Sakura Card Captors y sus personajes no me pertenecen, solo la historia.
Notas de autora: Hola a todos! Me disculpo por la demora pero tengo una explicacion: el infernal calor de este bendito verano! Tal vez suene exagerada pero siendo Limeña (es decir, radicando en Lima la ciudad capital del Perú) esta corriente del niño nos ha traido un inusual caliente verano, al que en definitiva no termino por acostumbrarme, para mi estando acostumbrada a un verano de no mas de 25° el llegar a 30° con sensacion terminca de 33° es desesperante y la verdad me quita todas las ganas/ ideas de escribir. Asi que amigas mias mis respetos a ustedes las que viven en paises caribeños y logran escribir con climas de extremo calor de verdad que las admiro. Bueno, luego de haber dado mi justificacion/queja/ resumen metereologico me despido, esperando que disfruten el capitulo y me dejen reviews que me encantan xD. Besitos bye!
Obsesión Comprada
Cap. 11 La Familia Hiraguisawa
Luego de aproximadamente 40 minutos de camino a bordo del Mustang, entramos en un barrio de grandes casas contenidas en cuadras igual de largas y simétricas, carentes de color forma o carácter.
La mayoría de fachadas a la vista no eran mas que rejas o paredes pintados de color alabastro que en realidad tan solo suponían los muros exteriores que resguardaban las lujosas propiedades, mientras los caminos estaban decorados por arboles de cerezo en flor.
Al menos había algo decorativo en las calles.
Aquellas propiedades tenían varias hectáreas de terreno, donde además de la casa principal tenían piscinas con sus respectivos chalets, jardines con apariencia de parques y los departamentos y casas de algunos de los empleados, como en nuestro caso por ejemplo el jefe de seguridad, el mayordomo y la ama de llaves.
Para alguien que había vivido toda su vida en un ambiente así era bastante común tener una laguna artificial en la propiedad y alguno que otro animal salvaje suelto, sin embargo para el resto podía significar una demostración excesiva de lujo, que posiblemente causaría algún tipo de nerviosismo o admiración.
Si ese era el caso me preguntaba por que minuto a minuto que me acercaba a casa me iba sintiendo mas nervioso y en contraparte veía a Tomoyo tan tranquila y entusiasmada, completamente inmune al nerviosismo que yo estaba experimentando.
Parecía una niña pequeña contenta de visitar un centro de diversiones, mientras a mi me sudaban las manos y dolía la mandíbula de tanto apretarla.
No estaba seguro de como ni por que había accedido a llevarla a casa, sin embargo ahora estaba en camino a ella, y para colmo de males ella parecía de lo mas entusiasmada, es decir ya no podía dar marcha atrás.
-vives en un barrio muy bonito- comento distraídamente mi copiloto mirando por la ventana.
-no se si el conjunto de rejas y paredes blancas se puedan llamar barrio- conteste con la mente mas puesta en el almuerzo que en su comentario.
-cierto…, pero al menos se ve limpio y ordenado- respondió Tomoyo con la misma distracción, en esencia no era un conversación profunda, parecía mas un inconsciente intento de distraer mi tensión nerviosa, que calculado o no agradecía enormemente.
-supongo, aunque prefiero ver los techos dos aguas de las casas y la simetría entre sus puertas y ventanales, incluso los colores de las fachadas suelen revelar la personalidad de quien la habita- contesté empujando mi nerviosismo para concentrarme en mis propias palabras.
-te gusta la arquitectura- concluyo Tomoyo volteando a mirarme, sonreí.
-si, pero no como para practicarla, es decir, dentro de la planificación para la construcción de los hoteles también esta el tema del estilo arquitectónico, buscamos que nuestros hoteles concuerden con la cultura de la zona- expliqué.
-y supongo que tu también te encargas de investigar esa parte no?- me fascinaba como Tomoyo parecía tan entusiasta al seguirme la conversación sobre un tema que era tan conocido y apreciado por mi, sincero o no su interés me elevaba ciertos grados satisfacción.
-es parte del impacto sociocultural y medioambiental, impulsamos la economía del sitio en donde hacemos la edificación por que resulta mas barato construir un edificio con los materiales y proveedoras locales, al igual como recurrir a la mano de obra de la zona, e incluso asesores oriundos del sitio, es decir yo puedo hacer una exhaustiva investigación, pero jamás voy a entender la idiosincrasia de la misma manera que un local, por ello mi investigación va unida a la colaboración de muchos extranjeros que me ayudan a entender su cultura- si bien tenia la vista puesta en las calles que iba transitando, podía ver por el rabillo del ojo derecho como Tomoyo me miraba con detenimiento.
-es por eso que tienes tan poco prejuicios- soltó Tomoyo sorprendiéndome y secretamente enorgulleciéndome con su razonamiento, emití un jadeo de sorpresa que trató de convertirse en una risa.
- como es que llegas a una conclusión así?- inquirí curioso.
-bueno, en parte por lo que me dijiste sobre juzgar a las personas el día que te conocí, sin embargo ahora que puedo imaginar el lujo el que vives entiendo que mi hogar y situación te debió parecer en extremo precaria, y sin embargo actuaste con mucha naturalidad, como si para ti fuera de lo mas común, algo que evidentemente no es así, o eres un excelente actor o realmente careces de prejuicios.- Tomoyo estaba declarando una apreciación personal sobre mi, tan solo expresando lo que pensaba.
Y sin embargo a mi me retumbaba el corazón de emoción como si se tratara del mas sublime de los halagos, acaso ella había visto algo en mi que le agradara?
Es decir, normalmente como buen promiscuo adolecente multimillonario, sabía muy bien como ganarme el afecto de la mayoría de chicas que me rodearan sin importar sus orígenes, a algunas estaban obsesionadas con la popularidad como era el caso de Kaho, para otras la demostración de lujos y regalos costosos eran mas eficaces, algunas chicas mas cultas se sentían atraídas por mi bagaje cultural, hasta había tenido en la cama a aquellas que viniendo de culturas mas "espirituales" se sintieron atraídas por mi "interés en sus culturas"… y descubrí que no hay nada mas espiritual que un masaje tántrico hecho por una casi princesa de la India hija de un Mahara al que le construimos un palacio.
Todas aquellas chicas en su mayoría adineradas, mimadas y hermosas, eran casi lo mismo, muñecas refinadas y educadas para buscar el enlace con alguien que incremente su patrimonio ya sea con dinero o prestigio, ninguna de ellas cometería la estupidez de casarse por amor, tan solo buscaban atraer el pez mas gordo.
Y yo era uno.
Eso suponía muchas atenciones y por supuesto mucho sexo.
Sin embargo esta chica que estaba apunto de conocer a mis padres había por completo roto los moldes a los que estaba acostumbrado y de los que estaba aburrido.
No le impresionaba mi popularidad, ni mi dinero, ni apellido. Pero en ese comentario sentí aquel esperanzador atisbo de admiración de su parte que me llenó de estúpido jubilo y no pude evitar sonrojarme ligeramente.
-eso fue un halago?- no pude resistir la tentación de preguntar y disfrutar aquellos segundos de gloria.
Ella me miro fijamente y esbozó una media sonrisa.
-mencionar en voz alta la virtud de alguien no es necesariamente un halago, pero tomando en cuenta las feas cosas que te han dicho en estos últimos días es probable que lo tomes como tal- dijo diplomáticamente, encogiendo los hombros, ignorando el revoloteo de euforia que sentía en el pecho por comprobar lo que ella pensaba de mi.
Encogí los hombros con fingida indiferencia.
-viniendo de ti, suena como un halago- dije volteando por completo dedicándole una mirada significativa a lo que ella se limitó a sonreírme y agachó la mirada.
Se había sonrojado?
Y así entre conversaciones que pasaron de ser triviales a profundas, sonrisas tímidas y observaciones veraces.
Llegamos al final de la cuadra, frente a unas rejas negras con intrincados diseños ondulantes y asimétricos, que contenían figuras del sol, la luna y las estrellas.
Un profundo suspiro resignado se escapo de lo mas hondo de mi ser, instalando nuevamente en mi aquella sensación de incertidumbre y ansiedad.
Habíamos llegado a casa.
Me tome unos segundos frente a aquellas rejas mientras volvía a sentir mis sudadas manos aferradas al volante con mas fuerza de a necesaria.
-que rejas tan originales- comentó Tomoyo.
-mi madre las diseñó- dije mientras apretaba el control remoto de las rejas entre las dedos para abrirlas.
-oh, eso lo explica, y que significan?- preguntó con naturalidad dejándome una vez mas impresionado por su pasmosa intuición.
-por que tendría que significas algo?- cuestioné increíblemente interesado en saber que era lo que había en aquella maravillosa mentecilla que la hacía llegar a conclusiones tan poco obvias sobre cosas que intencionalmente tenían oculto un significado.
-bueno, es una pieza de arte para su casa, es decir nadie se la pidió, la hizo para ella, para verla cada vez que entre o salga, tiene que significar algo para ella, además ninguna de las formas que tiene esta reja es convencional, su hechura es mas… intima- dijo con cuidado escogiendo sus palabras.
Completamente intrigado por sus ideas sobre lo que había observado, seguí avanzando hacia el interior de la propiedad entre los arboles de Sakura en flor plantados al lado del camino escoltandonos.
-ya… entonces ante tus ojos expertos, que es lo que percibes?- dije enfatizando la palabra "expertos", ganando una mirada asesina de parte de la pelinegra.
-no soy una experta, solo puedo decirte lo que siento al ver algo, de seguro ella pudo haber tenido alguna idea distinta a lo que yo percibo- sonó ofendida, haciéndome reír ligeramente y levanté una mano en señal de rendición.
-ok, está bien, lo siento, entonces desde tu punto de vista que es lo que sienes sobre estas rejas?-
Ella ladeo un poco la cabeza y se quedo mirando el camino.
-aquella simetría desordenada me da una idea de como es o debería ser su mundo, espontaneo, libre, y ordenado y perfecto a la misma vez, sientes algo de incertidumbre a primera vista por que aparentemente no tiene mucho sentido, pero cuando te detienes a observarlo va tomando forma y le hallas sentido- quedó en silencio probablemente esperando mi respuesta y solté un largo suspiro, Tomoyo no estaba lejos de la realidad.
-me impresiona que te hayas detenido tanto a analizarlo, la mayoría tan solo ve un manojo de fierros retorcidos y piensa que tal ves el forjador tiene algún defecto de salud- dije en tono jocoso al final.
Ella se sonrió sin muestras de orgullo por su análisis.
-lo que no logro descifrar es el motivo de las 3 principales formas, el sol, la luna y la estrella- y me miró fijamente esperando que yo se lo diga, ella estaba segura que yo si entendía el significado de cada una de las curvas de ese enredo de metales.
