DLILA'S NOTES:
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero les guste este capitulo tanto como a mi. Porque en una palabra es "incómodo" muy incómodo, pero necesario al menos en la historia. Especialmente porque está bajo la perspectiva de alguien que ha vivido en carne propia la guerra.
En un inicio había planificado que esta historia terminaría en 11 capítulos, pero como perdí los documentos de la historia cuando me robaron el computador, he tenido que recrearlo. Así que me tomará más capítulos. Pero con seguridad puedo decirles que esta historia termina este año. Eso lo puedo firmar.
Ya saben que me encanta recibir su feedback, es más lo necesito para tener una idea si se está entendiendo mi punto en cada escena.
DISCLAIMER: "Harry Potter" es propiedad de J.K. Rowling and Warner Bros. Este Fanfiction no tiene ánimo de lucrar con ninguno de los personajes creados por la autora. Únicamente cumple con el fin de entretener.
TIMELINE: Post-Hogwarts, AU.
MAIN CHARACTERS FEATURED: James Potter/Lily Evans /Hermione Granger / Severus Snape
SUMMARY: Severus Snape tiene el plan perfecto, regresar al pasado para vivir el futuro que debió vivir. ¿Pero eso qué significa? Hermione tendrá que pagar los platos rotos y hasta formar un nuevo futuro.
RATING: NC-17 (MA)
WARNINGS: Lenguaje sexual explicito, vocabulario ofensivo, spoilers, parejas no canon. Full drama
Aclaración: Esta no es una historia típica, no muere Snape en el séptimo libro y mucho menos ocurre lo ocurrido en el epilogo.
Tiempo Futuro
Capitulo 11: Una familia de otro universo
James Potter
—Yo que tu no entraría a esa habitación— dijo una voz bien conocida detrás suyo. Era la figura inconfundible de quien por años pensó que estaba muerto, su padrino. Harry volvió su cuerpo hacia él. Dejó el pomo de la puerta rápidamente. Sirius estaba parado cargando la figura inconfundible de un niño pequeño: Harry. Era él lo había visto antes cuando espiaba a su mamá. Ahora el pequeño no hacía una pataleta como en aquella ocasión si no más bien dormía complacido entre los brazos de su padrino. No pudo evitar sonreír de medio lado. Su vida pudo haber sido un poco mejor. Si sus padres hubieran vivido. Sacudió su cabeza, no. Ahora ellos estaban separados por obra de Severus Snape. Quien en esos momentos yacía dos habitaciones más a la derecha. Felizmente ya era hora de visita y podría hablar con su padre para solucionar todo en ese mundo y planear un mundo para ese Harry y pueda vivir en paz. Pero había sido frenado por la figura enorme de un muchísimo más joven Sirius Black.
—No entres, tu papá está ocupado.— dijo acercándose y señalándole una silla. Invitándole a sentarse. El sin decir más se sentó en las banquillas. —¿Quién está adentro tan temprano?— preguntó rascando la cabeza del niño Harry por detrás. Sonrió, muy pocas veces puedes encontrarte hecho un niño pequeño. Harry notó que su padrino se estaba tomando su tiempo en responder.
—Está Hermione— respondió despacio. Le dio la impresión que Sirius entendía que eso era una respuesta en sí misma. Pero efectivamente, sabía que su mejor amiga estaba en la misma habitación. San Mungo a veces tenía ese tipo de habitaciones duales. Daba por sentado que era lo más natural. Cuando estaba por replicar. —Este mundo… no…— Las mejillas de su padrino parecían estar medias púrpuras, eso era un recuerdo que guardaba similitud a lo qué vivió en su universo. Sirius tratando de temas de los cuales no quería hablar. Su media sonrisa perruna tenía ese toque de incomodidad poco propia en él. Estaba por replicar pero todo cambió en menos de un segundo.
—¿James?— Un voz aguda, femenina y extrañamente familiar se escuchó a lo lejos. Volvió su vista y la vio. Su mamá lo miraba desde el fondo del pasillo, por más que quiso que su cuerpo reaccionara y desapareciera. No reaccionó a la velocidad que quería. Ella ya estaba frente a él. No sabía que su mamá fuera tan alta. A pesar de verla muchas veces en recuerdos de otros, y verla de lejos hacía unos días, verla frente a él hablarle a los ojos. Tragó grueso. Hasta había olvidado la presencia de su padrino. Sirius se levantó como rayó tratando de impedir que reconociera que no era quien ella asumía que era.
