Hola a todos lamento la tardanza, pero me costo mucho terminar este capi. Me alegra mucho el ver comentario de personas que pensé que habían dejado de leer la historia. Realmente agradezco mucho todos los reviews que recibí, me inspiran de sobre manera para traerles este nuevo capitulo, que espero que les guste.
También les cuento que acabo de publicar un ONE SHOT de esta pareja acerca del día de San Valentín, que también espero que les guste… :D…
Sin mas les dejo leer el undécimo capitulo de Luz y Sombra.
La Cruda Verdad
— Gin— Exclamo sin poder creer lo que sus ojos veían.
Eso no podía ser verdad, no podía ser una Mortífaga, no Gin, no ella. Sintió que su mundo se rompía en pedazos y el dolor le atenazo el corazón.
— Hola Hermione— Le respondió Gin, mirándola con frialdad.
Sentía como le temblaban las piernas y un miedo atroz la invadió. No, no podía creerlo, Ginny, su Ginny, su mejor amiga y la persona que ella amaba no podía…
Las palabras no salían de su boca y se limito a mirarla sin poder creer lo que estaba viendo.
Ginny sonrió despectivamente y avanzó un paso hacia ella.
— Al parecer te sorprendí, ¿no es así Hermione?
Ella no pudo responderle y Ginny lanzó una carcajada.
— ¿Qué ocurre?, ¿acaso la Prefecta de Gryffindor se quedo sin palabras?— Volvió a caminar hacia ella y se detuvo a unos escasos tres metros.
Hermione observo sus ojos, estaban apagados y fríos, el odió se reflejaba en ellos, nunca había visto ese tipo de mirada en ella. Siempre sus ojos marrones tenían ese brillo especial, que hacia su mirada hermosa y tierna, cargada de sentimientos. Pero ahora eran vacíos, distintos, como si fueran los de otra persona.
Comenzó a recuperarse y pensar a toda prisa, podrían haber roto el encantamiento cuando entraron al colegio, esa era la única forma en que podía explicar lo que estaba pasando, tenía que serlo…
Apretó con fuerza la varita sin dejar de mirarla.
— Imperio finalis— Exclamo apuntándola en un rápido movimiento.
El hechizo de color grisáceo dio contra Ginny, que no hizo nada para evitarlo. Hermione observaba la escena, sintiendo como su corazón estaba apunto de salírsele del pecho. Esperó por unos segundos que algo pasara, pero sus más horribles temores se hicieron realidad cuando Ginny volvió a reírse.
— ¿Acaso esperabas que pasara algo Hermione?— Le espetó burlonamente.
No estaba bajo el encantamiento Imperius, esa había sido la única explicación razonable para que todo eso estuviera ocurriendo, pero ahora nada tenía sentido.
— ¿Por qué?— Susurro— ¿Por qué te uniste a los Mortífagos?— Pregunto con un hilo de voz.
Ginny volvió a dar otro paso hacia ella y la sonrisa se borro de su rostro.
— ¿Por qué me preguntas?, cuando me llevaron hasta el Señor de las Tinieblas pensé que me mataría, que mi vida acabaría en ese momento. Pero sabes, no fue así, él lejos de querer castigarme me ofreció un nuevo camino, un camino de poder y grandeza. Algo que con la Orden nunca podría obtener. Con el lado de la luz nunca conseguiría la gloria y el poder que conquistare con ellos— El tono ambicioso en su voz casi se podía palpar y volvió a sonreír con frialdad— Ustedes no podrán detenerlo y él volverá a alzarse igual que la última vez. No pueden hacer nada para detenerlo, él mundo mágico es casi suyo.
Las lágrimas que se había formado en sus ojos comenzaron a caer por sus mejillas, quería que todo fuera otra horrible pesadilla, deseaba despertar y ver que nada de esto había pasado. El sueño de la Torre de Astronomía no era absolutamente nada comparado con eso, porque lo que estaba ocurriendo en ese momento era real, terriblemente real.
— Parece que no eres tan inteligente como yo pensaba Granger— Le dijo despectivamente— Pero era de esperarse, después de todo eres solamente una sangre sucia.
Hermione levantó la vista tenía los ojos totalmente enrojecidos e hinchados, por todo lo que había llorado esa noche, pero aún así clavo su mirada en los ojos de Gin.
— No te creo.
— ¿Qué, que es lo que no crees?, pero que pregunta, tu nunca crees nada que no este en un libro. Siempre crees saber más que los demás, siempre piensas tener la razón de todo. Pero siempre te equivocas, una y otra vez.
