-Sa-Sasu…ke- Susurro la ojijade al sentir la virilidad de su acompañante aún sobre la telas de sus bragas y del pantalón del mismo.

El pelinegro llevo una de sus manos a la espalda de ella al momento que unió sus bocas en un beso deseoso, fogoso y excitante.

A tientas buscaba el cierre del vestido, mientras sus sexos se frotaban frenéticamente por la posición que les brindaba el estar ella sobre la isla de la cocina mientras él seguía de pie entre sus muslos.

Su beso subió de intensidad al sentir la lengua ajena inundando sus bocas. Para los dos en ese momento no existía nada ni nadie más. Solo estaba el placer de ambos, el placer carnal que habían mantenido a raya desde que se conocieron. Porque aunque no lo admitirían en voz alta, habían sentido atracción desde el preciso instante en que sus miradas se cruzaron, aunque claro, él supo lidiar con ello, al contrario de ella quien prefirió ignorarlo por una causa mayor, su compromiso. Sin Sai en el juego ¿Qué les impedía estar así, justo como estaban ahora?

Con un gruñido de frustración él se separo para tomar aire, sus pulmones pedían a gritos oxigeno. Ambos jadeantes, exaltados y excitados cruzaron sus miradas. Jade contra negro. Negro contra jade.

El pelinegro se separo unos pocos pasos y contuvo el aliento al verla a ella, aún sobre la isla llevarse las manos a un costado, donde comenzó a bajar la cremallera con tortuosa calma. Podía ser la intensidad del momento o lo excitado que se encontraba pero había olvidado que muchos vestidos tenían el cierre a un lateral.

Con un jadeo seguido de un suspiro por controlar su respiración sus ojos admiraron la escena de cómo el vestido negro iba cediendo hasta que la cremallera estaba bajada en su totalidad y como ella dirigió una de sus manos a un hombro para bajar un tirante y luego el otro. Todo sin dejar de estudiar la expresión facial del ojinegro.

Con el par de tirantes fuera, el vestido cedió hasta su cintura, develando un sujetador de color azul, sin tirantes y el cual hacia resaltar mucho más sus moderados pechos. Logrando apreciarse tentadores para él.

Con toda la sigilosa actitud de un felino acorto los pocos pasos que antes había retrocedido y estampo sus labios con algo de brusquedad sobre los femeninos, quienes lo recibieron gustosos. Lentamente comenzó a acariciar sus muslos, su cadera y su abdomen hasta llegar a su sujetador, presionando los dos pechos al mismo tiempo, sintiendo como sus pezones se endurecían ante el contacto.

-Mmmm…- Gimió en medio del beso la pelirosa antes de despojar al pelinegro de su saco y de comenzar a desabrochar la camisa. Un botón tras otro, como los odiaba en ese momento por privarle de una seguramente maravillosa vista.

Cuando termino con su labor posiciono sus manos en el musculoso torso de él e inmediatamente interrumpió el beso para admirarlo. Mordió su labio inferior mientras recorría todo su pecho con una mirada lasciva hasta detenerse en esos enigmáticos posos negros. En un abrir y cerrar de ojos se abalanzó sobre sus labios, atrayéndolo hacia sí con sus piernas y afirmando el agarre con sus manos en la nuca del moreno.

El ansioso hombre poso sus manos sobre sus glúteos y apretó –Agárrate a mi.- Ordeno con voz ronca, ella así lo hizo y segundos después sintió como era levantada de la isla y era cargada en unos musculosos brazos. -¿Cuál es tu habitación?- Pregunto él al llegar al pasillo y toparse con tres puertas de color caoba.

-Esa.- Señalo la primera puerta jadeando.

Con grandes zancadas él llego hasta la indicada y abrió con facilidad, adentrándose en la oscura habitación, asomando una sonrisa ladina en sus delgados labios. Encendió el interruptor de la pared y todo se ilumino ante él, una gran cama con sabanas de tonalidad melón, las paredes de color crema, una mesa de noche con una lámpara encima, un pulido piso de un color similar al de la puerta, un gran armario a un costado y del otro una puerta que seguramente daba al baño. Sin más tiempo para admirar se dirigió a la cama y posiciono a la pelirosa en ella con gran agilidad mientras se quitaba los zapatos y medias mientras ella hacía lo mismo con los tacones. Se coloco sobre sus caderas sin llegar a sentarse del todo y se desato el cinturón, el botón y la bragueta entonces la miro aún con el vestido por la cintura y decidió que era el momento de despojarla de él. Así lo hizo, con un leve toque en la cadera le indico que levantara las mismas y cuando ella lo hizo, deslizo el vestido para tirarlo a su espalda. Unas bragas del mismo color del sujetador quedaron a su vista y decidió admirarlas un poco más de lo debido hasta que un carraspeo lo saco de su ensoñación.

Hermosa.

Unos nerviosos e inquietos ojos jade lo cuestionaban. -¿Vas a mirarme toda la noche?- Desesperada, la pregunta en tono mordaz escapo de su boca.