—Lily, que bueno verte… seguro te llegaron las noticias. Mira ….te dejo a Harry— Las palabras se atropellaban con nerviosismo. Pero la pelirroja se hizo a un lado para ver al hombre que parecía ser quien ella creía que era.
–Tu no eres James….—era categórica. Sirius ya había puesto al pequeño Harry sobre ella, pretendiendo que el momento incómodo terminara. Harry seguía petrificado en su sitio. — ¿Quién eres?— preguntó sin dejar de mirarlo insistentemente, y con el "bebé" Harry en sus brazos. Quería decir algo o hacer algo, pero seguía congelado. Harry miró la puerta que estaba a su costado, se paró y sin remediar palabra con su madre, la abrió solo para toparse con una imagen sacada de sus peores sueños. No estaba preocupado porque su madre lo siguiera, sabía que Sirius podría encargarse de ella sin despertar demasiadas sorpresas. Ahora lo importante era lo que tenía delante de él. Hermione, era ella, de espaldas a él estaba ocupada hablando a susurros con quien presumía era su padre. La reconocía por que esa cabellera indomable era su sello. No hizo ni un ruido, y por unos segundos pareció que ellos no habían reparado en su presencia. Hermione estaba vestida con sus típicos camisetas holgadas y hasta se podría decir los mismos vaqueros que tenía cuando estaba en la huida con él. Pero eso no lo sorprendía. Su mejor amiga estaba dándole de comer a su padre en la boca. Sí.
Los dos estaban absortos en su momento que ni siquiera se habían dado cuenta que él estaba ahí. Riendo. Observo que el hombre sentado en medio de la cama, desviaba la cara no queriendo comer lo que sea la castaña le estaba dando, pero mientras hacía esto unas cuantas sonrisas lo interrumpían. Con profundo horror vio que su padre, con unas de sus manos desviaba uno de los rizos de la mujer y los ponía detrás de su oreja derecha. No podía ver que era lo que estaba haciendo hasta que escuchó un rotundo —¡Compórtate!— Sí, era ella. La castaña con una de sus manos tomo la nariz de James Potter y con la otra mano ponía una cuchara de comida en su boca. Despacio y sin hacer mucho ruido siguió caminando hacia ellos hasta quedar al lado de ellos. Por Merlín es como si estuviera usando la capa de invisibilidad, porque ninguno de los dos salía del campo de visión del otro. Hermione estaba tal y como viajó. Su cabello largo y salvaje caía graciosamente hasta su cintura. Las mismas pecas, en los mismos lugares. La misma sonrisa perdida y los mismos ojos dorados. Sintió que su cuerpo se electrocutaba por un segundo. Volvió la vista a su padre. Él sí no era el mismo al de sus recuerdos, y ya lo había comprobado hacía unos cuantos días. Su padre ahora usaba una barba poblada. Hermione estaba limpiando un poco de la comida que había quedado en los labios de su padre cuando Harry decidió que ya era suficiente. Algo dentro de él se activó. —¡¿Interrumpo?!— gritó a toda voz. Haciendo que Hermione perdiera el equilibrio y dejando caer el recipiente que tenía en las manos al piso. Pudo ver la rápida reacción de su padre. Estaba buscando su varita, sus ojos chocaron. El espació de la habitación pareció achicarse.
—Harry.— dijo por fin James. Sus ojos eran castaños y el marco de sus lentes no eran tan redondos como los suyos. Por Merlín. El parecía un poco más sorprendido que él. Sus mejillas estaban carmín. Pero por otro lado su voz estaba ecuánime. Su mejor amiga dejó su vista del plato para poder verlo a él. Se notaba que estaba tratando sonreír, pero el nerviosismo le ganó la entrada. Solo podía hacer muecas extrañas, como buscando aire o palabras. Sin saber muy bien qué hacer. Hablar primero con su padre y después con su amiga. Harry tomó en un solo movimiento a la castaña por la muñeca y la apartó rápidamente hacía el extremo de la habitación. Debió hacerlo con algo de violencia porque quien era su padre en esa dimensión intentaba levantarse de la cama. Antes que alguno de los tres pudiera decir alguna palabra de exaltación. La puerta de la habitación se abrió. Ahí en el marco seguía la figura imponente de su madre y de dos hombres detrás de ella. Sirius y otro quien parecía un medi mago.
