Disclaimer: Los personajes y todo lo que sea referente a los libros de C.S Lewis no son mios, ok?
Siento haber tardado tanto pero se los adverti XD
gracias a todos los que lo leen y también a quienes comentan,
de verdad me alegra que les guste n.n
Llegaron a la sala de reuniones y todos voltearon a ver a Edmund esperando que empezara a hablar. Edmund dio un largo y cansado suspiro por lo que le esperaba. Decidió empezar por contar dónde había estado y cómo es que Lucy y él se habían reencontrado dejando a la Bruja Blanca hasta el final.
- Hay algo más -les dijo preocupado.
- ¿Qué es? -preguntó Peter notando la preocupación de Edmund en su rostro.
- La Bruja Blanca, Peter… volvió.
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Locura
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Las caras de Peter, Susan y Caspian palidecieron completamente, estaban tan desconcertados que se quedaron sin habla por un momento.
- ¿Q…Qué?-pudo por fin preguntar Peter.
- Regresó -respondió-no sé cómo, pero es cierto, la he visto- aseveró.
En su mente estaba preguntándose lo mismo que se preguntaban los demás. ¿Cómo pudo regresar la Bruja Blanca? Era claro que sola no lo hubiera hecho, necesitó la ayuda de alguien, pero otra pregunta surgía con esa respuesta ¿Quién? ¿Quién había sido capaz de liberarla? La voz de Caspian surgió, interrumpiendo sus pensamientos.
- ¿Dónde la viste? -preguntó confuso.
- Durante la batalla, intenté seguirla pero la perdí, después me tope con el calormeno y ya saben lo demás - dijo él- pero no era la primera vez que la veía.
- ¡Qué! -dijeron Peter y Susan asustados.
- Hace unos días, Lucy y yo salimos a dar un paseo por la playa -explicó- y ahí la vi, al principio creí que había sido mi imaginación…
- ¿Por qué? -preguntó Peter.
- La vi sólo un instante, por eso creí haberlo imaginado, pero cuando la vi de nuevo en la batalla me di cuenta que no fue así.
- ¿Estás seguro? -cuestionó de nuevo su hermano.
- Claro que estoy seguro, Peter -dijo ofendido- ¡Era ella!
- Quiero decir… Ed… -dijo dudoso- tal vez fue por el momento… el estar en medio de la batalla… y…
- Nadie más la vio ¿o sí? -continuó Susan mirando a Caspian.
- Estoy seguro que si alguien más la hubiera visto ya lo habrían reportado -respondió.
- Lo ves -le dijo Peter-Tal vez sólo fue…
- ¡No lo imaginé! -gritó enfadado- ¿Crees que no se diferenciar la realidad? ¡Estoy seguro de lo que vi!
- Diles lo de Petirrojo -le apoyó Lucy.
- ¿Petirrojo? -cuestionó Caspian.
- En el bosque… -empezó a decir Edmund tratando de calmarse- cuando me dirigía al claro, encontré a Petirrojo convertido en piedra-Los tres se sobresaltaron con la noticia.
- No puede ser -dijo Capsian asustado. Pero Peter seguía reacio a creer completamente en sus palabras.
- ¿Y dónde está él ahora?-preguntó.
- Le dije al señor Liebre que regresara con él a su madriguera -dijo de mal humor. Veía claramente en el rostro de Peter que desconfiaba de su palabra, Susan y Caspian se mostraban indecisos respecto a qué creer, pero estaba claro que darían por sentado lo que Peter aceptara- No era seguro que permaneciera en ese lugar.
- Bien -dijo con escepticismo- entonces sugieres que fue la Bruja Blanca la que lo hizo ¿no?
- ¿Para qué te molestas en intentar parecer interesado? -dijo Edmund harto de su actitud- Está más que claro que no crees ni una palabra de lo que digo y aunque lo veas con tus propios ojos no lo creerás - dicho esto dio media vuelta y salió con rabia de la sala dando un fuerte portazo.
