No puedo creer que no se os haya ocurrido...
Capítulo 11 La Grieta
-¿Qué era eso? – Preguntó Harry, mirando el muro delante del cual Hermione había estado delante unos momentos antes.
Hubo un silencio. Harry miró a Ginny y Neville, estaba seguro de que ellos pensaban lo mismo que él, Hermione lo sabría.
-Era una grieta. – Dijo Luna.
Todos, incluido Ron, que permanecía arrodillado, se giraron a mirarla.
-¿Una grieta? – Preguntó Harry.
-Un portal de acceso a otro lugar creado mágicamente. – Replicó Luna.
-¿Cómo no hemos oído hablar de ello antes? – Preguntó Ginny.
-No mucha gente puede hacerlo, - explicó Luna – es una rama de la magia muy difícil de dominar.
-Entonces la dominaré. – Espetó Ron.
-¿Qué? – Exclamó Ginny mientras todos lo miraban.
-Tengo que saber cómo crear una grieta, - dijo Ron con rotundidad – tengo que rescatar a Hermione.
-Ron, - Harry miraba a su amigo – piensa sobre esto. No sabemos quién la tiene, podría ser una trampa. Ya he perdido a Sirius y no quiero perder a nadie más.
-¿Estás diciendo que no vas a ayudarme? – Preguntó sorprendido Ron.
-Yo no he… - Empezó Harry, pero Ron no le dejó continuar.
-Ya veo. Se hizo todo cuando fue tu padrino el que desapareció, pero ahora que es uno de tus amigos, no te importa.
-¡Yo no he dicho eso! – Exclamó Harry exasperado – después de lo que pasó la última vez, al menos déjame hablar con Tonks sobre esto.
-Bien. – Ron se deprimía por momentos – Habla con Tonks si quieres, pero no vas a hacerme cambiar de idea.
Ron caminó alejándose con firmeza por el pasillo. Harry lo siguió con la vista y después se dirigió a los demás.
-Creo que debería llamar al ejército de Dumbledore, quizá alguien pueda darnos más información sobre esas grietas y cómo funcionan.
-Pondré a los Ravenclaw a trabajar en ello si quieres. – Dijo Luna – Somos buenos con los libros.
-Gracias. – Dijo Harry sinceramente.
-¿Qué vas a hacer tú? – Le preguntó Neville.
-Buscaré a Tonks, - contestó Harry – quizá ella sepa qué hay que hacer.
-¿Una grieta? ¿Estás seguro? – Preguntó Tonks.
-Si. – Replicó Harry.
-¿Y Hermione ha sido arrastrada dentro?
-Se la han llevado a rastras.
-¿Quién?
-No lo sé. – Dijo Harry – Iba vestido con ropas negras.
Harry había encontrado a Tonks en su oficina. Ahora, de pie frente a su escritorio, esperaba ansioso la ayuda que la joven auror le pudiera ofrecer.
-No ha habido noticia de una grieta desde el siglo diecinueve. – Explicó Tonks – No son fáciles de usar y fueron prohibidas por la Confederación Internacional de Magos después de que alguna gente se quedase atrapada sin llegar al destino, quedaban atrapados en la nada.
-¿Piensas que ha sido un mortifgo?
Tonks no contestó enseguida, tocándose los labios con un dedo. Miró a Harry a los ojos.
-Podría ser. Escucha Harry, no estarás pensando en ir a buscarla solo ¿verdad?
-Yo no estoy seguro, pero Ron irá.
-¿Y qué vas a hacer?
-Si no puedo detenerlo, iré con él. – Dijo Harry.
-Eso pensaba, - dijo Tonks resignada – sólo una cosa Harry, tened cuidado.
-Tranquila, lo tendremos. – Asintió Harry.
-Lo mejor será que informe a Dumbledore, - dijo Tonks – pero sin saber de dónde viene la grieta, puede ser muy difícil encontrar a Hermione y a su captor.
-Gracias. – Dijo Harry.
-Buena suerte. – Se despidió Tonks.
