Hola, hola! :D

¡Nos leemos abajo! :3

¡Disfruten! x3

Capítulo 11

Anhelo

Abrió lentamente los ojos haciendo una mueca en su rostro al sentir una punzada de dolor en su costado izquierdo.

Al pasar el ardor enfocó su mirada en donde se encontraba acostada.

La cama debajo de ella era blanda y las sabanas lucían pulcras y elegantes junto a los muebles que rodeaban la habitación en la que se encontraba.

Desorientada Tashigi trató de incorporarse lentamente en la cama quedando medio sentada recargando su espalda contra el respaldo de caoba café. Entonces su vista pasó inmediatamente a la figura echada en una incómoda posición sobre el sofá de dos plazas que se encontraba a un lado de su cama.

-Zoro… - su voz salió en un ronco y ligero susurro imperceptible.

El peliverde se veía cansado, con sus ropas aun mugrosas y desgarradas por, al parecer, la pelea que había tenido con el grupo estafador. De pronto Tashigi cayó en cuenta: ¿qué había pasado con esos estafadores? ¿Con sus amigos?… ¡Con Kuina!

Lo último que podía recordar era como había encontrado a su hermana en esa bodega en llamas y como antes de caer inconsciente, Zoro la había llamado. Miró el vendaje alrededor de sus pechos y estomago viendo algunas manchas de sangre aun frescas.

Hizo una mueca.

Al parecer su herida había sido grave. Joder. Eso era su culpa, había encontrado a su hermana pero no tuvo la fuerza suficiente para protegerla y se lamentaba por eso. A lo mejor Kuina había tenido la misma suerte que ella y la habían herido o aun peor, puede que estuviera en estos momentos agonizando de dolor.

Sus oscuros pensamientos la llevaron a imaginarse lo peor que pudo haberle pasado a su hermana y unas incontrolables lágrimas salieron de pronto de sus ojos.

Sus leves quejidos, los cuales trataba de controlar inútilmente, hicieron que el espadachín reaccionara y abrió sus ojos incorporándose rápidamente envainando su espada al creer que ese llanto se debía a algún peligro.

Al despabilarse un poco Zoro se dio cuenta que no había ningún peligro sino solamente Tashigi medio sentada en su cama y sollozando descontroladamente.

Un momento; ¡Tashigi se había despertado!

Guardando sus armas con un inevitable alivio flotando por su pecho, se acercó a ella.

Lo miraba entre sus acuosos ojos y unas simples e inaudibles palabras salieron de su boca entendiendo ahora el espadachín porqué la mujer frente a él lloraba.

-Ella está bien. – le confirmó y eso bastó para que el semblante de la peliazul se relajara rápidamente y las lágrimas dejaron de salir mientras una pequeña sonrisa surcaba su rostro.

Tashigi volvió abrir su boca para hablar, pero antes de que ésta dijera algo, Zoro ya se imaginaba lo que le preguntaría.

Pero la pregunta que no fue hecha se respondió de pronto al ver como una figura se escabullía por la ventana entrando apresurada a la habitación.

-¡Kuina!

Su hermana había entrado con una enorme sonrisa en su rostro al tiempo que se precipitaba a abrazarla. Fue cuando Tashigi se quejó de dolor por el fuerte abrazo que su hermana la dejó de abrazar.

-¿Estas bien? – le preguntó la de anteojos.

-Yo soy quien debería de preguntarte eso- le reprendió la mayor.

Tashigi rio y sujeto su mano con fuerza.

-Me alegro de haberte encontrado.

Kuina sonrió fraternalmente.

-Perdóname por todo lo que tuviste que pasar por mí, Tashigi. Jamás pensé que… - dejó la oración inconclusa y su mirada se fue a la del espadachín. – ¿Zoro nos podrías dejar solas un minuto?

El otro bufó y se encogió de hombros mientras salía tranquilamente de la habitación con la mirada ansiosa de Tashigi tras él.

-Tashigi en serio lo siento – comenzó de pronto su hermana, - jamás pensé que padre te ofrecería de carnada a los roronoa después de mi partida. Creí que comprendería mi huida y cancelaria el compromiso. ¡Lo siento tanto! – la mayor se echó una vez más sobre los brazos de su hermana con un rostro abatido mientras Tashigi sonreí serenamente.

