Decisiones Apresuradas
Capitulo 10
¡Un gesto que vale mil palabras…!
Tu corazón es libre… ¡Ten el valor de hacerle caso! –Anónimo
—¿Cómo ha estado tu día? —me preguntó Ranma al entrar al Dojo, lo miré completamente ilusionada, ni siquiera le respondía al ver su ropa de entrenamiento, tenía un GI idéntico al mío. Estaba lista para entrenar, había corrido antes para calentar y no perder ningún minuto de mi clases. Pude ver que llevaba consigo una bolsa de entrenamiento que colocó en una de las esquinas del enorme Dojo.
—¿Akane? —preguntó sacándome de mis pensamientos, recordé su primera pregunta sonreí.
—Bien, nada nuevo. Acabo de ir a ver a mi psicólogo.
—Que emocionante —me dijo con sarcasmo mientras se preparaba para el entrenamiento.
—Cada vez se me esta haciendo más difícil —me quejé algo desanimada, no mentía. Las mentiras me estaban cansando y lo único que quería hacer era regresar el tiempo para que mi historia fuera diferente.
—No entiendo, ¿por qué no lo dejas?
—Es algo que ni siquiera comprendo yo, así que no te desveles por entenderme, soy muy extraña.
Ranma solo sonrió. Me parecía increíble lo que estábamos viviendo. Era un amigo para mí, sabía algunos de mis secretos y compartíamos muchas cosas, aunque diferíamos en otras. ¿Por qué tenía que estar casado con Kodashi? Sino fuera así seguramente ya me hubiera arrojado a sus brazos.
—¿Cómo ha estado el tuyo? —pregunté amablemente, sin ocultar la emoción que corría por toda mi voz. Se estiró y me miró sin mucho interés en responder.
—Todo igual también.
—¿Cómo está Golgo? —pregunté con una enorme sonrisa. Amaba a ese animal y obviamente aquello tomó por sorpresa a Ranma que me miró con una extraña expresión. —¿Qué pasa?
Ranma sacudió su cabeza —Me sorprende que me preguntes por él, eso es todo.
—¿Qué tiene de raro?
—Bueno… Es un perro.
—¿Qué con eso?
—Pocas personas reparan en él —repuso con una hermosa sonrisa que me dejo en shock. Me miró de forma extraña, como si fuera un ser de otro planeta y me sonrió aún más —. Eres de lo que ya no hay, Akane.
—¿Te molesta que haya preguntado por Golgo? —pregunté extrañamente, su comportamiento estaba siendo poco usual y eso me intrigaba, sacudió su cabeza de forma negativa y me sonrió.
—Por supuesto que no.
—Tráelo mañana, la última vez que estuve con él no pude despedirme. Todo fue tu culpa debo decir, además me encanta ver como juega en el estanque con los peces y en el resto del jardín.
No pude describir la expresión de Ranma, pero parecía que aquello lo había pillado desprevenido, no entendía porque. Suponía que se había dado cuenta que me agradaba el animal, seguramente no sabía hasta que punto.
—Definitivamente eres de lo que ya no hay —me dijo con una sonrisa que dejaba ver su perfecta dentadura. —¿Lista?
—Claro —respondí y me puse en guardia. Ranma me examinó y se acercó bajó mi brazo izquierdo y adelantó un poco el derecho.
—Descubres demasiado. Ese es uno de tus problemas, sería demasiado fácil romperte una costilla.
Eso me enfadado, ya había luchado algunas veces y jamás me habían lastimado como él decía. —Mi posición es buena —me quejé secamente, Ranma me miró serio. Parecía que se estaba tomando demasiado serio el papel de profesor.
—¿Quieres ver que tan buena es? —me retó con una cínica sonrisa, lo odié, era demasiado engreído.
—Ya lo verás… —su mano impacto suavemente mis costillas, solo tocándome.
—Con fuerza ya te las hubiera fracturado y ni que decir de tus pies.
—¡Ranma…
—¿Qué es lo que quieres? —me preguntó algo molesto, me miró con desconcierto y fruncí mi ceño. —Dijiste que querías entrenar, si te corrijo es porque lo estás haciendo mal. Si no quieres ni siquiera sé que hago aquí…
—No, perdón —me apresuré a decir, era cierto. Él estaba haciendo bien las cosas, solo que no soportaba que él fuera mejor que yo, jamás me había encontrado a alguien así, no había tenido problemas nunca con los chicos y generalmente Kuno no aplicaba fuerza cuando luchábamos. —No estoy acostumbrada… Solo es eso.
