Nota: Mil perdones por no actualizar. No tengo vida, mucho mucho trabajo. Luego me dieron sugerencias y le di un pequeño giro a esto. El capítulo es breve y abre cuestiones que responderé en el próximo (que comenzaré a escribir ahora mismo). Si no actualizaba hoy me tardaba otro mes más. Espero me comprendan

11. La fuerza del sino

"A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo", Jean de la Fontaine

Dos meses.

Cualquier persona normal se hubiese comenzado a sentir mejor luego de esa cantidad de tiempo, más aun considerando la rutina que él llevaba. Steve, no obstante, no era una persona normal. Si lo pensaba bien, incluso antes del suero, él ya no era precisamente igual al resto, ya sea porque su apariencia y vitalidad le dejaban en desventaja o porque tenía esa manía de querer hacer cosas que iban más allá de su poder de ciudadano común sin conocer el significado de "rendirse".

Setenta años después, seguía siendo un ciudadano común incapaz de rendirse, pero al menos tenía la fuerza necesaria para hacer frente a todo. A casi todo. dos meses y dos semanas habían pasado. Algunos atentados de Hydra , tiroteos en Stark Industries de Francia y Valencia; dos ataques incendiarios menores en instituciones gubernamentales, un hackeo a un banco y otros incidentes menores que se sumaban a la amenaza mayor. Tony, pese a su intelecto y experiencia con las máquinas, era incapaz de descifrar quien había violado tan hábilmente las brechas informáticas del banco, de sus cuentas bancarias. Natasha estaba convencida de que no era la misma mente tras los diversos escándalos y estaba determinada en darle alcance a cada una.

Cualquier persona normal se hubiese sentido sobrepasada por esas situaciones al punto de no tener cabeza para pensar en nada más que no fuese en el cáos y en la necesaria lucha que eso desataba . Pero Steve Rogers no era normal y no podía dejar de contar los días desde que Loki se había ido, ni siquiera cuando su cuerpo – automatizado para sobrevivir - evadía disparos o mientras evacuaba el Hotel Plaza durante el ataque de bombas de ruido y corte energético que interrumpió el congreso de empresarios.

En la evacuación muchos abrigos se perdieron, pero nadie puso demasiada atención hasta que en menos de veinticuatro horas, todos los que perdieron su billetera o móvil se encontraron con millones robados directo desde su cuentas. Steve no era capaz de entender como en este mundo era capaz de vulnerarse tan fácilmente un sistema tan delicado, solo con conocer unos dígitos y tener un manejo inteligente de la tecnología.

Con esto se confirmaba su creencia. Toda la tecnología se volvía contra el hombre, en algún punto.

Tony se hizo cargo de rastrear los robos con el fin de buscar al responsable del atentado. Pero aparentemente había sido hecho desde una escuela primaria en Texas y allí por más que se interrogó estudiantes, docentes, o a cualquiera que hubiese estado allí, nadie sabía nada. Steve no le daba demasiadas vueltas al asunto. Seguía su entrenamiento, su persecución de pistas sobre Hydra y su conteo de tiempo. Iban ya seis meses sin tener ninguna noticia de él.

Era como si se lo hubiese tragado la tierra. Pasó la navidad, el año nuevo, llegó el verano y Loki no se dignaba a dar señales de vida. Tony hizo el intento de presentarle a algunas personas, unas chicas que trabajaban para él; una maestra de yoga, una pediatra. Steve ya no sabía en qué tono decirle que no estaba de humor para eso, y de todos modos, el ingeniero no lo hubiese entendido. No era posible que alguien no estuviese de humor para salir con una chica de "altas proporciones y bajos estándares morales", como él había dicho.

Pero Steve no se puso hacer el ánimo para eso ni siquiera cinco meses después.

Al menos ya en ese punto podía notar ciertos avances. Definitivamente había sobrevivido, había aprendido a trabajar, a vivir menos distraído, a estudiar; a pintar lo que se le viniese en mente o más o menos espontaneidad. Había aprendido a conversar con sus compañeros de equipo y a reírse sin que todo eso dependiese de la presencia de una persona. Eso no significaba que no estaba constantemente deseando que esa persona volviese, aunque significase perder ese poco y nada de libertad y autosuficiencia que había construido.

Al principio sus visitas a la biblioteca estaban completamente vedadas, por mantener su salud mental, no obstante, se dio cuenta de que si su sanidad era tan frágil que dependía del un recurso tan ridículo como la evasión entonces tenía que hacer algo para repararse. El primer desafío a sus heridas fue ir a pedir una novela, había pasado ya el tiempo suficiente; Lucy le recibió como quien encuentra a un viejo amigo, le preguntó por su trabajo y su estudio.

