Hola lindos y lindas! Acá les dejo el capítulo. Gracias a los que se toman el tiempo necesario para dejar opiniones y me alientan a seguir escribiendo.
Espero que les guste este capítulo, en lo personal a mí me dejó satisfecha. Gracias a Asuka por corregir mis innsanos errores, te quiero amiga! y un saludin especial a Ceci Pott (Diabla Lo-k) y vera verto (?) jajajaa
Qué lo disfruten! ( o eso espero )
Tu mejor error
Capítulo 11
¡Bitch!
-Esta es la prueba de embarazo Harry, dio positivo…- los miró alternativamente a los dos- van a ser padres… - se hizo un silencio sepulcral. Harry levantó las manos y se revolvió los cabellos con una expresión despavorida.
-¿Ese test es seguro? –cuando lo hizo habló con voz tan firme que sorprendió a Demelza.
-Segurísimo, es un test mágico- repuso Demelza con una cuota de disculpa en la mirada. Ginny tuvo una especie de mareo repentino, y no pudo hacer más que dejarse caer en butaca de enfrente la cómoda y empezar a llorar copiosamente. Demelza quiso consolarla, pero sabía que estaba demás. -Será mejor que los deje a solas…- abandonó el camarín en cuestión de segundos.
Harry y Ginny eran incapaces de mirarse a los ojos. Entonces ella por fin reaccionó y se puso de pie. Él la observó y se dio cuenta que su mirada era asesina.
-Vete tu también – dijo afectada.
-¿Cómo?
-¡VETE!– le espetó enojada. El frunció el entrecejo sin entender el motivo de su maltrato.- ¿No me oyes? ¡FUERA DE MI CAMARÍN!
-Ni se te ocurra, debemos hablar de…
-¡Cállate la boca!- gritó enojada.
-¿Te volviste loca? ¿Por qué me gritas?
-¡Y ME LO PREGUNTAS! ¡Maldito idiota, fue tu culpa!- sollozó y le dio un empujón que no llegó a hacerle daño, Harry no entendía porque se la agarraba con él, pero no le gustaba verla sacada.- ¡Tu maldito… y puto… error! – dijo hipando de llanto.
-Ginny por favor… - dijo con cautela y cierto miedo.
-¡Ginny una mierda! –las lágrimas se deslizaban por su demacrado rostro- ¡Te avisé que estábamos cometiendo una imprudencia, infeliz! Y tu...
-¿Puedes parar de gritar? – Le rogó preocupado- Puede hacerte daño a ti y al…
-¡NO PUEDO DEJAR DE GRITAR! – Aulló con impotencia- ¡NO PUEDO! ¿NO ENTIENDES POTTER? ¡NO ENTIENDES NADA!
-¡Cálmate por favor! – Insistió Harry apenado de verla así- ¡Debemos hablar tranquilos!
-¿Tranquilos, me dices? ¡IMBÉCIL! – le dio vuelta de una cachetada.
-¡Ginny por favor! – Dijo sobándose la mejilla.-¡Tranquilízate!- decía desesperado, intentando calmarla.
-¡Como se nota que tú no debes cargar con esto!- gimoteaba Ginny ciegamente.- ¡Estoy sola y en nueve meses tendré que hacerme cargo de un bebé! ¡Un bebé! ¡Un bebé! ¡Un hijo!
-¿Qué mierda estás diciendo Ginevra?- retozó ofendido- ¡No estás sola!
-¡Si, si lo estoy! – Lo empujó otra vez.- ¡Por tu culpa! Por tu culpa…-pensó en su familia y el corazón se le aceleró de terror- ¡Mis padres van a matarme, van a…!
-¡Te estás alterando demasiado en vano!- dijo comenzando a trastornarse.
-¿EN VANO DICES? ¡INÚTIL!
-¿Quieres cortarla? ¡Puede hacerte mal!
-¡Tú me has hecho mal, infeliz!- lo empujó por tercera vez, hipando de llanto.- ¡ERES UN MALDITO HIJO DE…! –Empezó a golpearlo en el pecho con las manos cerradas mientras lo puteaba y decía frases incoherentes. Harry por inercia la abrazó y Ginny terminó llorando en su pecho.
-Tranquila hermosa, tranquila…- susurró él jadeante- Eso es, debes tranquilizarte…
-No… puedo… no puedo…- decía tartamudeando.
-Si puedes. Respira hondo, ¿si? – se movió rápidamente en una butaca y la sentó encima de él sin dejar de abrazarla fuertísimo. Besó su frente mirando al vacío… Sus ojos también se habían aguado y el corazón le latía con fuerza. Iban a ser padres, él tampoco podía creerlo. Hasta hace unos segundos sentía miedo, pavor, arrepentimiento pero después todas esas sensaciones se esfumaron y él solo se vio amordazado por unas autoritarias ganas de no soltarla nunca más. Parpadeó varias veces… y se dio cuenta que Ron estaba en lo cierto. Se había enamorado… apenas volvió a la realidad, notó que Ginny estaba más calmada, aunque involuntariamente respiraba entrecortado por el vestigio del llanto.- ¿Estás mejor linda?
-No…-contestó con voz nasal.
-Quiero que sepas que no estarás sola- le susurró- Que estamos juntos en esto, yo me haré cargo Ginny…
Ella levantó la cabeza y lo miró a los ojos. Después de ese enunciado solo sentía ganas de comérselo a besos, pero el cuerpo no le respondió. La confirmación del embarazo, que coronaba una montaña de resbalones, el error de Dalwish, a su vez el error de Harry y por último el error de haber tenido sexo sin protección. Harry acarició su cara, y escurrió las lágrimas, mirándola con intensidad, mientras el corazón amenazaba con escurrírsele por la garganta. Cuánto había extrañado en esas semanas verse reflejado en sus ojos castaños.
-Tengo miedo Harry.-exteriorizó volviendo a derramar lágrimas- Tengo mucho miedo…
-No, no tengas miedo.-dijo él, pero en el fondo estaba muy asustado también- Nada malo pasará. Debes estar tranquila…- quiso tocarle el vientre pero no se animó por temor a ofenderla, no sabía muy bien que hacer ni como comportarse
-Pero tú… esto arruina todo lo que tú…- decía trastabillando.
-¿Qué es lo que arruina? – dijo él con más calma de la que en realidad tenía.
-Tú sales con Romilda Vane, estás con ella… y ahora yo…-volvió a llorar
-¿Qué estupidez dijiste? – Dijo molesto- Estás muy equi… - Pero un grito de afuera hizo que su frase quedara cortada.
-¡DÉJAME PASAR DEMELZA! –Vociferaba una enfurecida voz. Ginny se asustó y se puso de pie, Harry la imitó. - ¡LO VOY A MOLER A GOLPES A ESE TRAIDOR!
-¡NO, ESPERA!
La puerta del camarín se abrió violentamente. Siendo más exactos, Ronald Weasley la atravesó y casi la hace giratoria. Miró a su hermana y a su mejor amigo con asco. (Demelza detrás de él se tomaba la cabeza)
-¿CON QUE ES CIERTO, VERDAD? – Dijo asesinándolo con sus ojos azules.- ¡HIJO DE PUTA!
-Ron…- empezó Harry- Nosotros…- pero su amigo lo ignoró y se dirigió a su hermana.
-¿ESTÁS EMBARAZADA DE ESTE CERDO? – La apuró acercándose a ella peligrosamente. Ginny se quedó de piedra, pero el miedo en su expresión fue equivalente a la confirmación de la pregunta.- ¡ERES UNA CUALQUIERA! – a Ginny se le empañaron los ojos.
