Disclaimer: Inuyasha & Co. Pertinence a la grandiosa Rumiko T.
Capítulo 11
…
In spite of the way you were mocking me
I acted like I was part of your property
Remembering all the times you fought with me
I'm surprised
It got so (far)
Things aren't the way they were before
You wouldn't even recognize me anymore
Not that you knew me back then
But it all comes back to me
In the end
I kept everything inside and even though I tried
It all fell apart
What it meant to me
Will eventually
Be a memory
Of a time when I tried so hard
…
Bankotsu y Kagome estaban caminando por un frondoso bosque, bastante peligroso al parecer de la miko. Jamás se imaginó que se había alejado tanto de la aldea después de haber presenciado aquella horrible escena en lago donde entendió de una manera muy cruel que Inuyasha jamás estaría así con ella.
Si antes había renunciado a Inuyasha por lo menos tenía la mínima esperanza de volver a intentarlo, pero ahora esa esperanza se había desvanecido completamente y ahora tenía que ser fuerte, de lo contrario su dolor no la dejaría vivir.
Se propuso ser muy fuerte, tanto espiritualmente como físicamente, se prometió no llorar más, era hora de afrontar la cruel realidad y por sobre todas las cosas dejar de depender de alguien que ya no estaba a su lado. Ahora era solamente Kagome, solo ella. Podría sonar fría, en verdad, pero lo único que su corazón pedía era no sufrir más, y si para ello debía ser así lo haría. Aunque eso tampoco significaba ser cruel con los demás, ya que los demás solo la ayudaban y querían su bienestar pero en cuanto Inuyasha, de él ya había tenido suficiente y no permitiría que la dañara más de lo que ya lo había hecho.
Caminaba tan concentrada en sus pensamientos tropezó con una gran raíz y casi cae, pero los reflejos de su acompañante evitaron que cayera al suelo y se diera un fuerte golpe.
- Si sigues tan distraída te perderás y no pienso volver por ti-.
- Lo lamento, pero te recuerdo que yo no te pedí que me acompañaras-. La respuesta de Kagome sonó más fría de lo habitual.
- ¡Oye que modales!-. Estaba muy molesto por la contestación de la joven, así que apresuro el paso.
- De acuerdo, lo siento. ¿Eres más feliz ahora?-. Ahora estaba siendo sarcástica.
- Si sigues con esas contestaciones te dejare aquí y no volveré aunque lo pidas-.
- Hazlo-. Y ahora ella se había adelantado.
Bankotsu estaba realmente desconcertado, ella a pesar de su desconfianza nunca lo había tratado así. De pronto tuvo en su mente porque Kagome estaba así.
- ¿Qué diablos te sucede? Contesta-. No tuvo respuesta.
- Bien, vete al diablo-. Estuvo a punto de irse, pero no podía echar atrás todo por su orgullo, así que siguió cerca de ella.
- ¿Qué no te habías ido?- Ella sentía la presencia y los pasos de Bankotsu.
- A pesar de tu mal carácter con el que estas hoy no puedo dejarte sola-. Ni el mismo se creía lo que su boca acababa de decir.
- Que yo sepa tú no tienes ninguna obligación conmigo, puedes irte si lo deseas -.
- Bien-.
- ¡Bien!-. Kagome seguía caminando pero él no se había marchado todavía.- ¿Qué, no te ibas?-. Pregunto al aire.
- ¿Tanto deseas deshacerte de mí?-. Pregunto haciéndose el dolido y enojándose cada vez más.
- No es eso. Pero es que me confunde tu forma de ser, primero buscas pelea, después estas como si nada hubiese pasado, y ahora estas tan tranquilo… Cuando te conocí solo buscabas la manera de eliminarnos, ahora actúas como si nada y me has salvado más de una vez… La verdad no te entiendo-. Finalizo cansada.
- Piensa lo que quieras, la verdad yo tampoco entiendo bien por qué lo hago, supongo que por aburrimiento… Y porque estoy solo y no tengo nada que ganar o perder-. Una parte de lo que había dicho era cierto.