Steve nunca le dijo que estudiaba, pero seguro "él" lo había hecho y ella había tomado la información como algo válido de preguntar aunque no hiciera mención del ausente en ningún momento. El soldado quiso tomar el hábito de ir a ayudarle por la mañana, de forma tácita, como una especie de terapia de shock, pero por más que se obligase a adormecerse se dio cuenta de que obligarse era traicionarse a sí mismo y que lo más sensato era aprender a vivir con la herida. Ir a correr, a comer con sus compañeros, ir a tediosas reuniones, ver a Lucy, escuchar sus discos, terminar sus tareas de la escuela de arte hasta que de pronto vio que ese pese terrible que era Loki pasó a ser parte de sí. Ya no interrumpía su rutina hasta el punto sepultarlo.

Y esperaba que en el caso de él fuese igual.

Desde la terraza de la torre Stark, con una lata de soda en la mano, Imaginó a Loki caminando por una ciudad, subiendo a un bus, o un tren; lo imaginó llegar a un departamento o una pensión. Solo. Tal vez pobre. Tal vez no solo. Podría ser que estuviese actuando en algún teatro pequeño, o uno grande, era talentoso después de todo. Pensó en las personas que podrían estarlo rodeando, en cómo se podrían sentir encantados por su voz y su inteligencia; seguro los hacía reír con ganas.

-¿Aún piensas en él?- escuchó de pronto y dio un salto. Natasha se había materializado sigilosamente a su lado, como solo ella sabía hacerlo. Steve nunca se había podido acostumbrar a ese factor sorpresa, así que carraspeó, ahogándose con el sorbo de bebida que recién había tomado. La rusa le golpeteó la espalda y le hizo levantar los brazos para ayudarle a recuperarse.

-No sé de qué hablas-

-De Loki, el ex dios, el que destruyó la ciudad, el que vivió en tu casa más de un año, tu novio-

- No es mi novio, nunca fue... formalmente hablando.

-Ya, entonces era sin etiquetas, pero sí eran como casados, todos los deberes y ventajas de una pareja de casados – Natasha estaba intentando eso del pensamiento práctico con él. Steve también podía ser practico.

-Se ha ido- le recordó en voz alta, disparándolo, dejándolo sobre la mesa como una verdad definitiva mientras se perdía mirando hacia la noche de la ciudad.

La tranquilidad duró relativamente poco. Todo lo tranquilo que se puede estar en un edificio habitado por superhumanos que trabajar para una organización secreta de defensa que ha sido amenazada por una importante organización criminal nazi. Shield había dispuesto un satélite espía buscando potenciales mensajes encriptados que pudiesen delatar la posición del enemigo. Tuvieron tanta suerte como si no hubiesen hecho nada. Tony maldijo la tecnología alienígena que seguro estaban ocupando para mantenerse de incógnito.

Llegaron a pensar que si los recursos de Shield no podían dar con el objetivo entonces nada lo haría, hasta que llegó la noticia de un misil que había explotado en unas cavernas de la región de Siberia, dejando al descubierto las ruinas de una base militar de la cuál el gobierno ruso declaraba no tener idea. Natasha fue enviada con Clint, pensando que era un incidente internacional menor, su pronta llamada fue motivo de sorpresa y esta aumentó cuando desde el altavoz, el grupo escuchó.

-¿Recuerdan el misil Jericó que se vendió hace dos semanas en el mercado negro y que no pudimos rastrear?

Steve ya había comenzado a sacar conclusiones; Tony también estaba siguiendo la misma lógica y de pronto tenía una expresión que oscilaba entre el horror y el orgullo.

-Pues lo usaron para volar la mitad de una montaña y descubrir una base auxiliar de los chitauri. Los peritajes han dado como resultado que llevan al menos diez años instalados allí sin que nadie se haya dado cuenta.

¡Diez años!, ¿Cómo es eso posible, siquiera? Steve ya rechinaba los dientes y Bruce intentaba controlar con ejercicios de respiración ese pequeño golpe de adrenalina que se le estaba yendo directo al sistema nervioso.

-Era un refugio grande – explicó la espía con preocupación- pero no era la base principal. Acá solo había soldados, armas, vehículos, pero no había nadie importante ni bases de datos, acá estaban los músculos de la organización, la cabeza sigue estando en otra parte.

-Y ya saben lo que eso puede significar- comenzó Tony con cierta liviandad- En alguna parte del mundo hay un grupo de psicópatas nazis realmente cabreados.

Pasaron dos días cuando llegó el mensaje. Era simple, traía una serie de números y las palabras.

"Capitán, tenemos a su príncipe"