-Tranquila, ya no te preocupes por eso. – habló la menor acariciando la cabeza de su hermana sobre su regazo. – No pudiste saber sobre esto antes, pero padre se había metido en un lio y al parecer el único que nos podía ayudar era Zoro con este compromiso. – la mayor abrió sus ojos sorprendida.

-¿Es eso cierto?

Tashigi asintió y se dedicó a contarle a su hermana todo por lo que había pasado en ese tiempo que ella no había estado. El engaño de la familia Accino hacia su familia. De cómo había vuelto a ver a Zoro después de tantos años y como habían competido en el festival de la prosperidad y contó orgullosa como había al menos podido alejar una espada de sus manos. Sus ojos brillaban a cada mención del peliverde y las veces que habían estado juntos después de la mención oficial de su compromiso y el cómo ahora él la entrenaba.

Estaba claro que en unas ocasiones sentía como su hermana le ocultaba algo y no le decía todo al ver como Tashigi se quedaba callada abruptamente y se sonrojaba.

Terminando su relato fue entonces cuando Kuina se incorporó y se volvió seriamente hacia su hermana.

-¿Tashigi tú le amas?

Esa pregunta la tomó por sorpresa. Pero inmediatamente su semblante se volvió extrañamente relajado y una sonrisa cómplice se dibujó en sus labios.

-Sí Kuina, lo amo.

Esas palabras habían salido de forma tan natural de sus labios que Tashigi se dio cuenta de que en realidad lo amaba y que no podía engañar o ignorar lo que sentía por él desde hace tiempo. Y tal vez se había dado cuenta de eso hasta ahora. Cuando en medio de esa bodega en llamas y del dolor punzante de su pecho donde el enemigo le había lastimado, Zoro se había vuelto hacia a ella con una cara de terror puro, de miedo y frustración, una cara que nunca creyó que Zoro tuviera, y sólo por pensar en perderla.

-¡Oh por dios Tashigi! – la mayor rio emocionada. – ¡Tú lo odiabas!

La aludida se encogió de hombros.

-Sí, pero el odio no es contrario al amor Kuina. – sonrió la menor. – En realidad tan sólo te acerca más a él.

-¡Escúchate! Estas pérdida por ese idiota.

Tashigi se llevó su mano a la frente reprendiéndose: - soy una idiota.

Las dos rieron fuertemente mientras una abrazaba a la otra. Kuina estaba encantada por su hermana, aunque no se esperaba esto, estaba feliz por Tashigi y sabría que Zoro le correspondía puesto que lo que paso en la bodega le demostró que así era.

-Pero si ese mal nacido te hace sufrir por algo yo mismo lo destrozo. – habló Kuina en tono medianamente furioso. –Entonces si en verdad te piensas casar con él sabes que te apoyo en lo que sea Tashigi. – acarició gentilmente su rostro. – Pero ahora con todo lo que ha pasado tendré que irme de aquí por un tiempo, pero no te preocupes estaré a tiempo para tu boda. – le guiñó un ojo.

De pronto Tashigi cayó en cuenta de algo.

-¿Kuina que fue lo que paso después de que caí inconsciente?

-Mmm- habló la peliazul recordando. - Te desmayaste y después de eso Zoro acabó con el bastardo que te atacó. Para entonces Law y el príncipe ya había terminado con los otros estafadores del CP9 y Iceburg llegó unos minutos después con refuerzos, pero todo ya había terminado. Así que te llevamos inmediatamente a que te trataran y aquí sigues.

-¿Es la casa del señor Iceburg?

-Sí, llevas toda la mañana dormida. Te recuperaste rápido. – le sonrió. – Creí que despertarías hasta mañana.

Tashigi sonrió orgullosa.

-Aún estoy en forma, he estado entrenando.

-Kuina.

La repentina voz proveniente de la ventana las sacó de su conversación. Tashigi se volvió y no se había dado cuenta hasta ahora como Law se encontraba, con su sereno semblante, sentado al borde de la ventana esperando a su hermana. Al nombrarla parecía advertirle.

-Tashigi me tengo que ir. – la aludida se volvió a mirarla. – Sé que es muy pronto después de no habernos visto por un tiempo pero… - la mayor se volvió hacia el hombre esperando en la ventana y Tashigi comprendió. Law seguía siendo un bandido justiciero que aún era perseguido por las autoridades y estando en la casa del alcalde de esa ciudad corría peligro.

