Seis años después.

Nueva York, apartamento de Audrey Bourgeois

Arrastro por el pasillo a una Chloé borracha y dormida. Tras decir el nombre de Luka mientras señalaba la foto, había caído dormida sobre mi cama, y ahora me encuentro llevándola a su cuarto pero me es imposible arrastrar su cuerpo yo sola, y eso que Chloé es bastante delgada.

¿Dónde habría descubierto Chloé que Luka y yo nos habíamos acostado? Eso era algo que cuando la rubia se despertara descubriría si o si, alguien sabe demasiada información respecto a mi vida sexual.

Abro la puerta de la habitación de Chloé y avanzo hacia la cama la cual abro colando a Chloé sobre ella, la tapo con las sabanas y suspiro. Decidido, a la próxima fiesta iría con ella, alguien debía controlarla cuando estaba bebida. Salgo de la habitación y vuelvo a la mía encontrandome con Tikki aún dormida sobre mi almohada, sonrío al verla y me tumbo en la cama con cuidado de no despertarla.

A la mañana siguiente, me despierta mi teléfono sonando en la mesita de noche y lo cojo sin abrir los ojos. Deslizo el dedo hacia la derecha cogiendo la llamada y me llevo el teléfono al oído.

—¿Si?

La voz apenas me sale al estar aún dormida pero la persona al otro lado de la linea debe haberme escuchado perfectamente, porque escucho como ríe.

—Buenos días dormilona.

Abro los ojos rápidamente al escuchar la voz de Josh. ¡Mierda Marinette, debes aprender a no coger el teléfono dormida, te libras de contestar las llamadas de imbéciles!

—Está hablando con el buzón de voz de Mar-

—Marinette sé que eres tú, me conozco tu buzón de voz mejor que nadie.

De verdad, no aguanto su voz, ¿cómo pude salir con el por casi un curso? Le agradezco y todo que me pusiera los cuernos.

—¿Qué quieres Josh? Sabes que no quiero ni hablar contigo ni verte la cara.

—¿Qué tal la urticaria? ¿Va bien? — sonrío al escucharle decir eso porque al menos tras eso ya sé que Chloé se lo encontró anoche en la fiesta de Maddie, gracias Chloé, tan directa como siempre.— Chloé no tiene pelos en la lengua.

—Ni falta que le hace —me incorporo y me restriego los ojos con la mano que tengo libre.— Si solo me has llamado para decirme eso, au revoir.

—En realidad te llamaba porque he encontrado una cosa que creo que te pertenece. Iba a dartelo anoche en la fiesta pero, vaya que sorpresa, Marinette Dupain-Cheng no fue.

Que pesados son con las fiestas dios santo. El primer año de universidad me fue mal por culpa de Josh y sus fiestas, no había fin de semana en el que no hiciese una fiesta y yo como era su "novia" tenía que asistir a todas. Cuando empezó el segundo curso me propuse no ir a una fiesta hasta terminar la universidad, pero viendo como Chloé llegó anoche creo que iré de fiesta todos los malditos fines de semanas.

—Soy feliz así, al menos me libré de verte la cara, ¿qué es lo que me pertenece?

—Es una especie de llavero de piedras un tanto viejo, no sé, pero te lo he visto más de una vez colgado de tu mochila.

Salto de la cama al recordar que el llavero del que hablaba Josh era el amuleto que una vez me había regalado Adrien por su cumpleaños el cual guardaba con mucho cariño, era de las pocas cosas que había podido conservar, pues antes de mudarnos Tikki había quemado todo lo relacionado con Adrien. Comienzo a quitarme el pijama bajo la mirada de una recién levantada Tikki y voy al armario.

—¡Ni se te ocurra tirarlo! Nos vemos dentro de una hora en Chinatown, más te vale no llegar tarde o te pincho las ruedas de tu audi.

Cuelgo y dejo el teléfono sobre el escritorio, abro el armario y saco un pantalón vaquero y una camiseta. Tikki vuela hacia mi y me sonríe, pero al verme tan apurada la sonrisa se le borra de la cara.

—¿Por qué tienes tanta prisa?

Me termino de poner la ropa y me siento en la cama para ponerme los zapatos, miro a Tikki mientras lo hago.

