Reloj de Arena
por Karoru Metallium
Disclaimer: Gundam Wing y sus personajes son © Bandai, Sunrise & Sotsu Agency. Claro que si me regalaran a Zechs no me pondría brava... ¿quién no querría ese hermoso regalo? Las situaciones presentadas en este fic que no pertenezcan a los ya mencionados, son propiedad intelectual de "Karoru Metallium". Si no respetas eso -es decir, si te copias aunque sea un pedazo-, serás pateado.
Capítulo XI
Vísperas
De nuevo en el refugio de su oficina, a Noin le tomó un buen rato recuperarse del huracán emocional que acababa de devastarla, aquella marea roja que parecía haberse agolpado frente a sus ojos, haciendo que su visión se debilitara por momentos. Su debilidad la ahogaba, la indignaba...
Respiró profunda y rítmicamente, tratando de recobrar el control de su cuerpo, perdido en un ataque de pánico tan inusual en ella que resultaba más que alarmante. Se concentró en los hechos.
Zechs sabía...
Bah, y qué. Estaba haciendo una montaña de un grano de arena. Por lo visto, ni siquiera un trancazo directo contra el muro del "no puede ser" había podido sacarle de una vez por todas al majadero ése de adentro. Podía haberlo mandado muy largo al carajo, pero el tipo tenía residencia permanente en su corazón y para sacarlo de esa caprichosa parte de su cuerpo iba a tener que trabajar horas extras. Estaba bien jodida.
Había comprendido que alejarse de él no solucionaba nada. Había comprobado que no era correspondida. ¿Qué podía hacer? No echarse a llorar, eso ni pensarlo. Aguantarse y concentrarse en el trabajo era su única salida... después de todo, era lo que había hecho durante años; podía lograrlo.
Si había gente que podía vivir con una bala alojada en el cerebro, ¿porqué no iba ella a poder vivir con Zechs Merquise en su corazón? Algún día tendría que salirse, ¿no? Lo que sí podía hacer era limpiar su mente y dejar de martirizarse, porque la pose de mujer sufrida definitivamente no le iba...
Se permitió un hondo suspiro antes de encender su terminal y retomar el trabajo de la mañana; a pesar de su estado emocional logró concentrarse sin demasiadas dificultades, reduciendo la búsqueda al menor número de resultados para mayor eficacia.
La situación allá afuera, con una guerra oculta ante el gran público, no estaba como para alegrarse. En los últimos meses, y a pesar de que había salido en muy pocas misiones, a Noin le había tocado presenciar más de un acto terrorista y arrestar a más criminales de los que hubiera podido imaginarse. Cualquiera pensaría que con la nueva paz no habría necesidad de policía, pero la Preventer se había convertido en un ente indispensable, sobre todo en labores de inteligencia.
Todas las muertes de militares, revolucionarios y civiles durante las dos guerras no habían bastado para acabar con los gérmenes reaccionarios, y células terroristas florecían por todas partes, financiadas por gente que deseaba una nueva guerra en la cual pudieran beneficiarse vendiendo armas y municiones. No sólo les financiaban, sino también les proveían de armamento.
Ya no había Gundams, ni armaduras de batalla... la guerra oculta transcurría en medio del silencio de actividades de sicariato, robo de materiales peligrosos, asesinatos selectivos y actos terroristas aparentemente al azar. La verdadera paz seguía siendo elusiva; y eso era más que evidente en el sector 2, conformado por Italia, Grecia y los Balcanes, y sacudido con más frecuencia que los otros por el terrorismo.
Elaboraba el informe con el resultado final de sus pesquisas cuando Duo Maxwell apareció en el umbral, algo agitado y ya vestido de civil con una camisa azul y unos jeans que para variar no estaban desteñidos.
- ¡Hey, Noin! ¡Que saliste como alma que lleva el diablo! ¿Qué te ocurrió?
- Tuve un encontronazo con Zechs.Me largó algo que me cayó muy pesado, así que me di el gusto de mandarlo al carajo - repuso ella, sin dar mayores detalles. Antes de que el joven pudiera proseguir con otra ristra de preguntas, le soltó un hueso para distraerle -. Tengo a un sospechoso de ser el banco de los terroristas...
- ...¿ah, sí? ¿Quién? - Duo se acercó y se sentó en la silla frente al escritorio, concentrándose en las palabras de Noin.