- Bueno… Tampoco quiero ser tu diversión, y si estas solo es culpa tuya, si no fueras así como eres no lo estarías, cuando no eres tan engreído y cuando no quieres matar por matar, eres bastante agradable…-. Kagome estaba siendo sincera.
- Piensa lo que quieras-. Las palabras de la pelinegra lo desconcertaron, como era posible que lo considerara agradable, él era un asesino de sangre fría, no era como ella lo describía.- Me sorprende que pienses eso. Yo soy un asesino y la verdad no sé por qué no te he eliminado-.
- Tal vez porque te agrado o me tienes lastima o sabes que no podrás hacerlo tan fácilmente-. Ante esta provocación Bankotsu se puso colérico, no permitiría que ella se burlara de él.
- ¿Cómo te atreves a abusar de mi paciencia?-. Ahora estaba muy pegado a la espalda de Kagome tanto que le hablaba peligrosamente al oído.
- ¿Piensas que tu cercanía me afecta?-. Era una mentira y lo sabía; sí que le afectaba, la ponía bastante nerviosa a decir verdad pero milagrosamente la voz no le tembló ni un poco y aparentaba estar sumamente segura de sí misma. Esto hizo que Bankotsu se enfureciera.
-De verdad eres estúpida. Bien sabes que estás desarmada y si quisiera podría matarte con mis propias manos sin necesidad de usar a Banryuu-.
- Inténtalo-. Fue la seca respuesta de Kagome; respuesta que lo enfurecía y desconcertaba.
- Tú lo pediste preciosa-. Y cuando puso una mano en su espalda, la misma energía que le había lanzado sin querer la otra vez lo volvía a atacar quemándole la mano.
- Eres una perra, mira lo que le hiciste a mi mano-.
- Te dije que no sería tan fácil, ni siquiera con tu alabarda podrías hacerme daño, estoy consciente que sola no te ganaría pero estoy completamente segura de que sí puedo escapar de ti sin que me dañes-. Por primera vez hablo con mucha seguridad y tranquilidad.- No quiero hacerte daño, pero no dejare que tú me lo hagas a mí-.
- De acuerdo, no te haré nada por el momento-. Estaba molesto pero no quería a enfrentarse a ella, aun no podía.
Kagome decidió confiar por una vez en su palabra, pero estaría muy alerta. Y sin más tomo la mano de Bankotsu que en verdad tenía una fea herida. Este la miro asombrado.
- ¿Qué haces?-.
- Debo curar esa fea herida o se te infectara-. Dijo sin más Kagome.- Ven, por aquí hay un lago-.
Si, era ESE lago, pero ella misma se dijo que si quería superarlo empezaría yendo a ese lugar que tanto dolor le provocaba, mucho mayor dolor que las termas donde Inuyasha la encontró con Bankotsu.
- De acuerdo, vamos-. Finalmente dijo Bankotsu.
Al llegar Kagome se empezó a sentir mal, le dieron unas ganas de vomitar terribles y lo poco que había comido lo devolvió. Ella se había alejado un poco para esto, pero Bankotsu la seguía con la mirada no entendía que le pasaba hasta que vio con desagrado que ella estaba vomitando.
- Demonios ¿Por qué? Creí que me sería más fácil, pero simplemente no puedo-. Eso último lo dijo llorando.
Kagome pensaba que Bankotsu estaba en el lago y realmente se sorprendió cuando lo vio al lado de ella sosteniéndole su sedoso cabello.
- ¿Qué es lo que no puedes superar?-.
- Na…Nada Bankotsu… Gracias por ayudarme, no tenías por qué hacerlo-.
- No me cambies el tema ¿Qué no puedes superar, y por qué estas llorando?-.
-¡Ya basta Bankotsu!-. Luego se arrepintió de haberle gritado, después de todo él no tenía la culpa de lo que le pasaba a ella.- Lo… Lo lamento mucho, no fue mi intención gritarte así-.
