Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima, la historia me pertenece.

Advertencia: Durante el relato de la historia se presentan escenas con música la cual es descrita durante la lectura, si gustan, pueden leer mientras escuchan las canciones para que sea más interactivo.

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One In A Million


Capítulo Once: Nos pertenecemos.

Los Premios Happy están en boca de todos y el canal anfitrión se dispone a comenzar las transmisiones para los espectadores. La alfombra roja recorre gran parte de la ciudad, cámaras y demás la rodean. El público presente no deja de gritar esperando por sus artistas preferidos. Era el gran día donde Lucy Heartfilia pretendía demostrar que ella era aún la diva de Fiore, por lo que se preparó mucho tiempo antes. Avanza sobre la alfombra con ropa de diseñador atrayendo todas las miradas, sonríe ante las luces y saluda a alguno de sus fanáticos para luego dar una breve entrevista sin dar tantos detalles sobre lo que iba a presentar, debía guardar lo mejor para el momento indicado. Tras su paso llegan los chicos populares de Paradise City que forman gran parte del bullicio, se sacan fotografías haciendo gestos graciosos y tienen cuidado de no perder algo de ropa por causa de las fans alocadas. Más y más cantantes, actores y presentadores aparecían hasta que la apertura comenzó.

Paradise City fueron los responsables en abrir los premios cantando "Welcome to the jungle", dejando al público ilusionado y con la sensación de que sería una noche maravillosa.

Más tarde, la cantante más esperada de la noche se prepara en su camarín tras ganar varios premios, orgullosa del resultado echa un poco de rubor en sus mejillas mientras unas asistentes ajuntan los últimos detalles del traje con el que se va a presentar, en pocos minutos era su turno. Las mujeres finalizan y se retiran dejándola sola, Lucy se levanta para mirarse por última vez en el espejo y se sobresalta por inesperados golpecillos en la puerta.

―Adelante.

Su corazón se acelera cuando en el reflejo ve a Natsu entrar al cuarto.

―Demonios…―refunfuña tapándose la boca, solo tenía la inocente intención de cubrir sus mejillas sonrojadas.

―¿Qué? ¿Me veo mal? ―Lucy se cubre como si estuviera desnuda.

―Si no supiera todo lo que te has tardado en ponerte ese traje te lo arrancaría ahora mismo. ―suelta sin poder controlar su lengua, hubiera deseado no decir nada para evitar toda la tensión que había en este instante.

―¿Quieres decir que me veo hermosa?

―Decir eso es poco ―sonríe con confianza y la agarra por la cintura―. Me declaro tu fan número uno desde hoy.

Lucy alza una ceja. ―Eso es raro viniendo del rey del rock pesado y guitarras eléctricas con pañuelos, cigarros y esas cosas.

Él mira hacia el techo, ella jamás se cansaba de molestarlo.

―Cuando ibas a mis conciertos no te veías tan mal eh.

―¡Solo iba por Romeo! ―se excusa con la cara de todos los colores.

Natsu ahoga una carcajada.

―Ya me voy, estaré en primer lugar para admirar su espectáculo ―besa la suave frente de la rubia y camina hacia la puerta―. Sé que lo harás increíble…

―Muchas gracias. ―Lucy sonríe, estremecida.

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El presentador menciona el nombre de Lu Heart y los aplausos hacen eco en todo el lugar. El escenario entero oscureció alertando al público, luego luces de tonos rojizos y violetas apuntaban en diferentes trazados hasta unirse en el centro del tablero. Sonriente baja una escalera mientras la música comienza a sonar, mira hacia todos lados y acerca el micrófono a sus labios.


Se escucha: Someday – Mariah Carey


Sus tacones tocan el tablero de forma rítmica en lo que avanza hacia el público encendido. Si la confianza tenía una definición, esa era Lucy. Se movía como nadie y su voz era única, unas de las tantas razones por las que era la diva con más recaudaciones en giras mundiales. Las lentejuelas de su vestido relucían más con las luces que caían sobre ella, parecía un ángel manifestándose. La primera parte del espectáculo finaliza con ella sobre una fina pasarela oscura, con iluminación tenue. La percusión daba a entender que no había acabado y el que una parte del piso comenzara a moverse hacia arriba lo indicaba.

