Notas de la Autora:

Ohayou, Minna-San!

Aquí escribiendo la segunda parte de Por una copas (Risas diabólicas) Hanabi, te adoro, ojalá yo tuviera los mismos cojones que tú. (Una disculpa por mis vulgaridades). Sasuke, amo tus loqueras y que seas duro con ella, hasta yo me enojaría con una amiga que hiciera esas cosas. Como sea, más SasuHana.

Disclaimers:

Todos los personajes de Naruto no me pertenecen a mí sino a Kishimoto Masashi y son usados para mero entretenimiento, sin plena ganancia económica, comercial, etc.

Advertencia:

Este fanfic posee parejas que se podrían clasificar como raras, por lo que éste es un Sasuke/Hanabi con menciones y apariciones de otras más que determino no me hago responsable de éstas... simplemente las pongo porque me gustan, así que no admito detracciones con respecto a la elección de las parejas... por lo demás espero recibir comentarios, dudas, críticas, alabanzas o escupitajos.

Referencias:

-- Diálogos

"" Pensamientos

KRecuerdos

Traducciones y aclaraciones (se encuentran al final del capítulo)

Yume wa kanaimashitaka

Capítulo 11

Por unas copas (Parte 2)

Eran muy contadas ocasiones en las que Sasuke se enfada a este punto y Hanabi había sido una de aquellas contadas personas que lo habían logrado. Le irritaba, le irritaba a un punto insoportable su actitud, ¿acaso pensaba que sólo se iba a quedar con los brazos cruzados mientras veía cómo otros la miraban lujuriosamente, cómo susurraban palabras obscenas a su espalda, cómo querían divertirse a su costa? Era un niñita estúpida que se había expuesto a un lugar denigrante. Cada vez que pensaba en ello, su enfado crecía, sus ojos rojos se incrustaron a la escena frente a él y las serpientes aumentaron de número. En ese momento un enorme símbolo del yin-yan apareció y una gran ráfaga hizo volar y esfumar a todos y cada uno de los reptiles. Hanabi detuvo su Hakkeshō Kaiten dando apenas un par de pasos con esfuerzo, tenía el rostro ligeramente dolido y aún podía verse un azulado resplandor de chakra mientras desactivaba su jutsu genético. La Souke había podido destruir la ilusión creada por el poderoso Genjutsu del Sharingan, pero hacer eso había requerido un enorme esfuerzo que gastó todo su chakra, sin duda Uchiha Sasuke no era shinobi cualquiera.

"…Soy una tonta." Pensó en cuanto cayó al suelo exhausta, su cabello resbaló ocultando las diminutas lágrimas retenidas en sus ojos.

– Sé… porqué te comportas así. – Dijo apenas, aún agachada en el terroso piso. No encontró respuesta, por lo que prosiguió. - Actúo como una niña, maldigo reclamando lo que no me parece, soy demasiado testaruda y siempre hago lo que quiero aunque no sea lo mejor o más correcto… ¿pero sólo es por eso o ya lo olvidaste?- La Hyûga se levantó como pudo, para encarar al hombre frente a ella.

Aún cuando su expresión furiosa y sus ojos sangrientos no disminuyeron la violencia con la cual le miraba, Hanabi no desistió. Nuevamente el moreno no decía nada y eso realmente le cabreaba.

- ¡Nuestro trato era que tenía libre albedrío siempre y cuando cumpliera como Anbu a tu servicio! – Reclamó con ánimo renacido a pesar de que apenas podía mantenerse en píe. – Entonces, ¿por qué? ¿POR QUÉ…?

Nuevamente Sasuke no decía nada, su expresión era una furia contenida. La Hyûga avanzó un par de pasos con dificultad. – Dímelo, ¿por qué dijiste todo eso en el bar?

Nuevamente nada.

- ¡Dímelo! – Ordenó con autoridad a pesar del continuo hipo que no le permitía hablar con total soltura, ahora se encontraba tan cerca de él que su mano empujó al moreno.

A Sasuke le pareció más un movimiento suave que un golpe pero tenía que soportarlo, tenía que controlarse y evitar que sucediera lo que siempre pasaba entre ellos. Lo odiaba, odiaba este círculo donde su mente se nublaba por la ira… terminando siempre lastimándola.

- ¡DÍMELO! - Gritó la Souke sacando de sus pensamientos a Sasuke. Podía verlo en sus ojos rojizos, estaba realmente haciendo un esfuerzo por no hacer absolutamente nada más. Nada, ¿por qué debía hacer NADA? Está vez Hanabi usó sus dos manos para intentar empujarlo pero en vez de lograrlo sus piernas flaquearon momentáneamente.

