Recuerdo Doloroso.

— ¡¿Akaito-nii?! —exclamó el de cabellos azules no pudiendo procesar que SU HERMANO haya dicho eso. Casi se atragantaba con la cuchara con la que se estaba comiendo su cubeta de helado.

— No te quejes de que está muy grande, idiota. Si te cabe... —seguía susurrando entre sueños mientras que Kaito se imaginaba lo peor. Los demás Vocaloid estaban pensando exactamente lo mismo que el amante de los helados.

— Si no lo haces por las buenas tendré que castigarte... —dijo mientras que al pobre chico de cabello azul se le vino una poco agradable imagen mental de su hermano y él... bueno, haciendo eso. ¡¿Qué todo el mundo tenía algo en contra de su virginidad?!

— ¿Qué? ¿Acaso quieres que use el palo de golf? —esto era todo, la imagen mental de Akaito sodomizándolo con un palo de golf sólo provocaron una reacción en Kaito.

— ¡PERVERTIDO! —gritó el chico de la bufanda dándole un golpe con su puño en la cara de su hermano.

— ¡Kaito-nii! ¿Pero qué mierda...?

— ¡Cállate, idiota! —le gritó para después irse corriendo a buscar más helado para superar su trauma. ¡Akaito le iba a pagar el psicólogo!

— ¿Por qué de repente Bakaito-nii actúo de esa manera? —preguntó de manera casi inocente el pelirrojo mientras se sobaba la mejilla.

Los demás quedaron en un tenso silencio. Mari soltaba unas risitas por lo bajo que no pasaban desapercibidas por el fanático del chile pero decidió ignorarlas.

— Akaito-kun —tomó Lika la palabra —, ¿qué estabas soñando?

— ¡Oh! Estaba soñando que Kaito no quería comerse unos jalapeños porque según él estaban muy grandes. Y cuando éramos niños lo amenazaba con un palo de golf si no hacía lo que le decía, ¿Loco, no? —explicó mientras todos los presentes cayeron estrepitosamente.

Habían malpensado. Y muy feo.


¡Kaito-nii! ¡Te encontré! —exclamó feliz un pequeño niño de nueve años.

Taito-nii, no es justo. Siempre me encuentras, ¿estabas viendo, verdad? —se quejó el niño de cabellos azules.

No, sólo soy bueno buscando —le respondió con una gran sonrisa y una mirada que reflejaba inocencia.

Bueno, me toca contar —se resignó Kaito.

Cuidado, no vayas a volver a perder los lentes —le advirtió entre risas.

Ya lo sé, Meiko-chan me regañó la otra vez. No me lo recuerdes —dijo saliendo del armario.

¿Oh? ¿Bakaito-nii ya se decidió a salir del clóset? —se burló un niño pelirrojo que llegaba a la habitación.

Akaito-nii, por favor no molestes —le pidió el de cabello azul.

¿O qué? ¿Irás a llorar y a buscar a Lika-chan para que te defienda? —se volvió a burlar.

Akaito-nii, por dios, ya deja de molestar a Kaito-nii —le defendió el niño de cabellos azules.

Claro, tú siempre lo defiendes. Como el nene aún usa pañales es imposible pedirle que se defienda —dijo con una sonrisa maliciosa mientras se marchaba dejando a Taito y a Kaito solos con sus juegos.

Kaito-nii...

Kaito permaneció en silencio. No pudo evitar pensar que su hermano tenía razón. Taito siempre le defendía si lo requería, si se trataba de Akaito siempre podía recurrir a Lika y cuando Meiko no estaba en uno de sus ataques de hiperactividad por tanta glucosa del refresco que acostumbraba tomar todo el tiempo. Ella estaba para él.

Pero, ¿Kaito para quién estaba? ¿Para los Kagamine? ¿Para Miku? No, hasta ellos se las arreglaban solos.

¿A quién protegía? A nadie, no podía. Él sólo era un niño mimado.

Ya sabes que Akaito-nii sólo habla por hablar, ¿jugamos a otra cosa? —le intentó animar. Pero escuchó un fuerte sonido. Alguien había irrumpido en esa habitación.