Harry hizo el camino hacia la torre de Gyffindor, esperando encontrar a Ron, pero cuando llegó a la sala común, comprobó que estaba vacía. Supuso que todo el mundo debía estar en la cena.
Subió a los dormitorios de los chicos y encontró a Ron sentado en su cama con la cabeza entre las manos.
-Ron. – Empezó Harry.
-Odio estar aquí sentado, - dijo Ron desesperado mirando a su amigo – Debería estar fuera, haciendo algo por ella.
-He hablado con Tonks, - se acercó Harry – dice que no hagamos ninguna tontería.
-No me importa lo que diga. – Replicó Ron – Tan pronto como sepa cómo crear una grieta, iré en busca de Hermione.
-Lo sé, - admitió Harry – los Ravenclaw están trabajando en ello. Nos reuniremos con el ejército de Dumbledore esta noche, ellos pueden averiguar cómo hacerlo.
-No puedo dejar de pensar en lo que puede estar pasando Hermione. – Dijo Ron - ¿Y si la están torturando y yo estoy aquí sentado?
Ron enterró la cara entre sus manos de nuevo y comenzó a llorar. Harry se sentó junto a él y trató de reconfortarlo rodeando sus hombros con un brazo.
-Estará bien. – Afirmó Harry – Sabe cómo defenderse y cuidar de si misma.
-Eso espero. – Suspiró Ron.
-No estás solo en esto, ¿sabes? – Dijo Harry – Si no puedo hacerte cambiar de idea, entonces iremos contigo… Neville, Luna y Ginny estarán dispuestos.
-¿De verdad? – Dijo Ron con los ojos llenos de lágrimas.
-Por supuesto, ¿para qué están los amigos?
Los labios de Ron temblaron ligeramente antes de que el pelirrojo se lanzase a los brazos de su amigo, quién sorprendido, intentó tranquilizarlo con pequeños golpes en la espalda.
-Gracias Harry. – Dijo Ron todavía con la cara en el hombro de su amigo.
-No tienes por qué darlas.
Un buen número de integrantes del ejército de Dumbledore se reunían en el salón de requerimientos poco tiempo después. Harry se mantenía de pie con Neville, Ginny y un silencioso Ron tras él. Mirando cómo los estudiantes se reunían en grupos de sus mismas casas.
-Bien, ¿todos sabéis qué ha pasado? – Preguntó Harry.
Hubo murmullos de asentimiento por parte de los presentes, las malas noticias viajaban rápido en Hogwarts.
-Creo que los Ravenclaw estaban trabajando en la búsqueda de la grieta. – Dijo Harry mientras se giraba a mirar la esquina, donde Luna estaba con los demás representantes de su casa - ¿Habéis encontrado algo?
-Si. – Contestó Luna. Harry la miró, esperando que continuase, pero entonces Cho Chang se adelantó unos pasos.
-Hemos encontrado un proceso, un encantamiento. – Dijo Cho – En un libro describe que la creación de una grieta es tan simple como concentrarse en la localización del sitio al que quieres ir y decir el hechizo, bastante fácil en apariencia, pero según el autor la auténtica dificultad estriba en canalizar suficiente poder y concentración para conseguir una grieta lo bastante larga. Si intentas viajar por una demasiado pequeña, corres el riesgo de quedar atrapado dentro.
-Eso ayudará, gracias. – Dijo Harry - ¿Cuál es el hechizo?
-Toma. – Contestó Cho. Se acercó a él con un trozo de pergamino en la mano en el que estaba escrita la palabra Laceraportus.
-Gracias. – Asintió Harry agradecido.
-Tráela de vuelta. – Le dijo Cho con calma mirándolo a los ojos – Sé que no fui muy comprensiva con tu relación con Hermione en el pasado, pero no quiero imaginarla en manos de un asqueroso mortifago.
-Lo intentaré.
-Harry, - dijo Ernie Macmillan desde la zona Huffelpuff – sólo quiero que sepas que estamos contigo al cien por cien. Si necesitas ayuda, sólo tienes que pedirla.
-Os avisaré, - dijo Harry – pero de momento salgamos de aquí. Quiero volver al pasillo donde se llevaron a Hermione, y ver qué podemos hacer con este hechizo.
