Capítulo diez:
-Sorpresa-
La calidez que le transmitían los suaves labios de la rubia le impedían poder apartarse de ellos. Aunque aquello, Rachel, podría usarlo perfectamente como una excusa, ya que no sólo aquella cualidad de la rubia le negaba separarse, sino que la morena, simplemente, no quería dejar de sentir de aquella forma a Quinn.
Jamás imagino que al llegar a aquel lugar le sucediera algo así. La diva no estaba en busca de nuevos romances porque, precisamente, ella venía dispuesta a sacar de su vida aquello, al menos, con lo que respectaba con Marley.
Nunca pensó que terminaría haciéndose cargo de un club de coro en un establecimiento escolar, y menos aún que una de aquellas estudiantes terminara haciéndola sentir de aquella manera.
Segura y desprotegida, a la vez.
Segura porque al tener más experiencia que la rubia, en lo que con la vida se refiere, podría saber manejar la situación que se le presentara, y más aún cuando se trate de una circunstancia un poco complicada.
Desprotegida debido a que, aunque tratara de evitarlo o negarlo, sentía miedo y preocupación que su corazón volviera a sufrir de una manera parecida... o peor.
Aunque en el instante en que besó a la rubia, supo que la desilusión que se llevó con Marley terminaría sucediendo de una u otra forma... se dio cuenta que el sentimiento por su ex pareja no era lo suficientemente intenso para alargarlo por un ínfimo tiempo más.
Y si en aquel momento no estuviera perdiéndose con el exquisito olor de la rubia, podría haberse dado cuenta que su quiebre con Marley ni siquiera le afectó a gran escala.
Todo pasaba por algo, y si ella debía estar allí en ese momento, era exactamente por alguna razón.
Si la vida le tenía planificado conocer a Quinn, tenía su motivo, y ella estaba más que dispuesta a darle la bienvenida a, su vida, la rubia que en ese momento se disponía a abrazarla.
-Necesito que mi corazón se controle... siento que se me saldrá en cualquier momento- murmuró sin aliento, incapaz de deshacer el abrazo.
-Te... te entiendo, yo estoy igual- suspiró a la vez que se decidía a rodear suavemente con sus brazos la cintura de la rubia -es peligroso tenerte tan... cerca- aseguró perdiendo su mirada en la de la porrista mientras levantaba a la rubia, y ésta última entrelazaba sus piernas por las caderas de la diva -tendré que dejarte aquí- la depositó sobre el piano -así tus labios están más apartados de mí, y no corren peligro que... que te los quiera arrancar...-
La rubia se quedó sin palabras mirando a la diva mientras trataba de calmar su respiración que se había vuelto pesada tras el nerviosismo que le había provocado lo dicho por la morena.
-tal vez desean que los arranques- murmuró inclinándose para acercar sus labios a los de la diva.
-No, Quinn... es... es peligroso- miró la puerta del salón, dándole a entender a la rubia.
La porrista dejó escapar un suspiro -es impresionante que tu cuerpito haya podido levantarme- cambió de tema.
-Quinn...- la miró fijamente a los ojos a la vez que le entregaba, imperceptiblemente, suaves caricias en las piernas de la rubia -no tienes idea las cosas que este cuerpito es capaz de hacer- visualizó tragar fuertemente a la rubia a la vez que desviaba su mirada a otro punto del salón.
-¿Cómo quieres que no trate de besarte si lo único que haces es provocarme con las cosas que dices?- se bajó del instrumento -no sabes lo que tus acciones me hacen sentir justo aquí- tocó el lugar en donde se encuentra el corazón de la morena, posteriormente a haberla acorralado contra el piano -tampoco te haces una idea de lo que tus palabras me provocan desde -susurró, deslizando su mano detrás del cuello -aquí, y me viaja por todo esto -comenzó a desplazar, casi imperceptiblemente, su mano hasta la parte baja de la espalda de la diva.
-Quinn- suspiró con los ojos cerrados, tratando de buscar los labios de la rubia.
-No, Berry- depositó su dedo índice sobre los labios de la diva, haciéndola reaccionar -es peligros...- no continuó porque la morena había apartado cuidadosamente la mano de la chica, y volvía a callarla con sus ansiosos labios.