- La inspección de algunas cuentas me llevó, por distintas vías, a una tal Carina Catalano, residente en Roma. Asumo que esta mujer es uno de los personajes que financia a los terroristas... su padre, Carlo, pertenecía al círculo de chiflados de Dekim Barton, y murió junto a él en el ataque final al búnker en el que Mariemaia retenía a Relena. Claro, esa historia nunca se hizo pública para proteger a la familia Catalano...
- ¿Cómo sabes tanto de esa gente? - preguntó Duo, con curiosidad.
- Yo nací en el sector 2, Maxwell. En Nápoles, para ser exactos - sonrió levemente ante la expresión de sorpresa que apareció en la faz del joven -, viví allí con mi familia hasta los diez años; sé de lo que te hablo. Los Catalano eran entonces, y siguen siendo ahora, una de las familias más influyentes de Roma y de toda la Campania. Nunca llegué a conocerlos, porque mi familia era de clase media y no se codeaba con gente tan importante, pero llegué a ver a Carlo Catalano una vez, de niña... cuando volví a verlo ya era cadáver.
- ¿Piensas que los está financiando por odio a los asesinos de su padre?
- Por eso y porque muy probablemente es una imbécil con demasiado dinero y sin nada que hacer - repuso Noin, pensativa.
- Supongo que aprovecharemos nuestra estancia allá para acercarnos a ella... ¿Une sabe esto?
- Aún no; llegué a esas conclusiones con unos descubrimientos que hice hoy y apenas estoy redactando el informe correspondiente. Y créeme, no habrá necesidad de perseguir o buscar a Carina: será ella quien se acerque a nosotros... tratando de llegar hasta Relena. Pero para ocuparse de su seguridad ya está Yuy; es su tarea mantenerla a salvo mientras nosotros husmeamos la cacería.
- Entonces partimos mañana, con Relena... Trowa me dijo que él y Wufei se van esta noche. Oye, Noin - empezó, cautelosamente -, este viaje al sector 2 será entonces como volver a casa para ti, ¿no? ¿Tu familia sigue allí?
- No realmente. La única familia que me queda son primos a los que no veo desde hace mucho, Maxwell. Mis padres y mi hermano menor murieron en un accidente cuando yo tenía diez años - el joven de la trenza le lanzó una mirada comprensiva y apenada.
- Siento haberte hecho esa pregunta, Noin...
- No lo sientas. Todos hemos perdido a alguien, o simplemente no lo hemos tenido - una sonrisa leve curvó los labios de la chica -; nunca los olvidaré, pero he aprendido a superar el dolor de su pérdida... ha pasado mucho tiempo ya.
- Es la vida - dijo Duo simplemente, encogiéndose de hombros. La joven tenía razón... entre las guerras y la vida, todos habían perdido algo; él mismo, al igual que Heero, era un huérfano de origen incierto. Al menos ella era capaz de recordar a su familia, aunque eso aumentara el dolor de la pérdida en lugar de aminorarlo. Noin parecía estar perfectamente enfocada en la misión y no daba señales de algún tumulto interno, su faz permanecía serena; pero Duo, con la fina percepción de la que a veces era capaz, sentía inquietud -. ¿Estás bien?
- Estoy bien, Maxwell. Y te sugiero que si quieres conversar con Yuy aproveches de hacerlo ahora, porque a partir de mañana le va a tocar estar pegado de la señorita botón de rosa como una lapa.
- De hecho, hemos quedado en reunirnos todos un rato en el café de la esquina. ¿Quieres venir?
- No sé... - dudó la joven - deben querer hablar con libertad, yo sólo les estorbaría. Además, si Chang me suelta una de sus frasecitas chauvinistas voy a tener que retarlo a un duelo... que por supuesto no aceptará, ya que se niega a pelear con mujeres - esbozó una sonrisa burlona.
- Quizás tengas razón - admitió el ex piloto, con una sonrisa divertida -. Y ya que mencionas a Wu... no digo nada de él porque sabemos que no es el ser más expresivo del universo; aunque comparado con Heero es casi comunicativo. Pero... y corrígeme si me equivoco... me pareció que Sally Po le lanzaba unas miradas muy raras...
- ¿Ah, sí? ¿Y qué piensas de eso? - preguntó ella, con fingido desinterés. Los ojos violáceos de Duo casi se salieron de sus órbitas.
- No. Eso no. ¡No me digas que esos dos...!
- Yo no he dicho nada - murmuró Noin con aire distraído, mirándose las uñas.
- Ni falta que hace... qué bárbaro. Hija, que no puedo siquiera imaginarme al Wu siendo romántico o algo así...
- La gente no siempre se junta por razones románticas, Maxwell. Y repito: no he dicho nada.
