Hello, pues aqui les traigo el esperado USUK ñañañaña XD. quedo largo, pero pense que si lo partia no seria lo mismo...Ahhh pues... lo de siempre
Esta historia me pertenece los personajes en ella NO Explicaciones al Final Wiii
Las cosas parecían volver a la ya conocida rutina con el transcurso de los días, y es que de nuevo simplemente se sentía un poco atrapado, antes su habitación era el mejor lugar para liberarse ser el mismo y sobre todo, sentir que nadie le podía lastimar, pero ahora, tenía a ese tonto americano y aunque no lo aceptara estaba algo contento de ello, bueno el punto es que lo tenía en su habitación, siendo ruidoso, infantil, diferente, inalcanzable.
Y así varias semanas de aquel maldito incidente. Si esa hermosa forma de descubrir que su compañero de habitación era el joven americano.
– Ahh– cuantas veces había suspirado en las últimas semanas, lo hacía de esa forma pesada cuando algo te abruma y no lo dices, porque a quien se lo diría, a sus hermanos si claro, de seguro iría corriendo para saltar sobre ellos y decirles "Alfred es un tonto, pero me agrada tenerlo cerca, me agrada tanto, que temo lastimarlo", si claro, ya se esperaba la reacción de sus hermanos.
– Arthur…Pateamos el trasero del americano– el peso de un cuerpo sobre el suyo le destanteo un poco pero no lo suficiente para arrastrarle hasta el piso. Se giró para encarar a su hermano que aún lo usaba de bastón cuando noto a su otro hermano, así que solo suspiro y se lo saco de encima pellizcándole el dorso de la mano
– Auch– se quejó soltándole
– ¿Y?, ¿Qué fue lo que hicieron?– dijo cruzándose de brazos, y poniéndose en una pose de no me importa realmente. Miro a los gemelos frente a él, aun con su parentesco eran muy diferentes, y no… nadie creería que eran sus hermanos mayores, lo único que parecían compartir era las cejas ligeramente gruesas, aunque en el caso de Arthur eran un poco excesivas. Los dos eran pelirrojos color zanahoria, la cabellera de ambos era exactamente como el pelaje del zorro rojo que era nativo de Irlanda, lugar donde habían nacido, con la piel blanca como la leche, Su hermano William al que cariñosamente llamaban Ulster (la forma en la que los Unionistas llaman a la parte Norte de Irlanda) era el menor de los gemelos, si es que era posible clasificarlos así, sus ojos eran verde marino y tenía pequeñísimas pecas regadas por su rostro, eran el atractivo más interesante que el rubio ingles le veía a su hermano. Las comparaba con el té con leche o crema, si ese era el color exacto de sus pequeñas y lindas pecas, como Leche con te. Por su parte su hermano Jonathan era más serio y un tanto rejego en muchas ocasiones, él no tenía pecas en el rostro pero parecía que estas se habían agrupado en sus hombros, igual eran finas pero un poco más vistosas que las de su hermano Ulster, y su relación no era la mejor, aun así, los quería por igual, sabia y siempre sabría que Jonathan haría lo que fuera por Willy, pero por los demás miembros de su familia de seguro se movía solo cuando los oyera a punto de morir.
– Ya dile– dijo este último un poco estresado, odiaba que Ulster le prestara atención a su hermanito, y esos todos los sabían bien, quien diría, eso alegraba al inglés, el hecho de que su hermano mayor pensara que podía robarle a su gemelo, le hacía cierta gracia.
– Estábamos entrenando– sus hermanos eran parte de uno de los equipos de Básquetbol de la escuela, deporte que ambos disfrutaban.
– Entonces, el yanqui recibió una perfecta recepción dispuesta para un tiro de tres puntos, yo estaba cubriendo a el chico Australiano y John corrió e intento cubrir al rubio, que ya estaba con sus cosas de I'm Hero, cuando John lo cubrió el rubio dio de lleno contra él y fue directo al suelo, el balón se zafo de sus manos y cayó como un hermoso final de comedia sobre su cabeza, haciendo que se mordiera la lengua, fue tan cómico– su hermano reía muy divertido, cierto es que sus hermanos tenían cierto humor negro, bueno era de familia, el inglés sonrió y rio un poco bajo.
– Te dije que le encantaría– y tras aquello Ulster tomo a Jonathan y se lo llevo a rastras del lugar, despidiéndose de él, entre gritos y aun riéndose. Sus hermanos le habían tomado cierto recelo al americano.
