Capítulo 11: Luna Llena

Remus despertó en la mañana para encontrarse con una Hermione que yacía desnuda en su cama pegada a él. Ella estaba profundamente dormida, se acomodó acaparando más las sabanas, su cabello estaba mucho más desordenado. Remus sonrió al verla dormir.

Comprobando el tiempo, se dio cuenta de que era más de las diez de la mañana, y que se había perdido el desayuno en el Gran Comedor. Se levantó de la cama, se puso algo de ropa antes de pasar a la otra habitación y llamar a un elfo doméstico.

—¿Qué puede hacer Dotty por usted, señor? —preguntó la pequeña elfina.

—Puedes traer un poco de avena, por favor, y, ah… —Remus se detuvo, dándose cuenta de que debía pedir algo para Hermione. El problema era que no tenía ni idea de lo que le gustaba desayunar. Por suerte, la voz de Hermione salió desde la habitación.

—Voy a tomar lo mismo que tú —dijo aun con voz cansada.

—Dos porciones de avena, entonces —dijo Remus, sonriendo a la elfina.

—Ahora mismo, señor —Dotty, desapareció enseguida escucho la orden.

Remus hizo su camino de regreso a la habitación. Hermione estaba en la cama, apoyando un codo sobre la cama, lo miró con cansancio. Los rayos de luz que se colaban, daban una vista de los hombros y cuello desnudo de la chica. Hermione parecía la imagen de la sensualidad, con el cabello revuelto. El lobo se agito dentro de Remus, ruidoso debido a la próxima luna llena. Lunático la deseaba de nuevo.

Remus camino hacia el baño, cerrando la puerta detrás de él, para darle privacidad al vestirse. La última cosa que quería hacer era hacerla sentir incomoda, después de todo había salido bien la noche anterior. Se había filtrado un poco de incomodidad entre ellos, y ahora él se negó a dejar que el repugnante lobo mensual, la deseara sexualmente ahora, y hacerla sentir incómoda.

Estaba a medio camino a través de cepillarse los dientes cuando la puerta se abrió, Hermione entro al interior del cuarto de baño, con la intención de cepillarse el cabello. Ella estaba vestida con una camiseta y una especie de pantalones cortos delgados. Su cabello estaba todavía tan revuelto como cuando estaba en la cama. Remus intentó resistirse a ella riéndose de la tempestad de su cabello.

—¿Te estás riendo de mí, Lupin? —preguntó Hermione, recogiendo su peine para comenzar con el cepillado de su cabello.

Remus le sonrió.

—No de ti, solo de tu cabello.

—Sabes me gusta pensar que mi cabello es una representación de mí misma —murmuró—, así que estoy un poco ofendida.

—Mmm —Remus arqueó una ceja—, mis disculpas.

Ella se rió y volvió a cepillarse el cabello. Luego de momento el elfo apareció de nuevo, pero ahora con el desayuno de ambos en las manos.

Decidieron tomar el desayuno en la habitación. Hermione estaba demasiado cansada como para vestirse adecuadamente, y cuando le preguntó a Remus si podrían permanecer en la cama, él estuvo de acuerdo. Remus sacó un montón de pergaminos para corregir, y Hermione termino de redactar su tarea de Transformaciones. Luego de unos minutos saco de su bolso el ensayo de Pociones de Ron, ella había accedido a corregirlo. Hermione se dio cuenta que habían cosas que fallaban en el ensayo, sí, ese ensayo necesitaba desesperadamente su ayuda.

El silencio entre ellos era cómoda mientras comían. Y para Remus fue divertido porque Hermione cada par de segundos murmuraba algo como "esto no tiene sentido" o "eso no es una frase propiamente dicha", mientras tenía el ceño ligeramente fruncido en el ensayo de Ron.

Después de varios minutos, Hermione lo miró y un ligero rubor se coló en sus mejillas, cuando Remus se dio cuenta que lo miraba, él solo le sonrió como respuesta.

—Sabes —comenzó Remus—. Estaba pensando que deberíamos encontrar una forma de vengarnos de Malfoy y Parkinson.

Hermione frunció el ceño.

—¿Vengarnos de ellos?

Él asintió con la cabeza.

—Ellos no deberían haber salidos ilesos con lo que dijeron, mientras tú tienes una detención.

—¿Y qué es exactamente lo que estabas pensando hacer al respecto? —preguntó Hermione, con sospecha e intriga a la vez.

Remus se encogió de hombros.

—Creo que vamos a tener que pensar en algo.

Hermione cruzo los brazos sobre su pecho.

—Bien, creo que voy a dejar que tu solo pienses en eso. Me temo que no debería realmente participar en tus planes de venganza, ya sabes, con eso de que yo soy una Prefecta.

—¿Tienes miedo al ser descubierta? —se burló él.

—No —Hermione resopló, y sin querer se le formo un puchero—. Soy simplemente más madura que eso.

El lobo dentro de Remus se agito al ver ese provocativo puchero. Remus realmente quería que la luna llena pasara rápido, puesto que tenía revueltas las hormonas. Hormonas que amenazaban con salir en cualquier momento.

