CAPÍTULO 11

Habían pasado unas semanas des de el estreno de la obra de Dianna, en las que aparte de trabajar duro en este proyecto también había tenido tiempo de pasárselo en grande con sus amigos, en una ciudad donde los medios no la atosigaban tanto. Ahora se encontraba en Los Ángeles, donde estaría unos días antes de volver a la ciudad londinense para seguir con sus funciones.

En cuanto a Lea, no habían vuelto a hablar desde la famosa llamada telefónica y los siguientes mensajes, en los que supuestamente habían quedado en verse cuando la rubia llegase de Londres. No obstante, Dianna estaba dudando en si llamar a la morena, ya que la situación le parecía bastante surrealista, al fin al cabo según su mensaje si la llamaba era para acabar algo que empezaron por teléfono, y todavía no sabía cómo habían llegado a la situación de sólo quedar para tener sexo.

La rubia se encontraba en su casa, arreglando un poco las cosas mientras esperaba la llegada de su amiga Jessica, con la que había quedado para ponerse al día de sus cosas ya que hacía mucho que no se veían debido a los compromisos de cada una. En eso estaba cuando sonó el timbre de su casa un poco más pronto de la hora acordada con Jessica, por lo que Dianna se dirigió extrañada hacia la puerta debido a que su amiga no solía ser tan puntual. Al abrir se encontró con alguien que no esperaba pero al que tenía mucho cariño debido a los años que había trabajado junto a él.

-¡Mark! ¿Qué te trae por aquí?- saludó Dianna alegremente, dándole un abrazo al chico, que se veía un poco nervioso.

-¡Ey rubia! Pues no sabía si te encontraría aquí, ya que me dijiste que estabas en Londres…-le dijo Mark con media sonrisa y moviendo las manos nerviosamente.

-Sí, estoy en Londres con la obra pero he venido unos días para otros asuntos de trabajo- le contestó la rubia, notando el comportamiento extraño del chico- ¿Estás bien?

-Sí… bueno de hecho tengo un problema- le empezó a explicar el chico, rascándose la cabeza nerviosamente- he tenido un problema con el coche unas calles más abajo, no me arranca y necesito llegar a una reunión muy importante. Me he dado cuenta que vivías cerca y he venido a probar a ver si estabas.

-Oh… ¿necesitas que te lleve?- le preguntó Dianna con voz preocupada.

-La reunión tiene pinta de ser larga… ¿Podrías dejarme tu coche? Mañana te lo devuelvo Di- le preguntó Mark intentando darle pena a la rubia.

-¿Mi coche? Creo que no tengo que salir hoy pero… ¿no te irá mejor pedir un taxi?

-Cuesta mucho encontrar un taxi en la zona donde es la reunión, es mucho más práctico ir en coche… -empezó a excusarse el chico- tranquila que no te haré ni un solo arañazo- le dijo con una sonrisa nerviosa.

-Bueno… está bien, espera que voy a por las llaves- le dijo Dianna mientras iba en busca de ellas, aun sin estar segura de hacer bien, ya que todo esto le parecía extraño, pero era amiga de Mark des de hacía mucho y no se podía negar a un favor del chico.

Una vez entregadas las llaves y que el chico le agradeciera el gesto, la rubia siguió con sus tareas hasta que llegó su amiga y se dispusieron a pasar la tarde charlando mientras bebían una copa de vino. La tarde pasó y las chicas decidieron cenar algo mientras seguían su conversación, realmente se habían echado de menos y querían aprovechar el poco tiempo que tenian para verse.

-Oye por cierto Di- le dijo Jessica cuando se encontraban cenando en la cocina de la rubia- no me has contado lo de Lea, ¿Qué es eso del beso y las fotos esas subiendo en el mismo taxi?- le preguntó con una sonrisa divertida y levantando las cejas, haciendo que su amiga rodara los ojos, cansada de las preguntas de sus amigos pero sonriendo debido a los gestos de su amiga.

-Pues nada Jess, lo del beso fue una reacción tonta de Lea- le contestó la rubia llevándose la copa a los labios.

-¿Y lo del taxi también fue una reacción tonta de Lea?- volvió a preguntar Jessica, manteniendo su sonrisa traviesa.

-Pues más o menos- contestó la rubia riéndose levemente- pasó lo que te estás imaginando y ya, cambiemos de tema- dijo Dianna intentando escabullirse de la conversación.