-¡NO TE PERMITIRÉ QUE LE HABLES ASÍ INÚTIL! – Saltó Harry enojado.
Ron no se controló. Le partió el labio de una trompada, Harry se balanceó hacia atrás y llegó a agarrarse de una butaca para no caerse. Ginny y Demelza pegaron un grito de susto.
-¡NO LE PEGUES RON! – le rogó vanamente.
-¡TRAIDOR HIJO DE PUTA! ¡ME ESTUVISTE TOMANDO EL PELO DURANTE TODOS ESTOS DÍAS, MIENTRAS TE FOLLABAS A MI HERMANA! – Le propinó otro golpe en la cara y Harry no tuvo tiempo de defenderse. El pómulo izquierdo le quedó rojo por la irritación- ¡PAGARÁS CON CRECES LO QUE LE HICISTE A MI FAMILIA!
-¡NO TRAICIONÉ A NADIE! - Por fin reaccionó Harry encabritado. Ron lo tomó del cuello pero esta vez Harry se la devolvió con un contundente revés que enfureció más al pelirrojo.- ¡NO TE METAS, NO ES ASUNTO TUYO LO QUE PASE ENTRE GINNY Y YO!
-¡BASTA RON! – seguía suplicando Ginny.
-¡LO VOY A REVENTAR A ESTE GUSANO ATREVIDO!- Lo agarró del cuello y lo apoyó contra la pared.
-¡DEJEN DE GOLPEARSE! – ninguno de los dos le hizo caso a Demelza. Ron golpeaba a Harry contra la pared, mientras este puteaba a diestra y a siniestra.
-¡SUÉLTALO RON! - Rogaba Ginny- ¡LLAMA A ALGUIEN DEL!
-¡ESTÁN TODOS ALMORZANDO!-
-¡SEPÁREMOSLOS NOSOTRAS! – Sugirió Ginny.
-¡NI SE TE OCURRA GINNY! ¡PUEDEN GOLPEARNOS SIN QUERER ESTOS DOS SOQUETES!
-¡SUÉLTAME INFELIZ! – Decía Harry metido en la disputa y sin prestar a atención a Ginny y Demelza- ¡NO DEBO DARTE EXPLICACIONES!
-¡DEJASTE EMBARAZADA MI HERMANA HIJO DE PUTA!- Le dio un cabezazo en la nariz y ésta empezó a sangrar copiosamente. Harry gimió de dolor y cayó sobre la cómoda, provocando un fuerte estrépito: todos los maquillajes se hicieron añicos y cayeron al suelo. Demelza y Ginny gritaron. – HIJO DE PUTA.- Harry, apenas se recuperó, le pegó con el puño cerrado. Ron lo agarró del cuello, para que caigan los dos al suelo. Rodaron por él, sin dejar de darse golpes.
-¡NO ES ASUNTO TUYO RON!- Le contestó Harry gritando.
-¡MERECES QUE TE HAGA MIERDA POR HABERLA USADO, BASTARDO!- ladró el otro.
-¡NO LA USÉ! ¡NO DIGAS ESTUPIDECES!
-¡ME HABLASTE DE ELLA! ¡ME PEDISTE CONSEJOS FARSANTE! ¿CÓMO PUDISTE SER CAPAZ DE ESO? – Reprochaba Ron en medio de los golpes.
-¡ENTONCES DEBERÍAS DARTE CUENTA QUE LA AMO IMBÉCIL! – Ginny se estremeció.
-¡TU NO AMAS A NADIE, MENTIROSO! ¡MI HERMANA NO ES JUGUETE COMO LAS OTRAS ZORRAS CON LAS QUE TE DIVIERTES! – otro golpe de puño cerrado en la boca del estómago, Harry gimió de dolor.
-¡LLAMA A HENRY, DEMELZA! – Gritó Ginny desesperada- ¡QUE ALGUIEN VENGA A SEPARARLOS, SE VAN A MATAR!
En ese momento Fabian Prescott y el director Henry Lockhart, aparecieron para calmar las aguas.
-¡Pero qué mierda!- farfulló indignado Fabian. Con increíble destreza tomó a Harry de atrás y lo sacó de encima de Ron. Lockhart hizo lo mismo con Ron porque ya veía que se le abalanzaba.
-¡Suéltame idiota!- gritó Harry a Fabian, forcejeando.
-¡Quietito Harry! – Lo arrojó a un extremo del camarín. Tenía rasguños en toda la cara, el labio partido y el pómulo había adquirido un color horrible morado. Un hilito de sangre se deslizaba por el mentón y él se lo secó con el dorso de la mano, mientras jadeaba. Ron se encontraba de forma similar.
-¡Traidor hijo de puta! ¡Ya vas a ver la que te espera!- jadeó Ron, pero Henry era muy corpulento, no podía soltarse de su agarre- ¡Déjame Fabian! ¡Déjame! ¡Déjame que lo mate!
-¿A quién vas a matar tú? – Se burló Harry riendo con cinismo- ¡no lograste hacerme nada idiota! ¿Crees que te tengo miedo imbécil?
-¡CUANDO TE AGARRE JUNTO A MIS HERMANOS TE HARÉ PURÉ! – Amenazaba Ron.
-¡ME IMPORTA UN CARAJO PELOTUDO!- Gritó él.- ¡SE NOTA QUE NECESITAS AYUDA PARA HACERME DAÑO INFELIZ!
-¡SILENCIO!- Se impuso Fabian enojado.- ¡Se calman los dos! ¡Par de inútiles!
-¡Este hijo de puta dejó embarazada a Ginny!- le informó Ron. Fabian abrió los ojos grandes y miró a su colega en busca de una respuesta. Ella bajó la mirada con tristeza.- ¡Me has traicionado!
-¿Cómo es eso de que estás embarazada, Ginny? – preguntó Lockhart.
-¡Este hijo de puta me traicionó usando a mi hermana! – le explicó Ron enseguida.
-¡No es así Ron!- dijo Demelza para colaborar- Deberías saber que…
-¡No necesito saber nada más! –dijo cortante.
-Será mejor que te vayas Ron – dijo Fabian severamente- Y tú también Potter.
-¡No eres nadie para decirme que hacer Prescott! – lo cortó Harry enojado.
-¡Harry tiene razón!- dijo Ron y todos lo miraron con los ojos desorbitados, de repente lo defendía- ¡No eres nadie! ¡Queremos matarnos a golpes y lo haremos aquí! – Demelza no pudo evitar la carcajada.
-¡Vete Ron! – Urgió su hermana enojada- ¡Pueden echarme si continúan rompiendo cosas!
-Tú y yo vamos a hablar seriamente.- le advirtió Ron y sin decir más, se fue a grandes zancadas del camarín. Todos intuyeron que había salido del estudio por el portazo después de unos segundos.
-¡Cuando Rita se entere que tendrás un hijo con Harry Potter!- saltó el director con una sonrisa para nada acorde al contexto que vivían- ¡Será noticia por todos lados!- Demelza bufó sin disimulo y Fabian rodó los ojos..- Se que es un momento de mierda, pero en una hora empezamos a grabar otra vez, así que se tranquilizan… Los espero en media hora en el estudio…-Acto seguido, el director se retiró, absurdamente divertido con la escena que acababa de presenciar.
Harry miró a Ginny intensamente. Ella no se olvidó de lo que había confesado, sino que lo tenía presente más que nunca. Fue como si Demelza y Fabian no estuvieran allí. Pero no estaba segura de que su afirmación fuera cierta, aún tenía muchas dudas. Seguramente Harry lo había dicho para zafarse de los golpes.