Tashigi envolvió a su hermana en un abrazo de despedida y le sonrió satisfecha.

-Me alegra que estés bien. Y espero que pronto vuelvas a casa Kuina.

La aludida sonrió traviesa.

-En un mes me veras por ahí. Y no te preocupes por padre, le enviare una carta explicándole todo lo sucedido y todas las mentiras que el CP9 inventó por tenerme secuestrada.

Después de más abrazos y palabras de adiós, Kuina se encamino hacia la ventana donde Law ya se había retirado hace unos segundos. Y antes de saltar tras él Kuina le dedicó una última mirada a su pequeña hermana:

-Tashigi realmente estoy muy contenta por ti. Si realmente lo amas díselo de frente, ese cabeza de marimo será muy fuerte pero es un completo idiota. Sé que cuidara de ti. Te quiero hermana.

Y tras eso Kuina desapareció dejando a una muy pensativa y sonrojada Tashigi.

o-o-o-o-o

Los días pasaron y su herida se fue cicatrizando ya no dolía como antes y chopper le había dicho que en una semana estaría como nueva.

En esos días el príncipes y sus amigos la visitaron todos los días y Nami y Robin se quedaban a veces con ella hasta muy tarde hablando y riendo de lo que sucedía a su alrededor. Y le habían dicho que partirían hacia Loguetown hasta que ella sanara.

Tashigi estaba contenta de cómo habían resultado las cosas, pero en todo ese tiempo Zoro no volvió a visitarla. Mañana se cumplía una semana desde que habían llegado a Water 7 y como ya se encontraba completamente sana estaba segura que partirían al día siguiente. Y pensar en eso de cierta forma la impacientaba, pues estaba segura que vería a Zoro en el barco después de una semana sin saber de él. Cuando le preguntaba a Nami por el peliverde ésta le decía que se la había llevado entrenando todo el día, saber eso la desilusionaba. Y si mañana lo veía no sabría cómo comenzar a decirle todo lo que sentía.

Suspiro cansada.

Esto se estaba volviendo muy complicado. Pero lo que más la irritaba era ¿por qué demonios Zoro no había ido a visitarla en toda la semana?

Presentía que algo andaba mal.

o-o-o-o-o

A la mañana siguiente, en la mañana de la partida hacia Loguetown, el presentimiento de Tashigi se había hecho realidad.

Despertó normalmente ese día pero en cuanto abrió los ojos sintió como algo no estaba en orden.

La habitación en la que había despertado no era la misma en la que había estado toda esa semana en la mansión de Water 7 y sabia por el movimiento ondulante que sentía al incorporarse y pisar el suelo, que se encontraba en un barco.

-¿¡Pero que rayos!?

Tashigi se acomodó los anteojos y salió corriendo del camarote de donde había despertado esa mañana. Salió hacia la cubierta del barco y al mirar a su alrededor sólo podía distinguir mar en todo lo ancho de su vista. Se volvió ahora desorientada en dirección hacia la cubierta con la esperanza de encontrar a alguien que le explicara que pasaba.

¿A lo mejor habían partido en la noche por urgencia y ella no se había dado ni cuenta por el medicamento que la hace dormir como un oso?

De seguro había pasado algo como eso y Nami saldría en cualquier momento de un camarote explicándole todo. Pero su amiga nunca apareció y en su lugar se encontró con un peliverde sentado en un extremo de la cubierta, con sus brazos cruzados y dormido.

Dejo salir un suspiro de alivio, al menos no estaba sola. Pero aun así se extrañó el no ver a nadie más de la tripulación del príncipe en el barco, esto era extraño. Pero al ver al peliverde dormido serenamente en la cubierta después de más de una semana que no sabía nada de él, en cierta forma la llenaba de un sentimiento de bienestar en su interior al saber que estaba bien y que ahora podía verlo.

Se acercó a él cuidadosamente para no despertarlo y al arrodillarse frente a su figura dormida se inclinó hacia su rostro para apreciarlo de cerca.

Tenía ganas de tocarlo, de sentir su tacto una vez más y aunque sabía que se estaba volviendo una tonta enamorada, quería acariciarlo tan lenta y cuidadosamente hasta que sintiera todo lo que ella anhelaba por él en esos momentos.

Comenzó a acercar su mano hacia la mejilla morena del espadachín pero fue en ese momento que los ojos abiertos de él la sobresaltaron. El peliverde tomó su mano dejándola a mitad del camino hacia su mejilla mientras su intensa mirada la evaluaba.

