Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son de SM y la historia es una adaptación de la novela del mismo nombre de LB

Bella –El viaje

Día dos, 13:31

-¿No me oyes? –Silbo en el teléfono. –Él está empezando a hablar sobre la aplicación de la ley.

-¡No entiendo cómo ha podido pasar esto! –Rose está molesta. –He sido tan cuidadosa.

-Bueno, al parecer no lo has sido, porque él le dijo a Edward que alguien ha estado siguiéndolo desde ayer, y que iba a llamar a la policía. –Estoy sentada en el TrailBlazer de Edward en Burger King cerca de nuestra ruta. Edward está adentro usando el baño y consiguiendo nuestra comida. Le dije que quería esperar en el coche porque está lloviendo, pero en realidad quería llamar a Rose y advertirle acerca de la revelación de Emmett

-Tienes que parar –le digo. Miro por la ventana trasera para ver si Edward salió ya del restaurante, pero no lo veo. –Para ahora mismo.

-¡No puedo parar todavía! – Dice Edward. –Es demasiado pronto. Tal vez podría pedir prestado el coche de mi hermana... ¿Te dijo cómo sabia que a alguien le seguía? Puede que sólo tenga que cambiar mi técnica.

-No sé cómo lo supo

-¿Le puedes preguntar?

-¿Preguntarle a quién?

-¡A Edward!

―No, ¡no puedo preguntarle! ¿Qué puedo decirle? "¿Puedes decirme cómo B. J. descubrió que estaba siendo seguido?", porque era Rosalie, y ella quiere saber si necesita cambiar los coches o simplemente cambiar su técnica de acecho –Oh, Dios mío. Rose es delirante. Esta es exactamente la razón por la cual ligarse a la gente no es una buena idea. Una vez que hayas cruzado esa línea simplemente te vuelves loco. Empiezas a hacer cosas que la gente normal nunca, nunca haría. ¿Dónde diablos está Edward con la comida? Tengo hambre de nuevo. Eso es extraño. ¿Es posible que desde que estuve vomitando todo el día de ayer, esté tratando de comer suficiente comida para dos días? Hmm. –Tal vez no esté pasando nada –le digo –Tal vez Emmett realmente está yendo simplemente a los lugares en que él dice que está

-¡Isabella! –Rose jadea –Por favor, ¡dime que no eres tan ilusa! Los chicos nunca están haciendo exactamente lo que dicen que están haciendo.

-¿Por qué no? –Le digo. –Tal vez algunos están haciendo exactamente lo que ellos dicen que están haciendo

Ella resopla. –Oye, haz lo que puedas –dice. –Y déjame saber si Em vuelve a llamar

Cuelgo el teléfono y apoyo la cabeza en el reposacabezas. Estamos cerca de dos horas de distancia de Middleton y Jacob, lo que está haciéndome poner nerviosa. Estoy tratando de mostrarle a Edward como de súper excitada estoy, mientras que por dentro siento que voy a explotar. No tengo idea de cómo esto se va a venir abajo. La puerta del lado del conductor se abre y Edward se mete en el coche, haciendo malabarismos con un porta bebida y dos bolsas de comida. Tomo una de las bolsas de su mano.

-Gracias –dice. Pone la otra bolsa con cuidado entre nosotros, tira de mi refresco del portador, y me lo da.

– ¿Necesitabas dos bolsas? –Le pregunto con incredulidad. Me asomo por dentro e inhalo el aroma de los alimentos. Huele bien. Y grasiento. Me encanta la grasa. La grasa me hace feliz. Sólo voy a comer la mitad de mi comida, sin embargo. Sólo la mitad. Así mi estómago no estará todo enloquecido.

―No, pero hubo una confusión y de alguna manera tengo la orden de alguien más, también. Se encoge de hombros y saca un envase de papas fritas.

-¿Les has dicho? –Le pregunto sin pensar.

-Por supuesto que les dije –él dice, poniendo los ojos en blanco. –Me dejaron mantenerla –Claro. Apuesto a que Mercedes o cualquiera que sea su maldito nombre, no cuestiona la moral de Edward a la hora que le dan comida rápida.

-Genial –le digo tranquilamente, encogiéndome de hombros. El teléfono celular de Edward comienza a sonar "Baby Got Back" de nuevo, y él lo ignora.

-¿No vas a contestar eso? –Le pregunto.