-Quiero que vengas conmigo, necesito que hablemos-dijo Harry con vos pastosa por la sangre.
-No puedo tengo que seguir grabando.-se excusó Ginny acercándose- Estás golpeado, deberías ir a San Mungo…
-Estoy bien, no es nada.- Fabian y Demelza intercambiaron una mirada cómplice.
- ¡Te felicito Ginny! ¡Vas a ser mamá! …- le dio un fuerte abrazo provocando que Harry se lo coma con la mirada. Demelza contuvo la risa, Fabian era un caso aparte. Después del lío que había armado el idiota iba a felicitar a Ginny.
-Bueno…- intervino Harry escurriéndose la sangre- yo soy el padre así que… - le retiró la mano y lo separó de Ginny. Fabian rió descaradamente de sus celos…
-Lo sé Harry, te felicito a ti también- dijo cordialmente mirando la sangre por su rostro.- Te dejó hecho pelota Ron, ¿eh?
-Vete al diablo – le espetó Harry. Demelza se sentía bien: por fin estaba entendiendo la relación que tenían Ginny y Fabian.
-Potter- lo cortó Ginny de mala manera- no seas grosero.- miró a Fabian- Gracias por tu optimismo pero preferiría no hablar del tema.
-No te preocupes, todo estará bien- dijo Fabian comprensivamente. Demelza sacó la varita.
-Tenemos que arreglar este desastre antes de que Rita llegue – dijo - ¡Reparo! – los maquillajes volvieron a su sitio, intactos. Levantó las butacas con otro hechizo y todo volvió a la normalidad. Después miró a Harry y a su mejor amiga alternativamente- Sé que necesitan hablar, pero si Rita te ve aquí, va a armar un revuelo terrible Harry y creo que no es la mejor manera que Molly y Arthur se enteren de lo que está pasando…
Él miró a Ginny dubitativo.
-Demelza tiene razón – le dijo ella tragando en seco.- Será mejor que te vayas después vamos a charlar tranquilos… se trata de mi trabajo, no quiero arriesgarlo y si te quedas aquí y Rita te ve… -suspiró- Tu me entiendes.
-Está bien, pero prométeme que te cuidarás – no pudo evitar mirarle el vientre- prométeme que estarás bien.- Ginny asintió.
-Eres tan tierno Potter- dijo Demelza con una sonrisa radiante. Fabian se incomodó, pero nadie se dio cuenta.- Te prometemos que la cuidaremos muy bien.
-Gracias…- Harry acarició a Ginny suavemente y a los pocos segundos retiró la mano y se fue a grandes zancadas.
-Es evidente que ese chico te adora- dijo Fabian a Ginny. Ella no logró sonreír, solo pudo dejarse caer en la butaca y sobarse las sienes.
0*0*0
Ron arribó en su casa con furia contenida. Su estado era deplorable, tenía el pómulo inflamado y un golpe en la comisura de los labios. Sus cabellos desordenados daban el aspecto de que venía de la guerra. La vivienda que compartía con Hermione era cálida, y bastante cómoda. El primer ambiente era un amplio living con un sillón color marrón. Hermione estaba sentada con Rose con cara de estar terriblemente cansada. Ella solo trabajaba medio día para poder estar con Rose el tiempo suficiente. Al verlo se puso de pie dejando que la niña jugara con su sonajero causando un fuerte estrépito.
-¿De donde vienes? ¿Por qué estás golpeado? – lo acorraló a preguntas.
-Hola Rose –evadió él y besó a su hija dulcemente.- Hermosa… - se sentó en el sillón, a su lado.
-Te hice una pregunta. – dijo su novia con aspecto de estar muy enojada.
-Harry…- contestó Ron como si eso explicara todo.
-¿Harry? ¿Qué pasó con Harry? ¡Se más claro por favor!- dijo autoritariamente
-Harry se acostó con Ginny…
-¿Cómo dices? –dijo pero no parecía tan sorprendida como Ron esperaba.
-¿Tú lo sabías?
-¡No, yo no sabía nada! – se apresuró a decir.- ¿Le pegaste a Harry?
-¡Si! ¡Y él a mí! – Hermione bufó, rodando los ojos - ¿Qué esperabas?
-No se, que madures tal vez- le espetó de brazos cruzados.
-¡Es un traidor!- farfulló Ron buscando su apoyo- ¡Se aprovechó de mi hermana! ¡Se acostó con ella y me tomó de pelotudo durante estos días! ¿Cómo no me di cuenta antes?
-¡Deja de exagerar, Ron! ¡Tu hermana no es una nena! ¡Es toda una mujer aunque a ti te cueste admitirlo! –escupió Hermione harta de su tesitura- ¡Deja de creer que necesita protección!
-Al parecer sí la necesita- la cortó en seco y se miraron a los ojos- ¡Potter la dejó embarazada!
-¿QUÉ?– Hermione se tapó la boca con las manos haciendo un gesto negativo con la cabeza
-¡Si, así como lo oyes! – Ron disfrutaba de la sorpresa de su novia.
-¿Cómo lo sabes? ¿Cómo te enteraste?
-Escuché una conversación entre Valery, la secretaria de Harry y ese detective que trabaja para él.- dijo Ron de mal humor.
-No puedo creer que Ginny esté… - Lo miró - ¿estás realmente seguro?
-Ella misma me lo confirmó, Hermione. – se hizo un silencio de unos minutos, en los cuales solo se oía a Rose golpeando el sonajero y balbuceando cosas ininteligibles.
-¿Crees que solucionaste algo pegándole a Harry? – Hermione lo miraba reprobatoriamente.
-¡Cuando le cuente a los gemelos ellos me apoyarán! – exclamó él con cierta fascinación.
-¡Por favor, Ron! ¡Cae a la realidad! ¡Ya te lo dije cuatrocientas veces, Ginny es una mujer no una niña! –Ron la miró dolido- ¡No me pongas miradita! ¡Debo hacerte entender cómo son las cosas!
-¿Apoyas las mentiras de tu amiguito? – dijo crispado.
-¡Harry y Ginny tienen todo el derecho de hacer lo que le plazcan!- soltó Hermione sin miramientos- ¡Ya no estamos en Hogwarts, Ron!
-¡Me mintió! ¡La dejó embarazada! –Saltó él- ¿Cómo puedes avalar semejante traición?
-Mira, es cosa de ellos lo que hagan con su vida. –dijo cortante.
-¿Tu lo sabías, verdad? – Dijo en tono de reproche- ¿Sabías que Harry se acostaba con Ginny?
-Sospeché algo cuando hablé con Harry hace unos días- confesó ella- Pero no pude sacarle nada seguro, justamente por eso no te conté. – se justificó.
-¡Si, claro! ¡No dudo que me hubieses contado con lujo de detalles! –dijo él con sarcasmo.
-Ron… -
-¡Siempre lo cubres! –retozó.
-No es así Ron. Simplemente…
-Me voy a bañar.-Rose tiró el sonajero y lloró sobre el sillón. Hermione la tomó en sus brazos tras besarle la frente.
-Espera, Ron.- dijo más tranquila- No quiero que te enojes conmigo…
-¿Y tú? ¿Tengo que recordar el escándalo que armaste después de lo que pasó con la admiradora? – la expresión de Hermione se transformó, y eso fue suficiente para que Ron se arrepintiera de traer a colación ese episodio- Lo siento...
