Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro. Contiene texto explicito sexual.
Capítulo 11 de 13: Capricornio
Shura y Geist
Aquella mañana como muchas otras había salido a correr por los límites del Santuario tratando de ejercitar su cuerpo. Era extraño como encontraba placer en andar a punto de amanecer por los bordes del Santuario sintiendo como la brisa de la mañana y el aire gélido golpeaban su rostro. Con un conjunto deportivo gris y una pequeña mochila el santo de Capriconio corría percibiendo el ácido láctico endurecerle las piernas a cada trote y fortaleciendo aun mas su perfecto cuerpo. Y más que por mantener su forma, aquel pasatiempo le ayudaba despejar su mente y olvidar sus preocupaciones si es que tenia alguna en esta nueva oportunidad que Athena le había regalado.
Pero aquel dia algo sucedería. Un pequeño punzón se había resentido en su pecho, obligandolo a detener su marcha mañanera y agacharse, sosteniéndose de sus rodillas pues el dolor le abrumaba haciendo que su respiración se tornara difícil.
Suspiro tratando de calmar a su agitado corazón y busco en la mochila que llevaba a cargo su botella con agua. La abrió desesperadamente y se la echo en la cabeza tratando de que sus sentidos se volvieran estables. El agua fría poco a poco calmo su ansiedad y le estabilizo importandole poco el erizar de su piel ante tal shock.
Aquel dolor no era algo nuevo, se había estado percibiendo durante las últimas noches esporádicamente aunque el santo no le prestara la atención necesaria , esta vez le estaba ardiendo de sobremanera.
Decidió entonces que debia ir a un médico fuera del Santuario pues no deseaba que nadie supiera que no estaba del todo bien, sobretodo sus amigos y compañeros de orden.
Al llegar a aquella consulta el médico del pueblo de Rodorio, de pronto le pidio hacerse unos exámenes de rutina para después, recibirles y esbozar un gesto que le resulto de sobremanera preocupante.
Su corazón presentaba una arritmia y su sangre una alteración en los niveles de fosfatos, asi que no cuidaba su condición, y hacia transfusiones sanguíneas por un tiempo, podría llevarle a un infarto.
El santo se preocupo de su estado. Era increíble como a pesar de haber revivido no hace mucho tiempo, su condición humana le hacía valorar aún mas esta nueva oportunidad de vivir.
Las dudas lo atormentaron. ¿Y si volvia a morir, y si dejaba de ver la sonrisa de sus amigos y de aquellos a los que consideraba familia, y si la dejaba de ver a... "ella"?
Ella no era otra que Geist, la amazona de los abismos, misma que se había vuelto necesaria para el santo. Todo había sucedido por aquella responsabilidad nueva asignada a su cargo de mantener el orden del recinto de las amazonas. A Shaina que no le habia agradado la idea de que un santo llevara aquella responsabilidad, por le habia asignado a su mejor discípula la tarea de entregar los informes respecto a ellas que el santo deseara. Y asi lo hizo ella.
De un día a otro, el hecho de trabajar en la oficina de la administración de las amazonas se habia tornado un hecho de placer y deber. La amazona de los abismos había quedado prendada y nerviosa por aquel semblante bien parecido del santo, quizás también por el hecho de ser un santo dorado y a él, ella no le había pasado indiferente con su femenina silueta.
Un día cualquiera, ella le arrebato un beso a Capricornio tras discutir con Shaina sobre los santos, pues para la amazona de Cobra los santos solo las veían como diversión por lo que la reto a alejarse al reconocer "un poco de acercamiento excesivo" de su compañera. Geist entonces quiso demostrarle a su mentora que se equivocaba, descubriéndose el rostro para que el santo reclamara su cuerpo sobre un escritorio y enamorarlo. Quería sentirse diferente e importante, mejor que cualquiera de sus compañeras, siendo elegida por un santo dorado mas que su cuerpo, por su compañía. Y ella lo lograría.
Y asi, cómplices a la misma hora en la oficina, santo y amazona terminaban algunos deberes para escabullirse al baño y saciar su lujuria. Sin promesas, sin "te quieros" de por medio, solo caricias ansiosas por escapar.
Para Shura en ese momento ella solo era un juego, no pensaba en Geist como una "novia" pues se decia a si mismo que no tenía tiempo o que no podía enamorarse pues el amor no estaba hecho para alguien como él.
Aunque sinceramente veía cualidades en la amazona que se le tornaban interesantes. Era muy lista, muy hermosa y sentía que podía contarle cualquier cosa logrando que la jovencita le mirara impresionada. Y eso le gustaba. La atención y su cuerpo cálido solo para él.
