Chicas lo siento por la tardanza... no tenia tiempo y el poco tiempo que tuve pues... Admito que me bloquee un poco, siempre me pasa... En fin me desbloquee leyendo la segunta vida de Bree tanner... Diablos que es buena y triste... Me quede picada con el final... :(
Se les quiere!
Capítulo XI
Corrida I
-"¿Estás segura que de esto?"- Pregunto por enésima vez Edward mientras que ingería despreocupado un trozo de melón endulzado con lentitud. Bella sorbía un poco de jugo con serenidad. Se encontraban desayunando en la enorme cama de sabanas blancas que había sido su lecho durante el último año en Pamplona, España.-"Aun puedo cancelar…"-
-"Shhhh Ya estamos aquí, no hay vuelta atrás… Y aro me odiaría mas si cambias de opinión"- Edward dejo de comer y la miro con los ojos entrecerrados. Bella lo ignoro.
-"No quieres que lo haga… ¡¿Bella si estas asustada para que me rogaste venir?"-Bella siguió ignorándolo y permaneció serena.
-"No hablaremos de esto, tienes una corrida y yo… Pues yo tengo que vestirme"-Dijo parándose sin dirigirle la mirada a Edward y quitándose su piyama en dirección al baño sin cerrar la puerta a sus espaldas.
-"Isabella no iré a esa corrida si temes que lo haga…"- Exclamo Edward serio mientras se apoyaba del umbral de la puerta del baño y escuchaba como el agua de la ducha corría.
-"Edward ¡por enésima vez estoy bien! ¡Vas a ir a esa corrida y lo harás mejor que nadie a menos que quieras que te lleve arrastrándote!"-Chillo Bella abriendo la puerta de la ducha y mirándolo furiosa, Edward dio un salto por la sorpresa y abrió los ojos como platos. Bella cerró la puerta con desdén deslizándose bajo el chorro de agua caliente que expendía vapor por toda la habitación. –"¡Y ni se te ocurra entrar conmigo a la ducha a menos que quieras que te golpee!"- Añadió Bella en el mismo tono cuando observo la sombra de Edward deslizándose hacia la puerta de la ducha con lentitud.-"Además acuérdate que no puedes estar con una mujer antes de una corrida"-
Edward emitió una risita casi inaudible.-"¿Desde cuándo eres supersticiosa? ¡He estado contigo casi siempre antes de una corrida y nada pasa!"-recalco sarcástico mientras que obviaba aquel comentario y una de las famosas tradiciones de su trabajo.
-"La ultima vez si paso algo Cullen, ¡es tu regreso todo debe salir bien!"-Edward se quedo callado unos momentos pensativo y mirando el suelo con sus brazos cruzados sobre su pecho.
-"Gracias…"-Exclamó en un susurro casi inaudible, que Bella pareció oír a la lejanía.
-"¿Por qué?"-Pregunto extrañada, había escuchado ese tono de voz muy pocas veces en él.
-"¿Por qué? Por quererme tanto… Por preocuparte por mí… Y hacer esto… Sé cuánto te deben estar carcomiendo los nervios en tu interior, cuanto intentas ocultar tu miedo… Gracias por hacer lo que sea por verme feliz…"-Bella se puso roja como tomate y suspiro de alivio al saber que Edward no le vería su pena.
-"Tu felicidad es mi felicidad… Y ¡no estoy nerviosa ni asustada! Estoy lo más serena posible… ¿Ese no era nuestro trato?"-Edward soltó una carcajada.
-"Por supuesto, y lo estas cumpliendo a la perfección…"-Bella soltó un gritito de victoria mientras cerraba sus ojos fuertemente para evitar una lagrimas incapaces de controlar. Estaba muerta de miedo y su preocupación la abrumaba pero se mantenía firme por su promesa. Observo respirando profundo como la silueta de Edward salía del baño dejándola completamente sola en compañía del agua caliente.-"Cariño, Los Vulturis llegaron… ¿Estarás lista para el inicio de la ceremonia?"- Dijo Edward casi en un chillido de emoción y ansiedad con la llegada de los Vulturis.