-No vuelvas a hablar de eso…- lo reprendió.- Ya lo discutimos miles de veces…
-Si, lo siento.-repitió- Lamento haber dicho…- chascó la lengua.- Soy un imbécil…
-Deberías hablar con Harry y pedirle disculpas.- dijo firmemente
-Ni loco…
-Ron, es tu mejor amigo.- le recordó Hermione como le explicara a un niño chiquito que dos mas dos es cuatro.
-No, ya no lo es. Me ha traicionado. – contestó él testarudo.
-Es el padre de tu futuro sobrino.-Ron palideció, dicho así sonaba peor aún- Es la verdad…
-Maldita sea, aun no puedo digerir la noticia. Cuando mis padres lo sepan...
-¡No hables con Molly ni con Arthur! – saltó ella- Deja que Harry y Ginny lo hagan por cuenta propia…
-Hermione, ¿no te das cuenta? Harry es un mujeriego, sale con muchas mujeres, hará sufrir a mi hermana.- dijo con tristeza- Y yo no quiero que ella sufra… ya sabes lo que pasó con Wood, no se merece otro bastardo en su vida…
-Eres un tierno – dijo acariciándole la cara- Por eso te quiero tanto...- le hizo una caricia y el sonrió de amargura- Pero cariño, debes entender que ellos tienen que resolver sus problemas solos, no puedes meterte… ¿si amor? – el asintió hecho un corderito- Ahora, ve a bañarte, yo haré dormir a nuestra bebé…
-No se que haría sin ti Granger-la besó brevemente en los labios y se metió en el baño.
La expresión maternal se esfumó del semblante de Hermione, adquiriendo una de exasperación; lo escuchó cantar junto con el ruido de la ducha. Era tan bipolar…
-¡Hombres Rose! –le habló a su hija.- ¡Siempre igual de obtusos!
Después de abandonar el estudio Harry cayó de lleno contra la dura realidad. Iba a ser padre. Ginny estaba embarazada… ¡embarazada! Ginny embarazada. Más lo pensaba, menos lo entendía, le parecía estar sumido en una pesadilla. Claro que en algún momento de su vida se imaginó casado, con hijos, pero sin dudas esa apetencia distaba mucho de cómo se estaban dando las cosas en el presente. Siempre creyó que formaría una familia con una mujer con la que llevaba años de noviazgo, con una sólida relación… Harry estaba comprendiendo que la estructura con la cual siempre guió su accionar no le servía para nada en la vida amorosa. Ese esquema se había roto a causa del destino, y de sus errores.
Caminó sin rumbo fijo por las calles de Londres hasta llegar a una pequeña plaza, intentando digerir que vuelco que daría su vida en adelante tomando en cuenta el pequeño que ahora latía en el vientre de Ginny. Se dejó caer en unos de los blancos bancos de madera, intentando confrontar la noticia, pero aún no era del todo conciente de su significado. Iba a tener un hijo con Ginny a causa de una imprudencia, de un error y aunque sonaba horrible pensarlo así, no era más que la verdad. No estaba preparado para ser padre, y se sintió culpable por haber "desafiado al riesgo" aquella vez que se acostó con Ginny. Estoy pagando el precio de haber llamado inútil a Philip Dalwish durante años. Yo soy más inútil y más pelotudo que él…
Cuánto le hubiera gustado poder tener a James Potter al lado de él. Necesitaba un consejo de padre… ¡De padre justamente! ¿sería un buen padre él? La preocupación lo asaltó. Seguramente sería peor que Hermione jugando de cazadora. Masajeó sus sienes, abatido, intentando encontrar algún resto de consuelo en aquella vista panorámica del atardecer de Londres. Pero lo cierto es que no lo había…
La ventaja era que él, se sentía completamente interesado, atraído a la madre de su futuro hijo… ¿Atraído? ¿Interesado? Por favor… eso no bastaba para expresar lo que sentía por Ginny. En un mes esa mujer le había dado vuelta el mundo por completo… Lo tenía en sus manos de forma completa… la amaba. Se había enamorado completamente de ella. ¿Para qué negarlo? Sin embargo, apenas se dio cuenta de eso, enseguida tuvo que masticar el hecho de que la había dejado embarazada… ni siquiera eran una pareja estable… ¿Cómo pudo ser tan inconciente?
-¡Hasta que por fin te encuentro Potter!- dijo una voz impaciente.
-AHHH!- Harry se asustó y se levantó la cabeza- ¿Quieres darme un soponcio Valery?- se sobó el pecho, consternado.
-¡Lo siento! – Dijo ella apenada - ¡Te busqué por todos lados! – analizó tu rostro golpeado- Parece que Ron te agarró, ¿verdad? – dijo observando su labio hinchado.
-¿Cómo lo sabes?
-Mis cartas astrales – mintió la chica descaradamente.
-Ya me encontraste, así que puedes irte por donde viniste. Necesito…
-Necesitas darte una ducha y ponerte alguna pomada en esas heridas- dijo ella con instinto maternal y Harry bufó.- ¡No seas chiquilín! Debes saber que…
-¿Qué quieres? – La cortó cansinamente- No volveré al Cuartel, tengo la cabeza en cualquier lado…
-¡Se muy bien donde tienes tu cabeza! – Lo miró fijo- ¿Qué pasó con Ron? ¿Se enteró de todo eh? –Harry asintió, ya sin sorprenderse de la información que poseía- Por lo menos no tuviste que decírselo.
-No tengo ni idea cómo se enteró-se encogió de hombros- pero ya no interesa.
-Cuéntame que pasó con tu pelirroja –lo incitó la muchacha.
-Déjame solo Valery – rogó él alicaído.
-Pero…
-Necesito estar solo, en serio.- dijo cortante.
-Ya se que Ginny está embarazada- Harry se estremeció, aún no se acostumbraba a que su secretaria no era una farsante – No me mires así, mis cartas me lo dijeron antes de que cometas ese error…
-¿Ah si? ¿Y por qué no me diste alerta? – le reprochó. Valery alzó las cejas, anonadada.
-Nunca confiaste en mis poderes, siempre dudaste de mi talento heredado de mi querida tía- contraatacó decidida.- ¿Ahora me vienes con regaños? – se tomó el pecho exagerando el gesto de ofensa.
-¡Podrías haberme avisado!
-Lo hubieras cometido igual, Potter – dijo enojada.
-No digas pavadas…
-Nadie puede intervenir el destino marcado por los astros- dijo ella sabiamente.- Aunque yo te hubiera avisado, la habrías dejado embarazada de todos modos.
-¿Crees que mis espermas son Super Man y hubieran traspasado el condón? – Valery explotó en una carcajada y Harry la mandó a la mierda en un suspiro.
-¡Claro que no son super man, idiota! – dijo ella cuando se recuperó de la risa- Pero el condón se hubiera pinchado…- Harry arrugó la frente, disgustado.
-¡Que mierda hago contigo hablando de adivinación! ¿Me quieres explicar? – bufó.
-Los astros cotejan todas las posibilidades, cuando toman una decisión no se echan atrás.-soltó la muchacha.
-Vete –solo dijo Harry.- Déjame sólo.
-Eres tan cabeza dura- Harry se quedó absorto en sí mismo, observando cómo unos niños se hamacaban de manera peligrosa mientras su madre los regañaba. No tardó mucho en darse cuenta que tenía miedo. Que estaba realmente asustado, al igual que Ginny cuando apenas supieron la noticia. Valery interpretó perfectamente su silencio- Lo harás bien. – puso una mano en su hombro- Serás un gran padre…- el la miró.
-No estoy tan seguro – dijo con un nudo en la garganta- Ginny y yo…
-Deben hablar Harry. Debe afrontar esto juntos y todo marchará de maravilla.
