Los personajes principales son propiedad de su respectivo autor Takeshi Konomi, así como el tema que se presenta propiedad de Yuki Kajiura.

Capítulo 11

Zinnia (mezcla): Recuerdo de los amigos ausentes

No esperaba que las cosas se tornaran de esa forma, especialmente cuando hacia solo un par de días había tomado la decisión de pedirle a la joven que fuera más que una amiga para él, sin embargo, una cosa era tener la intención y otra muy distinta era llevarlo a cabo. Bajo la mirada y suspiro con cansancio, Sakuno se encontraba acostada en su regazo profundamente dormida.

-Parece que no poder moverme en un buen rato.

Dijo para sí mismo fijando su vista esta vez en el patio de su casa; en medio de la callada oscuridad podía escuchar a los grillos cantar mientras que en su rostro una suave brisa le acariciaba el rostro.

Cerro los ojos pensando en los acontecimientos de ese día y la manera en la que había llegado a estar arropando a la nieta de su entrenadora en el pórtico trasero de su casa a esas horas de la noche.

-Es bueno que Aniki no este hoy.

Comento el príncipe acariciando un mechón de cabello proveniente de una de las coletas de la castaña. Sintió como la pequeña se revolvía un poco tratando de acomodar su cabeza sobre sus piernas que fungían como almohada para ella lo que provocó el sonrojo de Ryoma.

-Eres muy descuidada.

Ese día como habían prometido, Sakuno llegaría por invitación de la madre del príncipe de visita a su casa por lo que trato de asegurarse que en esta ocasión no sufriera el acoso de su padre ni hermano.

-No tienes que poner esa cara de pocos amigos, ya le advertí que si intenta algo perderá sus preciosas revistas.

Reía Rinko viendo como su hijo se terminaba de amarrar las agujetas en la entrada de su casa. Después de la despedida sorpresa que la joven le había regalado a Ryoma habían estado compartiendo más tiempo juntos, aunque eso no debía interpretarse como momentos románticos, más bien eran situaciones cotidianas convertidas en agradables instantes que iban desde recibir algún consejo sobre el tenis a escapar de sus compañeros para almorzar juntos.

-Iré por Ryusaki, regreso rápido.

Aviso Ryoma y con eso dicho cerró la puerta. Mientras esperaba a la llegada de su hijo Rinko se dispuso a preparar el almuerzo, así como repetirle constantemente a su esposo que tenía prohibido molestar a Ryoma o a su invitada más de la cuenta.

-Ya sé mujer, no tienes que seguir insistiendo. Después de todo quiero que mi hijo finalmente tenga novia.

Bromeaba Nanjirou ante las quejas de su esposa lamentando la ausencia de su cómplice a la hora de molestar a Ryoma, ya que toda la atención estaría sobre él. Ese día y para mala suerte del hijo mayor, uno de los amigos de Ryoga lo había llamado para pasar el fin de semana juntos debido a que se encontraba en Japón y necesitaba un guía.

-Te lo advierto Nanjirou. Sabes que Ryoma es muy reservado con esas cosas y para que quiera traer a Sakuno-chan debe de gustarle mucho.

-Y entiendo porque, esa niña es una hermosura. No por nada es mi hijo, tiene buen gusto.

Alardeaba el hombre cambiando el canal del televisor sin mucho interés en la programación.

-Ya llegamos.

Anuncio Ryoma quedándose en el pórtico que brindaba la vista al lugar donde se encontraba su padre. Al ser un templo la casa de Ryoma era en su mayoría estilo oriental, el comedor donde se encontraba Nanjirou ofrecía la vista de tres puertas corredizas, la primera donde se encontraban su hijo y por la cual podían verse las escaleras que guiaban al piso superior, la segunda era una entrada hacia la cocina donde se encontraba Rinko y la tercera ofrecía una vista al jardín cruzando un corredor de madera.

-Bienvenido Seishonen, veo que trajiste a una linda acompañante.

Saludo el antiguo samurái para molestia del menor sentado en la mesa de patas cortas.

-Sakuno-chan, que bueno que pudiste venir.

Saludaba Rinko saliendo de la cocina con una gran sonrisa mientras se quitaba el mandil que llevaba puesto.

-Buenas tardes, lamento la intromisión.

Saludo la joven con una pequeña reverencia.

-Traje un pastel como agradecimiento por la invitación.

Expreso Sakuno buscando el objeto con preocupación ya que no lo ubicaba en sus manos.

-Aquí esta.

Alerto Ryoma entregándoselo a su madre. Tal parecía que la castaña estaba tan nerviosa que había olvidado que el príncipe se ofreció para llevarlo.

-No debiste molestarte.

Expreso Rinko con dulzura siendo interrumpida por su esposo quien trato de quitarle el objeto en el acto sin mucho éxito.

- ¿De qué hablas mujer? Los panqueques de la vez pasada estaban deliciosos, y esto tiene aún mejor pinta.

-No es para ti.

Molesto Ryoma sin intención de compartir la cocina de Sakuno con su padre.

-Ya, ya. Lo guardaremos para después del almuerzo, aún falta un poco así que ¿porque no la invitas a pasar a tu habitación mientras termino de cocinar?

