Just deal with your fate


Notas de la Autora: EXÁMENES ACABADOOOS! XD Aunque aviso que después del capítulo de mañana jueves no habrá más hasta el lunes siguiente v.v... Domingo con algo de suerte... Vivan los fines de semana sin padreees! XDDD

Rinoa Haatirii: Muchas gracias! Así se sube el ánimo sí señor! XD Cualquier duda, crítica (constructiva v.v), sugerencia o lo que sea sigue siendo bienvenida!


CAPÍTULO XI: TORTURA... DULCE TORTURA.

De nuevo había comenzado aquella misma locura, las llamas, el llanto, todo la rodeaba. Quistis se encontraba de nuevo en aquella habitación en llamas, con aquella pequeña mano rodeando la suya. Una pequeña mano persistente y testaruda que desde hacía una semana la perseguía en sus sueños pidiéndole ayuda.

Quistis quería mirar pero sabía que si lo hacía aquel niño saldría corriendo, le estaba pidiendo ayuda pero no podía dejar que escapase, no esta vez. Quistis miró al suelo y vio la cinta que la primera vez cubría sus ojos, desde atrás alguien la agarró y por detrás de ella colocó de nuevo la venda sobre sus ojos. Quistis no hizo nada para evitarlo. Dejó que sus ojos fuesen cubiertos por completo y apretó de nuevo la mano del niño, oía el llanto y sabía que debía ayudarlo al igual que a aquel niño.

La venda, el llanto, aquel niño, le pedían algo, pero no era capaz de acertar lo que le estaban pidiendo. Entonces una posibilidad sacudió su mente como un rayo, una posibilidad que nunca se le había ocurrido. ¿Y si no le pidiesen ayuda? Ahora que se fijaba, hacía ya tiempo que aquella mano sujetaba la suya y aún no había salido corriendo, sólo huiría cuando ella lo mirase, luego aquel niño no le pedía ayuda, si no que le aceptase por ser lo que era, sin que nadie le mirase, sin que le juzgasen ni le intimidasen con la mirada.

Pero el llanto no cesaba. Seguía prisionero entre aquellas llamas.

Seifer: Acéptanos a ambos...

La voz de Seifer resonó de manera inesperada en su cabeza y Quistis pudo notar que la pequeña mano había cambiado, era más grande. ¿Era Seifer quien estaba a su lado pidiéndole que le aceptase?. Quistis no podía verlo, quería quitarse aquella venda para poder asegurarse pero una parte de ella no le dejaba hacerlo. Sabía que durante toda su vida todo lo que había hecho había estado medido con antelación, estudiado y meditado antes de hacer ningún movimiento erróneo; por una vez algo en su interior le pedía que no se quitase esa venda, que diese un paso adelante y siguiese avanzando sin pararse a pensar en lo que podría ocurrir.

Seifer agarró su mano con firmeza y dio un paso adelante tirando de ella para que le siguiese. Quistis lo hizo y, sin ver a dónde iba, caminó a su lado con los ojos vendados, aceptando lo que hubiese más allá de las llamas sin el menor de los miramientos. Notó el calor del fuego y el llanto se hizo aún más intenso, Quistis no podía soportar aquel sonido estridente que poco a poco penetraba en su cabeza.

La chica se agachó en el suelo agarrango sus oídos sin haber soltado la mano de su acompañante. El joven se arrodilló a su lado y la abrazó. Se quedaron así unos minutos hasta que el llanto cesó; de repente paró, y con él las llamas. Todo había terminado.

Y como el resto de las mañanas Quistis se despertó en su habitación completamente sola.


Era prácticamente imposible que pasase ese examen... Seifer acababa de llegar al puerto de Balamb desde donde iría a las cercanías del lago Aubert para llevar a cabo una misión de infiltración y rescate de unos mercenarios que habían sido capturados por un grupo de rebeldes cuyo escondite se encontraba allí mismo, y no era capaz casi ni de moverse. Se había despertado aquella mañana exhausto y completamente solo y casi no podía caminar. Su cuerpo entero se caía a pedazos, tenía agujetas, mordiscos y arañazos por todas partes, además de una especie de parche en la nariz, y le dolía todo. Por lo visto haberse pasado el día anterior entero haciendo..."ejercicio" con Quistis no le había sentado muy bien... Pero tenía que reconocer que ahora mismo era el hombre más feliz del mundo, a pesar de que ella saliese corriendo tras lo ocurrido en el gimnasio y de no haberla visto aún.

