Disclaimer: Ya saben los personajes no me pertenecen, son creación de la Meyer, yo solo le estoy poniendo un poquito de mi cosecha bueno en este casi no ahí si me van a fusilar pero al menos lo intente. No me decidía por el titulo así que ustedes tomen el que les guste más, a mi me agrado el primero cuando comencé a escribir el capitulo y el segundo se me ocurrió cuando complete el capitulo, aunque he de confesar que empecé con lo ultimo del capítulo y termine con la primero, raro no? de hecho así inicie la historia, tengo los capítulos finales pero el intermedio lo voy desarrollando, ya ya basta de rollo y las dejo para que puedan leer.


Chapter 11:

´º_º'*…*´_`*¨ Interesada¨*´_`*..*..*´º_º`

Entonces si, sí eso es verdad, esa no es una secta, jamás la hubo, ni tampoco una banda. No, es mucho peor que eso. Se trata de una manada..... una manada de cinco gigantescos lobos.

Entonces ¿ellos son quienes atacan a los campistas?

Decidido tengo que ir a hablar con él. Mmmmm…. ya será mañana tengo que pensar que y como le voy a decir que ya se su secreto.

Bueno además me las tengo que ingeniar con una mentira que Charlie me pueda creer.

Y entonces empezó a recordar lo que había sucedido unas noches atrás, cuando Jake se apareció afuera de su habitación casi como lo hacía el muerto andante de Edward, sí esa tarde sin duda había sido de recuerdos y flashback haciéndola que la herida de su corazón solo se profundizara más y sangrara con mayor fuerza.

-¡Bella! -gritó. ¡Ay! ¡Maldita sea, abre la ventana! ¡Ay!

Estaba temblando de terror, por lo que necesité dos segundos antes de ser capaz de moverme, pero luego me apresuré a acudir a la ventana y abrirla a empellones. La escasa luminosidad que alumbraba las nubes me bastó para identificar la silueta.

-¿Qué haces? -preguntó jadeando, mientras observaba como Jacob colgaba precariamente del árbol que crecía en el pequeño patio delantero de Charlie y que quedaba justo frente a su ventana.

-Intento cumplir... —resopló mientras cambiaba de posición su peso cada vez que el árbol le zarandeaba- mi promesa.

-¿Desde cuándo has prometido matarte cayéndote desde la copa del árbol de Charlie?

Bufó al no encontrar gracioso el comentario al tiempo que hacía oscilar las piernas para incrementar el ritmo de balanceo.

—Apártate de ahí — ordenó. Y de repente ya estaba dentro de la habitación. Transcurrieron unos breves instantes de antes de que una enorme sonrisa se fuera extendiendo por su rostro lentamente. Parecía muy complacido consigo mismo. No era la sonrisa que ya conocía y adoraba, era una sonrisa nueva —una burla amarga de su antigua franqueza— en el rostro que había pertenecido a Jacob, ahora era una sonrisa de auto-complacencia como si nada hubiera pasado

-¡Vete! -masculló con toda la malevolencia de la que fue capaz.

-No –protestó-, vengo a ofrecerte mis disculpas.

-¡No las acepto!, ¿Por qué has venido? No quiero tus disculpas, Jake.

-Lo sé –susurró-, pero no podía dejar las cosas como quedaron esta tarde. Fue horrible. Perdona.

Sacudí la cabeza cansinamente.

-No comprendo nada.

-Lo sé. Quiero explicártelo... -de pronto, se calló y se quedó boquiabierto, como si se le hubiera cortado la respiración. Luego, volvió a respirar hondo-. Quiero hacerlo, pero no puedo -dijo, aún enojado-, y nada me gustaría más.

-¿Por qué?- y apareció ante ella la imagen de la expresión de ese quelioute -Tenía los ojos entrecerrados, los dientes prietos y el ceño fruncido por el esfuerzo, como si algo le doliera.

-¿Qué pasa? —preguntó.

-No puedo hacerlo -murmuró con frustración.

-¿Hacer qué?

-Mira, Bella ¿no has tenido nunca un secreto que no hayas podido contar a nadie?

Pensó de inmediato en los Cullen. Él la miró dándole a entender que lo sabía.