-Ah no no Dianna Agron, no puedes soltarme tremenda bomba y pretender que me olvide- le dijo la chica apuntándola con el tenedor- cuéntame.

Justo en el momento que Dianna iba a abrir la boca, volvió a sonar el timbre de su casa haciendo que la rubia sonriera victoriosamente mientras se iba hacia la entrada, escuchando a lo lejos a su amiga diciéndole que no se libraría tan fácilmente.

Dianna abrió la puerta encontrándose con dos hombres con el uniforme de policía, los cuales la miraban seriamente, lo que provocó el estado de alerta en la rubia.

-¿Pasa algo agentes?- preguntó Dianna con preocupación en su rostro.

-¿Es usted Dianna Agron?- le preguntó uno de los policías.

-Sí- dijo temerosamente la rubia, que no sabía a qué venía todo aquello.

-¿Es este su coche, señorita?- le volvió a preguntar el mismo agente, enseñándole una foto donde aparecía su coche en lo que parecía un descampado.

-Sí pero…-empezó a decir la rubia pero fue interrumpida por uno de los hombres.

-Está usted detenida por práctica de carreras ilegales-le dijo el policía, haciendo que Dianna se asustara, ella no tenía nada que ver en todo eso.- nos acompaña al vehículo por favor- le dijo mientras se apartaba de la puerta señalando el coche de policía aparcado delante de su casa.

-Tiene que haber un error señor agente, yo no he podido participar en una carrera ilegal, he estado todo el día en casa…- empezó a decir Dianna, la cual se encontraba muy nerviosa.

-Eso lo tiene que explicar en comisaria señorita- le dijo el hombre, que se empezaba a impacientar.

-Dianna, ¿pasa algo?- preguntó Jessica apareciendo en la entrada debido a la tardanza de la rubia, encontrándose con la escena.

-Jess diles que yo no he hecho nada- dijo Dianna abrazando a su amiga y empezando a soltar alguna lagrima por la frustración.

-Señoritas por favor, acompañenos a comisaria, si es usted inocente lo aclararemos allí- le dijo el policía que todavía no había hablado, suavizando un poco el tono debido al estado de la rubia.

-Di tranquila, ves con ellos y yo os sigo con el coche, ya verás que no es nada- le dijo Jessica intentando calmar a la rubia, la cual todavía estaba abrazada a su amiga. Ella tampoco entendía nada, pero sabía que lo mejor era hacer lo que los agentes decían, y para eso Dianna tenía que estar tranquila.

-Como sea otra broma te mato Jessica- le dijo Dianna mientras se separaba, pero al ver la cara de su amiga se dio cuenta de que esta vez no era una broma, ella también parecía estar asustada.

Finalmente Dianna acompañó a los polícias hasta el coche patrulla, mientras que Jessica se encargaba de recoger el bolso de la rubia y el suyo propio para después dirigirse hacia la comisaria con su coche, no sin antes llamar al representante de Dianna para que no se filtrara nada a la prensa y para que las ayudara con el tema legal.

Una vez la rubia llegó a la comisaría un agente le explicó que su coche había sido encontrado en un descampado cerca de una carretera sin uso, donde tenían constancia que esa misma noche se había celebrado una carrera ilegal. Además la matrícula del coche de Dianna coincidía con la que había capturado el radar, el cual iba a 230 km/h, no obstante no se podía distinguir al conductor en la foto captada por el aparato. A esas alturas Dianna ya relacionaba a Mark con todo lo que le estaba pasando, estaba casi segura que el chico había participado en la carrera con su coche, lo que no tenía tan claro era si delatarlo. Por un lado no le entraba en la cabeza como Mark había sido capaz de pedirle el coche para tal cosa, más sabiendo que si pasaba algo la que pagaría las consecuencias sería ella, tal y como estaba sucediendo ahora mismo. Sabía por la actitud del chico cuando la fue a ver que realmente estaba metido en un problema, hecho que tampoco la extrañaba, ya que no sabía cómo se lo hacía pero el moreno siempre estaba metido en líos. Al final llegó a la conclusión de explicarle a la policía lo que le había contado el chico: que necesitaba su coche para ir a una reunión. A partir de ahí sería Mark el que contara su historia, ya sea la verdadera o una falsa, pero Dianna tenía claro que no se metería en un problema que no tenía nada que ver con ella.