- Ya sé, ya sé - concedió el chico, pasándose las manos por el cabello algo desordenado. Una brillante sonrisa iluminó su cara -. No puedo esperar para ver acción de nuevo....
- No te ilusiones demasiado. No creo que veamos acción propiamente dicha apenas al llegar - le dijo en tono de advertencia.
- Lo sé, pero eso no evita que me emocione - le guiñó un ojo -; sé que tú también estás emocionada, aunque lo disimulas mejor...
Noin no pudo evitar reír en respuesta al guiño y la cautivadora sonrisa del chico de la trenza.
- Claro que estoy emocionada... ya hice mi labor de inteligencia y ahora voy al campo. Veo mi ascenso acercándose a pasos agigantados, Maxwell.
- Planeas llegar lejos en esto, ¿eh? - la miró con curiosidad - ¿No quieres regresar al ejército?
- No. La Preventer me gusta más; a menos que algo pase, quiero hacer carrera aquí hasta que me llegue la jubilación - sus ojos azul oscuro brillaron con malicia -. Y cuando llegue ese día, me retiraré tranquilamente con mi pensión a una cabañita junto al mar y adoptaré cinco gatitos para que me hagan compañía mientras masco el agua.
Duo se echó a reír, divertido.
- Lo tienes todo fríamente calculado, por lo visto. ¿Y a qué te refieres cuando dices "a menos que algo pase"?
- A lo que todo estratega y planificador debe considerar, Maxwell: los imprevistos, que requieren planes de contingencia. Podría sufrir de alguna lesión irreversible en una misión peligrosa, Une podría reubicarme a su antojo, podría terminar a las órdenes de alguien que no me agrade...
- ... podrías casarte y tener hijos, etcétera - zumbó Duo, buscando picarla; pero ella, simplemente, asintió.
- Eso también está contemplado en mis planes de contingencia. El hecho de que no haya sucedido hasta ahora, o de que no vea horizontes con respecto a eso, no significa que no pasará en el futuro - al ver la expresión de Duo, se apresuró a añadir:-. Y no, no te voy a contar cuáles son mis planes; eso pertenece al secreto de la estrategia.
- Malvada - el joven hizo un gracioso puchero y se puso de pie, estirándose como un gato -. Me voy; quiero aprovechar para charlar un rato con Quatre.
- Quizás puedas pasar un rato de calidad a solas con Yuy cuando los demás se vayan - apuntó Noin con malicia, y él le sacó la lengua antes de irse.
Después de que Duo se marchó, Noin imprimió el informe y borró cualquier huella que hubiera podido quedar de su investigación en la red y en la misma computadora. A pesar de lo mucho que le debían a la tecnología, ella sentía desconfianza por la relativa inseguridad que ofrecían los sistemas; cuando el material era de naturaleza delicada, prefería recurrir al viejo medio de entregarle directamente un informe escrito a su superior, quien lo leería e inmediatamente procedería a destruirlo. En eso, ella y Une estaban de acuerdo.
Subió a entregárselo personalmente y se sentó frente al escritorio mientras la comandante leía, con los ojos fríos y la expresión turbia.
- Esa mujer es muy popular en Roma - dijo al fin, ajustándose los anteojos sobre el puente de la nariz; un gesto que Noin conocía bien y que delataba cansancio -, sus fiestas son lo más comentado de la ciudad, y según se dice allí se distribuye droga a los adolescentes.
- No conocía ese detalle - murmuró Noin, sobresaltada.
- No existen pruebas de eso, por supuesto; como no las hay de que esté financiando realmente a los terroristas... estos movimientos de dinero están muy bien cubiertos. Sólo necesitaría un buen abogado para hacer que el caso nos estallara en la cara si intentamos acusarla; y ella puede pagar para tener la mejor defensa. No va a ser fácil acorralarla, y mucho menos encontrar pruebas concretas de lo que está haciendo - dijo, pensativa. Luego esbozó una sonrisa cansada -. Buen trabajo, Noin... hasta que se te hizo, vas a ir al sector 2 como querías.
- Te dije que sería de más utilidad allá que aquí.
- Eres igualmente útil y eficiente en cualquier parte - apuntó -; no te envié antes porque necesitaba una buena excusa para que fueras sin levantar mucho al gallinero, y ahora la tengo. Y mejor que mejor: Neri está allá y podrá ayudarte.
- Eso sí que me sorprendió. No lo veo desde que manejamos el caso de los coches bomba en Argentina el año pasado; creí que estaría allá un año más, ¿qué ocurrió?