La pequeña multitud asintió y comenzó a dispersarse. Harry preguntó a Neville y Ginny.
-¿Venís conmigo?
-Por supuesto. – Admitieron ambos.
-¿Estás preparado para esto? – Preguntó Harry mirando a Ron.
Ron simplemente asintió y sacó su varita con una expresión de completa resolución en su cara.
-OK, vamos allá. – Harry, Ron, Ginny y Neville abandonaban la habitación, cuando se dieron cuenta de que Luna los seguía.
-Voy con vosotros.
En breve, Harry y los demás, habían llegado en el pasillo de la biblioteca, al lugar exacto donde Hermione había sido capturada.
-¿Quién va intentar el hechizo? – Preguntó Harry.
-Tú lo harás. – Afirmó Ginny – Eres el mago más poderoso de los que estamos aquí.
Harry apuntó con su varita al muro donde había visto a Hermione ser arrastrada dentro de la grieta. Cerró los ojos e imaginó la visión del muro abriéndose, revelando el extraño y árido paisaje.
-"Laceraportus". – Dijo. Un disparo de luz blanca salió desde la punta de su varita y, con un sonido desgarrado, el muro se abrió. El agujero se expandía mientras él mantenía su varita apuntándolo, entonces comenzó a parar.
-¡Lo hiciste! – Exclamó Neville.
Harry miró el boquete que había hecho. Era una grieta, de acuerdo, y se podía ver el estéril terreno a través de ella, pero era demasiado estrecho para que un humano lo atravesara y no era tan alto como lo había sido en la anterior ocasión. Harry forzó más su concentración y, suavemente, la grieta se agrandó un poco. El agujero vibraba un poco y al mirarlo de nuevo se dio cuenta de que no era suficientemente grande.
-Es todo lo grande que puedo hacerlo.
-Pues yo no entro. – Dijo Ron con la cara caída.
-Ninguno de nosotros. – Admitió Luna.
-El fénix puede. – Afirmó Harry mirando a Ron y Luna – Mantened esto abierto para mi.
Ambos asintieron y apuntaron con sus varitas a la grieta. Harry guardó la varita entre sus ropas y cerró los ojos, concentrándose. Llamando la imagen mental de Ron y Hermione, deseó poder cambiar por si mismo…
… y de nuevo, sintió la familiar sensación de su cuerpo al contraerse, de sus brazos extendiéndose mientras le crecían las plumas…
… y Harry Potter el fénix esmeralda, desplegó sus alas y comenzó el vuelo. Planeando atravesó la grieta y se adentró el aquel terreno yermo.
Harry fue rodeado por una intensa luz blanca durante un segundo antes de estar volando por encima del arenoso terreno. Volaba entre los esquelético y desnudos árboles, ascendió y se mantuvo en el aire mirando atrás, recordando el camino recorrido. El deprimente lugar se extendía más allá de su vista, pero una pequeña línea blanca dejaba ver una sección del pasillo de Hogwarts, justo encima de lo que parecía ser un polvoriento camino.
Miró el camino y siguió su curso con la vista a derecha e izquierda. La pedregosa superficie ascendía por una suave pendiente, con pequeñas curvas, en dirección a una oscura fortificación rocosa situada en lo alto de una colina.
'Un buen sitio para empezar' – Pensó Harry, retomando el vuelo en esa dirección.
La fortaleza no parecía excesivamente grande. Había dos niveles de oscuras y acristaladas ventanas a las que la suciedad no parecía afectarles, muros fortificados y un tercer nivel de estrechas ventanas abiertas en las almenas. Pequeñas torres coronaban cada esquina de la edificación, y, en lo alto de una de ellas, una bandera hecho jirones lucía el espeluznante emblema de la brillante calavera con una serpiente como lengua. La bandera ondeaba con una suave brisa, haciendo cobrar vida a la serpiente.