Pero ahora todo debía terminar, su "juego" con Geist no debía continuar por más que necesitara su compañía y caricias. Y él debería hacerlo.
-X-
Shura pidio un par de días de licencia en el recinto de las amazonas para cuidarse siendo sustituido por Camus ,por lo que las ausencias no pasaron desapercibidas para la amazona de los abismos. Su preocupación al saber que no volvería pasaba día a día y se acrecentaba incluso atreviéndose a preguntarle al serio Camus, quien no revelaba nada.
Quiso buscarle, pero sabía que eso era muy imprudente y podria costarle la vida si era sorprendida y no contaba con una invitación a los Templos del Zodiaco, aunque su sorpresa fue mayor cuando una semana despues de silencio y ausencia, recibio una nota de Shura invitándola a su Templo.
Él nunca lo habia hecho, por lo que accedió tan pronto pudo escapar de Shaina. Avanzo por los atajos de los Templos y arribo hasta el privado de Capricornio. Por fin lo veria y podria estar en un Templo sagrado siendo "la elegida" de un santo.
El santo en su cocina y con su ropa deportiva, mientras preparaba su comida bebió las pastillas que le habia dado el médico y percibio a un "intruso" en el interior de Capricornio, haciéndose camino hasta su salón principal.
Y entonces la vio, a Geist observando curiosa y con fascinación las columnas de su Templo ya sin su máscara pues era una costumbre a la que se habituaba en su compañia.
Al verlo, no pudo evitar esbozar una sonrisa y correr como niña inquieta hasta quedar a centímetros de él. Él parecía no estar de buen humor, por lo que prefirio no abrazarle, solo mirarle.
-Me pediste que viniera, ¿sucede algo? -ella suspiro intranquila, acariciando suavemente sus mejillas-¿Porque no has ido a la administración de amazonas, estas enfermo?
El santo evadió la mirada de la jovencita que esperaba paciente sus palabras, alejando sus manos de su piel. Él parecía no estar dispuesto a nada. Silencio, solo silencio tenia.
Entonces ella rompió el mutismo para animar la conversación.
-¿Recuerdas que dijimos que teniamos que salir de la oficina a algún lado?. Bueno, el restaurante al que queria ir contigo estaba vacío hoy, debimos ir.
-Ya no quiero que nos veamos.
Aquella confesión atrapo desprevenida a la amazona. No supo exactamente cómo reaccionar pues a pesar de que con Shura sabia bien que era un futuro incierto ,el despertar de un momento a otro de su "lindo romance de ensueño" le desconcertaba.
-Ya no quiero que nos veamos, Geist.
-¿Porque?
-No hay una explicación.
La amazona observo al suelo creyendo que era una mentira para asustarla.
-¿Por qué, quiero saber un por qué Shura?, no puede cambiar todo de la noche a la mañana.
-Claro que lo puede, me aburrí de ti, de esto.
Aquellas palabras sentenciaron con frialdad a la de cabellos negros. Shaina haíia tenido razón, los santos solo las desechaban a la menor provocación y ella jamas habia sido "especial" para él. Su orgullo flaqueo. De alguna manera, habia llegado a pensar que tenia cierta conexión con el de Capricornio, no entendia como habia podido soñar tan lejos y dejarse hacer a voluntad del santo.
-Ya has obtenido lo que querias, puedes presumir como otras tantas que te has acostado con un santo dorado. Y no te preocupes, recibirás algún regalo por tu tiempo conmigo.
-¡No quiero!-grito al amazona tratando de reprimir su orgullo mientras él le daba la espalda.
No pudo negarse que aquel grito le habia dolido inexplicablemente al santo. ¿Acaso él también tenia algún sentimiento por ella?
Como podia decirle que algo no estaba bien su cuerpo y que preferia dejarle antes de que fuera un lastre para ella. No quería que nadie el tuviese lastima alguna.
De pronto, la amazona corrió hasta él y le sujeto de la cintura.
-¡No voy a dejarte, lo has oido!-grito Geist abrazándose con fuerza a su espalda.-¡Eres mio!
-¿De qué hablas?-el santo dijo con severidad.
-No me digas que no soy nada mas que solo sexo para ti Shura, yo lo se ,yo se que no es así.-ella le estrujo demás- Por eso me has llamado a tu Templo, lo se.
-¿Como tengo que demostrártelo, que tengo que hacer para que me creas?-acerto a decir el santo chasqueando la lengua, fastidiado.-¿Como te hago saber que no me interesa nada de ti?
El santo aprisiono los brazos de la amazona con fuerza y los solto de su cintura para enfrentarle. La mirada centellante de la amazona dejaba desconcertado al santo.