Dianna y Jessica llevaban casi dos horas en comisaría, esperando a que localizaran a Mark para poder solucionar el asunto, hasta que eso no pasase la rubia no podía abandonar el lugar. Con ellas se encontraba el abogado y el representante de Dianna, uno intentando agilizar el proceso para que la rubia se pudiera ir cuanto antes y el otro evitando que todo este asunto trascendiera, pero no tuvieron mucha suerte en esto último ya que poco a poco se fueron amontonando varios periodistas y cámaras alrededor de la comisaría, captando incluso alguna imagen de Jessica mientras fumaba fuera de ella.

En otro lado, Lea se encontraba a punto de entrar en su casa de New Orleans, donde grababa su nueva serie, cuando notó que le vibraba el bolsillo. Cogió el teléfono con una sonrisa mientras ponía la llave en la cerradura para poder acceder a su casa después de un largo día de trabajo.

-Jon cariño- saludó Lea a través del teléfono, dirigiéndose a la cocina no sin antes pasar por el salón y saludar a su novio con la mano y una sonrisa- ¿Ya me extrañas? Hablamos ayer- le dijo riéndose mientras abría la nevera para sacar una botella de agua.

-Siempre te echo de menos Lea, pero este no es el punto- dijo Jon con suavidad- ¿Has abierto la tele o twitter?

-Mmm… no, justo acabo de llegar a casa, ¿Por qué?- preguntó Lea con curiosidad por el nuevo chisme que le iba a contar su mejor amigo.

-Creo que deberías… Dianna está detenida- le explicó Jon con cuidado, intentando no ser demasiado brusco.

-¡¿Cómo?!- Exclamó Lea mientras se le escurría la botella de agua de las manos, creando un gran charco ya que justo se disponía a cerrarla y guardarla otra vez en la nevera.

-Según parece está ahí por carreras ilegales…- le dijo Jon, el cual no quería preocupar mucho a su amiga pero tenía la obligación de contarle tal cosa.

-Pero no puede ser Jon, ¡cómo va a participar Dianna en una carrera ilegal! Vale que le pongan muchas multas pero una carrera… ¡es de locos!- iba diciendo Lea mientras dejaba olvidado el desastre que había causado en la cocina y se iba directa al salón, quitando el mando de la tele a su novio, el cual la miraba sorprendido, para buscar rápidamente un canal donde hiciesen un programa de cotilleos.

-A ver Lea intenta calmarte, está claro que tiene que ser un error, quizá ni es verdad…- decía Jon para tranquilizar a Lea, sin llegar a conseguirlo.

-Sí es verdad Jon… está Jessica en la comisaría, es una amiga suya- le explicó Lea al chico, ya que finalmente había conseguido encontrar un programa donde estaban explicando lo sucedido, y justo en ese momento pasaban un video con las imágenes que los paparazzi habían conseguido capturar, ninguna de Dianna pero sí las de su amiga- luego te llamo, gracias por avisarme- se despidió la morena rápidamente para buscar un numero en su móvil.

-¿Qué pasa Lea?- preguntó Matt al ver el escándalo que estaba armando su novia.

-Ahora no Matt- dijo Lea sin hacer mucho caso al chico y volviéndose a poner el teléfono en la oreja, esperando impacientemente que le descolgaran el aparato.

-Dime Lea- saludaron al otro lado del teléfono.

-Jessica, ¿Qué está pasando?- preguntó rápidamente Lea al oír la voz de la otra chica, por suerte no había borrado el móvil de una de las mejores amigas de la rubia.

-Tranquila, todo está bien. Dianna no ha hecho nada- le explicó Jessica tratando de calmar a la otra chica.

-Eso ya lo sé, ¿pero por qué la han detenido?- se apresuró a preguntar Lea.

-Ha habido una confusión… ya te contará Dianna luego, no puedo hablar mucho Lea- le dijo Jessica viendo como por fin entraba Mark en la comisaría, luciendo visiblemente nervioso y con un fuerte moratón en su ojo derecho- Escucha tengo que colgar, le digo a Di que te llame- le dijo sin dar oportunidad para contestar a Lea, que se sentía impotente des de ahí.

-Me voy a Los Ángeles- le dijo Lea a su novio sin pensárselo mucho, dirigiéndose hacia su habitación.

-Espera espera- le dijo el chico mientras se levantaba para coger suavemente el brazo de Lea, consiguiendo que ésta se girara hacia él- frena un momento cariño.