- ¿Por qué les es tan difícil? -les dijo Lucy dolida- ¿Por qué no pueden tan siquiera considerar por un momento que lo que dice es verdad?
- Lucy, la Bruja Blanca no pudo haber regresado, es imposible -dijo Peter a la defensiva- Aslan acabó con ella y lo sabes.
- Pero también sabes que era posible hacerla volver -respondió ella- ¿O acaso olvidaste lo que pasó en el altozano de Aslan? Además ¿Qué hay de Petirrojo? ¿También crees que no es real?
- Pudo haber sido una simple figura tallada en piedra - dijo Susan sin más- Lucy los miró con decepción y tristeza.
- Edmund tiene razón -dijo desilusionada- diga lo que diga no va a entrar en su cerrada mente- y se marchó tal como lo hizo Edmund.
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Un tiempo a solas es lo que Edmund necesitaba en esos momentos por lo que subió a una de las torres del castillo a respirar un poco de aire e intentar calmarse mientras buscaba la forma de que le creyeran.
Una vez ahí caminó hacia un extremo de la torre y se asomó por el borde mientras cerraba un momento los ojos. Se sentía tan bien la brisa sobre su cara, hacía que los problemas se quedaran de lado. Abrió los ojos y miró hacia el cielo, si tan sólo éste no se hubiera nublado sería un paisaje perfecto, desde ahí se podía ver mucho mejor toda Narnia, dese el mar meciéndose suavemente iluminado por tenues rayos de la luz de la luna que se hacían visibles a través de las nubes, hasta los grandes bosques que se extendían casi en la mayor parte del territorio. Era una vista estupenda, sólo una cosa lo arruinaba, y no era precisamente el mal humor que traía, ese ya se había disminuido un poco, sino aquellas dos colinas, en especial, lo que una vez había existido en medio de ellas, el castillo de Jadis. No quería pensar en lo que podría llegar a hacer mientras todo el mundo pensaba que no había vuelto, podría incluso hacerle daño a su familia, no podía permitir eso, debía buscar la manera de que le hicieran caso pero en esos momentos le parecía imposible lograrlo ¿Pero qué les pasaba? ¿Qué es lo que había cambiado? ¿Por qué no le creían? Dio un largo suspiro de derrota y extrañado observó como vapor salía por su boca, se dio cuenta que la temperatura había descendido varios grados y un ligero temblor se apoderó de él. Giró su cabeza hacia atrás asustado pero se vio solo en la torre, era muy extraño, estaba seguro de haber sentido a alguien detrás de él, misteriosamente el frio también había desaparecido, eso no le gustaba para nada. Posó su mirada nuevamente hacia la playa y supo que su presentimiento no había sido infundado. ¡Ahí estaba ella! Caminaba apaciblemente por la playa ¡¿Cómo es que nadie la había visto?
Probablemente debió haber pensado antes de actuar, pero no sería él si lo hiciera, así que corrió escaleras abajo lo más rápido que podía sin mirar con quién se topaba en el camino y salió directo hacia la playa, tenía que enfrentarla, tenía que detenerla. Llegó con la espada desenvainada listo para cualquier ataque pero al mirar a su alrededor ya no había nadie, se le había escapado de nuevo. Se sentía frustrado por haber perdido la oportunidad de demostrarles que estaba viva y paseándose por toda Narnia como si nada. Derrotado, enfundó nuevamente su espada.
- ¡Edmund! -escuchó que alguien le gritaba. Al voltear vio como Lucy corría a él con preocupación en su rostro.
- ¿Qué haces aquí? -preguntó extrañado.
- Te vi… salir corriendo… del castillo -dijo entrecortadamente después de haber corrido tanto- y me preocupé... ¿Qué pasó?
- La vi otra vez, Lucy -le dijo intranquilo- pero cuando llegué ya se había ido.
- ¿Estuvo aquí?-dijo espantada- ¿De nuevo?