Por otra parte debía hacer ese examen y pasarlo con la nota máxima sin importar su estado físico o emocional. De ese examen dependía su futuro y sabía que si lo pasaba airoso, lo cual era más que posible para él, demostraría de una vez por todas que no era el perdedor que todo el mundo veía al mirar al perro faldero de Artemisa.

Shu se acercó a él y a los otros 15 cadetes que se preparaban para hacer aquel mismo examen. Los dividieron en 5 grupos de 3 personas y les dieron todo el material necesario y las instrucciones que debían seguir.

Shu: Buena suerte chicos. Almasy... Quiero hablar contigo un momento.

Seifer¿De qué se trata...?

La examinadora ni siquiera lo miró mientras le hablaba.

Shu¿Cuantas veces has hecho ya este examen?

Seifer la miró algo incrédulo. Después de todo este tiempo la chica no había cambiado, por lo visto iba a empezar el examen con la típica reptimenda que siempre utilizaba.

Seifer: Mira Shu...

Shu¡Dios mío, Seifer¿Dónde demonios te has metido?

El chico esperó algo perplejo algún razonamiento para aquella segunda pregunta, y lo obtuvo cuando la chica se acercó con una mirada sorprendida y llevó una de sus manos hasta su cuello. Hasta la inmensa marca morada en la que aún podía verse la piel y la carne algo levantada donde habían rozado los dientes de Quistis.

Seifer: Em... Nada... Salí de copas con unos amigos para... desearme suerte... Y bueno... Nos metimos en una peleilla...

La chica despegó los ojos de aquella aparatosa marca y descubrió entonces su nariz rota.

Shu:... No puedo creerlo... Y Quistis diciéndome que habías cambiado... Un poco...

Entonces Seifer recordó la pregunta que Shu le había hecho al principio y volvió a invadirlo aquella sensción de malestar.

Seifer: Mira Shu... Sé que siempre has sido la examinadora a cargo de todos los exámenes prácticos, pero eso no te da derecho a hacer lo que intentas hacer...

Shu¿Qué intento hacer?

Seifer: Lo sabes bien... Pero no conseguirás que pierda los ánimos... Esta noche bailaré en la misma habitación que el resto de los SEED's y con el mismo uniforme que ellos...

Shu: Lo sé... Sólo quería desearte suerte... El hecho de que estés aquí después de tres años demuestra que tienes lo que se necesita para ser un SEED...

Seifer:...

Desde luego Seifer había esperado cualquier tipo de regañina y no aquellas palabras.

Shu: Bueno... Nos vemos...

La joven examinadora se giró y se dispuso a embarcar en el pequeño barco que les llevaría al continente vecino.

Seifer¡Shu!...

La chica se giró por última vez hacia su alumno esperando que continuase la frase.

Seifer:... Gracias...

Era prácticamente imposible que suspendiese ese examen.


Quistis: Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)...

Selphie: Em... ¿Quisty?...No creo que abrirte la cabeza contra la mesa sea la mejor idea...

Quistis: Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)... Tonta... (clonk!)...

Selphie estaba desde hacía ya un rato junto a la Instructora intentando animarla sin conseguir absolutamente nada. Aquella mañana nada más llegar a la cafetería se la había encontrado allí golpeándose contra la mesa e insultándose a sí misma. Selphie suponía que tendría algo que ver con lo que presenció el día anterior, así que se acercó a la joven para intentar animarla, pero no parecía escucharla.

Selphie: Quisty... Sobre lo de ayer... Si te preocupa que alguien se pueda enterar... Puedes estar segura de que no pasará... ¡Soy una tumba!

Quistis levantó la mirada y se quedó mirando fíjamente a su amiga muy seria durante un tiempo.

Quistis: Tú lo viste...

Selphie levantó una ceja en muestra de su confusión hacia la frase de su amiga.

Quistis¡No me acordaba!

Y tras esto Quistis se lanzó llorando a los brazos de Selphie que no se esperaba nada de aquello.