—Lo que tú digas —respondió por fin, poniendo una expresión indiferente en su rostro, y regresando a corregir sus pergaminos.

Hermione también regreso al ensayo de Ron, revisando minuciosamente de arriba abajo. Después de que ella acabara de revisar el ensayo de su amigo, se volvió nuevamente a su compañero de cama.

—¿Remus? —lo llamó.

Él alzo la cabeza y la miró.

—¿Qué vamos hacer por la luna llena? —le preguntó, cautelosa.

Remus la miró más intensamente.

—Bueno, yo voy a ir a la Casa de los Gritos. Mientras tú debes quedarte aquí, y luego por la mañana yo regresaré.

Hermione se mordió el labio inferior, asintiendo con la cabeza. Pero Remus la vio apretar las sabanas de la cama ligeramente.

—¿Sucede algo malo? —él podía ver algún tipo de ansiedad en todos sus movimientos.

Hermione levanto la vista. Lo miró por unos segundos.

—Oh… supongo que solo estoy preocupada por ti —respondió.

Fue entrañable ver su preocupación por él. Remus le sonrió ligeramente.

—Voy a estar bien —hizo un gesto con la mano—. Lo estado haciendo todos los meses durante todo el tiempo que puedo recordar.

—Aun así —Hermione suspiró, recostándose contra la cabecera de la cama—. ¿Hay algo que pueda hacer por ti para que esto te sea más fácil?

Oh, puedo pensar en algunas cosas que puedes hacer…

Imágenes de Hermione tirada en su cama como la noche anterior, llenó su mente, él no debería estar pensando esas cosas. Pero la tenía tan cerca, y el lobo se estaba adueñando del control de sus pensamientos. Por lo general él no solía estar tan mal alrededor de la luna llena, pero parecía que el lobo había tomado el gusto por Hermione, la quería para él, y ahora estando los dos sobre la misma cama, el espacio era tan reducido, probablemente estar juntos ahora no ayudaría en nada a la situación.

—No te preocupes por eso —dijo con frialdad—. Voy a estar bien, siempre y cuando me tome la poción.

Hermione lo miraba de manera constante, para después asentir y salir de la cama.

—Mejor me voy a encontrar con Ron para entregarle su ensayo —habló a la vez que se levantaba de la cama.

Cogió su bolso y guardo el ensayo de Ron. Le dio una última mirada a Remus y salió de la habitación.

Un momento después Remus oyó otra puerta abrirse y cerrarse mientras salía al pasillo.


Cuando la luna llena por fin llegó el martes, Hermione estuvo nerviosa todo el día. Remus había decidido seguir adelante y dar clases, a pesar de su mal estado. Ella lo miró con ojos preocupados en toda la clase de DCAO. Remus no hizo casi nada, sólo permitió a sus alumnos practicar algunos hechizos de blindaje mientras él estaba sentado en su escritorio.

Después de clases, Hermione habló con Harry y Ron acerca de la luna llena, la chic les conto que estaba muy preocupada por Remus, y que le sería extraño estar sola en sus habitaciones.

—Siempre podríamos pasar por ti —ofreció Harry—, en vez de ir a la sala común.

Hermione sonrió.

—¡Por supuesto! Oh, eso sería mucho mejor que tener que estar sola.

Fiel a su palabra Harry y Ron caminaron directo a las habitaciones de Remus después de cenar, y Ginny los acompaño también. Remus aún estaba allí cuando llegaron, pero estaba en muy mal estado como para poder mantener una conversación real. Harry y Ron lo miraron, mientras Ginny le sonrió.

—Debo ir —dijo Remus, mirando por la ventana. Tenía una media hora hasta el atardecer.

—¿Tomaste tu poción? —preguntó Hermione, levantándose del sofá, donde Harry, Ron y Ginny estaban.

Remus asintió con la cabeza, y le sonrió ligeramente, mientras cogía su capa y se lo pasaba por los hombros. Hermione miró hacia atrás rápidamente. Harry y Ron tenían una expresión serena en sus rostros, pero Ginny miraba astutamente a Hermione, con una sonrisa en el rostro. Esa chica a veces podía ser demasiado engreída.

Hermione se volvió hacia Remus, y lo abrazo rápidamente. Le levantó los brazos para apretarla brevemente antes de retroceder.

—Adiós —murmuró, Hermione asintió.

—Adiós —dijo ella, mirándolo deslizarse fuera y cerrar la puerta.

Luego se fue a reunir con sus amigos. Los miró y Ginny le sonrió ampliamente.

—Ustedes dos parecer llevarse mejor cada día —dijo la pelirroja.

Hermione se sonrojó y se sentó frente a ellos.

—Estoy preocupada por él —dijo Hermione con cautela.

La conversación se centró en el próximo partido de Quidditch, el cual era el primero de la temporada. A Hermione no le importo que sus amigos hablaran de Quidditch, ella estaba contenta de tenerlos ahí. La habitación no parecía estar tan sola con ellos tres haciendo compañía. A ellos parecía gustarle el espacio de las habitaciones de Remus, a diferencia de la sala común.