- Hanabi - Escuchó la chica a pesar del incesante mareo que no la dejaba pensar con claridad, subió su cabeza y observó el semblante contenido del moreno, notando la frente arrugada, los puños apiñados y los labios pálidos y apretados en una fina línea. No soportó ver esa imagen.

En ese instante su faz cambió lentamente, no le gustaba la forma tan despreciativa con que la miraba. Hanabi no soportaba esa intensa expresión, era como si el Uchiha sintiera repulsión sobre ella. Sin saber cómo, su rostro se tornó desconsolado y lo que ahora necesitaba era eso mismo: consuelo.

- ¿Qué estás haciendo? – Preguntó Sasuke con la misma severidad, pero al ver cómo ella se alzó de puntitas no supo qué hacer. - ¿Qué estás haciendo? – Volvió a preguntar está vez al notar cómo Hanabi levantó sus brazos hasta rodearlos alrededor de su cuello y cerró sus ojos para no verlo más. Simplemente lo besó. Sasuke no podía creerlo, aquella pequeña Hyûga le había robado un beso, tal y como él lo había hecho en un principio, y él había sido lo suficientemente idiota para permitirlo. Primero fue un roce, pero poco a poco los labios femeninos comenzaron a ser más demandantes y agresivos, el gran líder de los Anbu podía saborear el dulce licor que lo incitaba a continuar, nuevamente el calor le relajaba y sus puños lentamente se abrieron si darse cuenta. Cansada por la posición, Hanabi puso sus talones en el suelo obligando a Sasuke a agacharse, pero algo no estaba bien, rompió los besos con los labios del moreno y se aproximó a su oído.

- Termina lo que empezaste… – Susurró Hanabi con ese extraño acento, quien no perdió tiempo para continuar y dar pequeños mordiscos en la oreja.

Sasuke gruñó separándose al momento. Hanabi no pudo evitar observar la expresión del moreno. ¿Por qué actuaba así ahora?

- ¿En verdad quieres que me aproveche de ti? – Reclamó con tono reprendedor, su cuerpo volvió a tensarse y sus manos se apretaron sobre los hombros de la Souke.

Hanabi frunció tan sólo un poco, estaba tomada pero podía reconocer lo que significaba esa pregunta, aún así bajó su cabeza azorada. - Yo… lo necesito.

Sasuke gruñó aún más fuerte que antes. No era lo que esperaba oír, definitivamente el alcohol le estaba nublando la razón.

- ¿No era eso lo que querías? ¿Entonces por qué correspondiste mis besos? – Preguntó la mujer simplemente.

Sasuke la soltó caminando de un lado a otro con desesperación y fastidio, apretando sus dientes y farfullando para él mismo.

- ¿Y bien? ¿Vas a decir algo o volverás a quedarte callado? – Demandó la castaña con terquedad a lo que el aludido respondiera con un bufido, entonces Hanabi apretó su mandíbula finalmente. - Si no quieres darme lo que quiero, ¡iré a buscarlo en otro lugar! - Y justo cuando estaba a punto de marcharse, Sasuke la retuvo al tomarla de una de sus muñecas. El moreno frunció aún más, sin embargo, sus ojos retornaron su color azabache.

– ¿Sabes por qué lo hice? – Interrogó acerándola a él. - Ningún hombre rechazaría lo que cualquier mujer le ofrece sin reservas.

- ¿Y entonces, por qué te detuviste? – Preguntó la castaña que aunque usó una blanda voz no dejó de ser reclamante.

- Eso es porque ya no eres como los demás.

Hanabi pestañeó confundida y Sasuke hizo una mueca al ver que su compañera no entendía sus palabras.

- ¿No lo entiendes? Ya no eres como los demás porque ahora formas parte de mi vida, eres mi compañera, somos parte de un quipo al igual que Sai y Saburo-San y no podría permitir que algo más te sucediera. Me importas, tanto como para no dejarte varada a tu suerte. – Dijo el Uchiha con gesto serio mientras podía ver cómo las mejillas de la castaña intensificaban el color rojo. - Me importas… - Volvió a repetir Sasuke. - pero creo que has estado confundiendo las cosas. Te lo dije antes, yo jamás podría interesarme en una mujer como tú, pero tampoco quiero ver cómo te denigras a ti misma. – Entonces Sasuke la soltó.

Hanabi bajó su cabeza, ocultando su rostro entre su largo cabello. - Yo sólo… yo sólo quería tener compañía, ¿o es que en realidad nadie podría…? - Inesperadamente se detuvo. – Quería creer que estaba equivocado.

