Segunda parte.

¿Por qué hago esto?

— ¡Umh! ¡Sessh! — sus pezones, tan deliciosos como recordaba. Su sabor no ha cambiado. Su textura tan poco.

Rico.

¿Por qué siento estas ganas de hacerle mío?

— D-Duro, m-muerde duro—suplica. Sus gemidos son música para mis oídos.

Su cuerpo me está llamando a gritos, estas ganas de poseerle a mi antojo y gusto son inmensas. Mi cuerpo reacciona por si solo y eso, para mi sorpresa, no me molesta. Sentir esta hermosa piel bajo mis colmillos de nuevo me son una exquisita sensación.

Sé que nadie ha vuelto a probarle, sus reacciones a mis toques siguen siendo las mismas, y su piel no huele nada más que a esas mikos... pero sé que no ha pasado más allá que de besos y/o abrazos.

Gruño y muerdo su deliciosa piel más fuerte. Arquea su espalda soltando un gemido ahogado. Varias lágrimas corren por sus mejillas. Subo a su rostro y las bebo, lamiéndolas con mi lengua. Cierra sus ojos y abre sus labios. No me contengo y los devoro con maestría.

— ¡Uhmm!

No doy tregua a nada. Rápidamente y en 'practico' me le como el aire y la lengua. Sus garras posadas en mis hombros indican su falta de aire y me alejo unos cuantos centímetros de su rostro.

Sus ojos se abren con timidez y me ven con inocencia. Eso es lo que siempre me ha gustado de él. A pesar de todas las cosas que ha hecho y ha pasado; ese hermoso brillo angelical siempre está allí en sus pupilas. Besó sus parpados y él suspira.

¿Por qué quiero marcarle?

Su cuerpo despide un aroma diferente al normal. Uno exquisito que nubla mis sentidos un poco. Sus pezones sueltan un líquido raro a mi paladar. Frunzo el ceño y me separo. Paso sutilmente una de mis garras por su pecho. Su respiración desenfrenada y acelerada hace que esta baje y suba con frenesí. Su cabeza está echada hacia atrás, dejándome ver su cuello, levemente tapado con sus pezones.

Presiono su pezón.

— ¡Aah! ¡Se-Sesshōmaru! — agarra mi mano y me mira con la cabeza ladeada—N-No tan duro. D-Duele—Y eso que antes quería que lo hiciera duro. Sí, como no. Beso sus labios y él corresponde. Vuelvo a presionar su pezón con menos fuerza y su mano me suelta. Lo retuerzo entre mis dedos, su cabeza se mueve de lado a lado y sus garras se entierran en el suelo— ¡J-Joder!

¿Qué es esto?

Miro extrañado el líquido que sale de su pezón derecho. Acerco mi nariz a ese lugar y olfateo. No huele casi a nada, un aroma algo dulzón a pesar de su color blanco.

Paso mi lengua y succiono después de acomodar mis labios alrededor de su aureola café. Inuyasha gime en quedo y se abre de piernas, me acomodo entre ellas y sigo chupando. Pronto sale más de eso y el sabor no me desagrada. Un tanto dulzón, ¿no? pero es rico. Dulce, embriagante... un segundo... pero si esto es... ¿leche?

¿Cómo puede dar leche a pesar de ya no tener que dársela a Ryūketsu?

— ¡Aah! S-Se siente... r-raro—dijo, agarrando mi cabeza, jalando mi cabello. No me lastima, pero no hago caso a su "queja"—. Sessh, para... es v-vergonzoso. Deja de... deja de h-hacer eso. ¡Uh!

— No—respondo y sigo haciéndolo. Sus manos vuelven a posarse en mis hombros y siento como ejerce fuerza en ellos. Sonrió y me separo, quedando de cuclillas. Esa leche escurre por mi mentón y él al verlo ladea su cabeza con un sonrojo muy notorio —. ¿Cómo puedes dar todavía?

— Aunque haya pasado mucho tiempo... desde que no doy de... mamar a Ryūketsu... no significa el hecho de que ya no pueda... de que ya no pueda dar de... tomar... ¡Ugh! Qué vergüenza — retiré sus manos de su rostro y di un beso en sus labios. Me miró a los ojos.