—Vas a tener que hacer lo que digo, solo por dos horas, lo prometo.
Asentí, definitivamente ese hombre me mataba con solo verme de aquella forma. Nuevamente me colocó en la posición que debería estar y seguimos con la clase. Me enseño algunos pasos que ya conocía, pero que no tenía muy en claro y después algunas combinaciones, se veían bastante simples, pero en realidad eran súper complicadas, en una de esas llamada "Tormento del mono" resbalé torpemente y sentí los fuertes brazos de Ranma en lugar del duro piso que seguramente me hubiera dejado un moretón.
—Con cuidado, no te apresures tanto.
Lo miré atentamente, estaba demasiado cerca de él y su aroma me descontrolaba, pude ver sus ojos clavados en los míos. Eran tan profundos, tan hermosos, tan enigmáticos que no podía despegar los míos de los suyos.
—¿Qué pasa? —me preguntó con voz insinuante, sabía que entendía mi mirada, no me alejé ni un centímetro.
—N… Nada.
Ranma se acercó un poco más, sentí su respiración mezclarse con la mía. Temblé, ¿Qué diablos estaba sucediendo? Pero el sonido de su celular detuvo mi concentración y noté como Ranma se alejaba para buscar su celular. Extrañé su cercanía, definitivamente aquello no era para nada bueno.
—Seguramente no —dijo con un tono seco, no tenía ni idea de quien era su interlocutor, pero se notaba completamente irritado de sostener aquella conversación. —Sí, no lo sé cuatro, cinco horas —su mirada estaba clavada en el jardín. —Estoy ocupado. Entrenando.
Supe de quien se trataba y pude ver como la irritación crecía en la mirada de Ranma. —Sí soy así y lo sabes, nos vemos —dijo y terminó la llamada, tomándome por sorpresa por aquella forma que había empleado para Kodashi. Las veces que había hablado conmigo jamás me había tratado de esa forma, incluso Kuno jamás me había hablado de aquella forma y con aquel tono. Ranma suspiró pesadamente, liberando su enojo.
—Insoportable, lo sé —dije poniendo algo de humor en aquel momento tan incomodo. Ranma sonrió levemente y retomó el entrenamiento que prosiguió media hora más. Cuando terminamos noté mis músculos tensos. Ranma me había aplastado con una sola sección, pero me encantaba lo que había aprendido en esas dos horas.
—¿Alguna pregunta?
—Demasiadas —le dije con una enorme sonrisa y él me respondió de la misma forma.
—Espero tener las respuestas, entonces.
—¿Quieres quedarte a cenar? —pregunté por inercia, aunque quería hacerlo de verdad. Cada momento que pasaba con él era genial, no quería que terminara y pude notar un poco de contrariedad en su semblante.
—Tengo otras cosas que hacer, ¿lo dejamos para otro día?
Tengo que aceptar que me sorprendí, pensé que me aceptaría la invitación de inmediato, incluso me sentí tonta por tal pensamiento. —Claro.
—Mañana, ¿te parece? —atajó seguramente al ver el cambio en mi semblante.
—No tienes que hacerlo sí…
—Mañana después de las clases, traeré a Golgo —cortó abruptamente, parecía que había adivinado lo que le iba a decir y pareció molestarse, aquello me desconcertó.
—Créeme que quisiera quedarme, pero tengo un asunto que resolver.
Aquello me llenó de dudas y quise saber de que se trataba, pero no me sentía capaz de decir nada más. Recordaba las muchas veces que Kuno me había hablado de sus amantes y temía que ya tuviera alguna en Nerima. Pero no podía decir nada, no tenía ningún derecho a hacerlo.
—Suerte —le dije para que la situación no resultara más incomoda de lo que ya era, Ranma se acercó a mi y besó mi mejilla para despedirse apresuradamente.
—Gracias, la necesitare.