-Tu no me harias daño.-susurro ella al borde del llanto al sentir la mirada severa del santo. La observo, vulnerable y preciosa. Quizás si solo la "usaba" con violencia una ultima vez, ella le dejaria, ella "le creería".
Shura lo sabia, si la tocaba de aquella manera apasionada como acostumbraba quiza podria morir en el intento. Dudo pero verle asi encendió sus sentidos. Realmente deseaba hacerle el amor aunque fuera por ultima vez pues Geist le despertaba ternura y deseo a la misma vez.
No le importo incluso lo que dijeran los medicos, si moriria, lo haria plenamente en sus brazos y disfrutando de su delicioso calor. La atrajo de sus brazos con fuerza a su figura, y dejo que ella le atrapa los labios con su mirada anhelante, furiosa, reclamante ante los labios del español que diestramente comenzaba a desvertirse las prenda para sujetarle a su cintura. Ansiosos uno del otro, se dejaron apoyar hasta una de las paredes del Templo.
Fundidos en aquel beso frenético, la amazona diestramente alzo sus muslos amoldando la definida cintura del santo, apegándose a su virilidad mientras el atrapaba su cuello con sus manos.
Las hebras negras del cabello de ella se enredaron en sus dedos y hábilmente se deslizaron hasta sus hombros que pretendían quitarle el letardo morado que portaba y medias oscuras.
El santo no dudo, encendido hasta los nervios, deslizo el letardo, exponiendo su preciosa silueta a su vista y deleito su lengua con la suavidad de la piel de su pecho expuesto, escuchandole jadear descaradamente. Reconocia cada parte del cuerpo femenino de ella y sabia a ciencia cierta donde estimular para robarle el aliento. Si se convertiria en su ultima vez tocandole la piel, sin duda seria la mejor.
Lentamente abandono su pecho para descender por el vientre de la dama ,quien sonrojada se apoyaba en la fria pared sin importarle el erizar de su piel al tocarla. El santo travieso entonces se hizo espacio en sus piernas y diestramente descendio al suelo, uniendo sus labios femeninos con su boca.
-¡Shura!-grito la amazona, siendo sorprendida por aquel acto del santo, quien la estaba llevado a la locura con su lengua rozando su sexo.
Tras unos minutos provocando la humedad de su cuerpo, el santo se puso de pie de nuevo, aprisionandola contra la pared frenéticamente.
-No puedo esperar a hacerte mia...-susurro hacia su oido el santo mientras ella le sujetaba los cabellos de la nuca con fiereza. Ella lo sabia, no habia marcha atras para la locura del cabrito.
La semi cargo sobre su cintura ,acomodandose en su interior y comenzo a adentrarse al húmedo interior de la amazona, que suspiro con fuerza ante la primera embestida violenta.
El santo comenzo a percibir aquella ansiedad subiendo minuto a minuto cada que entraba al interior de la amazona, quien se sobresaltaba ante la intensidad con la que el santo la reclamaba. Era extraño pero esta vez percibia a Shura mas embravecido que cualquiera de sus encuentros anteriores, incluso lastimandole involuntariamente en un par de ocasiones. ,¿Y si era verdad,y si solo la habia usado para saciarse de placer?
Y ante aquellos movimientos bravos y frenéticos supo pronto que llegaría al final de su deleite. Ella, escandalosa como era, gimió como si deseara que los dioses le escucharan ante los espasmos violentos que el español provocaba en su cuerpo y él dejo que su razon se nublara, cerrando sus ojos con fuerza para disfrutar la electricidad en su cuerpo una "ultima vez".
Los latidos ya presurosos del santo le hicieron aparecer un pequeño dolor de pronto en su pecho. El concentrado santo comenzo a abrir los ojos, preocupado pues su corazon, pues quiza no le resistiria por mucho tiempo aquel encuentro.
Le busco el rostro y al verla tan enardecida, decidio continuar hasta satisfacer todos los deseos de la joven y de paso, calmar la ansiedad en su virilidad. Apresuro su respiración y movimientos percibiendo el sudor escurriendo de su frente una y otra vez y entonces se detuvo en el interior de la joven descargandose de placer. Un suspiro le hizo cerrar sus ojos y acto seguido, el cuerpo del español cayo inerte sobre el piso de su Templo, dejando desconcertada a la joven, quien se agacho hasta él al verlo desmayado.
-X-
Shura abrio los ojos, observando a su alrededor. Vestido de blanco, en una camilla y canula conectada a su arteria le dieron la bienvenida de su viaje en profundo sueño. A su lado, con un libro en un sillón reposaba Geist con los ojos cerrados.