―Nop –dice con alegría. Abre un contenedor de pollo y abre el paquete de mostaza con miel que viene con ellos. Odio a la mostaza con miel. Parece una idea tan mala. La miel y mostaza juntas. ¿A quién le podría gustar eso?

-No tienes que sentirte extraño en responder –le digo. ―Ya te dije

-No lo hago –dice. Toma el pollo con ternura y lo unta en la mostaza con miel.

Algo de eso me pone triste. Ya que todas las pequeñas cosas de él, como la manera en que ama a la mostaza con miel y la forma en que siempre se olvida el queso en mi hamburguesa, ya no son mías. Es raro que todo puede ser lo mismo, que pueda ir y saborear la mostaza con miel, y sin embargo todo es diferente.

-Así que, eh, todo lo de Emmett –digo, tratando de distraerme de mi tristeza. La mostaza con miel no es una buena razón para estar molesta. Los huérfanos de África, conductores ebrios matando a gente inocente, incluso no estar seguro dentro de tu propia escuela (para mí era del Estado de Florida) son todas buenas razones para estar molesta. Las salsas que trae el pollo definitivamente no. Trato de no pensar en ello, y en cambio me centro en el hecho de que Rosalie es una loca.

-¿Qué cosa de Emmett? –Él mete su mano en la bolsa y saca una servilleta. Se limpia la mano con ella y la pone en su regazo.

-Sobre él llamando a la policía o lo que sea. ¿Crees que realmente va a hacer eso?

―No lo sé –Su teléfono empieza a sonar de nuevo, y mi tristeza por la mostaza con miel de repente es molestia porque no va contestar la llamada. ¿Por qué no lo va a contestar? O es porque está tratando de verse cool o está tratando de proteger mis sentimientos. ¿De verdad cree que estoy tan perturbada por el rompimiento? Quiero decir, lo estoy, pero no le he dado ninguna razón para pensar que lo estoy. ¿O sí? Arruino mi cerebro, tratando de determinar si hay alguna manera que él pueda saber lo molesta que estoy.

-¿Podrías contestar el teléfono? –Le reprocho. Él mete la mano en el bolsillo, lo saca, y hace un gran show de apagarlo. Pongo los ojos en blanco. –Lo que sea. Escucha, tenemos que hablar sobre el horario.‖ Nuestro calendario está ahora completamente jodido. Se suponía que teníamos que estar en Carolina del Norte por ahora.

-¿Qué tiene?

-Está jodido. Tenemos que volver a evaluarlo.

-No está tan jodido –Se encoge de hombros. –Vamos a estar en Middleton para esta noche, y vamos a salir mañana. Obviamente no vamos a poder visitar demasiado tiempo, pero no estaremos tan lejos del horario

De repente, me golpeo con una idea brillante. Tal vez pueda convencer a Edward de que no podemos parar en Middleton, porque ESTAREMOS TARDE PARA ORIENTACIÓN. Eso sería perfecto. Podría llamar a Jake, decirle que no lo podemos hacer porque estamos muy retrasados, y entonces no tendría que ponerle atención a todo eso.

―Bueno –digo lentamente, fingiendo que estoy pensando en ello. –Tal vez no deberíamos parar

-¿Qué? –Edward pregunta, frunciendo el ceño. Él toma otro pollo y lo moja en la salsa de mostaza con miel. Me opongo a la necesidad de extender mi brazo y sacárselo de sus manos y tirarlo por la ventana. La mostaza con miel no es, obviamente, buena para mi estado mental.

–Sólo quiero quedarme con el calendario de la manera que es y todo, tal vez sería mejor si sólo manejamos recto

-Pero no nos va a deshacer tanto el horario. Si no nos detenemos, en realidad, estaremos antes de lo previsto. Dios, ¿por qué está siendo tan idiota? ¿Y desde cuándo es que tan experto en el programa? Él ni siquiera lee la maldita cosa. ¿Realmente necesita contradecir todo lo que digo? –Además –continúa, -pensé que estarías feliz de ver a Black

Cierto. –Lo estoy –le digo. –Pero hay que ajustarse a este horario, también. –Este debería ser una explicación perfectamente razonable. Quiero decir, él sabe que yo necesito tener todo controlado.