Y es que la forma en la que le conocieron, no pudo haber sido la mejor presentación que alguien podía tener. Recordaba y siempre recordaría ese día por 2 razones.
La primera el ridículo que había cometido bailando y cantando frente al Americano
La segunda…la malinterpretación de los hechos, que lograron que sus hermanos, casi declararan una guerra. (Claro, si pudieran hacerlo) contra el joven americano.
FBLlevaba encerrado en su baño alrededor de 2 horas, se sentía realmente avergonzado y cada que intentaba, sobreponerse, un nuevo ataque de inseguridad lo acorralaba, de seguro el americano ya lo había contado a todo el mundo, de seguro ya era el hazme reír de toda la escuela (Antes era odiado, la victima de insultos y bromas pero nunca el hazme reír)
Y eso lo deprimía más y más en su depresión, esa que el mismo se inventaba a causa de su bajo autoestima que ocultaba con su Ego y orgullo sobre acogedor
– Arthie– lo llamo una voz y claramente pudo reconocerla, pero no era posible, su hermano Henry estaba aún en las islas británicas, arreglando algunos documentos ¿o NO?
– Ah, hola, ¿eres el compañero de Arthur?– no cabía duda era la voz de Henry
– Sí, eso creo, un placer Alfred D. Jones ¿Y tú eres?– ahora era el americano quien respondía, hace un rato que la música había cesado tal vez el americano apago el estéreo o solo desconecto el reproductor. Así que ahora podía oírle claramente. Bueno al menos agradecía que fuera Henry y no cualquiera de los otros.
– Un placer Henry Kirkland, Hermano de Arthur– los modales de su hermano siempre en forma, lo hacían sonar como una persona tremendamente sabia.
– Ah… Ah ya pillo el parentesco– dijo el americano, la verdad es que todos sus hermanos mayores tenían el cabello en tonalidades rojizas, Henry lo tenía de un lindo color cobre, si como esos hilos de cobre, una mezcla entre el dorado y el rojizo, era muy llamativo. Sus ojos verde azulado, y su piel blanca pero no tanto como los gemelos.
– Ya basta de presentaciones… ¿Dónde está el enano?– tierra trágame, era lo único que pensaba el inglés aun metido en la tina, de su baño, y es que aquella voz que sonaba arrogante comparada con la perfectamente educada de Henry, ese tono descortés y sobre todo el prefijo al referirse de él, solo podían provenir de Jonathan, si uno de los gemelos de hecho el mayor de los gemelos.
– ¿Ah? No está, quería mostrarle mi uniforme nuevo– esa era la voz de su hermano número 4, si William
– Los gemelos y Henry– se dijo en voz muy baja
– Will, es el mismo uniforme del año pasado, no ha cambiado nada el diseño– Jonathan ya reclamaba la atención de su menor
– Pero Johnny el año pasado solo tú fuiste titular– se quejo
– Ahh… son los chicos de la prueba de baloncesto– la chillona voz del americano, rompió la discusión
– El chico de Nueva York, buen salto el de hace un rato– maldición lo que le faltaba, que el americano con complejo de Héroe se hiciera amigo y al parecer compañero de deportes de su hermano Ulster que era fanático de jugarle bromas.
– ¿Cómo sea donde esta Arthur?– de nuevo Henry, un paco intranquilo
– Ah, pues. ¿Todos ustedes son?– el americano sí que era lento
– Somos sus hermanos, que no es obvio– ese era Jonathan
– Pues… ahora que lo dices– el americano al parecer podía usar el sarcasmo aunque no como sus hermanos, que eran maestros nivel dragón dorado con híper agilidad al hacerlo
– No está aquí, al parecer– ese era Ulster. Que tenía una pésima forma de ignorar el ambiente, por era bueno leyéndole pero igual, no le importaba
– A menos que a tu hermano se le haya olvidado el uso de las zapatillas, – "No podía ser, era imposible, Henry pudo haber vuelto antes, pero el No, todos sus hermanos menos el" –y haya decidido salir sin el uniforme el primer día. Lo dudo– pero aquel tono de voz, esa petulante forma de sonar con una aire de soy superior, no le podía pertenecer a alguien que no fuera él.