Observo al techo, tratando se regresar a sus recuerdos para asegurarse de lo sucedido. La amazona comenzo a removerse inesperadamente y parpadeo a su frente asegurandose que el guerrero estaba despierto.
-Shura...-murmuro cálidamente la de cabellos negros, acercándose hasta el, sosteniendo su mano.
-¿Que ha sucedido?-ante la cuestión, de pronto la amazona comenzo a enrojecer sus ojos, observándolo.
-¿Cómo pudiste ocultármelo, crees que nunca iba a saberlo, este era es el motivo de tus ausencias?
El santo entonces supo de que hablaba ella. Su enfermedad ya no era aun secreto.
-Estas enfermo.
-Geist, eso no te importa, asi que vete.-dijo con frialdad el santo.
-¡No!, ahora lo entiendo todo, ¿es por esto que querias alejarme, cierto?
-¡Te he dicho que te vayas!-grito el santo, aventando su mano lejos de la suya.
La amazona se quedo impresionada por aquella manera de tratarle del santo y no es que esperara nada, menos ella siendo quien era, pero no podia evitar que le doliera. Para ella, desde aquel momento en que decidió que Shura seria el unico hombre que le descubriría la máscara, no habia dudado en tomar aquella decisión de amarle, aun si no era correspondida, aun si tenia que ocultarlo como su mentora Shaina lo habia hecho...mas que presumirlo como habian hecho otras de sus compañeras. Shura realmente le gustaba, mas que un juego, mas que sus caricias, simplemente por compartir vida a su lado.
La amazona entendió, no le presionaría, no mientras estuviera asi, en cama por lo que se dio media vuelta y avanzo hacia la puerta ante la mirada ausente del cabrito.
-Shura...-dijo la amazona posando su mano en el tomo de la puerta. El santo trato de parecer indiferente ante la evidente tristeza de la amazona.
-Si no te hubiera conocido no hubiera sabido de tristeza por perder a alguien pero si no te hubiese conocido, tampoco sabría la alegría por verle. Agradezco cada momento contigo Shura, aun si fue duro o pequeño, no importo pues no sabes lo feliz que me hiciste.
El corazón ya lastimado del santo ,se agito como en pocas ocasiones con aquellas palabras y supo entonces que tenia que actuar.
-Geist...-pronuncio el santo cuando la amazona ya habia abierto la puerta, deteniéndola.
-Quédate...y cierra esa puerta, por favor.
La amazona paso saliva para calmar aquel nudo en su garganta y cerro la puerta, pero no le enfrento.
-Estoy asustado y no se que debo hacer.
La amazona permanecio ahí de pie, y quieta escuchando.-Tengo miedo de morir, de perder esta nueva oportunidad, de no volver a tocarte, incluso de perderte. Durante toda mi vida nunca me importo morir, ni si quiera fue una preocupación que pasara anteriormente en mi mente pero ahora, es diferente. Realmente quiero vivir y disfrutar esta vida pasando buenos momentos contigo...pero no depede de mi,depende de mi cuerpo,de mi interior.
La amazona se conmovio ante lo dicho, girandose intempestivamente hasta la cama de Shura, abrazandole los pies.
-No lo haras, lo prometo, voy a cuidarte y aun asi sea lo último que haga, me quedare a tu lado. Te dare mi aliento si es necesario, mi sangre, hasta mi propio corazón, hare todo lo que me pidas para que estes bien, pero no digas que me vaya.
El santo le sonrió. Era increíble como aquella amazona de apariencia fiera, podia amarle de tal manera y él, quizas, lo hacia de cierta manera.
-La amazona le volvio a sostener la mano-No te asustes, yo cuidare de ti.
-Esta bien, quedate conmigo.
Continuara...
Lindos lectorcitos, vamos rápido porque asi son estas historias. ¡Ya casi acabamos,gracias!
Es increíble como ya tengo algo escrito de Afrodite que vamos a reinvindicar como el santo sexy y varonil que es, pero no tengo nada de Camus pues aun no estoy segura si lo pondre con Hilda o un OC, ya que quiero hacerlo muy romántico...¡Si!, leyeron bien, romántico aunque Camus sea mas frio que este invierno. En fin, vere como se me da la inspiración después. Los amo un buen a ustedes mas que a mi crush, mejor amigo ,futuro esposo y nana de nuestros perritos, asi que imagínense cuanto. Les diria que mas que mi arquerito sagitariano pero ahi si les ando fallando.
Gracias Isa Scorpio, Nicole 626, sslove,Violet Ladii, Dulce Locurilla y demas por aguantarme el paso.¡Besillos para ustedes! Nos vemos pronto.