-el sol, mi padre, ella la luna y yo… pues la estrella, vista desde la tierra desde luego pues el sol mismo es una estrella, en este hogar él es el centro de todo, eventualmente algún día yo seré el sol de mi propio hogar y tendré una luna a mi lado y una estrella que cuidar y así sucesivamente-dije con la vista en el lujoso camino empedrado de laja que me llevaría a casa.
-tu madre realmente ama a tu padre no?-dijo medio con una sonrisa y nostálgica voz.
Yo me limité a asentir, de por si sabía que esto sería un tema delicado para ella.
Seguimos avanzando por el camino en silencio mientas empezaron a aparecer a la vista los exuberantes jardines exteriores, rodeados por un cerco de rosas y jazmines que al ser de naturaleza enredadera terminaron por fusionarse y convertirse en un solo gran arbusto salpicado de tonos blancos y rojos, que al caer la tarde despedía aquel delicioso aroma característico.
-esto es un condominio?- cuestiono la pelinegra observando las casa que comenzaban a hacer aparición a lo lejos.
-no, es solo que para poder mantener esta propiedad necesitamos mucho personal, ese edificio de corte moderno alto, es el edificio de los sirvientes, viven los cocineros, mayordomos, mozos, jardineros y mucamas, sean solteros o casados, por dentro se parece a cualquier edificio de departamentos, las casas de una planta de corte mas rústico pertenecen una al jefe se seguridad y la otra al mayordomo principal que está casado con nuestra ama de llaves, y el resto que parecen pequeñas edificaciones de ladrillo rojo son las cabañas de las piscinas- hice un resumen de todo lo que había construido en casa.
-vaya que tienen un gran terreno- exclamó Tomoyo.
-esta casa tiene muchas generaciones en la familia, es la casa principal aquí en Japón, en Inglaterra vive la hermana de mi papa, la madre de Nakuru en una mansión parecida a esta pero con un corte mas inglés-
-oh, Nakuru es inglesa-
-si, pero vive aquí en Japón desde que terminó sus estudios en Cambridge, los dos hijos, papa y tía Akiko quisieron que alguien de la familia administre la Clínica pues solo alguien con el apellido de la familia haría todo por aquel sitio que llevaba el nombre del amado abuelo- expliqué mientas aparecía frente a nosotros la imponente edificación de la mansión de mi familia.
Una pequeña exclamación salió de los labios de Tomoyo y bueno no la culpaba, era inevitable no maravillarse con aquel edificio de corte ingles que se alzaba frente a nosotros.
Finalmente el camino terminaba en una alta pileta clásica de donde brotaban chorros de agua cristalina y permitían que pequeñas avecillas se refrescaran, mas abajo en el estanque artificial flotaban algunas flores de loto y nenúfares que servían como hogar de los peces koi y algunas tortugas acuaticas que nadaban alrededor de ellas.
Rodee la pileta hasta estacionarme frente a la gran escalera que llevaba a la puerta de casa.
-bienvenida a mi hogar- solté sin muchos ánimos, algo preocupado en que sintiera apabullada por lo exuberante del sitio, pero bastaba verla para notar lo extasiada que estaba de todo lo que veía.
Ambos nos quedamos un momento hasta que dos hombre con paso apresurado se acercaron al auto, uno de ellos algo mayor enfundado en un terno negro y el otro algo mas joven en un uniforme de chofer color verde.
El de verde me abrió la puerta para bajar y el mayor, el mayordomo principal de la casa le abrió la puerta de Tomoyo con una cálida sonrisa y extendiéndole la mano para ayudarla a bajar.
-bienvenida a Rosemund Park señorita- le dijo a modo de saludo.
-gracias- contestó Tomoyo con una sonrisa igual de cálida y sincera.
-hola Kano, Jhon- saludé primero al chofer que me abrió la puerta y tendí las llaves y luego al jefe de mayordomos que le dio la bienvenida a Tomoyo.
-buenas tardes amo Eriol- contestó saludando con un asentimiento de cabeza.
-ella es Tomoyo Daidouji, es amiga mía e invitada de mis padres para el almuerzo- referí mientras Kano se llevaba mi auto al estacionamiento y nosotros tres subíamos por las escaleras.
-oh, es un placer tenerla con nosotros señorita Daidouji, espero que disfrute su estadía aquí, por favor no dude en llamarme si necesita algo- dijo con servicial cortesía el mayordomo.
-muchas gracias, es usted muy gentil- contestó Tomoyo.
-Gracias Jhon, pero es mi invitada también, cualquier cosas que necesite yo me haré cargo, donde se sirve el almuerzo hoy?- contesté a la vez que pasábamos por la puerta y nos adentrábamos en el hall principal.
-como desee My Lord, se va a servir en el comedor de la laguna de las garzas, la vestimenta es informal pero ninguno de sus padres han bajado aun, les recomiendo que aguarden en el salón del té hasta que bajen-
-gracias Jhon, voy a mostrarle la casa, me avisas por favor-
-si my lord- y con una respetuosa inclinación a ambos se retiró a la vez que yo dirigía a Tomoyo por los pasillos para que pueda apreciar las obras que decoraban las paredes.
-si quieres ver la exhibición en orden comienza por esta pared y termina por aquella, tienes que recorrer todos los pasillos antes de entrar al salón que corresponde a la galería de arte.
-oh, ya veo, curiosidad, Rosemund Park?- cuestionó Tomoyo.
-ah, en Inglaterra las mansiones que corresponden a familias no les tienen nombres, de seguro en algún libro has leído Rossing Park o La Abadía de Northanger, bueno mi familia tiene influencia inglesa y también le pusieron nombre a la casa- expliqué.
-eso quiere decir que también tienes titulo nobiliario- dedujo Tomyo.
-así es, mi familia en general, claro aquí en Japón no vale nada, pero en Inglaterra mis padres son Lord y Lady Hiraguisawa, suena extraño, pero mi familia viene de una larga línea de inmigrantes que sirvieron a la corona Inglesa, nuestro apellido es japonés, pero llevamos mas sangre inglesa que otra cosa-
-tu naciste en Inglaterra-
-si, me trajeron aquí a los 11, soy Ingles de nacimiento pero tengo doble nacionalidad, soy Anglo-nipón-
-oh, no conocía esos detalles de tu vida- me dijo sorprendida.
-bueno nunca preguntaste y de por si tampoco es que lo vaya declarando por la calle, como te dije, aquí en Japón no vale nada solo serviría para pavonearme de algo- dije encogiendo los hombros.
-y vaya que no necesitas algo mas de que pavonearte- contestó Tomoyo con ironía mientras comenzaba a mirar las pinturas.
Avanzamos con lentitud por el pasillo mientras cambiamos nuestro tema por las obras sobre las paredes. Y descubrí que Tomoyo no bromeaba cuando hablaba sobre lo mucho que le gustaba el arte, era capaz de reconocer tanto a los artistas como sus pinturas, estilos y corrientes, eran cosas que por supuesto yo también sabía, con la diferencia que ellas tenía mucho tiempo en mi casa y hubiera resultado un sacrilegio no conocerlas.
Me preguntaba por aquellas cuyo autor no lograba identificar que normalmente resultaban ser de mi madre, aunque logro identificar varias de su autoría que habían sido expuestas por algún tiempo en algunos bancos y galerías de mi padre, normalmente el arte que colgaba sobre los pasillos y habitaciones de mi casa no eran para venta, tan solo lo que había en la galería de la casa estaba ahí para eventualmente salir a las galerías públicas y privadas con las que trabajaba, era como una sala de "pre muestra".
-disculpe señor Hiraguisawa?- apareció a mis espaldas una señorita ataviada con el clásico traje de mucama francesa blanco con negro que se parecía tanto a uniforme que hacía algunos días llevaba Tomoyo en el café.
-dime Yumi- contesté.
-el señor Sagara solicita un momento su presencia- dijo la señorita.
-oh, claro- voltee a mirar a Tomoyo- discúlpame, es el jefe de seguridad, tengo que ver con él un par de asuntos, te molestaría quedarte con Yumi?- Tomoyo volteó a mirarla insegura de que la mencionada esté de acuerdo con la petición, al notarlo la perspicaz señorita le sonrió e hizo una breve inclinación.
-va a ser un placer poder acompañarla- contestó.
-gracias Yumi, Tomoyo, no me tardo, llámame cualquier cosa si? Y Yumi… por favor, trata de mantenerla alejada de mi madre hasta que yo llegue- la mucama se limitó a soltar una risita con una gota tras la nuca, al igual que Tomoyo cuando oyó mi petición.
Me encamine hacia la oficina de seguridad que se ubicaba en la planta baja de la casa, al lado de la cocina. Sentado en su oficina concentrado en su computadora se encontraba el castaño.
-Sosuke, me llamaste- dije a modo de saludo quedando parado frente a su escritorio y saludando con un gesto con las manos al resto de personal de seguridad que había en el camino.
-si, ayer no pude ultimar detalles contigo- contesto en su habitual tono militar sin despegar la vista del computador.
-si… bueno estabas algo ocupado- contesté con picardía logrando que un ligero sonrojo se apoderara de sus mejillas.
Este hombre podía ser el hijo de perra mas duro que existiera en la faz de la tierra, entrenado en Afganistán, con un amplio conocimiento de armas y combate, una arma asesina si se lo proponía, y sin embargo se sonrojaba cuando hablaba de su esposa.
Por primera vez me miro a los ojos aun con el sonrojo apoderado de sus mejillas.
-está algo hormonal, suele tomarme algo desprevenido- dijo a modo de disculpa.
-descuida, es bueno que la mantengas de buen humor- dije sinceramente feliz por aquella pareja no se me hubiera ocurrida que aquella explosiva pareja llegarían a congeniar tan bien juntos.
Sosuke asintió.
-bueno, cuales son los detalles que me querías comentar?- pregunté recordando de pronto que había dejado a Tomoyo con la escasa protección de una mucama que poco podría hacer contra los caprichos de mi madre.
-si, quería informarte que ya se realizó la instalación del sistema de seguridad en la casa de tu novia- dijo con tranquilidad volviendo su rostro al ordenador dejándome mas que pasmado.
-que?- pregunté paralizado sintiendo como la sangre de mi rostro fluía de mi rostro y se a galopaba en mis pies clavándome en mi sitio.
-que ya se rea… - comenzó a repetir Sosuke sin levantar la mirada de su ordenador antes de que lo corte.
-no, si te escuche… me refiero a… por que harías algo así?- pregunté casi en un grito.
Sosuke fijo su vista en mi y me frunció el ceño con confusión.
-creí que en eso habíamos quedado ayer cuando me visitaste…- contestó mi jefe de seguridad claramente ofendido por mi obvia ignorancia del tema, cosa que hizo que me llevara una palma a la frete.
Dios…
Por eso sentí una mirada en la nuca esta mañana…
Por que de hecho nos estaban observando.
-cuando lo hiciste?- pregunté casi horrorizado con el tono de voz unos decibeles mas altos de lo normal.
-ayer por la noche- contestó con simpleza- por que te vez tan sorprendido?- cuestionó extrañado el castaño.