—El idiota de Josh tiene el amuleto que Adrien me regaló por mi cumpleaños.

Tikki frunce el ceño y se cruza de brazos.— Pensé que había quemado todo lo que tuviera relación con el bobo de Adrien.

—Pues no, el amuleto estaba en mi mochila y lo traje conmigo sin darme cuenta. Al fin y al cabo me ha estado dando suerte durante estos seis años —sonrío y me levanto.

Me da tiempo a desayunar antes de salir para el Chinatown, desde el apartamento de la señora Bourgeois está a unos diez minutos.

Salgo de mi habitación junto a Tikki y me encuentro con una Chloé con resaca saliendo de su cuarto. Me viene perfecto, desayunaremos juntas y así le podré preguntar sobre lo que dijo anoche y averiguar quien ha sido el bocazas que se lo ha dicho. Porque Luka no ha podido ser, nunca contaría nuestro secreto.

—¡Buenos días Chloé! —el grito de Tikki hace Chloé se lleve una mano a la cabeza, ay las resacas, que malas son.

—Tikki no grites, me duele la cabeza.

Voy al salón seguida por Chloé y mientras ella se sienta en el sofá yo voy a la cocina y saco todo lo necesario para preparar tostadas y café, para mi, no le pienso hacer el desayuno a Chloé. Noto como me mira durante todo el rato en el que estoy recorriendome la cocina de un lado a otro sacando trastos y preparando todo. La miro y le sonrío.

—¿Qué tal la fiesta? Por como vi que ibas anoche te lo pasaste bien.

—Me encontré a Josh, le dije lo que me dijiste.

—Lo sé, me lo ha dicho. He quedado con él, tiene una cosa que me pertenece —saco una rebanada de pan de la tostadora y le pongo mantequilla y mermelada de fresa. Abro un bote de galletas y le doy uno a Tikki, la cual disfruta como si no hubiese comido en días.

Me giro para echarme café en una taza y casi me muero del susto cuando veo a Chloé a pocos centimetros de mi con cara seria, y bueno, la imagen no es muy agradable. Tiene el pelo hecho un desastre, todo el maquillaje corrido y unas ojeras con las que podía igualar a un panda.

—¿Cómo que has quedado con él?

Asiento y paso por su lado para echarme el café.— Me ha pillado dormida y le he cogido el teléfono, error mío. Me ha dicho que tiene algo mío y voy a recogerlo a Chinatown a las doce.

Me siento en uno de los taburetes de la barra americana de la cocina y comienzo a comer mientras reviso mi correo electronico en el móvil y mis mensajes. Contesto a algunos de Rose y Juleka y otros de mis padres, los cuales están de viaje en China visitando a mis abuelos pues desde que yo no vivo con ellos tienen más tiempo libre para poder viajar.

Chloé se sienta en el taburete de al lado y me roba una tostada, yo la miro mientras mastico una, ella me sonríe y muerde la tostada.

—Por cierto, anoche cuando llegaste mencionaste cosas que me gustaría saber de donde las has sacado.

—¿Ah si? ¿Qué dije?

—Dijiste que sabías con quien había perdido la virginidad y que fue con Luka, ¿cómo te has enterado?

—Bueno, lo supuse, este verano habéis estado muy jun- Espera... —Chloé me mira con los ojos abiertos como platos y deja la tostada en el plato.— ¿Me estás tomando el pelo? ¡Así que fue con Luka! ¿Por qué no me lo habías dicho?

—Tal vez porque quería omitir un par de detalles —me encojo de hombros y bebo del café, el cual hace que arrugue la nariz por su sabor.

—¿Tan mal lo hace?

—¿Qué? ¡No! O sea, fue muy bueno conmigo, creo, no recuerdo bien. Pero las siguientes veces no fueron para nada mal.

—¿Siguientes veces? ¡Oye! —antes de que Chloé siga hablando me levanto y llevo el plato y la taza al fregadero. Se me hace tarde como siga hablando con Chloé, ya he conseguido la información que necesitaba.

Me despido de ella y cojo mi bolso del perchero de la entrada comprobando que esté todo dentro. Móvil, monedero, tarjetas y las llaves del apartamento, bien Marinette, con los años eres cada vez más organizada.