—Bueno, bueno… parece que vino la familia— la voz clara y bien articulada del médico de bata verde se sobre puso en la habitación. Congelando la tensión que existía en el ambiente. — Señorita Granger necesito que venga con nosotros… le necesito enseñar algo… Es imperante su presencia en este momento— parecía que al hombre de la salud no le importaba por qué estaban todos ahí. Solo se limitó a ajustar sus grandes lentes cuadrados y sacar algunas pelusillas de su bata. La castaña volvió su vista a él. Y con su silencioso "Lo siento" se desprendió de su mano. —Hola Lily— dijo pasando al lado de la pelirroja quien mantenía una extraña expresión en el rostro, aun en sus brazos cargaba el pequeño Harry. Hermione acarició brevemente la cabellera rebelde del pequeño Harry y caminó en dirección al médico, quien para ese entonces sostenía el marco de la puerta. Hermione volvió su vista atrás por unos segundos, pero no era a él a quien dirigía la mirada, si no más bien a su padre. Quería detenerla ahí mismo. Pero se obligó a pensar por una fracción de segundo. La castaña salió a pesar de no querer hacerlo. Una especie de electricidad lo invadió de pies a cabezas.
Su mamá estaba ahí; su papá estaba ahí también; Sirius lo miraba a los tres como alternando la vista en los tres. Harry se dio cuenta que estaban sus dos padres ahí con él. Tragó grueso. Habían pasado unos segundos y el silencio incómodo reinaba el ambiente.
—Hola Lily.— Pudo escuchar claramente la voz de su padre, aún sentado al borde de la cama. La pelirroja no dejaba de verlo insistentemente. Aún no sabía que hacer, era uno de los momentos más extraños de su vida. Debía de ser un momento familiar, lleno de amor. Pero en su lugar era incómodo. Estas personas no eran sus padres, aún así no podía dejar de verles así. Como los padres que pudo haber tenido toda su vida. — Te presento a tu hijo de otra dimensión: Harry— terminó de decir James mirándolo con familiaridad. Estaba claro que Sirius había de él con su mejor amigo.
—¿Otra dimensión?— Lily se acercó a él rápidamente. Una especie de sonrisa asomó su rostro. ¿Acaso su madre no debería estar extrañada o si quiera asustada? Pero ese no fue el caso. Aún con su pequeña versión en los brazos. Lo rodeó analizando fijamente. — Lo sabía….— Una sonrisa autentica, como la de sus recuerdos apareció en su rostro. Con una sola mano abrazó su pecho. Los dos hombres está detrás suyo parecían más sorprendidos que él mismo. Su madre lo miró a los ojos. — El día que naciste, todavía… todavía tenía miedo de la guerra. Hice un hechizo antiguo, para protegerte… podría reconocerte así tuvieras noventa años…— Su voz temblaba pero guardaba una sonrisa auténtica. — Conozco a mi hijo… — Estaba empezando a llorar y Harry no entendía que es lo que estaba pasando. Decidió ignorar el vacío de sentido y abrazó a su madre y a sí mismo, el pequeño niño aún dormido.
—¿Pero cómo?— dijo después de un rato. Quería empezar hablar, pero las palabras no salían de su boca.
—¡Yo te lo explico!— dijo James aún sentado al borde de cama ante la atenta mirada de todos en la sala — Nuestro retoño, viene por Hermione.— Harry sacudió su cabeza, sí eso era cierto. Pero algo no cuadraba. El tono en que lo decía le hacía recordar a los ataque que él tenía cuando estaban en medio de la guerra. Sí, era un mezcla de sarcasmo e ira.
—No entiendo— Volvió a decir la castaña, alejándose de él y dejando a el pequeño en la cama de al lado, la cual presumiblemente era de Hermione. Los pocos segundos que la había visto habían sido el momento más tenso de toda su relación. Sabía que había reaccionado de mala manera. Ni siquiera habían cruzados las palabras suficientes para sentar las bases de su reconciliación, todo estaba pasando a una velocidad escalofriante.