-por que te dije que sería una buena idea, no que lo hicieras! Que es lo que has puesto?- pregunte con pánico.
El castaño hizo un movimiento con la mano para que me acerque desde su lado del escritorio, al que literalmente salté.
-entendí que ella no está del todo enterada de esto, así que fui en extremo discreto, hay algunas cámaras con los lentes apuntando hacia las puertas y ventanas de la casa, además agregué un programa de reconocimiento ergonómico que va a soltar una alerta cuando haya algún desconocido sospechoso demasiado cerca a la casa, claro que ella no va a estar al tanto de esta alarma.- por surrealista que sonara todo lo que el castaño me estaba diciendo, muy al margen de pánico, me sentía extrañamente satisfecho, con aquel ápice de control sobre quienes entraban y salían de su casa me daba un poder nunca había experimentado.
Y pensar que nunca me vi a mi mismo como el tipo controlador.
-vaya que te tomas estas cosas en serio- dije entre dientes meditando entre lo que debía hacer y lo que desea a hacer.
Si, deseaba vigilar su casa, no, no debía hacerlo.
Muy al margen del control, el poder y el morboso deseo de saber quien entraba a su casa durante las horas que estaba sin ella, quería protegerla. La sola idea de que le pueda suceder algo me encogía el estómago y trasladaba sobre mis brazos el incontenible deseo de estrecharla para asegurarme que nada le suceda.
Maldición, es tan incorrecto el deseo de colocar una cámara mas en su recamara?
Maldito pervertido, me dije a mi mismo.
-es mi trabajo, no puedo darme el lujo de dejar ningún detalle fuera- dijo entre orgullo e indignación por mi sorpresa ante su eficacia al trabajar.
-Sosuke, entiendes que esto es estrictamente privado verdad? Nadie mas debe ver el monitoreo de su casa salvo tu y yo de acuerdo?- le dije con una seriedad poco acostumbrada en mi.
-eso pense, por eso cree un circuito cerrado a tu celular y al mío- dijo con suficiencia levantando su celular.
-no dejas de impresionarme Sosuke- solté realmente sorprendido, no era por nada que este hombre fuera el jefe de seguridad de mi familia, no se le escapaba ningún detalle.
-Eriol- giró su silla para mirarme a los ojos con gesto grave- no conozco a esta muchacha, pero es la primera vez que te tomas tantas molestias por una chica, cuando uno tiene tanto interés en una chica pueden pasar dos cosas: o metes la pata y te arrepientes del resto de tu vida por haber perdido a la mujer de tu vida o haces las cosas bien y pasas el resto de tu vida al lado de aquella mujer que te hace un ser completo, trata que sea lo segundo- escuchar a una persona tan ruda e independiente como él, hablar con tanta profundidad de un tema como el amor o las relaciones de pareja puede resultar de lo mas contradictorio.
Pero ahí estaba él, el hijo de perra mas duro del planeta dándome consejos sobre relaciones.
Mi madre… tan mal me veía?
-que pasaría si ella no resulta ser "aquella mujer"?- cuestione exteriorizando aquel temor que en mudo silencio había logrado apoderarse de una esquina de mi mente.
-no eres tonto, si no sintieras que es ella entonces no te estarías tomando tantas molestias- declaró con tono de obviedad haciéndome reflexionar una vez mas en mis decisiones.
Era cierto, nunca me había tomado tantas molestias por una chica, ni para llevarla a la cama y mucho menos después de haberla llevado, y no parecían del todo muy disconformes por la situación pues de alguna manera seguía manteniendo relaciones amicales bastante agradables con cada una de ellas.
Pero el punto es que con Tomoyo estaba empleando todos mis recursos disponibles y no me refería tan solo a dinero, mi tiempo, carisma, conversación, etc.
Dios santo! Jamás había gastado tantas neuronas para conquistar a una chica que para colmo de males ni siquiera en este punto podía asegurar que la tuviera conquistada y no lograba comprender bien como era posible que a pesar de ya haberla hecho mía físicamente aun no me daba por satisfecho, quería mas! Quería todo de ella! Y comenzaba a pensar que nunca me cansaría de eso.
Demonios…
El celular del castaño comenzó a repiquetear anunciando a su hermosa esposa que lo llamaba para almorzar, el castaño por su parte se levanto con rapidez y excuso diciéndome que si se demoraba podría tener grandes problemas, a una mujer hormonal súmale el hecho que esté hambrienta y puedes ganarte un muy fea discusión.
Lo vi salir, literalmente corriendo, de su oficina dejándome atrás.
Me sonreí y suspiré algo ilusionado pensando el día en que yo me vea obligado a hacer lo mismo…
Pero que demonios estaba pensando! Apenas y tenia 19 años! A cual chico de 19 años se le ocurriría desear una familia!
Sacudí mi cabeza en extremo perturbado y me concentre en encontrar a Tomoyo antes de que lo haga mi madre.
Calculando el tiempo que me demoré con Sosuke, fui directo al pasillo donde deberían encontrarse si seguían el recorrido normal, sin embargo luego de dar unas tres vueltas de ida y de venida por donde se suponía debían estar, al no encontrarlas comencé a preocuparme.
Fui por los pasillos, el hall, la galería y mientras mas puertas abría sin éxito de hallarla mi estómago se iba encogiendo cada vez mas, si no podía hallarla en las áreas comunes de la casa solo había un sitio donde podía estar.
Maldición…
Estaba con mi madre.
Con cada uno de los músculos de mi cuerpo tensos y agarrotados me dirigí con rapidez al que sería su estudio de arte.
No muy lejos de la casa principal, cruzando el jardín se hallaba una surrealista estructura hecha de cristales dando la semejanza de un vivero con lunas polarizadas, uno no podía ver lo que dentro de esas lunas se gestaba, pero ella si podía ver todo lo que a su alrededor sucedía.
Cruce el espacio de jardín que separaba la casa de su estudio corriendo y abrí la puerta con rapidez, el recibidor de aquel estudio constaba en una pequeña sala de estar con cómodos sofás y algunas pinturas decorando la estancia, sobre la mesa de noche habían algunas pantallas donde uno podía proyectar a modo de catalogo algunas de las obras de mi madre. Hacia un lado había un pasadizo escondido tras una misteriosa cortina color azul marino con diseños color plata de la luna, que tenia como única dirección lo que a mi madre le gustaba llamar "la dimensión desconocida", dicho en términos sencillos, su taller.
Avance por la cortinas, adentrándome en las inmediaciones del taller cuya iluminación variaba dependiendo del tipo de material con el que estaba trabajando, en algunas esquinas bien iluminadas se veían esculturas antropomorfas en yeso y arcilla, en otras menos iluminadas pinturas al oleo secando, acostumbrado a la explosión de colores y formas que suponía aquel taller, no me concentre demasiado en las nuevas piezas que encontraba a mi paso, mi mente tan solo estaba puesta en imaginas la surrealista escena que encontraría.
Y creo que debí haberme preparado mejor para lo que veía, por que definitivamente a mis ojos les costo algo de tiempo procesarlo.
Mi madre!... realmente lo había hecho.
Y no sabia exactamente si reclamarle o agradecerle por la escena que frente a mi se desarrollaba.
Por supuesto estaba completamente consiente de lo hermosa que era Tomoyo y de lo blanca y exquisita que resultaba su piel, toda su piel.
Pero nadie me preparó para verla así, sobre un cúmulo de cojines y vaporosas sábanas color blanco, sumergida como flotando, el exquisito cuerpo desnudo de la nívea chica que había llevado a almorzar a mi hogar, con aquel cabello negro por naturaleza, que esta vez se veía particularmente reluciente e intenso en aquel mar de blancura donde las sábanas parecían competir contra aquella lechosa piel, sintiéndose ofendidas por su presencia.
Tenia la tela de las sábanas recogida en los lugares correctos cubriendo exactamente lo necesario, haciendo que la imagen lejos de verse "ordinaria", como a mi madre le gustaba llamar aquellas grotescas fotografías que algunos famosos se esmeraban por mostrar de si mismos, la escena que representaba Tomoyo estaba cargada de una inusitada sensual inocencia, se le veía hermosa y pura al mismo tiempo, como un ser casi etéreo e inalcanzable por su perfección, me sentí estúpidamente orgulloso al saber que mi madre había visto lo mismo que yo en ella.
Y mas aun cuando era la primera chic que llevaba a casa.
Claro, aun tenía aquel debate interno entre si debía o no sentirme indignado por que mi madre halla desnudado a mi invitada y la haya fotografiado hasta el cansancio.
Por dios, no quería ni pensar como es que mi madre había logrado ponerla ahí y así.
Avancé unos pasos mas cerca a donde estaban con la intención de hacerlas consiente de mi presencia, hasta que escuche la voz de mi madre.
-preciosa, Tomoyo adoro esa pose, ahora arrodíllate sobre la cama y abraza la almohada, si asa mas abajo, eso… perfecta-
Con ojos desorbitados vi el cambio de postura de Tomoyo sobre la cama, los músculos de sus blancos muslos se tensaron al soportar su peso en las rodillas, marcándose como si de una estatua de mármol se tratara viéndose coronados por aquel delicado hueso de la cadera que sin ser prominente se delineaba con mesura.
La almohada mencionada no era muy grande, por arriba apenas lograba cubrir aquellos apretados pezones rosa que conocía tan bien y por abajo llegaban exactamente hasta donde terminaba el tronco de la pelinegra dejando muy poco y a la vez demasiado a la imaginación.
Tomoyo parecía toda una profesional y casi me sentía culpable por querer arrancarla de ese sitio, si tenía que ser sincero no la veía disgustada o perturbada, hasta parecía disfrutarlo… solo que me volvería loco si alguna de sus fotografías terminaba decorando la habitación de algún ricachón pervertido, ni muerto.
-así que aquí estaban- dije en voz alta mientras aparecía detrás de mi madre, haciéndome notar por primera vez.
La mirada de Tomoyo cambió repentinamente al notar mi presencia, su rostro pasó de pálido a sonrojado en milésimas de segundos y sus ojos se abrieron con el pánico de una niña pillada haciendo una travesura, se mordió el labio inferior con nerviosismo e instintivamente consiente de su desnudez se aferro un poco mas a la almohada, encogiendo el cuerpo evidentemente cohibida con mi presencia.
En ese instante los flashes resplandecieron furiosamente escuchaba la voz de mi madre alabando esa pose, su mirada, sus labios, sus muslos.
Era suficiente.
Me acerque a la cama a paso tranquilo y firme bajo la lluvia de flashes que no dejaban de disparar y la mirada petrificada de la pelinegra que no había movido un solo musculo desde que se hizo consiente de mi presencia, tome la sabana que estaba bajo ella y la envolví con ella.
-estas bien?- pregunte con suavidad pero mortalmente serio mientras la tomaba con cuidado de los hombros, ella se limito a mover la cabeza de manera afirmativa aun con las mejillas furiosamente coloradas.