-¿Entiendes que tal vez me encuentre en la misma clase de... situación? –no encontraba las palabras y parecía esforzarse por expresarse de forma adecuada—. A veces, la lealtad se interpone en tus deseos. A veces, un secreto no te pertenece y no lo puedes revelar.

-No sé por qué has venido, Jacob, si vas a limitarte a ofrecerme acertijos en vez de explicaciones.

-Lo siento -susurró-Lo que me mata -dijo de repente- es que en realidad ya lo sabes, ¡te lo conté todo!

-¿De qué me hablas?

Dio un respingo de sorpresa para luego inclinarse sobre ella, mientras su expresión pasaba de la desesperanza a una centelleante energía en un segundo. Mirándola implacablemente a los ojos y hablándole deprisa y con avidez. -Me parece haber encontrado la forma de que esto funcione... ¡porque ya lo sabes, Bella! No te lo puedo decir, pero tú sí puedes adivinarlo. ¡Eso me sacaría del abismo en el que me encuentro!

-¿Quieres que lo adivine? ¿Qué he de adivinar?

-¡Mi secreto! Puedes hacerlo porque conoces la respuesta.

-¡Un momento, a ver si te puedo echar dar algo así como pistas. ¿Recuerdas el día que nos conocimos en la playa de La Push?

-Por supuesto que sí, me preguntaste por mi camioneta...Charlamos sobre el Golf, fuimos a dar un paseo por la playa... Se acordó que le había pedido que caminara con ella para luego flirtear con él, a fin de sonsacarle información. Como siempre el egoísmo e interés propio por delante.

Jacob asentía, ansioso porque continuara.

-Me contaste historias de miedo, leyendas quileutes...

Cerró los ojos para reabrirlos de nuevo.

-Sí -respondió en tensión, febril, como si se encontrara al borde de algo de vital importancia. Habló despacio, pronunciando con cuidado cada palabra—. ¿Recuerdas lo que te dije?

-Piensa, haz un esfuerzo. ¿Recuerdas todas las histo...? —no fue capaz de terminar la pregunta. La mandíbula le colgó y quedó con la boca abierta, como si se hubiera atragantado.

-¿Todas las historias? -inquirió.

Asintió en silencio.

Sacudía la cabeza. Sólo una de las historias importaba de verdad. Sabía que él había comenzado con otras, pero no recordaba el preludio intrascendente, y menos con la mente nublada por la fatiga. El presionó sus puños contra las sienes y empezó a respirar agitado y deprisa.

-Lo sabes, lo sabes -murmuró para sí.

-¿Jake? Jake, por favor, estoy confundida. En este momento no tengo la cabeza para nada. Tal vez por la mañana.

-Tal vez lo comprendas luego. Creo adivinar por qué sólo te acuerdas de una historia -añadió con sarcasmo y amargura mientras se dejaba caer en el colchón a mi lado—. ¿Te importa que te haga una pregunta al respecto? —inquirió -. Me muero de ganas por saberlo.

-¿Una pregunta sobre qué? -repuse, a la defensiva.

-Sobre la historia de vampiros que te conté.

Lo miró con cautela, incapaz de responder, pero, de todos modos, formuló la pregunta.

-Sinceramente, ¿no lo sabías? -su voz se tornó ronca-. ¿Fui el único que te reveló qué era él?

¿Cómo sabía eso? ¿Por qué había decidido creer? ¿Y por qué ahora? Ella le devolvió la mirada sin intención de contestar y Él se dio cuenta.

-¿Entiendes ahora a qué me refiero cuando hablo de lealtad? -musitó con voz aún más ronca-. A mí me ocurre lo mismo, sólo que peor. No te haces idea de cuáles son mis ataduras...

-¿No hay ninguna forma de que te liberes? -le preguntó mientras le acariciaba la dura superficie de su pelo rapado.

-No, estoy metido en esto de por vida. Es una condena eterna -soltó una risotada triste-. Tal vez, incluso más larga.

-No, Jake ¿Qué te parece si nos escapamos? Tú y yo. ¿Qué te parece si dejamos atrás nuestras casas... y a Sam?