—Verás…— James arrastró sus palabras fijando su mirada en su ex mujer. —… Hermione vino de otro universo y tiempo. En su universo ella es mejor amiga de nuestro pequeño. Al terminar sus años escolares y después de una ardua guerra, se enamoró de su antiguo profesor de pociones , Romántico ¿No te parece?. Pero contra todo lo que ella creía este, su único amor, la engañó para robarle su gira tiempo y poder usarlo para entrar a otro espacio en donde los eventos de la guerra no ocurrieron. Como por ejemplo, nuestra muerte y la creación de nuevos Horocruxes. ¿Recuerdas qué era eso, verdad?— Harry caminó hacía el .
—No es necesario hablar de esto, yo… nosotros ya nos vamos… no debemos interferir más en este mundo… todo esto está mal.— Fue lo primero que dijo intento cortar el relato de su padre.
—Harry creo que tu mamá necesita saberlo… después de todo ella… fue un motivo— Por primera vez Harry escuchó la voz de Sirius en la habitación, pero negó, rechazando lo que tenía que decir. —¡Qué está pasando!— su mamá fue categórica, no había duda para reconsiderarlo. Ahora entendía porque decían que su mamá se parecía en varios aspectos a Ginny.
—Como te seguía diciendo querida Lily— dijo esto último con visible placer. —…Pero el tipo no era tan inteligente como le gusta creer, a pesar que haber hecho muchos avances, fue nuestra Hermione como viajar a otro espacio para poder cumplir lo que él deseaba de corazón. Porque verás… ¿Cómo te digo esto?—James paso una mano por su quijada. — Cuando el tipo hizo su primer intento casi se mata. Y ya sabes que nuestra Mimi tiene serios problemas emocionales, cree que puede solucionarlo todo con sus puñeteros discurso y sus irracionales acciones...— Harry tomó como nota mental que quizás y su padre no era del todo "cariñoso" con su mejor amiga.—… quería que el fuera feliz. Así que cumplió su deseo. También cumplió su deseo, hasta el punto en que terminaste abandonando tu familia para irte a vivir con él. — La media mueca de lado lo dejó mudo. La respiración de su madre se violentaba. Ella retrocedió la vista a él para que pudiera decir algo.
—Yo…— empezó a decir Harry. —Yo…— ¿Dónde estaba "El elegido? ¿dónde estaban sus años de entrenamiento. — Hermione es casi hermana… ella estuvo en la guerra conmigo— lo primero que salió de su boca. — Cuando… — su voz se le quebró. — cuando no había nadie en quien confiar, ella parecía para salvarme… pero el día en que necesitaba mi ayuda, no logré hacerlo… es mi culpa también, nada es lo que parece. Lo juro— dijo casi sin poder respirar.
—He… yo le empezaría contando acerca de cómo Senivellus ideó todo este rollo— Sugirió el hombre que no reconocía como su padre. Harry podía ver el horror en los ojos de su madre. Era por lo menos, injusto. No todo era blanco y negro. Quizás ahora entendía un poco a su profesor de pociones a fondo. El día que casi muere y pidió verlo directamente a los ojos.
—Sí es cierto. Severus robo ideó todo para robarle a Hermione y viajar… no sé qué paso exactamente aquí, pero…— Respiró hondo…— en mi espacio el casi muerte por salvarme, todo por el recuerdo que bueno… tu sabes— las mejillas de Harry ya no podían estar más sonrojadas. — No lo estoy justificando, sé lo que hizo, pero sé también Hermione rompió todo lo que conocía para darle esa oportunidad. Hermione casi nunca se equivoca— terminó de decir. Y era esta vez su padre, quien parecía estar transformado en una chimenea. Sirius tenía sus brazos en su hombro. Lo estaba conteniendo, pero sin mucho éxito.
—Yo, querido Harry— Sí, lo último era ironía, a este punto el azabache ya había entendido el punto. Este James era un hombre engreído casi tanto como Severus lo describía.— te voy… a explicar. Todo estaba perfectamente bien. Había formado a la familia que tanto quería. Mi primogénito ya había nacido cuando tu mamá pensó que ya no era lo mejor para ella. Y nos dejo. Nos dejó a los dos. Todo esto por tu querido Snevillus. ¿sigues viendo a tu profesorcito igual?— termino de decir casi escupiendo.
—y…Hermione…— continuó de decir Harry — y de que seguramente mamá ya no te quería… — Podía sentir la mirada de los tres adultos sobre él. — Mamá… Papá—Harry la miraba suplicante. —…No tienen idea lo que fue crecer solo con una fotografía de ustedes. De saber de ustedes solo por relatos de otras personas. No tuve una verdadera familia hasta que entré a Hogwarts. — otra vez el silencio impregnaba el ambiente.
