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Los días que siguieron Edward estuvo muy cercano a Bree, para los desconocidos era difícil notar que su relación era sólo una amistad. En la escuela se rumoreaba una posible relación entre ambos.
Bella Swan era un caso aparte, vivía acosando a la muchacha. No había día que no le hiciera pasar un mal rato. Le hacía jugarretas como desaparecer sus cosas hasta seguir esparciendo hojas de su diario. Esa mañana se le ocurrió la gran idea de colocar su rostro en la foto de una actriz porno y esparcirla por redes sociales.
Bree no parecía estar sobrellevando bien la situación, sus ojeras y su cabello desordenado le daban una apariencia aún más caótica.
- ¿Quieres algo? - le preguntó preocupado, no comía mucho y hablaba menos.
- No, estoy bien gracias. - le dedicó una sonrisa educada.
Edward suspiró.
La banda de la escuela pasó por el pasillo donde estaban, llenos de algarabía ya que habían sido seleccionados para el campeonato Nacional. Todos con sus uniformes negros con dorado tocaban sus instrumentos en los pasillos estrechos. Bree tapó sus oídos y se apretó contra su casillero, Edward se acercó instintivamente y colocó un brazo entre ella y la gente que pasaba. Su acción de protección no pasó desapercibida por Bree que lo tomó como una invitación a refugiarse. Para cuando la banda se alejó Bree estaba encogida contra su pecho.
- Oh, lo siento. - se disculpo ella al notar que no la rodeaba con sus brazos.
Se alejaron algo incómodos por lo sucedido y las miradas insistentes de los alumnos que ahí se encontraban.
Bella los observaba a unos casilleros de distancia y sólo les sonrió de costado para luego girar y alejarse.
- Vamos a clases. - Edward abrazó los hombros de Bree y la guió hacia su salón.
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- Muy bien señores, sientense. - ordenó el maestro.
Todos saltaron de sus pupitres y caminaron a sus asientos.
- Necesito que formen parejas para la siguiente tarea.
Edward voló su mirada hacia James que estaba a su derecha.
- McClain saca una hoja y pasala a tus compañeros. - el muchacho se apuro a cumplir su orden.
El salón se llenó de voces que hablaban para ponerse de acuerdo. La puerta se abrió en ese momento con Isabella entrando apurada.
- Swan llegas tarde. - reclamó el maestro cruzándose de brazos.
- Lo lamento. - su frialdad contrarestaba con sus palabras.
- Ve a tu lugar. - ordenó. - Consigue pareja para el trabajo que dejaré.
La muchacha con la mirada perdida siguió su orden pasando por un extremo del salón.
La lista siguió su camino por el salón. Al llegar a manos de Edward este se sorprendió al ver su nombre escrito ahí.
- No puedes estar hablando en serio. - se quejó cuando el maestro terminó de explicar la tarea.
- ¿Ya esta lista? - antes de que Edward pudiera contestar le quitó la lista.
- No aún no...
- Aquí esta tu nombre Masen. - siguió leyendo.
- Pero yo no...
- Trabajarás con Swan. - levantó la mirada algo sorprendido. - Sigan pasando la lista. - le ordenó a su compañero de a lado.
Edward suspiró sería un infierno.
Con rabia observó a Bella que estaba sentada en una carpeta al fondo del salón seguía mirándolo y la sonrisa de lado no se le quitaba.
Al terminar la clase Edward decidió enfrentarla.
- Hablare con ella. - le anunció a su amigo.
Casi todos en la clase guardaron silencio para observarlo. Bella estaba impasible mirando su caminar fijamente. Edward se detuvo cuando estuvo frente a ella, iba con toda la intención de burlarse de su estúpida manera de obligarlo a pasar tiempo con ella.
- Viniste por el maldito informe. - afirmó aburrida. - Ya avance la primera parte. - ella le dijo mirándolo a los ojos sin una gota de duda. - Quiero una buena nota por eso te escogí. - tomó su bolso morado y sacó unas hojas escritas a mano. - Aquí esta, si falta algo dímelo para completarlo.
Lo dejó sorprendido con las hojas en las manos.
- Pudiste escoger a otro. - le recriminó.
- Eres el mejor del salón Edward. - le recordó sin mover un músculo de la cara, al ver que el cobrizo iba a responder ella se apuró en agregar. - No pasaremos tiempo juntos, sólo divide el trabajo y ya.
- Lo acabaré solo.
- Esta bien por mí. - le contestó displicente.
El muchacho se alejó algo confundido pero con una mueca de desagrado.
James estaba con Bree esperándolo ambos parecían algo incómodos también.
- No sé que intenta. - gruñó al regresar con ellos.