Sin animo para exponerse a los comentarios fuera de lugar de su padre Ryoma obedeció a su madre en el acto indicándole a Sakuno que lo siguiera; ella por su parte se encontraba nerviosa, aunque después de la vez pasada en casa de su querido príncipe su nerviosismo ante su familia se redujo bastante. Tomo asiento en un cojín del cuarto del joven, en esta ocasión le resulto más sencillo acomodarse puesto que su ropa consista en un short azul hasta la cintura y una blusa de mangas cortas blanca, lo suficientemente cómodo para realizar cualquier actividad, pero lindo a la vista; fue entonces cuando agradeció a su amiga de coletas mentalmente por haberla ayudado a elegir su vestimenta para ese día.

- ¿Quieres algo de beber?

Ofreció Ryoma sentándose al lado del joven justo después de recibir una respuesta negativa. El joven se quitó su chaqueta y gorra dejando ver su simple vestimenta, un short negro con una camisa roja de mangas cortas.

- ¿Hoy no está Ryoga-san?

-No, fue a visitar a uno de sus amigos. Regresa mañana.

- ¡Oh!

Fue la única respuesta de la joven. El silencio reino en la habitación; realmente no era como que tuvieran que conversar, aun así, Ryoma sentía la necesidad de hablar con su acompañante. No quería que ella se aburriera y decidiera marcharse. Se rasco la parte trasera de la cabeza ante ese pensamiento, realmente no creía que Ryusaki pudiera hacer algo así por una razón tan absurda, sin embargo, últimamente sus pensamientos se volvían cada vez más elocuentes.

-Elegiste el pastel de chocolate con fresas.

Comento el joven apoyando su barbilla contra su rodilla.

-Me dijiste que te había gustado.

A pesar del nerviosismo de Sakuno por estar sola en el cuarto del pequeño samurái tenia curiosidad por observar más de la habitación de Ryoma debido a que por los inconvenientes pasados le fue imposible contemplarla por completo y este hecho fue notado por el dueño.

-Puedes curiosear si así lo quieres.

Ofreció con aparente desinterés, aunque trato de ocultar su rostro con sus manos al apoyarlas sobre la rodilla que tenía flexionada, ante esta declaración Sakuno dio un respingo.

-N-no yo…

Trato de decir, aunque se debatió en el acto. Sabía que posiblemente esta sería la única vez que Ryoma ofrecería algo como eso, por lo que decidió coger valor y levantarse con timidez. Cada uno de sus movimientos eran captado por el príncipe quien no mostraba señales de moverse de su sitio.

-Creí que tendrías más trofeos en tu habitación.

Comento la joven observando que solo se encontraban en un estante cuatro trofeos de tenis.

-El resto están en otra habitación junto con los del viejo, durante la mudanza no quisimos sacar cosas que ocuparan tanto espacio, así que posiblemente muchos siguen en cajas, además, dejamos otras cosas en .

Aclaro tranquilo sin apartar la vista de la figura de la joven. El cuarto de Ryoma no era muy grande y no tenía demasiados objetos, su cama se encontraba pegada a la pared ofreciendo una vista panorámica al mueble frente a ella que poseía un equipo de sonido acompañado por un televisor, el escritorio junto a la ventana daba una sensación de tranquilidad y las muchas pelotas de tenis alrededor que demostraban su afición por el deporte eran básicamente todo lo resaltable de la habitación además de los trofeos antes mencionados por la nieta de la entrenadora.

-Veo que tienes fotos con los sempais

Rio Sakuno al observar algunos retratos de él junto a sus compañeros del club en un tablero en la pared, así como fotos con su familia y muchas de su querido gato.

-Se llama Karupin

Comento Ryoma al percatarse de la curiosa mirada de la joven ante las fotos de su mascota.

-La vez pasada creo que no pudiste conocerlo, cuando esta Ryoga tiende a subirse al techo.

Talvez el pequeño animal sintió que fue llamado puesto que lentamente comenzó a revolverse de bajo las sabanas de la cama de Ryoma maullando para captar la atención de los presentes.

- ¡Qué lindo!

Expreso Ryusaki con emoción en su rostro al observar al gato acercándose. Se colocó de rodillas frente a la cama para poder verlo mejor, ante ello Karupin se acercó a ella con tranquilidad observándola curioso, aceptado al instante la caricia de la joven e inclusive dejándose cargar para ser acomodado entre los brazos de la nieta de la entrenadora para seguir recibiendo el mimo.

-Le agradas

Informo Ryoma aproximando su mano para acariciar de igual manera a su mascota que parecía disfrutar mucho la presencia de Sakuno. Lo cierto era que el peliverde se había sorprendido un poco por la facilidad con la que ella logro endulzar a Karupin puesto que no era del tipo que aceptara rápidamente la presencia de otras personas, normalmente solo se daba con él.

-Me alegra, es realmente muy lindo.

Hablaba Sakuno concentrada en acariciar al ojiazul. Ryoma se alegró al ver esa escena, no era normal sentirse tan tranquilo en compañía de alguien cuando pasaba tiempo con su querida mascota, pero la presencia de ella solo lo animaba a relajarse más. Lentamente apoyo su cabeza en el hombro de la castaña aspirando el dulce olor que provenía de ella.

-Parece que se quedó dormido.

Comento Ryoma al ver a su gato sobre el regazo de la joven con los ojos cerrados.

-Así parece

Sonrió Sakuno. El peliverde se sentía realmente cómodo, aun si la castaña le decía que debía moverse dudaba que pudiera hacerlo especialmente cuando consideraba que hacía mucho que no había compartido un momento de tanta cercanía con la joven de tranzas, ciertamente habían estado juntos, pero simplemente para él esos momentos comenzaban a no ser suficientes. Había comenzado a tener impulsos de estar más cerca de ella y no sé explicaba la razón, ¿era porque la quería? No lograba comprenderlo del todo y aun así no le importaba.