-bien, anda a vestirte por favor- le solicité con tono de voz grave a lo que ella saltó de la cama y desaparecía rauda tras el escenario que mi madre había armado.
Suspire y conté tres pausados segundos hasta finalmente voltear a encararla con mirada acusadoramente seria, recibiendo el ultimo de los flashes antes de que mi madre dejara el lente de la cámara con una mirada que no denotaba ni un solo ápice de arrepentimiento.
No lo puedo creer, mi madre estaba radiante de felicidad.
-oh, por Dios cariño eso estuvo perfecto! Ella es increíble, tienes un excelente ojo mi cielo!- dijo mi madre con una sonrisa pintada de oreja a oreja y se acercó con los brazos abiertos a estrecharme ignorando olímpicamente mi mortal mirada.
-madre…- comencé a decir con gravedad antes de colocar una mano frente a ella para que no me llegue a estrechar, gesto que ella decidió ignorar e igual impuso su abrazo.
Suspiré derrotado entre sus brazos, ella no se sentía ni el mínimo de arrepentida.
-por que siempre tienes que hacer esto?- susurre cansado aun entre sus brazos con los hombros caídos, ella separó su cuerpo de mío y me miró extrañada aun con las manos sobre mis brazos.
-soy una artista querido, no puedo desaprovechar ninguna oportunidad de inspiración- dijo con tono de obviedad.
-no madre- dije soltándome de su agarre y sentándome sobre la cama- me refiero a esto- señale la cama- a utilizar a mis amigos como si de objetos se trataran, tienes idea de lo vergonzoso que esto resulta para mi?- pregunte indignado sin quitarle la mirada de los ojos, sabía que probablemente odiaría esta conversación, pero ya estaba en ella.
Mi madre me miró con gesto de reina ofendida y dándome la espalda se dirigió a donde estaba su cámara sobre el trípode y centró su atención en desenroscar los numerosos lentes y artilugio que contenía, como si esta fue una actividad de suma importancia.
Genial, la había molestado.
-en primer lugar, hijo, es la primera vez que lo hago, así que no puedes acusarme de siempre hacerlo- dijo mirándome a los ojos mientras desenroscaba un lente.
-trataste de hacerlo con Shaoran- replique con mirada inquisitiva recibiendo de mi madre una mirada soñadora.
-oh, ese chico, tiene una estructura ósea magnifica…- soltó con ensoñación antes de cambiar a un gesto aburrido- pero no aceptó así que tampoco aplica- dijo antes de sacarme la lengua.
Cerré mis ojos al momento de apretarme el puente de la nariz entre los dedos índice y pulgar.
-ese no es el punto, no puedes invitar a cada amigo que traigo a quitarse la ropa para ti!- mi paciencia comenzaba a agotarse y si bien tenía que modular mi tono de voz para evitar levantarla so pena de muerte, no me preocupaba en camuflar la indignación en mi voz.
-pero por que no? Soy una artista y ellos lo saben verdad? Es un halago el que los invite a ser partícipes de mis obras! El mensaje que les transmito es que tienen algo que vale la pena ser plasmado para la posteridad, sabes bien que no invitaría a cualquiera al igual como he rechazado retratar a muchas de esas muñequitas artificiales hechas por millares que salen en las pantallas- la pasión que irradiaba mi madre sobre su trabajo hacía difícil el tratar de refutarla.
Sobre todo cuando sabía el amago de verdad en lo que decía. Mas de una vez había rechazado la oferta de algunas modelos para sus obras.
No había nada que mi madre odiara mas que una belleza sintéticamente obvia.
-dudo mucho que pedirles que se quiten la ropa suponga un halago- dije con ironía mientras mi madre entornaba los ojos.
-Dios! Pense que no había criado un hijo tan cerrado de mente!- Exclamó mi madre.
Bufe antes de contestarle cuando una tercera voz llamó mi atención.
-para mi si fue halagador, es la primera vez que me piden posar para una exhibición de arte-dijo Tomoyo ya vestida entrando a la estancia mientras mi madre me daba una mirada de suficiencia.
Me lleve la palma a la frente, lo que me faltaba.
-bromeas? Quieres tu cuerpo al desnudo en la siguiente exposición de mi madre? Has pensado que cualquiera puede tenerte decorando su casa u oficina?- pregunté entre incrédulo e indignado ante tan surrealista situación.
-de hecho es lo que espero, voy a ganar un porcentaje de las ventas de esa exposición- contestó de la manera mas natural ante mi mirada desorbitada y mi mandíbula caída sin ninguna mesura, voltee para mirar a mi madre pidiéndole, o mejor dicho suplicándole en silencio la corroboración que se tratara de alguna broma perversa...
Aquella sonrisa orgullosa y el guiño que le dirigió a la nívea termino por disparar mi pánico disparando aquellos nervios que había tenido amordazados de momento.
-estas loca?!-espeté con desesperación elevando mi voz un par de decibeles de los normal, no podía creer lo que acababa de escuchar, en verdad esto estaba pasando? Se le había zafado un tornillo? Me levante y me plante frente a Tomoyo tomándola de los brazos.
-como se te ocurre llegar a un acuerdo así con ella? Ella tiene mucho dinero! No necesita que le hagas ningún favor posando para ella, si no eres tu va a ser otra, pero no tienes por que ser tu, va a haber una galería repleta de imágenes tuyas al desnudo, de verdad quieres eso?- sabía que probablemente mi madre accidentalmente dejaría un par de frascos de pintura acrílica destapados en mi cama aquella noche por ese comentario, pero Tomoyo no podía saber en lo que se estaba metiendo, por eso tenía que aclarárselo.
-Eriol, es ella la que me está haciendo el favor a mi, ya sopesamos las repercusiones y tomé la decisión…-
-claro influenciada por ella- espete con dureza disparando una mirada airada a mi madre que en algún punto de la conversación había decidido dejar de prestarnos atención y se había volcado nuevamente a analizar y limpiar los lentes de su cámara.
-eso… no te concierne, e influenciada o no sigue siendo mi cuerpo y mi decisión, como muchas otras como bien sabes- aquel comentario acompañado por aquella mirada brillante y significativa me tomó por sorpresa, haciendo que cierre la boca de golpe en una apretada línea antes de dirigir una instintiva mirada rápida a mi madre que parecía ignorarnos, devolví mi mirada a Tomoyo, fastidiado y a la vez sorprendido por la manera que esta simple chica solía tener el poder de callarme con una sola frase.
Irritante, fascinante e irritante a la misma vez.
-bueno, no se ustedes pero todo este debate me pareció de lo mas estimulante y ya me abrió e apetito, voy a refrescarme y nos vemos en la mesa en 15 minutos, no tarden!- y con aquel habitual estado de ánimo despreocupado y un beso volado dejó la habitación, como si fuera completamente inocente por la discusión que estaba apunto de tener.
Ambos esperamos en silencio que ella se retirara ella mirando hacía el suelo y un lado y yo por encima de la cabeza de Tomoyo asegurándome que la silueta de mi madre desapareciera por completo, hasta escuchar el sonido de la puerta cerrarse no me deje soltar un suspiro frustrado.
Mire a Tomoyo a la cara unos segundos antes que me dirigiera una mirada resentida.
-eso fue un golpe bajo- contesté en tono de reproche.
-no por eso deja de ser verdad Eriol- contestó a la defensiva levantando el mentón en forma desafiante con ambos manos en la cintura, estaba preparada para una pelea.
Que estaba seguro que yo no ganaría.
Me pasé una mano por la cara antes de detenerla en mi boca en gesto preocupado y reflexivo, se me senté nuevamente en la cama y me desordené el cabello.
-de verdad estas dispuesta a exhibirte así? Es decir no te molesta que cualquiera tenga tu imagen tan… expuesta en su casa u oficina? Haciendo dios sabe que mientras te mira?- aquellas palabras me supieron a bilis en la boca, la sola idea de imaginar a alguien teniendo algún pensamiento lascivo (como los que yo tenía) con o mejor dicho por una imagen de Tomoyo al desnudo, me revolvía el estómago y me embargaban aquel poderoso deseo poco civilizado de batirme en un duelo con cualquiera que se atreviese a obtener una pintura, foto, acuarela o cualquier otra maldita representación de aquel sagrado cuerpo.
Irónicamente, algunas de las chicas con las que en algún momento había compartido tórridos y furtivos romances, se jactaban en mover las redes sociales por sus provocativas fotos semidesnudas subidas a Instagram, o símiles. Adoraban aquellos miles de likes provenientes de adolecentes con acné facial, que ellas jamás mirarían a la cara en el pasillo de clases o aquellos obesos pervertidos que nunca habían visto a una autentica chica desnuda frente a ellos, claro ellas no sabían que estos eran sus mas habidos seguidores, pero por dios! Chicas, dos dedos de frente los hombres que si podían tener sexo con aquellas pornstars en potencia no perderían su en tiempo el likes, al igual como yo jamás lo hice, el punto es que nunca me importó mucho las fotos sin ropa que subieran, de todas formas nunca fueron algo serio para mi, es decir, por favor, quien tomaría en serio a alguien tan malditamente desesperado por atención!
Claro que con Tomoyo todo era diferente, la conocía, brillante, mordaz, tan arrobadoramente atractiva que su belleza natural tan solo resultaba un bono extra del paquete por que sencillamente era imposible no caer rendido tan solo ante su personalidad. Si bien, haciendo honor a la verdad, lo primero que me había atraído de ella había sido su encantadora belleza física, era muy consiente que, como con muchas, eso podía pasar luego de la primera vez que tuviéramos sexo, sin embargo luego de conocerla me di cuenta que no pasaría esto con ella.
Simplemente caí enamorado de ella, como una polilla que se ve seducido por una fuente de luz la atracción fue demasiado fuerte e inevitable, ya no quería solo tener sexo con ella, deseaba hacerle el amor, no quería tan solo mirarla, necesitaba desesperadamente escucharla hablar, no quería tan solo conocerla, era imperativo meterme en su mente para escudriñar cada uno de los rincones de su alma.
Un ser tan sublime como ella no debía ser exhibido para cosas mundanas o corrientes, no debía ser manchada su inefabilidad con intentos de capturar su esencia, era simplemente imposible captar en un simple lienzo lo que era ella en su totalidad.
Sin desprestigiar el trabajo de mi madre, por mas hábil que fuera para atrapar entre pinceladas las mas sublimes imágenes, jamás podría hacerle justicia a alguien con una esencia tan caóticamente hermosa y fulgurante.
-Eriol, tu madre, es una artista, de hecho un muy buena, podría decir incluso que en su generación es una de las mejores, tu, que la conoces mas que yo, realmente crees que va a utilizar mi imagen en obras tan… ordinarias como las estas planteando?- su cuestionamiento era válido, dicho en un tono tranquilo aunque ligeramente indignado.
Mientras yo comenzaba a odiar reconocer que ella tenía razón.