-No es algo de lo que yo pueda huir, Bella –susurró-, aunque me fugaría contigo si pudiera -ahora también le temblaban los hombros. Respiró hondo-. Bueno, debo irme.

-¿Por qué?

-En primer lugar, parece que vas a quedarte deshecha de un momento a otro. Necesitas dormir... Necesito que te pongas las pilas. Vas a averiguarlo, debes hacerlo.

-¿Y el segundo motivo? Torció el gesto.

-Tengo que irme a escondidas. Se supone que no debo verte. Estarán preguntándose dónde estoy -esquinó la sonrisa-. Imagino que habré de dejar que se enteren.

-No tienes que decirles nada -susurró ella.

-De todos modos, lo haré.

El fuego de la ira prendió en mi interior.

-¡Los odio!

Jacob la miró con los ojos muy abiertos, sorprendido.

-No, Bella, no odies a los chicos. No es culpa de Sam ni de los demás. Como ya te he dicho, se trata de mí... Sam es un tío muy centrado y buena onda. Jared y Paul son también agradables, aunque Paul es un poco... Y Embry siempre ha sido mi amigo. Eso no ha cambiado, es lo único que no ha cambiado. Me siento realmente mal cuando recuerdo lo que pensaba de Sam...

¡¿Que Sam era buena onda? Clavándole la mirada, atónita, pero pasé por alto el asunto.

-Entonces, ¿por qué se supone que no debes verme?

-No es seguro -masculló y miró al suelo.

Sus palabras me hicieron estremecer de miedo.

¿También estaba al corriente de eso? Nadie lo sabía, excepto yo, pero tenía razón... Era bien entrada la madrugada, una hora perfecta para la caza.

-Si pensase que era demasiado... arriesgado –cuchicheó-, no hubiera venido, pero te hice una promesa, Bella -volvió a mirarla-. No tenía ni idea de lo difícil que iba a ser cumplirla, aunque eso no significa que no vaya a intentarlo.

Leyó la incomprensión de sus facciones.

-Después de esa estúpida película -le recordó-, te prometí que jamás te haría daño... Estuve a punto de estropearlo todo esa tarde, ¿verdad?

-Sé que no querías hacerlo, Jake. Está bien.

-Gracias, Bella –le decía mientras la tomaba de la mano-. Voy a hacer cuanto pueda por estar contigo, tal y como prometí -de pronto, me dedicó una gran sonrisa, una sonrisa que no era la mía, ni la de Sam, sino una extraña combinación de ambas-. Ayudaría mucho que lograras averiguarlo por tu cuenta, de verdad, Bella. Haz un esfuerzo.

-Lo intentaré.

-Y yo intentaré verte pronto –suspiró-. Querrán hacerme hablar de esto.

-No los escuches.

-Ven a decírmelo tan pronto como lo hayas deducido -entonces, debió de ocurrírsele algo, algo que le provocó un temblor en las manos-. Bueno... si es que luego quieres venir.

-¿Y por qué no iba a querer?- El rostro de Jacob se endureció y se volvió frío. Ése era el uno por ciento que pertenecía a Sam.

-Se me ocurre una excelente razón -repuso con tono áspero-. Mira, tengo que irme, de verdad. ¿Podrías hacer algo por mí?-ella se limito a asentir, asustada por el cambio que se había ocurrido en él.

-Telefonéame al menos si no quieres volver a verme. Házmelo saber si fuera ése el caso.

-Eso no va a suceder...

Me interrumpió alzando una mano.

-Tú limítate a decírmelo.

Se puso de pie y se encaminó hacia la ventana.

-No seas idiota –protestó-. Vas a romperte una pierna. Usa la puerta, le dijo preocupándose por él.

-No voy a hacerme ningún daño -murmuró, pero se volvió hacia la puerta.

Vaciló mientras pasaba junto a ella, sin dejar de mirarla con una expresión que indicaba que algo le atormentaba. Y la abrazo fuertemente, sujetándola contra su cálido y musculoso pecho.

-Por si acaso -murmuraba junto a su pelo mientras la estrechaba entre sus brazos con tal fuerza como si quisiera quedar unido a ella.

-No puedo... respirar... -dijo con voz entrecortada.