No, no sonrías así. No muevas tu cadera así. No te abras así.

¡Joder, Inuyasha! Has firmado tu sentencia.

Lamo mis labios y sus ojos brillan al seguir mi movimiento. Gateó hasta su rostro y lamo su oreja. La apreso sin ejercer fuerza entre mis colmillos.

Peluditas.

Suavecitas.

Triangulares...

Oh, a como siga así no podré contenerme. Su cuerpo es sumamente hermoso a mi vista. Me lo quiero comer entero.

— Son tan deliciosos. Dan ganas de comerlos —.Me ve sorprendido y sus ojos se abren de par en par. No entiendo su reacción, solo digo la verdad. — ¿Dejavú? — pregunto, al entender el gesto de su rosto.

Asiente.

— Siempre decías eso cuando estábamos juntos.

"Juntos"

De nuevo esa maldita palabra. Me cabrea cuando mencionan esa palabra con todo lo relacionado conmigo e Inuyasha. Entrecerré mis ojos y le besé con fuerza, brusquedad. Inuyasha gimió. Mordí su labio y lo jalé antes de soltarlo.

— ¿Sesshōmaru? — le rugí en la cara a respuesta, cerró sus ojos asustado. Mis colmillos crecieron y mordí con fuerza su hombro— ¡B-Bastardo! — ejercí más presión y su cuerpo se tensó. Sus piernas comenzaron a moverse inquietas entre mi cadera. Lamí su cuello y pronto sentí nuestras pieles rozarse, miré hacia abajo notando que, gracias a su inquietud, había logrado bajarme el hakama— No te acordaba estar tan dotado—dijo Inuyasha, con un tartamudeo no pronunciado.

— No te asustes... — me acerqué a su oreja y soplé. Jadeó — ya lo habías sentido y vaya que te gustó en ese entonces. Ese día... eras humano.

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I-N-U-Y-S-H-A

Me sonrojé demasiado ante sus palabras, ¿Cómo puede decirlo tan a la ligera?

Debía admitirlo, no le recordaba tan grande. Si "eso" entra en mí... no podré caminar en mucho tiempo.

Con dificultad terminé de quitar sus ropas, ambos desnudos volvimos a besarnos. Sus garras empezaron a acariciar mi cintura. Gimoteé, sabía que me había hecho una herida... y eso me excitaba. Sentía presencias cerca, ¡Oh! Morboso. Su boca bajó a mi pecho, rodeó mis pezones.

Gracias... ya me duelen después de... Oh, por Kami sama... ¡Sesshōmaru no es mi hijo para darle "lechita"!

Muy bien, eso sonó raro.

— ¡Gahhh!

Sus colmillos rozaban mi miembro. Me raspaban pero no en un dolor desagradable, quería que siguiera. Quiero que me haga suyo.

Me abrí totalmente de piernas y sentí como su polla rozaba la "raya" entre mis nalgas. Suspiré y la froté despacio entre mis garras sin intención de lastimarle. El cuerpo de Sesshōmaru se tensó y besé su cuello para calmarle. Elevé mi pecho hasta pegarlo contra el suyo.

—Incorpórate—pedí, jadeante al sentir sus garras abrir mi esfínter. Era algo incómodo, me sentía como si fuera mi primera vez. Un leve picor recorría mi columna e intenté cubrir mi pecho cuando su lengua volvió a rozar mis pezones, ya rojos ante sus anteriores succiones—. Por favor, ''Sesshy'', incorpórate—volví a decir y esta vez sí me obedeció.

Él no dijo nada. Normalmente se quedaba callado cuando nos 'apareábamos'

Me senté encima de su abdomen y repasé con la mirada sus marcas... esas marcas que solo aparecían en mí cuando me transformaba. Esas marcas que le hacían parecer demasiado guapo. Lamí mis labios para besar los suyos al tiempo que me empalaba a mí mismo, lentamente. Sus dedos previamente ya habían salido de mí, solo que ahora estaban manteniendo firme su miembro caliente y grueso.