Mi teléfono suena antes de que pueda llegar a una mejor respuesta, y puedo comprobar el identificador de llamadas. Jacob. Adorable. –¿No vas a contestar eso? –Edward pregunta, sonriendo.

―Por supuesto –le digo, rodando los ojos. ―Oye –le digo en el teléfono. – ¿Qué pasa? –Yo pienso "¿qué pasa?" Es una muy buena frase neutra para decirle a Jake bajo las circunstancias. O sea, es totalmente lo que me veo decir a un novio, así Edward se convencerá de que algo realmente está pasando con Jake, pero al mismo tiempo, también es algo que se le puede decir a un amigo, así que Jake no será todo, "Oh, wow, Isabella tiene que estar enamorada de mí."

-Oye –dice Jake –He estado tratando de llamar por un rato

-¿En serio? –digo, tratando de parecer inocente. Sé que él ha estado llamando. Solo que apagué mi teléfono

―Si –dice, ―Me mandaba a correo de voz

-No sé por qué –le digo, todavía tratando de parecer inocente. –Está lloviendo aquí, así que...

-¿Está lloviendo dónde? –dice, sonando confundido.

-Dónde estamos –digo, tratando de sonar deliberadamente vaga.

-¿Qué tiene eso que ver con nada?

-Pudo haber estado jugando con mi recepción del celular.

-No creo que tenga nada que ver con ella, Bella –dice. Bueno, duh. ¿Por qué la lluvia no arruinaría la recepción de mi celular?

-No sé –digo de nuevo. Edward cambia de posición en el asiento a mi lado y toma un sorbo de su refresco en voz alta.

-No suenas bien –dice Jake. –¿Edward te está dando un mal rato?"

-Uh, no –le digo, -No lo está haciendo

Edward se detiene a mitad de camino con una fritura a la boca. – ¿No estoy qué? –Pregunta, frunciendo el ceño. Sacudo la cabeza hacia él y sostengo mi mano, tratando de actuar como si no fuera importante. Lo cual, fiel a lo que ha estado sucediendo, lo hace sólo querer saber más. –¿Qué ha dicho? –Demanda Edward. Apaga la radio.

―Nada –le digo, y vuelvo a encenderla. Él la apaga. Yo la enciendo. –Termina con ello –le digo.

-¿Qué está pasando? –Jake pregunta de nuevo a través de mi teléfono.

―Nada – le digo a Jake. –Estamos teniendo un pequeño problema con la radio. Tú sabes, debido a la tormenta

-¿Ustedes están escuchando la radio?

―Bueno, no ahora mismo –le digo, lo cual es cierto. Edward la apaga de nuevo, y ahora está maniobrando su cuerpo, tratando de acercarse a mí para poder escuchar lo que está diciendo Jacob

―No ahora mismo, ¿qué? –pregunta Jake.

-No estamos escuchando la radio ahora mismo –le digo. –Debido a que estamos teniendo problemas con ella por la tormenta. Edward tiene una satelital

-Me imaginaba –Jake bufó. Jacob odia el hecho de que Edward es una especie de consentido. Lo que realmente no tiene ningún sentido, porque el propio Jake es muy mimado.

De hecho, sus padres justo le compraron un nuevo Mustang para la graduación, que ni siquiera puede utilizar, ya que no puede tener un coche en la escuela. Así que ahora su coche nuevo está estacionado en el garaje, probablemente utilizado por nadie. Me pregunto si Jake dejaría a Rose conducir su coche. No hay manera de Emmett la reconociera.

-De todos modos –le digo. –Voy a dejarte ahora, pero te voy a llamar cuando nos acerquemos

Edward, viendo que la conversación está a punto de terminar de todos modos, se mueve y pone el volumen hasta casi el máximo. La música rap resuena en los altavoces. Me estiro y con mucha calma apago la radio.

-Edward –le digo, -¿podrías por favor quitar la música cuando estoy en el teléfono? Realmente lo apreciaría

-¿HOLA? –Lloyd dice en voz muy alta, ahora que la radio está apagada.

―Sí –le digo. –Lo siento.

-No entiendo por qué están escuchando música –dice Jake.

-¿Qué quieres decir?

-Pensé que estabas temiendo este viaje –dice.

-Lo estaba –le digo. ¿Qué tiene eso que ver con escuchar música?

