-No, ella no es ningún boleto papá. Ella es mi prometida- le dice decidido y echando humo por los poros.

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-¿qué dijiste?- pregunta un Carlisle desconcertado. –Lo que oiste, me voy a casar- responde Edward al tiempo que va al salón donde se encuentra reunida la mayoría de las personas.

Por otra parte, Isabella sigue recorriendo la casa hasta que un empleado de aspecto latino, de baja estatura y contextura gruesa le tranca el camino mostrándole una bandeja llena de canapés. -¿Gustas algún bocadillo?- sonriendo amablemente.

-No, estoy bien. Muchas gracias. Es por la textura, no como pescado- dice sonriendo falsamente.

-pero si lo probaras- le dice el mesonero al tiempo que le introducía uno de los bocadillos en la boca dejándola con las mejillas infladas. Isabella mastica intentando no vomitar y asiente con la cabeza. En ese momento Edward llama a todos los asistentes a la fiesta para que se acerquen y escuchen lo que tiene que decir. –Isabella y yo nos vamos a casar- la aludida escupe el bocadillo y se lo deja pegado en la cara y camisa del mesonero. –Lo siento- dice ella, al tiempo que se limpia la boca con una servilleta. –Descuida, es de lavar y usar- le dice él con voz entrecortada.

Todos los invitados ven sorprendidos a Edward –Sí, así es. Linda ¿Dónde estás?- "bien, salgamos de esto de una vez". Isabella se asoma por una esquina un poco asustada "¿así que este es el momento perfecto? Para unas cosas es inteligente pero para otras…" –Ven aquí calabacita- la insta haciéndole señas con las manos. Ella se acerca con su sonrisa diez y se sitúa junto a él. –Aquí está damas y caballeros- Todos aplauden a los prometidos y sacan la champaña.

-¿Así que esta es tu perfecta idea de decir que estamos comprometidos? Fue brillante, muy oportuno- Le dice Isabella sin dejar atrás el tono de sarcasmo. A lo que él asiente.

-Edward, hola- Dice una chica rubia de ojos azules y sonrisa radiante.

-Tanya, hola. Que alegría encontrarte- Él se acerca a darle un efusivo abrazo. –No sabía que ibas a estar aquí-.

-Pues tu mamá quería que fuera una sorpresa y ¡Sorpresa!- le dice sonriendo. Voltea la cara y ve hacia Isabella –Estamos siendo muy groseros, hola-.

Se acercan hacia ella –Ella es mi ex.. ah..- trata de decir Edward. –Soy Tanya- tendiéndole la mano y con la misma sonrisa de antes. Isabella le responde el saludo, los ve a los dos y sonríe entendiéndolo todo.

-Pues felicidades en serio. ¿Me perdí la historia?- pregunta la rubia mirandolos. -¿Qué historia?- preguntan al unísono. –De cómo te le propusiste- dice esta vez mirando sólo a Edward. Esta vez la boca de los dos formó una gran O.

-La propuesta de un hombre dice mucho de su carácter- Dice Abu desde su lugar en el sofá. Los prometidos asienten sin saber qué otra cosa hacer.

-Nos gustaría mucho escuchar esa historia, Edward ¿nos la cuentas?- Pregunta Esme con su habitual dulce sonrisa.

-Saben qué. Isabella adora contar esa historia así que la dejaré hacerlo- le palmea el hombro mientras se dirige al sofá donde estaban Abu y Esme, y se sienta en el brazo de éste. Isabella se acerca despacio mientras piensa en una historia para contarles pero no se le ocurre nada. –wow ¿Por donde comienzo?- dice mientras se recarga del respaldo de una silla cerca del sofá.

-Bien, ok. Pues… ahmm- Es lo único que consigue decir mientras sigue pensando en algo y ve a Edward achicando los ojos. –Edward y yo… Edward y yo íbamos a celebrar nuestro primer aniversario juntos, y yo sabía que me iba a pedir matrimonio. Estaba asustado, petrificado, asi que empecé a dejarle señales aquí y allá porque sabía que no tendría el valor de hacerlo- dice mirándolo con burla en los ojos. –No sucedió así exactamente- intervino Edward antes de que siguiera ridiculizándolo. –Ah ¿no?- "querías que contara la historia ¿cierto? Pues aguántate".

-no, porque sí me di cuenta de sus señales- dijo dirigiéndose a Abu y Esme –Es que esta mujer es igual de sutil que un cañón- todos se ríen e Isabella le hace una mueca. –Lo que me preocupaba realmente era que consiguiera la pequeña caja- afirmó Edward.