- El anterior encargado del cuartel general en el sector 2 no conocía bien la región, ni a la gente, y terminó peleado con todo el mundo. Así que decidieron enviar allá a Neri, que es nativo del sector como tú. Le ha ido bastante bien.
- No me extraña; es bueno para las relaciones públicas - Noin sonrió.
- Hicieron una buena amistad, ¿eh? - la corriente de malicia era casi indetectable en el tono reposado de Une, pero Noin la conocía bien y le lanzó una mirada de advertencia.
- No del tipo que insinúas, Une.
- Será porque no le diste la oportunidad...
- Yo no doy oportunidades de ese tipo a nadie - afirmó ella con firmeza.
- Lo sé. Peor para ti, por no mirar a los lados puedes estar perdiéndote de algo bueno... en fin - la mujer suspiró -. Te deseo suerte, Noin; patea muchos traseros terroristas por mí, ¿quieres?
- Lo haré con mucho gusto - sonriendo, la joven estrechó la mano que la comandante le ofrecía y salió del despacho. Pasó por su oficina recogiendo su chaqueta, y al salir tropezó con Sally.
- Hey, Noin... ¿qué te parece si me acompañas a dar una vuelta por ahí?
- ¿Ahora qué? No me digas que piensas hacer levantamiento de barra - bromeó Noin, refiriéndose a la increíble capacidad de la otra para consumir alcohol en grandes cantidades sin que le afectara, al menos externamente -... recuerda que yo no tengo tanta resistencia como tú, y que mañana partimos al sector 2.
- Sólo nos tomaremos un par de tragos. Venga, que estoy sola... Wufei se va esta noche, así que me quedo sin compañía, y quiero aprovechar mientras no tengamos que estar de servicio las veinticuatro horas...
- ¿Porqué no? No tengo nada que hacer. Vamos, y así me cuentas cómo carrizo te las ingeniaste para atravesar el muro impenetrable que tiene ese chico. Eso tiene que haber sido realmente apoteósico.
Sally miró a un lado y a otro para asegurarse de que nadie las escuchaba, ya que aún no salían del edificio.
- En realidad fue bastante simple, Noin. Recuerda que somos amigos...
- También Zechs y yo lo somos... o lo éramos, no sé... y en todos estos años nunca me dio a entender que deseara acostarse conmigo, ni yo le insinué nada por el estilo - igual el muy condenado lo sabía, aunque ella no dijese o demostrase nada, pensó con amargura -. No te lo pregunto para incordiarte. Es simple y pura curiosidad; no tienes porqué contestarme.
- Wufei es una persona muy difícil, Noin. Para él, tener... ummm - vaciló -... necesidades, tales como el sexo, es una pérdida de tiempo, además de una señal de debilidad; se entrenó para controlarlas o simplemente ignorarlas. Pero confía en mí... es capaz de relajarse cuando estamos juntos, y es un amante fogoso y considerado. Por eso tengo esperanzas, aunque a ti te parezca un absurdo - sonrió levemente y volvió a mirar a su alrededor con cautela. Noin puso los ojos en blanco ante la actitud cuasi paranoica de su amiga, pero no dijo nada -. No andamos en plan romántico, pero quizás en un futuro... prefiero ser optimista y no echarme a morir adelantándome a los acontecimientos.
- Muy loable de tu parte - concedió la joven.
- ¿Y tú? Me late que tuviste algún problema con Zechs, porque allá en la sala de conferencias, después de la reunión, lo dejaste chiflando en la loma...
- Tuvo la caradura de preguntarme si sería capaz de trabajar con él sin dejar que mis sentimientos interfirieran con mi labor - Sally le miró con la boca abierta.
- Anda, pero a eso llamo yo tener más cara que espalda... ¡acusarte a ti de comportamiento antiprofesional! - la mujer no parecía sorprendida ante el hecho de que Zechs la hubiera confrontado con sus sentimientos; al igual que todo el mundo, daba por sentado que él estaba perfectamente enterado de lo que ella sentía.
- Ya ves. La vida te da sorpresas...
Entretanto, en el café de la esquina, los pilotos ocupaban una amplia mesa, pero se habían dividido sutilmente en dos grupos. En uno, los más taciturnos discutían la asignación que acababan de recibir. En otro, Duo conversaba en voz baja con un Quatre que parecía algo deprimido, a juzgar por la expresión mustia que nublaba su rostro, pero que no conseguía afearlo. Nada era capaz de afear al angelical ex piloto de L4.
- ¿Qué te pasa Quatre? Tienes una cara...
- No es nada - repuso el aludido, pero el suspiro que dejó escapar a continuación lo delató.
