UNA DULCE TENTACIÓN

CAPITULO # 11

Por: Tatita Andrew

Candy estaba muy nerviosa mientras se ponía un vestido para bajar a cenar, se miró en el espejo y se fijó que se veía muy bien a pesar de estar embarazada no se le notaba nada, y otras partes de su cuerpo empezaban a crecer como las caderas y en especial los pechos que sobresalían en el discreto escote del vestido, se puso unos zapatos y empezó a bajar a cenar, temía mucho aquella cena en compañía de tremendas arpías como lo eran Viollet y la tía Elroy y sobre todo Albert que seguía dolido por haberlo dejado la consideraba un malagradecida después de todo lo que él había hecho por ayudarla.

Al llegar al comedor todos estaban sentados en la mesa la tía Elroy en el centro y Albert en la otra punta a su izquierda y muy cerca Viollet y una silla preparada para ella esperándola.

Nadie se había percatado de su presencia todavía en especial por las palabras de Elroy.

-Porque no te has librado de ella, tenías que empeñarte en buscarla, podrías muy bien haberle dado dinero por el hijo que está esperando, pero ahora decides que debes casarte.

-Tía sabias muy bien que iba a casarme con Candy lo anuncié ante nuestros amigos y sobre todo ahora es mi responsabilidad quiero ser un padre para ese niño y lo más lógico es que sea criado en un matrimonio como cualquiera. -La boda será lo más pronto posible, la semana que viene.

-¿Te volviste loco Albert? Una boda lleva muchos meses de preparación para llevarse a cabo dijo la tía.

-Por la misma razón tía, no puedo esperar más una semana es suficiente por lo que te pido de favor ayudes a Candy en lo que a la boda se refiere será muy íntima con amigos y familiares más cercanos.

-Te vas a arrepentir de esta decisión murmuro asintiendo que le iba a ayudar en todo

Albert iba a seguir respondiendo pero sin esperar a que lo hiciera tomo asiento a su lado.

-Estábamos esperándote. Dígale a al chef que ya puede servir la cena

Por supuesto se había empeñado tanto en arreglarse que fue la última en bajar, estaban hablando de cosas sin importancia por lo que decidió permanecer callada, ya que Albert ni siquiera había volteado a verla ni una sola vez desde que tomará asiento a su lado en el otro lado Viollett lo miraba con adoración y su tía también. Por momentos deseo irse y pasar por mal educada no lo hizo por los comentarios que pensó a hacer Elroy.

-Voy a pasar unas semanas en Londres, tengo varias amigas que esperan con ansias mi visita además de que en esta temporada hay muchas cosas que comprar. -¿Y tú querida visitarás a tus padres? ¿O podré convencerte para que me acompañes?

Viollett se puso muy pálida en seguida busco con la mirada a Albert que le sonrió cómplice en algún secreto que los demos miembros de la mesa sentados desconocían. Le apretó dulcemente la mano.

-Creo que Viollett ya ha hecho planes. ¿Cierto?

Ella asintió y sonrió y Elroy prosiguió.

-Oh, Algún misterio entre ambos.

Elroy le dedicó una mirada de triunfo en aquel instante odio a Albert por humillarla de aquel modo, era claro y nada oculto que la anciana tenía ciertas expectativas con respecto a su ahijada preferida, la cual ansiaba con todas sus ganas se casará con su único sobrino, eso se lo había contado Albert cuando le hablo lo absurdo de su trato, pero cuando lo conto lo hizo de tal modo que para Candy fue obvio que la sola presencia de Viollett y los planes casamenteros de su tía lo irritaban no entendía nada por qué el cambio de actitud ahora.

No fue hasta que Viollett le preguntó a Albert sobre sus planes en que se dignó a mirarla por primera vez en toda la noche.

Y Albert deseó no haberlo hecho estaba tan hermosa que le producía llevársela de la mano y hacerle el amor en aquel instante pero luego recordó la forma en que Candy le había roto el corazón, se había jurado no volver a querer a nadie para no sufrir y con ella fue algo que no pudo evitar aunque quiso, pero dejarlo de aquel modo con unas cuantas líneas escritas en un papel había destrozado su vida, no estaría en paz hasta que no le explicará las razones de su huida.

-Por supuesto mi esposa y yo nos iremos de luna de miel la misma noche de nuestra boda a mi isla privada.

Y sin decir más se levantó bruscamente se dirigió hacia Viollett.

-Vamos Viollet te acompañaré a tu habitación.