Ahora fue Sasuke quien confundido frunció su ceño.

- Siempre me pregunté por qué de un momento a otro Onee-San lucía tan hermosa y radiante, era fácil adivinarlo: ella era tan feliz. Incluso el haber visto a Sakura-San me hizo comprobarlo una vez más. – La voz de Hanabi comenzó a ser quebrada. - ¿Pero por qué…? ¿Por qué parecen tan felices… pero yo no? …No quiero admitir en sus palabras.

- ¿Qué estás diciendo? – A Sasuke le había molestado la forma en la que se había expresado de Sakura, a pesar de que lo sabía muy bien odiaba que le recordaran que Sakura era feliz sin él a su lado. - ¿Por qué sigues actuando como si sólo tú…?

- ¡ME TRAICIONÓ! – Bramó Hanabi interrumpiendo la conversación, con lágrimas contenidas en sus pestañas y una expresión enardecida en cuanto levantó su rostro sonrojado. - ¡Ese hombre me traicionó!- Lentamente su ceño comenzó a ablandarse sin ser consciente en cuanto el recuerdo nació en su cabeza, pronto su voz comenzó a sonar apagada. - Me lo dijo Uchiha, me lo dijo en mi cara. Es por eso que no puedo perdonarle, es por eso que no puedo olvidarle. – No podía soportarlo, el dolor se agolpaba en su pecho oprimiéndola tanto que era insoportable. La cabeza le punzaba mientras trataba por todos los medios el evitar llorar ahí frente a Sasuke en medio de la calle, pero no podía. Nuevamente recordó su rostro y aquellas palabras tan crueles que sonaban repetidamente en su cabeza mientras el alcohol sólo intensificaba su susceptibilidad. Su cuerpo temblaba y las lágrimas ahora corrían libres por sus mejillas encendidas. - ¿Cómo pudo? ¡¿Cómo pudo…?! – Dijo sin pensarlo. En ese instante la chica cayó al suelo desconsolada, sin poder controlarse más. Sentía que la tristeza la ahogaba, así que inclinó su figura lo más que pudo para poder apagar los sollozos que salían descontroladamente de su boca, su cabello ocultó su expresión dolida y sus manos se postraron en la tierra para evitar perder el equilibrio.

- Setsuna…

Poco a poco la gente comenzó a arremolinarse al ver el espectáculo, el ruido que habían provocado Sasuke y Hanabi había llamado la atención de los que por ahí se encontraban. La gente se agolpaba poco a poco observando atentamente a la Hyûga llorar a los pies del Uchiha y de un momento a otro los cuchicheos comenzaron a sonar a sus espaldas.

"¡¿Qué sucede?!"

"Parece que el Uchiha le ha hecho algo a ese pobre joven."

"¡No deberían permitirle permanecer en Konoha!"

"Algunos del Kurosaki Bar dicen que el Uchiha atacó a Hyûga-San."

"¿Hyûga…? ¿Es una Hyûga?"

"¿Por qué Hokage-Sama defiende a ese hombre? ¿Si le hizo eso a una pobre mujer quién dice que no intentará algo más?

"¡¿Cómo se atreve a dar la cara después de todo lo que ha hecho?!

"¡No es más que un traidor!"

En cuanto Sasuke miró hacia atrás, los murmullos cesaron instantáneamente, dirigió sus ojos hasta la figura de Hanabi y se aproximó lentamente. Todos temieron y escandalizaron en cuanto éste se acercó demasiado a la mujer, soltando tenues grititos de terror dejando caer gotitas de sudor por el nerviosismo y frunciendo sus rostros preocupados por lo que pudiera hacer, pero sólo causó confusión su acción. Sasuke sólo se concentró en Hanabi, no podía dejar que siguiera siendo espectáculo de la muchedumbre del pueblo. Así que simplemente se agachó y la cargó con suavidad llevándola en su espalda, el moreno frunció cuando no notó ninguna resistencia sino al contrario, la cabeza de ésta se enterró férreamente en su espalda mojándola por el intenso sollozo mientras sus manos apretaban furiosamente su chamarra.

Sasuke avistó con una última amenazadora mirada que hizo disipar a las personas en un instante y caminó con Hanabi en su espalda.

Una y otra vez podía escuchar el llanto en la castaña que no cesaba.

--

Hanabi despertó agitadamente, lo único que podía ver era el oscuro techo frente a sus ojos mientras se limpiaba el rostro de las frías gotas de sudor pero entonces, un familiar e intenso aroma atropelló su olfato.