Y la soltó de inmediato

-Duerme algo, Bella. Tienes que tener la mente despejada. Sé que lo vas lograr.

Necesito que lo comprendas. No te quiero perder, Bella, no por esto.

Y de pronto ese sueño, con razón me dijo que si lo quería volver a ver, pero acaso serán

Y al caer en un sueño profundo de repente vino ese sueño a mi mente y creo que pude dormir muy bien, ya no me dolía tanto el pecho, por el dolor en mi corazón..

Ahora me había distanciado del sueño, por lo que me limité a esperar que continuara. Una luz se acercó a mí desde donde debía de estar la playa.

Jacob me soltó la mano y profirió un grito. Se desplomó a mis pies temblando y sufriendo espasmos.

-¡Jacob! -chillé, pero había desaparecido...

... y en su lugar había un enorme lobo de pelaje rojizo e inteligentes ojos oscuros.

Ahora lo recordaba todo, todo, hasta la última palabra que me había dicho

Jacob ese día en la playa, incluso la parte previa a los vampiros, los «fríos». En especial, esa parte.

-¿Conoces alguna de nuestras leyendas ancestrales?-comenzó-. Me refiero a nuestro origen, el de los quileutes.

-En realidad, no -admití.

-Bueno, existen muchas leyendas. Se afirma que algunas se remontan al Diluvio.

Supuestamente, los antiguos quileutes amarraron sus canoas a lo alto de los árboles más grandes de las montañas para sobrevivir, igual que Noé y el Arca —me sonrió para demostrarme el poco crédito que daba a esas historias-. Otra leyenda afirma que descendemos de los lobos, y que éstos siguen siendo nuestros hermanos. La ley de la tribu prohíbe matarlos.

»Y luego están las historias sobre los fríos.

-¿Los fríos? -pregunté sin esconder mi curiosidad.

-Sí. Las historias de los fríos son tan antiguas como las de los lobos, y algunas son mucho más recientes. De acuerdo con la leyenda, mi propio tatarabuelo conoció a algunos de ellos. Fue él quien selló el trato que los mantiene alejados de nuestras tierras.

-¿Tu tatarabuelo?

-Era el jefe de la tribu, como mi padre. Ya sabes, los fríos son los enemigos naturales de los lobos, bueno, no de los lobos en realidad, sino de los lobos que se convierten en hombres, como nuestros ancestros. Tú los llamarías licántropos.

-¿Tienen enemigos los hombres lobo?

-Sólo uno.

Esa noche no pudo dormir porque se sentía desesperada por lo que tendría que hacer por la mañana y esa tarde no pudo, era agobiante tener esa información tal como le paso cuando descubrió lo de los Cullen igual o más desesperante, no lo sabía, lo único que tenía claro era que tenía que hablar urgentemente con él, y nadie se lo iba a impedir ni su padre ni mucho menos Billy, no le importaba que este le fuera a hacer otro desaire, ella solo se preocupaba por Jake, y lo que había sucedido era algo entre ellos, no se tenían porque entrometer sus padres, total iba a suceder como cuando dos niños pequeños se pelean, hace que familias se distancien y ellos al día siguiente siguen jugueteando como si nada hubiese sucedido, tal vez eso pasaría con ellos, hablarían y todo quedaría resuelto, ahora también comprendía por que Jake le recalco, "Bueno... si es que luego quieres venir", claro que iba a ir, si también fue a buscar a el otro porque a él no que tanto la había ayudado brindándole su apoyo para salir del hoyo en que la habían dejado sumida.

Por la mañana, muy de mañana, eran cerca de las 4:00 am se levanto y tomo lo primero que encontró en el armario, se abrigo bien puesto que tenía días lloviendo y por lo tanto haciendo más frío de lo habitual para esa época del año, casualmente desde el día que fue a hablar con él no había dejado de llover, era como si el cielo llorara por el sufrimiento de los seres que habitan su tierra, que egoísmo, pero en fin era Bella, que podíamos esperar de ella, los demás comprenderían que la lluvia era común en esa zona boscosa de Washington. Y bajo apresuradamente las escaleras chocando con su padre que había bajado a tomar un poco de agua.

-¿A dónde vas tan temprano Bella? ¿ Sabes qué hora es?