Siguió cantando canciones conocidas hasta que su número llega a su fin, los aplausos eran tantos que parecía que el lugar explotaría. Ella se reverencia y emocionada se retira, satisfecha de haber cumplido su cometido.

Entre presentaciones de distintos artistas se entregaron los premios según su categoría. El grupo Paradise City fueron los ganadores de la noche como banda debut y tendencia total, galardones como mejor disco del año, mejor canción del año, mejor presentación en vivo de rock, mejor grupo nuevo, entre otros. Lucy ganó el premio de vanguardismo, como artista destacada, un prestigioso reconocimiento que solo se da a un artista cada tres años. En resumen, fue una noche gloriosa para la polémica pareja de la música.

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Cinco meses después las cosas iban muy bien entre Natsu y Lucy, su relación era más que obvia ante los ojos de las cámaras y los fanáticos, un tema controversial en todos los programas de espectáculo. A pesar de que cada vez iban mejor, se veían menos que antes gracias a sus nuevas giras cada quien por su lado. Se llamaban todos los días como mínimo dos veces, antes y después de que se presentaran. A veces era complicado, pero su vida en sí ya era difícil y para llevar una relación tendrían que ser fuertes. Siguieron y siguieron trabajando duro con la ilusión de que a las vacaciones se irían juntos para retomar el tiempo perdido.

Cuando ya tan solo les quedaba un concierto a cada uno para acabar con el suplicio, se decidieron a darlo todo. Ambos presentaban el mismo día, sin embargo Lucy haría su concierto más temprano, de modo que si el tiempo le ayudaba podría llegar a ver el espectáculo de Natsu. Ese era su compromiso.

Lucy deleitó a sus fans con sus más esperadas melodías, entre un juego de luces, pirotecnia y una impresionante coordinación de bailarines era hora de despedirse de su gira más recaudadora. Para ello, preparó la última canción, especialmente para ese tan ansiado momento. Se dirigió a su público manifestando que a continuación les presentaría un regalo que recibió por parte de alguien muy importante para ella, de momento que lo anuncia todos gritan inquietados.

―Gracias Natsu Dragneel, por regalarme esta hermosa canción. ―comienza a cantar.


Se escucha: Open Arms – Mariah Carey


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Dejando a las personas contentas, algunos llorando de emoción y otros sacándose fotografías, Lucy respira profundo asimilando que tendría unas largas vacaciones luego de trabajar incansablemente. Se quitó los enormes tacones para lanzarlos lejos y aterriza sobre unas suaves pantuflas blancas para correr hacia su camarín, necesitaba llamar a su chico y contarle cómo fue todo. Romeo esperaba por ella, la diva se cambió rápido y salieron camino a los estacionamientos.

―Estoy agotada, debemos exigirle a Loke que no nos moleste en un año entero. ―Lucy hablaba a Natsu por su teléfono mientras caminaba junto a su hijo.

―Loke es capaz de irnos a buscar al hotel donde estemos, ya lo conoces. ―bromea Natsu desde la otra línea.

―¡Mamá déjame hablar con Natsu!

―Espera, hijo…

El regaño que iba para Romeo quedó en el olvido en el momento que se dio cuenta de la presencia de un hombre. Este esperaba frente a su vehículo de manos menitas en los bolsillos. Llevaba puesta una sudadera gris exageradamente grande y por su apariencia no superaba los treinta.

Temerosa le exige a su hijo que se ponga tras de ella, como un instinto obvio.

―¿Qué quieres?

―Yo…soy tu fan número uno. ―sonríe.

―Ah, ¿quieres un autógrafo?

Lucy no podía ocultar los nervios, tanto así que aún seguía teniendo a Natsu al teléfono. Según el jefe de seguridad no podía filtrarse gente en el estacionamiento, todo esto era sospechoso.