-Matt no tengo tiempo- le dijo la morena empezando a impacientarse.

-Escucha, según he podido ver en la tele mientras hablabas con una tal Jessica, Dianna está detenida- empezó a decir el chico intentando ser comprensivo y no dejar escapar los celos que sentía cada vez que se nombraba a la rubia- entiendo que estés preocupada amor, pero no lograrás nada si vas. Lo más seguro es que todo se solucione antes de que llegues allí, además mañana trabajas. Lo mejor es esperar las nuevas noticias des de aquí y cuando todo se calme ya hablarás con quien tengas que hacerlo- acabó de explicar Matt, intentando que su novia entrara en razón mientras ésta la escuchaba atentamente.

-Quizás tengas razón…- dijo la morena después de sospesar lo que había dicho el chico, si iba a los Ángeles quizá sólo complicaría la situación, sobre todo teniendo en cuenta los rumores que habían sobre Dianna y ella.

Mientras tanto Dianna se encontraba dando vueltas en la pequeña celda que le habían adjudicado mientras aparecía Mark y hacía su declaración sobre lo sucedido. La rubia no podía creer estar en medio de ese asunto, había planeado una tarde tranquila con su amiga y ahora se encontraba encarcelada esperando que su supuesto amigo no intentara salvarse mintiendo en contra de ella.

Cuando Dianna ya estaba al borde de la desesperación y a punto de pedir auxilio a algún policía a causa de las miradas perturbadas que le dirigía un hombre que estaba encerrado en otra celda, apareció un agente para informarle que ya podía salir. Fue hacia la sala de espera de la comisaría, donde se encontraban Jessica, su abogado y su representante, los cuales le explicaron que todo se había arreglado ya que Mark confirmó que él había cogido el coche pero añadiendo que se lo habían robado mientras estaba reunido con su representante, llevando a éste como testigo y una denuncia de robo.

Jessica acompañó a una aliviada Dianna a su casa mientras el represente de ésta se encargaba de aclarar lo sucedido con los paparazzi, aprovechando para entretenerlos mientras las chicas de iban de allí. Una vez en casa, la rubia se puso el pijama y se metió en la cama sin querer saber anda de su móvil ni de nadie, se había hecho realmente tarde y eran casi las 5 de la mañana. Estaba a punto de entrar en un profundo sueño cuando escuchó a lo lejos el timbre de su casa seguido de unas voces en su salón. No tenía la intención de hacer caso de las voces de abajo, ya que suponía que había sido Jessica la que había abierto la puerta, pero antes de caer rendida a los brazos de Morfeo consiguió distinguir la de la persona que había entrado en su casa. Dejando a un lado el cansancio se levantó rápidamente para bajar furiosa, sin importarle lo más mínimo bajar en pijama y con el pelo alborotado.

-¡Tú!- exclamó Dianna bajando por las escaleras y señalando con el dedo a Mark, el cual estaba en medio del salón de la rubia con cara de arrepentimiento- ¿Quién te crees que eres para meterme en tal lío?- le preguntó una vez llegó hasta donde estaba él para empujarle levemente, mostrando su enfado.

-Dianna… lo siento de verdad…

-Cállate Mark, cállate antes de que te de una bofetada, la cual te mereces por cierto- le dijo Dianna mirándolo furiosamente.

-Escucha…-intentó hablar el chico.

-Escúchame tu a mi Mark Salling- dijo la rubia mientras le daba un toque en el pecho con su dedo índice- que sea la última vez que me metes en uno de tus problemas porque te denuncio, ¿me oyes?- exclamó Dianna al borde de un ataque de nervios.

-Di, tranquilízate… ya lo hablaréis mañana, ves a dormir ahora- le dijo Jessica cogiéndole suavemente la mano para alejarla de el chico.

-No, vamos a hablar ahora- dijo DIanna cerrando los ojos y suspirando fuertemente para tranquilizarse- Jess, ¿nos puedes dejar un momento a solas?- le preguntó a su amiga sin apartar la mirada seria que le dedicaba a Mark. Jessica se dirigió al piso de arriba después de vacilar un poco, pero finalmente decidió que lo mejor era que hablaran, con un poco de suerte no tendrían que volver a comisaría, esta vez por un caso de asesinato.

-Siéntate- le dijo Dianna al chico una vez se quedaron a solas, sin darle otra opción.