- Venga, contarme. Sabes que no se lo diré a nadie.
- Es que no sé... desde hace meses no me siento bien en ningún lado - murmuró -. No sé si extraño demasiado la guerra, las aventuras... todo lo que hago es ocuparme de resolver los pleitos familiares, de los negocios, de la administración. Soy un mal agradecido... no aprecio la paz como debería.
- Todos estamos algo incómodos en la paz, porque sólo hemos vivido la guerra, Quatre. Eso no significa que seamos mal agradecidos.
- Pero yo... no estoy conforme con la vida que llevo. Tengo más de lo que cualquiera de ustedes podría querer o desear: una familia que amo y que me ama, dinero, posición. Pero siento que quiero más, y eso me hace sentir perverso, malvado... - los ojos celestes vagaron por un momento, y Duo no tuvo que girarse para saber hacia quién se dirigían.
- No es perverso desear que alguien que quieres te quiera - dijo, suavemente. El rubio se sobresaltó, pero luego suspiró con resignación.
- Lo es cuando esa persona es uno de tus mejores amigos, y de tu mismo sexo, por añadidura.
- Sabes, yo tuve esas dudas - una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro y miró abiertamente a Heero, que en esos momentos parecía estar rebatiendo, con su estilo lacónico de costumbre, alguna afirmación que Wufei había hecho. Los ojos de Quatre se abrieron como platos.
- ¿Tú y Heero...? ¿Ya se lo dijiste?
- Sí. Y vamos a llevarlo con calma... esto es nuevo para nosotros. Pero al menos siento que ahora puedo hablar con él y contarle de mis temores y mis esperanzas... no estoy solo en lo que siento, Quatre. Y creo que tú tampoco lo estarías.
- Prefiero no arriesgarme - repuso el joven rubio con firmeza.
- Tú sabrás lo que haces. Pero si yo pude llegar hasta Heero, estoy seguro de que tú puedes llegar hasta Trowa... ustedes tienen una relación de amistad mucho más cercana de la que Heero y yo tuvimos jamás.
Ambos guardaron silencio durante un par de minutos, Quatre con la cabeza gacha y la mirada perdida en su vaso de jugo de frutas. Duo, de pronto, percibió que eran observados y se volvió lo más discretamente que pudo hacia la barra.
Un hombre estaba allí, observándolos. Era alto, atractivo, de cabellos color caoba y ojos claros que a esa distancia eran de un color indefinido; parecía rondar los treinta años. Duo frunció el ceño al darse cuenta de que la mirada del desconocido, después de pasearse por todos ellos, se centraba en Heero.
El joven de la trenza se sabía atractivo; después de todo, muchas personas se lo habían dicho. Sabía que sus compañeros también lo eran, y que inevitablemente atraían las miradas de la gente; pero nunca había visto a nadie mirar a Heero en particular por tan largo rato y con tanta insistencia, como si quisiera flirtear abiertamente con el ex piloto. Generalmente el aire oscuro, peligroso y prohibitivo que rodeaba a Heero era suficiente como para que cualquiera evitara mirarlo dos veces, por muy agradable que fuera el paisaje.
Nunca se había sentido tan incómodo ni tan agresivo, ni siquiera al ver a Heero al lado de Relena haciendo todo lo que ella quería. Sabía que el interés del joven en la ex Reina del Mundo nunca había sido del tipo romántico; era un asunto de idealismo, una especie de cariño espurio e instinto protector hacia alguien que representaba todas las virtudes de la paz. La paz; algo que Heero, con su entrenamiento robótico y violento, jamás había tenido.
Oh. Así que eso que sentía eran los famosos celos. Esas ganas de golpear al tipo hasta hacerlo pulpa, de sacarle los ojos para que no mirara más a su Heero, de hacerle tragar una granada armada y verlo estallar y hacerse pedazos, tripas volando por los aires, etcétera... eran celos.
Inconscientemente, trató de ver a Heero de la misma manera en que lo estaba haciendo el tipo de la barra, como si fuera simplemente un extraño bien parecido que había llamado su atención. El joven no gesticulaba, pero cuando movía la cabeza o encogía los hombros para acentuar alguna de sus frases cortas y secas, se percibía la gracia inconsciente que poseía. A pesar de sus grandes ojos azul oscuro, la boca delicadamente formada y las facciones finas, no parecía tener dieciocho años; podía fácilmente pasar por un hombre de veinticinco debido a su estatura, a la solidez de los músculos que había desarrollado -era evidente que, a diferencia de los demás ex pilotos, levantaba pesas como parte de su rutina de entrenamiento-, y a la dureza que su mirada intensa le imponía a sus facciones.