-¿Lo estabas? ¿En tiempo pasado? –Jacob pregunta, sonando como un novio completamente celoso. No soy estúpida. Sé que Jake no está celoso acerca de mí, en sí, sino más bien por el hecho de que estoy con Edward

―No –le digo. –No estoy teniendo un rato de diversión en este viaje –Todavía lo sigo temiendo, a pesar de que realmente no tiene ningún sentido, porque no hay nada más que temer, desde que estoy en medio de él, de hecho.

-¿No estás teniendo un buen momento? –Edward pregunta, sonando sorprendido.

-¿Por qué suena sorprendido? –Jake pregunta.

-Estoy teniendo un tiempo horrible en este viaje –le digo a Jake. Lo cual no es exactamente una mentira. Quiero decir, he pasado un buena parte de él con intoxicación alimenticia, escuchando hablar a Edward de su nueva novia, y tratando con el hecho de que Rose posiblemente va a obtener una orden de restricción en contra de ella, y escuchando música rap. Esto ha sido malo. –Ahora te voy a llamar cuando me acerque

-No puedo esperar a verte, Bells –dice Jake, su voz suave.

-Estoy emocionada de verte, también –digo, una punzada de culpabilidad se levanta en mí cuando me doy cuenta de que esto no puede ser exactamente la verdad. Pero yo no sé si es exactamente una mentira, tampoco.

Después de todo, incluso si toda esta cosa de 'ligar' no funciona, Jake siempre ha sido mi amigo. Así que será agradable verlo y pasar el rato. Cuelgo mi teléfono.

-¿Estás pasando un momento horrible? –Edward pregunta, viéndose lastimado.

-¿Podemos no hablar? –Le digo. Abro la bolsa de comida y saco una papa frita.

-¿Por qué no? –Pregunta, sonando triste – ¿Ahora ni siquiera podemos hablar? –Muerdo mi papita, que ahora está fría. Sorprendentemente, por alguna razón, esto hace que tenga mejor sabor. Me encanta la comida rápida. Tomo un sorbo de Coca-Cola dietética y como otra papita. –No podemos hablar, nunca, ¿por el resto de este viaje?

-Sí, podemos hablar por el resto de este viaje, no soy estúpida. Sé que sería imposible no hablar por el resto de este viaje.

-¿Así que lo que estás diciendo es que podemos hablar, pero no podemos?

-Mira, no es tan difícil de entender –le digo. –Podemos hablar de cosas normales, como la ruta que estamos teniendo, el calendario, el dinero de peaje, etc, pero no, como, en el chat. –Estas papas son tan buenas. Saco un paquete de ketchup y busco algún lugar para exprimirlo. No me gusta el ketchup directamente en mis papas fritas. Soy definitivamente más como un cucharón. Edward me pasa su envase vacío de pollo sin palabras, y yo aprieto el paquete de ketchup en él. ―Gracias –le digo.

-¿Así que darme las gracias está permitido? –Pregunta.

-Edward, detente. Sabes lo que quiero decir.

-Oh, lo siento –dice. Suena enojado. ¿Por qué está enojado?

-¿Por qué estás enojado? –Le pregunto.

-Yo no estoy enojado

―Bueno, te ves enojado. Y suenas enojado.

-Bueno, no lo estoy.

―Está bien –digo, sabiendo que lo está. Edward no puede admitir cuando está enojado. No sé por qué. Es como que si admite que está enojado, pierde o algo así. Aunque creo que es así sólo conmigo. O tal vez con las chicas. Me pregunto si es así con su nueva novia.

–Simplemente no creo que debas escuchar cada pequeña cosa que Black te dice que hagas –dice.

-No lo hago –le digo.

-Está bien –dice, no suena como si lo dijera en serio.

-En serio, no lo hago. Sólo pienso que sería mejor si no hablamos mucho –Me encojo de hombros.

-Debido a Black

― ¿Podemos dejar de hablar sobre Jacob?‖

-¿Por qué?

―Porque ya te dije, no tiene nada que ver con Jake

-Bueno, es un poco raro que hayas estado bien hasta que hablaste con Jake, y ahora de repente no quieres hablar conmigo.

Suelto un bufido. ¿De verdad cree que hemos estado bien todo este tiempo? ¿No ha notado el hecho de que existe esta tensión muy rara entre nosotros, debido al hecho de que me dejó hace dos semanas por otra chica?

-¿Qué? –Exige.