-Dianna…

-Mark- dijo ella cortando las disculpas del chico- ¿Qué estás haciendo con tu vida? Carreras ilegales… era lo que te faltaba- dijo Dianna llevándose las manos en la cabeza, no entendía como su amigo había llegado a eso.

-Le… le debo mucho dinero a un tipo… si ganaba esa carrera habría saldado la deuda pero todo se complicó…- empezó a explicar Mark bajando la cabeza, sabiendo que esta vez había llegado lejos- perdí mi coche en una partida de póker, por eso te pedí el tuyo… lo siento Di, de verdad.

-No me sirven tus disculpas Mark, ya perdí un amigo por hacer estupideces, no quiero perder a otro- le dijo seriamente Dianna, sin desviar la mirada ni un momento, viendo como a su amigo le cambiaba el rostro al oír aquello y recordar a Cory.

-No es lo mismo…- susurró Mark, incapaz de decir anda más.

-¿Sabes que es peligroso, no? El mundo de las deudas es muy oscuro Mark…- le dijo la rubia mientras le levantaba suavemente la cara para que pudiera mirarla- tienes que salir de eso.

-¿Cómo?- dijo Mark abatido, soltando algunas lagrimas- lo he intentado Di, te lo juro.

-No lo has intentado suficiente entonces, el chico que yo conocía lograba todo lo que se proponía- le dijo la rubia acariciándole el brazo con delicadeza- incluso dejarme embarazada- dijo sonriendo levemente y contagiando a su amigo, haciendo referencia a sus personajes de Glee.

-He decepcionado a tanta gente… - susurró Mark para después romperse definitivamente, sus problemas con el dinero le habían conducido hacia un espiral de actividades ilegales que había acabado desquiciando a gente cercana a él, era consciente que debía hacer un esfuerzo por recuperar su estabilidad económica y emocional, pero cada vez que lo intentaba acababa empeorándolo. Los dos se pasaron un buen rato en ese sofá, mientras Mark lloraba, totalmente derrumbado, sobre los hombros de Dianna, quien lo abrazaba fuertemente, prometiéndole que le ayudaría a salir de ese pozo.

Finalmente cuando empezaba a salir el sol Dianna se metía en la cama y se disponía a descansar después de un largo día, sin saber que en otro lado del país había una morena que se había pasado toda la noche intentando contactar con ella sin obtener ningún resultado.

Dianna se despertó al mediodía con la idea de tomarse el día con calma, viendo que Jessica había optado por dormir allí e irse a media mañana, dejándole una nota en la cocina. Pasó lo que le quedaba de día viendo series y leyendo un libro que tenía a medias, sin prestar atención a su móvil que estaba apagado desde la noche anterior. Finalmente a media tarde decidió encenderlo para volver al mundo real, consciente de que tendría el aparato colapsado de mensajes y llamadas. Lo primero que hizo fue llamar a su madre, sin ni siquiera mirar quien la había llamado, sabía que al menos una de esas personas era ella, así que estuvo un rato tranquilizándola y aclarándole todo el malentendido, llevándose de regalo algunas bromas de su hermano, al que escuchaba de fondo. Una vez finalizada la llamada se dispuso a tranquilizar a todos los amigos que se habían preocupado por ella y también a sus fans por twitter, pero al ver la lista de llamadas se sorprendió de ver tantas de Lea, la había llamado 20 veces. Mientras le devolvía la llamada para tranquilizarla a ella primero, se acordó de que Jessica le había dicho algo sobre Lea, seguramente también habría llamado a su amiga.

-¡Dianna! ¿Se puede saber porque no me has llamado antes? Llevo todo el día preocupada- dijo Lea sin prácticamente respirar nada más descolgar la llamada.

-Lo siento Lea, he estado durmiendo prácticamente todo el día, se me olvidó llamarte- contestó Dianna con cierto tonto de culpa pero con una sonrisa al escuchar el dramatismo adorable de la chica.

-Bueno te perdono-dijo la morena haciendo reír a la otra- ¿Carreras ilegales, Di?

-Ya sabes que siempre he sido una rebelde- bromeó Dianna mientras se dejaba caer en el sofá, manteniendo la sonrisa que se le había instalado en el rostro nada más escuchar la voz de la morena.

-Ya estás un poco mayor para ir de rebelde- le siguió la broma Lea, riéndose ella también- En serio, ¿todo bien?