Miró a su lado donde provenía el olor y ahí vio el rostro de Sasuke muy cerca del suyo provocando que el calor subiera de súbito a su cara. Aún estaba mareada y extrañamente sentía sus ojos arder, sin embargo, no podía dejar de mirar el rostro tranquilo del moreno, parecía otro con la faz relajada y viéndolo así en la oscuridad lucía… apuesto. Las mejillas no pararon de abrasarle y el vértigo del mareo disminuyó, sin pensárselo dos veces la castaña cerró los ojos y aspiró la fragancia que destilaba el Uchiha, abrió sus ojos ya más relajada y muy lentamente acercó sus labios a los de Sasuke. Se detuvo de improvisto.

"¿Qué estoy haciendo?" Pensó rápidamente y se alejó un poco. – Ni siquiera debería estar aquí. – Se levantó lo más silenciosamente posible y tomó un poco de aire cuando al hacerlo pareció como si la cama comenzara a dar vueltas y cuando estuvo a punto de dar el primer paso una fuerza la tumbó de nuevo a la cama, sobre ella se encontraba Sasuke.

– Estabas despierto. – Dijo con el ceño ahora fruncido sintiéndose engañada y preguntándose si Sasuke se habría dado cuenta de lo que estuvo a punto de hacer. La idea la irritó, así que hizo lo único que podía hacer en una situación como ésta: le dirigió una mirada rabiosa.

- ¿Quién es Setsuna?

La pregunta la dejó en shock, se olvidó por completo de su pequeño enfado y en su lugar su expresión había cambiado de súbito.

Sasuke vio la confusión de la mujer en sus ojos. – Mencionaste su nombre hace un par de horas.

Hanabi sintió un frío calarla mientras el moreno la avistó con una insensible mirada que nunca había visto en él. Giró su cabeza a un lado para evitarlo y no se atrevió a decir absolutamente nada. ¿Cómo era posible que lo haya mencionado?

- Si no quieres decírmelo, es tu decisión. – Sasuke se echó a su lado dándole la espalda y Hanabi advirtió que algo no andaba bien en él. - No sé qué clase de relación tenías con él y la verdad no me importa, pero no deberías permitir que una persona te afecte de esa manera. Olvídalo.

Al escucharlo Hanabi enfureció y se sentó para tratar de encararlo. - ¡Qué fácil lo dices! ¡¿Acaso tú olvidaras a Sakura-San si yo te lo pidiera?!

No hubo respuesta.

- Justo como pensé. – Declaró con severidad y volvió a su misma posición en la cama con el gesto furioso que poco a poco desapareció. - Debería irme… - No pudo terminar de hablar porque una frazada le cubrió la cara, como pudo ésta asomó su cabeza.

- No digas tonterías, ni siquiera eres capaz de pararte.

La Souke apretó la sábana y rodó su cuerpo dándole la espalda a Sasuke. – Entonces… me iré en cuanto amanezca. – Susurró despacio resignada y cerró sus ojos sintiendo el ajetreo de la noche vencerla.

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Sasuke notó una intensa luz iluminar sus párpados cerrados y las voces conocidas que hablaban en voz baja. En cuanto comenzó a abrirlos por el ajetreo, tres rostros lo miraban atentamente.

- Ya era hora. ¿Te olvidaste de lo de hoy?

Sólo faltó poco para Sasuke saltara de la cama. Era casi mediodía y él hubiera seguido durmiendo de no ser por Naruto, Sakura y Sai que estaban ahí. Ahora se hallaba completamente retrasado de la reunión mensual que tenían siempre el rubio, la pelirosa y él para reportar los avances, fuerzas, debilidades y oportunidades que poseía la aldea. Seguramente el Rokudaime y la Jounin al notar la extraña inasistencia habían recurrido a Sai.

Inmediatamente los recuerdos de la noche se agolparon en su cabeza, afortunadamente notó que Hanabi no se encontraba ahí para su alivio.

- ¿Y cómo fue tu cita con Hanabi-Kun? – Preguntó Sakura con una voz sospechosamente dulce y una mirada aguda y curiosa por saber lo que diría su compañero.

Sasuke no respondió, pero un aura oscura le envolvió y sus ojos brillaron con ferocidad siendo dirigidos exactamente a un tranquilo Sai el cual al notar su reacción le sonrió.

- ¿Qué? – Preguntó Sai inocentemente.

- Muchos me han dicho que anduvieron deambulando por toda la aldea. – Dijo sin dudarlo Naruto, quien sonreía abiertamente como era su costumbre. – ¿Quién diría que nuestro amargado Sasuke sería tocado por las alas del amor?

