros.
-Vaya, ahora sé porque dicen que las mujeres son difíciles- Murmuro el Lich para sí- ¡Ya deja de fingir, Marcy! Díselos de una vez, ya no tienes nada que esconder.
-¿De qué está hablando?- Pregunto el perro mirando a la vampiresa, quien solamente se encogió de hombros.
-Ah, sí. Lo olvidaba. Tendrán que disculparme, estar tanto tiempo fuera de Ooo me hizo algo olvidadizo… Ahora, lo único que diré es que su querida Marceline ha estado considerando unirse a mí.
-¿¡Que!?- Exclamo Finn, incrédulo. Marceline entonces se altero.
-Es mentira, chicos, no le crean a este loco ¡Y yo jamás acepte nada de ti!
-¿Alguien sería tan amable de decirme que nueces pasa aquí?- Pregunto un confundido Finn.
-¡Nada!- Grito la vampira- Te deje muy claro que hasta que no recuperara mis recuerdos no aceptaría nada de nadie, mucho menos de un saco de huesos que huele a mierda.
El Lich ni se inmuto, estaba más que claro que su perfecto plan de destruir de nuevo toda la vida en Ooo se había ido por el caño. Desde un principio debió haber pensado que convencer a Marceline Abadeer no sería fácil, pero cuando se entero de que sufría de amnesia se hizo la idea de que eso implicaría una forma fácil de engañarla, de convencerla de ponerse en contra de sus amigos, eliminar a Finn y a Jake de una vez por todas y por último que le hiciera más fácil el trabajo de acabar con la vida en Ooo. Todo parecía perfecto hasta entonces, sin embargo tomo la decisión demasiado tarde y ahora las cosas le estaban saliendo mal, como siempre. Pero necesitaba ese poder, no importaba si no obtenía a la hija de Hunson Abadeer en el proceso, de igual manera tenía planeado eliminarla del mapa a ella también cuando todo terminara.
-Está bien- Habló por fin el Lich- Esta bien, Marceline. Si no puedo hacer que vengas a mí por las buenas, tendré que despojarme de esa idea y hacerlo del modo difícil.
Acto seguido, en sus dos manos aparecieron las mismas llamas verdes con las que tenía planeado atacar a Marceline antes de que llegaran Finn y Jake, quienes al ver que su enemigo estaba dispuesto a atacar se pusieron delante de su amiga, dispuestos a protegerla.
-Marceline, vete y pide ayuda- Ordeno Finn sin quitarle la mirada de encima al Lich.
-Oye, no te voy a dejar aquí a pelear con algo que es mi problema. Me voy a quedar aquí a ayudarles.
-Ni si quiera estas armada, y de ninguna manera me voy a arriesgar a perderte en una pelea contra este tipo.
-Hey, pero…
-¡Sin peros, Marceline! Regresa con la Dulce Princesa y dile que…
Un instante antes de acabar con su orden, Finn fue atacado por una bola de fuego verde que lo mando directamente a estrellarse contra el tronco de un árbol del cual cayó un manto de nieve de las ramas enterando al chico en este. Jake al ver eso no lo pensó dos veces antes de estirarse a donde se encontraba el cadáver mal oliente y enredarse alrededor de su cintura atrapándolo de los brazos y dejándolo totalmente inmóvil. Por otra parte, el Lich siempre tenía un as bajo la manga que ocultar, y sin que el perro se lo esperara, clavo sus ojos en los de él y un segundo después los ojos de Jake se tornaron del mismo color que los del Lich y el agarre del can se fue aflojando hasta que sus brazos fueron liberados. Fue entonces cuando volvió a hacer que otra bola de fuego apareciera en su mano, la cual estrello contra el rostro aun hipnotizado de Jake, quien al recibir el impacto acabo volando por el aire golpeándose contra las ramas cubiertas de nieve de los arboles.
Pensando que ya se había deshecho del pequeño problema el Lich se volteo a ver a Marceline, quien en esos momentos estaba hablándole a Finn mientras le daba pequeñas bofetadas en un intento por despertarlo del tremendo golpe que sufrió. Para el siguiente intento el muchacho reacciono y al ver que el oponente se acercaba se puso de pie delante de Marceline apuntándole con la punta de su espada al Lich que sin dejar de moverse lanzo una bola de fuego más directo a la cara del héroe, quien logro desviarla con su arma unos momentos antes de lo dejara sin rostro. El Lich comenzó a lanzar continuamente varias llamas de fuego al tiempo en que se acercaba, y en uno de los contraataques de Finn la bola de fuego reboto en el metal directamente a su dueño, y este al no esperárselo, no pudo reaccionar a tiempo y su propio ataque acabó quemándole la cara.