La joven le rodeó con los brazos por la espalda de su desconsolada compañera mientras Quistis se desahogaba sobre su hombro. Entonces la chica se levantó de repente y la miró de nuevo, sus ojos estaban ahora llenos de furia e ira.

Quistis: Tú... Me encerraste allí...

(¡Glup!)

Selphie: Em... Sí... Pero fue porque Seifer me lo pidió...

Quistis¿Y desde cuando estáis tú y Seifer tan unidos si puede saberse?

Las palabras escaparon de sus labios sin darse cuenta, en el mismo momento en que fue consciente de lo que había dicho se tapó la boca horrorizada.

Quistis: Dios mío... Estoy... ¡Estoy celosa!... ¡Pero es imposible!

Selphie: Bueno... Si a ti te gusta un chico y ese chico está mucho rato con otra... Es casi normal...

Quistis¡Pero a mí no me gusta Seifer!

Selphie la miró sin creérselo mucho.

Selphie¿Te recuerdo la postura en la que estábais...?

Quistis miró hacia el suelo con la cara completamente encendida sin saber lo que responder.

Selphie: Quisty... No te calientes el tarro ¿Ok?... En realidad esto del amor no es tan difícil... Si lo amas ve a por él... Si no...

Selphie se quedó pensativa por unos segundos buscando la manera de terminar aquella frase.

Selphie¡Qué demonios¡Está más claro que el agua que estáis locos el uno por el otro!

De repente Quistis se levantó muy seria y le dedicó a su amiga la más fría de las miradas

Quistis: Jamás.

Tras esto se dio la vuelta y se dispuso a dejar aquella misma cafetería.

Selphie¡Quisty!

Al oir su nombre se giró por última vez, antes de marcharse definitivamente, para ver a Selphie con el cuerpo de cintura para arriba tumbada sobre la mesa, cogiéndose con fuerza a los bordes de la misma, mientras apoyaba la frente contra el mármol y se movía sobre ella imitando casi a la perfección la postura en que Quistis se encontraba sobre el banco cuando ella entró en el gimnasio.

Quistis se quedó unos minutos mirando la escenita que su amiga le estaba montando hasta que Selphie levantó la cabeza y la miró con una sonrisa picarona que expresaba a la perfección sus pensamientos. Quistis se giró de nuevo y salió de la habitación dejando a su compañera a solas con el batido que había empezado minutos atrás.


Irvine acababa de entrar en la cafetería y vio a Quistis hablando amistosamente con Selphie. El joven se empezó a acercar a la mesa con su desayuno perfectamente colocado sobre su bandeja cuando Quistis se levantó muy seria y se fue. Justo antes de irse Selphie pronunció su nombre y la chica se giró. Lo que Irvine vio tras eso lo dejó perplejo. En el momento en que Quistis se giraba su acompañante en la mesa se había tumbado sobre el frío mármol boca abajo mientras frotaba su cuerpo contra su superficie.

Irvine se encontraba justo detrás de ella y no fue capaz de ver su expresión. Quistis volvió a girarse y se fue sin decir nada más con la cara completamente encendida. Selphie se sentó de nuevo sobre la mesa y siguió bebiendo su batido como si nada hubiese ocurrido, nadie la había visto, nadie escepto él.

Irvine: Selphie...

La joven se quedó completamente helada al oir la voz del chico a sus espaldas. Se giró muy rápido, tanto que la pajita por la que sorbía el batido se escapó de entre sus dientes dejando parte del líquido algo espeso y de un color marfil sobre sus labios, resbalando hasta su barbilla.

Irvine no pudo evitar que varios pensamientos no muy éticos cruzasen su mente al verla de aquella manera. Sabía que no era más que un batido pero aun así se asimilaba bastante a otro tipo de líquido que él conocía muy bien.

Irvine: Em... ¿Qué... hacías...?

Selphie se apresuró a limpiarse la boca con una servilleta mientras ocultaba su cara dándole la espalda, el joven no obstante se sentó frente a ella y colocó su bandeja sobre la mesa con la intención de acompañarla en el desayuno.

Selphie: Nada... Sólo bromeaba con Quisty...

Irvine: Vale... No quiero saber qué tipo de bromas eran...