- Shine bright morning light…Now in the air the spring is coming…

Ryoma pudo escuchar la dulce melodía que provenía de su acompañante, una suave voz que hacía a sus oídos vibrar. No concebía tan hermoso sonido, una vez había alcanzado a escuchar un tarareo de la joven, pero ahora, estando a su lado oyendo de primera mano los finos todos que se manifestaban no podía hacer más que cerrar los ojos y dejarse embriagar por la armonía que le estaba regalando.

- Sweet blowing wind…Singing down the hills and valleys…

Ella no elevaba mucho la voz, talvez incluso podía interpretarse como un susurro, pero aun así era tan perfectamente entendible para Ryoma que no deseaba que parece.

- ¡Seishonen, tu madre dice que la comida ya está lista así que bajen a comer!

Interrumpió de súbito Nanjirou golpeando la puerta con fuerza provocando que Karupin corriera lejos del regazo de Sakuno y esta se incorporara rápidamente para molestia del príncipe quien salió de la habitación con una maldición dirigida a su padre recibiendo un comentario inapropiado por parte de este.

-Aun si apoyo a mi hijo no puedo permitir que la castidad de la querida nieta de mi entrenadora será profanada bajo mi techo estando yo presente, por otro lado, siente libre de hacerlo cuando no este ja, ja.

Reía el samurái apresurándose a bajar mientras tomaba de la mano a la chica de tranzas y la arrastraba por las escalaras. Como era de esperarse el progenitor del príncipe recibió una reprimenda tan pronto bajo las escaleras por la manera tan agresiva de molestar a ambos.

-Nanjirou, ¿Qué fue lo que te dije?

Le replicaba Rinko. La comida paso sin problemas e inclusive el padre de Ryoma pareció comportarse lo suficientemente decente como para no poner en riesgo su colección de revistas.

- ¡Oh! Parece que ya no tenemos té. ¿Ryoma, puedes ir a comprar un poco al supermercado que está cerca?

Pregunto Rinko. Era claro que Ryoma no quería dejar a Sakuno en compañía de su padre, pero estaba seguro que si le pedía acompañarlo su progenitor querría ir solo para molestarlo así que opto por apresurarse en realizar el recado.

-Bueno, ya que se fue el amargado solo quedamos tu y yo.

Bromeo Nanjirou empujando a Sakuno para que se pusiera sus zapatos y lo acompañara a la parte trasera de su casa con rumbo a la cancha de tenis.

-No sabía que tenían una cancha de tenis en su casa.

Expreso sorprendida la joven.

-Bueno, supongo que debes de saber un poco de tenis. Últimamente Ryoma no quiere entretenerme y Ryoga no está hoy así que juguemos un rato.

El rostro de Sakuno se puso azul, era plenamente consciente que no era la mejor jugadora y aun cuando últimamente la habían alabado por su progreso no se creía capaz de poder competir contra el legendario samurái.

-No te preocupes, solo es un juego para matar el tiempo. Te daré ventaja.

Ofreció Nanjirou entregándole una raqueta roja siendo aceptada en el acto por la joven.

-Está bien, no necesita darme ventaja. Soy consciente de mi propia debilidad.

Expreso decidida Sakuno posicionándose en uno de los extremos de la cancha lo que provoco una carcajada en el hombre mayor. –"Supongo que empiezo a entender porque le gusta al Seishonen"- Pensó el samurái dando un saque lo suficientemente suave para que ella pudiera devolverlo.

-Así que tú eres la hija de Akira.

Comento Nanjirou devolviendo fácilmente la pelota.

- ¿Conoció a mi papá?

Pregunto la joven sorprendida.

-Él fue mi sempai en el colegio, era regular cuando yo entre al Seigaku. Me sorprendió mucho enterarme de su muerte.

Ante ese comentario Sakuno bajo la mirada tras devolver la pelota. No sabía si realmente haba mejorado o simplemente Nanjirou era demasiado bueno colocando la pelota para que pudiera devolverla.

-Pero me sorprendió más enterarme que su hija era la novia de mi hijo, que pequeño es el mundo y pensar que termine emparentado con la vieja.

-N-no, Ryoma-kun y yo no somos novios

Decía la joven con la cara tan roja como un tomate en el suelo tras haberse caído de sentón resultado de la imposibilidad de devolver la pelota por la vergüenza de aquel comentario.

-Uhm… ¿Entonces qué son? Porque no recuerdo que Ryoma sea tan cariñoso con ninguna otra persona.

-P-pues…

Sakuno no sabía que contestar ante esa pegunta, antes habría dicho compañeros de clases o incluso amigos, pero después de todo ocurrido simplemente no tenía idea. Nanjirou sonrió compasivo, al parecer su hijo aún no había logrado dejar las cosas claras.

-¿Qué te gusta del Seishonen? Supongo que es popular y al ser mi hijo por supuesto que es apuesto, además de ser prácticamente un pequeño genio.

Se mofaba el hombre jugueteado con su raqueta de madera mientras esperaba a que la joven se incorporara y se preparara para otro saque.

-Es verdad que Ryoma-kun es muy popular, pero él no solamente es eso. Yo admiro su pasión por lo que le gusta y su valor para realizarlo, él fue la razón por la que quise practicar tenis después de todo este tiempo.

