Día 11: Refugio de la lluvia.
Aquel gato negro vagabundo, de intensos ojos negros y un caractér de mierda, había sido confundido, millones de veces, con una gata.
Si, leyeron bien. UNA GATA.
Completamente inaudito.
Estúpidos humanos.
¿Tanto les cuesta diferenciar entre un macho y una hembra?
¿Qué acaso no veían como sus patas eran mas gruesas y fuertes que las de un huesuda gata?
Pero claro, que podía esperar de esa especie si hasta su propio dueño era un idiota de primera.
Cada que alguien decía "Oh, pero que linda gatita" el muy imbécil se reía de su desgracia. Luego si andaba preguntando en porque lo rasguñaba.
Ese rubio, de aspecto desaliñado, era irremediablemente un idiota. Por lo que él, al ser un gato, no tenia otra perspectiva de los humanos más que esa. Su definición de "Seres carnívoros, con poca capacidad mental, un gran complejo de superioridad y serios problemas de autoestima" les quedaba al pelo.
Al menos así había sido hasta que la conoció a ella. Y entonces tuvo que cambiar su forma de pensar y de actuar.
Un día terrible para el, era el día en que tenia que soportar, al que se hacia llamar su dueño, todo el día en la casa. Con sus amigos, también idiotas. Dándole mimos y engordandolo con ramen instántaneo.
Idiotas,y mil veces idiotas.
Obviamente eso de autoproclamarse su dueño era ridículo ya que, osea, vamos, el solo tenia que maullarle un rato y ya aquel cabeza hueca estaba haciendo cosas por el, entonces ¿Quien era el dueño de quien?
Pues bien, en un caso de mal día, que empeoraba aun más si se hacían las cuatro de la tarde y sus tomates en rodajas con leche no estaban en su plato.
Si. Era una gato vegetariano, con amor a la leche de vaca ¿Y qué?
El tendría entonces que huir de casa, como tantas otra veces, en busca, no solo de comida sino también de un poco de mimos femeninos. Eran mucho mas tiernas que los animales con los que convivía Naruto.
De vez en cuando visitaba los edificios del norte, donde una peli-roja y un chico con cara de piraña vivían. Ella era todo amores con el. El chico, por su parte, solía pisarle la cola y tomarse su leche. Nada que un buen rasguño, seguido de un maullido de falsa tristeza no arreglara, porque después la bonita peli-roja diría: "Quedaras en abstinencia si sigues molestando a Sasu-chan". Y él seria feliz al ver la cara de desconcierto y enojo de aquel pobre engendro con dientes afilados.
También estaba la chica de chongos y su novio de pelo largo. Al que no confundían con una chica. Tks, estúpida lógica humana. La chica solía preparar un deliciosos estofado cada sábado, por lo cual el pasaba el fin de semana lejos de casa. ¿El problema? Tenían un mono. Si, un mono. Con traje verde y demasiada energía. Él, en lo personal, lo detestaba, y el tal Neji también lo hacia, por eso se llevaban bien.
Pues sucedió que ese día en especifico nadie estaba en casa. Ni siquiera su amiga la solterona. Una mujer de bastante edad, con dos grandes masas de grasa en el cuerpo, según lo que entendía los humanos les llamaban pechos; ella nunca salia de casa y solía quejarse del porque no tenia novio, aun así era bastante coqueta
Y ese día llovió. Llovió como no lo había hecho en tres meses. Llovió tanto que lo hizo rabiar. Estaba muy lejos de casa y a todos sus conocidos parecían haber sido secuestrados. No quería mojarse, por el demonio que no lo quería. Tampoco quería quedarse fuera; le decían gato vagabundo porque que siempre se la pasaba de casa en casa, no porque le gustara dormir en la calle.
Entonce la vio, allá a lo lejos se diferenciaba una pequeña casa, bastante lujosa a su parecer; con las ventanas abiertas y las luces encendidas, de la cual se desprendía un exquisito aroma, y el, como gato con buenos modales, decidió limpiarse un poco antes de colocarse en aquella casa.
Con movimientos ágiles logro escalar hasta la ventana, la cual, lamentablemente, estaba cerrada.
Maullo, para quien sea que allí viviera lo escuchara. Salio por aquella puerta entonces, con un pequeño delantal de flores violetas y una espátula en mano, un pequeña chica pelinegra, de grande ojos perla.
Al principio lo miro extrañada pero después de un par de segundos, corrió hasta la ventana para abrirla y dejarlo entrar. Quizás se dio cuenta de lo hermosos que era ¿O quizás fue para que no se mojara? El caso es que lo dejo entrar, lo tomo por la pansa y se lo pego al pecho.
—Oh, calma, pequeño gatito ¿Estas bien?¿Te mojaste?¿Tienes hambre?— y el quedo impresionado al escuchar el "gatito" y no un "gatita", si, el era demasiado hermosos para ser macho.