- Sí -dijo con seriedad- no sé a qué está jugando.
- Debemos decirles, Edmund -dijo Lucy desesperada- Tal vez ahora te crean.
Sin esperar su respuesta lo jaló de regreso al castillo y entraron corriendo al comedor en donde sus hermanos y Caspian cenaban.
- ¡Estuvo aquí!-llegó Lucy gritando, alarmando a todos los presentes- ¡En la playa, la Bruja Blanca!
- ¿La viste? -preguntó Caspian asustado.
- No, yo no pero, Edmund lo hizo -dijo agitada- ¿Verdad Ed?
- Si -respondió vagamente, estaba pendiente de las reacciones de su hermano que seguía sin parecer convencido- ¿Crees que lo he inventado? -preguntó a Peter que tenía la vista fija en su plato. Él se tomó su tiempo en responder para después decir un simple -No.
- ¿Entonces me crees? -dijo sorprendido.
- Tampoco he dicho eso -dijo mirándolo con pena.
- ¿Entonces? -dijo desesperado.
- Hablemos en otro lado -se levantó de la mesa y caminó fuera del comedor seguido de Edmund que no entendía su extraño comportamiento. Lucy quiso seguirlos pero Susan le llamó.
- Lucy, déjalos hablar a solas -tomó a su hermana por los hombros y la sentó en la mesa- por ahora acompáñanos en la cena, nosotras también necesitamos hablar-Ella no puso objeciones pues sabía que no era conveniente interponerse en su plática y se sentó en la mesa, por otro lado sentía que no iba a resultar nada bien.
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Fueron a una pequeña sala de estar y ambos se sentaron en los sillones sin decir palabra. Edmund lo miraba inquisitivo, formulando sus propias conclusiones sobre el porqué quería hablar con él a solas, cosa que no le agradaba.
- Ed -comenzó a decir Peter sin mirarlo. ¿Por qué no lo miraba? - Hay muchas razones por las que la Bruja Blanca no podría haber vuelto y sé que también hay mínimas posibilidades de que lo haya hecho, pero ese no es el punto. El punto es que me preocupa que la hayas visto y cuando digo esto me refiero a que sigo creyendo que no ha vuelto.
- Un segundo -dijo sin poder creérselo - ¿Me estas queriendo decir qué me volví loco o algo parecido?
- Por supuesto qué no -dijo algo incómodo- sólo algo… confundido- ¡¿Sólo algo confundido? Prácticamente lo estaba aceptando. No podía creer que Peter pensara eso- Escucha -habló Peter llamando su atención de nuevo- Con todo lo que nos ha pasado… la muerte de nuestros padres… la guerra contra los calormenos. Tu mismo dijiste que al principio creíste que lo habías imaginado.
- Pero no fue así -le interrumpió Edmund- la volví a ver y era real.
- ¿Y si no, Ed? -le cuestionó Peter- Nadie más la ha visto, ni siquiera Lucy que estuvo contigo cuando la viste por primera vez. ¿No te has detenido a pensar por un segundo que en verdad podrías haberla imaginado?
Sus palabras en verdad lo habían puesto a pensar, no podía creer que en verdad se estaba planteando lo que Peter le había dicho. Pero si lo ponía de esa manera, era cierto que nadie más la había visto, sólo él. Además, todas las veces que la veía ésta desaparecía en segundos. ¿Todos sus encuentros los había imaginado? No, no era así. Ella era real, nadie más habría convertido en piedra a Petirrojo, ese era el único punto a su favor y lo único que necesitaba para creer que no se había imaginado nada.
- Te estás olvidando de Petirrojo -dijo mostrando su única carta. No podría poner trabas a eso.
Peter dio un largo suspiro y lo miró tristemente. ¿A qué venía esa cara?
- Petirrojo acaba de llegar hace unos momentos -le explicó Peter con suavidad- y ha negado haberte visto desde tu llegada a Narnia.