- voy a salir, Si, papá- respondió apresuradamente a lo que su padre le decía

-De eso ya me di cuenta, pero te pregunte a donde tan temprano- dijo tratando de hurgar en los pensamientos de su desaliñada hija.

-voy a la playa, es que desde que trabajo con los Newton no dejan de mencionar los amaneceres que se ven desde los acantilados, y estaba pensando en madrugar para comprobar si es cierto lo que tanto canturrean, ¿qué dices me dejas?- le contesto no muy convencida de su argumento.

-ok pero con cuidado, la carretera esta mojada. ¿Segura que nada más vas a ir a los acantilados de la Push para ver un amanecer?- insistió en cuestionarla esperando que ella le respondiera lo que para él era obvio.

-Mmm no, en realidad- ella jugueteaba nerviosa con las mangas de la blusa que sobresalían de la chamarra negra que llevaba – también pensaba en ir a ver a Jacob.

-Creí que lo del asunto de Sam...

-Eso ya no importa. Debo hablar con él de inmediato.

-Es muy temprano -torció el gesto al ver que la expresión de Bella no cambiaba-.

¿No quieres desayunar?

-No tengo hambre papá, son las 4:00 de la mañana—la frase salió disparada de entre sus labios cuando vio el reloj de pared que estaba enfrente de las escaleras y cuando se percato de que en realidad era muy temprano solo atino a decir algo para calmar a su padre- pero mientras se hace un poco menos de madrugada me voy a preparar un sándwich para el camino, ok, quieres que te prepare uno para que te lo lleves a la comisaria.-dijo tratando de convencer a su padre con el rol de niña buena que tan bien sabia jugar.- Volveré pronto, ¿de acuerdo?

Charlie frunció el ceño, seguía sin convencerle el cuento de su caprichuda hija.

- Después del acantilado ¿Vas a ir directamente a casa de Jacob, verdad? ¿Sin paradas en el camino?

-Por supuesto, ¿dónde iba a detenerme? -contestó atropelladamente a causa de la prisa.

-No lo sé –admitió-. Es sólo que... Bueno, los lobos han protagonizado otro ataque. Ha sido cerca del balneario, junto a las fuentes termales. En esta ocasión hay un testigo. La víctima se hallaba a diez metros del camino cuando desapareció. La esposa vio a un enorme lobo gris a los pocos minutos, mientras le estaba buscando, y corrió en busca de ayuda.

-¿Le atacó un lobo? – pregunto ansiosamente, mejor dicho asustada.

-No hay rastro de él, sólo un poco de sangre de nuevo -el rostro de Charlie parecía apenado—. Los guardias forestales patrullan armados y están reclutando voluntarios con escopetas. Hay un montón de cazadores deseosos de participar. Se va a ofrecer una recompensa por las pieles de lobo. Eso significa que va a haber muchas armas ahí fuera, en el bosque, y eso me preocupa —sacudió la cabeza—. Los accidentes se producen cuando la gente se pone nerviosa.

-¿Van a disparar a los lobos? –dijo elevando la voz.

-¿Qué otra cosa podemos a hacer? ¿Qué ocurre? -preguntó mientras escrutaba su rostro con una mirada tensa-. No te convertirás en una ecologista fanática y te pondrás en mi contra, ¿verdad?

Ella no encontraba como responderle, se le había olvidado lo de los montañistas desaparecidos y de los rastros de zarpazos en los arboles ensangrentadas... En un primer momento no había relacionado esos acontecimientos.

-Escucha, cielo, no dejes que eso te asuste. Limítate a permanecer en el pueblo o en la carretera... Sin paradas, ¿entendido?

-Entendido -repitió con voz débil.

-Tengo que irme.

-¿Acaso no mencionaste algo de unos sándwiches para desayunar?- o con tengo que irme te refieres a la cocina.

-ehh, si a eso me refiero, tengo que irme a preparar lo del desayuno- contesto mostrándole una sonrisa socarrona.

Al avanzar hacia la cocina pudo observar que en la mesa del comedor estaba la escopeta que utilizaba para ir de caza y que llevaba la pistola ajustada al cinto y calzaba botas de montaña. De hecho ya estaba uniformado, como no se había dado cuenta de eso, tanta prisa tenía, que no percataba de lo que ocurría con su padre, no de hecho nunca se percataba de lo que sucedía con los demás, todo solo era el pequeño mundo que giraba su alrededor.