Selphie: '¡Ah¡Tierra trágame¿¡Por qué tenía que estar Irvine detrás! Ahora pensará que soy una... Un momento... Pero si lo que yo quiero es que piense exactamente eso...'

Una luz iluminó su mirada y la joven se apoyó un poco sobre la mesa dejando que se entreviese el borde de su sujetador a través del escote.

Selphie: Bromeábamos sobre... Cómo sería hacerlo contigo...

El chico había comenzado a masticar parte de una tostada untada con mantequilla cuando sintió que se había quedado sin respiración.

Irvine¿Con... conmigo...?

Selphie: Mhm...

Irvine: Pero si estabas tú sola en la mesa...

Selphie: Por eso... Quisty dice que seguramente prefieres hacerlo a cuatro patas...

Entonces el joven no pudo evitar recordar la postura en que Selphie estaba minutos atrás, la imaginó igual pero completamente desnuda, y él se encontraba tras ella también desnudo y con su cuerpo parcialmente apoyado sobre el de la chica.

Selphie: O tal vez... Prefieres algo... Oral...

De nuevo se repitió la segunda imagen, Selphie lo miraba con las mejillas encendidas mientras aquel hilo brillante y blanco resbalaba de sus labios hasta su barbilla.

Irvine: Ah... Em... Eh...

El joven se había quedado sin habla, su sangre se había acelerado con tan sólo pensarlo, sentía de repente sus pantalones bastante apretados a la altura de sus caderas.

Irvine¿A qué viene esto Selph...?

La joven lo miró satisfecha, él era capaz de poner nerviosa a cualquier chica con palabras como aquellas pero ninguna era capaz de conseguir lo mismo con él. Y allí estaba el Casanova del Jardín, temblando ante el simple y mero hecho de hablar de sexo con ella.

Selphie: A mí me gustaría...

(¡Glup!)

El joven esperaba impaciente a que la chica acabase la frase. ¿Estaba hablándole sobre sus fantasías! Era increíble lo mucho que él creía conocer a su mejor amiga y lo poco que sabía en realidad sobre ella.

Selphie: Probarlo... Me pregunto...

¿Probarlo¿A qué se refería con aquello¿Qué es lo que quería probar?

Selphie: Qué sabor debe tener...

Irvine no pudo evitar que lo que quedaba de su tostada acabase estrellado contra el suelo. ¿Era Selphie de verdad ese tipo de chica? Curiosa y lujuriosa como aquella que ahora le estaba hablando.

Irvine: Bueno... No sé, nunca lo he probado hahahaha.

El chico no sabía lo que decir para no parecer más nervioso de lo que ya estaba. Nunca hubiese imaginado que hablar de esas cosas con una chica le excitaría tanto. Y allí estaba él, sentado frente a su torturadora que parecía hacer todo aquello a propósito.


Zell estaba sentado sobre una cama junto a Ino, ambos esperaban que el otro hablase pero no eran capaces de empezar. Ahora mismo Zell estaba dentro de aquel cuerpo de mujer mientras Ino estaba en el interior de aquel montón de músculos incontrolables que era su propio cuerpo.

Nada más entrar la chica el proceso se vio alterado haciendo que las almas de ambos chicos se intercambiasen quedando así encerrados en el cuerpo del otro. En cuanto la chica despertó en la habitación del chico la tarde anterior, el muchacho había intentado explicarle todo lo ocurrido.

Y de hecho la joven lo había entendido muy bien, lo que no entendía era cómo se suponía que debían recuperar sus respectivos cuerpos.

Ino (Zell): Bueno... Rinoa debería tenerlo todo arreglado mañana... Así que supongo que como mucho esto durará hasta después de la fiesta de graduación de esta noche...

Zell (Ino): Y... Hasta esta noche...

Zell miró a la joven que lo observaba a través de sus ojos azul claro.

Ino (Zell): Bueno, hasta entonces... Será mejor que no nos separemos... Así nadie podrá sospechar y no meteremos la pata delante del resto del Jardín.

Zell (Ino): Tienes razón...

De nuevo se cirnió sobre ellos el más profundo de los silencios. Ambos miraban al suelo, mirar a la persona que tenían en frente les resultaba demasiado incómodo, y mirarse a ellos mismos metidos en el cuerpo del sexo opuesto les resultaba mil veces más violento.