―Nada –le digo. –Creo que es sólo un poco raro que tú pienses que estamos bien.

-No veo por qué no podemos estarlo –dice. –Las personas se separan y siguen siendo amigos, Bells

―Es verdad –le digo. –Pero yo realmente no quiero ser tu amiga. –Es cierto. Yo no quiero ser su amiga. Quiero ser su novia o nada. Siento un nudo en la garganta y tomo un sorbo de mi refresco en un esfuerzo por empujarlo hacia abajo. Puedo sentir a Edward mirándome, así que abro la bolsa de comida rápida y saco mi Whopper. Retiro el papel y tomo un bocado de la hamburguesa. Recordó el queso esta vez. Miro la hamburguesa y rápidamente me echo a llorar.

Edward –El Viaje

Día Dos, 13:50

-Oye, es Rosalie –digo, mirando sobre mi hombro, nervioso, a la espera de Bella para salir del Burger King. ¿Podría este viaje ser más jodido? En serio. Bella rompe a llorar, algo sobre el queso en su hamburguesa (lo cual sé que recordé, porque sabía que si no lo hacía, ella me iba a sacar la mierda). Corrió a Burger King a llorar, y yo me quedé fuera del baño, gritándole y viéndome como un monstruo. Ella me decía que me fuera, así que finalmente lo hice, y ahora estoy esperando en el coche a que salga. Es extraño, todo lo que puedo pensar es en la canción de Digital Underground, con la letra 'Una vez se puso a trabajar en un baño de Burger King' Creo que lo tengo en un CD de mezclas aquí en alguna parte.

-No es Jocelyn –Emmett dice, suspirando. –Es Edward. Amigo, intenta jugar un truco mejor que eso. No suenas como ella para nada. Además tu número apareció en mi identificador de llamadas.

―No –digo, sintiendo que estoy viviendo en una especie de rara realidad alternativa. –Rosalie es la que está siguiéndote.

-¿Por qué Rose sería la que me sigue? –Emmett pregunta, sonando completamente confundido. Una vez más, me sorprende su capacidad de ser muy perspicaz e inteligente sobre algunas cosas y luego totalmente desorientado sobre otras. Tal vez uno de esos sabios idiotas.

-Porque ella quiere saber dónde vas, obviamente –le digo. Estiro mi cuello para tener un vistazo a Burger King. Todavía no hay señal de Bella. Estoy dándole cinco minutos más, y luego entraré.

¿Qué pasa conmigo y el baño de mujeres?

-¿Por qué iba a querer saber a dónde voy? –Emmett pregunta, sonando aún más confuso. –Espera, ¿cómo siquiera sabes esto?‖

-Porque Bella estaba haciendo todas estas preguntas acerca de quién estaba siguiéndote, y qué te debería tratar de convencer de no llamar a la policía porque era, probablemente, nada.

-¿Y?

-Así que, obviamente, estaba diciendo eso porque es Rosalie, y ellas no quieren que llames a la policía y meterla en problemas, y/o descubrir que es ella.

-¿Acabas de decir 'y/o'?

No respondo.

-¿Por qué Rose me querría seguir? –Emmett vuelve a preguntar. –Ella sabe a dónde voy. Yo le digo cada segundo en donde voy a estar. Me registro

-Tal vez ella no te cree –le digo. –Tal vez te sigue porque ella quiere asegurarse de que estás realmente en donde dices estar

-Eso es ridículo –dice Emmett – ¿Por qué iba a mentir acerca de dónde voy?

-Ella no confía en ti –le digo. –Me tengo que ir

-¿Por qué no iba a confiar en mí? –exige. –Soy totalmente digno de confianza.

Trato de no señalar que Emmett no sólo tiende a ser sorprendido haciendo cosas y luego mintiendo acerca de ellas, también tiene una personalidad muy impulsiva, que le hace hacer cosas de improviso. Como vestirse como un enano. O engañar a su novia. No es que Emmett jamás haya engañado a Rose. No que yo sepa, de todos modos.

―Oye –le digo, -tengo que irme. Pero es definitivamente Rose. Debes hablar con ella.

-Hmm –dice Emmett., sonando inseguro. Quiero ser un buen amigo, pero realmente no puedo hacerle frente ahora. Cierro el teléfono y voy dentro para rescatar a Bella de un cuarto de baño de mujeres por segunda vez en veinticuatro horas.