-Arthur me hará puré cuando sepa lo que hice.-dijo apenado.
-¿Le tienes miedo al batallón Weasley? –sonrió Valery, en parte para animarlo.
-No… le tengo más miedo al bebé…- se sintió raro al decirlo.- Yo no se cómo voy a…
-Tiempo al tiempo – soltó Valery hecha una psicóloga- Lo importante es que te pongas firme con la familia de Ginny. – Harry la miró.- Piensa que Molly y Arthur te adoran, tienes eso a tu favor, no eres un desconocido. Te quieren como un hijo… ¿qué más quisiera que su niñita esté con alguien que conocen de toda la vida?
-Si puede ser…-dijo no muy convencido.
-Y con respecto a Ginny y tú – formó un corazón con las dos manos y lo miró por el agujero del corazón, haciendo una graciosa expresión de enamoramiento con las pestañas- son el uno para el otro. – Harry sonrió de lado por la ocurrencia- Especialmente para cometer errores…
-Si yo…
-¡Debes poner los huevos sobre la mesa Potter! ¡Y afrontar la situación!- lo instó ella-Ya has enfrentado cosas peores en tu vida…- Harry alzó las cejas.
-¿Qué dices?
-Ni siquiera los Weasley's pueden ser peor que el Innombrable.- dijo divertida.- No seas cobarde, Potter. Solo es un bebé… ¡y si quieres te digo que será!
-¿Cómo? ¿Lo sabes?
-Por supuesto que sé el sexo de tu hijo.- Harry abrió la boca y el corazón le latió con rapidez.- Lo sé, ¿quieres que te cuente?
-¡No!-La frenó él alarmado- ¡No me lo digas! ¡No quiero saberlo! – ella le hizo una sonrisa dulce.
-Será como tú digas…-suspiró con aire de circunstancia- Lo que vivirán será hermoso, si descontamos que el bebé llorará por las noches y no te dejará tener sexo con tu mujer…
-¡Valery! – la regañó incómodo.
-¡Es la verdad!- no pudieron evitar reírse.
-Estás un poco loca .-contestó.
-Para aguantarte a ti, debo estarlo – dijo ella y lo miró- ¿Estás más tranquilo? ¿Menos asustado?
-¡No estaba asustado! – dijo renegando de su miedo.
-¡Se nota!- rió.
-Eres una pendeja atrevida.-musitó Harry resignado.
-Puede ser…- se puso de pie.-Será mejor que nos vayamos de aquí, es tarde.- se giró para irse.
-Valery… -ella se dio vuelta.- Gracias.
-De nada.
-¿Qué viniste a decirme?
-¡Ah cierto!- dijo ella chocándose la frente con la mano derecha, en señal de que había olvidado por completo el recado- ¡Dalwish atrapó a Lucius Malfoy!
-¿QUÉ? – Harry se puso de pie en un salto- ¿Y AHORA ME LO DICES?
-¡Si, los siguió a él y a Nott y logró dar con la casa donde se alojaban!
-¡No puedo creer que Dalwish haya hecho eso!
-Si pero tú sabes – se rascó la cabeza- No pudo evitar cometer un pequeño error…
-¿Qué hizo el idiota? –
-Cometió la imprudencia de desafiar más de la cuenta a Lucius Malfoy, y ya sabes la poca paciencia que tiene ese hombre… - Harry abrió los ojos grandes, alarmado.
-¿Lo mató? ¿Mató a Dalwish?
-¡No! Fue una pelea muggle… - rió, despreocupada.- Philip está en San Mungo, por suerte el Cuartel llegó a tiempo –dijo Valery- Pero los sanadores creen que se recuperará.
O*O*O*O
La grabación de ese día fue un completo fracaso a nivel laboral. No lograron terminar ni media escena, que tuvieron que cortar. La noticia del embarazo surtió efectos psicológicos en quién encarnaba el personaje de villana. Ginny se descompuso y le bajó la presión. Henry Lockhart se apiadó de ella y dejó que todos se fueran antes. El debut era al otro día, pero ya llevaban adelantado bastante de los primeros capítulos, y podían permitirse eso. Ginny le hizo jurar al director que no iba a llevarle el chisme a Rita Skeeter sobre su embarazo. Si perdía el papel que había conseguido… ¡y otra vez por culpa de Potter! ¡Tú también accediste a tener sexo con él sin protección!, se reconoció a sí misma después. Esa era la verdad…
Justo cuando el director las desobligó, Hermione oportunamente llamó a su móvil, muy preocupada. No necesitó decirle demasiado para que Ginny de por hecho que ya estaba enterada de "las buenas nuevas". Fue así que ella y Demelza se instalaron en el departamento de la pelirroja para consolarla. Ginny se duchó rápidamente y se tapó con una cobija para protegerse del frío. Tenía un sueño terrible…
-Que bueno que Henry las dejó salir antes – rompió el silencio Hermione, como para decir algo.- ¿Te sientes mejor Ginny? – ella asintió, solo contestaba con monosílabos desde que confirmó el embarazo.- Me alegro, ¿quieres tomar un té? – Ginny negó.
-Aún no puedo creer que voy a ser tía- dijo Demelza sonriendo.
-Y yo tampoco – secundó Hermione, sonriendo también- Es un gran noticia…
-¿Y qué crees que será?
-No lo sé… quizá un varón.
-¡Tal vez! Pero me gustaría más que fuera niña.-dejó salir Demelza.
-¿Podemos hablar de otra cosa? – dijo Ginny frustrada.
-¡Nos enteramos hoy! –rió Hermione- ¿De que esperas que hablemos? ¡Estamos emocionadas!
-Es cierto, déjanos disfrutar.
-Todavía no lo asimilo, no puedo creer que…- se miró el vientre- aquí tenga un…
-¡Bebé!- completó Demelza desbordada de emoción- ¡Bebé! ¡Dilo con todas las letras Ginny!
-Es un hijo del pecado. Harry tiene novia- dijo Ginny con tristeza.
-¿Novia? ¿Harry? ¡Ja! ¡Imposible! –Saltó su cuñada.- Yo lo sabría…- añadió dándose aires.- Soy su mejor amiga.
-Es lo mismo que digo yo, es una estupidez pensar que sale con Romilda Vane. ¡Es una zorra!
-¡Claro que lo es! – dijo Ginny con ira.
-¿Quién les dijo que Harry anda con esa facilita? – preguntó Hermione ceñuda.
-Ginny vio un mensaje en el móvil de Harry.-informó Demelza.
-¡Que boca suelta eres, Demelza!- la reprendió la pelirroja.
-¡Ah, por eso sospechabas! – Dijo Hermione descartando con la mano, sin hacer caso al comentario de Ginny- Pero Harry solo se la folla…
-¡Hermione!- Advirtió Demelza viendo que a Ginny se le empañaban los ojos.
-Lo siento Ginny, no quise decir que…
-No lo sientas, es la verdad. Le gusta follarse a esa zorra.-dijo frustrada.- A todos los hombres les gustan las zorras… -abrazó sus rodillas afectada.- ¡Los odio!
-Nada que ver, Harry te quiere a ti.
-Si, eso le dijo a Ron, ¿no lo recuerdas? – terció Demelza.
-¡Lo dijo para zafar de la golpiza! ¡Ni siquiera me ha llamado!-dijo Ginny- Seguramente se arrepintió y no quiere hacerse cargo del…- aún no era capaz de ponerlo en palabras.
-¡No digas pavadas!- dijo Hermione.- El se hará cargo, jamás te dejaría sola.- Ginny negó, bostezando.