-Sí, ya está todo solucionado. Yo no participé en eso y se ha demostrado- le explicó la rubia sin querer entrar en muchos detalles- y no soy tan mayor- añadió haciéndose la indignada, consiguiendo una risa leve de la morena.

-En la tele han dicho que se encontró tu coche cerca del lugar donde se celebraron las carreras, ¿Qué hacía allí?- le preguntó Lea, la cual aún no se había quedado convencida con la respuesta de la rubia.

-Me lo pidió Mark- le explicó la rubia después de soltar un suspiro.

-¿Mark? No sé de qué me extraña, un día acabará en la cárcel.

-Pues sí, pero antes acabé yo. Estuve toda la noche en una celda Lea, con un tipo dedicándome miradas extrañas- explicó la rubia haciendo reír a Lea.

-Siempre has causado esos efectos Di- le dijo Lea bromeando, mucho más tranquila al ver que Dianna estaba perfectamente.

-¿Los causaba en ti?- le preguntó Dianna, quedando satisfecha al no oír una respuesta inmediata, ya que se quería vengar de la poca compasión que había recibido por parte de la morena al explicarse su trauma con el hombre de la cárcel.

-Aún los causas, ya lo sabes- le contestó Lea, dejando ahora a la rubia sin habla- por cierto, pensaba que me ibas a llamar cuando estuvieras en Los Ángeles.

-La verdad es que estaba dudando si llamarte o no- dijo Dianna después de unos segundos de silencio.

-Es una situación rara, ¿no?- le dijo Lea, entendiendo las dudas de la rubia, ya que ni ella misma sabía que estaban haciendo.

-Hace mucho que no discutimos, es muy rara- bromeó la rubia haciendo sonreír a Lea- esto se nos puede ir de las manos…- añadió Dianna con un tono un poco más serio.

-Lo sé, pero no puedo evitar tener ganas de verte ni de estar así contigo.

-Pero tienes novio Lea- le dijo Dianna sin ningún tipo de reproche en la voz.

-Lo sé- dijo Lea suspirando, sin saber que decir ante eso, tenía un novio al que apreciaba pero a la vez deseaba a otra chica, definitivamente era una situación rara.

-Yo también tengo ganas de verte- dijo Dianna suavemente después de un rato de silencio.

-De aquí dos días vuelvo a Los Ángeles para un par de días, ¿estarás? – Preguntó Lea – Aún me debes un café.

-Es verdad – dijo Dianna sonriendo – Sí estaré, quedamos y hablamos de esto un poco mejor.

-Perfecto.

Y así fue, las chicas se encontraron parara cenar en casa de Dianna, evitando así las posibles fotografías que les podrían sacar y consiguiendo un poco más de intimidad.

-Pues está muy bueno todo esto, ¿lo has cocinado tú?- le preguntó Lea mientras disfrutaban de la comida y un buen vino.

-En realidad no, lo he encargado- dijo la rubia riéndose levemente- he tenido un día muy complicado, des de lo de la detención me siguen a todos lados y tengo mucho más trabajo.

-¿Cómo llevas todo ese asunto?- se interesó la morena.

-Bien, aguantando a mi representante y su insistencia para lavar mi imagen- le explicó Dianna rodando los ojos- Quien más me preocupa es Mark, hablo cada día con el por teléfono des de lo que pasó, no quiero que se vuelva a meter en un lío.

-¿Crees que lo conseguirá?

-Espero que sí.

Pasaron el resto de la cena hablando de todo un poco, centrándose sobre todo en el aspecto laboral, trasladándose al sofá una vez habían acabado.

-¿Lo sueles hacer mucho?- preguntó de repente Lea, sorprendiendo a Dianna que no sabía a qué se refería la morena ya que estaban hablando de Freddy- sexo telefónico- dijo Lea aclarando las dudas de la rubia, la cual se puso roja rápidamente.

-No… yo… lo siento Lea, estaba un poco borracha- empezó Dianna sin saber muy bien que decir, levantando un poco la vista y viendo como Lea estaba sonriendo burlonamente al ver su reacción- pero tú no lo estabas, ¿Te gustó no?- dijo Dianna recomponiéndose y burlándose ella ahora.

-Me pillaste por sorpresa- dijo Lea desviando la vista, dándose cuenta que se había metido en la boca del lobo ella solita.