Duo podía entender lo que el tipo era capaz de sentir al mirar a alguien tan inusualmente atractivo, tan fuera de la norma, el proverbial extraño "alto, moreno y misterioso". Pero si seguía mirándolo de esa manera, él iba a invitarlo a salir del restaurante y a darle la paliza de su vida.
Sin pensarlo, se puso de pie y fue hasta la barra. La mirada del tipo se despegó de Heero casi a la fuerza y se centró en él, elevando una ceja en señal de interrogación; Duo, sonriendo alegremente, ocupó el banco junto al tipo y le pidió a la camarera otro sándwich. Finalmente, se volvió hacia el hombre del cabello caoba, que le estaba dirigiendo una mirada de evaluación y conquista, como decidiendo que esta presa era tan buena como la que se había quedado en la mesa... sólo que más accesible.
- Noté que estabas mirándome - se relamió los labios en un gesto que hizo que a Duo se le revolviera el estómago -. ¿Querías hablar conmigo?
- ¡Por supuesto! - repuso, con su sonrisa más seductora, acercándose al tipo para hablarle al oído. El individuo, visiblemente excitado, se inclinó hacia él; entonces Duo, dulcemente, le susurró:- Quería decirte algo muy importante... si sigues mirando a mi pareja de esa manera, voy a arrancarte las pelotas con mis propias manos y a hacértelas tragar. Y no es lo único que puedo hacerte.
El tipo se estremeció con violencia y lo miró con incredulidad. Era evidente que a pesar del tono dulce, que resultaba más amenazador que cualquier grito, no creía que el joven de la trenza, tan esbelto y juvenil, fuera capaz de llevar a cabo lo que acababa de decir. Su brazo derecho se movió repentinamente, haciendo ademán de golpearlo; pero Duo lo detuvo tranquilamente atrapándolo por la muñeca y retorciéndola hasta que al tipo se le aguaron los ojos, sin perder la dulce sonrisa que animaba su cara.
- No te conviene hacerme enojar. Estoy entrenado para matarte de un solo golpe, y la persona a la que estabas mirando con esa cara de baboso es aún mejor asesino que yo. Así que te sugiero que te largues tranquilamente y sin escándalos... podrás conservar tus miembros completos... y la vida.
Sin más, le hizo señas a la camarera de que le llevara el sándwich a la mesa y se levantó de la barra, regresando a su lugar junto a Quatre. Éste le dirigió una mirada interrogante, ante la cual él se limitó a encogerse de hombros antes de observar cómo el tipo pagaba y salía como alma que lleva el diablo, sin mirarlos ni una sola vez. Entonces su mirada tropezó con la de Heero, que tenía el ceño más fruncido que de costumbre; era evidente que había presenciado la escenita. Le sonrió beatíficamente y formó las palabras "después te cuento" con la boca, sin hacer ruido.
Wufei y Trowa se despidieron temprano, con su característico estilo telegráfico. Quatre pareció deprimirse aún más, y todavía andaba algo cabizbajo cuando Heero y Duo lo dejaron frente a su lujoso hotel, a pesar de que el de la trenza había tratado de animarlo a punta de bromas.
Los dos caminaron en silencio. Era evidente que Heero estaba molesto por algo, pero igual lo estaba acompañando al apartamento de Noin y eso era buena señal; cuando llegaron al edificio, Duo decidió que no podía dejarle ir sin saber qué era lo que le molestaba, aunque tuviera que operarle para sacárselo.
- ¿Porqué no subes un momento? A Noin no le molestará.
- Está bien - repuso el joven, ceñudo, siguiéndolo al interior del edificio. El apartamento estaba a oscuras, lo que significaba que su amable casera aún no había llegado; así que encendió la lámpara de pie junto al sofá e invitó a Heero a sentarse junto a él y mirar un rato la insulsa programación en la tele.
El joven hizo lo que se le pedía, sentándose muy rígido en un extremo del pequeño sofá, mirando sin ver el colorido monitor. Duo encontró una bolsa de palitos de queso en uno de los armarios de la cocina y la vació en un plato hondo, que llevó a la sala y ubicó en el escaso espacio que quedaba entre él y Heero al sentarse en el sofá.