Lo que menos espero el frío guerrero es que Kagome se aventara a sus brazos a llorar tan desesperadamente. Nunca nadie lo había abrazado así con tanta necesidad y desesperación la mano ya no le dolía y eso que tenía una fea herida, lo que más le desconcertaba era que ella nunca dejo de abrazarlo seguía llorando y lo apretaba cada vez más, como si él se fuera a ir. Se sentía raro, cómodo pero a la vez molesto, su mente era todo un caos y eso no era normal, ya que siempre fue una persona fría y calculadora.
Para cuando salió de sus pensamientos y quiso decirle algo a Kagome ella ya se había dormido por tanto llorar, ¿Cuánto tiempo había pasado, que no se dio cuenta cuando Kagome se durmió?
Pasaron las horas y ya se acercaba la tarde y los dos se habían dormido, Kagome llorando y Bankotsu por el aburrimiento.
- ¿Qué…?-. No termino la pregunta que ya había entrado en shock por la vergüenza de saber en dónde se había quedado dormida.
- Veo que ya te despertaste-. Bankotsu se había despertado segundos antes que ella.- ¡Como duermes! Pensé que jamás despertarías ¿Estabas cómoda?-. Esto último lo dijo burlándose de la avergonzada miko.
- Ahhhhh… Lo siento tanto… Qué pena, no fue mi intención-. Tenía pensado salir huyendo pero Bankotsu tomo su mano antes de que ella pudiera escapar.
- Ni lo intentes, ahora me dirás que te sucedió-. En la mirada de Bankotsu se veía la determinación de no dejarla ir pero también se veía ¿Preocupación?
- No, no Bankotsu por favor, no me preguntes nada, en este momento lo que menos quiero es hablar del tema, no me tortures con eso-.
- De seguro es por ese hibrido ¿cierto?-. Al ver que los ojos de la miko se humedecían prosiguió.- Yo también los vi antes de encontrarte en el bosque-. Kagome lo miro con los ojos bien abiertos.
- ¿Por qué no me dijiste que lo sabias?-.
- No tenía por qué-. Dijo secamente
- Es verdad, yo…-. A estas alturas ya no sabía que decir.
- Tu ya sabias que ellos eran pareja, lo que viste es muy normal en ellos-. Fue cruel al decir eso, es verdad, pero no se arrepintió.
- Ya lo sé, no soy tan idiota ¿sabes? Pero nunca pensé en verlos así. Fue más de lo que pude soportar, ahora ya nada importa-. Estaba muy deprimida.
- Eres débil y patética. No puedo creer que hayas sido la poderosa sacerdotisa que derrotó a Naraku en esa última batalla. Deja de estar llorando por un hibrido que solo se burló de ti-. Error no debió decir eso.
-… ¿Cómo… cómo te atreves? Tú no eres nadie para hablarme así-. Kagome estaba más que furiosa, sabía que él tenía razón, pero no le permitiría burlarse de ella. Su poder espiritual estaba saliendo de su cuerpo y estaba empezando a destilar un brillo rosado que preocupo mucho a Bankotsu, si lo llegaba a atacar con ese poder seria su fin.
- Bien, has lo que quieras-.
- Estoy harta que de que se burlen de mí y me lastimen-. No quería que el la viera llorar pero sus lágrimas caían de sus ojos azules.
- Está bien, deja de llorar, debemos ir con tus amigos que deben estar preocupados-.
- De acuerdo-. Kagome se tranquilizó con esa frase.- Pero déjame que te cure la mano ya paso mucho tiempo y se te puede infectar-.
-¿Sigues con eso? Está bien, rápido así salimos pronto de aquí -. Siempre lo sorprendía, porque pensó que ya se había olvidado de su mano. Pero para su suerte Kagome ya no lo quería atacar. Y cuando terminó de curarle la mano se dirigieron a la aldea. Pero lo que les esperaba ahí no sería nada agradable.
Continuará…
:.
Nota: Gracias por leer =)
Fragmento In the end de Linkin Park