Nanjirou sonrió dando otro saque siendo devuelto por la castaña con más fuerza de la que pudo haber esperado de ese delgado cuerpo. Probablemente para muchos el que Ryoma fuera considerado un genio era suficiente motivo para alabarlo y engrandecer su ego, aun así Nanjirou era plenamente consciente de la molestia que eso significaba para su hijo, especialmente cuando fanáticas tontas querían acercarse a él; el saber que había alguien que llegase a admirar no solo su juego sino también el esfuerzo que él ponía para mejorar y enfrentar a sus rivales le valía al samurái como razón suficiente como para aceptar la determinación de la joven. Estaba enterado por los superiores de su hijo de la frecuencia con la que la castaña iba a observar los encuentros de Ryoma e incluso él mismo la había atrapado observando al príncipe jugar, dándose cuenta que ella, a diferencia del resto de chicas escandalosas, asistía a sus partidos por admiración a su forma de jugar; talvez en algún momento ese sentimiento creció convirtiéndose en amor pero eso no quitaba que ella miraba a su hijo por lo que era y no por lo genial que podía llegar a parecer. –"Me recuerda un poco a Rinko"- pensó el hombre con traje de monje.

-Al parecer si tienes algo de talento para el tenis.

Rio el hombre elevando la pelota. En ese momento algo en el bolsillo del samurái comenzó a vibrar con mucha insistencia y con fastidio lo tomo, contestando sin dejar de devolver con facilidad los lanzamientos de la joven.

-Tal parece que serás mi hija más pronto de lo que esperaba.

Expreso tras guardar el aparato de donde lo había sacado tras finalizar la llamada.

- ¿Qué estás haciendo viejo?

Pregunto un irritado Ryoma llegando a la cancha.

- ¿No es obvio con tan solo verlo? Estamos teniendo un encuentro amistoso para afianzar los lazos familiares, después de todo no falta mucho para que sea mi hija. supongo que no te molesta que le haya dado tu raqueta a Sakuno-chan.

-Lo siento Ryoma-kun, no sabía que era la tuya. La tome sin preguntar.

Se disculpó Sakuno estirando sus manos sosteniendo el objeto con intención de devolverlo. Ryoma la miro pensativo y después de unos segundos negó con la cabeza.

- ¡Oh! Eso sí que es una sorpresa, siempre has sido muy posesivo con tus cosas.

Rio Nanjirou al comprender que a su hijo no le importaba prestar su preciosa raqueta a la castaña.

-Me alegra saberlo puesto que hoy tendrás que compartir techo con ella.

Se bufo el padre del príncipe para extrañeza de los presentes. Tal parecía que la llamada que acababa de recibir provenía de la abuela de la joven quien tenía que salir de emergencia debido al fallecimiento de uno de sus viejos amigos y al no estar los padres de Tezuka en la ciudad le había pedido dejar quedarse a Sakuno en su casa esa noche.

-Pero no traje nada para cambiarme.

Expreso con cara pálida sin terminar de creer lo que el samurái le informaba, principalmente porque no su abuela no le había llamado a ella primero para informarle nada; fue en ese momento que cayó en cuenta que su celular se encontraba dentro de su bolso en el cuarto de Ryoma. Suspiro con terror al no saber qué hacer en esa situación.

-No te preocupes por pequeñeces, Nanako te puede prestar algo para que duermas. Incluso te dejare compartir cama con Seishonen ja, ja.

Mofaba Nanjirou emprendiendo marcha hacia la casa mientras gritaba el nombre de su esposa y le informaba las buenas noticias acerca de la posible adopción de Sakuno a la familia Echizen.

-Lo siento Ryoma-kun, si te molesta puedo irme a mi casa o preguntarle a Tomo-chan para quedarme en la suya.

Seguramente su abuela no había considerado a su amiga en su prisa por marcharse pensó Sakuno, ante esto Ryoma solo se limitó a alzar los hombros en señal de no importarle realmente la visita prolongada de la joven.

La noche había caído y tal y como Nanjirou sugirió la prima del peliverde le presto un atuendo para dormir a la castaña para molestia del menor, pues su pervertido padre comenzó a lanzar comentarios fuera de lugar referentes a la ligereza de las telas que llevaba puestas Sakuno.

-La habitación de visitas la está usando Ryoga actualmente, pero puedes quedarte en ella ya que él no está hoy.

Menciono Nanako. Al parecer después de la llegada de la joven las tres mujeres se tomaron el tiempo para estar un rato a solas especialmente después de que Nanjirou arrastrara a su hijo a un enfrentamiento con él bajo provocaciones.

-No creo que Ryoma le agrade la idea de que Sakuno-chan se quede en el cuarto de Ryoga.

Comento Rinko para extrañeza de la castaña quien giro su cabeza en signo de duda por el comentario.

- ¿Quedo pastel? Quiero otro pedazo después de matar un rato el tiempo con Seishonen.

Preguntaba el samurái entrando por la puerta del jardín hacia el comedor donde se encontraban las mujeres.

-Qué bueno que llegas Ryoma, Sakuno dormirá en tu cuarto y tú en el de Ryoga.

Comento su madre al ver entrar al príncipe quien acepto la idea después meditar un momento el comentario de la mujer, causando una carcajada por parte de su familia quieres internamente pensaban que Ryoma era bastante cuidadoso con los temas que tenían que ver con la nieta de la entrenadora.