-No vas a ir a por esos lobos, ¿verdad, papá?

-tengo que hacerlo, Bella. La gente está desapareciendo.

Entonces ella alzo la voz otra vez, ahora de forma casi histérica.

-No, no vayas, no. ¡Es demasiado peligroso!

-Debo hacer mi trabajo, pequeña. No seas tan pesimista... Estaré bien –se dirigió hacia las escaleras y se detuvo a la mitad girándose para verla—. ¿Me avisas cuando vayas a salir? Solo voy a buscar unas cosas que necesito.

Ella no supo cómo reaccionar, estaba en shock.

-¿Bella?

-Tal vez sea demasiado temprano para salir —susurró.

-Estoy de acuerdo -dijo, y de una zancada termino de subir al piso superior.

En cuanto le perdió de vista, se dejó caer al suelo y hundió la cabeza entre las rodillas.

Reacciono por el miedo o la adrenalina que tenía, y fue a hacer los pendientes que tenía a la cocina y le grito a Charlie cuando estaba en la puerta que ya se iba, salió al exterior, donde estaba lloviendo. Cerró la puerta al salir.

Pero que le va a pasar a Jacob, tengo que avisarle antes de que la gente les dispare y alguien salga lastimado. Aunque no me agradara tenía que ponerlo al tanto para que él y sus amigos dejaran de merodear como lobos gigantes, porque sino los cazadores podían asesinarlos y y, su piel- no quiso imaginarse a los cazadores despellejando aun lobo para vender la piel.

Jacob es mi mejor amigo, pero ¿no es también un monstruo? ¿Perverso? ¿Debía avisarles si en realidad él y sus amigos eran... eran unos asesinos y habían aniquilado a inocentes montañistas a sangre fría? ¿Sería un error protegerlos siresultaban ser auténticas criaturas asesinas?, pero que hipócrita, también los vampiros son unos monstruos unos asesinos, y peores que los lobos, porque ellos si saben lo que hacen, son conscientes y según los hombres lobo, al menos los de las películas no lo saben porque no son conscientes de sus actos solo son unas bestias en cuanto hay luna llena cambian o ¿no?- La verdad aún no acababa de comprender las leyendas quelioutes de la tribu de su amigo.

Es inevitable comparar a Jacob y sus amigos con los Cullen. Evidentemente, no sé nada de licántropos. Hubiera esperado algo más parecido a los largometrajes —grandes criaturas semihumanas y peludas.

Solo porque Billy no me quiso comunicar con Jacob, tal vez lo estaba juzgando sin saber si eso era cierto, pero es que la preocupación me hace pensar estas cosas, tal vez si estaba dormido y despertó muy tarde por lo que cuando Billy le paso mi mensaje ya no me regreso la llamada porque eran deshoras, a lo mejor eso fue.- no estaba muy equivocada al menos de una parte, por lo menos Billy le dijo la verdad en cuanto a que estaba en los brazos de Morfeo, pero eso si nunca le paso el mensaje a Jake de que ella le había hablado, porque sabía de lo que su hijo sería capaz por esa muchacha.-

Además pensándolo bien no es buena idea tratar esos temas por teléfono, lo tengo que hacer frente a frente para poder aclarar dudas y explicarle que ya sé también porque él no puede acercarse a mí, porque Laurent u otros vampiros los pueden atacar, si eso es, por eso dejo de venir.

Se consolaba pensando eso mientras iba manejando su camioneta directo a la Push. Manejaba moderadamente ya que su padre tenía razón la carretera estaba mojada, claro porque aún estaba lloviendo.

Frenó al llegar a la casa de los Black, la casa estaba a oscuras y no se veían luces en las ventanas, pero no le importaba despertarlos. Aporreo la puerta con el puño con la energía del enojo que de repente la invadía. El sonido retumbó entre las paredes.

-Entra -le dijo Billy después de un minuto mientras pulsaba un interruptor.