-no dudo que mi madre jamás lo presentía de esa manera y eso no es lo que me preocupa, sino la manera en que lo vayan a ver las personas que deseen comprarlo, Tomoyo, no quiero que tu retrato termine en la alcoba de un pervertido-
-bueno si ese pervertido esta dispuesto a pagar muchos miles por una obra que no exhibe de mi nada vulgar no tendría por ser incómodo, además, el que desee fantasear conmigo en realidad no necesita ninguna fotografía o pintura mía con poca ropa, creo que tu mas que nadie deberías saberlo-
Auch…?
-por que sigues dándome golpes bajos!?- espeté fingiendo estar dolido.
-por que ya me cansé que sigas haciendo el papel de puritano! Algo que evidentemente no eres, has tenido mas sexo en tu adolescencia que muchos adultos y has gastado mucho dinero tan solo para meterte en la cama de una chica, me pagas para tener sexo contigo y ahora te indignas por que una artista me quiera como la cara de su nueva puesta en galería? Es frustrante verme atrapada en tu doble moral. No estas siendo algo hipócrita?- Tomoyo lucía exasperada mientras me hablaba y movía los brazos y gesticulaba con elocuencia mientras decía todo esto. Por mi parte yo recibía cada una de sus palabras como si de bofetadas se trataran.
Auch, auch, auch.
De pronto perdí el apetito.
Me levanté de la cama con mi mas perfecta cara de póker mientras sentía mis articulaciones rígidas aun por el shock de sus palabras, sin emitir sonido alguno cruce la habitación en tenso silencio hasta quedar dándole la espalda a la pelinegra y me detuve unos segundos.
-mis padres nos esperan para almorzar- dije parcamente, la escuche suspirar a mis espaldas y reanude mi camino fuera del estudio cuando el sonido sus pasos me comenzaron a seguir.
No volví a dirigirle la palabra en todo el camino, tenía una mezcla demasiado explosiva de emociones, en parte indignación por aquellas duras palabras y odiosa sorpresa al reconocer su deje de verdad, estaba dolido por la constante reafirmación del pésimo concepto que tenía sobre mi y no dejaba de reprochar mi cuota de responsabilidad por ello.
Estaba molesto, con mi padre por obligarme a ir, con mi madre por haberme metido en esa discusión, con Tomoyo por acceder y hasta conmigo mismo por hacer de ese almuerzo un desastre en potencia.
Maldita sea, debía suponer que algo así pasaría, en fin era mi casa y era mi madre, autora segura de desastres.
Al caminar por cierto conocido camino de piedras divisé a mis padres sentados en un amplio columpio donde conversaban tranquilamente, mi madre aun tenia el kimono color verde jade con el que estaba fotografiando a Tomoyo y mi padre tenía puesto un conjunto de pantalón y camisa color azul de algodón egipcio como ropa de entre casa.
A pocos metros de distancia logre hacer contacto visual con mi padre que me devolvió una distraída sonrisa mientas hablaba con mi madre, o ignoraba completamente lo que había pasado o estaba perfectamente coludido con mi madre.
A veces odiaba la complicidad entre esos dos.
Y en este momento tan solo quería largarme de aquí. Por que habré aceptado este almuerzo?
-hijo te estábamos esperando- dijo mi padre con amable sonrisa relajada- aun no tengo el agrado de conocer a tu amiga, aunque tu madre me ha contado maravillas de ella- me quede mirándolo unos segundos tratando de evaluar la intención de su comentario.
No se por que me sorprendía ese comentario, era de esperarse de parte de el, apreté la boca en un línea recta, estaba tan fastidiado que poco me importaba si había sido sarcástico o no, en este punto absolutamente todo lo tomaría a la defensiva.
-papá, ella es Tomoyo Daidouji mi compañera de clases, Tomoyo el es Clow Reed Hiraguisawa mi padre- dije con tono de voz monótono dando un paso hacia un lado para dar espacio a las presentaciones.
Papa por lo visto decidido a ignorar también mi nada disimulado mal humor, clavo su mirada en Tomoyo y le regalo otra sonrisa, aquella que le dedicaba a gente nueva a la que no tenía intenciones de amedrentar, aun.
-muchas gracias por su invitación, es un placer conocerlo- dijo Tomoyo con cortesía inclinando ligeramente su cabeza con respeto.
-el placer es nuestro, Eriol nunca trae a nadie a casa- bufe casi imperceptiblemente ante el comentario de mi padre.
Y se preguntaba por que?
-si, me comentó que es poco habitual, por eso agradezco mucho la oportunidad- contestó Tomoyo con mucha diplomacia.
-oh, no querida, no es por que no lo queramos, aparente somos muy excéntricos para el- dijo mi padre dándome una puñalada por la espalda.
Esto era el colmo.
-además de carecer de filtro para decir las cosas, pero descuiden, es algo de lo que ya la había alertado- dije mordaz antes de ganarme una mirada de reprensión de parte de mi padre.
-descuide señor Hiraguisawa, su sinceridad me resulta refrescante, es mucho mas cómodo estar con personas que no ocultan lo que piensan- lleve una mano a mi frente ante el comentario de la pelinegra, esto no me podía estar pasando.
-ay que linda! Te dije que era un amor Clow, no nos la podemos quedar?- dijo mi madre con ensoñación logrando un risita de pare de Tomoyo y una sonrisa de mi padre, yo bufe por tercera vez nada emocionado por el desarrollo de la escena.
Aunque secretamente satisfecho de que Tomoyo aun no haya salido despavorida y la manera en que parecía haber cierta "química" entre ella y mis padres.
Se acerco el mayordomo para anunciar el almuerzo y nos dirigimos a la rustica pérgola que parecía flotar sobre la "Laguna de las Garzas", laguna artificial que había adoptado su nombre por mas delicadas aves que las habitaban.
Tomamos asiento en la mesa redonda sobre la que estaba dispuesto el suculento banquete y mi madre dio el anuncio que cada uno se sirva lo que desee, los domingos evitábamos que la cantidad habitual de personal nos atendiera.
-y bueno Tomoyo cuéntanos sobre ti hace cuanto que se conocen Eriol y tu?- comenzó mi padre con su amena charla mientas yo evitaba atragantarme.
-pues llevamos dos años en el mismo salón de clases- contestó Tomoyo con cautela.
-oh, dos años, y por que nunca nos hablaste de ella hijo?- preguntó mi madre logrando que mis manos comiencen a sudar.
-por que hace solo tres días que comienzo a tratarla- dije concentrándome en mi plato.
Mi padre frunció en ceño con un ligero gesto de burla dibujado en el rostro.
-tres días? Vaya nunca te creí tímido- comento mi querido padre sin ocultar su risa.
Gracias padre! Siempre un apoyo.
-de hecho no lo es, es solo que tenemos distintos círculos de amigos, bueno hasta hace poco al menos- comento Tomoyo sorprendiéndome.
Acaso me estaba defendiendo con mis padres?
Apresure el vaso de agua que tenía cerca para que no se notara mi ligero sonrojo y el temblor que delataba la emoción que me procuraba lo dicho por ella.
De pronto se me olvido por que estaba molesto hacia un rato.
-oh ya veo, si es cierto a veces unos tiene a maravillosas personas alrededor sin verlas- soltó mi padre antes de levantar su mano entrelazada con la de mi madre y depositar un beso en el dorso de su mano, recibiendo de mi madre una sonrisa cómplice.
Sentí una ligera punzada en el pecho al notar como la mirada de Tomoyo se suavizaba ante aquel gesto y mostraba una sonrisa nostálgica.
Había previsto las excentricidades de mis padres pero no la manera en como su trato podrían afectarla.
-cariño, llevamos años casado, tendrás que superarlo algún día- soltó mi madre con sarcasmo logrando que papa riera- por cierto Tomoyo, Eriol nos comento que tu madre no anda muy bien de salud, es muy complicado lo que tiene?- preguntó mi madre cambiando de manera abrupta de tema.
Note como Tomoyo cambio de postura y apretó casi imperceptiblemente la mandíbula.
-bueno si bien aun esta algo delicada ya esta recibiendo el tratamiento adecuado así que trato de no pensar mucho en ello ya que desde mi posición poco puedo hacer por ella- contestó Tomoyo con sinceridad y lo mas tranquila posible.
-oh, cariño lo siento, no debí preguntarte, pero supongo que debes tener familia que te esté ayudando con el tema cierto?- dijo mi madre con la mirada ligeramente contrita.
Tomoyo abrió la boca un par de veces y colocó un mechón de cabello tras su oreja en un símbolo evidente de lo nerviosa que se estaba poniendo.
-creo que no es un tema para este momento, mama- contesté con cautela tratando de no poner mas tensa a Tomoyo y odiando la indiscreción de mi madre.
-no, descuida, es normal su curiosidad, bueno no tengo mucho contacto con la familia así que, no, por el momento ellos no están al tanto-
-oh, que complicado, y te estas encargando de todo esto tu sola?- preguntó mi madre algo escandalizada.
Tomoyo abrió la boca para contestar sin embargo fue cortada por mi padre.
-no se si sabes que también estamos en el rubro de la salud, para nosotros va a ser un placer poder ayudarte en lo que necesite tu madre- dijo mi padre genuinamente preocupado, listo como siempre para ayudar.
Tomoyo sonrió.
-agradezco mucho su oferta, pero justamente les iba a comentar que no estaba del todo sola, de hecho Eriol se ha convertido en el mejor apoyo que podría tener, no estoy segura que habría hecho sin el- contestó Tomoyo mirando intercaladamente a cada uno de mis padres con una delicada curva de sonrisa en sus labios.
Y creo que yo había olvidado como respirar mientras la escuchaba y no podía quitarle la mirada de encima, hasta que sentí la mirada de mis padres sobre mi algo incrédulos cuestionándome con la mirada sobre la veracidad de lo oído.
Ella volteó a mirarme y asintió.
Me aclaré la garganta para calmar el desbocado palpitar de mi corazón que estaba seguro podía ser oído hasta por mis padres.
Emocionado, orgulloso, abochornado, agradecido, todo pasaba por mi mente a un ritmo demasiado acelerado como para ordenarlo en palabras coherentes.
Como podía hacerlo? Si lo único que deseaba en este momento era saltar y apoderarme de esos rosados labios y repetir una y otra vez las gracias y prometerle que nada malo le sucedería a mi lado.
-así que era por eso que has estado tanto tiempo fuera?- cuestionó mi madre sacándome de mi estupor.
-si madre, ese era justamente el motivo, pero me está dando mas crédito del que merezco, sin mi ella lo estaba haciendo bastante bien, yo solo le estoy facilitando algunas cosas y haciéndole compañía por supuesto- la mirada de mi madre se veía emocionada y soñadora mientras mi padre alzaba una suspicaz ceja y disimulaba una misteriosa sonrisa.