-¡Finn, esta distraído! ¡Atácalo ya!- Dijo Marceline.
-Ah, pero por supuesto que sí- Al momento, Finn se lanzo a correr directamente hacia el Lich, quien se tallaba los ojos en un intento por recuperar la vista. No le faltaba mucho para poder cortarle el cuello con la punta de su espada cuando de repente su mano huesuda y con un poco de carne muerta lo tomo del cuello y le dio un puñetazo de regalo.
-Eres un mal chiste para mi, Finn el humano. Aun no puedo creer que un niño como tú me haya vencido armado solo con un ridículo suéter rosa.
-Mira nada más... si me dijo la verdad- Murmuro Marceline para sí.
-Por tu culpa mis planes siempre han salido mal. Tú eres la piedra en mi zapato, la razón por la que me sale todo mal ¡De no haber sido por ti, desde hace seis años la vida en la Tierra de Ooo estaría extinta! Pero descuida, héroe…- Dijo al tiempo en que tomaba el mango de la espada de Finn, quien había quedado mareado por el golpe- ya no serás una molestia para mí.
-¡Finn!- Exclamo Marceline.
-¡Hasta la vista, Finn el humano!- Dijo para después alzar la espada de Finn en alto apuntando directamente al pecho del joven.
En cuanto este vio el amenazante filo del metal de su arma bajando directamente a él lo único que Finn pudo hacer fue cerrar los ojos esperando a que llegara el impacto y su vida acabara ahí, en manos del Lich. Y en efecto, sintió un golpe en su cuerpo, pero fue un golpe ligero acompañado de algo frio, no el tremendo golpe que le quitaría la vida que él pensaba que recibiría, y el pequeño golpe que acababa de recibir ni siquiera le dolió mucho. Se toco el estomago en busca del metal que se supone lo había atravesado, pero no encontró nada a parte de algo húmedo en su camiseta….
Como deseo no haber abierto los ojos.
….
Dentro del Dulce Reino, un pequeño niño con forma de gomita recorría el pueblo buscando unas ramitas para permanecer con la chimenea de su casa encendida y que el frio los helara hasta los huesos. Ya llevaba una buena cantidad entre sus brazos y se había dispuesto a regresar con sus padres lo más pronto posible antes de que los encontrara hechos cubitos de hielo con el resto de la casa, pero para la mala suerte del chico de repente su pie se topo con un bulto en medio del suelo que lo hizo tropezar haciendo que todas las ramitas que había recogido durante su caminata salieran volando en diferentes direcciones. El niño se quejo un poco y se sentó en la nieve y miro hacia todos lados buscando el objeto con el cual tropezó y se sorprendió cuando vio de quien se trataba.
-¡Jake!- Dijo el niño acercándose a donde el perro mágico, quien apenas emitió un quejido- ¡Jake, levántate! Los héroes no duermen en la nieve.
-Ay… Mi cabecita peluda- Decía el can, recuperándose del golpe- ¿Dónde estoy? ¿Qué fue lo que me paso?
-Hola, Jake.
-¡Aaaah!- Grito el perro ante el saludo repentino del niño gomita- Oh, gracias al cielo, un poco de ayuda. Niño, dime la verdad, no me ha secuestrado una nave espacial, ¿cierto?
-Eh… ¿No?- Dijo el pequeño confundido- Estas en el Dulce Reino, me tropecé contigo porque estabas tirado en el suelo. Oye, ¿pero porque tienes restos de árbol por todas partes y la cara quemada? ¿Estuviste en una pelea?
-Ay… Si, estaba en una pelea con mi hermano contra…- Abrió los ojos en sorpresa- ¡El Lich!... Lo siento, niño, tengo que ir a buscar a la Dulce Princesa.
-Ah, claro- Dijo el pequeño, quien se quedo parado en medio de la nieve viendo como el perro mágico corría a toda velocidad en dirección al castillo de la princesa.