Finalmente Harry, Ginny y Ron tuvieron que abandonar la estancia. Hermione se despidió de ellos, y luego se metió en la cama. Se sentía cansada, pero su mente no estaba lista para dormir aun. Tuvo una clara visión del Bosque Prohibido desde la ventana de la habitación de Remus. Se lo imagino saltando por el bosque en su forma de lobo, libre y feliz mientras paseaba. Aunque en realidad, tal vez habría pasado por un poco de dolor, y aun estuviera encerrado en la Casa de los Gritos. Paso una hora todavía, hasta que finalmente Hermione pudo conciliar el sueño.

En la mañana, Hermione se saltó el desayuno, y fue directamente a la enfermería antes de ir a clases. Remus le había informado de que por lo general él iba hacia la enfermería después de despertar de su transformación. Y así fue, lo encontró sentado en una cama de un área cerrada con cortinas en la parte posterior de la enfermería.

—¿Cómo estás? —le preguntó Hermione, mirando su mirada cansada. Había bolsas bajo sus ojos, y se veía un poco pálido, pero aparte de eso, no estaba demasiado terrible.

—Cansado —respondió simplemente Remus.

Hermione se sentó en una silla junto a su cama.

—¿Has dormido?

Él negó con la cabeza.

—Por lo general no lo hago, pero eso es lo que haré ahora —su voz era ronca por el uso excesivo.

Justo en ese momento, la señora Pomfrey entró, para entregarle a Remus una poción, y levanto una ceja cuando se dio cuenta de la presencia de Hermione a su lado. La castaña se limitó a sonreír dulcemente a la enfermera, con la esperanza de que no la echen. Puesto que técnicamente los estudiantes no deberían visitar en ese momento a los pacientes.

—Muy bien, Remus, creo que será capaz de volver a sus habitaciones —dijo la señora Pomfrey, haciendo algunos hechizos de diagnóstico y algunos otros extraños sobre Remus. Hermione supo reconocer algunos, pero los otros eran demasiados complejos para ella.

—Te ayudaré a caminar —se ofreció Hermione, Remus lentamente comenzó a levantarse de la cama. Parecía cauteloso ante la idea de ellos dos caminando juntos por los pasillos, pero obviamente tan agotado y cansado como estaba, no se preocupó mucho en ese momento.

Cuando Remus termino de levantarse, tenía una mueca de dolor.

—¿Estás seguro de que estarás bien solo? —preguntó Hermione.

Remus asintió con la cabeza.

—Sí, además no estamos tan lejos de nuestras habitaciones de todos modos.

Hermione asintió tímidamente antes de ponerse con calma a su lado. Se dirigió lentamente, así que fue fácil para ella mantener el ritmo de sus pasos. Aparte de su aspecto cansado, que en realidad no parecía como si hubiera sido debido a la luna llena.

Al salir de la enfermería, se encontraron con muchos estudiantes que salían del Gran Comedor, y se dirigían a sus primeras clases del día. Muchos los miraban descaradamente cuando pasaban. Hermione podía escuchar algunos murmullos sobre ellos, señalando que ella era la chica que se había casado con el profesor Lupin.

—Entonces, ¿Cómo estuvo tu noche? —preguntó Lupin, ignorando al público que los rodeaba.

—Estuvo bien —murmuró ella, sin admitir que tuvo una buena cantidad de problemas para dormir—. ¿Y la tuya?

Remus exhaló.

—Terrible como siempre, pero estoy mejor ahora.

Hermione le sonrió suavemente. Algunos estudiantes veían atentamente toda la interacción de ellos como algún tipo de escándalo, pero ella no les hizo caso. Realmente no le importaba lo que la gente pensaba de ellos. La noticia de su matrimonio había causado un gran revuelo, pero las cosas se fueron calmando, y no parecía que la gente le preocupara mucho, salvo por ahora. No obstante, el alumnado lo superaría pronto.

Remus parecía muy contento de haber llegado a sus habitaciones. Hermione lo observo retirarse al dormitorio y caer sobre el colchón de golpe. Él gimió, hundiéndose en la cama y murmurando algo acerca de lo incomodo que son las camas de la enfermería. Ella solo lo observo desde la puerta, se colgó su bolso al hombro y le dedico una pequeña sonrisa.

—Tú deberías ir a clase —dijo Remus, mirándola fijamente. Tratando de ser severo, pero no podía ser lo bastante serio, cuando él se encontraba tirado sobre la cama sin gracia.

Hermione asintió.

—¿Vas a estar bien? —Hermione preguntó, tratando de no mirarlo con demasiada preocupación, pero algunos de sus preocupaciones se notaron en su expresión.

—Voy a estar bien —respondió él, con la voz todavía ronca.

Hermione lo miró por un segundo más, y asintió con la cabeza. Para luego salir de la habitación.

Continuará…