Disclamer: Vocaloid no me pertenece, es propiedad de Yamaha Corporation y colaboradores. La idea original esta basada y adaptada en la canción Secret black vow, un poco de ambas versiones (RinxMikuxLen y LukaxRinxKaito)
Secret love black
By B. Poot
Epílogo
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Una delgada figura se proyectaba sobre las blancas sabanas, estás agitándose levemente por las gentiles corrientes de primavera. No muy lejos del tendedero una gama de colores se extendía por todo el lugar en forma de flores, todas y cada una de ellas cuidadas con esmero, algunas plantas ornamentales colgaban en el porche de la pequeña casa dándole un aire pintoresco y refrescante, la curiosa construcción lucía cómoda y acogedora como pocas.
—Tía —chilló una vocecita infantil
El pequeño soltó los ganchos que hasta ese momento estaba jugando y sin miramientos emprendió carrera hacía la figura que entraba por la pequeña cerca. La mujer lo recibió con igual efusividad, lo cogió y lo hizo girar varias veces hasta que ambos terminaron mareados.
—Lui —saludó pasando una mano por los cabellos del infante en un gesto cariñoso que él acepto de buena gana.
Cuando apartó la vista del niño se encontró con una hermosa mujer de cabellos de oro, ella había detenido su tarea de poner a secar las sabanas para observar divertida la reunión.
—Cuanto tiempo sin vernos —dijo con voz suave y gentil.
La recién llegada río un poco, era cierto, desde hacía cerca de un año que no se veían, las reuniones dejaron de ser frecuentes desde que Lui cumplió los cinco años, el pequeño travieso que en esos momentos se aferraba a su falda y parloteaba acerca de juegos y aventuras.
—Lo mismo digo —comentó dejándose guiar por Lui a la terraza, donde una jarra de limonada reposaba junto a un par de vasos.
La mesa no tardo en llenarse de algunos bocadillos, incluidos los que les había traído de Francia, Lui pronto fue llenado de regalos comprados en sus viajes, emocionado por cada maravilla que le era mostrada, desde el regazó de su madre admiraba cada objeto sacado de la bolsa de su tía, quien les contaba algunas de sus aventuras.
—¿Donde está Mikuo? —preguntó la joven mujer como quien no quiere la cosa mientras observaba a su hijo jugar con sus obsequios.
Su compañera le dedico una sonrisa de disculpa, sus cabellos siendo liberados por el sombrero que usaba hasta ese momento, los rizos turquesas deslizándose por sus hombros. Miku sabía que Rin no era muy afecta a su amante, pero aun así se tomaba la molestia de preguntar por él cada vez que estaba de visita
—En Bruselas, ofreciendo deseos a cambio de pecados, lo normal —comentó bebiendo de su vaso.
La rubia puso los ojos en blanco mientras evitaba soltar un suspiro.
Mikuo Hatsune era el peor tío que había conocido, desde que Lui había nacido solo lo había visto unas contadas veces, no es que disfrutara de su presencia —su aura la intimidaba un poco— pero su hijo parecía amarlo tanto como a Miku, así que técnicamente la hastiaba cuando la peliturquesa llegaba de visita sin su desconsiderado novio.
—Lo traeré para el cumpleaños de Lui —ofreció en disculpa
Rin no contestó, se limitó a mirar a su hijo como solía hacerlo cada vez que buscaba calmarse, el solo saber que él estaba ahí la hacía feliz, su sola existencia le provocaba una dicha y tristeza infinita.
Lui se parecía a ella tanto o igual que a Len, los cabellos dorados, ojos azules, tan azules y brillantes como zafiros, su rostro lleno de esa inocencia tan propia de su edad, sus rasgos infantiles tan similares a la imagen del pequeño ángel caído del cielo que sus memorias guardaban tan celosamente, estaba segura que cuando creciera sería igual que él.
Parpadeó un par de veces al notar que el escozor estaba acercándose peligrosamente a sus ojos, en un gestó disimulado apartó la vista del infante. Sus memorias remontaron hasta el doloroso día donde todo comenzó y terminó.
Decir que se sintió rota quedaba corto.
Todo era borroso, o en su mayoría, tal vez solo se había quedado mirando el lugar vació frente a ella hasta que su vista se nubló por las lagrimas, o quizás había entrado en una crisis bastante fuerte, el shock y el sonido de algo rompiéndose y resquebrajándose desde dentro era algo que se mantenía en ambos casos.
Cuando fue consciente de la presencia de ambos demonios ya había oscurecido, incluso el amanecer estaba cerca. No fue hasta después de que Miku le hubo contado la historia completa que se dio cuenta de que ya los había visto con anterioridad, una vez cuando Rei leí bajo un árbol cercano al bosque, el día antes de su boda con Ren.
Ella en un principio los hubo rechazado, incluso repudiado, pero cuando se encontró al borde de la muerte a causa de la tristeza ellos se encargado de que siguiera viviendo. Miku había sido la más dura de los dos, le había propinado una buena bofetada cuando ella se hubo negado a comer tres días seguidos. Le había reclamado llorando que no tenía derecho a desperdiciar esa vida porque no era de ella, sino de Len, ambas lloraron como crías ese día, un día completo de desasosiego.
No fue hasta un par de días después que Rin se dio cuenta de que algo en su cuerpo no andaba bien, se sentía extraña y ajena a sí misma, la visita al doctor fue la epifanía que necesitaba para darse cuenta de lo que le estaba sucediendo.
Tendría un hijo.
Un hijo de Len.