―Bueno…si fueras tan amable ―le extiende un papel y lápiz, ella comienza a escribir.

―¿Cómo te llamas?

La simpleza en el rostro del invasor se transforma en una mirada sombría y desquiciada.

―Lo siento, tengo que hacer esto. ―dice entre balbuceos en lo que le apunta con una pistola a la cabeza.

―¿Lucy, qué está pasando? ―pregunta Natsu desde su línea, pero no recibe respuesta.

―E-espera, ¿qué piensas hacer con eso? ―Lucy apunta el arma, sus manos temblaban.

―Mando un mensaje por parte de Bora, dice, quien ríe último, ríe mejor.

Al jalar el gatillo detona un fuerte estruendo en todo el estacionamiento.

El corazón de Natsu termina por detenerse al oír el desgarrado grito de Romeo. Lucy cae al piso y por consecuencia, el teléfono se parte en mil pedazos.

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Despertando en el pasillo de una clínica, Natsu recuerda el tormento que está viviendo. Lo obligaron a comer algo y descansar un poco, el proceso de Lucy estaba tardando más de lo esperado. No tiene idea cómo pudo cerrar los ojos así como así, se levanta sin pensar más topándose con el doctor que no traía buena cara. Atrás de él llegaban sus amigos, los chicos de Paradise City. Romeo lloraba en los brazos de Levy, algo no andaba bien.

―La paciente recibió un disparo en la cabeza, intentamos hacer todo lo que pudimos pero…

Natsu grita desesperado ―¿Pero qué? ¡Habla ya!

El doctor niega con la cabeza. ―Lo siento mucho…

―No, no puede ser.

Levy no aguanta más y llora desconsoladamente. Natsu comienza a patear las paredes, entre Gray, Gajeel y Jellal luchan para sujetarlo.

―¡Tiene que ser una mentira!

―¡Natsu! ―le gritan.

―¡Me quiero morir!

―¡Natsu!

Voces y más voces gritaban en su llamado transformándose en un eco interminable. Una corriente eléctrica lo hace reaccionar como si callera de un precipicio, abre sus ojos y recupera la respiración como si se hubiera ahogado en las profundidades del mar. Lleva una mano a su pecho, el corazón está demasiado acelerado.

―Mierda, ha sido un sueño…―se seca las lágrimas, había sido la peor pesadilla que ha tenido en su vida entera.

―¡Natsu! ―Gray, su salvador, lo sujeta por los hombros― ¿Has tenido un mal sueño?

―Demonios, sí. ―se levanta rápido―Debo ver a Lucy ahora mismo.

―Para eso vine, ya puede recibir visitas. Vamos.

Sin pensar más, Natsu siguió rápidamente a Gray hasta donde descansaba la cantante. Entró ignorando por completo al doctor para acercarse a Lucy, ella le dedica una sonrisa con dificultad. Al fin podía respirar tranquilo, sus latidos se calmaron y el color volvía a su rostro, ella estaba viva y frente a él, hermosa como siempre. Agradecía al dios que nunca le rezó porque todo ese tormento se quedara en una pesadilla. Lo que importaba ahora era que ella se recuperara al cien por ciento.

―Por suerte el hombre flaqueó en el último segundo y me disparó en la pierna, de lo contrario no estaría aquí. ―le contó Lucy con cierto toque de humor.

―Ese imbécil, los chicos no me dejaron que le diera su merecido. ―rabió Dragneel.

―Está tras las rejas ―agregó Gray, asomado en la puerta―. Sin ofender Lucy, pero tu ex marido es un loco de mierda. Al menos él también está pagando por todo…

―Ni que lo digas. ―Lucy le sonríe observando cómo la deja a solas con su pareja.

―Bueno de todas formas fue para mejor o yo mismo los asesinaba por lo que te hicieron.

―No seas tonto…te habrías ido preso y tu carrera se hubiera destruido.