-Deberías comer algo y acostarte.- dijo Demelza haciéndole una caricia en la espalda.
-No me trates como si tuviera una enfermedad terminal –repuso molesta.
-Necesitas mimos…-opinó Hermione con dulzura.
-¿Por qué no trajiste a Rose? – Preguntó Ginny- La extraño, es a ella a quién necesito no a ustedes molestándome.
-Eres tan dulce Ginny.-dijo riendo Demelza.
-Rosie se quedó cuidando a Ron –las tres rieron - Ya sabes, después de la golpiza con Harry, me temo que necesitaba estar con ella.
-Me siento culpable de que haya terminado su amistad. – masculló Ginny frustrada.
-Van a recomponer su relación, espera a que se calmen un poco las aguas.– especuló Demelza con seguridad- Son dos obtusos, pero llegarán a un acuerdo…
-Yo opino igual que tú – coincidió Hermione.
-Ojala, me sentiría muy mal si ellos…- pero la campana interrumpió el enunciado de Ginny.
-Yo atenderé- se ofreció Demelza y agarró las llaves para abrir la puerta. Al ver al visitante, se sorprendió- ¡Harry! –dijo alegremente.
-¿Tan feo soy? –hizo una sonrisa atípica. Demelza se dio cuenta que las marcas en la cara estaban mucho menos visibles que antes, evidentemente se había dejado hacer curaciones y por algún motivo parecía bastante animado.- Vine a hablar con Ginny… ¿se encuentra, verdad?
-Claro, pasa- le sonrió ella, y se hizo a un lado.
Harry la miró. Estaba con su pijama de Mickey Mouse, su cuerpo cubierto con la cobija, y lo miraba algo asustada. Ginny lo tenía en frente y no podía moverse. Cada vez que él se aproximaba sentía que se estaba por descomponer: las manos le transpiraban y era incapaz de reaccionar con normalidad, era como si el cielo se moviera bajo sus pies. Tenerlo cerca era completamente asfixiante, parecido a la libertad de un preso que ha pasado años encerrado, al vértigo de volar en una escoba nueva, o esa adrenalina que se apoderaba de su cuerpo antes de salir a escena. Era increíble y espantoso a la vez… Observó en cámara lenta cómo Harry saludaba a Hermione, sin sorprenderse de su presencia. Su varonil perfume la invadió y una electricidad le hizo cosquillas en la planta de los pies.
-Me imagino que hablaste con el imbécil de tu novio, ¿verdad? – dijo Harry a Hermione.
-Imaginas bien- repuso ella suspirando y se puso de pie.-Lamento lo que hizo…
-Es un imbécil… entiéndelo…
-¿Entenderlo? Ni hablar… ¿Acaso yo lo golpeé cuando se pelearon por culpa de esa admiradora? –apuntó Harry enfadado.
-Deberías hacerlo.-sonrió Hermione dándole un abrazo cariñoso.- Mira como te ha dejado, ¡es un animal! – agregó escudriñando su rostro.
-No es nada…- Demelza le hizo una elocuente mirada a la castaña.
-Me temo que Demelza y yo nos vamos.
-Hermione tiene razón, ustedes deben charlar largo y tendido.-coincidió la muchacha.
-La dejamos en tus manos Harry.
-¡Dejen de tratarme como si estuviera enferma!- rezongó Ginny hablando por primera vez desde que Harry llegara- ¡Me encuentro perfectamente bien!
-Nadie dijo lo contrario- apaciguó Demelza.- Vamos Hermione… es tarde.- agregó pese a que sólo eran las diez de la noche. Saludaron y atravesaron la puerta del departamento.
Harry y Ginny se quedaron solos. Él se sentó en un puff frente a ella y la miró detenidamente. ¡Otra vez mirándome así! ¡Maldito seductor! Es que Harry decía más cosas cuando se quedaba callado, que cuando hablaba. Sabía intimidarla, hacerla suya con aquellos ojos brillantes, clavados cruelmente en ella. Pero era tan paradójico, porque lo disfrutaba tanto como cuando sus labios se juntaban para ser sólo una boca… respiró hondo. Al declararlo culpable de ese espasmo de sangre en su pecho, al hacerlo responsable de su boca seca, sus latidos enloquecidos, Ginny por primera vez se alegró de estar esperando un hijo de él…
-¿Cómo te sientes? – preguntó suavemente Harry, sacándola de su ensoñación. El estaba padeciendo los mismos síntomas que ella al tenerla cerca. De sus castaños ojos goteaba un brillo especial que para él tenía un sabor dulzón, sin empalagar, que lo aniquilaba, lo dejaba sin armas como un hielo al rayo de sol. Lo paradójico era que a Harry le encantaba verse rendido ante su presencia, lo disfrutaba sobremanera.- ¿Estás bien?
-Por supuesto, no estoy enferma.-contestó Ginny cortante.
-Sé que no lo estás.-ella agachó la cabeza- ¿Cenaste?
-No tengo hambre.
-Debes alimentarte bien –repuso Harry preocupado.- Ahora más que nunca.
-No empieces con los cuidados.-lo atajó impaciente.- No tengo hambre por el momento.
-Comerás algo como que me llamo Harry Potter. ¿Entendiste? –Ella rodó los ojos.
-La heladera está vacía casi nunca ceno en casa, siempre lo hago en el estudio- se excusó.
-Yo prepararé algo…
-El que tiene hambre eres tú – señaló Ginny e hizo un esfuerzo para no sonreír. ¡Era tan adorable! – y por eso insistes con cenar…
-Es verdad, estoy famélico- admitió con una leve sonrisa. ¿No te das cuenta Ginny? ¡Estoy famélico de ti! ¡Ese pijama me provoca demasiado!
-¿En qué piensas? – dijo ella dándose cuenta de la dimensión de esa mirada.
-¿Yo? ¿Quieres saber la verdad? – hizo una media sonrisa seductora, se acercó un poco más, y Ginny enrojeció sin saber bien cómo reaccionar. Su expresión le provocaba un magnetismo autoritario, la tensión sexual era impresionante, tanto fue así que le contraían los músculos de las piernas.
-Siempre quiero que me digan la verdad.-optó por contestar. Harry se abalanzó sobre ella y la besó con ganas, Ginny al principio le correspondió, pero después lo separó con una mano en su pecho- ¿Qué haces? – dijo nerviosa.
-Pensaba en besarte…-la besó otra vez, de manera fugaz.
-En besarme a la fuerza.-dijo enojada.
-Creo que los mejores besos son los robados...-susurró sensualmente.
-No te queda bien el papel de romántico, ¿sabes? Ya demostraste no serlo.-repuso ella haciéndose la dura, pero por dentro temblaba.
-¡Soy muy romántico!-dijo él tiernamente.
-Si claro, sobre todo después de que dijiste que me echarías doce mil polvos a la luz de las velas- torció los ojos y el rió.- Bastante grosero de tu parte…
-Te haría el amor a la luz de la velas – dijo con franqueza.- ¿Así suena mejor no? – ella negó con la cabeza, contrariada y Harry suspiró pensativo- Cuando te dije eso fue justo antes de…-le miró el vientre inevitablemente y Ginny también se lo miró.
-No me lo recuerdes – Se hizo un silencio incómodo. Ambos estaban pensando en la trastada que se habían mandado al tener sexo sin protección.
-Me gustaría pedirte perdón.-Harry habló por fin.
-¿Eh? ¿Por qué? – lo miró desconcertada.
-Lo que está pasando, fue culpa mía.-admitió con remordimiento- Yo incité la situación, pero quiero que sepas que jamás me imaginé…
-Yo accedí – lo cortó en seco.- Fue un error de ambos.
