Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de GeekChic12, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Link de la historia original: www fanfiction net / s / 10532542 / 1 / All-Yours


Capítulo 11: Cuchara

EPOV

Permanecí en la sala durante unos treinta minutos después de que Bella llevó a Lily a su habitación, pero Bella nunca regresó. Cuando fui a comprobarlas, estaban profundamente dormidas. Lily estaba abrazada a Bella como yo quería estarlo, y tenía que admitir que en realidad estaba un poco celoso de mi propia hija. Sin embargo, estaba feliz de que Lily pudiera volver a dormir. Era una vista dulce: mis dos chicas acurrucadas juntas.

Dándome cuenta de lo que acababa de pensar, negué con la cabeza. No podía permitirme pensar en Bella como mi chica de nuevo solo porque nos habíamos besado. Una vez. Pero mierda. Fue mucho más que un beso para mí, mucho más que solo desearla de la forma en que lo hacía. Se sintió tan bien tenerla en mis brazos así de nuevo. La pura jodida necesidad que tenía por ella me abrumó. No había sentido algo así en años, no desde la última vez que había tenido sus labios contra los míos.

Mis ojos permanecieron en la cara de Bella por un momento más, esperando una señal de que ella todavía podría estar despierta, antes de que cerrara la puerta lo más silenciosamente posible y me fuera a mi habitación.

Estaba decepcionado de no poder continuar donde lo habíamos dejado, pero probablemente era mejor que las cosas no fueran demasiado lejos antes de que tuviéramos la oportunidad de hablar. La pregunta era, ¿nos habríamos detenido si Lily no nos hubiera interrumpido?

Probablemente no. Al menos no si eso dependía solamente de mí. Estaba totalmente perdido en esa bruma de lujuria con ella.

Solo tenía la esperanza de que, a la mañana siguiente, no volviéramos a la dolorosa incomodidad que habíamos estado experimentando durante las últimas semanas.

Eso había sido principalmente mi culpa, ya que parecía que no podía controlar la oleada de lujuria que me golpeaba cada vez que veía a Bella, especialmente en su escasa ropa de dormir. Solo tenía veinticinco años, pero aun así… me sentía como un adolescente de nuevo, teniendo que ocultar erecciones a diestra y siniestra.

Jodidamente ridículo.

Sin embargo, no era solamente su cuerpo lo que me atraía de ella. Conocer más y más de la mujer en la que se había convertido me dejaba anonadado. Siempre supe que ella era una buena madre para Lily, pero verlas juntas todo el tiempo me dio una visión más clara. Lisa y llanamente, estaba asombrado de ella. Ella había tenido que crecer rápido, pero todavía podía ver en ella a esa chica dulce y divertida que había conocido hacía seis años, la chica que me había traído a escondidas postre extra cuando tenía deberes de cocina, la chica que me hacía reír hasta que me dolían los costados un minuto y besarla sin sentido al siguiente.

Sin embargo, ciertamente no era tan tímida como había sido una vez. La Bella que conocí en el campamento de verano se habría sonrojado y tartamudeado al hablar de sexo.

De hecho… lo hizo.

Como tres semanas después de esa primera fogata y nuestro primer beso, Bella y yo estábamos una vez más caminando hacia el prado, esta vez para la fogata de finalización de periodo.

Nadie más estaba en el sendero, así que nuestros dedos estaban entrelazados, y su hombro chocaba contra mi brazo mientras caminábamos. Se sentía bien… correcto.

Había un gran árbol que ella amaba justo al lado del prado, y una vez que llegamos ahí, nos sentamos, y ella comenzó a arrancar el césped y las flores a su alrededor. Parecía nerviosa y me miró por debajo de sus pestañas un par de veces.

Estás callada. ¿Qué pasa?

Nada. No es importante.

Su ondulada cola de caballo se balanceó de un lado a otro, y movió sus largas piernas para sentarse con las piernas cruzadas, sin querer dándome una gran vista de su sexy braga rosada a través de los agujeros de las piernas de su pantalón corto.

Dios bendiga el verano.

Supongo que me quedé mirando demasiado tiempo porque de repente ella estaba agitando su mano enfrente de mi cara.

¿Que? Lo siento.

Pervertido —dijo, afortunadamente riendo pero también juntando de nuevo sus piernas.

Estoy casi seguro de que fruncí el ceño antes de levantar las cejas y encogerme de hombros.

Culpable.

Bella se rio de nuevo y empujó mi hombro con ambas manos, provocando que los dos perdiéramos el equilibrio. Estiré un brazo y la agarré mientras yo caía hacia atrás así ella aterrizaría encima de mí, evitando que se lastimara. No porque quisiera sentir sus tetas contra mí o algo así. Pero ya que estaban aplastadas contra mi pecho, apreté mi agarré en ella, decidiendo que en realidad nunca quería que se moviera.