Harry llegó hasta las almenas y se posó en el tejado, su corazón saltó con lo que pudo ver. A la luz de unas pocas parpadeantes antorchas, Hermione estaba sentada en un montón de tierra, con un brazo encadenado por la muñeca a un muro que había tras ella con unas gruesas cadenas. Miraba al suelo con tristeza y no se había percatado del gran pájaro que la estaba mirando desde la altura.
Harry hizo sonar las notas de la canción del fénix, entonces descendió hasta los pies de su amiga, sacándola de sus meditaciones. Sus ojos se abrieron en cuanto vio al pájaro y, sin emitir sonido alguno, dibujó con sus labios la palabra "¿Harry?"
'Será mejor no darle esperanzas hasta que no esté seguro de que podemos sacarla de aquí' pensó Harry, mirándola sin apartar su vista de ella, pero intentando no darle señal alguna de que era él.
Hermione sonrió tristemente y volvió su vista al suelo.
-Entonces eres un verdadero fénix esmeralda. ¿Estás aquí para cuidar de mi corazón roto?
Harry asintió y acarició con la cabeza la rodilla de su amiga. Ella, con su mano libre acarició su cabeza y jugueteó con sus plumas.
-Estoy contenta. – Dijo Hermione.
Harry emitió un suave "cluck" y permitió que una lágrima se deslizase desde su ojo hasta la mano de Hermione. Ella miró pensativamente la valiosa lágrima y sonrió.
-Gracias.
El portazo de una puerta al cerrarse distrajo la atención de ambos. Hermione dejó escapar un profundo suspiro y miró el muro más alejado, donde una doble puerta de madera, sellaba la salida.
-Ella está volviendo. – Susurró Hermione – Debes irte.
Harry despegó ansiosamente y se alejó de Hermione. Quería poder ver al secuestrador, pero no debía arriesgarse a ser visto.
Pudo escuchar las puertas abriéndose mientras se alejaba, pero no pudo oír nada porque ya estaba demasiado lejos y comenzando a descender la colina en dirección a la grieta. Viendo el agujero en el muro, justo por debajo de él, se lanzó hacía el y lo atravesó, aterrizando en el pasillo de Hogwarts a los pies de sus amigos.
-¡Harry! – Dijo Ginny mientras Harry volvía a su forma humana. Ron y Luna guardaron sus varitas, haciendo que la grieta se cerrara.
-¿Ella está…? – Comenzó Ron ansioso.
-Hermione esta bien. – Contestó rápidamente Harry, todavía arrodillado en el suelo – Pero necesita ayuda.
-¿Quién la tiene? – Preguntó Ron.
-Un mortifago. – Contestó Harry recordando la bandera – Creo que es una mujer.
-¿Es Lestrange? – Preguntó Neville con un dejo de ira en su voz. Harry recordó el nombre del verano anterior; Bellatrix Lestrange era la mortifaga que había torturado a los padres de Neville hasta destrozar sus mentes.
-No lo sé. – Contestó Harry – Podría ser, necesitamos encontrar una manera de hacer más grande la grieta… - Pero cuando Harry se disponía a dar un primer paso, sus rodillas cedieron.
-¡Harry! – Dijo Ron cogiendo rápidamente a su amigo por el brazo - ¿Estás bien?
-Si, es sólo que me siento muy cansado.
-Las primeras transformaciones de un animago suelen resultar agotadoras. – Comentó Luna – Tendrás que descansar antes de volver a transformarte.
-No tengo tiempo de descansar. – Dijo Harry con determinación – Cuanto más tiempo dejemos a Hermione sola, corremos el riesgo de que pase algo peor.
Venga otra oportunidad, ¿quién creeis que es?
susiblack, Nelly Esp-Muchas gracias, espero seguir viendoos por aqui.
Sarhaliene- Draquito, Draquito... pos no es Voldemort...
Marc- Tranqui que no le he hecho na a Hermione, ¿tu crees que soy mala? Eso es por que aún no has podido leer nada de mi otro fic.
Barby-Black- Otra que sospecha de Malfoy, ¿pero que os ha hecho el pobrecico?
Bueno chicas y chicos, este es el penultimo capítulo, asín que ya queda menos............
Un saludo pa toas/os y besotes.
