Capitulo 11

El séptimo piso

Las semanas pasaron y poco a poco la tensión entre Harry y Hermione fue disminuyendo. Ella trataba de entablar conversaciones amistosas en las que no entrara la palabra Malfoy. Y él, al final, no tuvo otro remedio que dejar el tema.

Harry estaba algo decepcionado con su amiga. Ella solía apoyarle en sus teorías, bueno, no siempre. Pero en este en concreto se mostraba totalmente cabezota. No quería oír hablar sobre la posibilidad de que Malfoy fuera un mortífago ni de lejos. Y no solo eso, sino que incluso a veces cambiaba el tema hacia a Ron o Lavender, cuando eso era lo que mas debía dolerle hablar.

Y al mismo tiempo, Harry se sentía dolido porqué nadie le creía. Ni siquiera Ginny, quien ya no se sentaba con él como de costumbre, a su lado, sino con Hermione.

Veía a Ginny siempre hablando con Hermione en la biblioteca, por los pasillos, en la sala común o en el comedor, pero siempre susurrando, para que nadie las oyese.

Harry a veces se preguntaba si Hermione tenia razón, ¿y si a lo mejor si se había vuelto obsesionado con Malfoy? No sabia que hacer y muy animado siendo el capitán del equipo de Quiddith no lo estaba.

Hermione en cambio, se concentraba en otro tipo de pensamientos. Pasaba la mayor parte de sus veces intentando quitarse a Malfoy de la cabeza. Pero cada vez le era mas y mas complicado. ¿Como podía ignorarlo si sabia perfectamente donde escondía cuando Harry no lo encontraba?

Lo había descubierto una semana después del accidente de Ronald. Lo vio entrar en la Sala de los Menesteres mientras que una niña pequeña sujetaba una bandeja afuera, recibiendo ordenes de él. Y entonces lo había sabido. Esa niña no era nadie mas que Crabbe o Goyle, obedeciendo le como tontos. En un momento dado, quiso ir a decírselo a Harry pero al segundo, se obligó a retirar ese pensamiento de la cabeza.

¿Por que no podía decírselo a su mejor amigo? Se preguntaba cada día. Y siempre obtenía la misma respuesta: Porqué no sabes que esta tramando.

Además, estaba segura que Harry haría una bola enorme con un granito de arena, y quedaría en ridículo otra vez.

-¿Que podría estar haciendo Malfoy allí dentro? Nada.

Se decía constantemente y por una extraña razón, no paraba de tener un mal presentimiento, como si por primera vez en su vida estuviera equivocada.

¿Y si lo estaba? No Hermione no pienses eso, lo mas probable es que este haciendo trampas para un examen o algo así, tonto e inofensivo...o puede que este haciendo algo peor...Aun así de todas formas, es tu deber como prefecta que eres de investigar y castigar lo si resulta ser cualquiera de las cosas...si.

Y con la excusa perfecta, consiguió convencerse para lo que hacía semanas la incitaba a hacer. Recogió sus cosas de la biblioteca se dirigió al séptimo piso. Bien, el pasillo estaba desierto, lo que quería decir que Malfoy no había entrado. Tranquilamente repitió en su cabeza tres veces la misma frase, sabía que de esta manera no podría fallarle.

Y como por arte de magia, una puerta gigantesca apareció de repente en la que era antes una vieja pared.

Entró y contempló la sala, no solo era una sala. Sino mas bien una mansión llena de cosas; montañas y montañas de sillas, mesa, escobas, muebles de todo tipo y de mas. Nunca creyó que iba a decir eso, pero Malfoy había sido inteligente al esconder lo que fuera que iba a hacer en aquella sala.

Caminó por los estrechos caminos de montañas de cosas. No sabía lo que buscaba, pero estaba claro que por algún lugar debía empezar.

Malfoy caminaba furioso por los pasillos, nunca los había enfadado tanto los comentarios de esos dos. Lo mejor sería que se distrajera con algo que hacer. Fue al séptimo piso como cada sábado murmuró tres veces lo que tenía que decir para que apareciera su sala.

Escogió el camino donde había una señal amarilla que había puesto aposta y con los objetos indicado para guiarle llegó hasta el armario. Quitó la sabana que ocultaba su identificación y la dejó en el suelo. Cuando se disponía a hacer lo que tenía hacer, unos pasos lo interrumpieron.

-¿Malfoy?-Hermione confusa, miró el objeto que se escondía detrás de Malfoy.

¿Un armario? ¿Era eso lo que iba a ver cada semana? Se miraron perplejos. Ninguno se movió, ninguno dijo nada mas.

Salvo cuando Draco gritó.

-¡Petrificus Totalus!