―Si tú no estabas, ¿de qué me servían todas esas cosas? ―los ojos de Natsu se humedecieron.

Se dan un corto beso siendo interrumpidos por Loke que ingresa al cuarto con lágrimas en el rostro.

―¡Maldición!, me han dado un susto de muerte. ―se acercó a ambos y los abrazó.

―¿Yo por qué?, ha sido Lucy quien casi muere.

―Te conozco Natsu Dragneel y ya me contaron que intentaste acercarte a Bora para vengarte, menos mal recapacitaste antes. ―se palmeó la frente.

Natsu resopla. ―Algo me dice que todos me van a regañar de hoy en adelante.

Loke toma la mano de Lucy y la contempla con ternura.

―Cómo me alivia saber que estás aquí…

―Tranquilo ―Heartfilia le guiña un ojo―, hay Lu Heart para mucho más tiempo.

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Fueron largos meses de recuperación para la diva del pop tras el lamentable accidente. El hombre fue arrestado junto a Bora, la mente maestra del crimen. Todo quedó a favor de Heartfilia y su hijo Romeo, a quien no le faltaría nada de aquí hasta su último aliento. Sobre Natsu, logró calmarse y entender que no todo se trataba de vengarse ni que el cuento de ojo por ojo nunca sería del todo justo y sensato. Ambos protagonistas tenían claro lo que deseaban para sus vidas y la prensa también, la explosiva pareja incompatible musicalmente era el qué hablar de todos los programas de farándula, además, destrozaba los estereotipos de romances en televisión. A pesar de todo el revuelo que causó el decidir no ocultar más, estaban felices con sus vidas actuales. Natsu y Lucy se fueron a vivir juntos a una nueva propiedad con Romeo, quien consideraba al cantante de Paradise City como su padre y el sentimiento familiar era más que mutuo. Hoy celebraban el hecho de que Lucy regresara a su carrera artística, en compañía de todas las personas que estuvieron presentes y siempre le brindaron su apoyo.

―¡Salud! ―todos alzaron sus copas en signo de brindis.

―Me alegro tanto que todo haya salido bien. ―Levy asfixió a Lucy en lo que le daba un abrazo.

―Oye, que aún no estoy al cien. ―bromea la rubia, aunque realmente le estaba costando respirar con tanto empalago.

―Pasamos mucho miedo, Lucy. ―Agrega Makarov que compartía una mirada cómplice con Erza, esta asintió a favor. La pelirroja últimamente pasaba mucho tiempo junto a Jellal, bajista de la banda de rock.

Natsu tomó a su compañera de la mano.

―Bueno, ahora debemos mirar hacia adelante.

―Es verdad ―Loke les mostró su agenda―, tienen mucho trabajo chicos.

Todos los invitados le dirigieron una mirada asesina al representante de ambos artistas, su comentario estaba algo fuera de lugar. El hombre de las gafas esboza una sonrisa y se encoje de hombros.

―¡Era una broma!

―Déjale las bromas a Gajeel. ―dijo Gray.

―Sí, no son lo tuyo, ge-he.

Aprovechando de que el tema de conversación se estaba disolviendo, Romeo se colocó a un costado de su mamá y tomó su mano para llamar su atención.

―¡Hey!

―¿Qué sucede, hijo?

―Quiero pedirles un favor muy importante, a ti y a Natsu. ―observó a la parejita.

―¿De qué se trata?

―Pero prométanme que lo harán.

―Primero dinos qué es, no seas tramposo. ―Natsu acarició la cabeza del pequeño.

Romeo respira profundo.

―Está bien.

El resto enfocó toda su atención en el muchacho, con copa en mano.

―¡Quiero un hermanito!

Fin.


Muchas gracias a todos los que han apoyado esta historia de inicio a fin, aquí concluye este fic, espero que les haya gustado. Como algunos han visto he publicado uno nuevo llamado "Todo sea por las nupcias" es Nalu y está en proceso, así que si tienen tiempo pásense por ahí.

Un abrazo enorme para todos,

Kaya.