- Que excusa más mala Lea- dijo Dianna acercándose un poco hacia la morena y acariciando suavemente la pierna de ésta- reconoce que te encantó- le dijo suavemente, intentando poner nerviosa a la chica para devolverle la jugada de antes.

-¿Y si lo reconozco que me das?- le preguntó la morena acercándose ella también, sabiendo lo que intentaba Dianna.

La rubia consiguió todo lo contrario de lo que pretendía, ya que la nerviosa era ella, no podía evitar bajar la mirada a los labios de Lea, deseando que se acortara la distancia que las separaba.

-Aún no hemos hablado Di- dijo Lea en un susurro al ver las intenciones de la rubia.

-¿Hablamos luego?- le dijo Dianna mientras colocaba una mano en el cuello de Lea y la otra en su cintura para acercarla hacia ella y poder besarla. El beso rápidamente se volvió muy pasional, ya que llevaban tiempo deseando versepara poder continuar lo que habían empezado por teléfono.

Con un rápido movimiento la rubia colocó a Lea encima de ella, quedando sentada sobre sus piernas, para así poder tenerla más cerca. Fue bajando sus besos por el cuello de la morena mientras sus manos iban recorriendo su espalda hasta llegar hasta el sitio donde pierde el nombre, logrando un fuerte suspiro de Lea, la cual volvía a perder la razón y a olvidarse del mundo.

Dianna seguía su particular recorrido de besos por el cuerpo de la morena, ahora centrándose en los hombros de ésta, mientras sus manos se dedicaban a acariciar sus piernas cubiertas por una media, las cuales iban subiendo poco a poco llevándose el vestido con ellas, desprendiéndose de él. Lea se quedó sólo con un conjunto de ropa interior negro que dejó embobada a Dianna, la cual no podía evitar admirar el cuerpo que tenía la morena.

-¿Sueles llevar este tipo de conjunto cuando quedar a cenar con tus amigas?- le preguntó Dianna casi susurrando, volviéndose a acercar a los labios de la morena.

-Sólo si es una amiga sexy- le contestó Lea sonriendo en el beso, mientras desprendía a Dianna del jersey que llevaba- casi nunca llevas pantalones, ¿Por qué los llevas hoy?- se quejó la morena, acariciando el pecho de la rubia por encima del sujetador, llevando sus besos hacia el cuello de Dianna, la cual empezaba a respirar profundamente. Cuando por fin Lea había conseguido desabrochar el pantalón de la rubia, se escuchó como la puerta se abría, alertando a las chicas, las cuales se separaron rápidamente.

-Una hora he estado esperando en el dentista, ¡una hora Dianna!- se empezó a oír la voz de Molly procedente de la cocina, la cual no se percataba nada de lo que pasaba en el salón- total, para decirme que no me podían arrancar el diente porque soy joven aún y es mejor esperar. ¿No entiende ese dentista que me duele la muela? Pues no, no lo entiende Di.

En monologo de la chica seguía escuchándose en el salón de Dianna, la cual no daba crédito a la situación, su amiga no podía ser más inoportuna.

-¿Por qué tiene llave de tu casa?- susurró Lea mientras se vestía lo más rápido que podía.

-Por comodidad- dijo Dianna como pudo, ya que se había enredado con el jersey y no podía sacar la cabeza.

¿Sois novias?- le preguntó Lea mientras estiraba de la prenda de la rubia para que pudiera liberarse de ella.

-Ya te dije que no, ¿a qué viene esto?- dijo Dianna susurrando mientras se seguía escuchando la voz de Molly de fondo, todavía indignada con su dentista.

-A nada, simplemente sería un gesto feo de tu parte estar con otra mientras a tu novia le arrancan un diente- le dijo Lea colocándose el vestido.

-¿No es más feo lo que haces tú, Lea?- le dijo la rubia con un susurro más fuerte de lo que pretendía.

-Tú querías hablar luego, ¿no? Pues ya hablaremos- le dijo Lea mientras cogía su bolso y se dirigía hacia la salida, dando un portazo al salir.

-¿Me estás escuchando?- le preguntó Molly apareciendo en el comedor, con una taza llena de helado de chocolate.

-¿A ti no de dolía la muela?- le dijo Dianna al ver la cantidad de helado que se pretendía comer su amiga.

-¿Y tú no le guardabas un rencor profundo e infinito a Lea?- dijo Molly dejando totalmente muda a su amiga.