La sensación de dormir en la cama de la persona de quien estaba enamorada no le ayudaba mucho a conciliar el sueño, se revolvió por quinta vez sin éxito bajo las sabanas sin éxito alguno. –"No creo que haya problema en que baje por un vaso de agua"-Pensó Sakuno levantándose con sigilo y saliendo de la habitación del príncipe rumbo a la concina.

- ¿Problemas para dormir?

Pregunto una voz tras de ella provocando que derramara parte del agua que estaba tomando sobre la blusa que le había prestado Nanako.

-¡Ryoma-kun! No te escuche bajar.

Aclaro sorprendida la chica de trenzas tratando de buscar algo para secar las gotas de agua que habían caído encima de ella.

-Simplemente eres muy despistada. ¿te ayudo a secarte?

Pregunto Ryoma inspeccionando el daño que él había provocado mientras se acercaba a ella con vista de escáner.

-No, está bien.

Comento Sakuno sonrojada tratando de cubrir parte de su delantera claramente transparente debido al agua, al darse cuenta de ello Ryoma se alejó rápidamente sintiendo su cara caliente.

-Lo siento, no quise…

rascándose la cabeza buscaba algo para cubrir a la joven sin éxito finalmente opto por desabrocharse la parte de arriba de su pijama de manga larga y dársela a la joven quedándose él con la playera blanca que usaba debajo de esta.

-Gracias.

Expreso cohibida la castaña tomando la prenda.

-El baño esta al final del corredor para que te cambies.

Indico Ryoma, haciéndose a un lado para que pudiera pasar. Sakuno acato de inmediato la sugerencia del príncipe, apresurándose a cambiarse la playera por el pijama. Al salir busco a Echizen con un poco de vergüenza ante la situación. –"Ni en mis más locas fantasías creí que podría estar pasando la noche en casa de Ryoma-kun mientras usaba su pijama"- Pensaba la joven.

- ¿Ya terminaste?

Pregunto Ryoma asomándose por la puerta que daba al corredor. A pesar de la oscuridad que embargaba la casa al no haberse tomado la molestia de prender las luces, la silueta era claramente visible para la joven. Apresuro el paso llegando finalmente a la altura de su compañero de clases percatándose de que éste había abierto la puerta que daba hacia el pacillo donde se podía apreciar el patio.

- Gracias por prestarme tu pijama.

Agradeció nuevamente Sakuno mientras trataba de cubrir su rostro con las mangas azules de la camisa. Ryoma no sabía si sentirse avergonzado u orgulloso por la imagen que la joven le regalaba; ella llevaba los pantalones cortos que Nanako le había prestado con anterioridad pero al ser la camisa más larga de lo normal estos apenas sobresalían, mostrando las piernas de la joven de una manera que antes no había notado, además de esto Sakuno termino por atarse el cabello con dos coletas bajas en lugar de sus usuales trenzas lo que le permitía al príncipe observar las ondas de su cabello que caían delicadamente por parte de su hombro izquierdo.

- ¿Ryoma-kun?

Pregunto preocupada la joven al percatarse de la distracción del príncipe.

-Si no puedes dormir ¿quieres conversar un rato afuera?

Pregunto Ryoma para sorpresa de la castaña. Sakuno aceptó la invitación siguiendo al peliverde al pasillo que se encontraba al pasar por la puerta, se sentaron uno junto al otro y comenzaron a charlar de temas irrelevantes tales como el sonido de los grillos o la posible edad del templo donde se encontraban.

- ¿Cuál es el nombre de la canción que cantaste antes?

Pregunto Ryoma para sorpresa de la joven, no creyó que él pudiese interesarse por algo así o siquiera poner atención.

-Se llama Fake wings, mi madre solía cantarla.

- ¿La cantaba muy a menudo?

Pregunto el peliverde con curiosidad a lo cual Sakuno sonrió y asintió.

-Era de sus canciones favoritas. Ella poseía un gran repertorio musical.

Comento Sakuno recordando

-Una vez me dijiste que era cantante si mal no recuerdo.

Dijo Ryoma recordando alguna charla con la joven de trenzas.

-No era propiamente cantante, aunque si se presentaba en la opera ocasionalmente cuando el abuelo quería.

- ¿No trabajaba de eso?

Pregunto el peliverde con extrañeza.

-El padre de mamá es una persona muy influyente y una de las personas más ricas de Inglaterra. Es dueño de un teatro y como le gustaba escuchar a mamá cantar ocasionalmente dejaba que se presentara en alguna obra o en algún solo musical.

- ¡Eh! Así que Ryusaki es una Ojou-sama

Manifestó burlón Ryoma al escuchar tan inusual historia, después de todo jamás espero que la pequeña señorita junto a él contara con un título de señorita de clase alta.

-No realmente. No conozco al abuelo y desheredo a mamá hace mucho tiempo.

Sakuno mostraba una mirada nostálgica mientras apretaba sus piernas contra sí misma con ayuda de sus brazos.

-Probablemente esta historia suene un poco cliché y te recuerde a algún drama de la tv, pero se podría decir que mi familia se conformaba por un par de enamorados huyendo. No creo que sea algo que Ryoma-kun esté interesado a escuchar algo así.

Expresaba con sonrisa fingida mirando al príncipe. Ryoma se levantó despacio tras decir un simple "espera" regresando a los pocos minutos con una manta.

-Creo que tenemos bastantes horas antes del amaneces así que si no te molesta puedo escucharte.

Decía el peliverde cubriendo a la joven con la manta acolchonada. La brisa comenzaba a sentirse más intensa logrando colorar las mejillas de ambos.