Giró el pomo de la puerta, que estaba abierta. Billy, que aún no se encontraba en su silla de ruedas y llevaba una bata sobre los hombros, se asomó desde la pequeña cocina hacia la entrada poniendo unos ojos como platos al verla, pero luego su rostro se volvió imperturbable.

-Vaya, buenos días, Bella. ¿Qué haces levantándote tan temprano?

-Hola, Billy. Quiero hablar con Jacob. ¿Dónde está?

-Esto... En realidad, no lo sé -mintió muy serio.

-¿Sabes qué está haciendo Charlie esta mañana? –inquirió como en forma de amenaza.

-¿Debería?- respondió retándola

-Él y media docena de vecinos se han dirigen al monte con armas para cazar lobos gigantes -la expresión de Billy se alteró unos segundos para luego poner un rostro carente de expresión-. Así pues, si no te importa –añadí-, me gustaría hablar con Jake.

Billy frunció la boca durante un buen rato y al final, señalando el minúsculo pasillo que salía de la entrada de la fachada con un movimiento de cabeza, dijo:

-Apuesto a que aún duerme. Estos días sale por ahí hasta muy tarde. El chico necesita descansar. Probablemente no deberías despertarle.

-Ahora me toca a mí -murmuraba para sus adentros mientras se encaminaba hacia el pasillo. Billy suspiró. Abrí de sopetón y cerré de un fuerte golpe y ahí estaba él aún vestido con los mismos shorts sudados que había llevado puestos la noche que la visitó. Dormía profundamente con la boca abierta y roncaba levemente, sin inmutarse después del portazo. Su rostro dormido estaba en paz y toda la ira se había desvanecido de sus facciones. Tenía ojeras debajo de los ojos, a pesar de su tamaño desmedido, ahora parecía muy joven, y también muy cansado.

Le dio vergüenza por lo que acababa de hacer por lo que salió y cerró la puerta cuidadosamente.

Billy la miró fijamente con curiosidad mientras caminaba lentamente de vuelta al living.

-creo que tienes razón, los voy a dejar descansar un poco más.

Billy asintió, y entonces se miraron largo tiempo el uno al otro. Ella se moría de ganas por preguntarle cuál era su participación en todo este asunto y qué pensaba sobre aquello en lo que se había convertido su hijo, mas sabía que había apoyado a

Sam desde el principio, por lo que supuso que los crímenes no debían preocuparle.

No lograba concebir cómo era capaz de justificar semejante actitud.

En sus ojos se veía que también él tenía muchas preguntas que hacer, pero tampoco las verbalizó.

-Escucha -dije rompiendo el silencio-, voy a bajar a la playa un rato. Dile que le espero allí cuando se despierte, ¿de acuerdo?

-Claro, claro -aceptó.

Me preguntó si lo hará de verdad, pero bueno, de no ser así, lo he intentado,

¿no?, por lo pronto a disfrutar del amanecer, a final de cuentas creo que si voy a hacer lo que le dije a Charlie, solo que en la playa.

Salió de la casa, se subió a la camioneta y se dirigió a la playa, ahí se quedo un rato porque sentía mucho frío ahí llegaba toda la corriente de aire proveniente del mar, pero después de un tiempo se decidió a salir e ir a a caminar y buscar un lugar donde sentarse hasta que en la oscuridad, vislumbró un gran árbol blanco profundamente enraizado entre las rocas que le trajo varias imágenes en las que iba involucrado Jake.


Ok chicas sé que me tarde pero por fin y les deje dos capítulos más de su telenovela ya no cuasi semanal sino esta vez mensual, se supone que era un solo cap pero como quedo muy largo lo tuve que cortar, y por eso espero avanzarle por lo menos 2 caps donde ya esten de vuelta los protagonistas de la historia. Bueno creo que a quienes odian a Bella (me incluyo) no les va a gustar mucho el cap, pero es necesario, de aquí en adelante bueno unos cuantos capítulos tendrá que aparecer, pero tratare de hacer que sea en lo más mínimo a final de cuentas ella también forma parte de esa historia. En lo particular no me gusto mucho este cap, pero ni modo lo tenía que incluir.

Espero les agrade el cap y ya saben cualquier queja, sugerencia o lo que sea es bien recibido en un review.