-No juegues conmigo, Quinn- advirtió luego de tomar un respiro -yo no suelo perder... odio perder- espetó firmemente.
-Rach... necesitamos hablar de esto- emitió una vez que sus pensamientos comenzaban a caer a la realidad.
-Lo sé- murmuró inaudiblemente-¿Ahora?- cuestionó jugando con los dedos de la rubia, previamente a llevarlos a sus labios, y depositarles delicados besos.
-lo antes posible- espetó perdiéndose en la acción –y si podemos hacerlo ahora, ¿qué estamos esperando?- alejó sutilmente una de sus manos para colocarle, detrás de la oreja, un mechón de cabello que le caía rebeldemente sobre un costado de la cara –sólo sé que no quiero pasar mucho tiempo sin poder volver a besarte- murmuró mirándola con una ternura incalculable.
-no eres la única- rió nerviosamente.
-¿No es la única en qué?- interrumpió Kurt junto a Mercedes -¿En llegar temprano al Glee club?- saludó a la morena, y se dirigió a las butacas con su amiga.
-Exacto…- murmuró levantando ambos hombros, y tomando levemente distancia de la rubia, mientras le daba una mirada de resignación a Quinn.
-Eh… profesora Berry- llamó la atención de la morena –estaba pensando que como Mercedes cantará And I am telling you i'm not going, yo podría cantar otro solo… soy bastante bueno en baladas, y… bueno, podríamos finalizar con un número grupal-
-Esperaremos a que lleguen los demás para conversar eso, ¿Bueno?- le sonrió al chico -¡Oh!, pero mira… ahí vienen llegando- comenzó a saludar a los chicos mientras hacían su entrada -¿Cómo están el día de hoy?- sonrió al escuchar los gritos de saludos de los chicos -¡bien!, me gusta verlos con tanto entusiasmo… yo también estoy así de… feliz- miró a la rubia, la cual bajó su mirada, sonrojada –Bueno, lo primero… como ya tenemos el solo de Mercedes para las Seccionales, quería saber si ustedes votan por otro solo, dueto, o canción grupal- los chicos comenzaron a gritar, lo cual comenzaba a transformarse en caos –Ok, al parecer todos quieres tener un solo… con esa actitud egoísta nadie lo conseguirá, ¿Entendido?- todos la miraron –estaba pensando que Quinn tiene una preciosa voz para una balada, además fue la única que no se puso a discutir cuando les hice la pregunta… de hecho sólo se movió para dirigirse a su asiento-
-Señorita Berry, disculpe que le diga esto pero lo único que lleva haciendo todos estos días es recomendar a Quinn para cualquier canción que se le ponga en mente, y no es que me moleste porque la chica blanca tiene una voz agradable, pero, por ejemplo, hay chicos de aquí que nunca han participado- espetó Mercedes.
-Mh… no me había dado cuenta de eso… trataré de remediarlo- le sonrió –Creo que es porque he tenido la cabeza en otro lado- rió sintiendo la mirada de la rubia clavarse en su piel -¿A quién propondrías tú, Mercedes?-
-No lo sé, ¿Tina, quizás?, tiene una gran voz, y…-
-¿Tina?, ¿Quién es Tina?- cuestionó extrañada para posteriormente ver a una chica levantar la mano –Oh… ya veo… eh, Tina… ¿Tú audicionaste?-
La chica asintió –Audicioné junto a Artie-
-¡Vaya!, ahora sí lo recuerdo- sonrió –tienes una voz muy fuerte y bonita… me gustaría oírte cantar en la competencia- la chica sonrió agradecida -¿Alguien tiene otra cosa que proponer?- alentó –Vamos, díganme, así nos vamos entendiendo bien-
-Yo… eh, estoy seguro que un dueto sería genial… un dueto de Quinn… junto a mí-
-Oh no, ni pensarlo- negó la diva.
-A mí, de hecho, me parece una buena idea- interrumpió Kurt ganándose una dura mirada de la morena.