Un hijo de ambos.
Incontables veces paso su mano por su vientre mientras este se abultaba cada vez más con el paso de los meses, casi todas las noches hablaba con él como si pudiera escucharla, incluso hubo llorado mientras hablaba acerca de los pecados que hubo cometido y de las bendiciones de las que fue acreedora, todo para culminar con esa semilla que crecía en ella, producto de un amor puro que se vio mancillado.
Lui era su todo, la razón de su vivir.
Ese pequeño diablillo con cara de ángel era su más grande tesoro, el regalo que le hubo dado Len para subsanar las heridas producidas por su partida. Antes de saberse embarazada había partido de su lugar de origen, tal como había imaginado busco un lugar lejano donde nadie la conociera, ahí rehízo su vida desde cero.
Algún tiempo después se enteró de que su familia había ido a la bancarrota sin su compromiso, la familia Ikune había monopolizado el comercio y la familia Kagamine pronto se fue al olvido junto a su estirpe, nunca más volvió a saber acerca de su madre y de Miki. La noticia de la boda de Ren y Nami se hizo esperar por unos años más, seguramente ella tardó mucho en aceptarlo después de lo sucedido, no la culpaba.
Al menos ellos eran felices, o eso quería creer.
Mientras Lui crecía Miku y Mikuo los visitaban con frecuencia, así ambos adoptaron el rol de tíos de la criatura, quien siempre revoloteaba a su alrededor cuando llegaban de visita. Ella no entendía porque el pequeño rubio se sentía cómodo junto a ellos, es decir, eran entes oscuros, no humanos, incluso en la actualidad ella aun les guardaba cierto temor, pero Lui pasaba de eso y prácticamente obligaba a ambos a jugar con él como se le viniera en gana ¿Quién iba decir que un pequeño iba a influenciar tanto en dos demonios como ellos?
Miku era la más feliz con respecto a Lui, Mikuo aun cuando lo negará le tenía un mínimo cariño, o de lo contrario no lo toleraría cerca.
La vocecita infantil la saco de sus cavilaciones, para cuando se dio cuenta Miku estaba a su lado inclinada acariciando algo que el rubio sostenía entre sus manos.
—Mamá, mira —llamó acercándose a ella
Rin volvió su vista y vio al pequeño pajarillo en sus manitas. Era una paloma moteada, su cuerpo era blanco y algunas de sus plumas eran oscuras en algunas partes. La avecilla pareció temblar cuando ella intento acercar sus dedos hacía su pequeña cabeza, pero un sonido agradable brotó del animalillo cuando le acaricio suavemente ante la mirada brillante de Lui, una sonrisa se extendió en el rostro del niño dejándola sin aliento.
Cada vez que la Kagamine lo veía sonreír le hacía darse cuenta de cuan afortunada era de vivir el sueño que una vez Len le dio.
Porque ella vivía por los dos.
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Cuando cerró los ojos se dijo así misma que no tenía nada de qué arrepentirse y mucho menos algo que lamentar.
Se sentía afortunada
La personas más dichosa que pudo haber existido.
Lo tuvo todo, incluso lo que no quiso. Cuando el momento llegó no estaba sola, las personas que la amaron estaban ahí, sus nietos, su hijo, la esposa de este, incluso Miku asistió al evento, siempre tan joven, tan fresca. No lloro, no porque no tuviera más lágrimas, sino porque no lo veía como algo malo, al contrario, lo consideraba bueno, el final de un largo camino. El tacto cálido de Lui se desvaneció sutilmente mientras su rostro era bañado en lágrimas, él le decía que estaba bien, que no había que preocuparse, que podía dejarse ir, que él estaría bien, ya era bastante mayor como para seguir teniendo ese complejo de crio. Ella intentó reír al darse cuenta de que aun seguía siendo un mal mentiroso, como cuando decía que las galletas se las comían los ratones o que su pequeño loro —regalo de Mikuo — era quien dejaba el suministro de semillas de girasol en ceros.
Tendida en la que había sido su cama por más de cuarenta años recibió al cegador de almas con los brazos abiertos, casi como si fuera un viejo amigo.
Tuvo la oportunidad de grabar en su memoria los rostros de sus queridos nietos, a la mujer que le había dado felicidad a su hijo como a ella le dieron por el padre de este, y el semblante maduro de su amado primogénito. Quería tener el más mínimo detalle para cuando el momento lo ameritara.
Porque ella siempre supo que tarde o temprano se encontrarían.
Y tal y como su corazón le dijo, justo como sus anhelos y deseos más desesperados pidieron y suplicaron…
Él estuvo ahí.
Fin
¿Creo que ese Fin de arriba lo dice todo?
No saben cuando ame escribir esta historia, fue una de mis favoritas, inicio como un proyecto de radio escolar y termino siendo un fic, en parte basado en la canción. Gracias a esta idea surgió una idea original con personajes originales que da lugar a una historia central y dos spin-off. Ninguna publicada en esta pagina, por eso se menciono demonios, armas eternas, ángeles de hierro, el lirio rojo, etc.
Gracias por seguirme por tanto tiempo. A los lectores, las visitas, los reviews, su paciencia, todo.
Son todo lo que pude querer para que aceptaran esta historia.
Espero nos sigamos leyendo en mi nueva historia LenxRin llamada La elección.
Los estaré esperando con los brazos abiertos, prometo mucho drama, celos y amor cruel, después de todo el eslogan es:
Hasta el amor puede romperte el corazón
Pc fuera.
Paz