Eso si no lo esperaba.
Edmund se quedó sin habla, totalmente confundido y desconcertado. ¡Era imposible! ¡Él mismo lo había visto convertido en piedra!
- ¡No puede ser! -dijo pasmado- ¡Yo lo vi! ¡Estaba convertido en piedra, Peter! No puede ser él.
- Lo es, Edmund -dijo Peter con clama- No hay nada que pruebe que en verdad la Bruja Blanca ha vuelto.
Edmund permanecía en silencio hecho un remolino de ideas, intentando llegar a una conclusión coherente de que Petirrojo estuviera ahí, completamente sano y sin memoria de su encuentro. Lo único que podía explicarlo era que la bruja tuvo algo qué ver pero, eso no le ayudaba en nada, porque volvía a salir a la luz la posibilidad de que todo estuviera en su imaginación.
- De verdad lamento que esto te esté pasando -dijo Peter realmente preocupado por él.
- Déjame solo -fue lo único que pudo decir en esos momentos.
- Ed…
- ¡Vete! -le gritó desesperado.
Mirándolo con pena, Peter se levantó de su asiento y salió por la puerta. Edmund puso ambas manos en su cabeza desesperado ¿Qué estaba pasando con él?
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- ¡¿Petirrojo está aquí? -gritó Lucy de la sorpresa.
- Así es, Lucy -le dijo Susan después de haberle explicado que hacía poco había aparecido y decía no haber visto a Edmund durante ese tiempo- por eso creemos que Edmund lo imaginó todo.
- Pero…
- ¿Qué más pruebas necesitas, Lucy? -le dijo Susan molesta - Está claro que Petirrojo no fue convertido en piedra y que la Bruja Blanca no ha regresado. No se necesita nada más para darse cuenta de eso.
Lucy se quedó callada, mirando tristemente a su plato, aún creía en lo que Edmund le había dicho. Todo debía tener una explicación ¿o no?
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Llegó un nuevo día en Cair Paravel, Edmund se levantó muy de mañana y caminaba por los pasillos en busca de Petirrojo, no había podido dormir bien después de lo de anoche y necesitaba aclarar todas sus dudas. Lo encontró descansando en uno de los balcones del castillo, caminó hasta ahí observándolo detenidamente, sin duda era él, pero seguía sin explicarse cómo es que no era una estatua de piedra. Petirrojo al verlo hizo una leve reverencia y lo miró de una forma extraña.
- Majestad -dijo Petirrojo en forma de saludo.
- Buenos días, Petirrojo -respondió Edmund- quisiera hablar contigo.
- Si es sobre que fui convertido en piedra por la Bruja Blanca, majestad-dijo Petirrojo con algo de monotonía- le aseguro que jamás la he visto y desde el día en que usted y su hermana llegaron a Narnia no he tenido contacto con ustedes.
- ¿También vas a decirme que no conoces al señor y la señora Liebre? -preguntó incrédulo.
- En efecto -dijo sin inmutarse- jamás he conocido a dichas criaturas.
Nada de eso tenía sentido ¿También se había imaginado a aquellos que le salvaron la vida? Era completamente inverosímil. Algo le había hecho a Petirrojo esa bruja, pero otra cosa comenzó a preocuparle, si el señor Liebre lo había llevado, cuando había sido una estatua, de regreso a su madriguera eso significaba que la bruja le había hecho algo. Necesitaba saber que había pasado en verdad.
- Petirrojo -dijo Edmund intentando encontrar algún hueco en sus palabras- Recuerdas dónde has estado estos últimos días.
- Los recuerdo perfectamente -respondió con frialdad, como si Edmund no creyera en lo que decía- He estado en mi casa en los bosques de Occidente.
Edmund iba a seguir haciéndole más preguntas cuando un cuerno comenzó a sonar al anuncio de la llegada de un visitante. Sabía que tenía que ir a la entrada así que se despidió de Petirrojo diciéndole que hablarían luego, cosa que al parecer no le agradó mucho y se marchó.