- ¡Kawaii, Naruto! – Expresó Sakura con los ojos brillantes y un ligero sonrojo adornando sus mejillas mientras Sai les seguía la corriente con su misma sonrisa.

Sasuke sentía su sangre bullir, sus compañeros parecían muy a gusto divirtiéndose a su costa.

- Pero cuéntanos cómo te fue. ¿No habrás intentado algo extraño con Hanabi-Kun, cierto? – Preguntó el Rokudaime un poco más serio. - Por ahí me enteré que algo más pasó entre tú y Hanabi-Kun. Si Hiashi-Sama se entera que le estás haciendo algo a su hija menor ni siquiera yo podré ayudarte. – Indicó muy serio y con una mano en el hombro de su amigo para darle su apoyo quien parecía usar todo su autocontrol para no hacerlos pedazos en ese momento.

De súbito un pequeño gemido se escuchó al tiempo que un bulto en la sábana se movió. Sasuke palideció imaginando lo peor mientras que Naruto, Sakura y Sai pestañearon al unísono. Movido por la curiosidad Naruto retiró la manta revelando una adormilada Hanabi, con la sudadera completamente abierta y el cabello más revuelto de lo usual.

- No es lo que parece. – Dijo Sasuke lo más tranquilo que pudo.

Naruto escandalizó ruidosamente, rápidamente Sakura le hizo callar con un potente puñetazo dirigido a su cara.

Hanabi frunció aún dormida, hizo un puchero y se revolvió en las sabanas. Sasuke la fulminó con los ojos. ¿Cómo podía dormir tan tranquilamente? ¡¿Y por qué demonios seguía aquí?! ¿No se suponía que se iría al amanecer? ¿Qué iban a pensar sus compañeros ahora?

Sai borró su sonrisa y se dirigió tanto a Naruto como a Sakura con serenidad. - Les dije que la razón por la que no había asistido a la reunión era que estaba haciendo ésto. – Sai sacó una enorme pintura de que mostraba una representación exacta de una escena muy erótica y apasionada entre Sasuke y Hanabi.

Naruto y Sakura se quedaron totalmente pálidos como fantasmas, lentamente voltearon su cabeza discretamente hacía el líder Anbu temiendo lo peor y sus pies se movieron hacia atrás manteniendo una razonable distancia de Sasuke, hasta que se toparon con la pared. Unos sonidos ininteligibles salieron del cabizbajo moreno que ocultaba su rostro tras su cabello, Sai se acercó para escucharlo mejor mientras el rubio y la pelirosada hacían muecas de alarma y horror al ver cómo el pintor colocaba su mano sobre su oreja para escuchar mejor.

No podía creerlo, Sasuke no podía creer que tuviera que soportar todo ésto. Si aún fuera la persona de hace 12 años, cuando éste tenía 15 no hubiera dudado un segundo en vengarse. Lo único que ahora podía hacer era sólo una cosa.

Se acercó hasta Sai y tomó la pintura que sujetó con fuerza, la levantó y en un parpadeo quedó hecha cenizas.

- Fuera…

- ¿Uh? – Balbuceó Sai ligeramente confundido.

Finalmente Sasuke levantó la cabeza revelando una mirada asesina y sedienta de sangre. - ¿Cómo que "uh"? – Dijo con voz muy pausada y amenazante.

- ¡¡FUERA!!

--

Finalmente Hanabi sintió los rayos del sol en sus ojos, abrió sus párpados y se estiró largamente para despabilarse por completo. Frente a ella vio un cuarto conocido… que no era el suyo.

- ¡¿Por qué estoy de nuevo en su cama?!

Fin del Capítulo

Yume wa kanaimashitaka: ¿Tú sueño se volvió realidad?

Hakkeshō Kaiten: Significa Torbellino de Adivinación. Versión avanzada de la técnica Hakkeshô Kûshô, es considerada una de las técnicas de sucesión de la rama principal del clan Hyūga (aunque Neji lo consiguió a base de entrenamiento y por mero ejercicio de lógica), es un movimiento de defensa absoluta. Esta técnica requiere de un excelso control del chakra que todos sus miembros tienen y de la habilidad de proyectarlo por todos los puntos de chakra del cuerpo simultáneamente. En base a esto, y a la habilidad de visión total del Byakugan, una vez detectado el ataque, el usuario hace salir grandes cantidades de chakra por todos los mencionados puntos de su cuerpo a la vez que gira sobre sí mismo. Al hacerlo, cualquier ataque sale rebotado contra la semiesfera rotatoria de chakra que se genera.