Hola otra vez, aquí les dejo el tan esperado lemon, es el primero que escribo, traté de que no fuera crudo ni demasiado explícito, sino que fuera más que nada una escena romántica no puramente sexual, que es como veo las cosas entre estos dos, sin dejar de lado el hecho de que Renji en sí me resulta un ser muy sexual, casi animal en ese aspecto, pero aún capaz de expresar un afecto sincero hacia Rukia. Espero haberlo logrado, me inspiré y todo fluyó en cuestión de una hora. Ojalá les guste, y si es así por favor dejemne un review para saber que así es. Ah! y debido a esto tengo que subir el rating de mi fic, así que se va al M.
Bueno, los dejo leer, espero que lo disfruten tanto como yo.
Ambos miraron la tediosa película en silencio fingiendo interés, encaprichados en ser el último capaz de mantenerse despierto, ya que el primero que se rindiera debería terminar yéndose sin remedio a la cama del pelirrojo.
Luego de apenas media hora ambos terminaron sucumbiendo ante el sueño aún sentados en el sofá.
Capítulo XI
Renji roncaba con la cabeza tirada hacia atrás en una posición que se veía muy incómoda y Rukia descansaba su cabeza sobre el brazo de él sin conciencia alguna sobre su cercanía.
El agudo y repetitivo sonido de una alarma de una casa lindera lo sacó de su sueño y enderezando su cabeza sintió en su cuello el distintivo aguijonazo de haber mantenido una mala posición durante demasiado tiempo. Mientras se frotaba el dolorido cuello con su mano izquierda notó que ella también se había quedado dormida y lucía muy cómoda teniendo su brazo de almohada.
Con el mayor de los sigilos la recostó lentamente en el sofá para luego poder alzarla y llevarla hasta su cama. Pero cuando intentó soltarla para cambiar de posición ella se aferró fuertemente a su brazo y en sueños murmuró: "No me dejes."
Viéndola a los ojos no pudo evitar sucumbir a sus deseos y se recostó a su lado observando su pequeño rostro con detenimiento. El ceño fruncido al pronunciar esas palabras se fue relajando lentamente al sentir su calor nuevamente junto a ella.
Renji tragó con dificultad, tenerla tan cerca hacía que sus emociones se volvieran confusas e inestables. Podía sentir la sangre golpeando en sus sienes, acelerada peligrosamente por la avalancha de estímulos que atacaban sus sentidos.
Podía sentir su aroma embriagante, una mezcla de flor de Sakura y algo más que le resultaba familiar pero no podía precisar qué era. El calor y la suavidad de su piel rozando cada centímetro a lo largo de su costado derecho. Una pierna errante en medio de la inocencia del sueño se enredó en la suya causando que cada terminal de sus nervios se erizara dolorosamente su piel. Tomó un profundo respiro tratando de recobrar el control sobre su pulso y al hacerlo movió sin intención la cabeza que reposaba tranquilamente sobre él. Lo que obtuvo fue nuevamente un ceño fruncido en protesta y un sensual quejido que entró por su oído como una lanza y se clavó en su médula provocándole escalofríos a lo largo de su espalda. Cerró los ojos con fuerza y volvió a abrirlos para escudriñar su rostro una vez más. Era hermosa, perfecta hasta el más ínfimo detalle, tan femenina, tan frágil que le resultaba imposible en este momento hermanarla con su imagen de feroz capitana de un escuadrón. Sus labios levemente separados parecían hipnotizarlo con cada pequeño respiro, atraerlo a su trampa, al húmedo y dulce calor que prometían.
Estaba tan abrumado por lo que sentía que no pudo evitar sucumbir ante sus inconscientes provocaciones. Tragando nuevamente el nudo que se había formado en su garganta acercó lentamente sus labios ávidos a los de ella y los rozó con la suavidad de una pluma y se alejó levemente esperando su reacción. Ella aún en envuelta en el sopor del sueño, sin consciencia de sus actos enredó un brazo en el cuello del muchacho y levantó suavemente su cara hacia él buscando la calidez de su boca, guiada sólo por el calor de la respiración que bañaba su rostro. Él no se movió ni un milímetro, esperó que lo encontrara y cuando lo hizo, cerró su pequeña y tierna boca sobre él, acariciándolo con suaves movimientos. Su respuesta no se hizo esperar, correspondió cada suave embestida de los labios de la frágil shinigami con igual fervor. El beso mutó lentamente en uno más apasionado y ella fue despertando a la realidad abrazada por sentimientos muy familiares, pero sensaciones totalmente nuevas.
No se resistió ni por un momento, simplemente se dejó llevar, abandonó toda razón y por una vez dejó que sus instintos tomaran el control. Ya nada importaba si estaba entre sus brazos, era lo que había añorado con cada fibra de su ser por décadas, y las fuertes manos acariciando su cintura y espalda sólo hacían más fácil abandonarse a la dulce bruma que cubría sus sentidos y que hacía que todo fuera más intenso.