— Puedo equivocarme en muchas cosas— Le respondió con voz temblorosa— Pero no en esto. Te conozco mas que a mi misma y se que lo que dices es mentira. Mi mejor amiga, Ginny Weasley, nunca haría algo así, no se convertiría en una Mortífaga por voluntad propia. Se que no eres así, que nunca te interesaron esas cosas y estoy totalmente segura— Le dijo tratando de aparentar la entereza que en ese momento no sentía.
Ginny volvió a reírse y la observo con burla.
— Vuelves a equivocarte Hermione, nunca me conociste, nadie lo hizo. Esto es quien soy en realidad, lo que siempre anhele. El poder absoluto en mis manos, el poder que solo el lado oscuro puede darte— Avanzo otro paso hacia ella con tranquilidad, quedando a solo un metro— ¿Qué creíste?, que todo lo que te dije en Hogsmeade era verdad. Por favor, yo nunca podría querer a una sangre sucia— Agrego con una mueca de asco.
Hermione sintió esas últimas palabras como un fuerte golpe en el pecho, pero sabía que no eran verdad, algo se lo decía. Abrió la boca para contestarle, mientras trataba de distraerla para poder aturdirla, pero Gin fue más rápida.
— Cuando termine esta batalla la Orden del Fénix estará acabada. Su blanco estandarte no ondeara más— Le dijo con una sonrisa de regocijo— Ya me canse de hablar contigo, Desmaius.
Las primeras palabras la habían desconcertado y no pudo conjurar ningún escudo a tiempo. El hechizo de un oscuro color rojo le dio en el centro del pecho, enviando la hacia atrás y haciéndola chocar contra el suelo cinco metros más atrás.
Ginny Weasley miro el cuerpo inconsciente de Hermione y una mueca de asco se formo en su rostro. Se volteó hacia el castillo y comenzó a caminar hacia el campo de batalla.
Abrió con ojos con esfuerzo, sentía una palpitante herida en la cabeza. Se toco la herida y sus dedos se vieron cubiertos de sangre. En ese momento recordó todo lo que había pasado y se puso de pie tambaleante. Miro a su alrededor, no había nadie, a excepción del Mortífago al que había atado, que todavía permanecía inconsciente.
A lo lejos pudo ver que en la zona de la entrada de Hogwarts todavía se estaba llevando a cabo una lucha. Intento correr hasta allí, pero apenas había dado unos pasos cuando sintiendo un fuerte dolor en el costado. Estaba muy lejos de allí y no podía llegar corriendo, por lo que levanto la varita.
— Accio Saeta de Fuego— Exclamo.
Sintió un zumbido y se volteo, la escoba de Harry volaba a toda velocidad hacia ella. La sujeto y paso la pierna por ella, sintiendo todos sus músculos adoloridos. Se lanzó hacia delante aumentando la velocidad con rapidez. Cuando llego cerca de la zona de batalla se zambullo en una caída de ocho metros y bajo de un salto. Estaba a unos pocos metros por lo que se obligo a correr hacia allí.
Solamente los profesores y unos pocos Aurors eran lo que continuaban peleando. Los Mortífagos estaban retrocediendo cada vez más, pero aún así eran bastante numerosos.
Su corazón pareció detenerse cuando vio al profesor Flitwick peleando con Ginny. El profesor apenas podía esquivar los poderosos hechizos que ella le arrojaba.
Corrió hacia ellos con la intención de ayudarlo, pero no fue lo suficientemente rápida, cuando levanto la varita ya era tarde.
Un rayo de color verde broto de la varita de Ginny y le acercó al profesor en el medio del pecho. El profesor Flitwick abrió mucho los ojos, sorprendido y luego cayo al piso, inerte, muerto.
Su respiración se agito y quedo inmóvil, no podía creer lo que acaba de pasar, no podía ser real. Tenía que atrapar a Ginny, todo tenía que tener una explicación.
— Desmaius— Exclamo y un rayo de color rojo voló hacia Ginny.
Pero ella fue más rápida, se volteo con rapidez.
— Protego— Grito y su hechizo reboto en el escucho— Expeliarmus.
Su varita resbalo de su mano antes de que pudiera pronunciar el contrahechizo. Gin todavía observándola sonrió triunfal y metió una mano en el bolsillo de su túnica. Saco un objeto pequeño y lo apretó, todavía mirándola con esa cruel sonrisa en sus labios desapareció.
Otra maldición asesina cruzo el aire e impacto en un joven Auror matándolo al instante. Se volteo hacia quien lo había lanzado y su corazón volvió a paralizarse al ver que había sido Luna. Muerto su contrincante y sin mirar a nadie, ella también saco un traslador y desapareció.
Sentía ganas de vomitar, nada parecía real. Todo era como una horrible y enfermiza pesadilla. Por el rabilo del ojos vio a la profesora McGonagall luchar contra un corpulento y rubicundo Mortífago, que reconoció como Rodolphus Lestrange. Se agacho y con rapidez tomo su varita, al mismo tiempo que sentía como todo daba vueltas.