- Come - le indicó, tomándole la mano y poniéndola sobre los palitos de queso. Fue halagador ver que el joven se limitaba a tomar algunos y llevárselos a la boca, sin mostrar ninguna violencia hacia él por haberle tocado con brusquedad; a pesar del abrazo y los besos de la noche anterior, Duo sabía perfectamente que Heero no estaba acostumbrado al contacto físico como no fuera por cuestiones de entrenamiento, defensa o castigo. En consecuencia, era muy difícil para él no reaccionar violentamente, y lo era aún más acercarse voluntariamente -. Y ahora, ¿podrías decirme porqué estás molesto conmigo?
Resistió con admirable tranquilidad la mirada casi letal que Heero le dirigió, y esperó con paciencia. Sabía que le contestaría cuando lograra componer adecuadamente lo que quería decir; porque su natural y brutal honestidad salía a flote cuando no tenía necesidad de reprimirse.
- Tocaste a ese tipo, al de la barra. Le hablaste en el oído y le sonreíste - el tono seco era desmentido por la intensidad violenta de su mirada, y Duo tragó en seco, sin entender adónde quería llegar su compañero.
- Pues sí, tenía que impedir que siguiera... - Heero tomó el plato con los palitos de queso y lo colocó, con movimientos tensos y controlados, en la mesita que Noin tenía junto al sofá. Luego se acercó a Duo, que lo miraba sorprendido, y lo tomó del brazo con fuerza - ¡Oye! ¿Qué te pasa?
- No volverás a tocar a nadie de esa manera. Ni les sonreirás así, ni te acercarás; porque si lo haces, tendré que matarlo. Y no me importará si estamos en mitad de una calle llena de civiles.
Duo estaba boquiabierto, pero a esas alturas se relajó y se echó a reír. ¡Heero estaba celoso!
- ¡Hombre por Dios, esto es demasiado gracioso! - reía a carcajadas y le costó controlarse, a pesar de que el ceño del ex piloto del 01 se había acentuado aún más y su expresión era positivamente mortal - ¡Ja, ja, ja! ¿Sabes lo que le estaba diciendo a ese tipo? ¡Que mejor dejaba de mirarte, porque si seguía lo iba a lamentar! ¿No viste que salió del restaurante perdiendo el culo? ¡Ja, ja, ja! - se limpió las lágrimas con su mano libre, aunque Heero ya había aflojado la tenaza en su otro brazo - Tienes que admitir que es gracioso. Yo estaba cabreado porque el tipo te estaba desnudando con los ojos y tuve que ir a amenazarlo, y tú pensaste que estaba flirteando con él. ¡Ja, ja ja!
- No me parece gracioso - terció al fin el joven, su expresión ya menos tormentosa -. Y me resulta difícil creer que haya estado mirándome hasta ese extremo.
- ¿Porqué? Santas Alianzas Terrestres, ¿acaso no te has dado cuenta de lo bueno que estás?
- ¿...? - el ceño volvió a fruncirse.
- Atractivo. Divino - dijo Duo, enrojeciendo al instante al darse cuenta de lo que acababa de decir. Sin embargo, dejándose llevar por el impulso y el aire súbitamente cargado de electricidad entre ellos, se inclinó hacia Heero y lo besó.
Duo recordaría, mucho después, que fue lento al principio. Exquisito, tibio y muy suave, como los besos que se habían dado la primera vez. Recordaría que nadie a quien hubiera besado, o que lo hubiera besado, lo conocía tan bien como Heero; nadie había vivido el mismo infierno, o uno peor, que lo hiciera capaz de comprenderlo. No obstante, no sería capaz de recordar cuándo el beso había pasado de ser gentil a convertirse en una furia apasionada.
Su lengua lamió hambrienta los labios de Heero antes de forzarlos a separarse, e invadir su boca con un anhelo casi desesperado, mientras sus manos se elevaban para enterrarse en el oscuro cabello castaño. Su garganta emitió un gemido estrangulado al sentir la lengua del joven responder con idéntico apasionamiento, enredándose con la suya, frotando, acariciando.
Las manos de Heero estaban ahora en su cintura, hundiéndose casi dolorosamente en su carne al ritmo que imponía su boca devoradora; pero no importaba. Su corazón latía violentamente, perdido en las sensaciones, y el movimiento para recostarse de uno de los brazos del sofá fue casi automático. El otro joven dejó caer entonces su peso sobre él, provocando una respuesta ansiosa, la de su cuerpo arqueándose y sus caderas presionándose con fuerza contra las de Heero.
Era casi desesperado, y la intensidad detrás del beso inundaba sus venas con un fuego que lo quemaba hasta los huesos. Nunca se había sentido así.