Una media sonrisa se dibujó en su rostro.

-Parece que ya te sientes bien como para venir a acecharme mientras duermo.

La peliazul se sonrojó de frustración y vergüenza. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Aunque en parte tenía que admitir que era verdad, pero no de la manera en la que él pensaba.

-Yo… yo – quería contestarle y fruncir el ceño para verse enojada por su comentario burlesco pero no podía, la había puesto muy nerviosa y su cercanía no ayudaba en tranquilizarla. Su cuerpo había comenzado a temblar por el tacto que el moreno sostenía sobre su mano. Su cuerpo había comenzado a reaccionar con el del espadachín y añoraba sus caricias. Maldición, se había acostumbrado a los ataques de caricias que el espadachín le había hecho durante ese último tiempo.

Zoro al verla en ese estado de debilidad, temblando levemente de rodillas ante su persona, y con sus mejillas exquisitamente sonrosadas, no pudo reprimir más su desea de ella. Había estado toda una semana evitándola y ahora con el mas mínimo toque a su mano sólo pensaba en arrojarla contra la madera de la cubierta y poseerla ahí mismo.

Soltando un gruñido de excitación Zoro la haló hacia él y con ayuda de su otra mano envolvió su cintura posándola velozmente sobre su regazo. Tashigi había dado un grito de exclamación pero este fue acallado por los labios hambrientos del peliverde. Sin esperarse eso, Tashigi sucumbió a la excitante lengua del espadachín sobre la suya. Era todo lo que ella quería y Zoro se lo estaba dando sin refutar, su comportamiento la había tomado por sorpresa pues ahora sus caricias y sus besos eran más exigentes, sentía como el salvaje deseo se desbordaba de los dos y eso la hacía excitarse cada vez más. Ya no le importaba como terminaría esto sólo quería que Zoro no la dejara de besar.

Sus brazos se movían alrededor del cuello del peliverde, tratando desenfrenados de acercarlo más a su boca, mientras sus piernas envolvían la cadera del espadachín, apretándola cada ver que sus caderas chocaban en un placentero vaivén el cual terminaba en la excitación de sus sexos a través de sus ropas. Los labios del Roronoa presionaban los suyos y su lengua jugaba con la de ella en ardientes embestidas.

Sin separarse de ella, el peliverde se incorporó de la cubierta caminando hacia el camarote de donde había salido Tashigi. La peliazul se dejó guiar sin importarle ya si había más de sus nakamas abordo, lo único que podía pensar ahora era en el caliente y excitante cuerpo en el que se encontraba abrazada.

Una vez dentro deposito a la peliazul lentamente sobre la cama. Él sobre ella y sin soltarse en ningún momento se separó tan sólo unos centímetros para tomar aire. La chica lo miró atreves de sus anteojos empañados mientras el peliverde levantaba un de sus manos para quitarle los anteojos y arrojarlos lejos.

-Son los únicos que tengo – la chica frunció el ceño en un infantil mohín.

El peliverde sonrió divertido.

-No lo necesitaras para lo que estoy a punto de hacerte.

El comentario hizo ruborizar a la peliazul hasta el cuello pero sobretodo logro excitarla. Aferró sus brazos aún más hacia el cuello del espadachín acercándolo más a su rostro.

-Zoro estás seguro que podemos…

No pudo terminar volviendo sus ojos hacia un lado apenada.

El peliverde pegó su frente contra la de ella en un anhelante suspiro.

- Por favor no me hagas esperar hasta la boda Tashigi. – le suplicó. – No puedo controlarme más.

Y tras esas palabras pegó sus desesperados labios a los de ella. Mientras la peliazul sentía como su pecho palpitaba frenéticamente por las palabras del roronoa. Y aunque no lo había dicho, ella tampoco podía esperar más por las anhelantes caricias de su espadachín.

o-o-o-o-o

Okey jajaja hasta aqui se los dejo xD en el prox cap viene algo intenso! y pues tambien el final! x33 ademas de subirles tambien el epilogo.

Espero les haya gustado hasta ahora la historia que muy pronto subire el ultimo capitulo!

Muchas gracias por sus reviews! en serio me alegran mucho! x3 me encanta leer lo que les ha parecido la historia y no me cansare de agradecerles!

¡Espero leerlos prontoo!

Besos ;*