Minerva no fue lo suficientemente rápida y una maldición impacto en ella, haciéndola caer al piso. El Mortífago levanto la varita dispuesto a terminar con ella, pero Hermione se le adelanto.
— Depulso— Grito.
El encantamiento voló hacia el Mortífago que creo un potente escudo para detenerlo. Hermione avanzo un poco más hacia él, con la intención de distraerlo y evitar que atacara a su profesora favorita, que todavía seguía tirada en el suelo sin poder recomponerse.
— Vaya vaya, pero si es la Sangre Sucia Amiga de Potter— Le dijo con burla— Me voy a divertir un rato contigo.
Un rayo de color rojo se dirigió hacia ella que lo esquivo con dificultad. Contraatacó al instante con un Desmaius que Lestrange volvió a interceptar.
— ¿Te gusto ver de nuevo a tu amiguita?, debe haber sido muy duro ver como los traiciono y que ahora esta con nosotros. Me pregunto que dirán tus amiguitos cuando se enteren que mato a Flitwick— Dijo lanzando una despectiva mirada al cuerpo del profesor— Seguro que la terminaran odiando y no es para menos.
— CÁLLATE, Reducto.
El Mortífago se aparto de un salto y esquivo el potente hechizo que Hermione le había lanzado. Respiraba con rapidez, la furia recorría sus venas, quería que se callara de una vez, sentía que iba a explotar.
Lestrange lanzó una risotada e hizo un movimiento cortante con la varita. El hechizo le dio de lleno en el pecho y sintió como algo le abrasara la piel. Cayo hacia atrás y todo el aire que tenía en los pulmones se esfumo.
El Mortífago comenzó a caminar hacia ella con una expresión triunfal en el rostro.
— Pobre Sangre Sucia, ¿la querías mucho verdad?— Le dijo burlonamente— Supongo que deberías elegir a tus amigos con más cuidado la próxima vez. No todos se compadecen de una maldita muggle.
— Diffindo— Grito apuntándolo.
Su ataque lo tomo por sorpresa y no pudo evitar el hechizo por completo, un gran corte apareció en su rostro y en pocos segundos quedo cubierto de sangre.
— Eres una maldita.
Levanto la varita con rapidez, pero un hechizo le acerco en el costado haciéndolo tambalearse. La profesora McGonagall se había incorporado y le había lanzado una maldición.
Lestrange conjuro un escudo para protegerse de los hechizos que la profesora había comenzado a lanzarle sin cesar. Sabiendo que no tenía oportunidad de ganar la batalla corrió hasta la salida, esquivando también los ataques de los Aurors. Cuando traspaso el portón giro sobre si mismo y desapareció.
— ¿Hermione estas bien?— Pregunto la profesora caminando hacia ella.
— Si, si estoy bien— Respondió con un hilo de voz, al mismo tiempo que se incorporaba.
— Necesitas volver al castillo. No es seguro estar aquí, tenemos que volver a colocar las protecciones, debes ir a la enfermería— Le dijo después de observarla y no notar ninguna herida de gravedad.
La profesora la observo hasta que ella monto en la Saeta y voló hacia el castillo. Cuando estaba sobrevolando la zona de la Torre de Astronomía vio como un gran tumulto de estudiantes se había agrupado allí y más seguían llegando. Recordando la marcha tenebrosa y sintiendo una opresión en el pecho bajo en picada.
Las personas estaban ubicadas formando un circulo, en ese momento recordó a Harry y si…
Por favor, por favor que no sea él…
Su respiración se disparo y comenzó a avanzar hacia el centro, empujo a varias personas pero no le importo, pudo ver la alta figura de Hagrid y vio que el cuerpo del guardabosques se sacudía levemente, a causas de los llorosos.
— Ven, Harry…— Escucho decir a Hagrid.
Eso la calmo de sobre manera, Harry estaba bien. Pero alguien había caído…
Llego hasta Hagrid y se coloco a su lado, la escena que mostraban sus ojos hizo que se le llenaran los ojos de lágrimas. Harry estaba arrodillado al lado del cuerpo de Dumbledore.
Lo observo con detenimiento, parecía que dormía. No podía creerlo, no podía creer que el mago más grande de todos los tiempos estuviera muerto.
La realidad era demasiado dura, ver a Dumbledore muerto significaba que los Mortífagos podían acabar con todos, que nadie era lo bastante poderoso como para hacerle frente. Que todo por lo que habían luchado quizás no se cumpliera jamás. El mundo libre de miedo que anhelaban probablemente no existiera nunca.
Se inclino sobre su amigo y lo tomo de la mano, no era bueno que Harry se quedara allí.