– Pues está encerrado en el baño– respondió un poco risueño, de seguro se acordaba de su vergüenza
– ¿Encerrado en el baño?– dijeron los gemelos, claramente sorprendidos
– ¿Paso Algo? ,¿ Arthur?– ese era Henry que ya estaba llamando a la puerta del baño, demonios no podía salir y decirles que había cometido una vergüenza delante del americano, sus hermanos no lo dejarían en paz jamás
– Que le hiciste, maldito yanqui– un fuerte sonido retumbo la habitación y por las exclamaciones del resto de sus hermanos, el mayor ya había tomado cartas en el asunto, sin pensárselo dos veces brinco y salió corriendo del baño, topándose con una imagen ligeramente aterradora.
Su hermano mayor, el mayor de todos sus hermanos, tenía al americano sujeto por el cuello y sobre la cama, con las meras intenciones de ahorcarlo o algo peor, Alexander Kirkland al que llamaban Scott, (por la forma en que los romanos y los irlandeses se referían a la nación en general, proveniente de Scoti (irlandés-gaélico))
– Alexander, para por favor– había logrado gritar el inglés, apenas su cerebro tuvo una conexión neuronal cuerda.
– Arthur– en segundo ya tenía a Henry, cubriendo su cuerpo con la sabana de su cama, no estaba desnudo, solo traía esa playera sin mangas en la que danzaba una desgarrada bandera del reino unido, y no traía zapatos, mierda no era como si lo hubieran violado
– Suéltalo Alex, fue un accidente y mi culpa, yo entre en pánico el no hizo nada– gritaba y corría soltándose de su hermano Henry hacia el escoces, que ejercía más fuerza sobre el americano.
– Que te quede claro, Yanqui con mis hermanos nadie se mete– el escoces tenía una actitud horriblemente celosa, cuando se trataba de sus hermanos y aunque no lo admitirá con nadie, era peor cuando se trataba de su Little Bunny.
– Por favor, Scott– el inglés, jalaba el uniforme de su hermano, era azul como el resto de la escuela pero con corte militar.
– ¿Qué te hizo?– grito Alexander
– Nada– grito el inglés.
– Mientes, ¿qué te hizo?–
– Estaba cantando, no pasó nada– el agarre del escoces se suavizo y se puso de pie, el americano tosía con fuerza
– Eres un imbécil, siempre exponiéndote ante el resto del mundo, ¿acaso no lo entiendes?– los reclamos de Scott cambiaron de interlocutor, ahora iban dirigidos al inglés, que bajo el rostro, comprendiendo su error.
A vista de todos, su hermano mayor, era alguien con un carácter firme y un inquebrantable sentido de la justicia. Alexander Kirkland el mayor de los hermanos Kirkland, nacido en Edimburgo el primer hijo de Lady Kirkland de Inglaterra, de cabellera rojo fuego y ojos verdes como gemas resplandecientes, cejas pobladas y piel un tanto clara.
– Lo siento– sentencio el inglés y en un impulso empujo a sus hermanos fuera, azotando la puerta.
– Perdón– dijo tras asegurar la puerta, y acercarse al americano que ya recuperaba el aire a bocanadas
– Ok, tu hermano está loco– dijo molesto, hasta que vio la mirada preocupada del inglés.
– No te preocupes, no le diré a nadie lo que paso, ni lo de tus hermanos, ni lo de tus sexis movimientos de cadera y voz– un sonrojo arrebatador de proporciono en las mejillas del inglés, y la risa escandalosa del americano logro tranquilizarlo. Le tiro un golpe con la almohada y se giró sonrojado
– Gracias– musito, aun a pesar de todo
Se había logrado habituar al americano y su excéntrico sentido de vida, que era no solo diferente, si no desconocido, el americano era como un niño, con ganas de comerse al mundo, de gritarle a todos que su grandeza tenía como limite el universo. Por eso se mantenía al margen, por eso había comenzado a hablar con él solo en su dormitorio, por instantes breves, afuera, lo ignoraba, lo dejaba en blanco con sus comentarios sarcásticos, porque no quería que el americano lo odiara, no quería que al igual que muchos antes, lo usara y lo abandonara. Y mucho menos quería que todos en la escuela, comenzaran a pasar de él, como ya lo hacían con su persona y con Kiku
Aun cuando el japonés, le había dicho mil veces que no había problema, que estaba bien, Arthur se sentía realmente mal, por las bromas o las cosas que la gente contaba del japonés.
Que era su "perra", Que solo le hablaba para obtener beneficios del gobierno, Que era una prostituta igual que el inglés, ese tipo de cosas, que Arthur trataba de desmentir, siempre manteniéndose al margen, siempre "solo". Por eso le dolía, que el americano pudiera ser tachado igual, o que por su culpa, sus hermanos pudieran arruinarle, la estadía en la escuela.