-ya veo- se limitó a decir mi padre con lentitud arrastrando aquellas cortas palabras- en todo caso, no tendríamos ningún inconveniente de que pases algún tiempo aquí en casa, es bastante amplia y dudo mucho que nos encuentres todo el tiempo, con dificultad y Eriol lo hace- le sostuve la mirada papa por un momento, tratando de averiguar sus intenciones tras esa juguetona sonrisa hasta que Tomoyo contesto.
-muchas gracias por la oferta, la tomare en cuenta- pensaba que con eso las conversaciones incómodas se podía dejar de lado y por fin podría proseguir con mi almuerzo sin mayores sobresaltos.
Craso error.
-y Tomoyo, que te pareció la sesión de fotos con Yuko?- preguntó casualmente mi padre quitándome todo lo que me quedaba de apetito nuevamente.
-oh, la hubieras visto amor, estuvo genial, parece toda una profesional- comentó mi madre en exceso emocionada mientras la comida comenzaba a saberme cenizas en la boca recordando aquella incomoda conversación en su estudio.
-creo que exagera un poco, pero al menos para mi fue muy emocionante, es la primera vez que sirvo de modelo para alguien- contestó Tomoyo con modestia.
-oh, no seas tan humilde chica, fue mucho mas fácil trabajar contigo que con modelos engreídas que no saben obedecer simples indicaciones- se quejó mi madre.
-me hizo sentir realmente cómoda- comentó Tomoyo.
-me alegra que te sintieras así, el único que parecía consternado era tu hijo- soltó mi madre dirigiéndose a mi padre mientras yo dejaba caer el tenedor en mi plato.
-en serio quieres hablar de eso ahora?- respondí a la defensiva.
-bueno conoces mi política de resolver las cosas cuando aun están calientes- replicó mi madre colmando mi paciencia y mandando al tacho mi autocontrol.
-bien, quieres hablar de eso aquí y ahora, por mi esta bien, estoy molesto por que es la segunda persona que invito a casa en todo este tiempo desde que llegue a Japón por que justamente tienes esta horrible costumbre de invitarlos a quitarse la ropa para ti y sorpresa esta vez lo lograste!- dije con el tono algo mas agudo y alto de lo normal sintiendo como gotas de bilis se derramaban por cada palabra mientras clavaba mi mirada acusadora sobre Tomoyo que tensó su mandíbula y apretó los labios en una línea recta.
-así es, hijo saca todo lo que tengas dentro, no lo sienes liberador?- contestó mi madre reaccionando de una manera inusitadamente apacible pese a mi tono, haciendo gestos con las manos y llevándoselas al pecho.
Levante la mirada al cielo con exasperación.
-no madre! No estoy haciendo catarsis, me estoy quejando por tu comportamiento!- mi madre cerró la boca y apoyo su anguloso mentón en una palma para dirigirme una mirada penetrante.
-por que te molesta que lo haga?- cuestionó calmada, pero seria.
-por que una petición de esa naturaleza no es normal- mi madre me miró sonriente como si algo le hiciera gracia.
-creo que ya habíamos dejado bastante claro que tu madre no es una mujer ordinaria, así que no veo por que te moleste tanto, en esta casa jamás nos hemos acomplejado por lo que somos ni lo que hacemos, pense que te habíamos criado así- contestó mi madre con un ligero tono de reproche.
Un silencio tenso se instaló en la mesa, mi madre y yo teníamos una silenciosa lucha de miradas mientras Tomoyo nos miraba intercaladamente mordiéndose los labios y mi padre jugueteaba con el vaso de su mano.
-es que si se crio así, creo que no es eso lo que finalmente le molestó- soltó mi padre mirando su vaso y captura la atención de mi madre.
-entonces?- cuestionó mi madre dirigiéndose a papá.
Aparentemente esos dos se habían olvidado de la presencia de Tomoyo y yo.
-creo que le molesta mas el hecho que ella halla accedido- la mirada de ambos se centró en Tomoyo que se sobresaltó ligeramente.
Y yo me espanté por lo acertada de la puntería de mi padre.
Tomoyo se encogió de hombros.
-no vi que tuviera nada de malo, en clases de arte constantemente nos llevan personas que posan desnudas, para mi fue algo bastante parecido- contestó Tomoyo.
-de hecho querida niña, para cualquiera que se mueve en este mundo es bastante común, no tienes idea de cuanta gente he visto pasar sin ropa por su estudio tanto hombres como mujeres, jóvenes y mayores, el caso es que Eriol también ha visto lo mismo que yo, así que debería estar menos sorprendido… pero no es así, por que?- cuestiono finalmente mi padre poniéndole especial entonación a la pregunta.
-hizo especial incidencia en el hecho que la gente la tenga una imagen de ella desnuda consigo- contestó mi madre recordando nuestra conversación / discusión en su estudio.
-eso corrobora que no está molesto por tu ofrecimiento si no por que ella aceptara- dedujo mi padre con una sonrisa autosuficiente.
-pueden dejar de hacer esto motivo de debate por favor?- casi rogué cuando un ligero dolor de cabeza amenazaba por atacarme.
-oh, pero si es fascinante querido! Nada mas estimulante que hallar la respuesta a una incógnita mediante una hipótesis planteada- contestó mi madre emocionada exasperándome mucho mas.
-no es un juego- contesté con reproche.
-y además se siente incómodo con el tema…- concluyó mi padre.
-podemos cambiar de tema?- el dolor ya había empezado.
-pero no dijiste que no te molestaba?- preguntó mi madre mostrando desilusión.
-pues cambié de opinión- contesté forzando una sonrisa.
Mi madre hizo un puchero y mi padre sonrió de manera intrigante.
-bueno, ni modo, entonces Tomoyo como es mi hijo en la cama?- preguntó mi madre con la curiosidad de una adolecente en una pijamada mientras Tomoyo palidecía y mi rostro se desencajaba por completo y mi padre masticaba una carcajada.
Dios! A que madre se le ocurre preguntar algo así?!
-mamá!- casi grité indignado cuando mi padre no aguantó mas su carcajada.
-que?, hay por favor hijo, no creas que me voy a tragar el cuento de que es solo tu amiga, los vi interactuar juntos en el estudio, a ella no le avergüenza que tu la veas sin ropa y a ti tampoco te puso nervioso acercarte a envolverla con la sábana! Es evidente que ya pasaron mas halla de la simple amistad- contesto mi madre antes de tomar de su copa.
Mi madre hablaba con mucha seguridad como siempre mientas mi rostro pasaba a un furioso color rojo.
-cariño, creo que discutir la vida sexual de tu hijo en la mesa es un tópico algo extraño, tal vez estando a solas con ella no crees?- comentó mi padre aun entre risas.
Esto era indignante.
-por que… le interesaría saberlo?- cuestionó Tomoyo con suave voz denotando intriga y confusión.
Por que está haciendo lo posible por humillarme, pense.
-oh, solo quiero asegurarme que estés bien atendida cariño, no soportaría pensar que mi hijo fuera un amante poco dedicado con una chica tan linda- contestó mi madre mirándola encantada.
Mientras me golpeaba la frente nuevamente, no podía creer el papelón que estaba haciendo.
Auch, mi cabeza.
Tomoyo sonrió aparentemente divertida sin dejar de lado el sonrojo de sus mejillas.
-gracias por su… interés, es… poco convencional, pero muy dulce de su parte, le prometo que si tengo alguna queja va a ser la primera en saberlo- creo la mandíbula se me callo ante ese comentario de parte de Tomoyo y mi madre procedió a hacer un ademan de brindar ante aquella declaración.
Realmente rogaba que nunca lo hiciera.
-ahora vez el por que siempre quise tener una hija? Las niñas siempre tienen la mente mas abierta- dijo mi madre al dirigirse a mi papa.
-bueno, eres tu la que después de dar a luz a Eriol dijo que no quería volver a tener un hijo nunca mas- contesto mi papa alzando una ceja.
Tomoyo soltó una risita mientras yo me hundía cada vez mas en mi asiento, genial… ahora se van a poner a hablar sobre mi nacimiento.
-oh, es que fue un parto terrible- dijo llevando una mano a su pecho y se dirigió a ver a Tomoyo- estaba en 28 horas de labor de parto y el niño no se dignaba a hacer el mínimo esfuerzo por salir, finalmente alrededor de las 30 horas decidieron hacerme cesárea, estaba tan agotada!- decía mi madre de la manera mas histriónica gesticulando y moviendo los brazos.
En ese momento tal vez no lo sabía, pero ahora comprendía bien por que no quería salir.
-claro que si tuviera otro bebe lo planearía distinto, esta vez planearía desde mucho antes su cesárea para no tener que pasar todas aquellas horas en labor de parto- soltó mi madre logrando que papa se atragante con lo que estuviera bebiendo.
Lo escuchamos toser un poco.
-quieres otro bebe? A estas alturas? Cuando planeabas decírmelo?- cuestionó mi padre alertado.
-ay cariño no tienes que hacer un drama de esto, la gente tiene bebes todo el tiempo, aun estamos jóvenes así que no hay peligro y no es que lo haya estado pensando mucho es solo que… nuestro hijo ya esta grande y el próximo año se va a ir de la casa, no sientes que vamos a estar demasiado solos? Y viendo a Tomoyo… acaso no te encantaría tener una niña que se parezca a mi?- mi madre lo miraba con ensoñación, como si pudiera imaginarse a alguna niña de intensos ojos azules y negro cabello a su lado, parecida a mi por supuesto.
Mi padre suavizo la mirada, seguramente imaginando lo mismo que ella. De hecho hasta yo la imaginaba con cierta añoranza.
Aquellos años en los que había deseado un hermanito u hermanita habían pasado ya hacía bastante tiempo, probablemente yo estaba mas cercano a formar mi propia familia que a la idea de tener mas hermanos, pero de alguna manera no me parecía demasiado descabellado, hasta me sentía bastante emocionado por la idea.
Tan solo compadecía a la pobre criatura de tener unos padres tan disparatados como los míos…
Bueno, al menos tendría a alguien de mi bando en casa.
Mi padre se inclino haca adelante e ignorando olímpicamente al resto de los presentes estrechó a mi madre entre sus brazos depositando un suave y largo beso cargado de ternura y emoción.
-no hay nada que me haría mas feliz Yuko- soltó mi padre aun abrazándola con una tierna sonrisa plantada en sus labios a lo que mi madre respondió con una enorme sonrisa y abrazándolo mas fuerte aun irradiando felicidad.
La escena era en extremo emotiva, de pronto me sentí como aquel niño de 5 años arrastrando a su peluche por toda la casa imaginando que es su hermanito, me sentí estúpidamente contento, sorprendiéndome a mi mismo por el descubrimiento de que aquel lejano deseo escondido en algún lugar de mi corazón, seguía arraigado y vivo.
Tendría un hermanito!... o hermanita… a estas alturas emocionarme por ello no se si me hacía en extremo sensible o patético, pero poco me importaba.
Si bien yo mismo tenía aquel sentimiento cálido en el pecho que nace ante la expectativa de traer al mundo una nueva vida, mi mente no estaba exactamente puesta en la escena que tenía al frente, si no mas bien en la delicada jovencita que sonreía con nostalgia y ojos acuosos a mi lado.