- Tal vez sólo quiere una buena nota como dice. - sugirió Jared.
Bree permaneció en silencio mirando un punto fijo en el suelo.
- Quiere usarme como siempre. - sus palabras sonaron más dolidas de lo que hubiera querido.
- Puedo ayudarte. - se ofreció Bree de inmediato. - Digo... James y yo haremos el informe también, podemos ayudarnos.
- Gracias Bree. - le dedicó una pequeña sonrisa a su amiga.
Esa noche los tres amigos se reunieron en la biblioteca. La lluvia inclemente azotaba las ventanas creando un ambiente deprimente en el lugar.
- Odio esas estúpidas máquinas. - se quejaba James luego de recibir un café frío de las máquinas expendedoras. - Iré a buscar otro al salón de estudio.
Bree sólo asintió sin dejar de escribir en las hojas que tenía.
- Traeme uno. - Edward le pidió antes que se alejará de la mesa. Luego se concentró en leer lo que Isabella había escrito en las hojas.
- ¿Escribió algo que sirva? - preguntó burlona Bree.
- Se podría decir que si. - le sonrió a su amiga. - Swan puede llegar a pensar en algo más que su cabello.
- Es verdad. - admitió su amiga. - Estoy segura que luego de su cabello sigues tú.
Edward sólo rio por su chiste.
- Creo que sus uñas son más importantes para ella.
Ambos rieron esta vez.
- ¿Ella... no te ha buscado desde...?
- No. De hecho creo que ya me olvido. - admitió.
- Eso lo dudo mucho. - Bree replicó con voz dura.
- No me llama, no me escribe. Deje de existir para ella.
- Eso no quiere decir que no piense en ti. Ella esta obsesionada contigo.
- Es Swan, seguramente ya tiene un nuevo pasatiempo.
- Se hizo un tatuaje hace poco, es una "E". - le contó algo molesta.
Entonces la foto era real.
- Lo sé. - se acomodó en su sitio.
- ¿Lo has visto? - Bree preguntó de inmediato.
- No en persona. Ella me envió una foto apenas lo hizo. - a su memoria regresaron las palabras que escribió. - Supongo que es temporal.
- Entonces si se hizo el tatuaje por ti.
- Fue hace un tiempo, ella creía que volveríamos. - le aseguró quitándole importancia.
- No ha pasado mucho. - insistió.
- No mucho es cierto. - lo comenzaba a incomodar la conversación. - Pero ya lo superó, fue una locura del momento seguramente.
- Esa máquina no me dio mi cambio. - llegó en ese momento James. - ¿Interrumpo?
- No, sientate. - le ordenó Bree.
- Ahora mismo mi señora. - se burló.
Si James sintió la vibra incómoda no lo hizo notar parecía estar en su propia burbuja como siempre. Bree por otro lado estaba algo tensa junto a Edward y parecía querer escapar del lugar, el cobrizo a su lado recordaba con nostalgia cuando todo entre ellos era natural.
De pronto la sirena de incendios sonó retumbando todo el edificio. Los tres se pararon alarmados y corrieron fuera de la biblioteca. La sirena sonaba en toda la escuela y los gritos asustados también.
La humareda salía de uno de los edifcios de residentes.
-Es el edificio de Victoria. – James les dijo asustado.
Los alumnos salieron alarmados de todos los edificios, los bomberos entraron en ese momento aumentando la incertidumbre entre todos. El edificio fue cercado y las alumnas que residían ahí salieron alarmadas y llorando del susto. James observaba la puerta esperando que Victoria saliera pero esto no ocurría. La tensión continuo y el edificio poco a poco dejo de arder, fue en ese momento que la rubia salió en los brazos de un bombero, los paramédicos la subieron a una camilla en ese instante para llevarla hacia la ambulancia.
¿Qué demonios sucedió?
Los bomberos siguieron su tarea mientras todo el alumnado observaba asustado y desorientado.
-Deberían enviar a los alumnos lejos de este edificio, no es recomendable que respiren el dióxido que hay en el ambiente en estos momentos. – el jefe de bomberos le informaba al director de la escuela.
-Habilitaremos las habitaciones vacías del ala de varones para las alumnas de este edificio y los más cercanos.
Luego de esa orden los encargados de cada pabellón comenzaron a dar órdenes a diestra y siniestra. La lluvia comenzó en ese momento aliviando aún más el infierno que se vivía en el edificio.
¡Todos los hombres a sus habitaciones! – dieron la orden los encargados. - ¡Todas las chicas del pabellón E irán al pabellón K! ¡Chicas del pabellón C irán al O! ¡Y las chicas del pabellón D serán revisadas por los paramédicos antes de ubicarlas en sus habitaciones temporales!