Candy demasiado enojada ni siquiera trato de disimular su enfado se levantó bruscamente no soportaba un segundo más mirar la cara de Elroy. Llegó y se arrancó el vestido de un solo, después de todo no le había servido para nada Viollett y Elroy solo la miraron con desprecio y Albert apenas le dedico unos minutos. Maldito se dijo que razón tendría para ir a la habitación de Viollett tal vez se iban a acostar juntos, estando ella en la misma mansión sería una forma de vengarse era tan humillante, no trato de pensar en ello se acostó apago la luz y ni siquiera supo cuánto tiempo estuvo dando vueltas sobre la cama no podía dormir pensando en que estaría haciendo Albert.

De repente el pomo de la puerta se abrió y una Figura en la sombras entraba sigilosamente.

-Pensé que dormías.

-No te importa.

Se acercó a la cama y se sentó en el borde encendió la lámpara que estaba en la butaca y la miro intensamente.

-¿Te sientes bien? Estuviste callada durante toda la cena. ¿Te duele algo?

-El hecho de que estuviera en silencio no quiere decir que tenga algo, creo que en esa cena la que sobraba era yo.

-¿Por qué lo dices? ¿Pronto serás mi esposa?

Se dijo que no le debía importar pero no era así.

-No sé, si sea lo correcto, en realidad dado tu comportamiento de esta noche creo que no está bien que nos casemos. Apenas si me miraste.

-Solo lo dices, porque estas cansada sabes que por el bien de nuestro hijo es mejor casarnos, además todavía estoy molesto por el hecho de que te huiste y hasta ahora no se la razón de ello.

-Eso solo son excusas si piensas que eso te da derecho de humillarme y acostarte con otra en mi propia cara, estas equivocado, prefiero criar a mi hijo sola no te necesito.

La tomo de los hombros y la zarandeó.

-¿Estás loca? Yo no me he acostado con nadie y menos con Viollett, no tengo ningún tipo de relación sentimental con ella, y olvídate de esa idea de criar al niño sola ya te lo dije vamos a estar juntos en esto. Debería sentirme ofendido por tus acusaciones porque no confías un poco más en mí.

-¿Cómo quieres que lo hago? Si prácticamente no sé nada sobre ti, eres un completo extraño nunca me dejas saber lo que estás pensando o sintiendo como el hecho de que anuncias en la mesa que vamos a casarnos delante de otras personas sin haber hablado primero conmigo. ¿Cómo pudiste Albert? ¿Qué ocultas? ¿Por qué no puedes confiar en mí? Tú lo sabes todo sobre mí.

Al verla tan frágil, y enojada la soltó y acarició su mejilla.

-Lo siento, sé que tenemos muchas cosas de las cuales hablar entre ellas Viollett, dame un poco más de tiempo hay cosas que no puedo contarte ahora, pero te prometo que una vez que estemos casados y las cosas se resuelvan podrás preguntarme sobre cualquier tema que yo estaré más que dispuesto a contarte todo.

-¿Incluso sobre tu hermana?

-Incluso sobre ella, ahora se buena niña, y duérmete – la arropo suavemente con la cobija- Mañana mismo tengo que salir de viaje necesito tener todo mis negocios solucionados para poder disfrutar de nuestra luna de miel, anda cierra los ojos, prometo quedarme aquí hasta que te quedes dormida.

Y así lo hizo, por un momento Candy sintió que Albert volvía a ser el hombre tierno, amable y cariñoso que conocía, y con el cual se acostó. Y tuvo la esperanza y la certeza de que podrían ser felices a pesar de todos los obstáculos eso le había prometido y ella iba a tener paciencia.

La semana pasó muy rápido Albert partió a la mañana siguiente como le había dicho en compañía de Viollett otra vez la duda la desconfianza y los celos se apoderaban de ella, que tenía que hacer con ella. ¿Por qué tenían que viajar juntos? No dejaba de imagínarselos acostados juntos, pero volvía a acordarse de las palabras de Albert y decidió no dejar que los celos la dominaran. Pasar la semana con Elroy y los preparativos de la boda fue un martirio pero valió la pena había que reconocer que la anciana tenía listo y cuando daba una fiesta lo hacía en grande incluso si solo había tenido una semana y con apenas 50 invitados, al regreso de su viaje Albert le trajo un vestido de seda color marfil el cual era como un guante en su piel se amoldaba perfectamente a cada una de sus curvas y le llegaba a los tobillos, con un escote en una de las piernas su pelo recogido hacia un lado y adornado con flores era todo lo que necesitaba, si no fuera por lo bien que se veía y por el hecho de que Albert no se había despegado de ella en toda la fiesta se hubiera sentido incomoda no conocía a nadie allí, solo a su amiga Dorothy quien en un momento de charla juntos y sabiendo la verdadera razón por la que ella se marchó de la casa, le aconsejo que no le dijera nada todavía a Albert que esperara unas semanas después cuando ya estuvieran en su luna de miel, para no dañar el día de su boda eso la ayudo un poco al mirar a Albert lo noto muy cansado seguro que había tenido que trabajar en exceso para darse el lujo de irse por tantos días de vacaciones.