-Bueno, a mí no… porque, no sé… pienso que puede traer problemas al interior del Club… ya saben… entre Fin y Sam…- se rascó la cabeza nerviosamente, mirando a la rubia.
-Por mí no hay problema- Finn levantó ambos hombros, despreocupado.
La morena tensó la mandíbula -¿Alguien que se oponga?- nadie espetó alguna clase de desacuerdo –Genial…- murmuró -¿Ya has pensado en la canción, Sam?- el chico asintió.
-I've had the time of my life- espetó, y la morena sintió que quería arrancarle la cabeza.
-¡Esa canción es genial!- gritó Mercedes –Yo moriría por cantarla contigo, tú voz calza perfectamente, pero la voz de la chica rubia también va bastante bien allí- la morena bufó.
-Bien, centrémonos en la canción grupal- trató de desviar el tema –Tengo varias opciones que se ven bastante bien… deberíamos ver qué tal nos va con ellas, ¿No?- los chicos asintieron interesados.
Llevaban una gran cantidad de minutos ensayando las canciones que la morena les había mostrado; Don't stop believin'- Journey, Man in the Mirror – Michael Jackson, ABC – Jackson. Había una gran inclinación por la primera y tercera opción, debido a lo bien que se lograban interpretar.
La morena buscaba cualquier excusa en el momento en que Sam le pedía ensayar junto a Quinn. En un momento llegó a mandar un mensaje a Jesse para que, por favor, hiciera su aparición en el salón, pero aquello no funcionó cuando tuvo que aceptar que el chico rubio junto a la chica que le había regalado una ronda de besos, que aún podía sentir, se pusieran a ensayar ya casi al final de la hora del ensayo.
No iba nada mal. La rubia evitaba al chico, incómoda, dándole miradas de aburrida a la morena, la cual sólo le devolvía amplias sonrisas, las cuales se esfumaron en el momento en que Sam vio que ya no quedaban compañeros, mas que ellos tres, y se decidió por lanzar a besar a la rubia cuando la canción se daba por finalizada.
Claramente, la morena se lanzó a separarlo, y después de reprocharle su actitud al rubio, salió del salón haciendo caso omiso a los gritos desesperados de la rubia. Sólo se giró para espetarle un decidido "evidentemente, ustedes dos necesitan conversar".
-¡¿Eres imbécil?!- se lanzó contra el rubio -¡¿Por qué mierda has hecho eso?!- el chico la miró extrañado –Creí que podríamos ser amigos pero tú, con esa actitud jamás lograrás que me quiera acercar a ti, ¿Lo entiendes?-
-Tranquila, Quinn… claro que lo entiendo- balbuceó nervioso –Lo que no entiendo es por qué ella ha reaccionado así- hizo un movimiento con su cabeza hacia el lugar por el cual se había ido la morena.
-¡Eso no te interesa, maldita sea!… ahora quiero que te vayas de aquí- miró al chico -¡Vete!, porque estoy segura que no quieres conocer a la maldita e imponente Quinn de la cual, por cierto, no estoy muy orgullosa- Lo miró con furia -¡Largo!- suspiró al escuchar la puerta cerrarse, y anunciar la salida del rubio.
-¿Quinn?- La chica levantó la cabeza, y se encontró con Jesse mirándola desde la puerta
-¿Jesse?, ¿Qué haces aquí?- Se acercó al chico.
-Rachel me ha mandado un mensaje…- vio a la chica suspirar mientras clavaba su mirada en el piso –Me la encontré hace unos minutos allí fuera-
-¿Sigue ahí?- preguntó rápidamente, luego de visualizar inmediatamente al chico.
-Mh… me temo que no-
-Oh… ok- espetó desilusionada –creo que está molesta conmigo-
-La verdad es que sí parecía molesta, pero si hubiese sido contigo me lo hubiese dicho, así que no te preocupes- animó a la chica –mejor ven, acompáñame-
-¿A dónde?- cuestionó siguiendo los pasos del chico
-A cumplir con lo que me ha pedido Rachel-
-¿Rachel te ha pedido algo que me incumba a mí?- preguntó ilusionada.
