Primero que nada agradezco muuuucho sus reviews, de verdad… me inspiran a seguir quebrándome la cabeza…

Bueno, estuve dudando cómo continuar esta historia para que no se volviera tediosa ya que en los 2 capítulos anteriores del primer año transcurrido se me empezó a cerrar el panorama en cuanto a situaciones interesantes y no quiero aburrir a nadie, así que seguiré resumiendo los lapsos de tiempo en los que sienta que no hubiese podido pasar nada interesante pero espero que mi bloqueo pase pronto…

También les aviso, en los próximos capítulos no escribiré casi de Ga Eul, Yi Jung y Woo Bin pero no he descartado poner sus POV en un futuro… ah! Y consideré usar un personaje que tuvo su participación "antagónica" pero que me gustó por lo que lo incluiré a partir de este capítulo, espero les guste, si no, espero sus comentarios.

Sin más rollo mareador, a leer!

Capítulo 11 – CAMBIOS (Parte 1)

Jan Di POV

Después de mi ingreso a la universidad mi vida definitivamente cambió. El abuelo tenía razón cuando me decía que tendría que tomar decisiones en cuanto a mis rutinas porque por más que quisiera no podría abarcar todo. Quise probarle que mientras tuviera determinación lo lograría pero definitivamente los mayores tienen la razón la mayoría del tiempo y más pronto de lo que imaginé tuve que definir mis prioridades ya que entre el estudio, dedicar tiempo a los trabajos de investigación, el trabajo en el restaurante y las horas en la clínica no me quedaba tiempo casi ni para descansar así que después de meditarlo, la balanza se inclinaba a dejar mi trabajo en el restaurante, ya que no renunciaría a mi sueño y el tiempo en la clínica me beneficiaba por la experiencia que poco a poco podía ir adquiriendo, aunado a que realmente ya no necesitaba el trabajo. Mi padre, después de todo lo sufrido aprendió la lección y ya llevaba un tiempo siendo una persona responsable, cuidando la economía del hogar, además, el abuelo tenía un tiempo que, aunque yo no quería aceptar, remuneraba mi trabajo en la clínica.

Antes de tomar una decisión definitiva necesitaba un buen consejo, pero no podía venir de cualquier persona, ya que sabía que si lo hablaba con mi madre ella argumentaría que para elevar el estatus de los futuros parientes de Jun Pyo debía haber más ingresos a la casa. Por su parte, el hablarlo con Jun Pyo nos habría puesto en una discusión casi interminable ya que sabía que su plan sería querer aportar económicamente, cosa que yo no aceptaría por ningún motivo. Así que recurrí a la única persona que sabía que me daría un buen consejo libre de reproches, Ji Hoo sunbae. Su consejo fue sencillo pero convincente:

- Sabes que quiero lo mejor para ti, cierto?

- Sí sunbae, por eso es por lo que estoy pidiendo tu consejo, estoy echa bolas y no sé si me estoy precipitando.

- Precipitando?... a decir verdad, creo que estabas tardando en dar tu brazo a torcer

- Sunbae…

- No dudo de tus capacidades, no me malentiendas. Conocí y recuerdo a una muy valiente y trabajadora Jan Di que atravesó por una crisis muy grande y aun así no se rindió. Conozco que tu determinación es enorme, pero recuerda lo que ha pasado cada vez que quieres exceder el límite de tus fuerzas. No hace mucho tiempo saliste de esa situación y aunque de verdad haces falta en casa, no quisiera verte enferma de nuevo…

Con todo el dolor de mi corazón dejé el trabajo en el restaurante de avena. Eso implicó pasar menos tiempo con Ga Eul, pero aun así al hacerlo podía de vez en cuando separar unas horas para vernos sólo nosotras y ponernos al día, ya que los fines de semana pasábamos tiempo con los chicos pero no era lo mismo cuando lo que se quiere es un tiempo de chicas.

La rutina de comunicación con Jun Pyo también cambió. Por la misma saturación en mis tareas y en las suyas ya no podíamos hablar tan seguido como queríamos. Pasamos a hablar sólo una vez al día cuando al principio hacíamo llamadas diarias y tiempo después nuestras tareas se volvieron tan pesadas que ya sólo hablábamos los fines de semana pero ambos estábamos consientes que alcanzar nuestros sueños implicaba esfuerzo y sacrificio. Fue difícil adaptarnos pero lo estábamos logrando.

Ji Hoo POV

Buscaba adaptarme a la ausencia de Jan Di en casa pero por más que me esforzaba no dejaba de sentir el vacío que ella dejó. Tal vez estaba siendo exagerado. Podía verla en la universidad en los pocos momentos libres que teníamos, y después podía pasar algo de tiempo con ella en la clínica del abuelo, pero sentía que eso no era suficiente. Odiaba saberme tan posesivo y sobre todo sabiendo que no tenía ningún derecho de sentirme así, ya que entre ella y yo no había más que amistad. Aun así, agradecía que ella siguiera confiando en mí cuando tenía algún problema, o simplemente cuando deseaba ser escuchada.

Lo que me gustaba más de mi rutina por esos tiempos eran los fines de semana ya que era cuando más podía verla y es que el que su familia me siguiera incluyendo en sus planes de fin de semana era algo que realmente me divertía. No era que todos los fines de semana tuvieran planes especiales, pero era tan divertido que por simple que fuera, por su esencia, el pasar tiempo con ellos lo que hiciéramos se hacía especial.