La chica seguía ahí, viéndolo.
Inspeccionándolo. Tratando de llegar hasta lo más profundo de su ser con sus grandes ojos.
¿Acaso esperaba que le respondiera? Los humanos eran tan inferiores a ellos. No podían entenderse ellos mismos ¿Entonces, como esperaban entender a los gatos?
—Oh, mira nada mas—dice ella—Tienes un collar.
Oh si, el collar. Debía admitir que fue una de las pocas cosas que su subordinado hizo bien, aunque poco le gusto lo que plasmo en ella, aun así lo ayudo bastante en sus presentaciones, por eso todos saben su nombre.
—Sasuke —pronuncia ella, aun parada en el mismo sitio, apegandolo a su voluptuoso cuerpo, tan parecido al cuerpo de la veterinaria aquella, la rubia adicta al alcohol.
—¿Ese es tu nombre? —pregunta ella. Aunque no quiere pensar mal de alguien a quien apenas conoce, no puede evitar pensarlo: Idiota. Si el collar lo dice es porque así me llamo ¿Qué no es obvio?.
Gracias al cielo los humanos no pueden leer la mente, si no esta seguro de que la chica no le dará ni un poco de lo que sea que este preparando.
Maullo en afirmación, le parece un poco tonto pero de todas formas lo hace.
—¡Oh claro! —grita ella. De repente lo ha soltado, dejándolo caer al piso. Sus cachetes se han sonrojado y una mueca de culpa se forma en su cara—Eres el gato de Naruto-kun.— afirma.
Si ella se refiere a que es el dueño de su tal Naruto-kun, pues esta en lo correcto, ese es el nombre de su subordinado. ¿Que diablos significa el "kun" de todas formas?
—Soy Hinata, voy con el a la universidad ¿Quieres algo de comer?— pregunta, otra vez esperando una respuesta. Si pudiera, se daría patasos en la cabeza. Esta muerto del hambre y esta mujer, Hinata... Espera un momento ¿Hinata?¿Esa Hinata? Oh, claro que es esa Hinata.
Siempre escucho hablar de ella, pero nunca tuvo la dicha de conocerla. Naruto siempre hablade ella, sobretodo cuando estaba dormido.
Y no solo escucho hablar de ella. Sino también de su gata. Oh, su gata. Esa maldita gata.
Naruto también suele nombrarla y decirle cosas como: "Oh, infeliz gato ¿por que no puedes ser como la gata de Hinata-chan? Ella es tan linda, y no me maltrata...al menos no todo el tiempo"
—Puedes quedarte aquí mientras voy por algo de comer para ti—sonríe— .Yo también tengo una gatita, te aseguro que se llevaran de maravilla ¡Sakura-san, ven a saludar! Espera aquí un momento.
Sakura, claro que recuerda ese nombre. Es el nombre con el que lo comparan todo el tiempo.
"Sakura-san hizo esto" "Sakura-san hizo esto otro" "¿Por que no puedes ser tan cariñoso como Sakura?""Su pelaje es casi tan suave como el tuyo" "Sakura-san se porta bien"" Sakura me cae mejor" dice Kiba, el perro de Shino, otro amigo raro de Naruto, mientra deja sus pulgas asquerosas en el departamento" no es tan amargada como tú" termina al fin.
Y de repente esta ansioso. Ansioso por conocer a esa famosa gata a la que todos parecen adorar. A la que, algunas personas sin gusto, creen que es mejor felino que el.
Y entonces baja, con la elegancia de quien tiene millones de subordinados, una pata detrás de la otra, con su pelaje esponjoso y su cola teñida de rosa.
Y de repente aquel vagabundo gato a quedado hipnotizado por los ojos verdes de su contrincante. Toda las agallas que tenia para dar pelea se han desvanecido.
Hinata entra con dos tazones de leche, y una bolsas de croquetas en las axilas. Solo ve como su dulce y fuerte gatita parase sonrojada ante el nuevo invitado, quien se mantienen un metro alejado de ella.
— Veo que ya se conocieron —dice, y, por mas extraño que suene, ella siente como la tensión aumenta en la pequeña sala y..espera un momento.. los gatos no pueden sonrojarse ¿O si?
A partir de ese día Sasuke suele visitar la casa de Hinata los días de lluvia, y los soleados también. Ella le da buenos mimos y el parece ganarse un pedazo de corazón más grande cada día. Pero su principal motivación es el ver la ira en los verde ojos de Sakura. Si ella quería quitarle su fama, pues el le quitara la suya.
Así comienza su amigo/rivalidad, donde ella se deja mimar por Naruto y el por Hinta, demostrando cual de los dos es el mejor felino.
Aunque claro, ninguno se atreve a decirle al otro el nivel de aceleración que sufre su corazón cada vez que se ven, o lo agradable que es pasar tiempo juntos.
Ellos fingen que se odian. Hinata y Naruto creen que se aman.
