Capítulo 10

Nami suspiró mientras terminaba de limpiar la mesa. Estaba cansada tras haber pasado toda la noche despierta.

"La culpa es de Robin", pensó.

Había pasado todo el año apenas pensándolo, recordándolo vagamente, concentrada en mantener su empleo o conseguir uno nuevo cuando lo perdía. Pero su mejor amiga tenía que recordárselo. ¿Qué si lo extrañaba? Mucho, pero hacerlo solo le provocaba más dolor. Luffy la había abandonado. La había usado por sexo y la había dejado como una muñeca rota: la usas y la desechas.

-Joder, Nami -le gritó Robin-. La mesa no puede brillar más.

Ella entró en razón. Había estado limpiando la misma mesa desde hace diez minutos.

-Perdona -pasó a otra mesa-. Estoy distraída.

- ¿Es por Luffy?

Su corazón palpitó con fuerza, doliéndole.

-Cierra la boca.

-Venga, Nami. No seas tan arisca. Sólo quiero saber qué tienes.

-No es nada. Simplemente pasé mala noche.

-Ajá, y yo anoche salí de fiesta ¡Te conozco, Nami! ¿Todavía quieres a Luffy?

-No.

-La verdad.

-No.

-Nami...

La pelirroja le lanzó una mirada fría.

-Robin, escucha: sí, lo quiero, pero sólo fui un juguete para él. No me estés jodiendo.

Robin soltó un silbido.

-Que violenta estás hoy.

-Cierra la boca.

-Ya, como sea. ¿Sabes? Se me ha ocurrido una forma de descubrir lo que pasó con Luffy.

-Yo te diré: se acostó conmigo y se marchó del país para no hacerme frente.

Robin puso los ojos en blanco. Quiso responderle, pero le entró una llamada al móvil.

-No hemos terminado -le dijo antes de contestar el móvil-. ¿Bueno?

-Hola, Robin.

Ella puso los ojos en blanco.

-Hola, papá ¿Qué quieres?

-Quería preguntarte una cosa. ¿Conoces a alguien llamado Luffy James?

Robin abrió los ojos como plato y miró a Nami.

-Eh, y-yo... ¿Por qué?

-No me hagas preguntas, Robin. Necesito saber si lo conoces o no. La verdad creo que una vez lo mencionaste, pero no lo recuerdo.

-Puede ser -se mordió el labio-. ¿Por qué?

-Necesito de tu ayuda. Eres un punto muerto, nadie daría contigo.

-Ah, que tierno. Gracias.

-Nico Robin-gruñó su padre-. Voy a enviar a un amigo mío a verte. Te dirá algunas cosas que tienes que saber, te dará indicaciones de lo que tienes que hacer y...

- ¿Y qué te hace pensar que voy a ayudarte?

-Voy a pagarte las malditas deudas que tengas y sé que son muchas. Y si todo sale bien, pues, te devolveré las tarjetas.

-ACEPTO -respondió sin pensar.

La oferta del dinero era deliciosa, pero no había aceptado por eso, sino por Nami. Robin iba a averiguar qué había pasado. Quizá, después de todo, Luffy y Nami podrían tener otra oportunidad.

-Ya guardé las últimas cosas -dijo Nami-. ¿Nos vamos?

Robin le sonrió, a modo de disculpa.

-Me quedaré un rato más. Tengo...tengo un par de cosas que hacer antes.

Nami la miró raro, pero al final le sonrió y se marchó.

"Lo siento, Nami", pensó Robin.

Robin suspiró y se asomó a la calle, asegurándose de que Nami se había ido. Convencida, corrió hacia el auto blanco. Entró en él.

-Esperaba que se tardara menos -refunfuñó el hombre al volante.

Robin puso los ojos en blanco.

-Primero, yo trabajo. Segundo, Nami estaba conmigo. En fin ¿Qué tienes que decirme?

El sujeto le pasó unos papeles.

-Su padre atiende de vez en vez a un paciente de nombre Luffy James.

Robin abrió los ojos como platos.

- ¿Pero por qué lo atiende? ¿Qué tiene?

-Sufrió de unos impactos de bala -miró a Robin con cuidado, estudiándola-. Está en coma.

Robin soltó una maldición.

- ¡En coma! ¡Eso lo explica todo!

El sujeto junto a ella la miró extrañado. Ella casi pudo verle una sonrisa.

-Su padre necesita alguien fuera del hospital. Supongo que la escogió a usted porque le tiene confianza.

Ella bufó.

-Sí, seguro. Bueno, ¿qué quiere exactamente?

-Luffy está siendo, mm, drogado. Se puede decir así, sí. Está en un coma inducido.

- ¿O sea, que alguien lo mantiene así?

El sujeto asintió.

-Lo que su padre quiere es despertarlo y sacarlo de allí. Debemos conseguir a un familiar, un amigo, o alguien a quien confiarle la salud de Luffy. Cuando salga del hospital, necesita de alguien que lo cuide mientras esté incapacitado.

Robin soltó una carcajada.

-Yo sé quién. Ella se muere por verlo. Te aseguro que...

-Seguro hablas de Nami Hydes.

Robin enarcó una ceja.

- ¿La conoces?

-Digamos que...he tenido que investigar sobre ella.

- ¿Te has atrevido a investigar a mi amiga? ¡Cómo eres de descarado!

El sujeto le sonrió burlón. Robin pensaba que era guapo. Era joven, alto y el cabello verde estaba revuelto. Parecía un poli violento.

-Luffy me pidió que investigara algo sobre ella.

- ¿Quieres decir que...eres amigo de Luffy?

El sujeto asintió.

-Él y yo somos colegas, nena. Amigos y colegas.

- ¿De verdad trabajan juntos?

-Sí.

- ¿Y cómo es que conoces a mi papá?

-Su padre y el mío son amigos. Además, siempre sospeché que la desaparición de Luffy fue muy extraña.

- ¿Y tú quién eres?

El sujeto le sonrió, haciéndolo lucir guapo.

-Soy Roronoa Zoro, el informante de la agencia de polis corruptos.

Continuara…