Bajé mis orejas algo avergonzado al notar como su mirada se clavaba en nuestra "conexión" y cerré mis ojos. Dejé de respirar por un momento. ¡Maldición! Duele como mil demonios.

Jadeos ahogados comenzaron a salir de mis labios al sentir por lo menos la gruesa punta de su glande... qué desventaja, los demonios están muy bien dotados.

— ¿Estás...?

—S-Sí —gemí ahogado a su pregunta a medias.

Tomé una gran bocanada de aire, preparándome para lo que iría a hacer, y me dejé caer de golpe. Arqueé mi espalda mientras gemía. Esto... esto no puede doler más porque sería imposible.

Sus garras volvieron a incrustarse en mi cintura para levantar mis caderas y volverlas a bajar en un lento ritmo y luego brusco. Delicioso. Mi rostro se contrajo de una e incliné mi cuello y corrí mis cabellos hacía uno de mis hombros, para besarle correctamente.

Él solo gruñía con cada embestida que me daba al subir y bajar. Gruñía ante mis garras que tocaban su pecho libremente. Ante la forma en que mis caderas se movían sobre su miembro. Ante el roce de nuestros cuerpos. Ante nuestras bocas que se comían entre las contrarias.

Llevé sus garras a mi pecho para que me acariciase a su antojo como lo estaba haciendo yo con su cuerpo. Esas hermosas marcas en su rostro que comencé a lamer con los ojos cerrados. Suspiró en placer y sonreí mientras subía hasta su nariz, donde di una mordida sin usar fuerza.

Su rostro buscó mis labios y se los di con gusto. Pronto sus manos se deslizaron de mi pecho hasta mi cintura de nuevo e hizo que me moviera más rápido. Jadee. Era algo vergonzoso el sonido que hacían mis caderas contra las suyas. Pero era placentero saber que ambos disfrutamos. El movimiento de sus caderas hacia arriba me lo demostraba.

Quiero que su olor quede impregnado en mí. Quiero que me marque. Que me muerda...

Su cabeza se echó hacia atrás rompiendo el beso. Lloriqueé un poco pero me concentré en otra cosa. Lamí su cuello, rozando sutilmente mis colmillos hasta que él me empujó para que yo cayera de espaldas al suelo. Reí y me la volvió a meter con brusquedad.

— ¡B-Bastar-! ¡Aah!

La forma salvaje en la que movía sus caderas contra las mías era demasiado brusca pero no por eso menos placentera. El aire se me era difícil conseguirlo debido a las fuertes embestidas que daba contra mi cuerpo.

Esas garras se habían metido un poco en la piel de mi cintura. Y eso me excitaba. La sangre, ay, la sangre... Sentía algo de dolor pero la forma en la que tocaba constantemente algo en mí se me hacía placentero.

Le abracé por la espalda y lamí su oreja. Me la metí a la boca y allí jugaba mejor con mi lengua. Al estar clavándomela con fiereza; suspiros y jadeos salían de mis labios hasta sus puntiagudas y sensibles canales auditivos. Las sentía temblar entre mis labios y su cuerpo se hallaba rígido.

— ¡I-Inuyasha!

Su cabeza se separó de mí y quise quejarme por haberme quitado esa ricura de la boca pero de muevo me empujó hasta dejarme boca abajo. Se colocó entre mis piernas y dio tiernos besos en mi espalda.

Solté un silencioso suspiro cuando sus labios se posaron sobre los mios al yo girar mi cabeza. Agarré su miembro y lo llevé hasta mi entrada e incliné mi cadera hacia él para penetrarme yo mismo.

Me sentía feliz. Pleno. Dichoso de poder volver a hacerlo con él. Dichoso de saber que sus sentimientos por mí siguen intactos. Me sentía completo. No soporto más el tener que fingir ese odio que siento por él. No soporto más el pensar que me odia.

Rompimos el beso para gemir cuando volvió a entrar con gula. Me tomó del pecho para que yo quedara de rodillas y con mi espalda pegada a sus exquisitos pectorales. Sus manos se entrelazaron con los míos y dejó de moverse por unos instantes.