Suspiro pesadamente opto por regresar a su dormitorio, después de todas sus clases del día, ya habían sido cumplidas. Entro topándose con el silencio y opto por sentarse a descansar en el pequeño sofá que tenía cerca de la ventana y su centro de lectura.
Tomo entre sus manos, un libro cualquiera y apunto estaba de perderse entre sus páginas cuando, el americano entro. Se desplomo sobre la cama, arrojando, su maleta deportiva, su uniforme y su mochila escolar a algún lado del piso.
– Tus Hermanos me odian– declaro de forma infantil y le mostro la lengua, que tenía una ligera marca morada. Vaya que se había mordido con ganas, se sintió culpable de nuevo.
– Lo siento– dijo poniéndose de pie, y dejando el libro, en el mismo lugar. Se dirigió hacia el baño y volvió con un spray desinfectante, para la boca, con sabor a lavanda según la inscripción, la verdad es que en estas semanas Alfred ya se había preguntado varias veces, si el inglés tenía un botiquín tan completo por alguna obsesión o si el mismo se lo había pedido a la escuela, aunque en varias ocasiones, noto que era el inglés quien había comprado dichos artículos en sus visitas al pueblo.
– Abre la boca y saca la lengua– le indico mientras se inclinaba aun lado del americano, que hizo caso. El spray toco la herida y el americano bufo, con ligera molestia.
– Duele– dijo sentándose de golpe, por desgracia choco su cabeza contra la del inglés, que se sobaba con fuerza
– Cabeza Hueca…Auch– decía Arthur tratando de contener las lágrimas, vaya que el americano tenía la cabeza muy dura
– Lo siento– dijo riéndose el americano, en segundos se quedó serio –Oye Arthur– dijo algo calmado como si estuviese a punto de tocar un tema taboo.
– ¿Qué?– dijo el inglés, volviendo sus pasos hacia su lugar en el sofá., mientras hacia el intento de quitarse los zapatos
– ¿Qué tipo de relación tienes con tu hermano Alexander?– dijo de pronto, logrando que todos los actos del inglés, se detuvieran.
– ¿De qué hablas?– a que venía la pregunta, era lo que Arthur pensaba, en ese mismo instante
– Escucha, yo no tengo ningún problema con la sexualidad de la gente, pues me considero bisexual– ¿QUE? Y ahora qué demonios le pasaba al americano diciendo esas cosas, la mente de Arthur apenas y podía captar a donde iba la conversación, acaso ¿había descubierto alguna tendencia de su hermano?, ¿lo habría visto con alguien?, ¿y ahora no sabía cómo decírselo?
– Pero, no puedo considerar esto de otra forma que no sea, enfermizo– ¿EH, estaba juzgando a su Hermano?
– ¿De qué hablas?– logro articular
– Arthur, el incesto es… bueno a mi parecer… es algo enfermizo, yo… no sé cómo tomarlo, eres mi amigo pero…– ¿Qué, Scott y alguno de sus hermanos? Imposible, lo creería si le digiera Jonathan y Ulster, ¿pero Scott?, vale que incluso puedo pensarlo un poco si se trata de Henry y Jonathan…Esos dos tienen cierto, aire de acomplejados.
– Tener ese tipo de relaciones con tu hermano, lo siento, no debería entrometerme, de hecho no sé por qué lo estoy haciendo es solo que lo escuche y yo… sabes olvídalo, lo siento no quise incomodarte– se acostó de pronto, ignorando todo lo que acababa de causar.
– ¿Qué idiotes dijiste?– dijo tratando de no saltar sobre el americano y golpearlo a cambio de respuestas
– Ignórame, lo siento– dijo sin mirarlo.
– Es un tonto rumor– logro decir, bajando la cabeza. El americano se giró para verle.
– ¿Un rumor?– el inglés solo asintió, en el horizonte y filtrándose por su ventana el ocaso caía ocultando los ojos del inglés y llenando de sombras el dormitorio.
