Medicina para su corazón

El sol apenas comenzaba a salir, todas dormían en la cabaña de ellas, excepto ella. Sherry miraba la cama de Natalia sobre ella. No parpadeaba y escuchaba música a todo volumen. Pensaba en silencio y se aguantaba las lágrimas.

No pudo dormir en toda la noche o casi toda. Se estaba enloqueciendo, no sabía si era por alguien o porqque algo no le dejaba en paz. Solo sabía que algunos momentos pasaban por su cabeza.

Cerró los ojos y se adentró en ellos. Pudo sentir los cálidos brazos de Piers abrazarla, todo para que no se mojara. Ese instante duró unos momentos, pero para su corazón tomó suma importancia. Recordó cuando de la nada, sin saber porque, se puso celosa por verlo a él y a Helena hablando juntos.

Se acordó como se sintió cuando, tal vez por arte del destino, se besaron, aunque nunca lo dijo, por segundos se sintió bien. Se sintió segura y mejor de lo que ella creía. Sin embargo lo hecho todo a perder como siempre.

Abrió los ojos y se encontró con la cruel verdad. Ni él, ni esa linda sensación estaban con ella en la cama. Se sentía sola, se volvía a quedar sola, todo por su orgullo o por sabe Dios que.

Cuando el sol entró por la ventana de la cuarto, Natalia se movió para ocultarse del sol, pero Sherry decidió salir un rato antes de regresar a su aburrida rutina. Se sentó en la cama, tomó su celular lo puso en su bolsillo del pantalón y omó las chanclas. Luego en silencio salió del cuarto y de la cabaña para no despertar a nadie.

Se fue a caminar descalza por la arena de la playa, escuchando música y viendo el paisaje. Suspiraba cada rato y permanecía en silencio tratando de pensar en algo más que Piers y lo que la hizo terminar así de confundida.

Después de caminar un buen rato, decidió descansar, sentándose en un banquito que encontró. El mismo donde se habia sentado con Piers la noche que todo se volvió complicado.

-Maldita sea,, Sherry.- se dijo. - Es hora de olvidar. ¿Porque sigues pensndo en eso? - se preguntó como si ella misma pudiese responderse o no solo ella sino otra persona.

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No se atrevía ni a mirar hacia delante. Tenia como un miedo, de mirar de momento encontrarla a ella allí. La veía en todos lados y lo hacía sentir mal. Lo hacía sentir culpable, como un idiota, como si la hubiese perdido por siempre. Por eso arrastraba los pies y aveces se tropezaba y casi se caía, pero a él realmente no le importaba.

Lo único que le importaba en ese momento era poderla ver por última vez. ANtes de que se fuera y sabe en cuanto tiempo la volvería a ver. Eso lo llenaba de miedo, pero lo llenaba de esperanza, al menos le diría lo que sentía y podría pedirle perdón por el daño que le habia causado.

Caminaba con las manos en los bolsillos, con el viento casi en su contra, pero con la esperanza de que la encontraría. Parecía un perrito, dejandose guiar por el olor de ella, pues la habia visto salir de la cabaña y por sus huellas en la arena sabia a donde iba.

Se detuvo en seco, medio momento. Miró el suelo con atnción y siguió las huellas con sus ojos. Se llenó de temor de momento cuando se dió cuenta de que se habían acabado.

Aún así, unos ojos se encontraron con los de él de momento. Ambos corazones se paralizaron, la distancia no era mucha, pero no poca. Sherry sintió millones de emociones en su cabeza, se puso nerviosa, feliz, inquieta, enojada y triste.

Piers sintió miedo, no sabia porque, lo único que sabia era que este era su momento de decirle, sino tendría que esperar mucho y estaba seguro de que no lo lograría.

Sherry, reaccionó como pudo. Se puso sus chanclas y comenzo a caminar por la acera para alejarse de él. No queria verlo, pero a la vez sí.

-¡Sherry, espera! - gritó él mientras ella trataba de casi correr, pero sus pies no queria.

Piers corrió hacia ella y logró tomarla del antebrazo y detenerla.

-¿Qué quieres, Piers? No quiero hablar contigo. - dijo ella disimulando todo lo que sentía.

-Solo...solo quiero...- no le salían las palabras. - Sherry, solo quiero que sepas que...te amo. -ella se paralizó.

Por poco se queda sin aire.

-No sé como rayos, no se que me hiciste, pero me volviste loco. No puedo dejar de pensar en tí, de repente me cambiaste, me convertí en otro y te pido perdón. - dijo él. -Jamás conocí a una persona tan especial como tú. Hiciste que me olvidara de mí.

Él la miró a los ojos. Estaban a centrímetros el uno del otro. Ella sin casi poder respirar y sin poder hablar. Ni siquiera podía moverse y creía que definitivamente era un sueño.

-Me enamore de tí, Sherry. No sé como, pero te amo y respeto si no sientes lo mismo. - dijo él medio triste. Luego ambos se quedan en silencio.

Sherry comenzó a llorar. Lentamente, levantó su mano y terminó en la mejilla de Piers. Él sintió un calor tranquilizador que lo hizo sentir bien. Por eso colocó su mano sobre la de ella.

-La que tiene que pedir perdón soy yo. - dijo ella. - Debí de haber dicho lo que sentía desde él principio. Perdoname a mí.

Sin pensarlo dos veces se acerco más, sus cuerpos chocaron en un abrazo. Ella lo abrazo con todas sus fuerzas. Ambos aliviados de saber que se amaban y que al fin el otro lo sabía.

Piers lloró de la emoción y le dio millones de besos en la cabeza a la rubia. La acarició no la soltó durante un momento más. Sherry, no podía esperar más así que lo solto y lo besó en los labios. Sentía esa necesidad desde hace tiempo y estaba segura de que no lo dejaría ir. No ahora.

Porque sabia que era la medicina para su corazón.