Los tres amigos escucharon las indicaciones sorprendidos.
Esos son nuestros pabellones.
Habrán chicas en las habitaciones vacías.
Esto sera interesante. – Seth había llegado en ese momento y parecía animado con la idea.
Bree puso los ojos en blanco.
Gracias a Dios mi pabellón no fue afectado, nos vemos mañana. – se despidió de ellos.
Los tres amigos empezaron su caminata hacia sus habitaciones pero un movimiento extraño a un costado del edificio llamó su atención, les pareció ver un par de piernas patalear y luego desaparecer. Sigilosamente se acercaron, Edward iba adelante.
- ¡Sueltame Riley! - Bella Swan gritaba molesta.
- Vamos... sólo una vez más. - le pedía él.
- No quiero. - se negó rotundamente.
- ¿Te gusta esto verdad? ¿Volverme loco con tu indiferencia? - ella rió en su cara.
- No se repetirá. - le aseguró. - Fue suficiente con una vez.
Palmeó su mejilla burlona.
Edward y sus amigos escuchaban todo escondidos detrás del muro.
- Se repetirá. - afirmó el empujándola contra el muro que había detras de ella. - ¡Ese era el maldito trato! ¡Dijiste que lo haríamos!
- No. - ella se negó. – Nunca más.
De pronto se escucharon forcejeos.
- ¡Sueltame! - el grito de ella fue suficiente para que saliera de su escondite.
- Dejala. - empujó a Riley que le había roto la bluza.
- ¡Sueltame hijo de puta! - lo empujó de vuelta.
- Ella no quiere que la toques. - Edward colocó su cuerpo para impedir que llegue a Bella.
Riley quiso arremeter con un golpe pero Edward lo esquivó. Sus amigos intervinieron separándolos.
- Así que ahora defiendes a la puta. - con rabia se burló peleando por escapar de los brazos de James.
- Ella no quiere que la toques. - le respondió de nuevo, Bella estaba detrás de él sonriendole a Riley exasperandolo aun más.
- ¡Antes sólo quería que yo la tocara! - le contó.- ¡Me hizo desearla hasta volverme loco!
Edward giro para ver a su ex novia que cambio de semblante y bajó la mirada.
- Ella sólo estaba jugando contigo. - Bella lo observó entre sus pestañas, ajustaba su bluza con sus manos y parecía incómoda por como la miraba.
- ¡Es una puta! - James lo soltó empujándolo.
- No puedes forzarla. - Edward respondió poniéndose delante de ella. - Ve con tu novia Riley, Victoria debe estar preguntándose por ti, esta en una ambulancia en estos momentos.
Él quiso acercarse pero Seth y James se interpusieron.
- Dale una lección, esa puta debe aprender a no calentar pollas. - escupió apuntandola con su mano.
- Ve Riley... - Edward lo echó suspirando, era un pobre imbécil.
Cuando desapareció giró a ver a Isabella que en esos momentos estaba luchando con su bluza. Usaba siempre una talla menos y ahora le estaba jugando una mala pasada. Edward la tomó del brazo y la llevó hacia unas bancas que estaban protegidas de la lluvia, se quito el suéter de la escuela pero estaba mojado asi que se quito la camisa seca que llevaba dentro y se la dio.
- Pontela. - le ordenó volviendo a ponerse el suéter húmedo, el frio de este le dio escalofríos.
Ella no dudo en quitarse la blusa de la escuela delante de él y sus amigos y se colocó la camisa de él.
- Gracias. - susurró frotando sus brazos para ganar calor. - Gracias por salvarme de Riley también.
Seth y James los observaban en silencio sin saber que hacer. - De nada. - respondió Seth torpemente.
- Te acompañaremos a tu habitación. - Edward le dijo con voz seca y seria.
Bella les sonrió.
- Puedo ir sola pero igual gracias. - se mordió el labio algo nerviosa. - Te llevaré la camisa cuando la lluvia pare.
- Quedatela. - él no tenía muchas camisas de la escuela pero no quería darle motivos para que lo busque de nuevo. Quería poner espacio entre los dos de cualquier manera posible.
Bella lo sabía y lo observó con un toque de diversión en la mirada.
- Gracias. - antes de que pudiera reaccionar besó su mejilla y luego la de sus amigos aturdidos. - ¡Adios!
Los tres la vieron correr escapando de la lluvia.
- Mierda Ed... - James se quejó. - Como puedes tener tanta puta suerte.
Edward no pensaba lo mismo.
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Hola de nuevo! Diganme que les pareció este capítulo! :) saben que sólo sigo escribiendo para ustedes y sus opiniones me importan mucho!