– Vaya, lo siento, a pesar de que ya me habías dicho que la gente se inventaba cosas de ti, nunca creí que llegara a tanto, lo lamento Arthie, pero ¡off!, eso me calma, yo JAJAJA, perdona al Hero, ¿Nee? Creo que sentí, celos, no sé, Me dije, ¿Por qué no me lo dijo, soy su amigo o no?– el americano ya reía de nuevo. Con su sorna idiota, ignorando, la nueva cicatriz en el corazón de su compañero, que sonrió y le respondió
– Sí, es algo que jamás haría, malditos rumores– dijo tratando que las lágrimas no cayeran ni se reflejaran en sus ojos.– Debo llevarle este libro a Kiku, te veré en un rato, no olvides ir a cenar, hoy hay pizza– tomo el libro que el mismo había dejado antes, y tras tomar su chaqueta azul, la que hacia juego al uniforme de deportes, salió de la habitación escuchando el
– Of Curse– de su compañero, que no planeaba perderse la posibilidad, de vaciar las bandejas de pizza. Cuando la puerta se cerró, soltó un pesado suspiro.
– ¡Eres un imbécil Alfred!– se dejó caer, y mordió con fuerza la almohada – ¿Que esperabas que te respondiera? "Oh si Alfred. Olvide decirte que mi hermano te odia porque tenemos una relación incestuosa, lo siento" y ¿Que si hubiera sido cierto? ¿EH? – se cuestionaba así, mismo e interpretaba la voz del ingles
– No claro que no, Arthur se merece a un Héroe, alguien que desmienta todas esas patrañas, alguien que lo proteja, alguien como… yo– se sonrojo tras ser lengua suelta, y se abrazó a la almohada, –Maldición, Arthur cada día me pongo más celoso, incluso empiezo a pensar que pasaría si divulgo que yo soy tu amante– de nuevo rojo cual tomate. Se puso de pie y se dirijo al baño ,mejor tomaría una ducha y se iría a cenar, antes de que terminara azotando la cabeza contra el muro
Corría por los pasillos, tomando el camino largo, sabía que Kiku estaría haciendo sus deberes en ese momento, pero lo más probable es que Heracles estuviera ahí, y no podía simplemente llegar y correrlo, así que siguió corriendo, ya no podía contener el llanto, sentía sus ojos llenarse de aquel inservible (a su parecer) liquido salino, que no hacía más que recordarle, lo débil que era realmente. Un trio de risas, pedantes, socarronas y estúpidas, le dieron un poco de paz, conocía a los propietarios.
– Oh Mon Ami, es raro verte entre los mortales, cuando ya no hay clases– dijo burlesco el francés. El inglés ignoro la risa de los otros dos tontos malos amigos del francés. Y lo jalo del blanco uniforme que compartían como mejores promedios y se lo llevo casi a rastras, ante las risas divertidas del alemán y el español
– ¡Tú puedes Francis!– decía el español, riéndose tontamente
– ¡Que no te viole! ¡aunque bien que te gustaría!– mofo el alemán y continuaron su camino, entre risas, a Arthur poco le importaba en ese momento, después se arrepentiría, pues de seguro nuevos rumores aparecerían mañana, rumores con el francés, que bien tenía fama de liviano en toda la escuela
– Mon Amour, solo tenías que pedírmelo, no era necesaria la violencia– decía galante el francés, acomodándose el uniforme tras verse libre, en uno de los jardines más alejados de donde comúnmente pasaban los estudiantes. Arthur le daba la espalda y aun aferraba con fuerza aquel libro que fue su escape, las palabras del americano, giraban aun en su cabeza, la galantería del francés seso al ver el cuerpo del británico temblar ligeramente, conocía a Arthur, ese niño terco, que había sufrido de formas, muy profundas, las constantes bromas, los acosos, los golpes, de gente que prefería juzgarlo a intentar conocerlo. Ese niño que había crecido físicamente, prefiriendo ocultar el niño que aún era, ese que se había aferrado a la idea de que llorar, era la mayor debilidad que podría demostrar
– ¿Qué paso? – cuestiono el francés, acercándosele lentamente.
– Les odio, a todos, a cada uno de ellos, desearía…– su voz se quebró en ese instante, y Francis comprendió que todo el asunto era por algo nuevo, algo que de seguro, se inventaron, esos desdichados, que tenían como objetivo, joder al prójimo.
– Arthur, Mon petit garçon…vous pouvez le deuil– (Mi pequeño Niño…Puedes llorar) y cual si un mantra se tratara, los ojos verdes estallan en lágrimas, cálidas, que cubren su rostro, y que emanan desde su pecho. Y hunde el rostro en el pecho de su contraparte francesa, así mismo sus puños que sueltan el libro se aferran a los brazos de Francis, como soporte, para no sucumbir ante los espasmos, y llora y grita, y libera un poco de todo lo que siente, y que a nadie le dice, solo Francis es su confidente, en esa debilidad, de la que no se aprovechara, pues también la tiene. Y también recurre al inglés, cuando ya no puede, y lo molesta, hasta que obtiene mimos, y sonrisas, como un niño cuando se ha caído.