Sutilmente pase una mano por debajo de la mesa y apreté su mano llamando su atención, cuando volteo a verme con los ojos ligeramente enrojecidos y sonriente, le devolví la sonrisa con ternura e hice un ademan para salir de ahí.
Nos levantamos en silencio con la intención de dejarles un momento a solas y nos dirigimos al mozo indicándoles que hagan lo mismo, pero que nosotros tomaríamos el postre en mi habitación.
Aun tomados de la mano y en silencio caminamos por algunos pasillos y una escalera hasta llegar a las puertas abiertas de mi recamara.
Tomoyo demoro un poco mas su entrada registrando con la vista todos los detalles de mi pieza antes de entrar.
Se fijo en las pareces pintadas de un calmado celeste decorado por una simple cenefa con el escudo familiar en tonos ocre, también notó los detalles en madera oscura de los muebles que le daban la bienvenida, a un lado mi escritorio con equipos electrónicos encima, y al otro mi televisión con un cómodo sofá al frente, lo primero que se podía ver a frente era el majestuoso piano que había pertenecido a mi bis abuelo y había pasado de mano conservando su elegancia y perfección acústica de antaño.
Dio unos pasos dentro de mi pieza antes de ahogar una exclamación al levantar la vista y fijarla en mi techo, creo que yo también hice lo mismo la primera vez que vi mi techo pintado.
-fue un obsequio de mi madre- conteste su muda pregunta mientras la invitaba a sentarse en el sofá que estaba frente al televisor.
-vaya… es…- comenzó a decir Tomoyo sin dejar de mi techo.
-recargado?, excéntrico?, aterrador?- solté mi lista personal de adjetivos para describir aquel techo.
-increíble- soltó finalmente Tomoyo sin dejar de mirarlo.
Suspire levantando la vista yo mismo, tendría que añadir un adjetivo mas a mi lista.
-me alegra que te guste- comenté sonriente desde el sofá, consiente que estaba tan concentrada en mi techo que no notaria mi sonrisa.
-gustarme? Me fascina!- soltó mientras seguía caminando por mi pieza con el cuello doblado hacia atrás.
Eso le dolería mas tarde.
Mientras ella seguía dando pasos ciegos y vacilantes en aquella incómoda posición, yo me tomé un momento para observarla, y tenia que reconocer que tanto con ropa como sin ella, resultaba hermosa.
Su negro cabello cayendo como cascada por su espalda daba la apariencia de ser mas largo desde esa postura, al igual como su delicado y lechoso cuello que quedaba por completo expuesto y vulnerable, despertando en mi cierto instinto depredador que me llevaba deleitarme en el deseo de acariciar aquel inocente pedazo de piel expuesto con mis labios y dientes.
Comencé a salivar como lobo hambriento ante ese solo pensamiento.
Mi mirada siguió subiendo a la curva ascendente de sus labios, estaba contenta, sonriente, extasiada en la profunda contemplación de techo.
Sentí un ligero punzón de culpa en el centro del pecho, por dar algo tan por sentado al punto de llegar a despreciarlo, y que sin embargo pueda significar algo tan maravilloso para alguien mas.
Tal vez debía aprender a ser mas agradecido por todo lo que tenía y también por lo que no.
Me resultaba increíble, de manera muda y sin proponérselo la hermosa jovencita que iluminaba mi estancia con su presencia me estaba dando lecciones de vida.
Sonreí, al pasar mis ojos sobre su respingona naricita que apuntaba al techo, como una diminuta montaña tratando de alcanzar los cielo, pense en todas las veces que me imaginaba rozando mi propia nariz recta con la suya en un inusual gesto infantil y personal.
Y pesar que ahora podía hacerlo.
Sus ojos… aquellas preciosas gemas resguardadas por tupidas pestañas brillaban de un color intenso, casi se veían azules en esa habitación y se veían inquietos y desesperados por registrar todo lo que veían a su paso.
Escuche un suspiro, dos suspiros en la habitación, deduje que uno de ellos fue mío cuando Tomoyo bajó la mirada hasta toparse con la mía y me miro extrañada.
-que sucede?- me preguntó.
-a que te refieres?- sin entenderla.
-suspiraste- contesto acercándose con lentitud.
Oh entonces si fui yo.
-nada, es solo que… te miraba- un ligero sonrojo se apoderó de sus mejillas.
-aja… bueno no es que haya mucho que ver- contestó abochornada.
Sonreí, me encantaba logar afectarla, algo que en realidad pocas veces sucedía.
-todo lo contrario pequeña, eres preciosa- contesté en un tono mas ronco de lo normal, consiente de que no trataba de sonar seductor y sin embargo mi voz estaba cargada de demasiada emoción en ese momento.
Tomoyo agachó la mirada y se colocó un mechón tras el cabello mientras esbozaba una pequeña sonrisa tímida.
-Lo suficiente como para ser retratada?- me preguntó aun sin verme a los ojos mientras yo bufaba sin un ápice de humor.
-gracias por sacar el tema- contesté con sarcasmo dándole la espalda mientras me desparrama en el sofá, evidentemente fastidiado.
Ella se apresuró a sentarse a mi lado y recostó en la misma posición que yo, mirando el techo, a mi lado en el sofá sin tocarme.
-tan solo quiero entenderte- dijo con suavidad remarcando cada palabra.
Su tono no era defensivo ni hiriente, ella no deseaba discutir en ese momento, así que suspiré conteniendo mi genio.
-que parte quieres entender?- dije finalmente resignado a la conversación.
-primero, por que te molestaste con tu madre-
-no es evidente?- repregunte fastidiado.
Ella se quedó en silencio unos segundos, de seguro sopesando su respuesta.
-se lo que dijiste, pero la realidad es que te lo esperabas, ella ya lo había hecho antes, así que no era nada nuevo para ti- volteó su cara lo suficiente para verme- por que tu reacción?-
-el que lo haya hecho dos veces no es motivo suficiente?-
-hay por favor, cuantas travesuras repetitivas te toleraron ellos de pequeño?-
-no puedo creer que mi madre te contara eso-
-no importa lo que me contó, a lo que voy es, por que eres tan duro con ella?-
-por que eres tu- solté finalmente.
Tomoyo quedó en silencio nuevamente.
-que tiene que ver que sea yo?-
Suspire, me pase una mano por la cara hasta llevar a mi cabello y la dejé ahí.
-ya tienes de por si un muy pobre concepto de mi persona y aunque no lo creas me estoy esforzando por cambiarlo, entonces llegas a mi casa y lo primero que sucede es que mi madre quiere que te quites la ropa, solo dios sabe que pienses de eso- conteste sincero y desesperado exponiendo de forma casi dolorosa lo que me estaba atormentando.
-pues que tal vez es un rasgo de familia- contestó antes de sacarme la lengua y soltar una risita por su propio comentario.
Me limité a fulminarla con la mirada.
Ella paro de reír y se aclaró la garganta.
-es decir, luego de conocer a tus padres creo que te entiendo mejor-
No estaba muy seguro si tomar eso como un halago o un insulto.
-explícate- dije sin cambiar mi mirada asesina.
-para tu madre, pedirle a alguien que pose para ella es una demostración máxima de su admiración, es decir, la gran Yuko Ichihara te esta pidiendo que poses para ella! Deberías considerarte afortunado que alguien como ella te pida algo así, es como un halago! Estoy segura que muchos pagarían miles por lograr que ella los retrate y hasta a veces no lo logran, entonces, uno podría llegar a concluir que al criarte en este ambiente, el hecho de pedirle a alguien que se desvista para ti puede significar un halago, pues es lo que has visto hacer toda tu vida- concluyo Tomoyo en un extraordinariamente extraño pensamiento.
Que ojala hubiera sido cierto para así poder justificar me falta de tacto al presentarle mi "propuesta", sin embargo había algo de verdad, si estaba muy familiarizado con el trabajo de su madre y casi podía saltar de alegría al comprobar que de alguna manera la opinión de la peli negra no había caído de por si mas del punto donde estaba, agradecí en silencio.
Como era que ella hasta cierto punto los entendía?
-ahora, explícame por que te molestaste conmigo- encaró Tomoyo con un poco as de reproche en su voz a diferencia de la primera pregunta.
Esta vez me senté erguido en el sofá y apoye mis codos en las rodillas juntando los dedos en el centro, el humor había huido de mi rostro y necesitaba darle peso a lo que diría.
-no voy a negarte que hay mas de una razón, la primera… bueno, ya la sabes, de verdad voy a sentirme terriblemente incómodo al saber que alguien decore su pieza contigo y por otro lado puede que tu no sepas lo que significa el vivir con el acoso de tener a la prensa y a los paparazzi todo el tiempo encima, la prensa amarillista es bastante miserable cuando de exponer algo se trata y no tienen escrúpulos para arruinar la reputación de las personas, así sea cierto o no lo que uno haga, siempre lo van a vender como algo escandaloso, hacer esto con mi madre te va a exponer a este mundo y te lo digo con el corazón Tomoyo, si pudiera ahorrártelo lo haría- traté de ser lo mas sincero y directo posible, no quería sonar como un padre fatalista poniéndose siempre en el peor escenario posible, lo que le decía era muy real y no tenía nada de exageración, eso lo sabía de sobra.
Tomoyo había encogido las piernas bajo ella en el sofá, de hecho creo que toda ella se había encogido ligeramente en un gesto casi instintivo de auto protección.
-ya les ha pasado verdad?- preguntó Tomoyo y yo asentí en silencio.
-la relación de mis padres siempre resultó escandalosa a la vista de los medios, se esperaba que alguien con un apellido tan rimbombante como papá se case con alguien igual de influyente para incrementar su patrimonio, sin embargo se casó en Inglaterra con una estudiante de arte, extranjera, desconocida y estrafalaria, esa mezcla fue simplemente maravillosa para los periodistas, las noticias y fotos sobre mis padres les dieron de comer por mucho tiempo a las revistas sobre farándula y a los periódicos sensacionalistas, ni siquiera se apiadaron de aquel niño nacido en el seno de esta "excéntrica y conveniente unión" como los llamaron- suspiré- llegaron al punto de tener tan fichados nuestros movimientos que nos volvimos un blanco fácil para cualquiera que tratara de hacernos daños, cuando la familia comenzó a recibir atentados, mi padre supo que había sido suficiente-
De alguna manera cuando comencé a hablar contándole de aquel oscuro episodio de mi vida personal y la de mi familia, ya no podía parar. Me expuse de una manera peligrosamente vulnerable y deje salir aquellas palabras que había encerrado en mi pecho por mucho tiempo, la rabia, el miedo, la indignación y aquel sentimiento de injusticia se traslucía a través de mi voz, y de alguna manera no me importó que sea Tomoyo quien me vea así de vulnerable.
-fue por eso que se mudaron aquí cuando eras pequeño verdad?- preguntó Tomoyo con suavidad.