Salgo del apartamento y pongo rumbo a Chinatown haciéndome a la idea de tener que verle la cara a Josh. Solo de pensarlo me pongo mala. Me quedan aun uno veinte minutos para encontrarme con él, pero tengo que comprar cosas en Chinatown así que mejor comprarlas antes por si luego puedo usarlas para lanzarselas a la cara, todo son ventajas.

Una vez en Chinatown entro en una papelería y compro tinta china para hacer unos diseños con ella, además mancha mucho y si se la acabo tirando a Josh que tenga que tirar su ropa cara. Al salir de la tienda miro la hora y veo que voy justa, pero agradezco a que es domingo y mucha gente no ha salido de sus casa y corro para encontrarme en la entrada del barrio con Josh.

Al llegar no veo su maldita cabeza rubia y me cruzo de brazos esperando a que no me deje tirada, le tiene mucho aprecio a su audi. Ese coche costaba más que la casa de mis padres en París, y es que Josh era hijo único de una familia muy adinerada y que le mimaba demasiado. Pero no era más avaro porque no podía.

Noto una mano en mi cadera y me giro levantando la bolsa, Josh se aparta y esquiva la bolsa. Frunzo el ceño porque se pone a reirse por su gran acto gracioso, ¿en serio piensa que cogerme de la cadera va a hacer que caiga a sus píes?

—Como siempre tan arisca como un gato.

—Cuando vivía en París era muy amiga de un heroe que era un gato, Chat Noir se llamaba —¿qué habrá sido de él?— En fin, no es de tu incumbencia —levanto la mano esperando que el amuleto sea puesto en ella— El amuleto.

—Ah, que es un amuleto —lo saca de su bolsillo y lo mira— Pues si que es feo, los europeos tenéis gustos muy feos.

—Pues mira, en eso te voy a dar la razón, estuve contigo y más feo que tú no hay nadie —Josh pone el amuleto en mi mano mientras ríe porque sabe que estoy hablando en broma, porque no vamos a mentirnos, Josh feo no era.

Si me fijé en él fue porque tenía un pelo rubio y unos ojos marrones muy bonitos. Era alto e iba al gimnasio dos veces por semana, así que tenía muy buenos músculos. Su piel no llegaba a ser como la nieve pero era clara. Muy americano él.

—¿Y de donde has sacado ese amuleto tan feo?

Le fulmino la mirada porque ya había llamado dos veces feo al amuleto— Deja de decir llamar feo al amuleto que me regaló Adrien.

Josh arquea las cejas y se mete las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones, oh no ya va a empezar. Josh sabía mi historia con Adrien y como yo había estado tan colada por él, también sabía que si yo estaba en Nueva York era por su culpa, básicamente que la imagen que Josh tenía de Adrien era mala. Pero nada lejos de la realidad.

—Si te lo regaló ese cabrón, ¿por qué lo sigues teniendo?

Y esa pregunta es la que yo misma me llevaba haciendo durante seis años. ¿Por qué seguía teniendo el amuleto que me regaló Adrien?

—Es algo que yo también me pregunto —diciendo eso me giro y salgo de Chinatown guardando el amuleto en mi bolso.

Tikki desde el interior me mira y yo le sonrío. Cada vez el recuerdo de Adrien iba doliendo menos, pero si su mención me pillaba con las defensas bajas como pasó anoche cuando Alya mencionó aquello... Me seguía doliendo como si nuestra historia hubiese sido ayer.

Y es que a pesar de que nunca llegamos a tener nada, el primer amor siempre se recuerda haya sido bueno o malo, de días, meses e incluso años.

Pero la herida acabaría cicatrizando antes de que yo volviese a París, porque yo ya no era una cría, era una adulta que recordaría esa historia con sus amigas entre risas en vez de entre lágrimas, y sería una bonita historia que contarle a mis nietos.


Ni yo me creo que este capitulo haya sido tan largo. Me encanta escribir desde el punto de vista del personaje ya que puedo meterme en su papel y se me es más fácil escribir. Como ya mencioné, habrá capítulos que serán narrados por los personajes, para darle más emoción a la historia.

Quedan cuatro años para el reencuentro 7u7 ¿Será bueno? ¿Será malo?

¡Nos vemos en el próximo capitulo!