-"Eh… ¿Crees que deba estar en ella? Al fin y al cabo las mujeres no pueden estar presentes y… No les caigo muy bien a los Vulturis…"-Dijo Bella con un poco de timidez, sabía que Edward rechazaría la negativa.
-"Pensé que deseabas estar en ella… Bells, tú no puedes faltar en ello te has convertido en una y la más importante de mis reliquias… Me importa poco lo que piensen los Vulturis… Yo decido quien esta y quien no…"-Expreso Edward endureciendo su tono de voz a medida que hablaba, Bella soltó un suspiro de derrota.
-"De acuerdo… En cinco minutos estoy lista…"- Bella sin mucho ánimo se aseo completamente y salió de la ducha. Se vistió con un nuevo vestido azul que Edward hace poco le había regalado el cual hacía que le resaltara su vientre en un circulito casi perfecto, trato de alisar su cabello y al darse cuenta de era una pérdida de tiempo decidió colocarse una coleta simple. Salió de la habitación en dirección al despacho de Edward, el cual sería el lugar donde se desarrollaría el ritual inicial para la corrida.
En la habitación se encontraban tres seres espectrales con caras de pocos amigos y brazos cruzados, Edward no se encontraba allí.
-"Señora…"-Dijo uno de los espectros en señal de saludo… Bella cruzo los brazos sobre su pecho y mostro una sonrisa tímida.
-"Buen día Aro… Cayo, Marco…"- Respondió Bella recostándose de un sofá cercano.
-"Quisiera agradecerle por… por esto… Después del accidente pensé que mi señor no volvería a pisar la arena…"-Menciono Aro también con timidez y sin mostrar señales de enojo. Los otros dos hermanos mantenían la cabeza cabizbaja como si les avergonzara lo que pasaba. Bella se sorprendió ante aquello y se relajo un poco mas.-"Además… hablo por mi y por mis hermanos cuando le digo felicidades por su embarazo…"- Aquello de verdad que la había sorprendido.
-"Eh… Gracias…"-Dijo Bella sin saber que otra cosa agregar y sonrojándose como tomate. Dada concluida esa pequeña conversación Marco comenzó a armar como todos los rituales el pequeño altar que siempre llevaba consigo.
Imágenes religiosas, velas, incienso y demás reliquias se acomodaron en el escritorio de Edward de forma perfeccionista y equilibrada. Cayo, cerró las cortinas dejando el cuarto casi a oscuras siendo iluminado por las velas encendidas y una que otra lámpara. Edward por fin entro en la habitación con una toalla húmeda amarrada en su cintura y su cabello casi chorreando de agua. Aro le dedico una leve sonrisa a la vez que Cayo sacaba el maletín que poseía el traje de luces. Edward vio a Bella de reojo mientras que esta estaba concentrada en el altar improvisado que Marco había instalado luego cerró los ojos y comenzó a concentrarse como era la tradición. Aro con mucha destreza empezó a vestirlo pieza por pieza. Bella veía el cuerpo desnudo de Edward meditando y sintiéndose completamente relajada por primera vez en el día. Se sentía tan calmada y tranquila por la expresión en el rostro de Edward, esto es lo que él deseaba la única cosa que el amaba aparte de ella y ahora su futuro hijo.