A Jake incluso de que podía estirarse y llegar más rápido al castillo se le había olvidado, no porque también hubiera sufrido de un ataque de amnesia como el de Marceline, sino porque le preocupaba lo que el Lich pudiera hacer con Finn y ella. No tenía idea de cómo cuanto tiempo estuvo desmayado en la nieve antes de que lo encontrara ese niño, pero seguramente el tiempo suficiente para que su hermano, el Lich y Marceline hubieran desaparecido a quien sabe dónde o alguien haya terminado brutalmente herido. Pedir ayuda a la Dulce Princesa era lo más efectivo que podía hacer, ella seguramente tendría una forma efectiva de detener al Lich, y confiaba en que se las ingeniaría para crear ese método si es que no lo tenía.
El perro subió a toda velocidad las escaleras cubiertas de nieve tropezándose un par de veces debido a la superficie resbalosa que se había formado, y cuando por fin logro llegar al último escalón no se molesto en tocar el portón, simplemente entro al interior del palacio empujando las enormes puertas de tal manera que estas resonaron al golpearse contra las paredes. Grito el nombre de la princesa mientras corría por toda la sala principal del castillo desesperado, casi arrancándose las orejas por la frustración.
-Jake- Escucho decir a sus espaldas- ¿Pero qué estás haciendo aquí, y porque entraste gritando así?
-No hay tiempo que perder, princesa, Finn y Marceline están en peligro y tenemos que ayudarlos.
-¡A ver, a ver! Jake, tranquilízate que no te entiendo… Finn y Marceline, ¿están en peligro? ¿Peligro de que?
-¡El Lich!- La respuesta le cayó de sorpresa a Bonnibel. Por su mente nunca cruzo semejante idea- Sé lo que debe de estar pensando ahora, princesa, pero por el amor de Glob, ¡dígame que sabe cómo detenerlo!- Suplico el can casi arrodillándose.
-No…Digo, si. Digo, no… Primero que nada; ¿estás seguro de que lo que viste era el mismo Lich que intento destruir Ooo hace más de seis años?
-Ese merito, y regreso con la idea de volver a destruir la Tierra de Ooo con la ayuda de Marceline.
-¡No me digas que Marceline se dejo engañar por ese loco!
-¡Tiene amnesia, Dulce Princesa, cualquier cosa que un desconocido le diga puede ser completamente creible!
-Jake, dime si está o no del lado del Lich, porque de ser así no dudare en entregarle su alma a la Muerte por traición y conspiración con el ser más repugnante que este mundo ha visto.
El perro se quedo sin habla.
-Es un chiste, ¿verdad?- La sola mirada de Bonnibel lo decía todo- Mire, no sé que esté pasando con ellos ahora, pero insisto; ¡hay que ir a salvarlos!
-¿Y por qué demonios no te quedaste a ayudarlos, Jake?- Pregunto la princesa, casi gritándole.
-¡Es que no sabía qué hacer! Éramos muy pocos los que estábamos peleando y no dure ni cinco minutos peleando con él. Todavía traigo varias astillas en las patas.
-Demonios- Maldijo Bonnibel en voz baja al tiempo en que pensaba como resolver ese problema- Creo que tengo algo que tal vez nos ayude. No es seguro de que nos sirva, pero roguemos porque así sea.
-¿Qué tiene planeado usar?
-Ya lo veras.
Dicho eso, la Dulce Princesa se fue corriendo por la sala del castillo rumbo a su habitación con Jake pisándole los talones.
No podía creer que el Lich estuviera de vuelta después del incidente con el portal, Billy y el Enchiridion. Muchos creyeron entonces que por fin se había desecho de él y que jamás lo volverían a ver, pero otros creían que siendo quien era, tarde o temprano regresaría, aunque casi nadie les hacía caso. Y ella nunca pensó que regresaría a Ooo… Claro, con el Lich cualquier cosa podía pasar.
¡Hola de nuevo, chicos!
Siento mucho si me tarde, pero miren el lado bueno, ¡eh aquí la continuación de mi fic Amnesia! Ojala haya sido de su agrado. Muchas gracias a Alecita122, Poopyy, Hanna19, Paqs, Pitufifavi y por sus inspirantes Reviews en el capitulo anterior, donde no se porque, pero creo que no le puse mucho empeño, hasta se me hizo malo. Como sea, recuerden que los adoro, mi publico fino y conocedor ¡Yo vivo de ustedes! ¡WOW! ¡ARRIBA TODO MI PUBLICO, QUE EN MI OPINION ES UNICO!... No les miento, en serio, son geniales todos ustedes. Como sea, me despido con un enorme abrazo psicológico. Nos vemos en el siguiente capi, y lamento si el titulo del capitulo es malo, lo que pasa es que no se me ocurría otro mejor. Ahora si, nos vemos. Adios.
Riux. Chaitooo.