-si, y ese es otro de los motivos por los que mis padre decidieron no tener mas hijos, no querían exponer a otro niño a esa vida- sonreí mas para mi con nostalgia pensando en cuantas veces a lo años había pedido un hermanito, mi rostro se ensombrece y siento un dolor sordo en el pecho al ver llorar a mi madre en brazos de mi padre luego de escuchar esa petición, la culpa marcaba sus rasgos, la impotencia.
Cuanto había cambiado nuestra vida.
Tomoyo se quedo en silencio unos segundos.
-eso explica muchas cosas, ahora entiendo por que eres tan reservado en clases- soltó Tomoyo.
En un movimiento inesperado se movió con gracia sobre el sofá y se acomodó sobre mi regazo estrechándome en un cálido y consolador abrazo.
Lejos de lo excitante que podía resultar tener a aquella frágil y proporcionada chica sentada sobre las piernas, con la cara enterrada en su cuello, me sentí seguro, protegido, consolado, con suavidad envolví mis brazos alrededor de su cintura agradeciendo el tierno contacto de su cuerpecito y aspire de manera prolongada y profunda aquel aroma a lavanda tan propio de ella, dios, me sentía tan bien en sus brazos.
-lamento mucho lo que tuviste que pasar- susurró cerca a mi frente mientras me seguía abrazando.
-y lamento haber sido menos perceptiva con el tema- habló nuevamente con un deje de culpa en su voz.
-no tenías manera de saberlo, no fue tu culpa- contesté con la cara aun enterrada en su cuello.
Tomoyo disminuyó el agarre de su abrazo para separarse un poco de mi y mirarme a los ojos.
-crees que tu madre me expondría de ese modo?- cuestionó.
-al menos no a propósito, hace algún tiempo solo nos fotografían los reporteros que cubren la prensa en ciertos eventos formales como exposiciones de arte, inauguraciones, cenas de gala o eventos de caridad, si bien aun son bastante detallistas con lo que ella dice o hace, parece que disfrutan de su presencia y modo de ser, es probable que se sienta tan cómoda que haya pasado por alto el riesgo, de ahí que a estas alturas se le ocurra tener un bebé- Tomoyo asintió a lo que había dicho y bajo su mirada hasta la mano que tenía sobre mi pecho como punto de apoyo.
-la verdad es que no pense en lo que me has contado con referencia a los medios… mira de verdad muero de ganas por participar en el proyecto de tu madre… pero si te trae tan malos recuerdos y te molesta tanto puedo decirle a tu madre que no voy a participar de el- la voz estrangulada que salía de su garganta sonaba casi dolorosa diciendo aquello y sin embargo me pareció lo mas hermoso que había escuchado.
-harías eso por mi?- cuestione alegre e incrédulo.
-si- contestó mirándome a los ojos con determinación.
-a pesar de que mueres por hacerlo?-
-si- volvió a responder esta ves con un suspiro y un gesto doloroso.
-por que?- cuestione casi desesperado por su respuesta.
Ella suspiró antes de responder.
-Eriol, en estos días muy al margen de mi impresión inicial y tu poco ortodoxa propuesta o del apoyo económico que me estas haciendo, que agradezco desde los mas profundo de mi ser…, te has convertido en un excelente amigo, aun a pesar de las veces que reconozco que no te he tratado de la mejor manera, sigues siendo un apoyo para mi y creo que desde que te conocí un hombro sobre el cual puedo llorar, estoy agradecida por ti y… si algo realmente te molesta y muy a mi pesar puedo evitarlo, pues que así sea-
Ok, lo reconozco, tengo una enorme y desvergonzada sonrisa estúpida plantada en la cara.
Pero simplemente mi felicidad no cabe dentro de mi.
No pude resistir el impulso y pasando una mano tras su nuca la jale hacia mi apoderándome de sus labios en un eufórico y lento beso en el que traté de imprimir todo lo que sentía.
Dios, como la amaba.
Ella respondió mi beso algo aturdida al principio, sin embargo poco a poco fue acoplándose a mi ritmo, hasta volverse tan desesperado como el mío.
Tenia una mano aun en su nuca jugueteando con los cabellos que nacían en la parte superior de su cuello y otra en su cintura acariciándola y aferrándola mas cerca de mi, dispuesto a no dejarla ir, mientas sentía como una de sus manos seguía en mi pecho, exactamente sobre mi corazón y la otra subía lenta e instintivamente por mi hombro hasta llegar a mi cuello.
Sus labios me sabían a gloria como siempre y mi cuerpo comenzaba a responder ante aquel intimo acercamiento, sutilmente adelante un poco las caderas en el sofá con la intención de cambiar su centro de equilibrio y obligarla a apoyar todo su cuerpo sobre el mío, sentir cada una de sus curvas rozar mi cuerpo incrementaba en mi aquel sentimiento de pertenencia y la desesperación por sentir su piel contra la mía.
Entre suspiros escapados de su pecho y atrapados por mi boca, escuchaba a la lejanía una vocecita que mi cerebro no lograba procesar, era conocida, pero por algún motivo no la identifiqué hasta que Tomoyo rompió el beso de manera abrupta, trayéndome a la realidad con la violencia de la caída de un meteorito haciendo ignición al entrar a la tierra, miré sobre mi cabeza, aun con la respiración agitada, la cara de Tomoyo sonrojada furiosamente y con cara de pánico mirando algo o mejor dicho a alguien tras de mi y casi de un salto hundió su cara en mi cuello emitiendo un sonido lastimero parecido a un chillido, dejándome por completo desconcertado.
-Tomoyo?- logre articular al bollito de chica que tenía sobre mi encaramada como si de un pequeño koala se tratara.
Escuche que alguien de voz aguda se aclaraba la garganta y los músculos de la espalda se me tensaron uno a uno.
Había olvidado cerrar la puerta.
-disculpe la interrupción, amo Eriol, le preguntaba si deseaba que le deje la bandeja de postres y te- uff, suspire tranquilo y relaje los músculos, tan solo era Yumi, solté una risita por el nudo de chica que aun estaba sobre mi.
-claro Yumi, pasa y déjamelos aquí en la mesa ratona- escuché el sonido de las ruedas amortiguadas por la alfombra de mi cuarto y la mucama con una sonrisa pícara sobre el rostro apareció en mi campo de visión, acomodó los postres y menaje sobre la mesita frente a mi, habiendo terminado me guiño un ojo a lo que respondí con una sonrisa cómplice.
-mis padres ya se retiraron de la mesa?- cuestioné.
-si señor, creo que se dirigieron a la biblioteca de su padre-
-correcto, gracias Yumi y por favor, cierra la puerta al salir- la mucama ensanchó su sonrisa y asintió antes de cruzar la habitación y salir de mí cuarto, siguiendo al pie de la letra mi petición.
Una vez la puerta cerrada moví un poco las piernas para llamar la atención de Tomoyo, aun enrollada sobre mi.
-hey, conejita ya puede salir de su refugio, no hay cazadores cerca- dije entre risas mientras acariciaba su espalda.
-no es gracioso!- saltó Tomoyo desde su refugio en mi cuello completamente roja tratando de zafarse de mi agarre para bajarse de mis piernas, mientras yo ejercía mas presión sobre su cintura y caderas.
-cálmate, no pasa nada-entre risas trate que se quedara quieta mientras se retorcía como un escurridizo pez entre mis brazos.
-no pasa nada!? Tu mucama nos… nos… vio… tu y yo estábamos… argh que vergüenza!- decía Tomoyo al borde de la histeria con la voz unos decibeles mas alta de lo normal.
Volví a estallar en carcajadas.
-pequeña, nos vio besándonos, eso no tiene nada de malo, los empleados creen que eres mi novia y no quiero sonar ególatra pero me aman y les alegra que por fin traiga a alguien- contesté con tranquilidad.
-por que podrían pensar soy tu novia?- preguntó alarmada.
-bueno eres la primera chica que traigo y si es que no lo pensaban antes, de seguro ahora si- y le dedique una inocente sonrisa burlona que fue recibida por una mirada asesina de su parte.
-oh Eriol!- dejó de luchar y volvió a caer contra mi cuerpo apesadumbrada- el caso es que no somos novio- soltó desde su posición con la cara nuevamente enterrada en mi cuello.
Un nudo se me instaló en el pecho, odiaba escucharla decir lo que no éramos.
Suspire.
-es cierto, no lo somos, pero Touya, Sakura, Nakuru, los empleados del hospital donde estaba tu madre y cuantos empleados nos hayan visto en los restaurantes que hemos visitado pueden pensarlo, sin mencionar que no te negaste cuando mi madre hizo referencia a nuestra vida sexual- dije con serenidad.
-no podía mentirle, es tu madre y creo que te conoce bastante bien- dijo incorporándose aun sentada sobre mi para mirarme a los ojos.
-y que prefieres que piense, que tu y yo tenemos alguna relación de algún tipo o que simplemente disfrutas del sexo conmigo- claro… dicho así tampoco sonaba tan mal.
De alguna manera mi ego rogaba que se incline por la segunda pregunta, aunque la razón me decía que la primera debía ganar.
-bueno, tu madre en si no infirió que tu y yo tuviéramos una relación, tan solo que teníamos sexo- me recordó con abrumadora razón.
-y tu crees que ella piensa que no hay nada mas que eso al haberte traído a mi casa?- pregunté alzando una ceja.
-tampoco es que me hayas presentado como tu novia-
-querías que te presentara como tal?- pregunté realmente emocionado por su respuesta.
Tomoyo fijo la vista nuevamente en la mano que estaba sobre mi pecho.
-como te dije no le quiero mentir… pero lo que ella asuma no es mentirle no? O sea si no lo pregunta no podemos corroborar o negar lo que ella crea-
Muy cierto.
-y si lo preguntara? Que quieres que le diga?-
Tomoyo suspiró.
-la verdad no estoy muy segura, son tus padres así que creo que aquello que te cause menos problemas con ellos estará bien-
Me fue inevitable dedicarle una sonrisa, me fascinaba su manera altruista de ver las cosas, acomodé un mechón tras su oreja y deposité un beso en su frente.
-de acuerdo pequeña- ella me sonrió y desvió sutilmente su mirada a la mesa con gesto infantil y se remojo los labios.
-creo que quieres probar un postre- comente.
-yooooo?- me contestó juguetona haciéndome reír, con mucho pesar la bajé de mi regazo para darle toda la comodidad de escoger los platos que teníamos al frente.
No podía dejar de observarla mientras servía el té para ambos y seleccionaba su postre con alegría infantil, no comprendía bien cuantas personalidades habían contenidas en esa indescifrable caja de sorpresas, pero todas eran algo que admirar y adorar.
-chocolate cierto?- me extendió muy risueña un plato servido con una porción de browni decorada con crema chantilly, extendí el brazo para tomar el plato ocultando mi grata sorpresa.
En estos tres días Tomoyo ya había descifrado mis gustos.