-Tú me advertiste que podía ser peligroso…- le recordó Harry.
-¿Tiene sentido que discutamos esto? –Dijo impaciente- Ya estoy embarazada, no hay nada que hacer.-el sonrió parcialmente.- ¿De qué te ríes infeliz?
-De lo fértiles que somos.- guiñó un ojo para hacerla reír; Ginny tuvo que apelar a su máximo autocontrol para no corresponderle esa sonrisa, le estaba costando horrores teniéndolo tan cerca- ¿Sigues angustiada por la noticia?
-Aún no lo puedo creer.-gesticuló esquivando sus ojos.
-Yo tampoco.-dijo tragando saliva-Pero como tú dijiste, ya está…
-Si…-se miraron unos segundos.
-¿Qué pasará con nosotros? – dijeron al mismo tiempo y después inevitablemente sonrieron.
-Contesta tú primero- dijo Ginny.
-No, tú.
-¡Tú!
-¡Yo pregunté primero! –recordó Harry divertido.
-No me hagas poner nerviosa- dijo Ginny para persuadirlo.
-Está bien…-accedió Harry, nervioso y la miró a los ojos- A mi me…
-Dilo sin asco, me imagino lo que vas a decir. –se anticipó resignada y triste.
-No me interrumpas Ginevra, odio que lo hagas.-bufó enojado.
-No quiero incomodarte.- repuso fríamente.- No quiero que te sientas presionado a…
-¿Presionado? ¡Por favor!- exhaló aire de su boca, con exaltación.-No se de donde sacas esas ideas, ni siquiera escuchaste lo que quiero decirte…
-Está bien, habla de una jodida vez.- el suspiró.
-Cuando estuvimos juntos nosotros… -retomó Harry- La verdad es que a mi me gustó mucho estar contigo Ginny.-ella tragó saliva el miedo de lo que dijera a continuación le originó un contundente nudo en su garganta.- Tu me gustas hace mucho tiempo… - Se puso rojo, pero ya había llegado hasta ahí y no iba a acobardarse.
-¿Cómo? – dijo sorprendida.
-Vamos, no me hagas repetirlo- ella alzó las cejas.- ¿Acaso no te diste cuenta?- Ginny negó- Me gustas desde que me hice pasar por Draco Malfoy…-reconoció con una leve sonrisa.
-¿Me secuestraste porque yo te gustaba? ¿Nunca sospechaste realmente de mí? – lo acusó indignada.
-¡NO!- dijo él torciendo los ojos-¡No! ¿Cómo se te ocurre algo así? – la miró detenidamente- Aunque también tenía ganas de secuestrarte para…- Ginny le pegó en el hombro.- Lo siento, era para descomprimir…
-¡Dime la verdad!
-Sabes muy bien que no te quise secuestrar. Fue un error de Dalwish… él me trajo esas fotos donde tú te besabas con Malfoy – puso cara de asco y chascó la lengua- eso no importa ahora, no viene al caso…-hubo unos segundos de silencio, él bajó la mirada y se armó de valor para vomitar su verdad. La miró fijo antes de decir:- Me pasan cosas contigo Ginny…-ella se estremeció, no esperaba semejante confesión. Harry se sentó en el sillón y le acarició la cara.- Conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado…
-Pero todo fue por un error…
-Fue el mejor de todos mis errores.
-Yo…
-Sé que las parejas normales se conocen en una plaza, en un trabajo, o en una discoteca y no porque el tipo ha secuestrado a su chica para inculparla de ser mortífaga pero…- Ginny rió y Harry se contagió de esa risa, y de repente ese momento fue mágico, los dos sintieron que flotaban en la amena compañía del otro- ¡Al fin te hice reír, pelirroja!
-Eres un idiota, ¿te lo dije? – repuso ella un poco colorada. Él se acercó un poco más.
-Te toca a ti responder… que piensas de todo esto.-señaló a ambos y a Ginny ese gesto le pareció sumamente delicioso, tanto fue así que tuvo que contenerse para no besarlo.
-A mi también me pasan cosas contigo…-Aunque él tenía la certeza de que así era, escucharlo de sus labios fue indescriptible. Sentía ganas de besarla, de tenerla entre sus brazos, pero no quería dar pasos en falso y arruinar todo. ¡Tenía razón, estaba hecho un idiota! - pero…
-¿Pero? ¿Pero qué? – saltó preocupado y alarmado.
-Tú…
-¿Yo qué? ¡Habla mujer! ¡Suéltalo de una vez! Se que hay una razón por la cual te fuiste de la casa sin decir nada, se que estás enojada por algo… ¿por qué no me lo dices así aclaramos la situación? – dijo Harry armándose de paciencia.
-Sales con Romilda Vane, ya me he enterado de todo…- dijo mitad severa, mitad celosa. Harry se estremeció y ella lo notó- Estoy en lo cierto… ¿verdad?- ¿Cómo sabe que me he revolcado con Romilda? Pensó Harry.
-¿Salir con Romilda? ¡Estás delirando!- dijo acaloradamente.
-¿Me vas a negar que te acostaste con ella? – lanzó indignada.
-Bueno yo…- trastabilló Harry patéticamente.
-No me mientas, ya lo sé todo, sé que ella es tu novia.
-¡No es mi novia Ginny! ¡Nunca lo fue!- se apresuró a negar- ¡Y si, me he acostado con ella, pero hace meses que no la veo!
-No mientas Potter, te acostaste con ella el mismo día que estuviste conmigo.-Harry la miró como si estuviese loca.- ¡No me pongas esa carita de ofendido, no vas a convencerme!
-¡Tengo razones para ofenderme! Realmente estás muy errada, te estoy diciendo que entre Romilda y yo no hubo nada serio…
-¡Ah! ¡Me quedo tranquila! – dijo alterándose.
-Me pregunto de dónde lo sacaste.- Ginny resopló. Prefería teñirse el cabello color violeta antes de confesarle que le había revisado el teléfono móvil. Si le decía algo así, Harry se cuidaría y borraría los mensajes con sus zorras. ¡No soy tan estúpida Potter!- ¿Ginny? ¡Ginny! ¿Estás bien?
-Si por supuesto…-dijo perdida.
-Deja de tildarte, me asustas.
-Eres tu el culpable por tirarte a esa zorra…-siseó venenosamente ella.
-Ginny, no debemos discutir.
-Creo que nos sobran los motivos…-arremetió seria.
-Para estar juntos…- dijo sonriendo.
-Estamos hablando en serio Potter.-retozó duramente.
-Yo hablo muy en serio… además, ¿me haces reclamos tú? Te recuerdo que te vi besándote con Wood en Las brujas…-la encaró solemnemente el auror.
-Besé a Oliver para cerciorarme de algo.-reconoció Ginny enseguida y Harry la miró desconcertado.
-Qué tranquilo me quedo…- dijo copiándose su anterior respuesta.
-Me dejé besar para confirmar que no me pasa nada con él… y tuve la mala suerte de que tú nos vieras, pero entre Oliver y yo no pasa nada… a decir verdad creo que nunca hubo nada, solo fue una fantasía.-culminó Ginny sin amedrentarse por el reclamo.
-¿Debo creerte? – inquirió él con las cejas alzadas.
-Sería la verdad.- respondió Ginny tranquila y se encogió de hombros.
-Bien, yo también estoy siendo sincero con respecto a Romilda.- dijo Harry- Hace meses que no estoy con ella, ni tampoco me interesa…-acarició la cara- ¿Estamos de acuerdo? –fingió un tono severo. Ginny parecía meditarlo unos segundos.