-No estaría mal…- Susurro cubriendo con su cuerpo el de ella. –Pero prefiero hacer esto.- Una de sus manos comenzó a masajear la zona intima, aún cubierta por la prenda.

-¡Ah!- Arqueando su espalda, se rindió a la caricia que ese hombre le proporcionaba. La beso para acallar sus gemidos por el momento. Y entrelazo su lengua con la de ella mientras la otra mano se desplazaba entre su espalda y el colchón para terminar con la molestia que el sujetador le suponía. Al encontrar el broche lo presiono y la pelirosa sintió al instante como la prenda dejaba de ejercer la poca presión de siempre. Otro gemido escapo de sus labios al sentir su áspera y adictiva lengua en su boca sincronizada con sus dedos en su intimidad.

Ambos rompieron el beso por falta de oxígeno y ella se levanto sobre sus codos dejando caer la prenda hasta su cintura, la golosa mirada de él se fijo en sus pechos desnudos, más concretamente en sus pezones erguidos y rosados. Se lamio el labio inferior, le apetecían… Y mucho. Sin tiempo que perder se lanzo sobre unos de ellos succionando con sutileza, mordiendo levemente y estirándolo entre sus dientes mientras con una mano aguantaba su peso para no aplastarla y con la otra seguía sobre la intimidad de ella. Dirigió sus ojos a los de ella mientras succionaba y su pene protesto al verla embriagada de placer, su miembro estaba erecto y ya le dolía, lo que indicaba que no podía esperar mucho más. Llego hasta el otro pezón al momento en que su mano se escurrió entre las bragas y toco la suavidad que el pubis depilado de ella le brindaba, toco su botón sensible y la pelirosa se arqueo de nuevo, la reacción de ella lo puso más duro y la repitió, jugando, acariciando, deleitándose con las respuestas que obtenía al tocarle el clítoris.

Saco el pecho que mantenía en su boca para besarla de nuevo en los labios con fiereza. –Basta de esto.- Murmuro alejando de su campo de visión el sujetador para luego ir por las bragas, ella levanto de nueva cuenta su cadera y él la despojo rápidamente de ellas. Su monte de Venus perfectamente depilado quedo a su merced, intentando reprimir una sonrisa de satisfacción se concentro en despojarse del pantalón y por último del bóxer negro.

Deleitando a la mujer que yacía debajo de él desnuda, sentía su boca hacerse agua al mirar detenidamente ese pene enmarcado por escaso vello oscuro, estaba erecto, hinchado, grueso… Exquisito a simple vista.

La volvió a besar para luego descender lentamente por su cuerpo, dejando una lluvia de besos en su cuello, clavícula, senos, abdomen y por último el bajovientre. Ella se abrió de piernas instintivamente ante lo que se aproximaba, exponiéndole su sexo en la cara. Con una sonrisa torcida él se acerco a su centro y succiono, sintiendo su humedad, se lamio los labios y se encargo de su clítoris abriendo con la ayuda de sus manos los pliegues del sexo femenino, dejándolo a simple vista, rozo con la punta de su lengua aquel botón del placer, logrando estremecer a la fémina, espero un instante antes de volver a rozar su punto sensible con la lengua para luego ejercer presión creando sacudidas en el cuerpo a su merced. –Ahhh… Mmmm…. ¡Sasuke!- La escucho gemir su nombre por primera vez… Cuanto lo había esperado.

Ingreso dos dedos en su vagina, cuidando de no lastimarla, lo que era casi imposible debido a lo mojada que se encontraba. Comenzó a sacarlos y meterlos con lentitud dentro de ella mientras mantenía su lengua en su clítoris.

-¡Dios! ¡Oh Dios!- Se escucho por toda la habitación.

Las paredes internas de la mujer comenzaron a aprisionar los dedos de él, provocando que ingresara otro dedo y los moviera con más rapidez, causando más gemidos en ella. Pronto Sakura sucumbió a la espiral de placer que Sasuke le produjo. Dándose por satisfecho y con la respiración agitada al igual que ella, la miro jadeando sonoramente y se posiciono a su altura. -¿Lista?- Pregunto convencido de saber la respuesta.

-Si.- Con esa respuesta extendió su brazo izquierdo a la mesa de noche, abrió el cajón y le mostro un condón al ojinegro. –No lo haremos sin esto.- Aclaró en tono firme a pesar de jadear aún.

Él asintió sin problema, después de todo ella era una doctora y eso implicaba ser precavida.

Extendió su masculina mano para tomar el preservativo pero para su sorpresa ella no se lo entrego, por el contrario se incorporo y lo abrió con sus dientes para luego mostrárselo y ponérselo con calma, sin tocarle el miembro siquiera, pero logrando crear cierta expectativa en él. Devolviéndole la sonrisa de satisfacción que él había mostrado minutos antes se tumbo sobre la cama y se abrió más de piernas, invitándolo en silencio.