Por otro lado también me gustaba que podía compartir tiempo con el abuelo fuera de la clínica y de los planes de la fundación. A veces incluíamos a Jan Di en esos planes, otras veces solo era tiempo de abuelo-nieto pero fuera como fuera eran momentos gratos y de mucho aprendizaje. En este tiempo había podido darme cuenta que mi abuelo era muy sabio. Había tenido sus errores en el pasado pero por lo general era una persona recta y humilde a pesar de ser alguien de renombre. Bastaba ver su conducta con la gente que asistía a la clínica por ayuda para darse cuenta que no era como los demás ex políticos ó personas que tienen cierta importancia pública. Por eso, su ejemplo, sus consejos y su percepción de la vida me hacían ver todo con más claridad. En definitiva había sido difícil para mí perdonar su abandono pero el trato diario me enseñó que no lo había hecho por los motivos que siempre pensé mientras lo culpaba. Eso y por supuesto la intervención de Jan Di en conjunto ayudaron a que me volviera muy unido a mi abuelo y a que pudiera reconocer que lo quería y que era feliz al tenerlo de nuevo en mi vida.

Las reuniones de F4 seguían siendo parte importante de cada fin de semana y es que tuvo que hacerse así, reuniones semanales por la carga de actividades que cada uno de nosotros tenía, a menos que hubiera algo que ameritara una reunión extraordinaria, ya fuera cumpleaños, alguna cosa especial que celebrar o que alguno necesitara ayuda en algo, pero eso era raro ya que hasta en eso nuestras vidas habían cambiado, ya no estábamos metidos siempre en el ojo del huracán. Por otro lado, mi comunicación con Yi Jung y Jun Pyo no era tan frecuente como lo era con Woo Bin pero aun así estaba enterado de lo más trascendental en sus vidas gracias a Ga Eul y Jan Di.

Jun Pyo POV

Después de dos años transcurridos al fin me había adaptado a todo mi entorno. No fue fácil. Los días en la universidad ya no eran tan tediosos para mí pero por mi forma de ser selectiva no contaba con ningún amigo aún después de todo ese tiempo transcurrido. Siempre fui muy testarudo por lo que no aceptaría abiertamente que necesitaba compañía, pero no sólo compañía de personas que me rodearan, sino me hacía falta constantemente un amigo en quien confiar, con quien platicar, salir, divertirme. Sentía que lentamente me estaba convirtiendo en Ji Hoo sólo que en una versión un tanto más amargada y dura y es que no ayudaba el disminuir mi comunicación con Jan Di por todas las actividades que teníamos los dos. Por fortuna, aunque tampoco lo admitiría en voz alta un día, en una reunión de sociedad a las que estaba obligado a asistir por negocios me topé de frente a nada más y nada menos que Ha Jae Kyung. Fue muy efusiva al saludarme, parecía que realmente le daba gusto encontrarme. Jamás pensé que podría ser así si llegábamos a encontrarnos, mucho menos después del intento de boda y de las consecuencias que imaginaba tuvo que enfrentar con sus padres por dejarlos en tal ridículo público.

- Goo Jun Pyo!... qué haces aquí? – dijo mientras me daba un abrazo fuerte

- Mono… – tuve que morderme la lengua debido a las personas que nos rodeaban, -perdón… quero decir, Ha Jae Kyung, yo vivo aquí, qué haces tú aquí?

- Disculpen! – se dirigió a las personas que nos rodeaban y parecían tomar algo de interés en nuestras reacciones, - Goo Jun Pyo y yo nos conocemos de algún tiempo pero tenía mucho que no nos veíamos y como imaginarán, tenemos mucho qué platicar… - hizo una leve reverencia y se volvió a mí, - Vamos!

Juntos fuimos a una pequeña sala contigua al salón donde estaba la reunión donde había menos ruido y menos concurrencia y donde se podía hablar más cómodamente.

- Así que vives aquí?... porqué?... desde cuándo?... y Jan Di?... no vino?... dónde está?

- Mono! – dije en un fingido tono molesto, me alegraba verla pero debía disimular, - me dejarás responder alguna de las preguntas que lanzaste?

- Si! Responde rápido…

- Vivo aquí desde hace como 2 años, por negocios, ya sabes… Jan Di, en Corea… – dije mientras mi voz se iba apagando.

- Cómo que en Corea? No me digas que ella y tú terminaron! Les dije que debían pedirme permiso para hacerlo!

- No! Cómo se te ocurre! No terminamos mono, como siempre, haciendo conjeturas antes de tiempo!

- Entónces?

- Te importa si salimos de aquí?, – pedí casi en tono de súplica – te contaré pero no aquí…

- Bien, vámonos!

Nos dirigimos a un lugar no muy lejano. Entramos a un edificio y de pronto nos encontramos en la sala de su departamento. Era un lugar elegante como era de esperarse siendo de la familia que era. Me ofreció algo de beber y se sentó en el sillón frente a donde estaba yo, expectante de lo que le fuera a contar. Así que sin más comencé. Tenía mucho tiempo que no platicaba así con nadie. Creo que solo podía conversar de esa manera con Ji Hoo, pero realmente necesitaba hablar y hablar por todo lo que no lo había podido hacer con ninguna persona de ese lado del mundo. Le quise hacer un resumen pero no fue posible porque ella preguntaba los detalles, así que la plática se extendió por horas, hasta que realmente estaba fatigado y me dí cuenta que en verdad había vivido mucho en ese tiempo que no nos veíamos, así que me despedí pero quedamos de vernos al día siguiente para terminar de ponernos al corriente.