No había nada interesante en la televisión. La misma novela trágica de hace dos horas en donde la protagonista no dejaba de llorar y películas poco interesantes. Había hablado con Mao esa misma tarde, estaba desconsolada con el asunto de su hijo y yo me sentía de la misma forma. Perdida completamente. Las tres comidas las hacía en el Dojo, no quería intoxicarme yo misma, había aceptado por fin que mi cuchara era lo bastante mala para matar a alguien y Kuno agradecía que le guardará un poco de la cena. Miré el reloj, ya era tarde y se me hacía extraño que ni hubiera regresado. Me estiré sobre el cómodo colchón y escuché el delicado sonido de mi celular que anunciaba la llamada entrante. Estiré mi mano y una sonrisa apareció en mi rostro al ver el nombre escrito; "Ranma"
—¿Cómo te fue? —pregunté apenas al escuchar su voz. Una leve risa me puso los vellos de punta, era hermosa.
—No podría decir que bien, pero mejor de lo que me esperaba.
Moría de la curiosidad, me costaba morder mi lengua y sabía que no podía preguntar. No quería parecerme a Kodashi ni ninguna amante exigente (ni siquiera eso era) que calculara todo su tiempo, sabía que eso le molestaba, lo había notado cuando hablaba con su esposa. —Me alegro —dije al fin, intentando sonar lo más neutra posible, pero supe que Ranma había percibido aquel tono en mi voz.
—No fue nada importante. Fui con Ryoga a ver un Dojo.
—¿Cómo? —pregunté con sorpresa. —Tenemos un trato…
—Sí, lo sé. Pero no creas que quiero dar clases de gratis sin pagarte una renta.
—Dijimos que lo pagarías con mis clases.
—¿Qué hay de los daños? Sabes como es eso de las patadas y los puños al aire. Tampoco quiero crearte un problema con Kuno.
Eso fue algo molesto, él sabía perfectamente que Kuno no se metía con el Dojo de mi padre, y si no lo sabía debía suponerlo.
—¿Tienes miedo por Kuno o por Kodashi? —pregunté sin poderme tragar aquellas palabras y cuando me percaté de ello quise devolver el tiempo, pero ya era demasiado tarde.
—Solo por ti, no quiero causarte un molestia —me dijo con un tono ciertamente irritado.
—Si te lo ofrezco es por que puedo.
—De igual forma puedo dar clases en los dos Dojos.
Tuve que callarme, estaba actuando como no quería hacerlo. Tenía que controlarme, quería que Ranma estuviera conmigo la mayor parte del día, era lo único que había echo diferente mi vida, no quería perderlo pero sabía que tenía que controlarme.
—Lo siento.
—¿Porqué? —pareció confuso.
—Es tu vida, no tengo porque meterme.
Rió de nuevo, y eso me congeló —No te preocupes, me gusta que lo hagas, te diré cuando parar si es necesario, aunque no lo creo.
Aquel detalle me gusto, me sentía parte de su vida y eso me agradaba. Aunque reparé en que era algo sumamente peligroso… Demasiado peligroso. La puerta de mi habitación se abrió abruptamente y di un brinco al ver que se trataba de Kuno, nunca él entraba de esa forma.
—Estás borracho —apunté sin soltar el celular, olvidando que estaba hablando con Ranma.
—Solo tome unas cuantas copas, mi amor. Nada más… —habló arrastrando las palabras. Daba lastima, apenas y podía sostenerse. —¿Con quién estas hablando?
—Es Nabiki —mentí, notando que Ranma estaba atento a lo que estaba sucediendo en mi habitación. No sabía porque razón pero sentía el ambiente tenso. Kuno rió y me miró de una forma extraña, como pocas veces lo había echo (especialmente cuando se encontraba en tal estado).
—Quiero hacer el amor contigo, Akane. Cuelga.
Aquello me dejo pasmada, pocas veces me había dicho eso y con Ranma al teléfono fue lo peor, porque me pareció escuchar una queja.
—Vete, estas borracho —me quejé y Kuno se echó sobre mí, provocando un grito estúpido en mi y el teléfono calló al suelo. No supe nada más del celular sus asquerosas manos estaban sobre mí, pero con un golpe reaccionó y se apartó de mi casi llorando.
—Lo siento, lo siento amor, lo siento —vociferaba con torpeza, mientras se alejaba de mi de una forma exagerada, como si tuviera alguna enfermedad extraña o algo por el estilo. —Por favor perdón, lo siento… Se me hace tan difícil que hago tonterías, perdón.