Voltearon y vieron a varios hombres con trajes blancos bastante extraños.

¿¡Quiénes son ustedes!? —gritó Kaito, esos tipos no le daban buena espina.

Taito Shion, Reflejo Rechazado número cero uno, ¿me equivoco? —preguntó uno de ellos.

Taito es mi nombre, pero no tengo idea de lo otro —respondió, firmando su sentencia a muerte.

¡Es él! ¡Atrápenlo! —ordenó el mismo que había preguntado. Dos de ellos sujetaron al pobre niño de cabellos morados. A pesar de que Kaito intentó ayudarlo para evitar que lo separaran de su hermano. Fue inútil. Sólo eran niños.

Taito Shion fue atrapado.

Kaito quedó solo, sintiéndose un perfecto inútil.

Lágrimas adornaron el rostro casi idéntico de los dos.

¿Por qué a él le estaba pasando eso?

Separado de su familia y ahora era llevado a un lugar desconocido. ¿A dónde iba?

Asustado y triste, abrazó sus rodillas quedando en posición fetal. Atrapado en una jaula como un animal. Él era humano, ¿no? ¿Entonces por qué lo trataban así?

Lo estaban llevando en un transporte que no reconoció. Lo llevaban a un lugar que no conocía en donde su futuro era incierto.

Viva la jodida suerte de Taito.

De repente sintió como sacudían la jaula en dónde él estaba. No podía ver lo que había afuera por la venda en sus ojos.

Cuando lo sacaron por fin y la venda de sus ojos fue retirada. Se encontró con una mujer.

Taito Shion, ¿me equivoco? —preguntó ella.

No, ¿quién es eres tú? —respondió mientras formulaba una nueva pregunta.

Neru Akita.

¿Por qué me han traído aquí? ¿¡Qué es lo que hice para que me separen de mi familia así!? —gritó desesperado.

Cálmate, de lo contrario. Morirás —le dijo con severidad. Sus ojos amarillos eran intimidantes por lo que el niño de cabellos morados decidió callar por su propio bien.

Bien, estás aquí porque eres escoria —le respondió al fin a sus preguntas.

¿Escoria? Por favor, sea más específica —le suplicó. La rubia no tenía motivos para revelarle eso, pero le daba lástima. Era apenas un niño. Un triste y patético niño.

Eres un Reflejo Rechazado. Un psicópata que sólo busca destruir. Por lo tanto es peligroso que estés en libertad —le dijo. Taito no podía creer eso. ¡Él no era nada de eso! ¡Sólo era un error! ¡Tal vez había otro Taito Shion por ahí!

Si soy tan peligroso, ¿por qué mejor no me matas para acabar con todo esto? —preguntó.

Por los jodidos derechos humanos. De lo contrario... —la frase, a pesar de estar inconclusa, Taito la entendió perfectamente.

Tranquilo, Taito-kun, aún puedes ser útil a la sociedad —le "ánimo". El pobre niño de cabellos morados no entendió a qué se refería.

Otros hombres se lo llevaron de esa habitación. Sólo lo habían llevado ahí para que comprobaran si era realmente él.

Lamentablemente, no se habían equivocado. El peligroso Reflejo Rechazado no era más que un niño de nueve años.

Un niño, un pequeño niño que aún no había vivido su vida para llenarla de buenos recuerdos junto a su familia. ¿Por qué las cosas malas le pasan a la gente pura e inocente?

¿Por qué el afán de los humanos y Vocaloid de corromper la poca inocencia que queda en el mundo?

¿Qué ganan haciendo eso? ¿Buscan un mundo sólo habitado por malas personas o qué?

¿Taito era mala persona? Eso ni él lo sabía.


Bien, para algún despistado, lo que escribí en itálica es un recuerdo de qué fue lo que hizo que Taito y demás Reflejos Rechazados desarrollaron conductas tan... amistosas (?)

Pero por el momento me da flojerita contar la historia completa, la terminaré en el próximo capítulo.

¿Merezco review?

PD: Yo tampoco me imagino a Taito siendo puro e inocente ._. la magia de los fics es asombrosa o.o