La boca de Heero finalmente dejó la suya y él jadeó en busca de aire, como un nadador que saliera a la superficie; pero no hubo tiempo de recuperar por completo el aliento antes de que las manos calientes del joven le sacaran la camisa de los jeans y se deslizaran por la piel de su pecho, al tiempo que la boca quemante comenzaba a descender por su cuello, deteniéndose para mordisquear levemente el músculo que unía su cuello a su hombro.
Pequeños relámpagos de placer zumbaban por todo su cuerpo, concentrándose entre sus piernas, mientras la boca de Heero se presionaba deliciosamente contra su pecho, después de haber hecho volar en todas direcciones los botones de la camisa al abrirla sin ninguna delicadeza. Pequeños gemidos brotaban de su garganta, y su cuerpo reaccionaba a cada uno de los gruñidos roncos de Heero, arqueándose en busca de un contacto más íntimo...
De pronto, Heero se congeló y su mano voló hacia el arma que llevaba bajo la chaqueta. La lámpara principal se encendió de pronto, bañando la salita con su luz azulada; unos momentos después alguien se aclaró ruidosamente la garganta, y ambos se volvieron hacia la puerta. Noin, con las mejillas sonrosadas y una expresión francamente maliciosa, estaba apoyada en el umbral observándolos.
- Muchachos, gracias por el espectáculo, pero creo que es hora de irse a dormir - el énfasis en el verbo "dormir" hizo que Duo, que ya estaba rojo, se pusiera como un tomate. Un rubor profundo coloreaba las mejillas del estoico Heero.
Ooops...
N.A.: ¡Hey, hey, hey! Muchas preguntas, pero caramba, no puedo contestarlas todas porque le quitaría la gracia al resto de la historia xDDD. Entiendan que Noin considera a Zechs el hombre de su vida, y no es cosa de un día sacarse eso de la cabeza y del corazón... podrá haberlo mandado a freír espárragos aunque lo vaya a enfrentar igual en el trabajo, pero lo seguirá queriendo.
Gracias a mis reviewers: Kinyoubi (¿tú sola? ¡El que lo sacara haría una fortuna!), Terry Maxwell (te gustan largas, ¿eh? xD), Ryo Asakura (xDDDDDD), Dark Mousy (y espera a que veas lo posesivo que es xD), Asuka Maxwell Allilui (bueno, si lo hago, el fic se terminaría aquí y además no sería realista, tiene que haber algo de oscuridad para contrastar...), Ako Seto (definitivamente, tus revs son mi tipo de rev xDD. Eso era precisamente lo que quería hacer en ese cap: acelerar, bombardear, mover las cosas. Me gusta tu reflexión sobre la desilusión y la amargura de Noin y su opinión con respecto al W/S, porque es lo que trato de reflejar. La escena con Zechs... Noin es perfectamente consciente de que no va a poder sacárselo de la cabeza tan fácil; pero consideremos que ella está hasta el gorro de babearse por él sin que él parezca darse cuenta, y de pronto viene el tipo y le suelta semejante perla. Si lo mal interpretó, no la culpo, ¡hasta yo lo hubiera hecho! Y bueno, poco a poco vamos andando xD), Crystal-dono (¿Noin y Quatre? Nah), Karen Lupin (todo lo que dices es cierto xDD. En fin, poco a poco verás a los demás), By-Unika (¡gracias!), Seiryu-sama (yo también xD), Ximena (nah, Relena me fastidia algo pero no le tengo tirria. Y Zechs simplemente no tiene ni idea xD), Niacriza (participación va a haber, pero con calma, que no puedo meterlo todo apretado en un solo capi xD), María (Bichex!! Capaz y lo de 6x9 no es lo que estás pensando... pero respecto a 1x2, es lo mejor; sobre todo porque es muy posible que 1 tenga miedo de meterse de lleno en una relación de buenas a primeras), Keiko Urameshi (¡gracias! El nombre viene de la paciente esperanza que ha tenido Noin durante años, vaciándose lentamente como un reloj de arena... ¿qué hará cuando no quede nada? Suena un poco absurdo, pero me gustó la idea xD), Zei Ivanov (xDDD), Vickyng (me alegro mucho :-)), Matti Haibara (no lo es; yo diría que más bien está un poco asustado, por eso no quiere precipitarse. Recuerda que imaginarse a 1 en pareja y siendo comprensivo es bien difícil xD), Paula (esa es mi intención: la realidad es así, no siempre se obtiene lo que se desea. Y las demás parejitas no lo van a tener fácil...), Black Kymera (como ya te dije, para que lo de Noin y Zechs avance harán falta unos golpes. Paciencia que ya vendrán, no quiero apresurar las cosas porque eso nunca es bueno xDDD).