-Talvez sea bueno escuchar más acerca de tu familia, por si en algún momento me toca conoce a tu hermano. No me parece justo que tú seas la única que sepas sobre mi familia.

Seguía diciendo Ryoma al ver la duda en el rostro de la joven. No era que Sakuno no quisiera contarle cosas sobre sí misma a su querido príncipe, solo que ese tipo de detalles no se los compartió a nadie antes, incluso se había sorprendido al hablar sobre su abuelo ya que ni siquiera a su amiga Tomoka sabia sobre él. Miro a Ryoma quien se había vuelto a acomodar a su lado y quien miraba con poco interés el jardín; estar junto a él le provocaba un sentimiento de seguridad y aunque le resultara difícil creerlo de tranquilidad a pesar de que no hacia tanto se ponía tan nerviosa ante su presencia que terminaba tartamudeando, aunque eso ultimo no lo había logrado superar del todo.

-Hace mucho tiempo…

Comenzó a narrar la joven tras contemplar una vez más la cálida mirada gatuna del joven a su lado.

-El único heredero de una gran fortuna se casó con una mujer en un matrimonia arreglado por conveniencia, gracias a esa unión y la habilidad para los negocios que poseía el nombre de su familia creció hasta convertirse en una de las más influyentes en Europa. Aparentemente su esposa tenía un cuerpo débil por lo que murió muy joven no sin antes dejarle una linda hija a quien el hombre educo como una señorita de élite. Le dio las mejores ropas y educación que el dinero pudiese comprar, pero rara vez estaba junto a ella; un día la niña se atrevió a la oficina de su padre, aunque lo tenía prohibido y le canto una canción. Puede que haya sido porque el deseo de estar con su único familiar llego a él o porque sintió curiosidad por el atrevimiento de su hija, pero el hombre comenzó a pasar más tiempo con ella, le concedió cantar en el antiguo teatro de su madre y le prometió que en cada una de sus presentaciones el estaría, aun así, la mantuvo aislada del mundo. Ella únicamente podía hacer acto de presencia en los lugares donde su padre le indicaba. La joven amaba mucho a su padre y procuraba no hacer nada que pudiera contradecirlo y, aun si se sentía sola en ocasiones lograba sobrellevarlo con la ayuda de una de sus pocas amigas con quien había convivido desde pequeña al ser otra heredera de una de las compañías asociadas a la de su padre.

Tomo un momento para tomar aire y continuo.

-Un día fue a una fiesta de aquella amiga en representación de su padre y conoció a un joven abogado japonés con quien tuvo una charla corta que fue lo suficientemente importante como para hacer que siguieran viéndose a escondidas del padre de ella sabiendo que nunca aprobaría su relación. Comenzó a tener más presentaciones en el teatro solo para poder tener más oportunidades de verlo, sin embargo, su padre se enteró de ello y con el temor que su única hija se casara con un don nadie le arreglo un matrimonio con un hombre adinerado bajo su mando, ella se opuso rotundamente y le pidió que le permitiera estar con aquel abogado de quien se había enamorado, aunque fue inútil, su padre amenazo con arruinar al hombre si seguía insistiendo con estar con su hija pero ella no lo permitió, y su padre la condiciono, o se casaba con la persona que él le había asignado o se iba de su casa sin oportunidad de volverlo a ver. Ella le rogo que al menos cancelara el compromiso, pero él se negó y con pesar eligió irse con su amado aun con las amenazas de su padre, fue desheredada y exiliada sin posibilidades de volver, aun así, ellos fueron felices. Vinieron a Japón y formaron una familia, acostumbraban reunirse con sus amigos para disfrutar el tiempo juntos en compañía de sus hijos y la amiga de la joven venia cada que podía a visitarla, sus hijos se volvieron amigos entre ellos y los momentos de paz parecían incrementarse hasta que su hijo mayor comenzó a enfermarse cada vez más seguido, al parecer nació con un cuerpo débil y necesitaba tratamiento constante el cual era muy costoso, pero gracias a que el abogado tenía un buen puesto en la empresa de su mejor amigo desde el instituto lograban sobrellevar los costos. Un día el hijo sufrió una complicación debido a su enfermedad así que salieron a prisa en el auto en una gran nevada dejando a su pequeña hija en casa, el auto derrapo y se estrelló haciendo que ambos padres murieran en el momento y que el hijo mayor fuese internado con pocas posibilidades de sobrevivir.

Sakuno apoyo su cabeza en el hombro de Ryoma quien correspondió el gesto colocando la suya sobre la de la joven.

-Después de un par de semanas un asistente del hombre quien había expulsado a su hija apareció frente al hijo quien acababa de recuperar la conciencia y le dijo "Su abuelo Alberth Fernsby le ofrece pagar todos sus gastos médicos, así como el tratamiento para que recupere su salud, a cambio usted deberá ir vivir a Inglaterra como heredero de la familia sin posibilidades de conexión con su familia japonesa". Extraño ¿no te parece?, al parecer el abuelo que se encontraba desesperado por no tener herederos tomo la muerte de su hija y la enfermedad altamente costosa de su nieto para conseguir uno. Creí que mi hermano se negaría, pero lo cierto era que la abuela no podía permitirse criar a dos niños huérfanos especialmente cuando uno de ellos tenía que recibir un tratamiento fuera de su alcance financiero además de ello el lugar donde le ofrecían vivir era uno de los únicos en el mundo con los procedimientos para una cura exitosa. Al final, aun cuando todas las personas cercanas trataron de disuadirlo él decidió irse, dejando a su pequeña hermana en Japón viviendo con la madre de su padre.