Repitió aquello más de dos veces y salí de la habitación, sintiendo una extraña presión en mi pecho. Ni siquiera tomé el celular salí a la calle sabiendo que cuando regresara Kuno estaría en su habitación lamentando lo sucedido. Quería caminar, necesitaba hacerlo y mi vecindario era lo bastante seguro como para salir sin ser atacada por un asaltante o algo por el estilo. Igualmente era una artista marcial y como Ranma había dicho no cualquiera podía con alguien como yo. Cuando bajé el portero sonrió y salí yendo al parque que estaba cerca de la casa, hubo algo que llamó poderosamente mi atención… El auto de Ranma.
—¡Akane! —exclamó mientras llegaba apresuradamente a mi lado. Yo no podía reaccionar, estaba pasmada, atónita. ¿Qué hacía ahí? Había manejado como una bestia para estar ahí en menos de diez minutos. —Maldito bastardo, voy a matarlo —dijo y lo detuve antes de que pudiera dirigirse a los departamentos.
—¿Qué haces aquí? —pregunté con la garganta seca, mis ojos estaban clavados en él, que me miró incrédulo al escucharme decir aquello.
—Quería abusar de ti.
—¿Por eso viniste? —la incredulidad estuvo esta vez en mi rostro. Jamás pensé que hiciera algo así por mi.
—Por supuesto que sí. ¿Qué esperabas que viniera a ver como esta la noche?
—No seas grosero —repliqué molesta al escuchar aquella burla.
Las manos de Ranma se cerraron en mi hombros y me miró detenidamente, como si fuera una muñeca de cristal. —¿Te hizo algún daño?
—Estaba borracho, fue un arranque. Kuno no me haría daño, lo sé.
—No puedes quedarte aquí, Akane —replicó al instante y lo miré con más incredulidad que antes.
—¿Qué le digo a Kuno mañana? No seas bruto Ranma —repliqué, pero sus ojos se clavaron en mi con una determinación que me dejo pasmada.
—No podré estar en paz si sé que estas aquí. Puede intentar hacer algo más o…
—No hará nada, lo conozco. Debe de estar en su habitación en este momento, ya ha pasado antes. Recuerda que soy una artista marcial, me puedo defender no soy una inútil.
—Kuno tiene fuerza —espetó histérico, tomándome aún más por sorpresa, no esperaba que se preocupara tanto por mi. Obviamente no pude evitar sentirme especial.
—Sé controlarlo, en serio.
—¿Por qué vives con él, Akane? —preguntó confuso, queriendo entender, pero como le había dicho esa misma tarde ni siquiera yo lo sabía —Regresa a la casa de tu padre.
—Ranma, agradezco que hagas esto por mi, no tienes una idea. Pero de verdad no puedo irme, todo estará bien nos veremos mañana en el entrenamiento.
Ranma parecía que no estaba muy convencido de lo que estaba diciendo, pero definitivamente no podía hacer lo que él me pedía. Moría de ganas por dejar a Kuno, pero eso implicaba secuelas y podría no ser tan buenas, así que me contuve. Sonreí, estaba feliz de ver aquella sincera preocupación en su semblante.
—No dudes en llamarme, cualquier cosa que pase.
—No te preocupes superman, lo haré —dije con sarcasmo y Ranma me miró de forma irritada.
—Esto no es un juego, Akane. Estoy hablando muy enserio.
—Bien, no te ofusques —le dije escondiendo mi risa. Conocía a Kuno a la perfección y sabía que solo había sido un arranque, que no regresaría a lo mismo. Pero Ranma parecía pensar diferente, de igual forma no dije nada más y me despedí de él, siendo consciente de que me esperaba ver entrar "sana y salva". Cuando estuve dentro de los departamentos pude escuchar su poderoso motor arrancar y acelerar.
Lo primero que escuché en la mañana fue mi teléfono y al tomar la llamada me di cuenta que era de Ranma.
—¿Estas loco? Son las cinco de la mañana.
—Es una buena hora para despertarse y empezar el día —me dijo no muy convencido de ello, pero se notaba preocupado y ansioso. Lo amé.