(Snif, snif...)

La chica acercó la nariz a la manga del uniforme del joven y se apartó repentinamente al sentir el olor que de ella emanaba. Zell se dio cuenta del gesto de la chica y no pudo evitar sentirse algo avergonzado.

Zell: Perdona... Mi cuerpo ha pertenecido a un perro, un murciélago... Es normal que huela un poco mal...

Ino: Em... Me... Debería duchar...

Zell: Claro... El baño está ahí, coge un par de toallas limpias si quieres.

Ino levantó su pesado cuerpo, demasiado alto para su gusto, y se acercó al baño. Entonces Zell se dio cuenta de lo que aquello segnificaba.

Zell¡Espera!

La joven paró en seco.

Zell: Mi cuerpo... Sería mejor que... No lo vieses...

Ino: Y entonces... ¿Cómo lo hacemos?

El chico se levantó y buscó entre los cajones una camisa vieja que rompió haciendo que fuese un trozo de tela alargado y fino. Se acercó a la muchacha y apoyándose sobre las puntas de sus pies le vendó los ojos.

Zell (Ino)¿Qué haces?

Ino (Zell): Así será mejor... Yo te ducho, y no verás nada de lo que tengamos que arrepentirnos...

Ino se quedó pesanso por unos instantes sin ser capaz de articular una sola palabra. En cierto modo lo que le había propuesto parecía justo. De aquella manera ella vería su propio cuerpo y Zell el suyo, pero igualmente, que otra persona le vendase los ojos y la duchase le parecía algo... demasiado erótico... Y más tratándose de Zell.

Zell (Ino)¡Da igual! Si total... ¡De aquí a mañana no queda tanto! Aguantaré sin la ducha perfectamente.

Zell la miró por un momento mientras ella se quitaba la tela de los ojos sin estar muy seguro de aquello, pero de alguna manera debían hacerlo.

Ino (Zell): Si te da vergüenza... Puedo usar un hechizo y dormirte... Así no sabrás que te ducha otro y a mi... Bueno al fin y al cabo es mi cuerpo... A mi no me afectará.

Sabiendo que ella no sería conciente la cosa cambiaba completamente, no debía preocuparse por quien acariciaba o no su cuerpo y él no tendría ningún tipo de problema al tocar el cuerpo de un hombre.

Zell (Ino): Vale... Cuando hayas acabado me despiertas y... Yo te hago lo mismo...

Entonces el joven se acercó a un mueble con varios cajones y encontró en lo más profundo de uno de ellos una pequeña bolsita conteniente de unos polvos somníferos que guardaba desde hacía ya tiempo. Se acercó a la joven y desató la bolsa.

Zell (Ino): Espera...

El chico paró antes de meter la mano en la bolsa.

Ino (Zell)¿Qué pasa?

Zell (Ino): Tengo que ir a buscar mi vestido...

Zell levantó una de sus cejas antes de decir lo que estaba pensando.

Ino (Zell)¿Un vestido? Ahora tú eres yo...¿Pretendes que Zell Dintch vaya al baile de graduación con un vestido de chica?

La joven se ofendió un poco por el comentario, no podía creer que el joven fuese tan corto de mente.

Zell (Ino): No... Pero tú tambien eres yo... ¿Puede ir Ino Aoyama vestida con el uniforme de un chico? No. Por eso tengo que ir a buscar mi vestido para que tú te lo pongas.

Ino (Zell): Vale... Tiene sentido. Pero ten cuidado, que no te vea nadie, y si te preguntan di... Que has cogido una indigestión de perritos calientes y estás buscando a la Dra. Kadowaki...

Esta vez fue el turno de la joven para alzar una de sus cejas en modo de burla ante la absurda excusa del chico.

Ino (Zell): No me mires así... Es creíble...

Sin más palabras ella se giró y salió de la habitación con rumbo al pasillo de al lado que llevaba a los dormitorios femeninos.


Squall se encontraba minutos después en su despacho, frente a aquella nota que había escrito hacía una hora y que había leído y releído unas 50 veces desde que la dejó sobre el escritorio.