-Ya verás-
Obviamente se había molestado, pero no con la rubia. Aquel chico Sam la estaba sacando de quicio… cada vez que podía se acercaba más de lo que debía a la rubia, y aquello no le agradaba para nada. Tendría que tomar acciones al respecto.
Pero aquello prefirió ignorarlo.
En el momento en que le envió el mensaje a su amigo, se preguntó por qué lo había hecho… Jesse no podía hacer nada ahí para evitar que Sam se acercara a la rubia, pero sí podía hacer otro tipo de cosas, así que luego que aquello se le pasara por la mente, y le enviara otro par de mensajes al chico, decidió cambiar su estado anímico.
La tarde prometía un buen momento.
Al llegar a su hogar, corrió rápidamente a su armario a visualizar qué tipo de vestimenta usaría. No podía encontrar lo que ella andaba buscando hasta que lanzó una mirada a su cama, allí se encontraba un hermoso vestido negro adjuntado a una nota firmada por Jesse.
"Procura pasarla bien, y ser feliz. Estaremos allí dentro de media hora… Preparé algunas cosas, encuéntralas en la cocina ;). Por cierto, el vestido ese celeste que nunca usaste está guardado en la parte de arriba de tu armario, eres enana y necesitas alguna silla para encontrarlo. Tú sabrás que hacer con él…" – Jesse"
Definitivamente amaba a su amigo.
Besó la tarjeta del chico, y se dirigió a la cocina, posteriormente de sacar el vestido que el chico hacía mención en la nota, y depositarlo en una mesita que estaba en su sala de estar.
Luego de verificar lo que su amigo había preparado, caminó con una sonrisa al lugar en que había dejado el vestido. Comenzó a mover unos cuantos inmobiliarios, y una vez que vio que todo estaba listo, se fue directo a su habitación a buscar el vestido negro, y posteriormente se dirigió a la habitación de su amigo a prepararse.
-¿Puedo, ya, quitarme esta cosa?- hizo el amago de desabrochar un lienzo que cubría sus ojos.
-Mh… en 3… 2… 1, sí, puedes quitártelos- sonrió al ver a la diva espiar desde la segunda planta de la casa.
-¿Qué hacemos aquí?- preguntó preocupada.
-Bueno… Rachel, resumidamente, me pidió que te distrajera mientras preparaba las cosas para su cita-
-¿Cita?- abrió los ojos impresionada -¿Conmigo vestida así?- Señaló su uniforme de porrista.
-Oh, no te preocupes… a Rachel le encanta verte con ese traje- rió al ver a la chica sonrojarse –Estoy bromeando, estoy seguro que ella tiene todo preparado- sonrió –Ten- le pasó las llave de la casa –Te debe estar esperando- la invitó a salir –Vamos, no estés tan nerviosa… es sólo una cita-
-Ya… sólo una cita- murmuró bajándose del vehículo.
-Pásenlo estupendo, chicas- y sin decir más, se retiró del lugar.
La rubia inhaló y exhaló varias veces, tratando de calmar su estado.
-Ok, Quinn, tranquila… tú puedes… todo saldrá bien- exhaló por última vez todo el aire retenido en sus pulmones, y se decidió a abrir la puerta.
Lo primero que se encontró fue una nota, acompañada de lo que parecía un vestido.
"Con lo que te llevo conociendo, estoy segura que no te sentirías cómoda para la ocasión. De todas formas la situación lo amerita. Ponte este vestido, siéntete como en casa, todo el primer piso es tuyo, hasta que tú me hagas saber lo contrario. Por cierto, mi habitación es la primera que encuentras a la derecha, úsala si te sientes más a gusto allí.
Estaré esperando que me llames para así empezar con nuestra cita… nuestra primera cita. -Rachel Barbra Berry.
Descargo de responsabilidad: Los personajes nombrados en esta historia no me pertenecen.
Me preguntaron cuántos capítulos tendrá la historia... supongo que aproximadamente unos 30, pero prefiero que no se fíen de esto porque no lo tengo muy claro.
Y espero mañana o el miércoles actualizar nuevamente... ya que el mismo miércoles estaré de viaje, y no actualizaré muy seguido por unos siete a diez días.
Saludos, y gracias a los que comentan, y siguen la historia. :)