— Ven Harry, vamos— Le susurro.
Harry obedeció y dejo que lo guiara fuera del tumulto, comenzaron a caminar hacia el castillo. En ningún momento soltó la mano de su amigo, que permanecía en silencio, como ido.
Cuando estaban llegando a la gran entrada la profesora Sprout salía del castillo a toda velocidad. Tenía el rostro pálido y surcado de lágrimas.
— Deben ir a la enfermería chicos— Les dijo con la voz quebrada— Varios de sus compañeros están allí.
— Si profesora— Le respondió con un hilo de voz.
Estaban a un corredor de llegar a la enfermería cuando se detuvo, tenía que contarle a Harry todo lo que había ocurrido, él merecía saberlo.
Lo miro a los ojos y vio en ellos la misma tristeza que se reflejaba en los suyos.
— ¿Qué ocurre Hermione?— Le pregunto al ver su expresión.
— Tengo que decirte algo…
No encontraba las palabras adecuadas para hacerlo, ¿Cómo podía decirle a su mejor amigo, su hermano, que Luna la persona que el amaba había asesinado a un Auror?, no era fácil. Esa noche había sido la peor de su vida, sus más terribles pesadillas se hicieron realidad en esas últimas horas. Su mundo se había partido en dos, al ver a Ginny con ellos. No entendía que sucedía, sabia que algo estaba mal. Que ella nunca haría todo lo que hizo, pero le había lanzado el hechizo que daba fin al Imperius y nada había pasado.
Pero no podía aceptarlo, la conocía y sabía que jamás haría eso, creer que era una Mortífaga significaría aceptar que lo más bueno que tenía en el mundo había muerto. La amaba, la amaba con toda su alma y por eso sabía que no era Ginny.
— ¿Qué es Hermione?, ¿Qué sucede?— Le pregunto presa de la desesperación ante el silencio de su amiga.
— No se que les habrán hecho… no consigo hallar ninguna explicación… pero Luna y Ginny… estaban con los Mortífagos— Termino rompiendo a llorar.
Le explico todo, absolutamente todo lo que había pasado. Cuando termino vio que Harry también estaba llorando, ambos amigos estaban rotos por el dolor.
— Yo también estoy seguro de que ellas nunca podrían haber hecho algo así— Musito Harry con voz temblorosa— Pero las salvaremos, te juro que lo haremos.
Se abrazaron y lloraron en silencio, tratando de confortarse el uno al otro.
Estaba parada a orillas del lago, contemplando el atardecer. Hacia algunas horas había concluido el funeral de Dumbledore. Ese era el último día que pasaría en Hogwarts, mañana temprano todos los estudiantes partirían hacia sus casas y ella se prepararía para efectuar el paso más importante de toda su vida.
No volvería a Hogwarts para el próximo año, acompañaría a Harry en la búsqueda de los Horrocruxes y Ron iría con ellos. Habían pasado dos días desde la batalla y todavía parecía estar en una especie de ilusión surrealista. Recordaba cada palabra y cada movimiento efectuado por Ginny y el dolor en su pecho era extremo.
Por más que los Aurors habían perseguido a los Mortífagos no habían dado con ellos, se habían esfumado, como ni nunca hubiesen atacado el castillo, como si Dumbledore no hubiese sido asesinado por Severus Snape. No podían hacer nada para hallarlos y hallarlas, lo único que podía salvar a Ginny y Luna era que destruyeran a Voldemort.
Era la única esperanza de recuperarlas o eso creían ellos, necesitaban creerlo, porque si no lo hacían el dolor de ver que todo estaba perdido terminaría por consumirlos. Por eso el día en que Harry cumpliera diecisiete años se lanzarían hacia una búsqueda que podría acabar con sus vidas, pero no les importaba, tenía que lograr que Voldemort dejara existir, tenían que salvarlas.
Se cruzo de brazos para conservar el calor, el día había estado frió y ventoso, como aviso de la tormenta que se avecinaba sobre ellos. Cerró los ojos al tiempo que el sol desaparecía por el horizonte y una lágrima se deslizaba por su mejilla.
— No descansare hasta salvarte Gin, incluso si con ello se me va la vida— Pensó.
Fue una promesa que nadie escucho, solo la noche fue testigo de su juramento.
Espero que les haya gustado este nuevo capi…
Finalmente Harry, Ron y Hermione partirán a la búsqueda de los Horrocruxes…
Les cuento que voy a incluir los hechos que ocurrieron en D.H en el fic y no haré mucho hincapié en la búsqueda, solo creare un capitulo que hable acerca de esos meses y luego volveré introducir mi propia trama...
El capitulo numero doce lo colgare el martes de la semana próxima...
QUE TENGAN UN PRECIOSO DIA DE SAN VALENTÍN!!!!