Quedé desconcertado, esta parte es...

Voltee la cabeza para mirarle y noté la duda en sus ojos. Mi trasero pegaba con su pelvis y mi espalda contra su pecho fuertemente ya que sus brazos hacían como si tuvieran miedo de dejarme escapar.

—No tienes que hacerlo sino quieres —musité algo dolido ante la duda que él presentaba por marcarme o no. Sus ojos se mantenían en uno de mis hombros descubiertos por tener el pelo partido entre cada lado. Volteé la cabeza hacia su rostro y besé tiernamente sus labios.

Llevé una mano a su espalda y moví un poco mis caderas. Un suspiro se ahogó en nuestros labios y abrí los ojos al separarnos.

—Estar contigo es suficiente—concluí. Entrelacé mis dedos con la mano que él mantenía en mi vientre y sonreí—. Tenerte dentro. Así como estamos ahora, Sessh, es lo que más extrañaba —fruncí el ceño— Pero ten cuidado. —musité, sabia de antemano que a él le encantaba correrse dentro y no quería terminar encinta teniendo el "rencor" de por medio entre nosotros por en pasado.

—Estoy confundido —admitió, dejando su cabeza entre mi cabellera. Acaricié su flequillo y le hice mirarme. Contuve un jadeo al ver sus ojos llorosos—. Inuyasha...

—Me encanta cuando dices mi nombre sin el asco impregnado en él —se mostró sorprendido ante mis palabras pero no dijo nada ya que, al abrir sus labios para responder, le besé y aproveche para colar mi lengua. — Te amo — gemí, moviendo mis caderas de adelante hacia atrás, penetrándome a mí mismo.

Sesshōmaru tomó mis manos y las llevó a mi pecho, donde los veinte dedos se entrelazaron entre sí. Sus movimientos ya no eran bruscos ni salvajes, aunque amaba eso, con estas suaves y gentiles estocadas me sentía bien.

Lo amaba por sobre todas las cosas, incluyendo a mi cachorro. aunque dolía el saber que ya no quería estar a mi lado... tenía que conformarme con que se apareara conmigo sin llegar a marcarle. O a los besos que él me daba cuando nuestra cría estaba con nosotros.

Y entonces el placer recorrió no cuerpo. Oleadas de felicidad hicieron batir mi corazón ante el orgasmo que llegó en mí.

Pero no fue eso lo que me hizo sentir así. No. Fue la dolorosa y placentera mordida que sus colmillos me dieron en el hombro y ante el bendito orgasmo que él tuvo al... correrse dentro de mí.

Sus afilados miembros penetraron en mi piel, causándome un terrible escozor que no me hizo hacer más gemir. Cuando los sacó lamió la sangre que escurría y me beso tiernamente.

Sentí mis muslos temblar apenas su pene salió. Pero no se apartó, solo me la volvió a meter y me atrajo más a su cuerpo mientras dejaba que el suyo cayera hacia atrás.

Me removí un poco al sentir el húmedo césped y su estola nos rodeó, cubriéndonos.

—Gracias —musité, temblando un poco pues, al morderme, tuvo que inyectar algo de 'veneno' para hacer la marca. Mis ojos se cerraron y contuve las ganas de llorar por la felicidad que me embarcaba en estos momentos.

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Nota: en serio que lamento mucho la demora. Estoy tan apenada. Pero bueno...

Espero que les haya gustado porque yo que muero de pena. Si encuentran errores ¡Lo lamento! Porque no los corregiré debido a que me da mucha vergüenza leer mis propios "Lemons"

1. Cuando Inuyasha mencionó que Sesshōmaru se quedaba callado durante el acto: Sí, sé que dijo "apareábamos", pero entiendan; ellos son demonios Inu (Perro) Ellos no "Hacen el amor", por decirlo, ellos se aparean. —aunque creo que es casi lo mismo—.

2. Espero no quieran matarme.

3. El siguiente capítulo puede que tenga errores porque lo escribiré desde una aplicación en mi celular. (La de Wattpad)

Es todo.

¡Matta ne