No la hizo esperar, apoyándose con una mano al lado de la cabellera rosada y con la otra dirigiendo su hinchado miembro a la hendidura, la miro buscando cualquier indicio de arrepentimiento. Como no lo encontró, se impulso dentro de ella, quien sintió cada parte de su virilidad llenarle por completo, ambos gimieron cuando entro por completo.

Sus músculos internos protestaron un poco por la invasión pero poco después se relajaron. Su carne se abrió dándole paso al placer, la primera arremetida llego suave, pausada y ambos arquearon sus espaldas, luego llego la segunda, tercera y muchas más. Él coloco las dos manos alrededor de la cabeza de ella y la fémina poso las suyas sobre su nuca para luego desplazarlas a sus hombros, gimiendo de placer ante cada arremetida, arañándolo inconscientemente luego de cada firme y profunda estocada. Se besaban, jadeaban y gemían constantemente.

-¡Joder… Saku-ra! ¡Me vas a… exprimir!- Gruño antes de impactar sus caderas contra ella en otra embestida. Ella gimió en respuesta antes de sentir el miembro de él expandirse y sacudirse, lo cual solo indicaba una cosa, estaba cerca… Estaban cerca.

Con otras arremetidas más descontroladas y fuertes que las anteriores, sintió sus paredes palpitar y aprisionar el miembro en su interior. Lo último que vio antes de sucumbir en otro orgasmo intenso y desgarrador fue el rostro desfigurado de placer de Sasuke, con sus dos mechones azabache adornándole el rostro.

-¡Jodeeer!- Exclamaron al unisonó al llegar al clímax simultáneamente. El azabache no detuvo sus embestidas, siguió arremetiendo sus caderas contra ella otros segundos para expulsar toda su esencia, la cual era amortiguada por el preservativo.

Salió de su interior para desechar el condón en el baño y al regresar recostó su agitado cuerpo en la cama, a un lado de ella, ambos bocarriba y jadeantes.

Cuando la respiración se le regularizo, Sakura se levanto de la cama en silencio y entro en el baño, se miro al espejo, se encontraba sonrojada, con los labios hinchados, el cabello hecho un desastre y el maquillaje corrido, no le dio demasiada importancia a su apariencia, con un baño volvería a estar como nueva.

Abrió el grifo de la ducha y desactivo el calentador para relajarse con el agua fría. Las gotas en forma de cascada relajaron su cuerpo, una sonrisa apareció en sus labios al sentiré satisfecha, la sesión de sexo con Sasuke no había estado mal… Que decía, había sido perfecta.

Entonces como si un balde con hielo le cayera encima se dio cuenta de la realidad, se había acostado con Sasuke y ahora él estaba en su cama, desnudo y satisfecho, esperaba ella.

-¿¡Pero en qué coño estaba pensando!?- Se golpeo la frente con la palma de la mano. –Me acosté con Sasuke… ¡Joder! ¡Mierda!- Se lamentaba, después de todo era la primera vez que mantenía relaciones sexuales con alguien que no fuese su pareja, eso siempre había estado en contra de sus principios. –A de pensar que soy una zorra.- Se reprocho mientras tomaba el envase de shampoo y se preparaba para lavar su cabello, tal vez cuando se aclarara el cabello, también se le aclararían las ideas, por el momento solo tenía la privacidad del baño pero eso no erradicaba el hecho de que ahí afuera, en su cama, estaba él. Esperándola. Trago ruidosamente al terminar de ducharse. Respiro profundamente varias veces antes de ocultar su desnudez bajo una toalla blanca. Tomo entre sus manos el pomo de la puerta y giro, preparada para una incómoda charla con Sasuke Uchiha.


¡Holaaaaa! Aquí les tengo este capítulo, esta vez no tarde un mes jajaja xD Espero y el lemon no ofenda a nadie, pero tenía ganas de escribirlo desde hace mucho. A que el SasuSaku es ¡HOT! :3 Espero este capítulo sea de su agrado. Gracias a todos los que siguen esta historia y quienes me dejan su opinión por cada capítulo. Me hacen feliz:D

*cinlayj2: Espero que te agrade este nuevo capítulo, tu opinión es importante ya que eres una de las primeras lectoras de este fic.¡Saludos!

*erikaeri: ¡Gracias, gracias y gracias! Ya pensaba yo en los tomates jajajaxD A mí también me gusta que luego sucumba a los encantos Uchiha jajaja pero más aún que de la pelea y no caiga de buenas a primeras. Espero tener tu opinión pronto querida lectora. ¡Saludos!

*Elly-S: *o* Eres un sol, gracias por leer mi historia y más aún por dejarme un review en cada capítulo. Me alegra mucho que este humilde fanfic sea de tu agrado. Espero que este cap no sea la excepción. ¡Saludos!

*NinaPaige: ¡Holaaa! Gracias por omitir los tomates jajaja. Espero que todo haya marchado bien en tu cita y que este capítulo sea de tu agrado y cumpla tus expectativas, lo hice con cariño. ¡Saludos!