Sabía que aquella era la única solución, tanto como sabía que aquella noche sería la útima vez que se sentaría en aquel despacho. Miró hacia el escritorio que había frente al suyo, al otro lado de la habitación, el escritorio de su secretaria. Rinoa.

Mirase a donde mirase podía ver su cara sonriéndole y sentía que por una vez estaba haciendo lo correcto. Si seguía con aquel plan suyo sabía que la luz de la mirada de Rinoa no se apagaría jamás, y era por eso que merecía todo lo que pudiese conllevar su huida.


Zell miró de nuevo su cuerpo desnudo metido en el agua, dentro de su bañera, y se estremació al pensar lo que estaba a punto de hacer, iba a bañar a otro hombre. El chico se deshizo de la chaqueta que llevaba y se topó con dos pechos que antes nunca hubiese visto, estar dentro del cuerpo de una chica era más complicado de lo que él había pensado. Se acercó a la bañera y colocó una pequeña toalla cobre la cara de la joven para impedir que tragase algo de agua o jabón mientras dormía.

Derramó algo de jabón sobre sus manos y empezó a extenderlo por su cabeza enjabonando bien todo el pelo, tras eso aguantó el peso de su cuerpo con sus ahora delicadas manos haciendo que su cabeza cayese hacia atrás para no mojar su cara.

Descolgó la ducha y giró con la mano que tenía libre el pequeño trozo de metal haciendo que el agua cayese lentamente sobre su propio pelo. La chica estaba completamente dormida y no era consciente de nada, aun así Zell no pudo evitar aquel pensamiento, y es que él estaba bañando a Ino, la bibliotecaria que hacía tanto tiempo lo había conquistado.

Al pensar eso sus manos temblaron lentamente y giró de nuevo la manivela para cortar el agua. La cabeza estaba lista. Dejó de nuevo su cuerpo sobre la bañera y agarró una esponja sobre la que derramó un poco de gel. Empezó a frotar sus hombros hasta cubrirlos de espuma e hizo los mismo con sus brazos hasta llegar al pecho.

De allí pasó a las piernas, las cuales sacó levemente del agua y elevó en el aire para poder enjabonarlas bien por todas partes, de los tobillos a las rodillas, y de las rodillas siguió subiendo hasta tener la esponja en su entrepierna. La idea de lo que estaba haciando era bastante desagradable, pero por un momento dejó de lado la idea de que estaba bañando a otro hombre y se paró a observar la imagen, no era él quien se bañaba a sí mismo. Eran las manos de Ino las que recorrían su propio cuerpo.

Era como ver una película, una película en la que Ino era la protagonsita, e Ino estaba bañándolo a él, no podía evitar pensar que aquello era real y que no era él quien bañaba a Zell Dintch, sino Ino Aoyama. Podía imaginar lo que su cuerpo sentiría si fuese al contrario. Sentía que Ino acariciaba cada músculo de su abdomen y rozaba con delicadez su miembro.

Zell podía sentir que su cuerpo respondía a sus caricias pero él no lo veía así, a sus ojos era él disfrutando de las caricias que Ino le brindaba. Entonces Zell salió por completo de aquel sueño y miró hacia abajo, podía sentir que algo se humedecía entre las piernas de aquel delicado cuerpo en el que estaba atrapado, muchas veces se había preguntado como se debía sentir una chica al excitarse y por vez primera podía sentirlo.

El chico se levantó asustado y salió de la habitación en busca de algo de aire frío que le calmase en lo que pudiese. Abrió la ventana de su dormitorio y asomó la cabeza hasta que su pulso dejó de temblar. Sabía que debía terminar de bañar a Ino y secarla antes de vestirla con su uniforme de SEED y entonces despertarla, lo único que debía hacer era no pensar mientras lo hacía.


Bueno pues ale... Un capítulo más... Los trocitos en los que... "interactúan" Zell e Ino no sé si me convencen o no -.-... Por favor ruego que si tenéis algo que decir sobre ello aviséis .

En el siguiente capítulo...

Tanto Seifer como Quistis deben dar la cara y afrontar lo que ha pasado, Squall por su parte decide actuar de una vez, Selphie sigue con su macabro plan para captar la atención de Irvine y Zell e Ino... Bueno... Intentan sobrevivir v.v