-Aww la pequeña caja de papel que él hizo. Con la que se tomó el tiempo de cortar pequeñas fotos suyas sí- Decía haciendo la forma de la caja con las manos, mientras Edward la veía con cara de desconcierto. –Las pegó por toda la caja, era tan hermosa. Así que abrí esa pequeña caja y volaron lindos corazones de confeti que él mismo hizo y cuando se dispersó, en el fondo vi el más hermoso y grande…- Edward la interrumpió. –Nada, sin sortija- todos lo miraban desconcertados –Pero en la caja bajo toda esa basura había una nota escrita a mano con la dirección de un hotel, fecha y hora, como lo hubiera hecho Humphrey Bogart, masculino. Naturalmente ella creyó que…-

-Creí que estaba viendo a alguien más, fue un momento difícil para mí. Aun así fui al hotel, llegue allí y toqué pero ya estaba abierta, así que abrí la puerta y ahí estaba-. Cuenta mientras gesticula con las manos.

-Estático- interrumpe Edward.

-Incado- dice ella

-Como un hombre- replica él

-En una cama llena de pétalos de rosas, en traje. Su hijo, su hijo- Dice Isabella asintiendo dirigiendo su mirada hacia una incredula Esme. –Hacía de todo para poder controlar las lágrimas. Y cuando logró controlarse y finalmente respiró me dijo Isabella…- La expresión que tenía Edward era de incredulidad, enfado y un poco de risa definitivamente el plan no le salió bien "me encanta la mente de esta mujer… ¡no, claro que no! ¡Esta mujer es el diablo!"

-¿Te casarías conmigo? Y ella dijo sí, fin. ¿Quién tiene hambre?- reaccionó rápidamente antes de que siguiera con aquella ridícula historia. Se escucha un wow al unisono e Isabella asiente mirándolos a todos con una sonrisa mientras asiente con la cabeza.

-Esa es una linda historia- comenta Esme sonriendo pero un poco sorprendida.

-Hermosa- dice Edward mirando a Isabella a lo que ella afirma.

-Oh Edward eres tan sensible- Dice Abu tomando la mano de Edward mientras él gira la cara hacia Isabella y le dedica una falsa sonrisa más parecida a una mueca.

-Confeti hecho a mano- confirma Esme a lo que Isabella le hace un gesto con las manos de romper su corazón. En ese momento alguien grita "dense un beso" y todos se unen a éste animándolos a que lo hagan.

Edward se niega pero todos siguen pidiendo que lo hagan, asi que toma la mano de Isabella y le da un pequeño beso en ella. "Oh por Dios. Esto es lo que me faltaba" pensaba ella mientras trataba de forzar una sonrisa. En la boca, vamos bésala volvió a decir la misma persona, todos empezaron a golpear sus copas pidiendo un beso.

-¡Ok! Querida- dice acercándose a Isabella. –Hazlo rápido- le dice ella entre labios. Finalmente se dan un besito rápido al final del cual hacen gestos de picardía hacia el público.

-Eddie, dale un beso de verdad- dice Abu medio molesta.

-Solo hazlo, hazlo- susurró Isabella mientras se volteaba hacia él. –Bien- en seguida se acerca hacia ella y la besa, de verdad. Al principio no se sintió nada especial, pero en cuestión de segundo cambió por completo se volvió en un beso real por 5 segundos se olvidaron de que estaban actuando y lo disfrutaron hasta que el sonido de los aplausos y vitoreos hicieron que volvieran a la realidad. Los dos se separaron y giraron hacia los invitados, con expresión de desconcierto.

Abu se acercó a ellos para darles un abrazo mientras les expresaba lo feliz que se sentía por los dos. Luego de un par de horas el ultimo invitado se marchó a su hogar, así que Esme les mostro la habitación que les tenía preparada. Como toda la casa esta contaba con paredes de madera, y una puerta panorámica que daba hacia un pequeño balcón con una vista de sueño. Tenía su propio baño y junto a este un armario en donde se guardaban las toallas.

-Wow, esto es hermoso, y la vista- dice Isabella mientras ingresa a la habitación. –Y la cama- señala Abu. –Exquisita, exquisita cama- afirma mientras asiente y ve hacia el objeto -¿Dónde dormirá Edward?.

-Ay linda, no nos hacemos ilusiones de que no duermen en la misma cama ¿cierto? Así que dormirán juntos- dice Esme riendo.

-Ah que bien, porque nos gusta acurrucarnos ¿Verdad tesoro?- Dice Isabella con un intento de sonrisa a lo que Edward responde automáticamente con un si. En ese momento entra un perrito blanco muy peludo, ladrando y brincándole a Isabella. Ella asustada se agarra del brazo y hombro de Edward. Él ve al perrito y lo carga en seguida.

-Es Jake, los siento Isabella. Lo acabamos de rescatar del albergue y aun lo están entrenando.- explica Esme mientras acaricia al can. –Por favor no lo dejen afuera o las águilas lo atraparían- Dice Abu muy seria. Edward le habla al can con voz amorosa.

Esme les señala el armario de las toallas y Abu les enseña la fábrica de bebes por si les da frio en la noche y se la entrega a Isabella quien se la da a Edward para que la coloque en alguna parte alejada de la cama pero él no le hace caso y la coloca en ésta. Esme y Abu se despiden y desean buenas noches.