– Ya no quiero oír estupideces, ya no quiero que cada persona que me conoce, dude de mí, les odio, les odio, yo solo… solo…– y los brazos de Francis que se mantenían inertes se aferran a la espalda del inglés, aferrándole en un abrazo que en otra situación no aceptaría.
Los minutos pasan y Arthur se relajó, casi hasta caer dormido.
– Mon Petit, debes ir a cenar, te veré después– el francés, lo hace reaccionar un poco, el inglés acepta y tras dejarle un beso en la mejilla al francés, y recoger su libro. Se marcha sin más, a darse una ducha y dormir, no le importa la cena, y no quiere ver a nadie por ahora.
– Francis– la voz del español, le obliga a girarse, de entre los arbustos salieron el español y el alemán, y lo miran con seriedad.
– No pasa nada– inquirió el francés, empuñando las manos, con una clara molestia
– Tu di, Francis y el Bad trio, comenzara con los escarmientos– declara el Alemán, y el español solo asintió.
– Conozco al culpable, pero seré yo quien lo confronte– les sonrío a sus amigos y se retira, con una sonrisa fingida.
Mientras que una discusión diferente tiene lugar, en una de las habitaciones de los de mayor nivel.
– Te has vuelto Loco– decía la que normalmente, era una tranquila voz.
– Henry, cálmate, no pasó nada–
– ¿Qué no pasó nada? Es tu hermano Alex, y tú… Tu– el toque en la puerta le dejo en silencio, se dirigió a abrir la puerta, Scott estaba sentado junto a una ventana abierta, mientras rompía las reglas que supuestamente representaba. (Estaba fumando)
– Francis– inquirió de nuevo tranquilo el Gales. Dejando pasar al joven Galo
– Que te trae por aquí, Bastard– dijo con una sonrisa el escoces
– Detente–
– ¿perdón? –
– Ya basta Scott, solo lo estás lastimando– grito y Henry bajo el rostro con rabia
– No, yo solo estoy protegiéndolo, librándole de esos tontos que lo lastimaran de nuevo–
– Scott, date cuenta que tus deseos de mantenerlo a salvo, solo lo están lastimando, date cuenta antes de que sea muy tarde, No te sorprenda si me encargo de desmentir, tu farsa– dijo molesto.
– Bien, atente a ser tachado como la puta del instituto, De nuevo– dijo tranquilo
– No me amenaces, no funciona conmigo, ya no soy un niño– y se dio la media vuelta, abandonando la habitación y azotando la puerta.
– ¿Qué? – dijo molesto mirando a su hermano.
– Iré a cenar– declaro el Gales, antes de salir de la habitación, apagando la luz, dejando a Alexander hecho una furia, en el interior, si algo odiaba era que lo enfrentaran. Pero todo lo hacía por el bien del pequeño Arthur, por evitarle un nuevo trauma. ¿Qué? si él le causaba algunos, al menos los que el provocaba, podrían ser tratados con un psicólogo.
En cambio lo que los supuestos, amigos o intento de novios le causaban a su hermano, esos no podría curarlos nadie, jamás, permitiría que su pequeño Little Bunny volviese a sufrir algo así, nunca más.
Pues que me dicen...Pedradas,Patadas, Tomatazos o lo que gusten en un Review.
Los nombres de los Hermanos de Arthur al igual que el del mismo, provienen de los personajes importantes de cada nacion.
Todos sabemos que el creador llamo a Arthur de esta forma por Sir Arthur Conan Doyle, entonces pense que podria ser lo mismo con sus hermanos. Wiii
Alexander- fue el ultimo Rey varon de Escocia antes de que el poder de su monarquia pasara a la corona Inglesa. (Alejandro III, pero en Gaelico su nombre estaba escrito como Alexander III)
Henry- Por el Sexy y cruel pirata Henry Morgan (amo a los piratas)
Jonathan- por Jonathan Swift, autor de las Aventuras de Gulliver
Wiiliam- Por William Thompson Kelvin, creador de la Teoria de Kelvin. un fisico, filosofo y politico muy importante en sus tiempos
Bien todo por hoy.
Wiii
Deja un Review y... pues me pondre a trabajar en la conti
Deja un Review ayuda a Arthur con todos sus temores
Deja un Review y los Celos del Hero, tendran una linda recompensa