-Está bien, pero si vuelves a tener contacto con…
-¡Shhh! ¡Cállate charlatana!- sin darle tiempo a protestar, Harry redujo la distancia y la besó con ganas, apoderándose de su boca por completo. Ginny no lo detuvo sino que se dejó llevar, ansiosa por sentir sus labios en los suyos. Las lenguas se enroscaron y las manos de Harry recorrieron su cintura por encima del pijama. Ginny pasó las piernas encima las de él y el beso continuó apasionadamente durante varios minutos. Después se miraron a los ojos y Harry la dio otro beso fugaz. -Diablos como te extrañaba pelirroja…
-Yo también te extrañé mucho…
-Ven aquí- la abrazó subiéndola a su regazo, y Ginny se acomodó instintivamente en su pecho, casi quedando encima de él en forma de ovillo. Entonces sintió ganas de hacer algo y no se privó… sentía que era el momento adecuado. Deslizó su mano hasta el vientre de Ginny y se miraron. Automáticamente los ojos de Ginny se empañaron.-Lo siento, no quise ofenderte…-retiró la mano.
-No me ofendiste- volvió a colocarle la mano encima del vientre y puso encima la suya.-No puedo creer que sea cierto Harry…-dijo mitad apenada mitad emocionada-Somos dos inconcientes…- se lamentó casi llorando- No sé como pudimos…
-Cálmate Gin – susurró- No quiero verte triste, no estás sola-le acarició el pelo, enredando sus dedos en el, hasta la punta y mirándola intensamente.- Debemos enfrentarlo, ya esta…
-Pero… ni siquiera somos una pareja y en nueve meses… tú sabes- planteó Ginny aterrada.
-Eso tiene rápida solución…
-¿A qué te refieres? – dijo confundida.
-¿Quieres ser mi novia? – Sonrió cuando lo dijo, sintiéndose maravillosamente idiota.-Qué cursi sonó eso…- se excusó después.
-¿Estás seguro?
-¿Quieres o no quieres? – la apuró sonriendo.
-Si, pero… - lo miró acusadoramente- ¿Lo haces por el bebé?
-No es necesario estar contigo para hacerme cargo de mi hijo.-contestó él ofendido- ¿Acaso no te dije que siento cosas por ti?
-Yo también las siento, Harry pero…
-Si quieres que esto funcione, debes confiar en mi Ginny- musitó él sin dejarla terminar.- De lo contrario, no llegaremos a nada.
-Lo siento – se disculpó suspirando- tienes razón…- el sonrió.- Entonces sí…
-¿Si qué?
-Si quiero ser tu novia- Harry la besó con desbordada felicidad. Se moría de ganas de quitarle ese pijama, pero sabía que no era el momento apropiado.- La gente no tiene hijos antes de ponerse de novio, ¿lo sabías? – Comentó pensativa.
-Somos un caso aparte –dijo suspirando- Creo que deberíamos ir a San Mungo, así te haces un chequeo…-acarició su vientre otra vez.
-Si…-dijo con voz nasal, de repente volviendo a emocionarse.-Tengo miedo.
-¿Al parto? – Ginny abrió los ojos, no había pensado en eso.
-¡No! – dijo espantada.
-¿Entonces a qué tienes miedo mi amor? - Ginny se derritió.
-A que Rita me eche del elenco.
-No lo hará.-dijo Harry- Y sino, la envenenamos y asunto resuelto.- eso hizo sonreír a Ginny y sin dudarlo lo besó.
-Estás contento.-observó dudosa- ¿No te asusta la idea de que esté embarazada?
-No…-ella lo miró escéptica-Un poco…- respiró hondo y acarició su rostro.- Tenemos que hablar con tus padres… y aclarar la situación.
-Ni lo menciones, me van a matar.
-Somos adultos Ginny.- la tranquilizó él- Además no estás sola, yo estaré presente…
-¿Qué le diremos? –dijo preocupada- No creo que sea conveniente contarles la verdad de los hechos…
-Opino lo mismo. De todos modos… Ron sabe la verdad.-recordó intranquilo.
-Solo parte de ella…-Ginny guiñó un ojo pícaramente.
-Eres una pelirroja atrevida…- sonrió, admirándola.-Mañana podemos pensar que le decimos a tus padres, ¿no?
-Si tienes razón.-lo abrazó.
-Tengo que contarte algo.- susurró él.
-¿Si? ¿Qué? - dijo Ginny oliendo su cuello.- Me encanta tu perfume…-el sonrió y besó la punta de nariz, quedándose tildado por una fracción de segundo.- Dime lo que tenías para contarme…
-¿EH? ¡Ah si! Atrapamos a Lucius Malfoy – se arrogó enseguida. Ginny levantó la cabeza y lo miró.
-¿Lo atrapaste tú?
-No…-dijo algo avergonzado.- Dalwish obtuvo esa proeza…- Ginny abrió la boca, completamente helada.
-¡No lo puedo creer! ¡Dalwish hizo algo bien!- exclamó con sorpresa.
-Si, la verdad es que fue como una patada en los testículos – ella rió- No te burles, lo digo de verdad… se ganó puntos con el ministro. Lo bueno es que Malfoy le dio una buena tunda antes de que el destacamento de Aurores lo ayude…
-¡Eres cruel!- los dos rieron y Harry aprovechó el silencio para besarla, de forma compulsiva. Después que terminó el beso Ginny empezó a reírse burlonamente.
-¿Te estás riendo de mí, pelirroja? – adivinó Harry, divertido.
-Es que me acordé del día en que Dalwish entró en la habitación…- volvió a reírse- y tú lo agarraste del cuello…- rió otra vez.
-Graciosa.- dijo serio.
-Te pusiste como loco. ¡Eres un posesivo! –le brillaron los ojos.
-¡Ese gusano te estaba mirando frente a mis narices! Es un desubicado… - farfullaba Harry con rencor.
-Eres un exagerado Harry.- dijo sonriendo.- No fue para tanto.
-Tienes razón, peor fue haberte visto con Wood en el bar-siseó él.
-Ya te expliqué que…
-Lo sé, pero no puedo sacarme esa imagen de la cabeza.- dijo apenado.
-No es para tanto.
-¿No es para tanto dices? – Saltó enojado- ¿Esperas que me olvide así como así?
-Pues sí, no significó nada. Fue un beso completamente intrascendente.
-Perdóname señorita superada, no me resulta tan fácil ver a la mujer que amo besándose con otro.-se le salió de los labios sin darse cuenta. Ginny sintió como si salteara un escalón, una especie de aturdimiento en el pecho le impidió respirar. ¡Le había dicho que la amaba! Él entendió esa mirada y se arrepintió temiendo que ella no lo correspondiera…- No me di cuenta de lo que estaba diciendo… yo… ¡me voy de boca siempre! Y…- tartamudeó algo colorado.
-Shh…-lo calló Ginny mirándolo intensamente- Yo también te…- pero el teléfono de Harry sonó encima de la mesita ratona y ahogó la última palabra de Ginny.
Ha sido divertido me equivocaría otra vez…
Los dos miraron la pantalla sobresaltados. Era "R. Vane".
Nota:
Si vieron algún error, lo siento! nunca se puede verlos a todos.
Queda solo un capítulo y se termina este fic, así que a no desesperar (?). Es un fic "mediano".
Ojala me acompañen con sus reviews hasta el final, que supongo que actualizaré la semana que viene.
Gracias a todos por estar del otro lado. Espero sus impresiones sobre este capítulo!
Los quiero.
Joanne.