Camino a la entrada se encontró con Lucy, esta lo miró inquieta y supo al instante que ya sabía lo de Petirrojo y su posible estado de "confusión" ¿O debería decir locura? Aunque por supuesto estaba seguro de no estarlo. Edmund prefirió seguir de largo sin mirarla, se sentía dolido de que al final les creyera a ellos y no a él, no obstante no podía culparla pues él mismo tenía sus dudas, claro que éstas eran mínimas. Lucy pareció ignorar su indiferencia y siguió caminando a su lado.
- Aún te creo -dijo por lo bajo para que sólo él la escuchara. Edmund se detuvo sorprendido y la miró anhelante- Se que todo debe tener una explicación. Y estoy completamente segura de que no estás loco.
- ¡Vaya! -exclamó divertido- al menos eres la única que me dice lo que todos piensan de mí y no que estoy "confundido".
- Solo están preocupados, Ed - dijo Lucy- Pero habrá que encontrar una forma de probar lo que dices.
- Como encontrar una aguja en un pajar -suspiró derrotado.
- Confía -lo animó su hermana- Aslan ya nos ha ayudado antes, estoy segura de que lo volverá a hacer.
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Al llegar al recibidor se encontraron con todos ya reunidos y saludando a los recién llegados. Lucy y Edmund notaron que se trataba del profesor Cornelius y Cazatrufas. Después de saludarlos e ignorar olímpicamente las miradas preocupadas de sus hermanos y Caspian todos pasaron a la sala de reuniones. Caspian les explicó que el profesor y Cazatrufas habían sido enviados como embajadores a Archenland para pedir apoyo militar y evitar más el cruce de los calormenos a las tierras narnianas.
- Los calormenos también les han causado leves problemas y están dispuestos a prestar una parte de sus tropas para ayudarnos -explicó el profesor a los presentes.
- Ahora mismo las tropas de Archenland están extendiéndose por la frontera y así evitar más infiltraciones- dijo Cazatrufas- pero aún permanecen las tropas de calormenos que sobrevivieron a la batalla.
- Me han informado que planean un nuevo ataque muy pronto -dijo Caspian- al parecer no quedaron muy contentos con su derrota, pero en estos momentos no tienen suficientes tropas.
- Los calormenos buscarán la forma de aumentar su ejército -expresó Peter con preocupación.
- Si las fronteras están bloqueadas, la única medida que les queda será traer tropas por mar -dijo Susan.
- Les tomaría al menos alrededor de cinco días si el viento nos favorece-dijo por primera vez Edmund con seriedad- ¿Tendremos suficiente tiempo para planear un contraataque?
- Creo que es más que suficiente -dijo Caspian - Necesitaremos que las tropas de Archenland sean nuestros refuerzos ¿Será posible que estén aquí en tres días? -preguntó al profesor Cornelius.
- Haré todo lo posible para que así sea -dijo con seguridad.
- Nosotros prepararemos nuestras tropas para su llegada -dijo Peter.
La reunión concluyó y todos se dirigieron a realizar sus respectivas tareas. Antes de que Edmund saliera de la sala Peter le llamó.
- ¿Qué has pensado? -preguntó.
- Sigo creyendo en lo que vi - respondió con seriedad y se marcho antes de que pudiera decirle algo más.
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Transcurrieron dos largos días muy ajetreados, las tropas aún no estaban completamente recuperadas de la batalla anterior y tenían que organizarse y planear una mejor estrategia para que las heridas no fueran una mayor desventaja. Afortunadamente para Edmund eso los mantuvo a todos demasiado ocupados para entablar nuevamente el tema de su "imaginación". Aún no contaba con alguna prueba lo suficientemente sólida para que le creyeran y tampoco tenía demasiado tiempo para buscarla, el día anterior se habían pasado horas trabajando en la estrategia, era bueno que aún confiaran en él para idearla pero, no era suficiente. Por el momento había decidido que a menos que la Bruja Blanca hiciera algún movimiento no podría hacer nada, sin embargo, esperaba encontrar una solución rápida para todo esto antes de que las cosas resultaran mal.