La mantuve encerrada en mis brazos, y una vez que nuestra risa se calmó, ella simplemente me miró, su aliento caliente bañando mis labios. Sus ojos oscuros me atrajeron una vez más, y estaba seguro de que me ahogaría en ellos. Era una sensación que me di cuenta que nunca había experimentado antes de conocer a Bella.

Sin decir una palabra, ella se inclinó y enredó sus dedos en mi cabello antes de plantar el beso más sexy en la historia de los besos en mis labios.

Habíamos sido capaces de robarnos besos aquí y allá antes, pero no como este.

En poco tiempo, la tenía atrapada debajo de mí y me estaba frotando contra ella descaradamente.

Mierda —respiré después de liberar sus labios hinchados—. Probablemente deberíamos reducir la velocidad. Lo siento.

No. Es… quiero decir, me gustó. —Sus mejillas se inundaron con aún más color del que ya estaba ahí por nuestra sesión de besos.

No te avergüences —dije, pasando el dorso de mis dedos por su mejilla.

Bella cerró los ojos, lo que odiaba un poco.

No estoy segura de qué me pasó —dijo—. Generalmente no soy tan...

¿Caliente?

Ella se rio, reabriendo esos maravillosos ojos y aturdiéndome con ellos por millonésima vez.

Cállate.

La besé debajo la mandíbula, y ella suspiró.

Por favor no te avergüences —dije contra la piel de su cuello—. Eres tan jodidamente sexy.

Sus cortas uñas se enterraron en mis hombros, y sus piernas se apretaron alrededor de mi cintura cuando chupé su lóbulo con mi boca. Su gemido entrecortado hizo imposible que no rodara mis caderas contra ella una vez más.

No soy virgen —soltó.

Me alejé.

Está… bien.

Quiero decir… Mierda. —Bella se cubrió la cara con las manos, y me moví para alejarme de ella—. No. Espera. —Se aferró a mí más fuerte con sus largas extremidades.

Está bien —dije, desenredándome de ella—. No voy a ir a ninguna parte. Es solo que las personas aparecerán pronto, y me gustaría que esto, uh… —señalé mi entrepierna—… desaparezca cuando lo hagan.

Ella se sonrojó adorablemente y desvió la mirada.

Oh.

¿Cómo podía estar tan avergonzada de ver una erección si no era virgen?

¿Qué estabas diciendo?

Bella me miró de reojo y después bajó la mirada a su regazo.

He tenido… sexo. —Me miró brevemente, e hice mi mejor esfuerzo para mantener mi expresión neutral. Hipócrita o no, no me gustaba la idea de alguien más tocándola—. Pero no fue… —continuó, sus ojos otra vez en sus piernas—. No se pareció en nada a lo que acabo de sentir. Fue… básicamente horrible.

Respirando profundamente para detener la forma en que mi corazón comenzó a golpear mis costillas, entrecerré los ojos y empuñé las manos.

¿Tengo que estrangular a un hijo de puta?

Los ojos sorprendidos de Bella encontraron mi cara en ese momento.

¿Qué? No. —Negó con la cabeza—. Nada de eso. Fue después del baile de graduación, y fue simplemente… incómodo. Y no bueno. Al menos no para mí.

Mis cejas se fruncieron. Todavía no me gustaba eso, pero al menos la ira asesina al pensar que ella había sido lastimada estaba disminuyendo.

En fin, solo quería que supieras que… bueno, siento cosas contigo que nunca antes he sentido, aunque he tenido… sexo —susurró— una vez. —Ella no me estaba mirando, y su cara estaba tan rosa oscuro como la braga de la que tuve un vistazo antes—. Quiero decir, no estoy diciendo que deberíamos tener sexo, pero… —Sus manos se retorcieron en su regazo, y se mordió el labio. Podría haber jurado que ella estaba a punto de llorar por la vergüenza.

Bell, nena… —Me acerqué más a ella y la puse en mi regazo, abrazándola con fuerza mientras ella enterraba la cara en mi hombro—. No vamos a hacer nada con lo que no estés cómoda. —Sollozó, y levanté una mano para acunar su mandíbula, inclinando su cara hacia arriba y sacando una lágrima con mi pulgar—. Por favor no llores.

Estoy bien —dijo en voz baja—. Simplemente siento tanto contigo. Eso me asusta.

Entendí lo que quería decir. Era más que sexual, y era lo mismo para mí. Nunca dejaba de pensar en ella. Ni por un segundo.

Yo también.

Sus grandes ojos parpadearon hacia mí.

¿De verdad?

De verdad —respondí con un leve asentimiento y una sonrisa.

Guau —exhaló.

Deslizando mi mano en su nuca, la acerqué y la besé.

Te voy a extrañar muchísimo cuando termine el campamento —le dije después de que los dos estuviéramos sin aliento una vez más. Apoyé mi frente en la de ella, manteniendo los ojos cerrados por un momento.