En poco tiempo Aro concluyo su trabajo en la vestimenta y Cayo comenzó a peinarlo con un ungüento capaz de controlar su cabello rebelde dejando cada hebra de cabello en su lugar. Edward abrió los ojos clavándolos en el techo con mirada perdida, la misma mirada que poseía antes de una corrida. En ella solo se veía la más fina concentración y una calma absoluta. Miro nuevamente a Bella de reojo para luego arrodillarse frente al altar improvisado para rezar y confesarse internamente, esto hacia que su cuerpo y alma quedara en paz consigo mismo y con su dios en caso de que esta fuera su última corrida. Los Vulturis se retiraron a una esquina cerca de la puerta de salida. Edward se paro lentamente para respirar profundo, alzo una mano haciendo una señal y Marco automáticamente le entrego la montera que tenía entre sus manos Edward se la coloco y todo había terminado… Aro le dedico una amplia sonrisa y le dio unas palmadas en la espalda, Edward le devolvió la sonrisa para luego encarar a Bella, le tendió los brazos y esta automáticamente corrió a ellos para resguardarse bajo su fuerte agarre.
-"El Sequito lo esperara en la entrada del estadio Señor…"-Menciono Aro en casi un susurro, como temiendo romper su concentración. Edward solo asintió y les hizo una señal para que salieran mientras que abrazaba fuertemente a Bella confortándola y dándole fuerza.
-"Aun puedes pedirme que me quede…"- Dijo en un susurro.
-"Tu aun puedes llevarme contigo…"-Edward soltó una carcajada y tomo su barbilla delicadamente entre sus manos para verle a los ojos. Bella estaba relajada y feliz aunque en sus ojos vislumbraban algunas lagrimillas. Siempre era difícil este momento y más ahora que ella no iría.
-"Todo saldrá bien… Volveré lo más pronto posible… ¿Estarás bien?"-
-"Creo que necesitas repasar lo del ritual Cullen, se supone que lo único que tienes que pensar ahora es en que el toro no te haga puré… y no creo que tengas la cabeza en ello"-Dijo Bella en tono juguetón mientras que ocultaba su rostro en el pecho de Edward aspirando su propia esencia. Edward le acaricio el cabello y le beso la frente con dulzura.
-"¿Me acompañas al coche?"-Le pregunto en un susurro. Bella asintió y comenzó a jalarlo de la mano camino a la salida. Ambos caminaron juntos abrazados hasta la puerta principal, los Vulturis estaban en el jardín principal al lado de Sam y una gran Rolls Royces Hummer el típico vehículo que acostumbraba a llevar en estas ocasiones. Antes de montarse en el vehículo Edward vio por última vez a Bella y la beso apasionadamente.
Como era habitual en estos casos Bella noto el cambio metamórfico en Edward, su beso aunque parecía tener la misma pasión que siempre tenía algo distinto… Sus ojos habían optado la misma mirada perdida y totalmente meditabunda que siempre optaba antes de una corrida, era como si ahora no fuera el hombre que conocía y hubiera tomado el modo cazador o máquina para matar, en todo caso aquellos gestos insignificantes que nadie notaba tranquilizaban a Bella, significaba que Edward estaba totalmente concentrado en su oficio, mientras más concentración menos accidentes.
Edward monto en el coche seguido de dos hombres mas de seguridad y de los Vulturis, Sam como siempre ocurría se quedo junto a Bella mientras el coche salía de la propiedad y se alejaba de la vista.
-"¿Todo bien señorita?"- Exclamo Sam con esa voz tan reconfortante que a veces podía usar.
-"Ammm Podría estar mejor…. Sabes… Edward quiere tener una niña… y a mí me gustaría más un niño… pero ahora prefiero a la niña…"-
-"¿Y a que se debe el cambio señorita?"-
-"Se debe a que… Si fuera niño, estoy segura que primero sabría torear que caminar… Si casi no resisto que Edward lo haga… No soportaría que mi hijo lo hiciera… No creo que Edward le enseñe a una pequeña princesita como abalanzarse sobre un toro… Así que es más seguro… ¿No crees?"-Le explico mientras caminaban juntos a la casa y bella acariciaba su vientre, Sam soltó una estruendosa risotada para luego abrirle la puerta de entrada con caballerosidad.
Saludos!
:)