Caspian caminaba un poco por el castillo, después de haber estado horas trabajando acordaron tomar un respiro y vaya que todos lo necesitaban, en su camino se encontró con Susan que miraba por una ventana, lucía preocupada, y quien no en esos momentos.
- Hola -le dijo suavemente. Ella despertó de su ensoñación y al verlo le dedicó una tímida sonrisa.
- Hola -respondió amablemente.
- Se que no es un buen momento para hablar -comenzó a decirle mientras ella lo miraba atentamente- con lo de Edmund y los calormenos… debes tener demasiadas preocupaciones en estos momentos.
- Si -respondió ella vagamente, sabía a lo que él se refería con "hablar"- pero es lo mejor- Caspian la miró confundido- si no es eso será otra cosa y cuando las cosas lleguen a calmarse será demasiado tarde para hablar y nosotros volveremos a nuestro mundo -dijo con tristeza- así que para que hablar de eso si después nos separaremos.
- ¿No deseas aprovechar los momentos en que estamos aquí y ahora juntos? -le dijo dolido.
- Yo sólo no quiero terminar con una herida más grande cuando tenga que partir y no verte más -respondió Susan con lágrimas en los ojos.
Caspian comprendía cómo se sentía, él se sentía igual pero, ahora que tenía la oportunidad de estar con ella otra vez cuando había creído que jamás lo haría no desaprovecharía ni un segundo.
- Durante la batalla contra los calormenos me hirieron gravemente -comenzó a narrarle, Susan lo miraba sin comprender- creí que iba a morir ahí y pensé en lo que nunca pude decirte cuando te vi partir aquel día -Susan podía sentir el dolor en sus palabras- Edmund me dijo que te lo dijera en persona, en ese momento creí que lo decía para no dejarme morir, pero ahora tengo esa maravillosa oportunidad de decírtelo.
Susan lo miraba atentamente y ansiosa por que continuara, aunque después se arrepintiera de ello.
- Susan… -le dijo con gran cariño- eres y serás siempre la persona más importante en mi vida. Y a pesar de no haber tenido el suficiente tiempo para disfrutar juntos aquellos días, ahora quiero atesorar cada momento a tu lado y no pienso dejarlo pasar- Susan le miraba con lágrimas corriendo por sus mejillas conmovida por sus palabras, Caspian creyó por un momento que la había hecho sentir mal pero al ver que ella sonreía ampliamente supo que no era así.
- Tú también eres la persona más importante en mi vida -dijo limpiando sus lágrimas- y aunque al final nos separemos no quiero desperdiciar ni un momento a tu lado Caspian.
Caspian sonrió ante sus palabras y la abrazó con gran cariño, permanecieron abrazados por un buen tiempo, anhelando quedarse así por siempre.
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Edmund, aliviado de desprenderse un poco del trabajo decidió dar una vuelta por la orilla del bosque, no quería acercarse demasiado a la playa por los desagradables momentos que últimamente había pasado ahí, por lo que caminar un poco por el bosque no le pareció tan mala idea. Se sentó a la sombra de un gran árbol y cerró los ojos para descansar un momento y liberarse de tanta presión, tenían encima a los calormenos y las tropas de Archenland aún no llegaban mientras que a él se le sumaba la preocupación de la bruja, era demasiado para él.
Cuando sentía que estaba a punto de quedarse dormido un viento helado le rodeó por completo y alarmado se puso de pie. Frente a él se encontraba ella, con su mirada penetrante y sonriéndole con malicia. Esta vez Edmund no se dejó intimidar y sacó su espada dispuesto atacar en cuanto hiciera algún movimiento.