Ryoma no sabía que decir, ciertamente comenzaba a dudar de que aquella historia parecida a un drama no fuesen inventos de Sakuno, sin embargo, negó rápidamente la idea al girarse para ver a la joven. Por más increíble que se escuchara tenía que aceptar que esa era la realidad.

-No tienes que poner esa expresión Ryoma-kun, no te lo conté para que te sintieras incómodo. Simplemente quise compartir contigo algo.

Trato de apaciguar la joven al toparse con el rostro contrariado del peliverde.

-Ryusaki, eres fuerte.

Comento el samurái junior después de un rato. Sakuno sonrió y como si fuese lo más natural del mundo recostó su cabeza sobre las piernas de Ryoma quien se sorprendió por la acción, aunque no hizo signos de molestia en ningún momento, después de todo ahora era el turno de ella de descansar sobre él.

- ¿Tienes sueño?

Pregunto el peliverde mientras trataba de arroparla con la manta que anteriormente le había entregado.

-No realmente, pero cuando estoy cerca de Ryoma-kun siento una agradable calma.

Contesto mientras contemplaba el patio.

- ¿Puedes cantar una canción?

La castaña se sorprendió ante el pedido, sin embargo, sonrió alegre. Giro su cuerpo de tal modo que su cabeza mirara hacia el techo y pudiera contemplar el rostro del príncipe quien la miraba tranquilo. Hacia tanto que no le pedían cantar, es más, no recordaba la última vez que lo había hecho aparte de ese día junto a Ryoma. Poco a poco su voz volvía a salir y eso, aunque le asustaba un poco le alegraba.

- ¿Qué quieres que cante?

-Me gustaría escuchar completa Fake wings, tal vez después puedas enseñarme más.

Pidió el príncipe con una sonrisa dulce mirándola. Con tranquilidad Sakuno cerró los ojos y comenzó a tararear unas notas musicales que poco a poco fueron convirtiéndose en palabras dulces y melancólicas.

Shine bright morning light

Now in the air the spring is coming

Sweet blowing wind

Singing down the hills and valleys

Keep your eyes on me

Now we're on the edge of hell

Dear my love,

sweet morning light

Wait for me,

you've gone much farther,

too far…

La voz de Sakuno fue más clara que con la que había susurrado en la alcoba hacia unas horas. La dulce tonada que le regalaba al príncipe transmitía nostalgia y amor haciendo que una pequeña lagrima se asomase por la mejilla de éste, quien agradeció que la joven mantuviera los ojos cerrados, poco a poco las palabras volvieron a tornarse tarareos hasta acabar en un silencio que dejo a Ryoma añorando que continuase ese pequeño concierto solo para él. –"Supongo que le tendré que pedir que cante más para mí en otro momento"-Pensó el peliverde tras darse cuenta que la joven se encontraba en un profundo sueño.

-Parece que no soy el único que se siente de esa manera al estar contigo.

Pronuncio casi como un susurro cerrando los ojos tratando de grabar en su memoria aquella hermosa interpretación.

La mañana llego a casa de los Echizen y un somnoliento Ryoma abría los ojos ante la incomodidad de sentir los rayos de sol en su rostro, con pereza contemplo su entorno topándose con la mesa de patas cortas de su comedor y la puerta del patio cerrada ¿Qué hacia él allí? Su pregunta fue contestada al sentir como alguien apretaba la parte trasera de su camina. Giro su cuerpo encontrándose a la castaña a su lado profundamente dormida.

-Al fin despiertas Saishonen.

Bromeaba Naijirou saliendo por la puerta de la cocina con una taza con liquido humeante.

-Si querían dormir juntos al menos lo hubieran hecho dentro de la casa, no me gustaría que la vieja me reclamara por hacer que su preciosa nieta se resfriara por dormir a la intemperie. Pesas más de lo que recordaba, se ve que has crecido.

Bromeaba el hombre tomando el contenido de la taza.

-Es verdad Ryoma-san, deberías tener más cuidado ¿Qué harías si Sakuno-san se enfermara?

Comento Nanako asomándose por el mismo lugar del que acababa de salir su tío con dos platos en sus manos.

-Seguramente le tendría que tomar la responsabilidad ante Ryusaki-sensei

Aclaraba Rinko tras Nanako quien cargaba dos platos con comida al igual que su sobrina. Ryoma no sabía que hacer o decir, seguramente ese podría considerarse de los momentos más embarazosos de su vida. Había sido descubierto por su padre quien seguramente lo molestaría por el resto de su vida con ello.

-Umh... ¿Qué ocurre?

Preguntaba una somnolienta voz tras el joven quien ya se encontraba sentado a un costado de la mesa.

-Buenos días Sakuno-chan, ¿dormiste bien?

Se reía el antiguo samurái sentándose junto a ella a un costado de la mesa mientras. La joven tardo unos momentos en comprender las palabras del hombre, así como la situación en la que se encontraba subiendo los tonos de su rostro con cada segundo que pasaba.

-Y-yo, esto… verán…

Sakuno simplemente no sabía que hacer o decir, había sido atrapada durmiendo con Ryoma después de haber sido recibida para pasar la noche por los padres de éste ¿Qué se supone que debía hacer o decir? La joven de trenzas se limitó a comer tras la recomendación de la madre del peliverde al verla a punto de un colapso por la vergüenza permaneciendo en silencio aun con los comentarios del padre de Ryoma.