—¿Es por eso que Severus está comportándose extraño de un buen tiempo a esta parte?— preguntó la pelirroja dejando caer su cuerpo a la silla, no dirigiéndose a nadie en particular. — ¿Por eso está acá?— Harry arrugó el entrecejo, su madre en su tiempo estaba seguro que estaba en la orden no sabía muy bien el por qué de su extrañeza.
—Severus por muchos años siguió siendo el mismo de siempre, hasta sus recuerdos despertaron hace unos meses. En realidad no estoy seguro cuando.— Sirius hablaba seguro y calmada muy contrario a lo que su padre proyectaba. — Hermione se encargó de que el sobreviviera. No tenía pensado todo lo que paso después del nacimiento de Harry… Creo que para ella fue una sorpresa también. Ella no pensó que tu responderías al afecto de Severus— Harry sintió que su quijada caía por el piso. Todo eso tenía sentido.
—Hace poco recibimos la alerta que Lestrange estaba intentando hacer otro universo y armar a sus mortífagos. Todo porque robaron una de las agendas de Hermione. Todos los universos estaban en peligro.— Intervino James para después complementar.— Severus lo supo todo ese tiempo.– Nadie dijo nada por un minuto. A Harry le pareció mil años. Mirar a todos distintos y tan parecidos.
—Esto… ya terminó… solo nosotros debemos regresar. Vengo a llevar a Hermione a casa.— miró a su madre, quien parecía estar procesando poco a poco la información. Estaba un poco pálida, solo le provocaba abrazarla fuertemente.
—¿Tu... y ella…?— era algo gracioso como su madre movía las manos mientras implicaba una especie de romance. Si no fuera porque la situación era incómoda, hubiera pegado una carcajada. —No, ella … nosotros… no— dijo extrañamente atropellado en sus propias palabras. Finalmente le dio una especie de sonrisa. A la mujer que todavía parecía afligida.
—¿Dónde está Harry?— dijo al otro extremo Sirius mirando la cama vacía donde habían dejado al pequeño Harry. Todos en la habitación se pararon asustados. Inclusive James lo hizo sosteniéndose en la cama. —¡Harry!— gritó su madre corriendo hasta donde se suponía debía de estar el pequeño. Él miró directo a la puerta. Estaba seguro que se había ido por ahí. Salió a toda prisa, los pasillos estaban vacíos apenas unas cuantas personas entrando a visitar algún que otro paciente en las habitaciones contiguas.
Sirius lo paso a toda velocidad en dirección a la puerta del hospital, mientras Lily corría junto a él. Decidió ir hacia el otro extremo. Antes de llegar a la habitación de su padre recordaba ver la imagen de un hipogrifo en una de las paredes al otro extremo del piso. Caminó y vio a su "yo" más joven junto a su mejor amiga. El pequeño estaba en el piso parado entre las piernas de Hermione, quien estaba sentada llorando a chorros. El alivio de encontrar al pequeño se esfumó cuando los ojos de Hermione chocaron directament a los suyos. Podía ver que entre las manos tenía un pergamino verde. Como la clase de documentos que daban en San Mungo después de un diagnostico. Su respiración se detuvo. Camino hacia ellos con prisa. —Mione…—fue lo primero que dijo.
—Harry…— Ella se paró secó rápidamente sus lágrimas y el bebe Harry volvió a verlo. Conocía a Hermione, no era la clase de personas que le gustaba verse vulnerable, aunque si de reconocerlo. Lo era y en más de un aspecto. Antes que pudiera mediar palabra con ella, y pueda ser interrumpido por su yo de casi 3 años. Agarró el pergamino verde a toda velocidad. Por el rabillo del ojo como la castaña ponía su cuerpo hacia su dirección y sacarle el diagnostico de las manos. Pero era demasiado tarde. Estaba leyendo y el diagnostico por lo que se veía era contundente.
—¿De quien?— No un hola, no una reprimenda como inicialmente pensaba. Fue directo a la yugular, metafóricamente hablando. El piso se le hacía gelatina. Y la vista estaba empezando a nublarse. Pero ella no decía nada, solo se encorvó en si misma y sobo suavemente la espaldita del pequeño niño. Quien lo estaba mirando molesto. Al parecer el niño se estaba dando cuenta de algo elemental. Espero a que ella dijera algo, que dijera por lo menos que lo sentía… —No lo digas, lo puedo intuir…— su garganta se estaba rompiendo. Cómo le diría a su madre. ¡¿Cómo?! Las dos enamoradas del mismo hombre. ¿De qué lado debía de ponerse?