- ¿Qué es lo que pretendes? -dijo bruscamente- ¿Por qué sólo te muestras a mí?
- Edmund, Edmund, Edmund -habló fríamente con una sonrisa en su cara. Aún podía recordar esa fría voz como si la hubiera escuchado ayer- ¿Estás seguro de lo que tus ojos ven? -En ese momento la Bruja Blanca desapareció para luego estar en un parpadeo junto a él, Edmund dio un brinco del susto y rápidamente se apartó sin dejar de apuntarla con su espada.
- No sé a qué estás jugando -dijo sin perderla de vista- Pero haré lo que sea para detenerte.
- ¿Crees que puedes detenerme? -se burló, mirándolo como si fuera un ser insignificante y desapareció de nuevo para reaparecer unos metros más a la izquierda- Es una lástima, quería divertirme un poco más.
Estaban tan cerca del castillo si alguien pasara por ahí en esos momentos la vería y por fin sabrían que volvió pero, ¿Cómo hacer que la vieran? Mientras pensaba en alguna forma la bruja volvió a desaparecer y en seguida se puso alerta esperando su reaparición. El crujir de una rama a sus espaldas lo hizo girarse rápidamente blandiendo su espada dispuesto a atacar pero se detuvo casi al instante. El gritó de Lucy resonó en sus oídos mientras ella caía de espaldas y lo miraba aterrada, en ese instante soltó su espada asustado de haber estado a punto de atacar a su propia hermana y se arrodilló junto a ella alarmado.
- ¡Lucy! ¡¿Estás bien? -preguntó preocupado- ¡Perdóname, yo no quería lastimarte! ¡Ella estuvo aquí y yo creí…!
- Edmund tranquilízate -dijo por fin Lucy recuperándose de la impresión - estoy bien.
Edmund la abrazó temblando de miedo, si no se hubiera detenido a tiempo le hubiera hecho daño y no podría perdonárselo nunca.
- ¿La viste otra vez? -preguntó Lucy cuando logró que Edmund la soltara, se veía tan asustado.
- Sí, ella…
- ¡Lucy! -el grito de Peter lo interrumpió y ambos lo vieron llegar agitado- ¿Estás bien?-preguntó preocupado arrodillándose junto a ella- ¿Qué pasó? ¿Por qué gritaste?
- Fu…Fue un accidente -murmuró Lucy mirando hacia el suelo.
Peter vio la mirada culpable de Edmund y su espada tirada a un lado y comprendió a lo que se refería.
- ¡¿La atacaste? -gritó a Edmund con furia.
- No fue su culpa, Peter -intentó Lucy defenderlo.
- Fue un accidente -dijo Edmund afligido- creí…
- ¡¿Creíste qué? -preguntó airado- ¡¿Qué era la bruja?- Edmund no pudo responder y bajó la cabeza avergonzado. Peter levantó a Lucy del suelo poniendo un brazo sobre sus hombros en forma protectora y miró a Edmund enojado - ¡Ya he tenido suficiente, Edmund! -y obligó a Lucy a regresar con él al castillo, dejando a Edmund sólo en el bosque.
- Tendrás que controlar mejor tus impulsos ¿no crees? -dijo divertida la fría voz de la Bruja Blanca que lo miraba con satisfacción, parada a unos metros junto a él. Edmund sólo pudo mirarla con odio y desprecio, cuando nuevamente desapareció.
Sintiéndose completamente inútil, permaneció ahí en el suelo, derramando lágrimas de frustración e impotencia. Deseaba tanto que Aslan pudiera ayudarlo en esos momentos. Se sentía tan perdido. ¿Nadie más la veía? ¿De verdad se había vuelto loco? Comenzaba a pensar que sí. Todas las cosas estaban en su contra ¿Qué más podía hacer? Ya no estaba seguro de nada, ni de sí mismo.
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¿Valió la pena la espera?
háganmelo saber con sus reviews! n.n
les estaré agradecida :D
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