Ya avanzada la fiesta se sintió un poco acalorada debido a las hormonas del embarazo por lo que decidió irse al baño a mojarse la cara. Al darse la vuelta Elroy Andrew la miraba con profundo odio.

-Ni creas que te has salido con la tuya, arribista, sinvergüenza, mujerzuela.

-Quítese señora, de mi camino no tengo nada que hablar con usted.

-No hasta que te haya dicho todo lo que te mereces, te salió muy bonito el truco de quedarte embarazada para amarrar a mi sobrino, pero tú y yo sabemos que ese hijo podría ser de cualquiera.

-Albert y yo sabemos que es suyo. Así que no le permito que me insulte. Y fue su querido sobrino quien me fue a buscar por cierto, me gustaría saber qué pensaría mi esposo cuando le cuente que la verdadera razón que me fui de esta casa fue porque usted señora me voto sin escrúpulos amenazándome y diciéndome montón de mentiras. Pero no lo hago en este momento porque no quiero arruinar el día de nuestro matrimonio por alguien que no vale la pena.

Por un momento la anciana se puso pálida pero luego volvió al ataque.

-Si piensas que has tomado el sartén por la manga con esta farsa de matrimonio, estas equivocada, solo lo hizo porque la gente empezaba a murmurar. ¿Dónde estaba su insignificante prometida? Se hubiera visto mal, que un hombre como él hubiera sido abandonado por una…. Mujer como tú pero Violllett ya me contó todo, solo serán unos meses hasta que nazca ese niño y le demuestre a todos que intento que el matrimonio funcionara, luego nadie se extrañara que al final termínense divorciándose. ¿Por qué crees que hizo una fiesta tan pequeña? Aquí no están ni la mitad de amigos y familiares, mi sobrino quiere que entre menos personas se enteren lo de tu embarazo mucho mejor. El otro asunto me tiene sin cuidado, no creo que Albert dude de mí nunca le he dado motivos para eso. ¿A quién crees que va a creerle? A la mujerzuela que lo abandono o a su tía que lo crio desde que era un niño. Tal vez si seas buena conmigo podría dejarte ver a tu hijo cuando Albert te lo quite y se lo dé a Viollett para que lo crie como su madre.

-¿Jamás me escucho? -Apuntándola con un dedo. – Nunca permitiré que me separen de mi hijo, además que no creo una sola palabra de lo que me dijo, así que vieja decrepita o se mueve o le juro que la tiro al suelo patas arriba.

-No hay necesidad anda mira con tus propios ojos lo que te acabo decir cuando venía hacia acá Albert estaba invitando a mi querida ahijada a bailar seguro que ahora estará entre sus brazos.

De un empujón la movió de su sitio y no dijo nada más.

-Allá tú sino me crees pero conste que te lo advertí. Sonreía maléficamente.

Candy salió del baño histérica y pálida no deseaba creer nada de aquellas palabras sabía con toda la certeza que Elroy la odiaba y haría lo que fuera por arruinar uno de los días más importantes de su vida, pero también sabía que Albert tenía muchos secretos, nunca le gustaba hablar de su pasado, o sobre sus sentimientos, y en cuanto llegó a la pista Albert estaba bailando con Viollett muy cerca mientras hablaban muy bajito como para que nadie pudiera escuchar su charla.

Pasó de largo, necesitaba sentarse, para calmarse sentía que la respiración le faltaba y que de un momento a otro se iba a desmayar.

En cuanto la vio Albert se acercó a ella inmediatamente y la condujo hasta una silla.

-¿Pero qué te ha ocurrido amor? ¿Estas pálida?

-Solo necesito tomar un poco de aire.

-Déjame llamar a George en este momento nos vamos, necesitas descansar. Aló George por favor que todo nuestro equipaje este en las maletas enseguida. Si partimos ahora mismo.

Le acercó un vaso con agua y azúcar y se lo tomo despacio.

-Todo va a estar bien, debe ser la fiesta y toda la boda.

Después de varios minutos los novios se despedían de sus invitados en medio de aplausos.

Durante el trayecto Candy no hablo ni una sola palabra tenía la cabeza muy revuelta por las palabras de Elroy tenía que serenarse un poco y pensar con mucha claridad.

Llegaron a una hermosa isla y en ella una enorme casa rodeada de exuberante belleza, y vegetación la cuidaban un matrimonio anciano que al llegar miraron a Albert con verdadera adoración.