—Todo está bien, Clark Kent —me burlé sabiendo que eso lo irritaría, pero disfrutando del momento, no sabía la razón pero me encantaba discutir y pelear con él. Me sentía como una colegiala pero sabía que Ranma pensaba de la misma forma por las muchas bromas que me gastaba.
—¿Por qué no dejas ese estúpido programa en paz? —replicó con molestia, pero sonreí de nuevo.
—¿Qué diablos dices? ¡Superman es lo mejor! No seas tan amargado, es un gran programa, todo un clásico.
—Seguramente te crees Lois Lane.
Era un estúpido, ahora se estaba burlando de mí, no lo iba a aceptar.
—¿No es un estúpido programa?
—Cómo dijiste, es un clásico obviamente si lo vi. De igual forma no te comparas con Lois Lane, ella es tan hermosa… Tiene un cuerpo de súper modelo debo decir.
—¡¿Qué quieres decir con eso? —repliqué furiosa, se estaba burlando de mi condición física. Sabía que tenía un cuerpo hermoso, pero me imaginé que Ranma debía de conocer cuerpos más hermosos y dotados que el mío y eso me preocupó. No sabía la razón exacta de mi exagerada preocupación, pero me inquietó aquel comentario.
—No te enfades, querida Lane…
—¡No me llames así!
—Nos vemos esta tarde.
—Bien —dije pero la llamada ya había terminado cuando hablé. Colgué el teléfono, pero estaba molesta, ¡Me había llamado Lois Lane! Era un imbecil, tras de que había lanzado indirectas de mi cuerpo. Ya se lo cobraría después.
—¿Qué es lo que sucede con su esposo? —fue una de las preguntas que se le escapó torpemente al psicólogo. Definitivamente era un idiota, no entendía como Kuno no se había percatado que ya estaba enterada de toda esta patética obra. De igual forma, era el momento para salirme con la mía y dejar de verlo por al menos unos días.
—No lo sé, pero lo que sucedió ayer me ha dejado en estado de shock. Todas aquellas desagradables imagines regresaron a mi mente… No quiero estar en mi casa, me siento mal cuando lo veo… Culpable.
Era consciente de que Kuno sabría todo lo que estaba diciendo apenas pusiera un pie fuera de aquel frío consultorio, estaba feliz, eufórica porque se cumpliría mi objetivo y lo dejaría de ver un par de días por lo menos, ese era mi consuelo.
—Debería de tener… Un acercamiento.
—¿Un acercamiento? —repetí casi ofendida y el psicólogo pareció dudar. —No puedo, usted no entiende porque no le ha sucedido nada parecido a mi caso… Pero aunque quiera no pueda, entienda eso. —Quisiera tener un poco de espacio, creo que con eso podría acercarme a mi esposo, cuando me sienta preparada.
—¿Cree que lo mejor es alejarse de Nerima?
—Creo que lo mejor es alejarme de él, si regresara unos días con mi padre, en el Dojo me siento bien, usted lo sabe, se lo he contado.
Note el brillo de sus ojos, generalmente las soluciones las daba siempre yo, él simplemente se las comunicaba a Kuno diciendo que su lógica le decía que era el mejor camino, aunque todas aquellas decisiones eran tomadas por mí. Sonreí en mis adentros mientras seguía llorando e intentando ser aún más patética de lo que me sentía. Sabía que ganaría apostaba todo a mi favor. Lo único que quería era alejarme de Kuno, ya no lo estaba soportando, necesitaba un respiro y quería estar más cerca de él… De Ranma.
NTA: Bueno chica(o)s otro capitulo más! Como se los prometí! Vamos complicando las cosas un poco más y claro! Haciendo un acercamiento mucho más fuerte y claro de nuestros personajes ! Nuevamente gracias infinitas por sus diferentes comentarios! Se los agradezco enormemente, me agrada bastante que les este gustando la historia, sé que tarde mucho en actualizar! Pero el trabajo, lo estudios y la soltería jajaja no no, pero las primeras 2 cosas sí que me roban el tiempo! Jajaja nos vemos en el próximo capi! Nuevamente! Gracias por seguir está historia amiga (o) s ! Espero que siga siendo de su entero agrado!
Un beso! Nos vemos en el capitulo 11 !
AnaIz16
*If u can dream it u can do it. Walt Disney*