La fuerte mano del muchacho viajó hacia abajo desde su cintura a su cadera y luego al borde de su camisa, suavemente se coló bajo ella y comenzó a ascender estimulando la sensible piel y provocándole placenteros escalofríos. Un leve y sensual gemido provocado por el tacto ardiente del muchacho abandonó su boca y la gutural respuesta de él fue inmediata. No podía entender cómo los sonidos provenientes de su masculina boca podían estimularla tanto, sintió como si se desvaneciera, pero regresó a sus sentidos inmediatamente cuando él la tomó fuertemente por la cintura y la apretó contra él haciéndole notar su evidente necesidad.
Ella se sorprendió ante el contacto tan íntimo, podía notar aún a través de la ropa el calor ardiente que emanaba su endurecida masculinidad. Pudo sentir como ella misma ardía en respuesta y en un acto fuera de su control empujó sus caderas contra él generando un gruñido de deseo en el pecho del muchacho. Se avergonzó un poco ante su propia falta de control pero se sintió alentada a seguir y deslizó sus manos bajo la remera del muchacho para acariciarlo y recorrer sus duros músculos con sus dedos.
Él continuó besándola con pasión mientras dejaba que ella explorara cuanto quisiera. Rompió momentáneamente el beso para permitirle quitarle la remera, y cuando lo hizo encontró sus oscuros ojos brillando con deseo, no pudo hallar una sola duda en ellos, sólo necesidad, y decidió abandonarse él también a la suya.
Usando su codo de apoyo y tomándola por la cintura la levantó y giró sobre ella aprisionándola con sus caderas contra el sofá, pero manteniéndose apoyado en sus manos para no aplastarla. Sus rojos cabellos caían en cascada a los lados de su rostro y pudo ver cómo ella recorría su torso con su pequeña mano mientras lo observaba con hambre. Descendió con cuidado sobre ella y atrapó nuevamente sus labios hinchados entre los suyos, retomando la tentadora danza de sus lenguas, invadiendo la tierna boca con insistentes embestidas, emulando los movimientos de otra danza más intima.
Se retiró apenas lo suficiente para dejar que su mano viajara sobre los botones de la camisa desprendiéndolos uno por uno. Cuando soltó el último puso su mano sobre el hueso de la cadera que sobresalía tentadoramente y abrió camino desde allí con su palma subiendo por su liso abdomen, haciendo que la muchacha cerrara los ojos ante el contacto de sus masculinas manos. Llegó hasta sus costillas y recorrió cada una con sus dedos haciendo que la camisa se deslizara lentamente de su pecho dejándolo al descubierto.
El roce de la tela sobre la piel de su seno hizo que este se endureciera y Renji no pudo contener la necesidad cubrirlo con su mano y masajearlo suavemente mientras liberaba su boca para absorber toda su belleza con la mirada. Ella se arqueó instintivamente ante su toque rogando por sus caricias. Superficiales suspiros abandonaban su boca algunos trocados en leves gemidos cargados de necesidad. Renji sentía como su voluntad lo abandonaba con cada quejido proveniente de la ardiente boca sensualmente entreabierta de la mujer aprisionada bajo su cuerpo. Pero quería que esto sucediera lentamente, quería disfrutarla despacio, saboreando cada roce, cada beso, quería grabar cada momento en su mente, sentía como si hubiera esperado toda una vida por esto e iba a hacer que valiera la pena.
Su boca descendió nuevamente sobre ella, pero esta vez en su delgado y tierno cuello. Su mano dejó el suave pecho para viajar por su costado hasta su cadera, desde allí acarició el largo de su muslo mientras lo elevaba para colgarlo en su propia cadera. Su mano trazo el camino de vuelta hacia la delgada cintura envolviéndola en su brazo mientras apoyaba todo el largo de su cuerpo sobre ella.
El contacto de la piel de Renji sobre la suya desnuda sumado al contacto de sus estrechas y poderosas caderas entre sus muslos la hizo aferrarse a él con su vida, lo abrazó mientras él la elevaba del sofá con su brazo para lograr un contacto más íntimo. Ella accedió sin resistencia y acompañó sus acciones con involuntarios movimientos de sus caderas. Renji alzó la mirada llena de lujuria y la observó con ojos entrecerrados, ella parecía no ser conciente de lo que el insistente roce le provocaba, lo estaba llevando al límite, si seguía así no podría contenerse. Cediendo a su necesidad empujó con fuerza contra ella mientras la observaba. Ella emitió un grito ahogado de placer que minó sus últimas defensas. Se desprendió de ella por un instante provocando una inmediata protesta de su parte.