Y en cuanto la presentó como su esposa y la dueña de la casa, le dedicaron una sincera sonrisa de bienvenida ella también hizo lo mismo, al instante todas las cosas estaban en una enorme habitación la cual también era la de Albert, todo muy colocado y ordenado. Ella estaba demasiado cansada que su esposo la ayudo a desvestirse y ponerse algo cómodo.

Se metieron en la cama ambos y Albert la abrazó por detrás.

-Duérmete amor, mañana te sentirás mucho mejor.

Albert se levantó muy temprano Candy no había probado bocado cuando llegaron que decidió ir a decirle a la señora María que les prepara algo sabroso. Cuando llego a la habitación o la vio por ningún lado empezó a llamarla y nada. Abrió la puerta del baño y la encontró desmayada

En el suelo con la bañera totalmente llena. Y se sintió tan culpable por no haber insistido que comiera algo, ya que durante la fiesta tampoco lo había hecho.

La tomo en sus brazos y gritando le dijo a la señora María que llamará al médico de la familia, aunque la isla era privada tenía muchos habitantes y contaba con hospitales, escuelas, hoteles y demás.

Entonces volvió en sí.

-Estás bien no te preocupes, te has desmayado, debí insistir en que comieras, pero el medico ya viene en camino.

-No necesito un médico Albert, creo que puedo caminar sola.

Quiso soltarse de su abrazo pero el rubio la apretó mucho más fuerte contra su pecho.

-Albert, por favor solo fue un desmayo, solo necesito comer algo, no es necesario un médico.

-Amor, por favor te encontré tirada con la bañera rebosando no quiero ni pensar lo que hubiera sucedido si hubieras estado dentro de ella.

-Estoy bien. Insitió. No me gustan los doctores

La deposito en la cama suavemente.

-Tranquilízate, por favor, ¿podrías hacer alguna vez lo que te pido?

Se quedó tranquila mientras el rubio la seguía abrazando hasta que llegó el médico después de varias horas y exámenes de rutina le comunico que tenía un poco de anemia además de mucho stress y cansancio.

Cuando estuvieron a solas le dijo.

-Los visitaré de nuevo, el embarazo esta saludable y normal pero le recomiendo total descanso, cero preocupaciones, peleas o motivo porque el que se preocupe, por ahora lo mejor es la salud de su esposa y el bebé, después de varios días de reposo se pondrá mejor.

Le comunicó a Candy lo de la anemia y que era algo normal en los primeros meses del embarazo.

Candy decidió que lo mejor era ser sincera si quería que su matrimonio funcionara.

-Albert….

No le dio tiempo a nada la toco en la cara con dulzura y le dio un suave beso en los labios que la hizo olvidarse hasta de lo que iba a decirle.

-Sé que tenemos hablar sobre porque huí de ti, te lo he querido decir, pero la razón es…

-Shhh, no es necesario, juntos hemos creado una vida- le acarició el vientre- no hablaremos más de este asunto, ni quiero escuchar las razones por la que te fuiste, ahora estamos casados, tenemos que olvidar de todos nuestros problemas y sonrió.

Su sonrisa tenía poder de hacerla estremecer y le generaba una sensación de calor en todo el cuerpo.

Ella asintió.

-A partir de mañana, vamos a empezar nuestra relación otra vez, amor mío, por el bien de nuestro hijo, será estupendo, ya lo verás. Te prometo que tendrás todo lo que quieras. Bueno ahora voy a decirle a María que nos prepare algo de comer, ahora tienes que comer por dos. Y yo estoy muerto de hambre.

Candy se acostó nuevamente en la almohada Albert tenía razón no había necesidad de contarle nada sobre tu tía, ya estaban casados, iban a tener un hijo, y estaban muy lejos de la bruja y de Viollett, olvidaría todo y con todas sus fuerzas iba a amar a Albert, por el modo en que la miraba a veces ella sospechaba que el sentía lo mismo. Solo necesitaba un empujoncito y con su ayuda lo iba a lograr.

CONTINUARÁ….

CHICAS ACTULIZANDO NUEVAMENTE LAMENTO EL ERROR DE SUBIR UN CAPITULO EQUIVOCADO ENTRE TANTOS A VECES A LA HORA DE SELECCIONAR SE ME SUBE EL OTRO DE LOS FIC QUE TENGO, JE JE LAS VACACIONES ME DEJARON EN LAS NUBES ME DIJERON POR ALLI TAL VEN TENGAN RAZÓN. Y ESTE FIN DE SEMANA A PASAR EN FAMILIA Y QUE TENGAN UNA MUY BUENA SEMANA SANTA