-Nos topamos en la noche al bajar por agua y por un accidente termino con la blusa mojada, por eso le di a parte de arriba de mi pijama.

Aclaraba Ryoma tras el fastidio que sentía ante la mirada insistente de su padre quien no paraba de señalarle la vestimenta de la joven con señas.

-umh… que buena coincidencia.

Molestaba Naijirou tratando de controlarse al tener tan acorralado a su hijo.

-Yo solo digo que si querían besarse pudieron hacerlo dentro de la casa, así no se exponían a enfermarse.

Comentaba el hombre mientras introducía un pedazo de huevo frito a su boca lo que provoco una tos imparable por parte de ambos jóvenes quienes tragaron los alimentos casi ahogándose.

- ¡Nosotros no hemos hecho eso viejo!

Contesto molesto Ryoma con la cara completamente roja tras parar su ataque de tos mientras golpeaba con la palma de sus manos la mesa mientras Sakuno tapaba su rostro con ambas manos casi a punto de llorar por la vergüenza.

-Ya, ya. Porque no se cambian para recibir a Ryusaki-sensei que llegara en un rato a buscar a Sakuno-chan.

Trataba de calmar las cosas Rinko riendo internamente por la situación ya que incluso ella al verlos tenía ganas de molestarlos. –"Si Ryoga estuviese aquí no podría detenerlos"-Pensaba la mujer viendo como su hijo quien usualmente era hábil en responder los comentarios de las personas ahora se encontraba tan callado y avergonzado. Estaba segura que lo que había dicho Ryoma era verdad, seguramente se habían topado en la noche y tras el incidente decidieron conversar un rato sin imaginarse que terminarían quedándose dormidos, y eso lo confirmaba la certeza con la que respondió ante la broma de su padre. –"Se relajó demasiado"- reflexiono la mujer recordando como su esposo la había despertado a mitad de la noche lo más silenciosamente posible para que pudiese bajar y contemplar la escena su hijo y Sakuno durmiendo plácidamente en el corredor exterior, incluso antes de meterlos a la casa Naijirou tuvo el buen tino de tomarles una fotografía en la posición en la que se encontraban, Ryoma sentado mientras que arropaba a la castaña apoyada sobre su regazo con un Karupin junto a ella, aparentemente la causa de que el padre de Ryoma los encontrara había sido la extrañeza de éste por la insistencia del gato por bajar las escaleras tras seguirlo al baño.

Tras unas horas el hermano mayor del príncipe llego a su hogar topándose con la visita inesperada de la joven de tranzas quien seguía tan avergonzada como para articular palabras entendibles para alguien, aunque eso no fue lo más extraño, ver a su pequeño hermano tan dócil ante su padre recibiendo cada indicación como si fuese su fiel sirviente era algo que nunca creyó contemplar. "No creo que debas preguntar la razón por ahora" fue el único comentario de Nanako cuando Ryoga se acercó a ella para saber lo que ocurría.

-Gracias por permitirme quedarme a pasar la noche.

Agradecía Sakuno con una leve reverencia despidiéndose de la familia Echizen.

-Gracias por esto Nanjirou, te debo una.

Comentaba Sumire hacia su antiguo alumno viendo como Rinko abrazaba calurosamente a su nieta mientras que Ryoma peleaba con su hermano por lo comentarios acerca de que no se sintiera triste ahora que Sakuno se iba. La entrenadora había llegado momentos después de Ryoga para recoger a su nieta.

-No te preocupes, después de todo me diste suficiente material para molestar a seishonen por mucho tiempo además parece que pronto seremos familia.

Reía el hombre.

-Parece que te divertiste.

-No hay manera de que pueda negar eso, hacía mucho que no tenía tanto material para molestar a mi hijo y aunque me moleste emparentarme una vieja como tú no puedo negar que Ryoma tiene buen gusto.

Molestaba Nanjirou con sus brazos cruzados sobre su pecho contemplando a su familia despedirse.

-Es increíble como el destino actúa, quien diría que mi nieta y tu hijo tendrían algo.

-Bueno, Akira siempre me molestaba con que algún día de una forma u otra podríamos terminar emparentados para mi desgracia. Siempre supo que temas me desagradaban más y con esos me fastidiaba.

-Se debe de estar revolcando en su tumba ahora que su broma se hace realidad con su preciosa hija siendo llevaba por tu hijo.

Reía a carcajadas la mujer siendo acompañada por su antiguo alumno.

-El recuerdo de los amigos ausentes deberían terminar en una carcajada como ahora.

Comento Naijirou con una sonrisa mirando hacia el cielo.

–"! Ey! Echizen deja de estar tan malhumorado por perder, si sigues con ese genio cuando mi hijo tendrá problemas por tener a un suegro tan huraño"

- "¿Hijo? ¿De qué hablas?"

- "Es obvio, seguramente algún día mi hijo te robara a tu hija y seremos emparentados"

- "Deja de molestar, jamás me emparentaría con un sujeto tan molesto como tú y peor aún hijo de esa vieja"

- "Ja, ja. Recuerda mis palabras, algún día tu hija será mi hija"

El recuerdo llego a sus pensamientos tan vívidamente como si hubiese sido el día anterior a pesar de que habían pasado alrededor de veinte años o más. –"Supongo que el orden de los factores no altera el producto sempai". Se dijo así mismo el antiguo samurái contemplando las caras avergonzadas de los jóvenes.