Hermione lo observó un par de segundos. — Cuatro semanas…— dijo ella en un intento por respirar.
—¿Por qué dice "alto riesgo"?— busca que su voz no se rompa. —…. ¿Qué te dijo el doctor?— volvió a preguntar tratando de no mirarla. Si la miraba estaba seguro que explotaría y diría mil cosas que después terminaría arrepintiéndose.
—Dice que son los momentos más críticos, especialmente cuando es múltiple— dijo ella mientras miraba como el Harry niño miraba embelesado la figura del hipogrifo. Por si fuera poco sentía un poco más su mundo hundirse. El piso se estaba rompiendo con él en el medio.
—Viajar en ese estado es impensable..— el amargo en su boca no se iba. La ira estaba ganándole la partida. — Supongo que él estará feliz, acaba de destruir todo…. Merlín… ¡TODO!— No se estaba fijando en que ella lo estaba mirando igual de desconcertada. Pero el seguía en su monologo. — Lo supe, cuando te vi en su casa… él te sostenía como si hubieras muerto, Merlín… — Si, no podía dejar de hablar era como una incontinencia verbal.—Y ahora…¿Cómo va a reaccionar mi mamá?— peinó a la vez su cabeza con las dos manos.
—Harry, no… — le estaba costando formal una oración. Miró de reojo a su mejor amiga, ella parecía estar parcialmente paralizada, como intento también hilar todo sus excusas, Pero Harry ya tenía suficiente. Eso rebasaba todo tipo de lógica y permisibilidad.
—Es un embarazo ¿En qué estabas pensando? ¡EN ESTE UNIVERSO!— Soltó todo lo que tenía.— ¡No puedes seguir con eso! Tienes que acabarlo…— volvió a gritar arrepintiéndose de lo dicho a penas las palabras abandonaron su boca. Si antes había traicionado años de amistad al no escucharla, estaba seguro que ahora estaba pulverizando todo lo que por años habían construido. Merlín, ¿En qué estaba pensando? Era Hermione, por supuesto que no acabaría con ningún hijo suyo. Si bien podía hacerlo, estaba seguro que en ninguna circunstancia ni termino ella haría algo así. Simplemente porque Hermione añoraba una familia. Mordió sus labios. Quería llorar el también. Había dicho algo horrible a una de las personas que más quería en el mundo y en tal caso en todos los universos posibles. A Hermione, su Hermione. Sintió algo caliente derretirse en el contorno de sus ojos.
—¡Papi!— Harry bebé los distrajo. James Potter adolorido y todo estaba de frente mirándolos como si hubiera perdido todo tipo de juicio. Harry vio algo que nunca antes podría haber imagino. Su padre se estaba dirigiendo a él a todo velocidad, torpemente sujetó con sus dos manos su cuello y lo apretó con toda la fuerzo que debía. Un grito sordo se contuvo en el pasillo. No podía respirar, pero no estaba seguro si era por la presión en su cuello o por ver odio en los ojos de padre.
Hola de nuevo,
Hasta aquí el capítulo de hoy, Sé que es un tanto más corto que otros capítulos. La explicación es sencilla : La carga emocional es como baja como un Yunque en todos los personajes. Aquí quien se lleva todo el peso emocional no es Harry, si no más bien James. Creo que ahora está quedando claro que el no está del todo
Me encantó leerlos en los comentarios, a quienes tiene cuenta en FF. Pude responderles por inbox ( Siempre y cuando tengan disponibilidad en recibir mensajes) . Me gustaría poder responderles por aquí, pero podría spoilear ciertas cosas, así que evitaré hacerlo. Por eso les pido que por favor no olviden de comentar lo que quieran.
Les mando un abrazo del tamaño de Saturno
Nos leemos
DLila.
-AVISO-
Me encantaría colaborar en historias grupales. Hacer un grupo de personas para avanzar una historia desde varias perspectivas. ¿Quién se apunta? Si tienen ideas para desarrollar una trama o quieren colaborar en un proyecto en común, déjenme un comentario privado o en la cajita de los comentarios. Nos leemos y de nuevo mil gracias.
DLila