Ella abrió los ojos y lo vio sentado sobre sus talones entre sus piernas. Tenía en su rostro una mirada que Rukia no pudo descifrar, era una mirada oscurecida por el deseo. Sin dejar de mirarla directamente a los ojos, enganchó sus dedos en los lados de su ropa interior y se detuvo un momento haciéndola saber que solo llegaría tan lejos como ella se lo permitiera, esperando cualquier señal de resistencia, pero no la hubo, ella simplemente elevó algo sus caderas indicándole que lo hiciera. Cuando hubo deslizado la prenda hasta sus muslos ella alzó las piernas permitiéndole quitarla completamente. Hizo la pequeña prenda a un lado y tomó sus tobillos separándolos y dejando sus piernas nuevamente a los lados de sus caderas. Entonces él se levantó del sofá y se quitó el último remanente de ropa sobre su cuerpo, Rukia se alzó sobre sus codos para observarlo en la penumbra. Su pantalón de algodón cayó al piso alrededor de sus pies y mientras ella lo observaba ávida de su cuerpo él no demostró rastro de inseguridad alguna. La fuerza que emanaba de su cuerpo era abrumadora, su reiatsu flameaba con un poder que pocas veces había visto en el teniente. Él regresó al sofá, al calor de su cuerpo, ella lo recibió complacida. Sus bocas se entrelazaron nuevamente en un beso desesperado, ella haciéndole saber de su necesidad, él demostrándole la suya con intensidad. Más segura de sí misma, abrazó las caderas del muchacho con sus piernas atrayéndolo hacia ella. Renji descendió una mano entre sus cuerpos sin romper el beso para ubicarse, y mientras se deslizaba lentamente dentro de ella sintió una pequeña resistencia, empujó suavemente y obtuvo un quejido de parte de la muchacha que apretó los muslos sobre sus caderas algo tensa, abrió los ojos sorprendido para encontrar los de ella.
- Por favor, no te detengas ahora.- le suplicó cerrando sus ojos avergonzada de ver su secreto revelado.
Él la observó por un instante, aún conmovido por el descubrimiento de su virginidad, había respondido con tanto ardor a sus caricias que no podría haber imaginado que era la primera vez que la tocaban de esta manera.
Acercó su boca al oído de la ruborizada muchacha y murmuró:
- Esto puede doler un poco, sólo intenta relajarte, y dime si quieres que me detenga.
Ella asintió levemente y él comenzó a besarla nuevamente sin hacer intento de moverse de su posición. Mientras la besaba ella pudo sentir como sus músculos se relajaban. Cerró sus ojos y sintió como él la envolvía con su reiatsu, calmándola. Lentamente, con pequeños y suaves movimientos se adentraba en ella, un calor abrazador nacía en la unión de sus cuerpos y se extendía hacia su vientre, sin poder evitarlo, su nombre escapó de los labios de la chica en un suspiro.
- Ren-ji.
Él sintió que no podía contenerse, que no debía esperar más, que ella lo estaba llamando y empujó con firmeza entrando casi completamente dentro de ella.
Rukia lo abrazó fuertemente ahogando un grito en su cuello. Él simplemente la abrazo, inmóvil dentro de ella, acariciando su cabello. Ella aflojó su abrazo y él la observó para encontrar alguna señal de si debía continuar. La vio derramar sólo un par de lágrimas que él detuvo con sus labios, y continuó besando su rostro.
Ella se rehusaba a abrir los ojos y Renji decidió que sería mejor dejarlo ahí y comenzó a retirarse de ella.
Rukia finalmente abrió sus ojos y lo tomó por la cintura negándose a dejarlo ir.
Él se acercó una vez más a su oído cerrando los ojos.
- Si no me quito ahora no podré detenerme por más tiempo. No quiero lastimarte.
- No lo hagas… por favor, no me dejes…
Fue una súplica que Renji no pudo comprender completamente.
Comenzó a moverse lentamente, provocando que oleadas de placer lo recorrieran, trató de contenerse, debía ser cuidadoso, para no lastimarla, ella debía estar lista.
Rukia gimió suavemente y elevó sus caderas llevándolo más profundo dentro de ella. Entonces él se atrevió a continuar. Se retiró lentamente para volver a entrar con suavidad, pero no completamente.
Rukia sentía como un cosquilleo ardiente se extendía por su vientre, algo que le pedía más de Renji, algo que se intensificaba con cada embate del muchacho. Lo escuchó emitir un sonido gutural, primitivo, mientras se hundía dentro de ella cada vez más profundo, ese sonido la hizo casi desvanecerse mientras ella misma respondía con suaves gemidos agitados.
Él intensificó el ritmo sintiéndola a punto de estallar, sintiendo que se abría cada vez más a él recibiéndolo ansiosa. En una nueva embestida entró completamente dentro de ella, y sintió que la razón lo abandonaba mientras se perdía en ella, se sintió parte de ella, parte de su alma como si esto estuviera destinado a ser. Una vez más y el grito de ambos se elevó en el silencio de la noche. Los reiatsus estallaron a su alrededor fundiéndose en uno solo mientras el absoluto éxtasis los cubría.
Y? Que les pareció? espero sus comentarios. Hasta la prox.