Ella se alejó, y dos lágrimas más se deslizaron por sus mejillas antes de que abriera los ojos.

También te voy a extrañar, Edward. —Apoyó su palma contra mi mandíbula y me acarició la mejilla con el pulgar—. Muchísimo.

Girando la cabeza, besé su palma y después la miré.

Sin embargo, no me olvidarás, ¿verdad? —bromeé, esperando que al menos sonriera.

Lo hizo, y eso provocó que mi corazón se encogiera ante lo bonita que era cuando su cara se iluminaba así.

Nunca. —Bella suspiró y apoyó su cabeza en mi hombro de nuevo.

Oye. —Le hice un poco de cosquillas en el costado y me moví para pararme—. Tengo una idea.

Las cosas habían tomado un giro triste, y todavía teníamos más de tres semanas juntos. Todavía no era hora de decir adiós.

Sacándome la navaja de los pantalones, me acerqué al gran árbol que ella tanto amaba.

¿Qué estás haciendo?

Solo un segundo.

Gruñí y comencé a sudar un poco mientras trabajaba por unos minutos, y después retrocedí para ver cómo resultó.

Afortunadamente, no estaba demasiado horrible.

Bella jadeó mi nombre cuando vio que había quitado un poco de corteza y había tallado nuestras iniciales en el árbol con una especie de corazón feo y torcido en el medio.

Ella se colocó a mi lado, y yo pasé mi brazo alrededor de su cintura, descansando mi mano en su cadera.

Incluso si nunca volvemos a vernos después de este verano, siempre tendremos este lugar.

Bella se giró hacia mí y sonrió.

Es perfecto. —Lanzó sus brazos alrededor de mi cuello, y la abracé fuerte contra mí mientras ella sollozaba en mi pecho. No quería pensar en no tener esto con ella nunca más, en no estar cerca de ella. Verla así y la sensación de sus lágrimas empapándome la camiseta, me hizo parpadear para alejar el escozor en mis propios ojos.


A la mañana siguiente, Bella estaba corriendo alrededor y en realidad no me miraba.

El temor se deslizaba por mis venas cada vez más, cuanto más tiempo ella evitaba el contacto visual. Y cuando ella finalmente me habló, me sobresaltó tanto que dejé caer mi cuchara. Golpeó el borde de mi tazón de cereal y después cayó ruidosamente al piso.

—Lo siento —dijo ella—. Entonces, ¿puedes?

—Uh… —Debí haber estado tan perdido en mi cabeza que no había escuchado lo que ella había preguntado—. Lo siento, ¿qué?

Bella resopló bajito, la acción hizo que sus suaves labios se abrieran en un puchero. Mis ojos se enfocaron en ellos, y podría haber jurado que mis propios labios hormiguearon cuando recordé cómo se habían sentido presionados contra los suyos anoche. Ella estaba recogiendo su bolso y mochila y todavía evitaba mis ojos.

—Te pregunté si podías dejar a Lily en el campamento hoy. Tengo que estar temprano en el trabajo.

—¿En la biblioteca?

—Sí. Um, reunión de personal. —La forma en que se inquietó me dijo que estaba inventando algo solo para salir de aquí.

—Oh, uh… Está bien, puedo llevarla.

—Gracias —dijo, dejando un beso en la cabeza de Lily antes de salir rápidamente por la puerta.

—Mierda —mascullé, pasándome una mano por el cabello.

—Dijiste una palabra de adultos, papi.

Miré hacia Lily y traté de sonreír, pero no estaba seguro de que fuera más que una mueca.

—Lo sé, princesa. Lo siento.

Ella inclinó la cabeza.

—¿Estás enojado con mami?

—Oh. No, cielo. No. No estoy enojado con mami. Todo está bien.

Era una mentira, pero no quería preocuparla. Todo no estaba bien. Ni por asomo. Bella ni siquiera me miraba. ¿Cómo había jodido las cosas tan mal?

—Ya terminé, papi.

Me sobresalté y dejé caer mi cuchara otra vez.

Iba a ser un día jodidamente largo.


¡Hola!

Gracias por leer. Bella no regresó a terminar lo que empezaron :( ¿Qué les pareció el capítulo?

Gracias por los reviews del capítulo anterior: tulgarita, sofiarp, Pera l.t, Peyci Cullen, krisr0405, cavendano13, EmmaBe, bbluelilas, Sther Evans, debynoe, Vanina Iliana, Melania, Pili, Belli swan dwyer, Sully YM, Tata XOXO, Noir Lark, Cary, Yoliki, Grina, Sheei Luquee, jupy, kaja0507, Lady Grigori, Chayley Costa, Noelia, solecitopucheta, Caniqui, Merce, somas, liduvina.

¡Hasta el próximo capítulo!